jueves, 31 de agosto de 2017

La veteranía es un grado



(Foto: J.Daniel Díaz)


El veterano buque Astoria dio por cerrado este miércoles el calendario crucerístico de agosto, mes que ha tenido un buen nivel de escalas, con un total de 5 atraques, y que ha servido de preparación al frenesí de recaladas que se nos viene encima una vez volteemos la hoja del almanaque. Septiembre vendrá cargado de cruceros pero hoy toca despedir el presente mes.


 (Foto: J.Daniel Díaz)


Procedente de tierras francesas el vetusto Astoria se plantó en A Coruña con la noche todavía dominando la ciudad y a eso de las seis y media maniobraba ya en aguas interiores del puerto para atracar en el muelle de trasatlánticos. A bordo del clásico navío llegaron a la urbe herculina unos 500 pasajeros que tuvieron que pegarse un buen madrugón para bajar a tierra. Había 2 opciones: subirse a uno de los autobuses de las excursiones o quedarse en el barco puesto que la escala en A Coruña era meramente técnica para permitir el desembarco de aquellos que así lo quisieran. Con estos cruceristas ya en la carretera, sobre las 9 menos cuarto el Astoria se hacía de nuevo a la mar con rumbo al puerto de Vigo donde a última hora de esa misma tarde recogió a los turistas que habían bajado a tierra. Visto y no visto.


A media tarde el Astoria entraba en la ría de Vigo para recoger a sus pasajeros en la terminal olívica.
(Miguel Tárrago)


"La ronde iberique" se denomina el crucero que estos días realizan los afortunados que viajan a bordo de este pedacito de historia naval. Comenzó el pasado 27 de agosto en el puerto galo de Dunquerque y ha hecho (o hará) escalas en St. Helier (Isla de Jersey), A Coruña/Vigo, Leixoes (para visitar Oporto), Lisboa, Gibraltar, Málaga, Valencia y Barcelona antes de concluír en Marsella el próximo 6 de septiembre una ruta con un marcado carácter cultural. Los precios para esta travesía partían de los 1.340 euros correspondientes al alojamiento en un camarote interior y alcanzaban los 3.385 euros en el caso de las 8 suites deluxe situadas en la cubierta Navigators, justo por detrás de los botes salvavidas.


Las flechas verdes señalan la situación de las 8 suites deluxe (4 por cada banda), los alojamientos más caros a bordo del Astoria. La foto, evidentemente, no corresponde con la escala de ayer. Aquí el buque trabajaba para otra naviera y ni siquiera se llamaba Astoria (aún era el Azores).


Dicen que la veteranía es un grado y debe de ser verdad al ver a este longevo navío nacido en el año 1948 (como lo leen) todavía pateándose los mares, si bien es cierto que fue reconstruído practicamente desde cero y con su actual fisonomía a finales de la década de los 80 del pasado siglo. Pero pese a lo que diga el dicho lo de la veteranía más que un grado suele ser un hándicap en una industria como la crucerística, que con el "boom" experimentado en las últimas décadas ve como los buques se quedan rapidamente obsoletos y requieren continuas actualizaciones ante el empuje de lo barcos de nueva construccion, cada vez más grandes y con más instalaciones a bordo, éstas a su vez más insólitas, algo en lo que los buques más entrados en años tienen la batalla perdida de antemano. A la contra de este tipo de experiencia crucerística en la que el navío es el destino en sí mismo ha surgido una corriente antagonista en algunas navieras que busca revivir la experiencia del viaje por mar tradicional, que vuelve a darle protagonismo a los lugares donde el barco hace escala y a la experiencia de la navegación en sí misma; es aqui donde los buques clásicos con varias décadas de vida sobre sus cuadernas han encontrado su hueco en el sector.


El Astoria maniobraba ya de salida a primera hora de la mañana. Ni la climatología ni la brevedad de la escala le pusieron las cosas fáciles a aquellos shipspotters que quisieron inmortalizar a este veterano buque de cruceros.
(Foto: J.Daniel Díaz)


Es el caso del touroperador francés Rivages du Monde para el que trabaja el Astoria en régimen de chárter durante buena parte del año (durante la temporada estival) ofreciendo cruceros para el mercado francófono, iniciativa que parece haber calado muy bien en vista de que la firma  repetirá operativa por tercer año consecutivo y nuestro protagonista de hoy, pese a su edad tiene cruceros ya comprometidos hasta el 17 de octubre de 2018. Al Astoria lo volveremos a ver por aguas herculinas el próximo año, un 2018 que será muy especial para este longevo navío ya que celebrará su 70 aniversario.


 En 2018 el Astoria volverá a visitar A Coruña
(Foto: J.Daniel Díaz)


No quisiera terminar la entrada sin los agradecimientos de rigor. Por un lado a Daniel Díaz, no sólo por darme su beneplácito para usar sus fotos tanto de la entrada como de la salida del Astoria sino por estar al pie del cañón en una escala con unos horarios tan complicados a lo que hay que sumar la adversa climatología. Por otro lado agradecer también a Miguel A. Tárrago su colaboración, por primera vez en el blog, contribuyendo con la instantánea del buque a su llegada a Vigo. ¡Muchísimas gracias a los dos!


martes, 29 de agosto de 2017

Contraste frío calor





Calentando motores para la que se nos viene encima en septiembre, con 24 escalas de buques de cruceros previstas en la ciudad, este pasado domingo recibimos al buque AidaBella, un viejo conocido por aguas herculinas.


Hoy en el blog una nave muy bella.


