lunes, 18 de junio de 2018

Independence de nuevo (y como nuevo)




El pasado jueves el puerto herculino recibió de nuevo la visita de un viejo conocido de la ciudad, el Independence of the Seas, uno de los buques más grandes de su categoría y posiblemente el más  fotografiado por los coruñeses debido a sus frecuentes escalas en aguas del golfo ártabro.


El Independence hizo el pasado jueves una nueva escala en A Coruña.


A media mañana,  como suele ser costumbre en el megacrucero de la naviera Royal Caribbean, el Independence OTS asomó tras el dique de  abrigo acaparando las miradas de todos y cuantos se encontraban en las inmediaciones de los muelles. A bordo del colosal navío llegaron en esta ocasión a la urbe herculina unos 3.600 pasajeros cuya visita a nuestra ciudad se enmarcaba dentro de una singladura de dos semanas de duración con inicio y final en el puerto de Southampton y cuya recalada en tierras gallegas supuso la última parada antes de regresar a Inglaterra. Entre medias ha habido escalas en Vigo, Lisboa, Cádiz, Arrecife, Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma y Funchal en un recorrido habitual para este buque que estará posicionado en el Reino Unido hasta finales del mes de octubre, fecha en la que pondrá rumbo a Fort Lauderdale para pasar en el Caribe su temporada invernal.


Los más de 3.500 cruceristas que llegaron a bordo del Independence OTS gozaron de una estupenda jornada en lo climatológico.


La de este 14 de junio fue la primera de las tres visitas que el Independence of the Seas hará a lo largo del año en A Coruña y como casi siempre digo cuando nos visita y le dedico una pequeña reseña en el blog, cada vez me resulta más complicado contar algo nuevo de una nave que si no es la que más veces ha recalado en la ciudad cerca le debe andar; esta vez sin embargo es distinto y es que el Independence llegó a nuestros muelles con interesantes novedades a bordo.


El Independence of the Seas llegó a la ciudad cargado de novedades... algunas de ellas visibles a simple vista.


Y es que el navío de Royal Caribbean ha sido recientemente remodelado y no ha sido una simple operación de repintado de casco y poco más sino que ha sido renovado de quilla a perilla. Los trabajos se llevaron a cabo en el astillero Grand Bahama de Freeport (Bahamas) y tuvieron una duración aproximada de un mes, regresando el buque al servicio el pasado 15 de mayo con un minicrucero de dos días entre Southampton y Le Havre. Enumerar todos y cada uno de los cambios que se han producido en el Independence of the Seas en esta remodelación sería prolijo (y muy muy aburrido) por lo que sólo comentaré los más destacados. Además de los habituales trabajos mecánicos, se ha prestado una especial atención a sus interiores, en los que no ha quedado ni una sola estancia sin modificar para que el buque, que cuenta en la actualidad con 10 años de vida, luzca como el primer día; la feroz competencia obliga (ya saben, renovarse o morir).




Se han añadido nuevos alojamientos (70 camarotes y 7 suites) a lo largo y ancho de las distintas cubiertas. Numerosas estancias públicas como el teatro y varios restaurantes han sido redecorados y rebautizados.  Otros lugares, como la biblioteca, han sido reubicados y el spa de la nave o el anillo de jogging han visto reducido su tamaño. Más radical si cabe ha sido el cambio que ha tenido lugar en la cúspide del Independence of the Seas (cubierta 15) donde la Skylight Chapel, la capilla del barco, ha sido sustituida por una habitación de escape, una atracción en la que un grupo de personas son encerrados y tienen que resolver una serie de acertijos para lograr salir en un tiempo determinado.



Arriba: El grueso de nuevos camarotes se han añadido a proa de la cubierta 12, ocupando parte de lo que antes era el spa y el anillo de jogging.
Abajo: En la popa de la cubierta 13 se han añadido nuevas instalaciones de ocio que paso a describiros a continuación. 

(Fuente: royalcaribbeanblog.com)


Pero la principal modificación ha tenido lugar a popa de la cubierta 13. Allí en el costado de babor y donde anteriormente podíamos jugar una tranquila partida de minigolf se erigen ahora dos imponentes toboganes acuáticos en forma de espiral que forman el complejo denominado "The Perfect Storm" ("La tormenta Perfecta") lo que ya advierte al crucerista de lo que se va a encontrar. Tanto el "Cyclone" como el "Typhoon", nombres con los que han sido bautizados estos dos toboganes, ofrecen vertiginosos descensos a gran velocidad combinados con pronunciados giros y tramos con secciones transparentes que dispararán en cuestión de segundos los niveles de adrenalina de los osados turistas que se atrevan a probarlos. En el centro de la cubierta se encuentra una estructura amarilla de forma esférica muy llamativa y perfectamente visible desde tierra; se trata de "Tidal Wave", una atracción en la que los pasajeros pueden deslizarse sobre una especie de balsas por una pendiente muy pronunciada. Tanto el "Perfect Storm" como el "Tidal Wave" son atracciones sin coste adicional y su uso está incluído en la tarifa del crucero. Este tipo de instalaciones están cada vez más en boga dentro de la industria crucerística e incluso a una naviera tan poco "toboganera" como Royal Caribbean no le ha quedado más remedio que sucumbir a la moda; fue el Liberty of the Seas, gemelo del Independence, el primer buque de la compañía en incorporar toboganes acuáticos a bordo durante su remodelación llevada a cabo en  2016.



