lunes, 31 de julio de 2017

La sirena del Guadalquivir



(Foto: José R. Montero)


En medio del oasis de calma que vivimos en la ciudad sin ninguna actividad crucerística desde mediados de este mes (situación que continuará así hasta mediados de agosto) este fin de semana hemos tenido un agradable soplo de aire fresco en forma de dos escalas a cargo de dos naves de cruceros de gran lujo y contrastada reputación que con su presencia contribuyeron a que los shipspotters nos pudiermos quitar el "mono" que ya teníamos por "afotar" a estos especímenes. La entrada de hoy va dedicada al primero de los dos protagonistas que no fue otro que el buque Sirena.


Una sirena se dejó ver este sábado por la ría coruñesa.


Procedente de Leixoes, la nave propiedad de Oceania Cruises llegó a la ciudad herculina minutos antes de las ocho de la mañana con unos 600 pasajeros a bordo, en su mayoría estadounidenses aunque también había canadienses mejicanos y británicos. Todos ellos disfrutan estos días de un espectacular crucero de 22 noches de duración que tiene un marcado acento ibérico.


El Sirena a su llegada en la mañana del sábado a A Coruña.
(Foto: José Luís Porta)


Tres semanas de viaje dan para conocer muchas ciudades. Los afortunados cruceristas que viajan a bordo de esta enorme sirena partieron el pasado 17 de julio del puerto de Barcelona para realizar una pequeña tourneé por el Mediterráneo con paradas en St. Tropez, Livorno (para visitar Florencia y Pisa), Civitavecchia y posteriormente Cartagena y Málaga. Tras cruzar el estrecho el Sirena remontó el río Guadalquivir para atracar en Sevilla, donde pernoctó. De allí zarpó rumbo a tierras lusas con paradas en Lisboa y la ya mencionada en Leixoes antes de su llegada a A Coruña. Por delante aún quedan muchas sorpresas: Gales, Irlanda, un breve periplo por tierras francesas con escalas en los puertos de Nantes, Le Verdon, Burdeos y St. Juan de Luz y el desembarco final en Bilbao el próximo 8 de agosto que pondrá la guinda a este pastel de varios pisos con forma de viaje de ensueño cuyas tarifas partían desde los 5.500 euros por persona. Los sueños no suelen ser baratos.


(Foto: José R. Montero)


Sin duda una de las mayores atracciones del itinerario en el que se encuentra inmerso actualmente el Sirena es la escala en Sevilla con pernocta incluída. A los indudables atractivos de la ciudad se suma el hecho de que su acceso por vía marítima, remontando el tramo navegable del río Guadalquivir, es sólo accesible a buques de cruceros de un reducido tamaño. La parada realizada por el Sirena en la capital hispalense el pasado lunes fue la primera de este buque en la ciudad, que se convierte de esta manera en uno de los navíos de mayor tamaño de su clase en atracar en las instalaciones sevillanas. Con motivo del acontecimiento se realizó el protocolario acto de entrega de la metopa conmemorativa al capitán del Sirena por parte de varios miembros de la Autoridad Portuaria así como de diversas instituciones locales. Pese a que hablemos de una escala inaugural, la presencia de esta naviera  norteamericana en la urbe andaluza no es ninguna primicia; Oceania suele incluír desde hace algunos años la ciudad de Sevilla dentro de sus exclusivos itinerarios y otros buques de su flota como el Insignia o el Nautica (gemelos de nuestro protagonista de hoy) ya han atracado en alguna que otra ocasión allí. El puerto de Sevilla sigue desde hace varios años una evolución ascendente en la captación de este tipo de tráficos y para este mismo ejercicio se espera la llegada de un total de 76 navíos.


El Sirena atracado en el muelle de las Delicias de Sevilla, en pleno río Guadalquivir.
(Fuente: diario ABC)


El Sirena es el sexto y último integrante en incorporarse a la flota de la naviera Oceania Cruises, a la que pertenece desde marzo del año pasado cuando fue comprado a la Princess Cruises. Es gemelo de sus compañeros Regatta, Insignia, y Nautica, todos ellos presentes en alguna ocasión en aguas de la ría coruñesa, y de los que el Sirena es indistinguible a simple vista. Los otros dos navíos de la compañía, el Marina y el Riviera, pertenecen a una clase diferente y presentan unas dimensiones mayores.


El Sirena en plena revirada para atracar de popa en el muelle de trasatlánticos herculino.
(Foto: José R. Montero)


Construído en los astilleros Chantiers de l ´Atlantique (hoy STX France) situados en la ciudad francesa de Saint Nazaire y puesto en servicio en noviembre de 1999 con el nombre de R Four para la extinta naviera Renaissance Cruises, el Sirena es el cuarto de una serie de 8 naves gemelas que se engloban bajo el nombre genérico de R Class. Son buques de 30.277 toneladas de registro bruto que presentan unas dimensiones principales de 181 metros de eslora, 25´5 metros de manga y un calado de 6 metros. El Sirena tiene un total de 9 cubiertas dedicadas en exclusiva al pasaje y puede albergar en acomodación normal a 688 pasajeros gracias a sus 344 camarotes, de los que 232 presentan balcón privado. La tripulación la componen 373 personas. El distintivo de llamada del Sirena es V7RX6 y su puerto de registro es Majuro, la capital de las islas Marshall, un archipiélago situado en la Micronesia.


La elegante escalera que preside el atrio es uno de los puntos destacados a bordo del Sirena.
(Fuente: Oceania Cruises)


Tras una estancia de casi 12 horas en la ciudad, a las siete de la tarde el Sirena decía adiós a la ciudad (o al menos esa era la idea) realizando una maniobra de desatraque de libro que nada hacía presagiar lo que vendría después. Con unas millas ya recorridas desde su salida de la ría herculina una incidencia médica a bordo forzó al "Master" del Sirena a poner proa de nuevo hacia A Coruña sobre las 9 de la noche; ¿el motivo?: la rotura de la muñeca izquierda de una señora de 95 años que obligaba a su evacuación hacia el hospital más cercano. Con A Coruña a tiro de piedra la cosa estaba clara. El buque se resguardó en aguas interiores del muelle coruñés para efectuar la operación de transbordo del lesionado a la lancha Punta Herminio, que fue la encargada de llevarlo junto a sus familiares hasta el muelle de Oza donde esperaba una unidad medicalizada para trasladarlos al Complejo Hospitalario Universitario  de A Coruña. Mientras ésto sucedía el Sirena reeprendía de nuevo viaje, esta vez ya de forma definitiva, pasadas las diez de la noche.