Procedente del puerto francés de Le Havre, habitual parada para que los cruceristas puedan visitar París, la nave de Aida Cruises llegó a A Coruña a primera hora de la mañana y minutos después de las siete y media asomaba el morro (nunca mejor dicho en este caso) tras el castillo de San Antón para dirigirse a su punto de amarre en el muelle de trasatlánticos, donde atracó tras un grácil giro de 180 grados en aguas interiores.


Con las primeras luces del día el AidaBella asomó los morros tras el Castillo de San Antón.


Los casi dos millares de turistas que viajan estos días a bordo del Bella partieron el pasado 21 de agosto del puerto alemán de Kiel para comenzar un itinerario de 13 noches de duración con escalas en Gotemburgo, Dover, Le Havre, A Coruña, Lisboa, Cádiz, Málaga y Valencia antes de finalizar la singladura el próximo domingo en el puerto de Palma de Mallorca. Es lo que podríamos llamar un "frío-calor": desde las frías aguas del Báltico hasta las cálidas del Mediterráneo.




El AidaBella es el segundo integrante de una de las series de buques más conocidas por aguas herculinas, la Clase Esfinge o Sphinx Klasse, compuesta por 7 navíos cuasigemelos que en su totalidad han visitado en alguna ocasión nuestra ciudad. La familia esfinge la inició en el año 2007 el AidaDiva y apenas 12 meses después vio la luz nuestro protagonista de hoy, gemelo del anterior. En 2009 fue el turno del AidaLuna, el tercer gemelo. 2010 fue el año en el que llegaron cambios sustanciales a la serie con la aparición del AidaBlu, que respecto al diseño original presenta una cubierta y media más, con el consiguiente aumento de tamaño y capacidad de pasaje. Tras él fue el turno de los AidaSol (2011) y AidaMar (2012). El AidaStella cerraría la familia en 2013.


El AidaBella es el segundo integrante de la prolífica familia de los Sphinx Klasse.


El AidaBella fue construído al igual que sus 6 hermanos en los astilleros Meyer de la ciudad alemana de Papenburg pero a diferencia de ellos nuestro protagonista de hoy lleva grabado en su casco el número de la bestia: fue la construcción nº666 de esta factoría germana. Estamos ante un navío de 69.203 toneladas de registro bruto con unas dimensiones principales de 252 metros de eslora, 32´2 metros de manga y un calado de 7´3 metros. En sus 13 cubiertas de pasaje el Bella puede albergar a 2.050 pasajeros en acomodación normal en alguno de sus 1.025 camarotes de los cuales 480 (el 46%) tienen terraza privada. Es un porcentaje realmente bajo si lo comparamos con buques de similar tamaño o edad; así un MSC Musica tiene un 65% de cabinas con balcón privado mientras que un Costa Luiminosa llega al 68%. El AidaBella tiene propulsión diésel-eléctrica, con 4 motores Caterpillar MaK 9M43C que producen un total de 36.000 KW. Dos hélices convencionales (nada de pods) son las encargadas de impulsar a esta nave de cara sonriente hasta los 21´8 nudos de velocidad máxima. Abanderado en Italia el Bella tiene como puerto de registro el de Génova y su call sign es ICGS.


Nombre y puerto de registro italianos para un barco alemán. Cosas de la globalización.


Durante buena parte de su estancia en tierras coruñesas los cruceristas llegados a bordo del AidaBella disfrutaron de una climatología de lo más benévola, muy propicia para callejear por el centro de la urbe o para realizar las oportunas excursiones contratadas una vez más con Santiago de Compostela como destino estrella. Sin embargo el panorama veraniego de la mañana cambió radicalmente durante el transcurso de la tarde con la llegada de una tormenta de verano con abundante aparato alectrico que sorprendió a más de uno aunque a la mayoría de los pasajeros del buque germano los cogió ya a resguardo de su hotel flotante en previsión de su inminente partida. Ésta se produjo cuando el reloj marcaba las ocho de la tarde, momento en el que el Bella se hizo de nuevo a la mar poniendo proa al puerto de Lisboa.




Con ésta su segunda visita del año el AidaBella da por cerrado su calendario de escalas en A Coruña por el 2017. Tendremos que esperar hasta el 4 de mayo del próximo año para verlo de nuevo por aguas de la ría herculina. A los "Aidafans" les queda el consuelo de que antes de finalizar el presente año aún resta una escala protagonizada por algún miembro de la flota Aida; será uno de los gemelos del Bella, el AidaMar el que, si cambios de última hora no lo evitan, atracará en la dársena herculina el próximo 19 de octubre.


El AidaBella apuntando con su proa al minúsculo (por la perspectiva) SAR Gavia.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


lunes, 28 de agosto de 2017

Forjando el carácter de los marinos





Lo normal es que un blog titulado "Cruceros en la Ciudad de Cristal" trate precisamente de eso; de los buques de cruceros que se acercan a nuestra urbe (que es conocida por este precioso apodo). Y habitualmente es así: a cada barco de pasaje que hace escala en nuestros muelles trato de dedicarle un pequeño espacio en esta página contando alguna anécdota o algún dato curioso del mismo acompañado de algunas fotos de su visita. Pero de forma excepcional se cuelan en el blog otro tipo de "especímenes" muy alejados de las formas "cruceriles" cuando la ocasión lo requiere, y creánme que esta vez la ocasión lo requería. Porque no todos los días atraca en nuestra ciudad uno de los mayores buques escuela del mundo, el orgullo de la marina de su país y, a fín de cuentas el de toda una nación, en este caso la peruana. Les hablo del Buque de la Armada Peruana Unión (BEV-161) que la pasada semana estuvo de visita en A Coruña.


