sábado, 11 de octubre de 2014

Clásicos locales





Octubre comienza como terminó septiembre; con un ritmo trepidante de escalas que auguran unos buenos números finales, no olvidemos que el presente mes es tras mayo y septiembre (y quizás abril) de los más prolíficos del año en cuanto a visitas de buques de pasaje y parece que este ejercicio no va a ser una excepción: para empezar con buen pie el pasado día 1 a falta de uno fueron dos los buques que nos viistaron, los británicos Black Watch y Oceana, auténticos clásicos locales.


El Black Watch, todo un clásico en la ría coruñesa.
(Foto: Manuel Candal)


El Oceana fue el primero en llegar sobre las siete de la mañana y cuando la ciudad todavía se despertaba. Procedente de Mónaco, su escala en A Coruña tras cuatro jornadas de navegación sin tocar tierra era la última para los 1.900 pasajeros que iban a bordo antes de finalizar la travesía de 15 días en la ciudad de Southampton.




El Black Watch por su parte no quiso madrugar tanto y hasta pasadas las 11:00 horas no se dejó ver por la bahía. Los 807 turistas que el navío de la compañía Fred. Olsen Cruise Lines trajo a la urbe herculina disfrutaban de una singladura de 12 días de duración con salida desde Newcastle y llegada a la misma ciudad del norte británico. Al contrario que en el caso del Oceana, la escala en A Coruña del Black Watch era su primera parada del viaje iniciado hace unas jornadas en tierras inglesas.


(Foto: Manuel Candal)


El doblete de naves dejó en la ciudad el pasado miércoles nada más y nada menos que 2.700 turistas en una sola jornada, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que no se trata de grandes colosos flotantes. Parte del pasaje aprovechó la soleada mañana para callejear por la urbe lo que dio un colorido ambiente a las calles del centro, algo que a buen seguro entusiasmó a muchos comerciantes.




Tanto el Black Watch como el Oceana son auténticos clásicos locales por sus frecuentes visitas. El primero de ellos lo es además en toda regla  por tratarse de un navío que supera ya las cuatro décadas de vida, algo que delatan ya sus líneas gráciles impropias de la industria crucerística actual que tiende a construir desde hace ya varios años auténticos mastodontes sin ninguna gracia en su diseño exterior. Por eso son tan apreciados por shipspotters y aficionados al mundo naval en general los cada vez más escasos ejemplares de navíos clásicos como el Black Watch y siempre es un placer recibirlos.


El Black Watch atracó en el muelle de Calvo Sotelo Sur por la coincidencia de su escala con la del Oceana.
(Foto: Carlos Rapela)


Al Oceana no cabría catalogarlo como clásico de los mares puesto que acaba de cumplir todavía 14 años navegando pero lo cierto es que el paso del tiempo le otorga ya cierto clasicismo que le aleja del estilo tan impersonal de las recientes construcciones y su imagen eminentemente noventera gana en encanto cada año que pasa. A partir de 2015 el Oceana recibirá una cura de rejuvenecimiento (aún no sabemos si para bien o para mal)  cuando adopte los nuevos colores corporativos de la P&O consistentes en una chimenea de color azul con el logo de la compañía en dorado y sobre todo una enorme enseña británica pintada en la proa. Habrá que verlo en directo para juzgar el cambio de imagen pero eso será el año que viene.




De momento nos centramos con lo que aún les queda por delante a estos dos barcos en el presente 2014, que no es poco; el Oceana volverá a visitarnos previsiblemente el próximo 17 de noviembre mientras que el Black Watch lo hará un poco antes y este mismo mes, el día 31 para ser más exactos, y con el aliciente de atracar junto a su gemelo Boudicca, propiedad también de Fred. Olsen Cruise Lines. Sin lugar a dudas será una jornada para recordar.


(Foto: Manuel Candal)


La del pasado 1 de octubre se cerró a las 18:30 horas cuando el Black Watch soltó amarras para poner rumbo a Vigo. Tres horas antes lo había hecho el Oceana que zarpó rumbo a tierras británicas. En definitiva un genial arranque de mes con el primero de los cuatro dobletes previstos hasta el día 31.




Agradecimientos a mis amigos Manuel Candal y Carlos Rapela por las fotos prestadas para la elaboración de este post.


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