miércoles, 19 de julio de 2017

Tal como éramos





Sol, playa, fiestas gastronómicas... No son los mejores días para cubrir las escalas de los cruceros que van llegando a la ciudad pero uno se debe a su afición así que siempre que el tiempo me lo permite acudo a ver las maniobras de estos buques, fotografiarlos y posteriormente dedicarles un breve artículo en este blog. Afortunadamente julio es un mes bastante tranquilo en cuanto a presencia de este tipo de tráficos en la dársena coruñesa; el último en visitarla antes de iniciar un pequeño parón de dos semanas sin cruceros a la vista ha sido el Balmoral.




Procedente de Vigo la nave de Fred. Olsen Cruise Lines llegó a la ciudad a primera hora de la mañana del pasado jueves quedando amarrado en el habitual muelle de trasatlánticos con las primeras luces del día. A bordo del Balmoral llegaron en esta ocasión unos 1.000 pasajeros, británicos en su mayoría, que estos días disfrutaron de una singladura de 15 noches de duración que llevaba como sugerente título "15 nights authentic Andalusia". La ruta se inició el pasado 1 de julio en el puerto de Newcastle-Upon-Tyne y como bien rezaba su nombre tuvo un marcado carácter andaluz, comenzando con una primera escala en Cádiz tras 4 jornadas de exclusiva navegación. Tras la visita a "la tacita de plata" los afortunados cruceristas que viajaban a bordo del Balmoral pudieron visitar Málaga, donde pasaron la noche, y Almería. El periplo continuó por Gibraltar, Lisboa y las mencionadas escalas en tierras gallegas. A Coruña fue la última parada del itinerario antes de regresar el pasado domingo al punto de partida en el norte de Inglaterra.


El Balmoral durante su salida de la ciudad el pasado jueves transitando por delante de los faros de Mera.


El Balmoral es un navío archiconocido en nuestras aguas desde que debutara al servicio de Fred. Olsen Cruise Lines en febrero de 2008. Apenas 48 horas después de iniciar su viaje inaugural con su nueva naviera desde el puerto de Dover el buque hizo escala en A Coruña; fue el 15 de febrero lo que convirtió a nuestra ciudad en la primera escala oficial del Balmoral en su nueva etapa comercial. Desde entonces la relación de este navío con la urbe herculina ha sido muy estrecha y no sólo por este hecho sino por alguno otro menos agradable (a principios de 2009 se topó con los restos de un ciclón saliendo de nuestra ciudad con el resultado de varios pasajeros heridos). A lo largo de los últimos años el Balmoral ha ido afianzando su conexión "coruñesa" a base de escalas; dos tres, y hasta cuatro en el mismo año que convierten su trayectoria en la última década en bastante conocida. El relato antes de ese 2008 sin embargo se vuelve algo más difuso de manera que aprovecharé la presencia estos días del Balmoral en la dársena herculina para relatar la historia de sus primeros años de vida.


Para saber hacia donde vamos hay que saber primero de donde venimos. Ésta es la historia del buque Balmoral.


El Balmoral lleva 9 años y medio al servicio de la Fred. Olsen Cruise Lines, si,  pero su historia comienzó muchísimo antes; concretamente hay que remontarse hasta finales de la década de los 80 del pasado siglo. En aquella época Royal Cruise Lines era una naviera más dentro del gran ramillete de compañías griegas (Epirotiki, Chandris...) que pugnaban por hacerse con un pedacito del pastel crucerístico pero Royal Cruise Lines no era como las demás compañías helenas; a diferencia de éstas la flota de la compañía fundada por Pericles Panagopoulos no estaba formada por viejas unidades con varias décadas de vida sobre sus cuadernas sino que apostaba por modernos buques; fue de facto la primera compañía de cruceros griega en incorporar a su flota navíos de nueva construcción. Su encargo más ambicioso fue realizado a los astilleros alemanes Meyer de la ciudad de Papenburg; un buque de unas 40.000 T.R.B. con un  coste aproximado de 150 millónes de dólares de la época y que tendría como opción la construcción de una unidad gemela.