El espectacular B.A.P. Unión fue la estrella de los muelles coruñeses estos días.


La estancia de este precioso buque escuela en A Coruña se enmarcó dentro del que es su segundo viaje de instrucción denominado VIEX 2017 (son las iniciales de Viaje de Instrucción al Extranjero) y que en esta ocasión tocará 15 puertos en 10 países distintos. La singladura se inició el pasado 21 de mayo desde la base naval de El Callao al mando del Capitán de Navío Franz Bittrich Ramírez y con una tripulación compuesta por 22 oficiales, 83 cadetes de tercer año de la Escuela Naval del Perú y 120 tripulantes, además de otros 4 oficiales de marinas extranjeras y 4 cadetes de diversas fuerzas del estado peruanas. Tras zarpar de su base el B.A.P. Unión inició su periplo haciendo escalas en Balboa y Colón (Panamá), previo cruce del canal transoceánico. A Continuación recaló en Jacksonville, Norfolk, Boston (E.E.U.U.) y Charlottetown (Canadá). Tras la parada en tierras canadienses el Unión inició el viaje trasatlántico llegando a Londres a finales de julio y desde allí hizo escalas en Hamburgo, Amsterdam, y Le Havre, puerto previo a su llegada a aguas herculinas. Tras su despedida de aguas gallegas el pasado sábado la nave continuará rindiendo visita a Lisboa, Cádiz y Sta. Cruz de Tenerife, volviendo a cruzar el Atlántico rumbo a Santo Domingo, Colón, Balboa y Guayaquil (Ecuador) para finalizar ya en territorio nacional en Palta y vuelta al punto de salida, El Callao, donde se pondrá fin a la singladura el próximo 7 noviembre tras casi 6 meses de travesía. Se trata del viaje más largo realizado hasta la fecha por el B.A.P. Unión, aunque claro está la cosa tiene truco...


Itinerario que realizará el B.A.P. Unión durante su segundo viaje de instrucción y que lo trajo por unos días a nuestra ciudad.
(Fuente: Fuerzas Armadas del Perú)


Y el truco está en que el Unión, el flamante buque escuela de la armada peruana, tan sólo atesora 12 meses de vida marinera sobre sus cuadernas. Fue comisionado a la marina de su país a finales de enero de 2016 y su primera singladura oficial tuvo lugar a finales del mes de julio del pasado año. Pero la crónica sobre el alumbramiento de este espectacular buque escuela que pueden ver en las fotos se inició mucho antes; ya en 1985 el gobierno peruano promulgó una ley que recogía la necesidad de contar con un buque escuela en su armada pero la complicada situación económica del país impidió llevar a cabo el proyecto. No fue hasta el año 2010 en el que se dieron unas condiciones económicas viables y adecuadas para la realización de la obra, que se oficializó en 2012. Paralelamente a la construcción del navío el gobierno peruano tuvo que solucionar el problema de la inexperiencia de los miembros de su armada en buques de este tipo para lo cual se firmaron acuerdos con otros países para llevar a cabo varios programas de formación. Así la primera tripulación del Unión realizó un período de aprendizaje a bordo del A.R.M. Cuauhtémoc mexicano y también participaron en los trabajos de reparación y acondicionamiento del buque escuela colombiano A.R.C. Gloria.


El Unión durante su maniobra de entrada al puerto herculino en la mañana del pasado martes.


El B.A.P. Union presume de belleza y de algo más; se trata no sólo del buque escuela más grande de todas las armadas de los países sudamericanos, superando a espectaculares ejemplares como el Guayas ecuatoriano, el Esmeralda chileno o el Libertad argentino, sino que es además el segundo más grande del mundo superado unicamente por el colosal S.T.S. Sedov ruso. Ha sido construído en territorio nacional, concretamente en los Astilleros Servicios Industriales de la Marina (SIMA) de El Callao, con el extra de orgullo que supone haber llevado a cabo semejante obra de ingeniería naval sin necesidad de depender de terceros si bien es verdad que en el desarrollo del proyecto participaron las firmas españolas CYPSA Ingeniería Naval y Navantia. El coste total de construcción del B.A.P. Unión ascendió al equivalente de unos 44 millones de euros. El Unión es el primer navío de instrucción diseñado y construído específicamente para tal propósito para la marina de guerra de este país sudamericano y aparte de su principal cometido que no es otro que el de formar a los futuros oficiales de su Armada, su función secundaria es la de ejercer como embajador de su país cuando el navío visita puertos internacionales.



Arriba: El Unión ejerce de embajador de Perú en aquellos puertos internacionales donde rinde visita.
Abajo: El buque escuela peruano en plena maniobra de salida, asistido por dos remolcadores.



El B.A.P. Union es un velero de 4 palos con aparejo de bricbarca de 3.200 toneladas de registro bruto y unas dimensiones principales de 115´5 metros de eslora total (incluído el bauprés), 13´5 metros de manga, un calado de 6´5 metros y una altura desde la línea de flotación de unos 53´5 metros. A bordo el buque tiene una capacidad máxima para 250 tripulantes aunque su dotación habitual son 100 personas. Su velamen está compuesto por un total de 34 piezas, 5 sobre el palo bauprés, 9 sobre el trinquete, 9 en el mayor proel, 8 al mayor popel y 3 en el mesana y que componen una superficie vélica total de 3.402 metros cuadrados, aunque para aquellos momentos en los que Eolo no está muy colaborador el Unión cuenta con un diésel Caterpillar 3516H que produce unos 1.825 KW que pueden propulsar al buque hasta los 12 nudos de velocidad máxima gracias a una hélice de paso variable de 4 palas de la firma Berg. A proa una hélice Rolls Royce facilita las maniobras de atraque y desatraque.