Arriba: Imagen por ordenador de la remodelada cubierta 13 del Independence OTS.
Abajo: Los toboganes y la estructura del "Tidal Wave" son perfectamente visibles desde tierra firme.



Volviendo al pasado jueves el Independence of the Seas puso fin a su estancia en aguas herculinas a las cinco y media de la tarde cuando tras soltar amarras fue aumentando progresivamente velocidad poniendo rumbo a las islas británicas. El Independence repetirá de nuevo en la ciudad, si todo va bien, el próximo 20 de septiembre, una de las jornadas crucerísticas más importantes del año con la presencia anunciada de tres grandes naves de pasaje atracadas al unísono en la terminal herculina.


El Independence of the Seas se despide de los coruñeses hasta septiembre.




Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

jueves, 31 de mayo de 2018

Iona es su nombre



(Foto: j. Daniel Díaz) 


El pasado martes tuvo lugar la clausura del mayo crucerístico, mes que habitualmente comparte con el de septiembre la característica de ser el más fecundo en escalas de buques de cruceros en nuestras aguas. El encargado de ponerle un más que brillante broche final fue un gran conocido de todos los coruñeses: el buque Ventura.


Ventura para acabar el mes.


Procedente de Southampton, punto de arranque de su actual singladura, el Ventura llegó a aguas de Marineda a primera hora de la mañana en la que suponía su segunda escala del presente año en tierras herculinas. Los más de 3.000 cruceristas que llegaron a bordo de la nave de la compañía P&O se encuentran en los primeros compases de una travesía de 12 noches y durante la cual visitarán además de nuestra urbe, Funchal, Santa Cruz de la Palma, Santa Cruz de Tenerife, Gran Canaria y Lisboa antes de regresar al punto de inicio el próximo 8 de junio.




Hace unas semanas publicaba en esta misma página un post dedicado a este espectacular navío con motivo de su escala inaugural en A Coruña y de la que se cumplieron 10 años el pasado 11 de mayo. Parece que fue ayer y ya ha transcurrido una década desde que la naviera P&O asombrara al mundo con la botadura de su espectacular nuevo buque insignia, un prodigio de la ingeniería naval que con sus 116.017 toneladas de registro bruto y sus 290 metros de eslora se convertía en uno de los más grandes del mundo de su género y en el mayor buque de pasaje jamás construído para el mercado británico. 10 años, claro está, dan para muchas cosas y más en un sector como el de los cruceros, inmerso desde hace varios años en un período de vacas gordas (gordísimas) en el que todas las compañías se han lanzado a una vorágine constructiva para satisfacer la insaciable apetito cruceril de los turistas. Lo hacen además proyectando navíos cada vez más sorprendentes y sobre todo, de mayores proporciones; así el Ventura se nos hace hasta pequeño si lo comparamos con el barco que lo sustituyó como buque emblema de la naviera británica en 2015, el descomunal Britannia, pero como la cosa todavía no parece tener fín a medio plazo, la P&O ya tiene preparada su nueva generación de navíos y estos días hemos tenido importantes novedades sobre el primero de ellos.


Aquí vemos al Ventura el día de su estreno en el puerto de A Coruña. 10 años ya de esta foto... ¡Qué viejo soy!!!


Hace ya unos meses la naviera británica propiedad del gigante crucerístico Carnival anunció la construcción de su futuro buque insignia, una unidad mastodóntica de 183.500 toneladas de registro bruto, capacidad para 5.200 pasajeros y que presentará como principal novedad su propulsión mediante gas natural licuado, el combustible del futuro (ya casi podríamos decir del presente) para esta tipología de barcos. La nave, que entrará en servicio en mayo de 2020, se construirá en los astilleros Meyer de Papenburg (Alemania) en donde el pasado mes se iniciaron los trabajos mediante el acto simbólico del primer corte de chapa. Hasta la fecha P&O ha revelado pocos detalles de este nuevo proyecto conocido con el nombre genérico de "Project Gala" al carecer de nombre definitivo pero finalmente la naviera desveló el pasado día 24 uno de los mayores secretos de su futura nueva estrella: se llamará Iona.


