lunes, 7 de noviembre de 2016

Dos más uno





Como en el baloncesto; dos puntos y tiro adicional por falta, o en el caso que nos ocupa por cancelación de escala. El mal tiempo que inevitablemente llega a estas alturas del año ha propiciado que el último doblete del año, que debía tener lugar este sábado con los buques Braemar y Saga Sapphire como protagonistas, se convirtiera en un inesperado triplete con la visita también del pequeño Corinthian, que adelantó su escala prevista en A Coruña 24 horas por las adversas condiciones meteorológicas. En la entrada de hoy repasaré lo que dio de sí esta concurrida jornada en los muelles herculinos.


Dos más uno igual a tres. matemáticas de principiante.


Y como madrugar es un esfuerzo que bien merece una recompensa comenzaré hablando del primero en alcanzar la ría herculina, que fue el Saga Sapphire. Procedente de Funchal, en el archipiélago de Madeira y tras una jornada de navegación sin tocar tierra, la nave de Saga Cruises llegó a nuestra ciudad poco antes de las 8 de la mañana con unos 700 pasajeros a bordo, británicos en su mayoría por ser éste el mercado donde opera la naviera. A Coruña es la última escala de un crucero que finalizó hace unas horas en el mismo puerto donde empezó, Southampton.


El Saga Sapphire de nuevo en puerto. Si nos fijamos bien bajo su actual nombre podremos leer su anterior denominación: Bleu de France.


Apenas unos minutos después de la aparición del buque insignia de Saga Cruises llegó el Braemar, que atracó proa con proa con su colega de profesión en la zona más distal del muelle de trasatlánticos. El Braemar también realizó en la urbe herculina la última parada de su viaje, un crucero de tres semanas de duración con salida y llegada en la ciudad de Southampton y que ha visitado en orden cronológico las dársenas de Málaga, Barcelona, Sete (Francia), Portoferraio (Italia), Mónaco y Cádiz, de donde provenía la nave de Fred. Olsen Cruise Lines a su llegada a aguas gallegas. A bordo también unos 700 turistas, británicos en su mayoría como en el caso del Saga Sapphire.


El Braemar atracó por la proa del Saga Sapphire.


Y por último, a eso de las nueve de la mañana aparició el más pequeño del trío, el imprevisto Corinthian, que al verse con la línea de atraque del muelle de trasatlánticos completamente ocupada por sus dos compañeros de escala se vio obligado a amarrar en el menos habitual para este tipo de naves muelle de Batería, una ubicación que ofrece 220 metros para atracar, longitud más que suficiente para los escasos 90 metros del coqueto y exclusivo navío de bandera maltesa operado por la marca Grand Circle Cruise Line. A bordo del Corinthian que procedía de Santander, viajan 89 turistas, en su mayoría de nacionalidad norteamericana.


El Corinthian se fue al muelle de Batería.


Como mencioné antes el Corinthian no figuraba inicialmente en el planning de la jornada del sábado ya que su llegada estaba prevista para primera hora del domingo, sin embargo poco después de salir de Santander el pasado jueves y ya en ruta hacia su siguiente escala, el puerto de Gijón, el capitán del buque tomó la decisión de anular la siguiente parada por culpa del mal tiempo y dirigirse directamente hacia la urbe herculina. En esta ocasión  los coruñeses nos hemos visto beneficiados en detrimento de nuestros compañeros asturianos. Otra vez será. Tras atracar los planes indicaban que el Corinthian permanecería en la ciudad hasta la medianoche pero según fuentes de la consignataria del buque, Bergé y Cía., los pasajeros pidieron al capitán de la nave prorrogar la visita hasta el día siguiente con el objetivo de conocer mejor los rincones de nuestra bella ciudad, incluso muchos renunciaron a las excursiones contratadas a las Rías Baixas. (En un principio el navío tenía previsto dejar al pasaje a primera hora del domingo en la ciudad herculina y recogerlo a última hora del día en Vigo). De esta manera el Corinthian se convirtió en el primer buque de cruceros que pernocta en nuestro puerto en 2016. Si es que A Coruña engancha.



El Corinthian se convierte en el primer crucero que pernocta este añlo en la ciudad. 


Cualquiera de los tres protagonistas de la jornada del sábado en los muelles herculinos son ya viejos conocidos por aquí, quizás algo menos el Corinthian si bien este pequeño buque se está dejando ver con bastante frecuencia en los últimos años por nuestras aguas; sin ir más lejos la de este 5 de noviembre fue su segunda escala en A Coruña durante el presente año tras la protagonizada a principios del mes de mayo. Más habituales son sus dos compañeros de amarre si bien para el Saga Sapphire la del sábado era su primera escala del año en la ciudad, en un 2016 donde está teniendo un mayor protagonismo por tierras ferrolanas. En lo que respecta al Braemar sin ser ésta su primera visita del año a aguas de Marineda en esta ocasión se presentó con una apariencia de lo más llamativa.