Durante tres días los coruñeses y todos aquellos que lo quisieron pudieron acercarse al muelle de Batería para conocer por dentro a este formidable buque escuela de manos de su propia dotación. Fue tal la expectación levantada que durante la primera jornada de puertas abiertas, la del miércoles, se formaron largas colas en las inmediaciones del muelle, problema que se solventó en los días posteriores agilizando el tránsito de personas. Una vez superada la escala de acceso un miembro de la tripulación nos obsequiaba con un folleto explicativo con algunos datos interesantes acerca del Unión y durante el "tour" por la cubierta principal muchos de sus compañeros aclaraban las dudas formuladas por los más curiosos, desde las dimensiones de la nave, los distintos términos con los que se denominan ciertas partes del buque, hasta cuestiones relacionadas con la vida a bordo. No todo eran temas náuticos: en uno de los salones principales se podía ver una exposición con diversos productos artesanales del país sudamericano.




Uno de los puntos que suscitaba más interés para el público a juzgar por lo solicitado que estaba a la hora de sacarle una foto era sin lugar a dudas la rueda de timón, de enormes dimensiones y con el nombre del navío inscrito en el mismo, pero lo cierto es que allí donde uno dirigiera la vista había preciosos detalles susceptibles de ser retratados:  los botes, el telégrafo, la arboladura completamente engalanada o la gigantesca enseña peruana ondeando orgullosa en la popa. Algunos bitones de la cubierta aparecen rematados con el escudo de la nave y sobre éste se puede leer en latín el lema del navío: "cudendum character nautarum" o lo que es lo mismo, "forjando el carácter de los marinos", el principal propósito de este gigante velero del siglo XXI.



Arriba: Mil y un detalles de gran belleza a bordo del Unión, como los preciosos botes.
Abajo: Detalle de los bitones del barco donde se puede ver el escudo y el lema del B.A.P. Unión.



 Uno de los principales signos de identidad en esta clase de barcos son sin duda los mascarones de proa. A estas figuras decorativas situadas en el tajamar de los antiguos navíos se le atribuía desde sus orígenes un carácter protector y por ello en muchas ocasiones representaban imágenes religiosas o mitológicas. Los buques escuela modernos mantienen esta bonita tradición y en el caso que nos ocupa la figura encargada de velar por la seguridad del Unión es Túpac Yupanqui, apodado "El Resplandeciente". Este soberano incaico según recogen las crónicas navegó hacia la Polinesia con una expedición formada por más de 20.000 hombres que resultó todo un éxito y de la cual se regresó con ingentes cantidades de oro que fueron de vital importancia para la expansión del imperio inca durante su reinado. El mascarón de proa del Unión es una pieza de bronce tallada por la escultora Pilar Martínez Woodman.


Detalle del mascarón de proa del buque escuela Unión.


Tras cuatro jornadas de estancia en la rada herculina a primera hora del sábado el Unión retomó su viaje. Fueron muchos los curiosos que con las primeras luces del día se apostaron en la inmediaciones de la costa para ver la partida del buque escuela, entre ellos algunos súbditos peruanos dispuestos a despedir al mayor símbolo naval de su país. El Unión correspondió a tan cálida despedida haciendo sonar repetidamente sus señales acústicas y exhibiendo trapo al poco de soltar amarras, con las velas de estay y un par de foques alzándose en el cielo coruñés. Tras sobrepasar el dique el navío peruano fue incrementando su velocidad e izando más velamen lo que contribuyó a crear preciosas estampas del buque escuela surcando aguas de la ría coruñesa que fueron inmortalizadas con sus cámaras por los numerosos fotógrafos navales, shipspotters y demás curiososos situados a ambos márgenes de la ría. Desde aquí le deseamos Al BAP Unión y a su orgullosa tripulación buenos vientos por la proa y un feliz regreso a casa. Aquí en A Coruña tendrán siempre su segundo hogar.


Un ciudadano peruano despide al Unión desde las inmediaciones de la Torre de Hércules ondeando la bandera de su país.


Salvo las que así lo indiquen las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


viernes, 25 de agosto de 2017

Uno y no más





Pese a tratarse de uno de los clásicos del calendario coruñés la escala que el buque Mein Schiff 1 realizó ayer en la ciudad ha sido una de las más destacadas del mes de agosto. ¿Que donde radica lo especial de su visita? Ahora os lo explico.




Procedente de la dársena gala de Brest el Mein Schiff 1 llegó a aguas herculinas sobre las seis y media de la mañana con unos 1.700 pasajeros, alemanes en su práctica totalidad por trabajar su naviera, TUI Cruises, en exclusiva para el mercado germano. Los turistas que llegaron a bordo del "ein" pudieron contemplar su primera atracción (ya que a tan temprana hora de llegada no pudieron disfrutar del espectáculo que supone la entrada a nuestra ciudad por vía marítima con la Torre de Hércules como telón de fondo) minutos antes de atracar en el muelle de trasatlánticos donde a pocos metros permanecía atracado el bellísimo buque escuela de la armada peruana Union, de visita estos días, completamente iluminado y engalanado.


El Mein Schiff 1 compartió protagonismo en los muelles durante la jornada de ayer con el buque escuela Unión.