Imagen por ordenador del futuro buque insignia de la P&O que verá la luz en 2020 y del que estos días hemos sabido su nombre: Iona.
(Foto: P&O Cruises)


Por estos lares lo de Iona nos puede sonar hasta raro pero en cambio es muy familiar para los británicos: Iona es una isla escocesa situada en el archipiélago de las Hébridas y que por su riqueza paisajística y arquitectónica, además de por su importancia histórica está protegida por la organización National Trust for Scotland. La elección de este nombre se hizo mediante un concurso  en el que participaron 30.000 personas aportando diversas sugerencias. De entre todas las propuestas se optó por la escogida porque según Paul Ludlow, portavoz de la compañía, "Somos una nación isleña y, como la línea de cruceros favorita de Gran Bretaña, nos parece muy apropiado resaltar una de nuestras islas más importantes y celebrar la diversidad geográfica del Reino Unido" además "La isla de Iona es famosa por su impresionante paisaje y, lo más importante, el mar se contempla desde casi todos los puntos de la isla. Esto refleja nuestra intención principal al construir el barco, que era hacer del mar la estrella". El nombre figuraba como el gran favorito en las casas de apuestas (los británicos hacen apuestas con casi todo) por delante de otras nomenclaturas como Canberra, Victoria u Olympia. De todas maneras no conviene olvidar estas opciones ya que en 2022 verá la luz una segunda unidad que será gemela al Iona.


Vista de la Abadía de Iona, principal monumento de la isla escocesa de Iona.
(Fuente: www.isle-of-mull.net)


El Iona está llamado a convertirse no sólo en la nueva estrella de la compañía P&O sino también de los muelles coruñeses. La estrecha asociación existente desde hace décadas entre la naviera británica y nuestra ciudad casi asegura la presencia de este buque en las instalaciones herculinas a corto plazo; de hecho varias fuentes me han comentado que actualmente tanto la Autoridad Portuaria de A Coruña como la principal consignataria de cruceros, Rubine e Hijos, trabajan para conseguir que el buque realice en su primer año de servicio visitas regulares a la ciudad, lo que significaría unas 10-12 escalas desde el 2020. De lograrse esta gestión estaríamos hablando de que sólo el Iona traería a A Coruña unos 50.000 cruceristas por año, todo un espaldarazo para A Coruña a sumar a unos registros ya de por sí brillantes en materia de cruceros.


Si se concreta el acuerdo entre la P&O y el puerto coruñés el Iona podría traer a la ciudad a unos 50.000 pasajeros cada año.
(Foto: P&O Cruises)


Volviendo al pasado martes, el Ventura se hizo de nuevo a la mar a las cinco de la tarde poniendo rumbo al puerto de Funchal, al que arribó esta misma mañana tras dos jornadas de singladura. Al buque británico lo volveremos a ver unas cuantas veces más por la ciudad antes de finalizar el año; sin ir más lejos su próxima está programada para el 4 de julio. 


 El Ventura "voló" a media tarde.
(Foto: j. Daniel Díaz)


Agradecimientos a mi amigo J. Daniel Díaz, autor de las estupendas fotos de la salida del Ventura que ilustran este post.

miércoles, 30 de mayo de 2018

Haciendo cuentas a fin de mes





Mayo, el mes de los cruceros por excelencia en el puerto herculino, toca a su fín cerrando como no podía ser de otra manera con varias visitas ilustres a nuestros muelles. Hoy toca repasar en el blog las dos escalas producidas el pasado fín de semana a cargo de dos buques ciertamente antagónicos en sus propuestas: Sea Cloud II y MSC Magnifica.


Los buques MSC Magnifica (en la foto) y Sea Cloud II nos visitaron el pasado fin de semana.


El protagonismo de la jornada del sábado recayó en el Sea Cloud II, un navío que suple su discreto tamaño con el indiscutible hecho de ser uno de los más bellos navíos de cruceros del mundo; y es que resulta difícil competir en el apartado estético con su icónica estampa de velero de otra época. Procedente de Vigo el bricbarca de bandera maltesa llegó a la ciudad a primera hora de la mañana con unos 80 pasajeros a bordo y que viven estos días una experiencia inigualable: la navegación de placer propulsados como antaño por la fuerza del viento pero con todas las comodidades y lujos propios de la vida moderna. Tras casi 10 horas de escala el Sea Cloud II soltó amarras a las cinco de la tarde poniendo rumbo a aguas de Bilbao. En aguas coruñesas repetirá el próximo 24 de agosto.


El Sea Cloud II ofrece una alternativa muy atractiva y exclusiva a los cruceros convencionales.
(Foto: J. Daniel Díaz)


El colosal MSC Magnifica por su parte fue la indiscutible estrella de la jornada dominical, en la cual trajo a la ciudad a unos 2.550 pasajeros. El buque de bandera panameña propiedad de MSC Cruceros se encuentra realizando estos días una ruta de 11 noches de duración con inicio en Southampton y que incluye paradas en Le Havre, puerto de procedencia de la nave a su llegada a la ría herculina, A Coruña, Bilbao, Le Verdon, Amsterdam, Hamburgo, con regreso a continuación al punto de inicio. La naviera italiana permitía para esta ruta el embarque y desembarque en Le Havre (París) o Hamburgo como puntos alternativos.


