domingo, 9 de noviembre de 2014

Que no falte





Octubre terminó en el puerto de A Coruña igual que empezó y no sólo por la presencia de un buque de pasaje atracado en sus muelles ambos días; los caprichos del calendario quisieron que tanto el día 1 como el 31 tuvieran a un mismo protagonista. Les hablo del buque Black Watch, todo un clásico del puerto herculino que cerrando la nómina de visitas del mes llegó el pasado viernes a la dársena coruñesa procedente del puerto de Funchal. Lo hizo a una hora muy temprana ya que poco antes de las siete y cuando aún reinaba la oscuridad en la ciudad el veterano navío se encontraba ya maniobrando para atracar en el habitual muelle de trasatlánticos. A bordo 807 pasajeros, británicos en su mayoría, que dispusieron de un breve espacio de tiempo para realizar las oportunas excursiones o callejear por la zona centro.


Este año hemos tenido que esperar hasta el mes de octubre para poder ver al Black Watch por A Coruña.


La del pasado día 31 fue la segunda y última escala de este barco, propiedad de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines, en A Coruña por este año, todo un habitual por nuestra dársena y al que reconozco tenerle un especial aprecio no sólo por tratarse de uno de esos  navíos clásicos que desgraciadamente van desapareciendo poco a poco en detrimento de los actuales y mastodónticos megacruceros (los peyorativamente llamados cajones flotantes) sino porque su esbelta silueta está presente en mi vida desde que comencé con mi afición a fotografiar y a interesarme por todo lo relacionado con este tipo de barcos. Quizás por todo lo descrito, donde a otros ya les cansa la presencia de este buque en nuestras aguas, yo lo disfruto más cada año que pasa y siempre que nos visita procuro escaparme a algún punto privilegiado de la costa para ver sus maniobras y poder inmortalizarlo.




Y pese a que la del pasado viernes no fue una excepción reconozco que me llevé un pequeño chasco. Las previsiones apuntaban a que el último día del mes atracarían no uno sino dos buques de crucero siendo que el Black Watch estaría acompañado en su amarre por su colega de naviera, el Boudicca que además es el gemelo de nuestro protagonista de hoy. Sin embargo posteriores cambios en sus últimos itinerarios propiciaron la anulación de la escala de éste último. El motivo de dichos cambios se debe a causas ajenas a la naviera entre emergencias médicas y los retrasos derivados de las adversas condiciones climatológicas en un mes lleno de incidencias para el Boudicca en el que ha tenido hasta tres evacuaciones médicas en tan sólo 8 días, una de ellas, la de un pasajero de 70 años que fue llevado al Complejo Hospitalario Universitario A Coruña cuando el buque navegaba a unas 90 millas al noroeste de nuestra ciudad. En definitiva una lástima porque hubiera sido una fotografía muy interesante la de los dos hermanos compartiendo muelle.




Existe un precedente en este tipo de "reuniones familiares"; fue el 24 de abril de 2009 cuando coincidieron por unas horas en la ciudad el Boudicca y su otro hermano, el Albatros (en el "parto" fueron trillizos). Otros gemelos que coincidieron en su visita al puerto coruñés fueron el Azura y el Ventura de la P&O si bien en su caso no pudieron compartir muelle debido a su gran tamaño.


Los dos gemelos del Black Watch, el Albatros (en la foto atracado) y el Boudicca (maniobrando) coincidieron juntos en A Coruña el 24 de abril de 2009.


Volviendo a nuestro protagonista de hoy decir que la singladura que trajo al Black Watch a visitar nuestra ciudad el pasado viernes fue la última antes de poner rumbo a los astilleros Blohm + Voss en Hamburgo (Alemania) adonde llegó el pasado día 4 para realizar diversos trabajos de mantenimiento en el casco de la nave, así como su repintado. En el interior también están previstas algunas reformas entre las que destaca la adición de balcón privado a 27 camarotes de la cubierta 7 así como ciertos cambios en la decoración de alguna de las estancias públicas.



Un clásico que se despide de la ciudad... hasta el año que viene.


Tras una corta estancia en la urbe herculina que apenas sobrepasó las 6 horas finalmente a la una y media de la tarde el Black Watch retomó la travesía poniendo rumbo a Newcastle-Upon-Tyne, la ciudad del norte de Inglaterra que en esta ocasión suponía el punto final de su ruta. Sin más escalas por delante hasta acabar el año tenemos ya confirmada la presencia de este clásico coruñés para el 2015. Será, de cumplirse las previsiones el próximo 22 de junio. Que sea la próxima de muchas visitas porque siempre es un placer recibir a este bello navío por nuestras aguas. Que no falte nunca el Black Watch.





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