Los pasajeros que llegaron a bordo del Mein Schiff 1 este jueves se encuentran realizando un crucero de 12 noches de duración que se inició el pasado 17 de agosto en el puerto de Hamburgo y que hasta su llegada a aguas gallegas ha hecho escala en Southampton, Le Havre, Guernsey (Islas del Canal) y Brest. Tras visitar A Coruña el buque de bandera maltesa continuará su recorrido visitando Lisboa y Cádiz antes de finalizar su singladura en el puerto de Palma el próximo día 29.




El Mein Schiff 1 es uno de esos buques de cruceros habituales por aguas de la ría coruñesa; debutó en nuestra ciudad el 30 de abril de 2010, apenas un año después del inicio de sus operaciones con su actual naviera, la TUI Cruises, y desde entonces tanto sus escalas en la urbe herculina como las de su gemelo Mein Schiff 2 han sido continuas temporada tras temporada. La recalada de ayer sin embargo es distinta a todas las demás ya que casi con toda probabilidad ha sido la última visita que el Mein Schiff 1 ha realizado a A Coruña, o más bien habría que decir que es la última que realiza "este" Mein Schiff 1. Como creo que lo estoy liando más en lugar de aclararlo intentaré explicarme mejor...


¿Ha sido la de este jueves la última vez que el Mein  Schiff 1 ha visitado nuestra ciudad?. Sí pero no. 


Creada en el año 2008 como una "joint venture" entre la naviera norteamericana Royal Caribbean y el touroperador alemán TUI AG, TUI Cruises apareció en el panorama crucerístico con la idea de obtener su tajada en el pujante mercado alemán dominado entonces por la archirrival de Royal Caribbean, el grupo Carnival, mediante sus firmas Costa Cruceros y Aida Cruises. Para evitar dilatar más de lo debido la entrada en el mercado con la construcción de un nuevo navío Royal Caribbean transfirió de una de sus marcas, Celebrity Cruises, el buque Celebrity Galaxy que tras una importante reforma valorada en 50 millones de euros entró al servicio de TUI en mayo de 2009 bajo el nombre de Mein Schiff (en castellano "Mi Barco"). A principios de 2011 el gemelo del Galaxy, el Celebrity Mercury, pasó también a manos de TUI Cruises rebautizado muy originalmente como Mein Schiff 2. Meses antes y en previsión de este movimiento a nuestro prota de hoy le añadieron un "1" en su amura para evitar confusiones.


Nuestro protagonista de hoy cuando entró en la naviera TUI Cruises era simplemente el Mein Schiff, como podemos ver en esta foto correspondiente a su debut en aguas herculinas allá por el 2010.


Con el negocio viento en popa gracias a su dúo de navíos, TUI Cruises decidió dar un paso más ordenando la construcción de su primer buque de cruceros en septiembre de 2011, encargo encomendado a los astilleros STX Finland (hoy Meyer Turku) y cuyo resultado final sería un espléndido navío bautizado (como no) como Mein Schiff 3 y que vio la luz en junio de 2014. La aparición del primer buque construído ex profeso para la compañía germana fue sólo el primer paso de un ambicioso plan de expansión de su flota; Tras ella llegarían 3 naves gemelas en los años venideros: el Mein Schiff 4 (2015), el Mein Schiff 5 (2016) y el Mein Schiff 6 hace unos meses. Y la cosa no terminará ahí; en los dos próximos años se sumarán dos nuevas unidades, los teóricos Mein Schiff 7 y 8, basados en el diseño original del 3 pero ligeramente mayores en volumen.




 Esta agresiva expansión tiene consecuencias sobre las unidades más antiguas de la marca. El pasado mes de marzo TUI Cruises anunciaba que el Mein Schiff 1 saldría de la flota en el primer semestre de 2018 pasando a manos de Thomson Cruises, la marca con la que TUI Group opera en el mercado británico. El Mein Schiff 2 seguirá sus pasos en 2019. De esta forma estas dos nomenclaturas quedarán vacías pero no por mucho tiempo ya que serán ocupadas por los buques que están ahora en construcción; así no habrá Mein Schiff 7 y 8 sino dos nuevos Mein Schiff 1 y 2.


Imagen por ordenador del aspecto que tendrá el futuro Mein Schiff 1 y que debutará el próximo año.
(Foto: TUI Cruises)


Así nuestro protagonista de hoy, el Mein Schiff original, partirá en su siguiente viaje rumbo al Mediterráneo oriental donde realizará una serie de cruceros hasta que a finales de octubre ponga proa a Singapur, que será su base de operaciones durante el invierno. A finales de febrero de 2018 el buque iniciará su viaje de despedida para la naviera TUI, un crucero de 41 días de duración que lo traerá de nuevo a Palma el 11 de abril. Una vez desembarcado el pasaje la nave zarpará rumbo a un astillero del que no se ha revelado aún el nombre (por proximidad podría ser Navantia Cádiz) donde durante un período aproximado de un mes se acometerán los trabajos de reforma para reconvertirlo en el nuevo TUI Explorer, denominación con la que operará para la Thomson Cruises desde su puerto base de Palma durante la temporada estival de 2018.


Aspecto que lucirá el actual Mein Schiff 1 a partir de 2018 cuando sea rebautizado como TUI Explorer.
(Foto: Thomson Cruises)


Volviendo a este jueves el Mein Schiff 1 dio por concluída su última estancia en la ciudad a las seis de la tarde cuando soltó amarras y se despidió de la urbecon tres sonoros bocinazos. Tras un giro en aguas interiores el buque ganó velocidad y una vez doblado el dique de abrigo enfiló por la canal oeste rumbo a aguas portuguesas. Antes de decir adiós a la bahía herculina los pasajeros que iban a bordo pudieron disfrutar de un último espectáculo: pasar a los pies de la icónica Torre de Hércules, el particular adiós que nuestra ciudad brinda siempre a los cruceristas que la visitan. La desaparición de este buque, al menos en su configuración actual, no supondrá sin embargoque los coruñeses dejemos de ver este nombre por nuestros muelles: El futuro Mein Schiff 1 se estrenará en A Coruña el 2 de septiembre de 2018 conviertiéndose en una de las principales estrellas del calendario crucerístico del próximo año.