El Balmoral en sus "años mozos" como Crown Odyssey pasando por delante de las tristemente desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York.
(Foto: autor desconocido)


Hoy en día hablar de Meyer Werft es hacerlo de uno de los centros de construcción naval más avanzados del mundo y uno de los grandes especialistas en la creación de barcos de cruceros pero a finales de los 80 estaba muy lejos de ser una empresa experta en la materia. De hecho la del Crown Odyssey, el nombre con el que nació originalmente nuestro Balmoral, fue la segunda construcción de una nave de este tipo en la historia del astillero y la primera que se realizaba en el dique cubierto en el que actualmente nacen todas sus criaturas. Esta infrastructura, que hoy en día es de las más grandes del mundo dentro de su tipología, supuso un gran avance para el astillero que ya no tuvo que depender de las condiciones climatológicas (no olvidemos que estamos hablando del norte de Alemania) para llevar a cabo la fase de armamento de sus buques.


En la época que nos ocupa Meyer Werft distaba de ser el potente astillero especializado en la creación de buques de cruceros que es hoy en día. Antes de la construcción del Balmoral (entonces llamado Crown Odyssey) de sus gradas sólo había surgido un barco de estas características, el Homeric, al que podemos ver en esta foto en el momento de su botadura al agua. Fue el primer y último crucero construído a la manera tradicional ya que a partir de éste todos fueron creados bajo techo.
(Foto: autor desconocido)


El Crown Odyssey, construcción Nº616 de este astillero, tocó por primera vez el agua en noviembre de 1987 pero no fue hasta mediados del año siguiente cuando fue entregado a sus legítimos dueños. Se trataba de un buque de 34.242 toneladas de registro bruto que presentaba unas dimensiones principales de 187´7 metros de eslora, 28´8 metros de manga y 6´8 metros de calado con capacidad para 1.209 pasajeros y una tripulación formada por 443 personas. En el apartado técnico el barco estaba equipado con 4 motores diésel Mak capaces de producir 21.330 KW y que a través de 2 hélices de paso variable podían impulsarlo hasta los 22´5 nudos de velocidad máxima. Como buen integrante de una naviera griega el Crown Odyssey estuvo abanderado desde sus inicios en el país heleno luciendo el nombre de El Pireo como puerto de registro. Su crucero inaugural se inició el 7 de junio de 1988, una ruta por el mar Báltico con salida desde la dársena de Tilbury.


Orgullo griego. El Crown Odyssey lucía en sus primeros años de vida la enseña helena en su popa ya que estaba registrado en el puerto de El Pireo.
(Foto: Brian Fisher)


A finales de 1989 comenzaron los vaivenes comerciales en la carrera de nuestro protagonista de hoy cuando la naviera Royal Cruise Lines fue adquirida por el grupo noruego Kloster que cambió el abanderamiento de los buques de su flota de Grecia a Bahamas, con la consiguiente pérdida de identidad y de calidad en el producto. En un tiempo convulso para las navieras el grupo Kloster comenzó a entrar en una espiral de grandes pérdidas que finalizó cinco años después con la bancarrota de la compañía. Los restos de la Kloster Cruises fueron adquiridos en 1996 por la Norwegian Cruise Lines (NCL) y en mayo de ese año el Crown Odyssey pasó a manos de sus nuevos propietarios siendo rebautizado como Norwegian Crown. Además de ésta otra de las decisiones tomadas por NCL fue hacer desaparecer de un plumazo la marca Royal Cruise Lines.