El MSC Magnifica partió hacia aguas bilbaínas a las cinco de la tarde.


Estas dos nuevas escalas, junto a las del megacrucero británico Ventura, que arribó en el día de ayer y al que dedicaré un próximo post, han cerrado uno de los meses más potentes del año en nuestro puerto por lo que es un buen momento para hacer balance de todo lo sucedido en estos 30 días.


El Ventura cerró en lo crucerístico el mes de mayo en el día de ayer. Curiosamente también fue el encargado de abrirlo el pasado día 2.


Sumando las mencionadas visitas mayo cerrará con un total de 18 escalas a cargo de 16 naves distintas y que en total han traído a la ciudad a unos 30.000 pasajeros. Se trata de unas cifras sensiblemente inferiores a las registradas en el mismo período del año pasado (24 escalas y 35.000 turistas), un descenso al que no hay que buscarle más explicación que las excepcionalmente altos registros cosechados en mayo de 2017. Entre los nombres destacados del mes  conviene citar los tres debuts a cargo de los buques Ocean Adventurer, Norwegian Jade y Sapphire Princess. Especialmente destacados han sido estos dos últimos estrenos por el volumen de los protagonistas y todavía más relevante en el caso del Norwegian Jade cuya visita supuso el regreso a A Coruña de su naviera, la Norwegian Cruise Line, tras 8 años de ausencia.


El Norwegian Jade fue una de las novedades más destacables del mes de mayo en A Coruña.


La llegada del mes de junio supondrá una disminución considerable en el número de recaladas; hay previstas sólo 5, una cifra del todo normal ya que tras el habitual aluvión de visitas de mayo siempre tiene lugar un "bajón" que dura varias semanas, generalmente hasta el mes de agosto. El parón servirá también para tomarnos un pequeño respiro con el objetivo de preparar el frenético segundo semestre que nos aguarda con 60 visitas programadas y 9 escalas inaugurales. Casi nada.


El MSC Magnifica regresará a la ciudad el próximo 17 de junio.


Agradecimientos a J. Daniel Díaz, autor de la foto del Sea Cloud II.



Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


lunes, 28 de mayo de 2018

Éxtasis del lujo





Pocas veces habremos visto en A Coruña dos naves de pasaje tan exclusivas atracadas al unísono en nuestros muelles como el dúo que acaparó todas las miradas durante la jornada del pasado jueves; los buques Seven Seas Explorer y Silver Spirit.


Los buques Seven Seas Explorer y Silver Spirit (en la foto) le dieron un lujoso toque a la jornada del pasado jueves en el puerto coruñés.


La llegada de ambos protagonistas se produjo a primera hora de la mañana quedando ubicados en dos muelles distintos; el Seven Seas Explorer atracó en el habitual muelle de trasatlánticos mientras que el Silver Spirit ocupó el muelle de Calvo Sotelo Sur. A bordo de éste último navío propiedad de la compañía italomonegasca Silversea, llegaron a la ciudad cerca de 600 pasajeros que se encuentran realizando un viaje de 12 noches de duración con partida desde el puerto de Lisboa y escalas en Leixoes, A Coruña, Bilbao, San Juan de Luz, Burdeos, Belle Ile, Saint Malo, Guernsey y Honfleur antes de remontar el río Támesis para finalizar de manera apoteósica la singladura atracados a los pies del London Bridge. El capricho eso sí no salía precisamente barato y las tarifas de la singladura partían desde los 8.200 euros. La experiencia Silversea hay que pagarla y bien.


Viajar en el Silver Spirit sale por un ojo de la cara...


El Seven Seas Explorer por su parte presenta una mayor capacidad de pasaje lo que se tradujo en unos 700 cruceristas más llegados por vía marítima. Los afortunados huéspedes que viajan a bordo de la nave de  Regent Seven Seas Cruises realizan estos días un itinerario bastante similar al descrito en el caso del Silver Spirit, con 2 días menos de duración pero con mismo punto de partida y muchas escalas repetidas en ambos casos (hasta su despedida de nuestra ciudad los dos barcos habían coincidido en todos los puertos) cuya principal diferencia estriba en un final algo menos glamuroso sustituyendo la populosa Londres por Souhampton. Si los precios de Silversea os han parecido prohibitivos esperad a ver los del Seven Seas Explorer: el camarote más básico (que ya es una suite, no obstante) salía por unos 9.300 euros.