Auf wiedersehen Mein Schiff 1!!!


Salvo las que así lo indiquen las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.



sábado, 19 de agosto de 2017

Harmonyzación





El colosal Independence of the Seas volvió a ser protagonista de nuevo en A Coruña convirtiéndose el pasado miércoles por unas horas en un reclamo turístico más de nuestra ciudad en pleno mes de fiestas.


Independence of the Seas de nuevo protagonista en aguas herculinas, y van 3 veces este año.


Procedente del puerto de Bilbao el gigantesco navío propiedad de la compañía norteamericana Royal Caribbean maniobraba ya en aguas interiores de la ría pasadas las ocho y media de la mañana para quedar atracado media hora más tarde en el muelle de trasatlánticos. Fue un horario de llegada poco habitual para lo que acostumbra a hacer esta nave en A Coruña, destino adonde normalmente recala a media mañana. El motivo de este cambio se debió a que su ruta actual no es la que suele cubrir cuando recala en la ciudad. En esta ocasión la escala del Independence se enmarca dentro de una travesía de 8 noches de duración con salida desde Southampton, (su puerto base) y paradas en Gijón, Bilbao, A Coruña, Cherburgo y Le Havre antes de regresar a la ciudad del sur inglés este domingo.




Que levante la mano el coruñés que no conozca el Independence of the Seas. Estoy seguro de que es la nave de cruceros más vista y fotografiada por los coruñeses gracias a sus frecuentes visitas que se repiten año tras año, lo que convierte a este impresionante ingenio naval pese a su juventud en  uno de los clásicos que no puede faltar en el calendario crucerístico coruñés. Debutó en nuestras aguas el 27 de noviembre de 2010 convirtiéndose aquella histórica jornada en la nave de cruceros más grande jamás vista en A Coruña y desde entonces raro es el año en el que no atraca al menos una vez en nuestros muelles. Hasta donde yo recuerdo el único año que nos se dejó ver por aguas de la ría herculina fue en 2015: un cambio de rutas por parte de su naviera tuvo la culpa. Tras su regreso el pasado año en el presente ejercicio el Independence of the Seas volverá a tener un notable protagonismo con sus cuatro escalas previstas y en 2018 volverá a repetir en la rada herculina aunque lo hará con suculentas novedades.


Una estampa que va camino de convertirse en todo un clásico.


Y es que hace unas semanas la naviera Royal Caribbean anunciaba que su buque Independence of the Seas será sometido a una reforma con el objetivo de ponerlo al día. Puede sonar un tanto extraño en un navío como el de las fotos que no llega a la década de vida pero en una industria tan competitiva como la crucerística donde se suceden las novedades a un ritmo frenético todas las compañías luchan por tener su producto lo más actualizado posible. De hecho no será la primera reforma llevada a cabo en la nave que ya sufrió una puesta al día en 2013. La naviera no ha publicado los detalles de los trabajos que se acometerán el próximo año en el Independence y sólo ha dado unas pinceladas sobre algunas de las instalaciones que se añadirán a bordo: varios toboganes de agua, un renovado parque acuático, un laser tag y una habitación de escape.



Algunas instantáneas sobre la partida del Independence of the Seas.



Decir ésto y decir nada practicamente viene a ser lo mismo pero por fortuna podemos ver el futuro sin necesidad de bola de cristal; basta observar los trabajos realizados en una reforma semejante que sufrió uno de los gemelos del Independence, el Liberty of the Seas a principios de 2016 y suponer que los tiros irán por ahí. De esta manera podemos aventurar que el Independence of the Seas incorporará tres nuevos toboganes de agua denominados en conjunto The Perfect Storm y que irán situados a popa de la cubierta 13 junto al simulador de surf Flowrider. Los dos primeros se llamarán Cyclon y Typhoon y fueron vistos por primera vez en un barco de Royal Caribbean en el Harmony of the Seas, el actual buque insignia de la compañía. El tercero será el Tidal Wave, que a diferencia de los otros dos será de estilo boomerang, con una parte final formada por una pared vertical que permitirá al masoquista  pasajero que lo pruebe experimentar la ingravidez por unos segundos. El laser tag y la habitación de escape sin embargo serán primicias de la naviera norteamericana. Respecto a los alojamientos se aprovechará la estancia en dique seco para añadir y reubicar algunas cabinas dándose por seguro que se incorporarán 26 camarotes exteriores a proa de la cubierta 12, justo por delante del spa.



Arriba: Una recreación de como quedarán los dos toboganes convencionales que se añadirán al Independence of the Seas durante la reforma a la que será sometido.
Abajo: El Liberty of the Seas durante su estancia en dique seco el año pasado. Se aprecian a popa sus nuevos toboganes que tendrán la misma disposición en el Independence.

(Foto arriba: Royal Caribbean)
(Foto abajo: autor desconocido)


Y eso es todo lo que puedo aventurar. La reforma se llevará a cabo el próximo mes de abril  cuando el buque finalice su último crucero por el Caribe en Fort Lauderdale el día 3 de ese mismo mes. Entonces la nave pondrá rumbo al astillero; casi seguro a los Grand Bahama Shipyards de Freeport, en Bahamas donde se realizarán los trabajos que finalizarán en el plazo aproximado de un mes, justo a tiempo de que el Independence cruce el Atlántico e inicie su temporada estival de cruceros desde su habitual puerto base europeo, Southampton. Desde allí partirán las travesías que lo traerán a nuestra ciudad el próximo año en un total de tres ocasiones, la primera de ellas el próximo 14 de junio. Será entonces cuando podremos ver in situ que tal le han sentado los cambios al Independence of the Seas.