Momento en el que la Punta Herminio llega al puerto de Oza con el pasajero lesionado a bordo, A pie de muelle espera ya la ambulancia que lo llevaría al CHUAC.
(Foto: José R. Montero)


Tras esta accidentada salida el Sirena puso rumbo al norte, en concreto hacia el puerto de Holyhead, situado en el noroeste de Gales y punto poco habitual para las escalas de buques de cruceros. Lo demuestra el hecho de que para el 2018 esta pequeña localidad de apenas 11.000 habitantes tiene previsto recibir a unas 20 naves de este tipo. El Sirena por su parte da por cerrada su presencia en nuestra ciudad por este año, esperando su próxima visita ya para el siguiente ejercicio.


(Foto: José Luís Porta)


Agradecimientos a mis amigos José R. Montero y José Luís Porta por las excelentes fotos prestadas para la ilustración del post de hoy.


sábado, 22 de julio de 2017

Un paseo por el mar





De vez en cuando dejo aparcados los buques de cruceros y dedico el espacio del blog a otras llamativas criaturas que de vez en cuando se dejan ver por aguas del golfo ártabro y en esta categoría entran toda clase de "objetos flotantes": desde buques escuela, a navíos de guerra, pasando por oceanográficos... y por supuesto yates. Aprovechando que esta vez son los cruceros los que me han dejado aparcado a mí (la actividad crucerística regresará a A Coruña a finales de mes) he creído conveniente matar el rato dedicándole un breve artículo a uno de los navíos más espectaculares que han atracado en nuestras aguas en las últimas semanas; se trata de un megayate que atiende al elegante nombre de Sea Walk y cuya presencia hace unos días en la ciudad no dejó indiferente a nadie.


Hoy daremos un paseo por el mar.


Estamos acostumbrados a ver los pantalanes poblados de embarcaciones privadas de mayor o menor tamaño pero cuando un especímen "calza" más de 30 metros de eslora se hace inevitable volver la cabeza para verlo bien mientras nos preguntamos ¿a quien pertenecerá? o ¿cuanto habrá costado?. 30 no, sino más del doble es el tamaño de nuestro protagonista de hoy y por eso la estancia de más de un mes del Sea Walk en aguas coruñesas fue de todo menos discreta acaparando todas las miradas de los viandantes; tanto es así que durante sus primeros días de atraque eclipsó al mismísimo Alamshar, otra de esas joyas flotantes propiedad en este caso del Aga Khan IV y que no es la primera vez que visita la ciudad, de hecho éste megayate ya fue protagonista del blog en una ocasión. Aquí os dejo el enlace por si queréis leerlo: "Yate... digo"


El Sea Walk (a la izquierda) hizo sombra a otro yate con mayúsculas, el Alamshar.
 (Foto Juan Carlos Somorrostro)


¿Pero qué sabemos sobre los dueños del Sea Walk?. Bueno, normalmente los detalles acerca de los propietarios de estos barcos, salvo en contadas ocasiones en el que la notoriedad del personaje es muy relevante, suele permanecer en el anonimato. No es el caso de nuestro protagonista de hoy ya que el mismo pertenece a la mayor empresa de alquiler de megayates del mundo, que lo alquila por períodos de tiempo variables a todo aquel que quiera (y sobre todo pueda) permitirse unas vacaciones en el mar en su propio yate, aunque sea de renting. La identidad de los que en esta ocasión alquilaron el Sea Walk y decidieron atracarlo en A Coruña no ha trascendido; sólo se saben ciertos detalles: que el buque llegó a mediados de junio con intención de quedarse por espacio de 15 días y que al final fue casi un mes, que a bordo, además de sus afortunados pasajeros iban una docena de  tripulantes y que los acaudalados "arrendatarios" del Sea Walk solicitaban a diario coches de alquiler para visitar la ciudad, alrededores e incluso otras localidades gallegas, que realizaban muchas compras así como importantes gastos en restauración dejando "más dinero que los cruceristas que llegan habitualmente en los barcos de pasaje" según comentan algunas fuentes consultadas.


Vista de proa del Sea Walk. podemos ver a algunos miembros de la tripulación en labores de mantenimiento.


Elucubraciones sobre la identidad de sus moradores aparte vamos con los fríos e incuestionables datos técnicos de la nave. Construído en el año 2005 y puesto en servicio con el nombre de Lady Christina, el actual Sea Walk es un megayate de casco de acero y superestructura de aluminio de 1.166 toneladas de registro bruto con unas espectaculares dimensiones principales que alcanzan los 62´3 metros de eslora, 10´5 metros de manga y un calado de 4 metros y que puede albergar en su interior a un total de 10 pasajeros gracias a sus 6 habitaciones. Sus 2 motores diésel Caterpillar de 1.650 C.V. cada uno le otorgan una velocidad máxima de 15 nudos y su autonomía puede alcanzar el rango de las 4.500 millas náuticas gracias a una cuidada eficiencia energética y a unos depósitos de carburante con capacidad para 120.000 litros. La disposición actual del Sea Walk es algo distinta a la que tenía cuando fue creado hace algo más de una década y es que en 2014 el buque fue completamente reformado, unos trabajos que fueron muy alabados dentro del sector hasta el punto de ser el finalista ese año en el premio a la mejor reforma otorgado por la International Superyacht Society. Fue durante esta renovación cuando el buque fue rebautizado como Sea Walk. En la actualidad el Sea Walk navega bajo pabellón de las Islas Caimán.


(Fuente: Oceanco)


El Sea Walk (o el ex-Lady Christina, como prefieran) fue construído por Oceanco, un astillero fundado en el año 1987 especializado en la costrucción de megayates de más de 80 metros de eslora cuyos cuarteles generales se localizan en la localidad neerlandesa de Alblasserdam y que está presidido en la actualidad por el millonario omaní Mohammed Al Barwani. De las gradas de este vanguardista centro naval han salido a lo largo de sus 30 años de historia además de maravillas navales como la que sale en las fotos otras como el Seven Seas (2011), propiedad de Steven Spielberg, el Vibrant Curiosity (2009), cuyo dueño es Reinhold Wurth, el fundador de la multinacional alemana Wurth o el espectacular Black Pearl, un velero de tres palos de líneas limpias y 106 metros de eslora.