...y hacerlo en el Seven Seas Explorer sale por ojo y medio.
(Foto: José R. Montero)


Como mencioné al principio y salvo la impagable presencia del "rey de los cruceros", el buque Europa 2, dificilmente se puede dar una dupla de buques de pasaje más exclusiva que la formada por estas dos obras de arte flotantes. Si acaso y por aquello de igualar "rango" se podría sustituir al Silver Spirit por el Silver Muse por aquello de que éste último es el buque inisignia oficial de Silversea de la misma manera que el Explorer lo es de la suya. De todas maneras al Muse ya tuvimos oportunidad de verlo por aguas herculinas hace unas semanas y la presencia del Spirit resultaba interesante por la cantidad de novedades que traía a la ciudad como veremos a continuación. Pero antes de entrar a describirlas voy a hablaros con más detalle de su compañero de atraque del pasado jueves, el Seven Seas Explorer.


(Foto: José R. Montero)


Con unos orígenes convulsos a partir de sucesivas fusiones entre varias navieras  la naviera del Seven Seas Explorer, Regent Seven Seas Cruises, pertenece en la actualidad al gigante empresarial Apollo Management, que además de hacer negocio en el sector de la navegación de placer tiene muy diversificadas sus inversiones; baste como prueba que dos de sus múltiples marcas son la conocidísima editorial McGraw-Hill o la no menos famosa firma de bañeras de hidromasaje Jacuzzi. en lo relativo al sector de los cruceros además de poseer la Regent, Apollo también es dueña de Oceania Cruises (otra "pata negra") además de un 15% de Norwegian Cruise Lines. Siempre posicionado en el segmento de lujo Regent ofrece a sus clientesuna flota de 4 navíos de medio tamaño y con unos ratios de espacio y tripulación por pasajero simplemente brutales.


(Foto: José R. Montero)


Durante varios años el principal representante de la naviera Regent en A Coruña fue el estiloso Seven Seas Voyager, buque al que tengo que reconocer echo de menos por nuestras aguas, con todo su ausencia  ha tenido como contrapartida el se nos brindara a los coruñeses la oportunidad de ver a nuestro coprotagonista de hoy, un navío cuya entrada en servicio en julio de 2016 supuso un considerable salto de calidad (ya de por sí muy alta) para su naviera hasta el punto de que este el Seven Seas Explorer ha puesto en tela de juicio la consideración del anteriormente mencionado Europa 2 como mejor buque de cruceros del mundo, y eso son palabras mayores. 2020 verá la llegada de una unidad gemela de nuestro Explorer: Se llamará Seven Seas Splendor.


El Seven Seas Explorer es a día de hoy uno de los buques de pasaje mejor valorados del mundo.
(Foto: José R. Montero)


La naviera Silversea por su parte es bastante más conocida en nuestras aguas que Regent. Sus buques son asiduos visitantes a nuestras instalaciones desde que allá por el año 2000 el coqueto Silver Wind debutara en la rada herculina. A lo largo de todos estos años hemos visto la evolución de la compañía con el progresivo aumento de tamaño de sus unidades, siempre dentro de unas proporciones "humanas" alejadas de la disparatada gigantización que está viviendo el sector. El que nos ocupa hoy debutó a finales del año 2009 y supuso una nueva vuelta de tuerca en el ya apretadísimo perno de calidad que ofrece esta compañía desde el inicio de sus operaciones a mediados de la década de los 90 del pasado siglo. La llegada del ya mencionado Silver Muse el pasado año arrebató al Spirit su condición de buque insignia de la firma pero eso no significa que la compañía no mime a esta preciada joya de su flota hasta el punto de someterle hace unas semanas a un profundo "restyling" tras apenas una década de vida comercial.


El Silver Spirit luce ahora un aspecto renovado.


El pasado año la naviera de la familia Lefevre sorprendía a propios y extraños anunciando que el Silver Spirit sería sometido a una exhaustiva remodelación que incluiría la adición de una sección central de 15 metros de largo para lo cual el buque fue literalmente cortado por la mitad. Este proceso de alargamiento no es nuevo en la industria (buques como el Balmoral, el Braemar o el Enchantment of the Seas ya lo han sufrido) pero es destacable en este caso al tratarse de la primera vez que sucede en un navío del sector lujo. La reforma llevada a cabo en los astilleros Fincantieri de la localidad italiana de Palermo tuvo una duración de 59 días e incluyó la renovación total de las zonas comunes de la nave con la inclusión de nuevas opciones gastronómicas, se amplió el área de la piscina principal además de añadir nuevas suites que han aumentado el aforo total del barco en un 12%. Con esta, que concluyó a principios de mayo, el buque ha sufrido lo que podríamos llamar una "museización", es decir, una actualización que lo asemeja al Silver Muse tanto en términos de tamaño como de equipamiento a bordo.