En 2018 podremos ver al Independence of the Seas, ya con reforma incluída, por nuestras aguas.


Volviendo al pasado miércoles el Independence se despidió de la ciudad pasadas las seis de la tarde. La maniobra de salida, que incluyó un vistoso giro de 180 grados pasado el castillo de San Antón, fue seguida por multitud de curiosos desde diversos puntos de la costa advertidos por el reiterado uso de señales acústicas por parte del capitán de la nave. Tras ganar velocidad el megacrucero enfiló por la canal norte rumbo a su siguiente destino, la dársena de Cherburgo. Al Independence of the Seas todavía le queda una cuarta y última escala por aguas de Marineda este año: será de cumplirse las previsiones el próximo 28 de septiembre.


El Independence cruzándose con el mercante Kitty C. durante su salida de la ciudad el pasado miércoles.


Salvo las que así lo indiquen las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


viernes, 18 de agosto de 2017

Fotocopiando barcos





El Mein Schiff 4 puso fín el pasado martes al parón veraniego de dos semanas en lo relativo a escalas de buques de cruceros en los muelles herculinos y, en cierta forma su llegada supuso además el pistoletazo de salida a la segunda época fuerte del año, un período que se inicia con una segunda quincena del mes estival por antonomasia en la que tendremos un total de 5 escalas y que precederá al frenético mes de septiembre que de confirmarse las previsiones romperá todos los récords en cuanto a recaladas de este tipo de buques en A Coruña. Pero vayamos paso a paso...


El protagonista de hoy no esconde su identidad.


Minutos antes de que el reloj marcase las siete de la mañana el flamante Mein Schiff 4 maniobraba ya en aguas interiores del puerto herculino para atracar dando atrás en el muelle de trasatlánticos. Procedente de Lisboa el navío propiedad de la compañía TUI Cruises llegó a nuestra ciudad con unos 2.400 pasajeros a bordo que estos días realizan una espectacular singladura de dos semanas de duración iniciada el pasado 7 de agosto en el puerto alemán de Bremerhaven y en la que han visitado hasta su llegada a nuestra ciudad Southampton, Portland (Reino Unido), Leixoes y la mencionada capital lusa. Por delante aún quedan las escalas en Le Havre (para visitar París), Zeebrugge y Amsterdam antes de regresar a Bremerhaven y ponerle el punto y final al crucero el próximo lunes.


El Mein Schiff 4 impresiona visto de proa.


Construído en los astilleros finlandeses Meyer Turku y puesto en servicio en mayo de 2015, el Mein Schiff 4 es un barco que roza las 100.000 toneladas de registro bruto aunque no las alcanza, quedándose en una cifra de 99.526 T.R.B. Sus dimensiones principales son 295 metros de eslora, 36 metros de manga y un calado de 8´2 metros. El buque cuenta con 15 cubiertas dedicadas en exclusiva al pasaje, cuya capacidad en acomodación normal llega a las 2.503 personas mientras que su tripulación está compuesta por 1.030 personas y pese a que su nombre, su naviera e incluso el idioma a bordo es alemán el Mein Schiff 4 luce una conveniente bandera maltesa, con La Valeta como puerto de registro.




¿Y a que se debe la referencia sobre la fotocopia a la que hace mención el título de la entrada? pues aunque no lo parezca tiene bastante que ver con nuestro protagonista de hoy. Normalmente cuando una compañía decide ampliar su flota el acuerdo entre naviera y astillero no suele limitarse a la producción de un solo barco sino que suele acordarse la construcción de varias unidades obteniendo así varios buques gemelos que se agrupan en una clase genérica que suele llevar el nombre de la primera unidad construída. Un ejemplo: la Clase Oasis engloba de momento a los buques Oasis, Allure y Harmony of the Seas. Se hace de esta manera porque así se ahorran costes pues son varios los barcos construídos pero que parten de una misma proyección inicial. Esta es la norma en la industria del crucero moderna si bien hay excepciones aunque son las menos; de hecho los pocos casos de buques "únicos" suelen ser unidades muy especializadas (por ejemplo el Queen Mary 2, que es el único trasatlántico del mundo) o bien barcos que en principio proyectaban tener un gemelo pero que por distintas circunstancias se quedaron en ejemplares únicos (es el caso del Norwegian Epic, por ejemplo). El número de ejemplares por familia puede ser muy variado:  desde una pareja de naves hasta casos como los 8 buques idénticos que componen la R- Class (los Insignia, Regatta, Nautica, Sirena....). La cosa puede complicarse más cuando la progenie se ha diversificado tanto en el tiempo que al presentar ciertas allteraciones leves respecto al diseño original se acaban formando subclases, y el arbol genealógico se divide en multitud de ramas. Aquí el caso más evidente es el de la Grand Class (Grand Princess, Sapphire Princess, Ventura, Azura...)  formada por 11 unidades pero que se agrupan hasta en 5 subclases distintas en función de su tamaño, forma e incluso naviera para la que operan.


El Mein Schiff 4 formó parte durante unas horas del "skyline" coruñés.


