martes, 6 de mayo de 2014

La paradoja festiva





Zafarrancho de combate. La llegada del mes de mayo supone el pistoletazo de salida a una explosión de escalas en el puerto de A Coruña , ya habitual en este mes del año, y que en 2014 traerá a la ciudad de cumplirse las previsiones a un total de 23 barcos en los próximos 31 días. Una auténtica locura. Y nada mejor para inaugurar un mes tan importante que hacerlo a lo grande, el primer día de mayo tuvimos la presencia de todo un coloso; el buque Azura de la naviera P&O.




Procedente del puerto de Gibraltar la megaciudad flotante de la naviera británica llegó a A Coruña a las 7:30 horas en una jornada que comenzó con el cielo algo encapotado pero en la que finalmente pudimos ver brillar el sol. El Azura es, pese a su juventud (sólo tiene 4 años), todo un conocido en nuestra ría que está ya más que acostumbrada a recibir a este gigante de los mares que impresiona con sus cifras: 113.651 toneladas de registro bruto, 289´6 metros de eslora, 36 metros de manga y un calado de 8 metros. En sus 14 cubiertas de pasaje el Azura puede alojar a 3.597 pasajeros en capacidad máxima y su tripulación está formada por un total de 1.230 personas. El navío es británico por los cuatro costados pero esta convenientemente abanderado en Bermudas.


El Azura sobrepasa al buque Baltic Champion durante su entrada al puerto herculino.


Como digo, mayo es el mes crucerístico por excelencia en el puerto coruñés y además suele traer una de esas jornadas clásicas por lo arraigado de su tradición en el calendario y por la polémica que suele acompañar a ese día; les hablo del primero de mayo y del follón que se suele formar cada vez que coincide con el atraque de un crucero. No decubro nada cuando digo que el 1 de mayo es el día internacional de los trabajadores, una celebración que tiene lugar en la mayoría de los países del mundo civilizado desde hace décadas como un modo de reivindicar los derechos laborales. El que sea en esa fecha y no en otra obedece a que es un homenaje a los mártires de Chicago, un grupo de sindicalistas que fueron ejecutados durante la revuelta de Haymarket en mayo de 1886 por su lucha para conseguir la jornada de laboral de 8 horas. Lo curioso es que, pese a tener su origen allí, este día no se celebra como tal en Estados Unidos.




Quizás no todos sepamos el origen de ese día (yo al menos lo desconocía hasta que indagué un poco) pero si sabemos a rasgos generales de que va la cosa; el día del trabajo se realizan diversos actos para conmemorar los logros obtenidos en materia laboral y para reivindicar todo lo que queda por alcanzar, que es mucho. Pero para la mayoría, y mal que nos pese, lo que significa ese día es que no hay que ir a trabajar al ser festivo. Siempre me ha parecido una paradoja que el día del trabajo no se trabaje pero dejando esto de lado hoy quisiera centrarme en las consecuencias que eso acarrea sobre los cruceros que llegan esa jornada a puerto.


Azura. ¿La nave de los argonautas?.


Y es que al ser mayo el mes por excelencia en cuanto a cruceros se refiere en nuestro puerto, raro es el año en el que el primer día de este mes no se nos presenta un buque cargado de pasajeros, generando el consiguiente problema logístico cuando se juntan los términos festivo y desembarco de turistas. Así que la historia se vuelve a repetir año tras año variando unicamente el nombre del buque recién llegado y el daño económico (y de imagen) infligido, según el tamaño de la mole flotante atracada. Imagínense en que punto de esa escala nos encontramos este año viendo al protagonista de las fotos de este post.


 El buque británico se cruza con el Sertosa veintiocho a la altura de A Marola.


La escena es la siguiente: El Azura amarra sus colosales 290 metros de eslora a los norays del muelle de trasatlánticos y tras los precetivos preparativos los pasajeros, más de 3.000 lleva el "angelito", comienzan a bajar a tierra para, bien coger el bus de la oportuna excursión contratada, bien pasear y callejear un poco por la urbe que se presenta bajo sus pies. A estos últimos les aguarda una desagradable sorpresa (los otros se la encontrarán cuando lleguen a Santiago): las rejas de las tiendas bajadas y un cartel de "closed" en la puerta. Muchos no entienden la situación; ¿como es posible que en los tiempos que corren se desaproveche de esa manera la llegada de un aluvión de turistas?. Algunos depués de callejear un rato más y sacar unas fotos deciden volverse al barco. Paradojicamente en el Azura las tiendas también están cerradas ya que no pueden abrir cuando el buque se encuentra amarrado en algún puerto.




Siempre quedará el repetitivo debate de si realmente compensa abrir las puertas de un determinado comercio por la simple presencia de un buque de crucero y aquí yo no tengo ni voz ni voto, puesto que no llevo las cuentas de ninguna empresa, pero me quedo con la información que recogían varios medios de comunicación hace unos días. El pasado 27 abril, domingo, el buque AidaBella, con más de 2.000 pasajeros a bordo, inauguraba la temporada de cruceros en la ciudad de Ferrol y por esta razón muchos comercios locales decidían abrir sus puertas durante la jornada festiva. A la pregunta de si compensaba levantar la persiana un domingo la contestación de los consultados era rotunda: Sí. Y para muchos el motivo no era sólo monetario si no que reconocían haber tomado la decisión pensando más en la buena imagen que se llevarían de la ciudad los turistas recién llegados por mar.




Siendo verdad que compensa o no, lo cierto es que el pasado jueves se perdieron más de 3.000 potenciales oportunidades de ingresos y más en este caso donde A Coruña era la última escala de la travesía antes de desembarcar en Southampton y los estudios indican que es precisamente en esa última escala donde los turistas se suelen dejar más billetes en tierra. Pero incluso peor que las consecuencias económicas es la imagen que más de tres millares y pico de personas se llevaron de la ciudad y que a buen seguro no fue nada buena. Eso si, siempre se puede mirar el vaso medio lleno y decir que la cosa podría haber sido mucho peor; tan sólo 24 horas después de la jornada festiva se juntaron en nuestros muelles un total de 6 cruceros, la mayor flotilla de naves de pasaje nunca atracadas al unísono en nuestra dársena. ¿Se lo imaginan todo cerrado?. Eso si que hubiera sido un "día histórico", tanto como la oportunidad perdida.




Está claro que el tema da para muchas opiniones y análisis y que en torno a él siempre se genera un agrio debate sobre si la llegada de este tipo de turismo a la ciudad trae o no beneficios sustaciales, así que por hoy zanjamos la cuestión en este punto y que cada cual saque sus propias conclusiones. De todas maneras y si les ha sabido a poco no se preocupen, seguro que el 1 de mayo de 2015 la historia se repetirá. Ajeno a los líos de calendario, el Azura permaneció atracado en la ciudad como en cualquier otra escala de las que suele realizar y a las 17:00 horas zarpó de nuevo rumbo al norte para dirigirse a tierras inglesas donde finalizar su ruta. El próximo día 14, de cumplirse las previsiones, volveremos a verlo de nuevo en nuestra ría esta vez sí y para bien de todos, en día laborable.


El Azura repite el próximo 14 de mayo.




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