Arriba: Plano cenital del Silver Spirit en los astilleros Fincantieri durante el proceso de elongación. Se aprecia el buque ya cortado en dos y la sección que se le va a añadir situada junto a la proa por su derecha.
Abajo. Detalle de la sección de proa del Silver Spirit.

(Fotos: Silversea)


Volviendo al pasado jueves los dos protagonistas de la jornada se despidieron de la ciudad a media tarde. El primero en hacerlo fue el Seven Seas Explorer que a las cinco de la tarde reemprendió viaje rumbo a Bilbao. A su encuentro partió dos horas después el Silver Spirit para repetir su lujosa asociación 24 horas después ya en tierras vascas. Con tanto encuentro en puerto estoy seguro que estos dos acérrimos rivales acabaran por hacerse amigos.




Agradecimientos a mi amigo y habitual colaborador del blog José R. Montero por su aportación en forma de estupendas fotos de la salida del Seven Seas Explorer.


Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 26 de mayo de 2018

Récord a 372 kilómetros



(Foto: Ignacio Rey Riego)


El pasado miércoles tuvo lugar un nuevo doblete de cruceros en A Coruña de la mano esta vez de los buques Britannia y Island Sky, dos navíos que no pueden ser más diferentes tanto en tamaño como en concepción pero cuya presencia conjunta contribuyó a sumar una nueva brillante jornada crucerística en la ciudad herculina.


 Hoy en la entrada estampas cántabras en lugar de gallegas.
(Foto: Ignacio Rey Riego)


Poco antes de las 9 de la mañana el impresionante buque insignia de la naviera P&O  iniciaba la maniobra de atraque al muelle de trasatlánticos. En esta ocasión el Britannia trajo a nuestra ciudad a 3.662 pasajeros, en su gran mayoría británicos que, procedentes de St. Peter Port (Isla de Guernsey), disfrutan estos días de un crucero de una semana que se desarrolla en su mayor parte por aguas del Golfo de Vizcaya y del Canal de la Mancha. Su compañero de amarre del miércoles, el pequeño pero exclusivo Island Sky arribó media hora más tarde procedente de Leixoes y con apenas un centenar de huéspedes a bordo, que por temas de espacio se vió obligado a atracar en el muelle de Calvo Sotelo Sur para su corta estadía en la ciudad que apenas alcanzó las cinco horas. Entre las dos naves y sumando cruceristas y tripulaciones, la jornada del pasado día 23 contempló un desembarco en los muelles de más de 5.000 personas.


No, no es una embarcación auxiliar: es el Island Sky zarpando de la terminal coruñesa ante la atenta mirada del imponente Britannia.
(Foto: Luís Francisco Fernández Martínez)


La presencia del Britannia en A Coruña, si bien es siempre un deleite para los ojos de los que disfrutamos con la visita de este tipo de naves, ya no se convierte en una noticia de gran alcance en los medios y es así porque desde su debut, hace apenas tres años, el buque insignia de P&O ha hecho de la dársena herculina una de sus plazas habituales; sin ir más lejos para la presente temporada el Britannia tiene confirmada en aguas de la ría coruñesa un total de 6 recaladas. Muy diferente fue sin embargo la repercusión que tuvo su escala a 372 kilómetros de nuestra urbe al día siguiente.


 (Foto: Ignacio Rey Riego)


Y es que a su salida de la ría herculina, y previa evacuación médica que obligó al megacrucero británico a regresar a puerto 15 minutos después de haber zarpado, el Britannia puso rumbo a Santander donde 24 horas después de recalar en tierras gallegas batió un récord convirtiéndose en la mayor nave de cruceros de todos los tiempos en atracar en los muelles de la capital cántabra, una marca que hasta esta semana ostentaba el italiano Costa Magica desde mayo de 2010. Desde este jueves Santander tiene nuevo rey (o mejor dicho, reina) y es británica.


 
 (Foto: Ignacio Rey Riego)


La presencia del espectacular Britannia atracado en el Muelle de Raos 5 levantó durante gran parte de la jornada gran expectación entre los santanderinos que no dudaron en acercarse hasta la zona portuaria para contemplar el descomunal tamaño del crucero británico, sobre todo a media tarde cuando el navío zarpó rumbo a tierras francesas.  La presencia de este tipo de tráficos en Santander no es ni mucho menos habitual; este año las previsiones apuntan a que serán 7 las naves de cruceros que atraquen en sus instalaciones, unas cifra muy baja en contraposición con todos los atractivos que tiene como destino turístico este bello rincón de la costa cántabrica; en este sentido juega en su contra  la proximidad del puerto de Bilbao (apenas 100 kms) y que con  unas 70 escalas previstas para este año, está más afianzado en el circuito crucerístico que la preciosísima urbe cántabra. La buena noticia para los santanderinos es que antes de que acabe el año recibirán de nuevo al Britannia; será el próximo 19 de julio y al igual que en esta ocasión también procedente de A Coruña donde hará escala la jornada anterior. Buenas noticias también para nosotros.