El Balmoral durante su primera etapa como Norwegian Crown.
(Fuente: faktaomfartyg.se)


NCL continuó en los años posteriores aumentando su cuota en el mercado crucerístico a base de hacerse con otras marcas y en 1998 adquirió la Orient Lines, una pequeña y joven naviera británica que gozaba de una excelente reputación. El éxito de esta compañía fundada en 1993 por el visionario Gerry Herrod se basaba fundamentalmente en ofrecer exóticos itinerarios por zonas poco explotadas en el circuito crucerístico convencional a bordo de un único navío, el clásico Marco Polo, todo ello en un ambiente de  gran calidad y soberbio servicio a bordo. Tratando de darle un impulso a su nueva adquisición, NCL decidió transferir en el año 2000 el Norwegian Crown a Orient Lines para lo cual recuperó su original nombre de Crown Odyssey. Los planes de expansión incluían un tercer buque, el entonces Superstar Aries (hoy Saga Sapphire), pero los devastadores efectos que los brutales atentados del 11-S tuvieron sobre el turismo a nivel mundial y sobre la industria del crucero en particular desbarataron estos planes.


El Crown Odyssey atracado en Hobart, con los colores de la Orient Lines.
(Foto: Tim Noble)


Una nueva política en la errática cadena de decisiones  tomada por NCL provocó que en 2003, el Crown Odyssey regresara a la flota de Norwegian  tan sólo 3 años después de haber pasado a formar parte de la Orient Lines recuperando de esta manera su nombre de Norwegian Crown. El nuevo cambio de colores corporativos fue aprovechado para realizarle a nuestra protagonista de hoy una profunda reforma en los astilleros Sembawang de Singapur con el objetivo de ponerlo al día pero la entrada en la flota de unidades cada vez más modernas y sobre todo cada vez más grandes acabó provocando que el pequeño Norwegian Crown quedara un tanto fuera de lugar dentro de la compañía. Por este motivo en mayo de 2006 Star Cruises, compañía matriz de NCL, anunció el acuerdo por el cual el Norwegian Crown pasaría a manos de Fred. Olsen Cruises a partir de agosto de ese mismo año si bien la nave continuaría trabajando en régimen de alquiler para Norwegian hasta noviembre de 2007.


El Balmoral durante su escala inaugural realizada en A Coruña como buque integrante de la flota de  Fred. olsen Cruise Lines.


A partir de aquí la historia ya se vuelve más conocida. En noviembre de 2007 el buque fue llevado hasta los astilleros Blohm + Voss de la ciudad alemana de Hamburgo para llevar a cabo los trabajos de conversión para adquirir su nueva identidad como Balmoral pero el operativo no se trató de un simple repintado del casco y de unos sutiles cambios en la decoración interior. El Crown Odyssey fue literalmente cortado por la mitad con el objetivo de añadirle una sección central prefabricada de 30´4 metros de longitud, lo que aumentó la eslora total de la nave hasta los 218 metros que luce en la actualidad. No fue la única cifra que varió con esta "cirujía": el ya ex-Crown Odyssey pasó a tener un registro bruto de 43.537 toneladas y su capacidad de pasaje aumentó hasta los 1.747 pasajeros en aforo máximo. Tras más de dos meses de trabajos el buque abandonó las instalaciones de Blohm + Voss convertido ya en el nuevo Balmoral tal y como lo conocemos en la actualidad. Bueno, no exactamente "tal y como lo conocemos" porque salta a la vista que hay una evidente diferencia estética; ahora luce un señorial tono gris humo a lo largo de su casco que le sienta la mar de bien. A continuación os dejo el vídeo oficial de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines sobre los trabajos de conversión del Balmoral, un vídeo (un poco largo eso sí) que recoje desde el momento en el que el barco entra en el astillero como Crown Odyssey, hasta que, ya como Balmoral, zarpa desde Dover rumbo a nuestra ciudad.





Volviendo al pasado jueves y tras una breve escala que se prolongó por espacio de seis horas, a última hora de la mañana el Balmoral abandonaba las instalaciones coruñesas poniendo rumbo al norte con destino a tierras británicas. Tras esta escala al buque inglés le resta una última parada programada en A Coruña que tendrá lugar de no mediar cambios el próximo 23 de diciembre.


La Torre de Hércules despide al Balmoral hasta finales de año.


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