Arriba: Oceanco es uno de los astilleros más punteros en la construcción de megayates
Abajo: Una de sus creaciones más famosas fue el Seven Seas, propiedad del director de cine Steven Spielberg.

(Foto arriba: Oceanco)
(Foto abajo: celebsonyachts.com)


Como anteriormente comenté todos los detalles relativos a estos megayates suelen guardarse en secreto pero la condición de buque de alquiler del Sea Walk permite que los mortales podamos ver detalladamente sus interiores (al menos de manera virtual) sin tener que imaginárnoslo por vagas descripciones o suposiciones. Del diseño interior de la nave así como de su decoración se encargo el estudio arquitectónico de François Zuretti que se inspiró en un buque de similares características creado en el mismo astillero, el Lady Lola. El buque cuenta con un total de 6 camarotes (bueno, cabría decir mejor alojamientos): 3 son individuales, 2 son dobles y luego está la Master Suite. Ésta última es un dúplex que ocupa toda la cubierta superior mientras que el resto de habitaciones se sitúan en la cubierta inferior. En la principal y en el centro de la misma encontramos el amplio comedor que goza de unas impresionantes vistas al mar gracias a sus enormes ventanales mientras que a popa se sitúa un salón de estilo formal. Los espacios destinados como cubierta de sol ocupan tres niveles distintos en el navío para que los pasajeros puedan elegir en todo momento el lugar donde prefieren dedicarse a no hacer nada.


Pese a que pudiera parecer el comedor de una elegante mansión en tierra firme, estamos a bordo del Sea Walk.
(Fuente yachtcharterfleet.com)


El Sea Walk cuenta con toda clase de comodidades para que la estancia a bordo resulte lo más placentera posible. Aparte de todo lo descrito contamos con un completo gimnasio, una zona con jacuzzi y por supuesto conexión wifi a bordo para desconectar pero siguiendo "conectados". Además y a petición del cliente la nave puede ir equipada con toda clase de artilugios para la práctica de diversos deportes naúticos: 2 motos acuáticas Yamaha GP800r,1 kayak, 1 tabla de paddle surf, así como todo lo necesario para la práctica del esquí acuático. Si todo lo descrito os casa con el ideal de vacaciones que teníais planteado, enhorabuena. Ahora sólo falta hablar del desagradable asunto del dinero y buscar una fecha en el calendario en el que esta joya naval esté libre de compromisos.


Detalle del salón principal.
(Fuente yachtcharterfleet.com)


De momento sus afortunados y desconocidos inquilinos siguen disfrutando de él. Tras un mes largo conociendo las bondades de la costa gallega el pasado 14 de julio el Sea Walk se hizo de nuevo a la mar con destino al puerto de Pasaia, en la costa guipuzcoana para posteriormente dirigirse a Burdeos, en el departamento de la Gironda francesa. Buena tierra de vinos. ¡Menudo tour gastronómico que se están pegando los figuras del Sea Walk!... Por aquí por A Coruña nos quedamos algo huérfanos de megayates con su marcha pero no bajen la guardia; a buen seguro la próxima vez que vayamos paseando por el dique de abrigo la colosal silueta de una de estas exclusivas embarcaciones atracada en los pantalanes volverá a dejarnos con la boca abierta y nos hará volver a plantearnos las preguntas de siempre: ¿a quien pertenecerá? ¿cuanto habrá costado?...


El colosal Sea Walk eclipsando con su imponente tamaño al resto de embarcaciones atracadas en los pantalanes del muelle de las ánimas.


Para acabar quisiera expresar un especial agradecimiento a Juan Carlos Somorrostro, que colabora por primera vez en el blog y que ha tenido a bien prestarme una de sus estupendas fotos para ilustrar la entrada de hoy. Las fotos de los interiores están tomadas de la página yachtcharterfleet.com.


miércoles, 19 de julio de 2017

Tal como éramos





Sol, playa, fiestas gastronómicas... No son los mejores días para cubrir las escalas de los cruceros que van llegando a la ciudad pero uno se debe a su afición así que siempre que el tiempo me lo permite acudo a ver las maniobras de estos buques, fotografiarlos y posteriormente dedicarles un breve artículo en este blog. Afortunadamente julio es un mes bastante tranquilo en cuanto a presencia de este tipo de tráficos en la dársena coruñesa; el último en visitarla antes de iniciar un pequeño parón de dos semanas sin cruceros a la vista ha sido el Balmoral.




Procedente de Vigo la nave de Fred. Olsen Cruise Lines llegó a la ciudad a primera hora de la mañana del pasado jueves quedando amarrado en el habitual muelle de trasatlánticos con las primeras luces del día. A bordo del Balmoral llegaron en esta ocasión unos 1.000 pasajeros, británicos en su mayoría, que estos días disfrutaron de una singladura de 15 noches de duración que llevaba como sugerente título "15 nights authentic Andalusia". La ruta se inició el pasado 1 de julio en el puerto de Newcastle-Upon-Tyne y como bien rezaba su nombre tuvo un marcado carácter andaluz, comenzando con una primera escala en Cádiz tras 4 jornadas de exclusiva navegación. Tras la visita a "la tacita de plata" los afortunados cruceristas que viajaban a bordo del Balmoral pudieron visitar Málaga, donde pasaron la noche, y Almería. El periplo continuó por Gibraltar, Lisboa y las mencionadas escalas en tierras gallegas. A Coruña fue la última parada del itinerario antes de regresar el pasado domingo al punto de partida en el norte de Inglaterra.


El Balmoral durante su salida de la ciudad el pasado jueves transitando por delante de los faros de Mera.


El Balmoral es un navío archiconocido en nuestras aguas desde que debutara al servicio de Fred. Olsen Cruise Lines en febrero de 2008. Apenas 48 horas después de iniciar su viaje inaugural con su nueva naviera desde el puerto de Dover el buque hizo escala en A Coruña; fue el 15 de febrero lo que convirtió a nuestra ciudad en la primera escala oficial del Balmoral en su nueva etapa comercial. Desde entonces la relación de este navío con la urbe herculina ha sido muy estrecha y no sólo por este hecho sino por alguno otro menos agradable (a principios de 2009 se topó con los restos de un ciclón saliendo de nuestra ciudad con el resultado de varios pasajeros heridos). A lo largo de los últimos años el Balmoral ha ido afianzando su conexión "coruñesa" a base de escalas; dos tres, y hasta cuatro en el mismo año que convierten su trayectoria en la última década en bastante conocida. El relato antes de ese 2008 sin embargo se vuelve algo más difuso de manera que aprovecharé la presencia estos días del Balmoral en la dársena herculina para relatar la historia de sus primeros años de vida.