La visita del Britannia a Santander dejó hermosas estampas 
(Foto: Ignacio Rey Riego)


No quisiera terminar la entrada sin agradecer a Ignacio Rey Riego las sensacionales fotos sobre la presencia del Britannia en Santander y que ilustran en su mayor parte el post de hoy. También darle las gracias a Luís Francisco Fernández Martínez, autor de las fotos de ambos navíos durante su estancia en A Coruña.


(Foto: Ignacio Rey Riego)


miércoles, 23 de mayo de 2018

El hawaiano desterrado





El puerto de A Coruña reactivó este pasado lunes su actividad crucerística dando comienzo a una semana que será frenética en cuanto a escalas de naves de pasaje; nada más y nada menos que 7 buques de este tipo recalarán en los muelles herculinos de aquí al domingo. El encargado de abrir fuego fue el Norwegian Jade, buque que además de destacar por su impresionante porte lo hace también por tratarse de un estreno, el tercero del presente curso en aguas de Marineda y además porque supone el regreso de su naviera a la ciudad 8 años después desde su última escala.


Tercer debut crucerístico del año de la mano del Norwegian Jade.


Procedente de Bilbao el Norwegian Jade hizo su debut en la ciudad poco antes de las ocho de la mañana cuando su imponente figura inició la maniobra de aproximación y posterior atraque al muelle de trasatlánticos. A bordo del buque de bandera bahameña propiedad de la naviera Norwegian Cruise Line llegaron a la ciudad unos 2.400 pasajeros que estos días disfrutan de un crucero de 9 noches de duración que se desarrolla por aguas de Francia y la Península Ibérica. Así el Jade comenzó su actual singladura el pasado día 16 en el puerto de Southampton, su base de operaciones hasta el próximo otoño, efectuando hasta su llegada a nuestra urbe  escalas en las dársenas galas de Le Havre y Le Verdon además de la citada en Bilbao. Tras su visita a A Coruña la nave prosiguió viaje recalando en Leixoes y Vigo antes de regresar a su punto de partida este viernes. A media mañana tuvo lugar a bordo el protocolario acto de intercambio de metopas entre miembros de la tripulación y representantes de la consignataria y de la Autoridad Portuaria. En dicha recepción el capitán de la nave alabó A Coruña como destino crucerístico por la calidad del servicio así como por la belleza de la llegada a puerto.


(Foto: Manuel Candal)


Construído en la factoría Meyer Werft de la ciudad germana de Papenburg y puesto en servicio en el año 2006, el Norwegian Jade es un buque de 93.558 toneladas de registro bruto que cuenta con unas dimensiones principales de 294´1 metros de eslora, 32´2 metros de manga y un calado de 8 metros y que ofrece en sus 12 cubiertas dedicadas al pasaje una capacidad de 2.466 pasajeros en acomodación doble. A esta cifra hay que sumarle su tripulación, compuesta por 1.076 personas. El buque equipa un total de 1.233 camarotes de los cuales 763 (el 62%) presentan terraza privada. A nivel mecánico el Jade incorpora la habitual propulsión diesel-eléctrica propia de este tipo de unidades a las que se le añaden dos pods azimutales (giran 360 grados) y que sustituyen a las tradicionales hélices.




 El Norwegian Jade es el segundo integrante de la Jewel Class, una serie de 4 buques de similares características compuesta por el Norwegian Jewel (2005), el Norwegian Pearl (2006) y el Norwegian Gem (2007). Esta serie era una evolución de los anteriores Libra Class (Norwegian Star y Norwegian Dawn). Pese a sus idénticas proporciones y medidas los componentes de la "Clase de las joyas" son facilmente distinguibles entre sí por los originales trabajos de pintura que cada uno de ellos luce a proa y que guardan relación con su nombre. Así nuestro protagonista de hoy luce unos muy propios tonos en color de jade, aunque no siempre ha sido así...


El Norwegian Jewel, buque iniciador de la Clase Jewel a la que pertenece nuestro protagonista de hoy, visitó aguas coruñesas en mayo de 2008.


Y no siempre lo ha sido porque el buque que ven en las fotos nació hace más de una década con una identidad muy marcada y diferente a la que posee en la actualidad, identidad de la que tuvo que renegar no hace mucho y que hasta ese momento lo hacía vivir en una dualidad que creaba en el pobre Jade una crisis existencial galopante. Comento la historia desde el principio porque tiene su miga.


El Norwegian Jade durante su salida el pasado lunes de la ciudad herculina, con Seixo Branco al fondo.