Los ejemplares pertenecientes a la misma clase y subclase muchas veces son indistinguibles a simple vista más allá del nombre inscrito en la amura. Por dentro sin embargo suelen presentar una ambientación característica al presentar su paletas de colores diferentes en la decoración y una temática propia en sus cubiertas; un modo de que cada una de los barcos tenga su propio carácter; su sello propio por decirlo de alguna manera. Sin embargo la naviera TUI Cruises ha seguido un camino distinto.




El Mein Schiff 4 es la segunda de 4 unidades similares (la serie comienza con el 3 y termina con el 6 mientras que los Mein Schiff 1 y 2 pertenecen a una serie anterior) y cuando digo iguales quiero decir exactamente eso: 4 auténticas gotas de agua tanto en su aspecto externo como en lo referente a su interior, donde la disposición de las instalaciones, la decoración e incluso el nombre de los locales y de las cubiertas son similares... ¿Si algo funciona, para que lo vas a cambiar?


El Mein Schiff 4 copia hasta el nombre de la cubiertas respecto a su buque predecesor por lo que esta imagen de la botonera de uno de los ascensores del Mein Schiff 3 es perfectamente aplicable para nuestro protagonista de hoy. Obsérvese el supersticioso detalle de que no existe cubierta 13.
(Foto: José R. Montero)


Y funciona muy bien. Por algo a este cuarteto de navíos se les considera los mejores buques de cruceros de gran tamaño, sólo superados por el anteriormente mencionado Queen Mary 2. El Mein Schiff 4 (y el 3, y el 5 y el 6) cuenta a bordo con suficicientes argumentos para justificar esta valoración pero por no alargarme mucho mencionaré dos: por un lado posee en la cubierta 12 una de las piscinas más grandes que se puedan disfrutar a bordo de una nave de este tipo. Con 25 metros de longitud tiene la mitad de la medida de una piscina olímpica. Y si con una piscina no fuese suficiente, adyacente a ella el Mein Schiff 4 presenta otra con techo retráctil para disfrutar de un baño cuando las condiciones meteorológicas no son las mejores. Otro hecho destacado a bordo del "vier" y de sus hermanos es la presencia de un salón auditorio en la cubierta 4 denominado Klanghaus (literalmente significa "casa del sonido") cuya acústica ha sido estudiada al milímetro además de contar con un vanguardista sistema de sonido que permite equiparar a esta sala de conciertos flotante a las mejores que podamos encontrar en tierra firme. Con un espacio de 270 metros cuadrados y un aforo de 300 persona en la Klanghaus se realizan una gran variedad de actividades musicales que abarcan desde una ópera a un cabaret.


En el interior de la Klanghaus. Cuesta creer que la foto corresponda con el interior de un barco.
(Foto: TUI Cruises)


Pero pese a tratarse de fotocopias existen ligerísimos detalles que diferencian a los componentes de este cuarteto. Respecto al Mein Schiff 3 nuestro protagonista de hoy presenta sutiles diferencias; una de ellas está en la cubierta 4 donde en lugar del Meerleben, una zona con diversas maquetas de buques, encontramos un bar en el que aparecen como parte de su decoración dibujos y figuras a escala del barco donde se muestran algunas áreas inaccesibles para el pasajero como la sala de máquinas o la cocina. El Mein Schiff 5 por su parte varía su capacidad de pasajeros respecto al Mein Schiff 4 al incorporar 16 camarotes más que su cuasigemelo, lo que implica también un aumento en su registro bruto. Son pequeñas modificaciones realizadas de una unidad a otra y que se basan en la experiencia obtenida durante los cruceros en los que se va evaluando la aceptación que tiene entre el pasaje las diferentes instalaciones del barco.


Experiencias por deleite: Pese a ser completamente idénticos por fuera hay una manera de diferenciar externamente a los hermanos Mein Schiff y es por los términos que llevan grabados en su casco, todos ellos referentes a la experiencia que se vive a bordo. En el Mein Schiff 4 la primera palabra que se lee por su costado de babor es "Erlebnisse" ("experiencias") mientras que en el Mein Schiff 3 es "Genuss" ("deleite"). Este término también aparece en nuestro protagonista de hoy pero escrita en ese mismo costado, hacia la popa.


Volviendo al pasado martes y tras una estancia que se prolongó por espacio de unas 10 horas, finalmente el Mein Schiff 4 dio por concluída su escala en A Coruña a media tarde. La jornada festiva entre semana se notó durante la salida del buque, que fue seguida desde las inmediaciones del muelle por más público del que sulele ser habitual en estos casos. Puntual como un reloj a las seis de las tarde el enorme navío germano avisó con tres sonoros bocinazos de su inminente partida y tras soltar amarras inició lentamente su avance por aguas de la ría herculina. Superado el dique el Mein Schiff 4 incrementó su velocidad poniendo proa hacia la Torre de Hércules pese a que el destino era el puerto de Le Havre, bastante más al norte; fue un último guiño del capitán de la nave hacia sus pasajeros que pudieron recrearse con la espectacular panorámica del icónico faro romano visto desde el mar. La guinda perfecta a una escala que a buen seguro les habrá dejado un sensacional sabor de boca.


El capitán del Mein Schiff 4 se tomó la licencia de dirigir su navío hacia las inmediaciones de la Torre de Hércules para que los pasajeros pudieran contemplar por última vez la insigne figura del faro romano.


En unos días tendremos de nuevo por aguas de A Coruña a este impresionante navío ya que está previsto que el Mein Schiff 4 repita visita en la ciudad a principios de septiembre, concretamente el día 4. Qué mejor día para recibir a este buque....


El "4" volverá el 4... de septiembre.


Salvo las que así lo indiquen las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.