Para saber hacia donde vamos hay que saber primero de donde venimos. Ésta es la historia del buque Balmoral.


El Balmoral lleva 9 años y medio al servicio de la Fred. Olsen Cruise Lines, si,  pero su historia comienzó muchísimo antes; concretamente hay que remontarse hasta finales de la década de los 80 del pasado siglo. En aquella época Royal Cruise Lines era una naviera más dentro del gran ramillete de compañías griegas (Epirotiki, Chandris...) que pugnaban por hacerse con un pedacito del pastel crucerístico pero Royal Cruise Lines no era como las demás compañías helenas; a diferencia de éstas la flota de la compañía fundada por Pericles Panagopoulos no estaba formada por viejas unidades con varias décadas de vida sobre sus cuadernas sino que apostaba por modernos buques; fue de facto la primera compañía de cruceros griega en incorporar a su flota navíos de nueva construcción. Su encargo más ambicioso fue realizado a los astilleros alemanes Meyer de la ciudad de Papenburg; un buque de unas 40.000 T.R.B. con un  coste aproximado de 150 millónes de dólares de la época y que tendría como opción la construcción de una unidad gemela.


El Balmoral en sus "años mozos" como Crown Odyssey pasando por delante de las tristemente desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York.
(Foto: autor desconocido)


Hoy en día hablar de Meyer Werft es hacerlo de uno de los centros de construcción naval más avanzados del mundo y uno de los grandes especialistas en la creación de barcos de cruceros pero a finales de los 80 estaba muy lejos de ser una empresa experta en la materia. De hecho la del Crown Odyssey, el nombre con el que nació originalmente nuestro Balmoral, fue la segunda construcción de una nave de este tipo en la historia del astillero y la primera que se realizaba en el dique cubierto en el que actualmente nacen todas sus criaturas. Esta infrastructura, que hoy en día es de las más grandes del mundo dentro de su tipología, supuso un gran avance para el astillero que ya no tuvo que depender de las condiciones climatológicas (no olvidemos que estamos hablando del norte de Alemania) para llevar a cabo la fase de armamento de sus buques.


En la época que nos ocupa Meyer Werft distaba de ser el potente astillero especializado en la creación de buques de cruceros que es hoy en día. Antes de la construcción del Balmoral (entonces llamado Crown Odyssey) de sus gradas sólo había surgido un barco de estas características, el Homeric, al que podemos ver en esta foto en el momento de su botadura al agua. Fue el primer y último crucero construído a la manera tradicional ya que a partir de éste todos fueron creados bajo techo.
(Foto: autor desconocido)


El Crown Odyssey, construcción Nº616 de este astillero, tocó por primera vez el agua en noviembre de 1987 pero no fue hasta mediados del año siguiente cuando fue entregado a sus legítimos dueños. Se trataba de un buque de 34.242 toneladas de registro bruto que presentaba unas dimensiones principales de 187´7 metros de eslora, 28´8 metros de manga y 6´8 metros de calado con capacidad para 1.209 pasajeros y una tripulación formada por 443 personas. En el apartado técnico el barco estaba equipado con 4 motores diésel Mak capaces de producir 21.330 KW y que a través de 2 hélices de paso variable podían impulsarlo hasta los 22´5 nudos de velocidad máxima. Como buen integrante de una naviera griega el Crown Odyssey estuvo abanderado desde sus inicios en el país heleno luciendo el nombre de El Pireo como puerto de registro. Su crucero inaugural se inició el 7 de junio de 1988, una ruta por el mar Báltico con salida desde la dársena de Tilbury.


Orgullo griego. El Crown Odyssey lucía en sus primeros años de vida la enseña helena en su popa ya que estaba registrado en el puerto de El Pireo.
(Foto: Brian Fisher)


A finales de 1989 comenzaron los vaivenes comerciales en la carrera de nuestro protagonista de hoy cuando la naviera Royal Cruise Lines fue adquirida por el grupo noruego Kloster que cambió el abanderamiento de los buques de su flota de Grecia a Bahamas, con la consiguiente pérdida de identidad y de calidad en el producto. En un tiempo convulso para las navieras el grupo Kloster comenzó a entrar en una espiral de grandes pérdidas que finalizó cinco años después con la bancarrota de la compañía. Los restos de la Kloster Cruises fueron adquiridos en 1996 por la Norwegian Cruise Lines (NCL) y en mayo de ese año el Crown Odyssey pasó a manos de sus nuevos propietarios siendo rebautizado como Norwegian Crown. Además de ésta otra de las decisiones tomadas por NCL fue hacer desaparecer de un plumazo la marca Royal Cruise Lines.


El Balmoral durante su primera etapa como Norwegian Crown.
(Fuente: faktaomfartyg.se)


NCL continuó en los años posteriores aumentando su cuota en el mercado crucerístico a base de hacerse con otras marcas y en 1998 adquirió la Orient Lines, una pequeña y joven naviera británica que gozaba de una excelente reputación. El éxito de esta compañía fundada en 1993 por el visionario Gerry Herrod se basaba fundamentalmente en ofrecer exóticos itinerarios por zonas poco explotadas en el circuito crucerístico convencional a bordo de un único navío, el clásico Marco Polo, todo ello en un ambiente de  gran calidad y soberbio servicio a bordo. Tratando de darle un impulso a su nueva adquisición, NCL decidió transferir en el año 2000 el Norwegian Crown a Orient Lines para lo cual recuperó su original nombre de Crown Odyssey. Los planes de expansión incluían un tercer buque, el entonces Superstar Aries (hoy Saga Sapphire), pero los devastadores efectos que los brutales atentados del 11-S tuvieron sobre el turismo a nivel mundial y sobre la industria del crucero en particular desbarataron estos planes.