 
¿No le notáis nada raro al Braemar?
 

Y es que al Braemar se le han "subido los colores" y no estoy hablando de que haya tenido un ataque de vergüenza sino que lo digo en el sentido más literal de la expresión; A principios de este año el miembro más pequeño de la flota de Fred. Olsen Cruise Lines recibía sus nuevas tonalidades corporativas, consistentes en un color gris humo para el casco con una elegante línea roja superpuesta recorriendo toda la eslora. Se conoce que el resultado estético no ha sido del agrado para algún dirigente de la compañía porque el buque está siendo repintado de nuevo y esta vez han subido una cubierta el límite hasta donde llega el color gris con el consiguiente cambio de la línea roja. Este sábado en A Coruña el Braemar se presentó con los trabajos a medio acabar, algo que resultaba espoecialmente notorio a proa y a popa donde en la zona donde el navío lleva inscrito su nombre. He de reconocer que la propuesta actual casa algo mejor con las formas del Braemar hasta tal punto que ahora guarda un mayor parecido con el buque insignia de la naviera, el Balmoral, pese a que tanto en tamaño como en forma no son ni mucho menos parecidos.



A aquellos que padezcan un TOC (transtorno obsesivo-compulsivo) les pondrá bastante nerviosos la imagen de arriba. En ella vemos la popa del Braemar con los trabajos de pintado sin acabar mostrando como ahora el tono gris llega más arriba al igual que la línea roja. Su nuevo aspecto (abajo) encaja mejor con las líneas generales del buque, que de esta manera se asemeja a un "Mini-Balmoral".



Tras pàsar toda la mañana haciéndose mutua compañía, a primera hora de la tarde los protagonistas de la jornada comenzaron a desfilar de nuevo por la ría herculina, todos menos el Corinthian que contempló la particular operación salida comodamente desde su amarre. Así el primero en partir fue el Braemar que zarpó dando atrás para dejar margen de maniobra al Saga Sapphire, de salida apenas unos minutos después. Una vez que el Braemar hubo realizado el giro a la altura del Castillo de San Antón y tras superar el dique de abrigo el buque fue ganado velocidad enfilando la canal norte en dirección a Southampton. Y mientras el Braemar ponía rumbo a tierras inglesas el Saga Sapphire hacía lo propio rumbo a... lo desconocido.


El Saga Sapphire de salida. Al fondo el Corinthian es testigo de la maniobra.


Bueno, en realidad y como mencioné al principio el Sapphire se dirigió a también a Southampton, punto y final de su travesía pero tras desembarcar a su actual pasaje y embarcar al siguiente el navío inglés iniciará su ya clásico "Crucero del Misterio", una iniciativa muy original y que la naviera Saga Cruises realiza con éxito desde hace varias temporadas. El "Crucero del Misterio" consiste en una singladura en la cual los pasajeros no conocen más datos que la duración del viaje y los puertos de salida y llegada, permaneciendo en secreto tanto el itinerario como las escalas del mismo. Los precios para resolver este misterio a bordo y ya de paso disfrutar de un estupendo viaje parten en esta ocasión desde los 7.800 euros, un coste bastante elevado pero que no lo es tanto si tenemos en cuenta que en esta ocasión el "Crucero del Misterio" es el más largo realizado hasta la fecha, con una duración de 27 días. De momento los pasajeros sólo conocen que el puerto de Southampton es el lugar de salida y de llegada; lo que ocurrirá entre medias sólo el Capitán Rentell lo sabe. A lo mejor el enigmático crucero hace una parada en nuestra ciudad así que por si acaso mantendremos la mirada fija en el horizonte estos días por si vemos aparecer al navío de Saga...


La nave del misterio, como la de Iker Jiménez.


Ya al día siguiente y cuando el reloj marcaba las tres de la tarde el Corinthian soltó amarras para poner rumbo a su siguiente destino, la dársena portuguesa de Leixoes. A buen seguro que muchos de sus pasajeros se arrepintieron en ese momento de haber alargado la estancia en la ciudad al encontrarse nada más doblar el dique un mar bastante agitado, nada que ver con el de la jornada anterior, y que convirtió la salida del pequeño buque en una auténtica montaña rusa para los que iban a a bordo. Desde fuera la maniobra se vio con otros ojos y los shipspotters y curisosos que nos acercamos a la costa gozamos de un auténtico espectáculo viendo al Corinthian pegando unos buenos pantocazos en su recorrido por la ría coruñesa.


La salida del Corinthian el pasado domingo fue de lo más movida.


El próximo año volveremos a ver a este pequeño y exclusivo barco de nuevo por aguas de Marineda.


El Corinthian a la altura de los faros de Mera "disfrutando" de un refrescante baño en aguas de la bahía coruñesa.


 Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


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