A comienzos del año 2002 Norwegian Cruise Line sorprendió a propios y extraños cuando anunció el nacimiento de su nuevo proyecto: la creación de una naviera de cruceros norteamericana cuya flota navegaría bajo bandera estadounidense ofreciendo cruceros con base en Honolulu (Hawaii). Este proyecto, que acabaría siendo una realidad con el nombre de NCL America, tomaba como base el fallido experimento conocido como "Project America" en el que la American Classic Voyages había planeado construír dos naves en los astilleros Liton-Ingalls de Pasacagoula (Missississippi) antes de que la crisis en el sector derivada por los ataques del 11-S provocara la quiebra de la compañía. Cuando NCL retomó los trabajos en la primera de esas dos unidades éstos estaban ya muy avanzados y tras unos ligeros cambios fue botada en 2005 bautizada como Pride of America. La segunda unidad sin embargo fue modificada por completo respecto al diseño original y se decidió llevar a cabo su construcción el los alemanes astilleros Meyer tomando como base para su diseño el de los buques de la Jewel Class utilizando para ello los bloques previamente construidos en la factoría norteamericana.


La construcción del primer buque de NCL America, el Pride of America, no estuvo exenta de problemas, con un considerable retraso en su entrega debido a modificaciones sobre el proyecto original e incluso a los daños provocados por una tormenta que estuvieron a punto de hacer zozobrar la nave en el mismo astillero.
(Fuente: disa-international.com)


El resultado fue un barco que externamente era casi una copia del Norwegian Jewel pero que estaba estudiado al milímetro para el mercado norteamericano. El buque, que no es otro que nuestro protagonista de hoy, fue nombrado como Pride of Hawaii y se convirtió el día de su botadura en el navío de pasaje estadounidense más caro de toda la historia, con un coste próximo a los 400 millones de dólares. Apostando fuertemente por este nuevo proyecto Norwegian añadió incluso una tercera unidad a su recién creada NCL América, transfiriendo desde su flota el Norwegian Sky, al que tunearon y reabanderaron bajo las barras y estrellas rebautizándolo como Pride of Aloha. Pese a las grandes expectativas de esta nueva aventura comercial NCL se pasó de frenada; la sobreestimación de la demanda unido al aumento de buques de la competencia que pasaron a operar en ese mercado llevaron a una gran devaluación de precios. Esto sumado a los sobrecostes que suponía operar barcos bajo bandera estadounidense ocasionó enseguida fuertes pérdidas para la compañía por lo que en 2007 NCL se vio obligada a tomar medidas drásticas retirando al Pride of Hawaii del mercado americano llevándolo a Europa, una decisión en principio de carácter temporal, a la espera un eventual regreso cuando las perspectivas de mercado en la zona fuesen más favorables, algo que nunca sucedió.


El Norwegian Jade durante su etapa como Pride of Hawaii adornado con el típico
 "lei" hawaiano.
(Foto: NCL)


 Para afrontar su nueva etapa europea el Pride of Hawaii sufrió una serie de modificaciones sin las cuales dificilmente podría haber sobrevivido ante la feroz competencia: se reabanderó en Bahamas para abaratar costes, sufrió ligeros cambios en la decoración interior, se le instaló un casino (opción que no permitía su anterior abanderamiento en E.E.U.U.) y por supuesto se le buscó un nombre más acorde a su nuevo rol, Norwegian Jade, siguiendo la temática de piedras preciosas que tienen sus cuasigemelos de la Jewel Class. Sin embargo con la promesa de devolverlo a "su casa" cuando volvieran las vacas gordas el ambiente hawaiano se mantuvo a bordo, lo cual creaba cierta confusión a los cruceristas cuando traspasaban la escala de acceso: motivos florales por doquier, obras de arte polinésicas adornando las cubiertas, la sospechosa presencia de un bar denominado Aloha Café y hasta la estatua del mismísimo rey Kamehameha en el restaurante principal de la nave. Todo ellos mientras el barco navegaba por los fiordos europeos. Un contraste surrealista que creaba estupor entre los cruceristas. Reacio a desprenderse de su pasado el Jade continuó navegando en "hawaian mode" hasta que en marzo de 2017 conscientes de que los viejos tiempos jamás volverían, se reformó el buque en su totalidad eliminándole cualquier vestigio de su origen hawaiano. Ahora luce con un aspecto menos original sí, pero más acorde con su cometido.




Volviendo al pasado lunes el Norwegian Jade cerró su primera estancia en tierras coruñesas a las séis de la tarde cuando soltó amarras y tras un giro en aguas interiores enfiló la canal oeste en busca de su siguiente destino, la dársena de Leixoes. Sin más escalas previstas por la proa esperamos que el Norwegian Jade se deje caer por aguas del golfo ártabro en un futuro no muy lejano. Agradecimientos a Manuel Candal, colaborador habitual de la página y autor de la foto de la llegada del buque a la ciudad.


A media tarde el Norwegian Jade puso rumbo a aguas lusas.



Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.