El Crown Odyssey atracado en Hobart, con los colores de la Orient Lines.
(Foto: Tim Noble)


Una nueva política en la errática cadena de decisiones  tomada por NCL provocó que en 2003, el Crown Odyssey regresara a la flota de Norwegian  tan sólo 3 años después de haber pasado a formar parte de la Orient Lines recuperando de esta manera su nombre de Norwegian Crown. El nuevo cambio de colores corporativos fue aprovechado para realizarle a nuestra protagonista de hoy una profunda reforma en los astilleros Sembawang de Singapur con el objetivo de ponerlo al día pero la entrada en la flota de unidades cada vez más modernas y sobre todo cada vez más grandes acabó provocando que el pequeño Norwegian Crown quedara un tanto fuera de lugar dentro de la compañía. Por este motivo en mayo de 2006 Star Cruises, compañía matriz de NCL, anunció el acuerdo por el cual el Norwegian Crown pasaría a manos de Fred. Olsen Cruises a partir de agosto de ese mismo año si bien la nave continuaría trabajando en régimen de alquiler para Norwegian hasta noviembre de 2007.


El Balmoral durante su escala inaugural realizada en A Coruña como buque integrante de la flota de  Fred. olsen Cruise Lines.


A partir de aquí la historia ya se vuelve más conocida. En noviembre de 2007 el buque fue llevado hasta los astilleros Blohm + Voss de la ciudad alemana de Hamburgo para llevar a cabo los trabajos de conversión para adquirir su nueva identidad como Balmoral pero el operativo no se trató de un simple repintado del casco y de unos sutiles cambios en la decoración interior. El Crown Odyssey fue literalmente cortado por la mitad con el objetivo de añadirle una sección central prefabricada de 30´4 metros de longitud, lo que aumentó la eslora total de la nave hasta los 218 metros que luce en la actualidad. No fue la única cifra que varió con esta "cirujía": el ya ex-Crown Odyssey pasó a tener un registro bruto de 43.537 toneladas y su capacidad de pasaje aumentó hasta los 1.747 pasajeros en aforo máximo. Tras más de dos meses de trabajos el buque abandonó las instalaciones de Blohm + Voss convertido ya en el nuevo Balmoral tal y como lo conocemos en la actualidad. Bueno, no exactamente "tal y como lo conocemos" porque salta a la vista que hay una evidente diferencia estética; ahora luce un señorial tono gris humo a lo largo de su casco que le sienta la mar de bien. A continuación os dejo el vídeo oficial de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines sobre los trabajos de conversión del Balmoral, un vídeo (un poco largo eso sí) que recoje desde el momento en el que el barco entra en el astillero como Crown Odyssey, hasta que, ya como Balmoral, zarpa desde Dover rumbo a nuestra ciudad.





Volviendo al pasado jueves y tras una breve escala que se prolongó por espacio de seis horas, a última hora de la mañana el Balmoral abandonaba las instalaciones coruñesas poniendo rumbo al norte con destino a tierras británicas. Tras esta escala al buque inglés le resta una última parada programada en A Coruña que tendrá lugar de no mediar cambios el próximo 23 de diciembre.


La Torre de Hércules despide al Balmoral hasta finales de año.


sábado, 15 de julio de 2017

Efemérides (IV): Enchantment of the Seas





Tal día como hoy, 15 de julio, pero de 1997 hacía su escala inaugural en A Coruña el buque Enchantment of the Seas de la naviera Royal Caribbean International.


20 años han pasado ya de esta foto. ¡Qué viejos somos amigo Enchantment!


El debut de este espectacular navío en aguas de Marineda fue todo un acontecimiento por varios motivos; en primer lugar porque hace dos décadas no era habitual ver barcos de semejante porte en nuestra ciudad, un tamaño que convertía a este "Encantamiento de los Mares" en uno de los buques de pasaje más grandes jamás construídos hasta esa fecha. Si ésto no fuese motivo más que suficiente para destacar esta escala entre las demás estaba el hecho de que el buque de la naviera norteamericana se encontraba en pleno crucero inaugural; apenas dos días  antes había partido de Southampton lo que convirtió a A Coruña en el primer puerto oficial donde hacía escala el Enchantment of the Seas.


A Coruña quedará para siempre unida a la historia de este navío al ser el primer puerto donde hizo escala oficial.


Construído en los astilleros finlandeses Kvaerner Masa Yards el Enchantment of the Seas tenía en el momento de salir del astillero 73.817 toneladas de registro bruto y unas medidas principales de 279´2 metros de eslora, 32´3 metros de manga y un calado de 7´62 metros. En sus 11 cubiertas de pasaje podía albergar a 1.950 pasajeros en acomodación normal en alguno de sus 975 camarotes de los que 212 (el 22%) contaban con terraza privada. La tripulación la formaban por aquel entonces 760 personas. El Enchantment of the Seas y su gemelo, el Grandeur of the Seas, figuran en la historia de la industria crucerística por ser los primeros buques de gran tamaño en incorporar un sistema de posicionamiento dinámico, que permite a estas unidades permanecer en una posición fija sin utilizar las anclas durante las escalas donde no se atraca en un muelle.


Tanto el Enchantment como su gemelo Grandeur of the Seas fueron en su día unidades con un alto grado de sofisticación a nivel tecnológico.
(Foto: Cees Bustraan)


La expectación levantada por la presencia del Enchantment of the Seas en la ciudad fue máxima y a lo largo de la jornada se pudo ver un gran ambiente por la zona portuaria, incluso en el mismo muelle de trasatlánticos donde se entremezclaban los pasajeros que bajaban a tierra con los muchos curiosos que se acercaban para ver a este prodigio tecnológico. Eran otros tiempos claro está; tiempos felices en los que cualquiera que quisiese podía pasear a escasos metros de los cruceros sin ningún impedimento. Años después el salvaje atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York acabaría cambiándolo todo... El Enchantment of the Seas trajo aquel 15 de julio a nuestra ciudad a un total de 1.600 pasajeros que disfrutaban de una travesía de una semana de duración con final en Barcelona, el que sería el puerto base para sus rutas por el Mediterráneo aquel verano. El 2 de septiembre de ese mismo año el Enchantment repitió escala en los muelles herculinos en la que es hasta la fecha su última estancia en A Coruña.


La prensa local se hizo eco al día siguiente de la relevante visita destacando el enorme tamaño del Enchantment of the Seas así como sus espectaculares interiores. Como suele ser habitual no faltaron las alusiones a la serie "Vacaciones en el Mar": Hay cosas que 20 años después siguen sin cambiar.


La relación de Royal Caribbean con la urbe herculina fue muy estrecha a mediados de la década de los 90 del siglo pasado siendo bastante frecuente que los buques de nueva factura de esta naviera tocaran nuestra ciudad durante sus viajes inaugurales. La veda la abrió en mayo de 1996 el Splendour of the Seas, que  visitaba A Coruña por primera y por el momento última vez. Al año siguiente fue el turno del Enchantment of the Seas, efeméride de la que justo hoy se cumplen 20 años, y en 1998 el debutante fue el Vision of the Seas, que no sólo visitó la nuestros muelles durante su viaje inaugural sino que protagonizó el 5 de mayo de ese año toda una hazaña en A Coruña al coincidir con los buques Black Watch y Funchal, convirtiendo la jornada en el primer triplete crucerístico en la historia del puerto coruñés.


El encuadre imposible: Hoy en día resultaría imposible hacer un encuadre como el de la foto ya que en el punto donde está sacada la instantánea se asienta ahora una área comercial.


En el año 2005 el Enchantment of the Seas fue sometido a una profunda reforma que incluyó el alargamiento de su casco mediante una sección prefabricada de 22 metros de longitud. Los trabajos tuvieron lugar en los prestigiosos astilleros neerlandeses Keppel Verolme de la ciudad de Rotterdam y duraron unos 2 meses. La nueva sección supuso la adición de 151 nuevos camarotes que ampliaron la capacidad general de la nave hasta los 2.252 pasajeros, además de expandir la zona de piscinas, crear un área de juegos acuáticos para niños y la aparición de dos puentes colgantes que quedaban suspendidos sobre el agua. Como consecuencia de la operación el Enchantment incrementó su registro bruto hasta las 81.500 toneladas y su longitud superó la barrera de los 300 metros, 301´8 metros para ser exactos. Otra consecuencia directa de haber "pasado por quirófano" es que el Grandeur y el Enchantmnt dejaron de ser como dos gotas de agua. En un principio su hasta ese momento gemelo también tenía aprobado un "facelift" similar al año siguiente pero los elevados costes de esta transformación hicieron que Royal Caribbean se lo pensase mejor y abandonara la idea centrándose en desarrollar sus nuevas clases de navíos.


Como si de truco de un magia se tratase el Enchantment of the Seas aparece partido por la mitad a la espera de encajarle la nueva sección central de 22 metros (situada a la izquierda de la imagen). Un "corta y pega" de los de toda la vida.
(Fuente: cruisemapper.com)


20 años después de su estreno el Enchantment of the Seas es una de las unidades más veteranas de la flota Royal Caribbean sólo superada en edad por su gemelo Grandeur of the Seas, por el Majesty of the Seas (1992) y por el recientemente recuperado para la causa Empress of the Seas (1990). A nuestro protagonista de hoy lo suelen englobar dentro de la Vision Class, una serie de cuatro buques que no son gemelos sino que forman dos parejas de naves similares con Grandeur y Enchantment por un lado y Vision y Rhapsody of the Seas por otro. La reciente salida de la compañia de dos buques de la Vision Class como el Legend y el Splendour of the Seas podría significar que en un futuro no muy lejano el Enchantment of the Seas, aquel buque que asombró a los coruñeses hace justo hoy 20 años, seguirá el mismo camino e irá a parar a manos de otra naviera. En la actualidad el Enchantment ofrece cruceros por el Caribe de 3-4 días de duración desde su puerto base de Miami. En verano de 2018 al buque le toca mudanza cambiando las aguas de Florida por las del puerto tejano de Galveston.


Vista de popa del Enchantment of the Seas atracado en algún puerto caribeño. No cuenten con verlo por el golfo ártabro en un futuro cercano.
(Fuente: royalcaribbeanblog.com)


Un último apunte antes de acabar relativo a las fotos del Enchantment of the Seas en A Coruña que ilustran parte de este post: sé que su calidad es bastante discutible pero los lectores sabrán perdonarme: era joven y aún no conocía las bondades de la fotografía digital. Aún así considero que, aunque de mala calidad, era obligado utilizarlas ya que constituyen cuando menos un documento gráfico interesante.



miércoles, 12 de julio de 2017

Islote



(Foto: José R. Montero)


Este lunes visitó el puerto herculino el pequeño buque de cruceros Island Sky. Procedente de Leixoes la lujosa nave llegó a la ciudad sobre las 11 de la mañana con un centenar de turistas a bordo que se encuentran realizando un crucero por aguas del Atlántico iniciado en Lisboa y que concluirá en unos días en el puerto británico de Tilbury, situado en la desembocadura del río Támesis.


El Island Sky llegó a media mañana a las instalaciones del puerto coruñés.
(Foto: José R. Montero)


Construído en los astilleros italianos Nuovi Cantieri Apuania con el nombre de Renaissance VIII para la difunta Renaissance Cruises, el Island Sky es un buque de 4.280 toneladas de registro bruto puesto en servicio en el año 1991 que presenta unas dimensiones de 90´6 metros de eslora, 15´3 metros de manga y un calado de 2´9 metros. En sus 5 cubiertas de pasaje  puede albergar a 114 pasajeros en capacidad máxima atendidos por 71 miembros de la tripulación. El reducido aforo unido al proporcionalmente alto número de tripulantes habla a las claras de la alta calidad de servicio ofrecido a bordo de este navío. El Island Sky navega bajo pabellón de Bahamas, su "callsign" es C6TQ y en la actualidad es explotado por el operador Noble Caledonia. Pese a contar con más de un cuarto de siglo de vida marinera el buque luce practicamente como nuevo gracias a una profunda reforma sufrida en Lisboa en el año 2013.


El Island Sky se ha convertido en los últimos años en todo un habitual en el puerto de A Coruña. En la foto lo podemos ver coincidiendo atracado con el buque Queen Victoria en una de sus últimas visitas.


Noble Caledonia es un operador londinense especializado en cruceros oceánicos y fluviales a bordo de buques de pequeño tamaño de aproximadamente 100 pasajeros cuyas principales señas de identidad son la alta calidad de servicio y unas travesías donde se tocan puertos poco habituales dentro del circuito crucerístico. Para ello cuenta con una vasta flota de navíos que van desde el Hanseatic, a los Le Soleal, Le Lyrial, pasando por los elegantes veleros Sea Cloud y Sea Cloud II... y por supuesto nuestro Island Sky. Claro que ninguno de estos barcos pertenece a Noble Caledonia, que simplemente los chartea por períodos de diversa duración que van desde un simple viaje hasta temporadas completas.


Además del Island Sky, Noble Caledonia opera un amplio abanico de buques de varias navieras. Uno de sus habituales es el Serenissima, al que ya hemos visto en más de una ocasión por aguas coruñesas.


¿Quien es entonces el propietario del Island Sky?. Pues Salén Ship Management, una compañía familiar sueca que a muchos no les sonará de nada pero que lleva en el negocio marítimo desde hace más de un siglo. Su experiencia en la industria del crucero sin embargo es relativamente reciente puesto que esta división se fundó en el año 2009 de la mano de Katarina Salén y Per-Magnus Sander. La naviera posee además del Island Sky dos gemelos de éste: el Caledonian Sky y el Hebridean Sky, ambos construídos en el mismo año que nuestro protagonista de hoy. Los tres navíos son contratados por períodos de 350 días al año a Noble Caledonia, que los explota comercialmente, encargándose Salén de que los buques luzcan en perfecto estado.


El trío de naves gemelas propiedad de Salén Ship Management, con el Island Sky en primer término.
(Fuente: Salén Ship Management)


 A las cinco de la tarde del pasado lunes el Island Sky dio por concluída su breve estancia en A Coruña partiendo rumbo a su siguiente destino, el puerto de Bilbao. En 2018 y si no hay cambio en las previsiones este pequeño navío repetirá escala en la urbe herculina. Para acabar quisiera agradecer a mi buen amigo y habitual colaborador del blog José R. Montero el que una vez más haya tenido a bien permitirme usar sus fantásticas fotos para la ilustración del post.


El Island Sky durante la maniobra de atraque en el muelle de trasatlánticos el pasado lunes.
 (Foto: José R. Montero)



domingo, 9 de julio de 2017

Vacaciones como las de antes





Julio puede parecer de partida un mes de transición entre los dos períodos del año con más actividad crucerística en la ciudad pero 2017 parece que está decidido a acabar con este tópico; no va a ser para nada aburrido puesto que contará con un destacado número de recaladas e incluso alguna de ellas de cierta relevancia como la escala inaugural el pasado miércoles del buque Magellan, un veterano de los mares que se estrena este año en el escenario herculino.


El Magellan hizo su debut en A Coruña este pasado miércoles.


Pasada la una de la tarde, hora poco habitual de llegada para una nave de sus características, hacía su entrada en la ría procedente de Gibraltar el buque Magellan de la naviera Cruise & Maritime Voyages que de esta manera inscribía por primera vez su nombre en los libros de registros del puerto coruñés. A bordo de la nave de la compañía británica unos 1.200 pasajeros que estos días se encontraban realizando un crucero de 11 noches de duración con salida desde el puerto de Liverpool el pasado día 27 y que ha hecho escalas en La Rochelle, Bilbao, Lisboa, Gibraltar, A Coruña y Dublín antes de regresar a la ciudad situada a orillas del Mersey este mismo sábado. La naviera ofrecía como alternativa embarcar un día antes en Dublín finalizando el crucero también en la capital irlandesa.




El del Magellan es el tercer debut del año en aguas herculinas tras los del Viking Star y Seven Seas Explorer. 2017 no será un año muy dado a los debuts, al menos si lo comparamos con el fecundo 2016 pero aún así este año traerá suculentas novedades y en este segundo semestre además de la de nuestro protagonista de hoy veremos las inaugurales de los buques Silver Muse, Celebrity Silhouette, MSC Fantasia, MSC Preziosa y Columbus, éste último compañero de flota del Magellan y nuevo buque insignia de la naviera Cruise & Maritime Voyages.



El del Magellan es el tercer debut crucerístico del año en aguas coruñesas tras el de los buques Viking Star (arriba) y Seven Seas Explorer (abajo). Por delante quedan cinco más.



 Las escalas inaugurales en nuestro puerto tienen un especial interés porque gracias a ellas podemos ver en directo las últimas novedades de las navieras; buques de nueva factura que cautivan por sus llamativas (que no bonitas) formas, sus colosales tamaños a veces y sus inverosímiles instalaciones a bordo que en ocasiones cuesta creer que podamos encontrar en un buque. Pero a veces el debutante no cumple ninguno de estos criterios. Es el caso que nos ocupa hoy y es que no hay más que echarle un vistazo a las fotos de este post para darse cuenta de que el Magellan no acaba de salir de un puntero astillero europeo ni mucho menos. Su apariencia de barco "con forma de barco" delata que estamos ante una unidad ya entradita en años, lo cual a mi juicio convierte este debut en todavía más interesante.




Para explicar la historia de nuestro protagonista de hoy hay que viajar en el tiempo hasta mediados de la década de los 80 del pasado siglo. Por aquel entonces eran impensables los navíos de pasaje con más de 100.000 toneladas de registro bruto (y ya no digamos las 223.000 T.R.B. de un Harmony of the Seas). Los otrora grandes trasatlánticos navegaban ya reconvertidos en barcos de cruceros y los dos actuales gigantes del sector, Royal Caribbean y Carnival, si bien ya existían eran 2 distaban mucho de su actual poderío empresarial. Fundada en 1972 por Ted Arison la industria del crucero moderna  no se puede entender sin la existencia de esta marca convertida en la actualidad en un poderoso conglomerado de navieras que abarca  casi el 25 % del mercado crucerístico mundial.. En 1983 Carnival colocó la primera piedra de lo que hoy es su vasto imperio poniendo en circulación su primer buque de nueva factura (hasta esa fecha eran todos barcos de segunda mano), el Tropicale. Pero los planes de futuro de la compañía no terminaban ahí y sobre la base de este navío se proyectó una unidad de mayor tamaño que vería la luz en 1985 y que sería bautizado como Holiday, o lo que es lo mismo, el Magellan que ven en las fotos y que nos visitó el pasado miércoles.


Nuestro protagonista de hoy durante sus "años mozos" como Holiday, trabajando para la naviera Carnival.
(Fuente: Carnival Cruises)


Construcción nº 246 de los astilleros daneses Aalborg Vaerft el Holiday, actual Magellan, es un buque de 46.052 toneladas de registro bruto con unas dimensiones principales de 221´3 metros de eslora, 28´1 metros de manga y un calado de 7´7 metros. Cuenta con dos motores diesel Sulzer capaces de producir 22.360 KW que impulsan las nave por medio de sus dos hélices hasta los 21 nudos de velocidad máxima. Tras sus numerosas reformas la capacidad actual del Magellan se sitúa en los 1.452 pasajeros en acomodación normal a los que hay que sumarles los 660 miembros de su tripulación. A lo largo de las 9 cubiertas de pasaje se reparten sus 726 camarotes de los que tan sólo 10 (poco más del 1%) presentan la tan demandada terraza privada. Este dato basta por si sólo para evidenciar que estamos ante un barco de otra época. Tras lucir muchas bendera el Magellan navega hoy en día bajo bandera bahameña, con Nassau como puerto de registro.


Las formas del Magellan (muy atractivas, eso si) delatan que no estamos ante un navío de reciente construcción.


Llamar grande a un buque de 46.000 T.R.B. puede provocarnos hoy en día una mueca de hilaridad pero lo cierto es que en el contexto de 1985 el Holiday era todo un gigante; de hecho se trataba del buque de pasaje más grande del momento si exceptuamos claro está a los clásicos "liners" reconvertidos a cruceros como el Queen Elizabeth 2 o el Norway (ex-France). De todas maneras el honorífico título le duró poco a nuestro Holiday ya que tras su aperición fueron proyectados dos unidades gemelas que aumentaron ligeramente el tamaño respecto al diseño original: fueron el Jubilee (1986) y el Celebration (1987). Estas tres unidades forman la Holiday Class, una familia de buques creadas a la vieja usanza, con los alojamientos situados en las cubiertas bajas (de la 4 a la 7) y las zonas comunes en las superiores (de la 8 a la 12) y con los botes salvavidas situados allá en lo alto en plena cubierta de paseo. De la llamativa chimenea hablamos luego...


 
 En su día el Holiday (el actual Magellan) fue el buque de cruceros más grande del mundo si no contamos por supuesto a los antiguos trasatlánticos.
(Fuente: shipspotting.com)


A lo largo de sus 24 años al servicio de la Carnival Cruise Lines el Holiday gozó de un tremendo éxito que se extendió más allá de su carrera comercial llegando incluso a servir a su país en momentos de necesidad. En 2005 el potentísimo huracan Katrina sembró de muerte y destrucción la ciudad de Nueva Olrleans y sus alrededores. Para paliar los efectos que el devastador fenómeno meteorológico había producido la naviera Carnival cedió a la FEMA (iniciales en inglés de la Autoridad Federal de Emergencias) tres de sus navíos con el objetivo de albergar a los afectados por la catástrofe. Del trío de buques prestado el Holiday, atracado en Mobile (Alabama), fue el únic usado para tal efecto mientras que los otros dos, el Sensation y el Ecstasy se usaron como hogar  para los integrantes de los cuerpos de emergencias. La brutal expansión de Carnival con la continua adición a su flota de mayores y modernas unidades hizo que los buques de la Holiday-Class quedaran obsoletos con la llegada del nuevo milenio, lo que se tradujo en su salida de la compañía que en el caso del Holiday se hizo efectiva en noviembre de 2009.




Tras dejar Carnival el Holiday pasó a formar parte de la naviera española Iberocruceros, una marca creada por Carnival para meterle mano al entonces pujante mercado crucerístico español. Tras una leve reforma nuestro protagonista de hoy fue rebautizado muy originalmente como Grand Holiday y pasó a ofrecer cruceros por el caribe con tarifas muy asequibles. Iberocruceros gozó de un pequeño período de esplendor llegando a tener hasta 4 navíos en su flota (uno de ellos el gemelo del Holiday, el Celebration) pero pronto llegaron las vacas flacas encadenando varios ejercicios con importantes pérdidas debido a la crisis. Finalmente en 2014 Carnival tomó cartas en el asunto; Iberocruceros fue absorbida por Costa, (que también pertenece al gigante crucerístico norteamericano), ésta posicionó a su nuevo buque insignia, el Costa Diadema en Barcelona haciéndose con toda la operativa de Iberocruceros y de la noche a la mañana la otrora naviera española desapareció para siempre tras una corta carrera de tan sólo 7 años.


El actual Magellan durante su etapa como Grand Holiday luciendo los colores (nunca mejor dicho) de la española Iberocruceros.
(Fuente: shipspotting.com)


Tras quedarse de nuevo en el paro el Grand Holiday fue comprado en noviembre de 2014 por la naviera  Cruise & Maritime Voyages, especializada en el mercado británico y que cuenta en su flota con un bonito surtido de naves clásicas tales como el Azores (1948) o el Marco Polo (1965). Tras una somera reforma su "novísimo" fichaje entró en servicio con sus nuevos colores en marzo de 2015 ya bautizado con su actual nombre de Magellan. Ni que decir tiene que lo de Magellan se debe al explorador portugués Fernando de Magallanes (en inglés Ferdinand Magellan), el encargado de capitanear la expedición que acabaría por circumnavegar el globo por primera vez, honor que terminaría recayendo sobre el español Juan Sebastian de Elcano al morir Magallanes durante el viaje en la isla filipina de Mactán. Lo de ponerle nombres de exploradores a sus barcos parece que les ha gustado a los de Cruise & Maritime Voyages y no contento con tener a un Marco Polo y a un Magellan, hace unas semanas bautizaban a su nuevo buque insignia como Columbus.


Otro explorador para la CMV: Contando al Magellan la naviera Cruise & Maritime Voyages tiene en su flota a 3 buques con nombres de famosos navegantes.


Si un rasgo llama la atención por encima de los demás en el aspecto del Magellan es su original chimenea que aquí en Europa puede que no nos resulte muy familiar pero que en América es todo un icono. El culpable de su atípica forma fue Joe Farcus, diseñador fetiche de Carnival que se inspiró en la chimenea del SS France para crear la del primer buque construído para Carnival, el Tropicale, una estructura que a la postre acabaría convirtiéndose en el símbolo distintivo de la naviera. Desde la aparición de este navío en 1983 y sin excepción de ningún tipo todos los barcos de Carnival están coronados con esta simpática chimenea que emula la cola de una ballena zambulléndose en el agua. Pero, si el actual Magellan ya no pertenece a Carnival ¿por qué sigue luciendo su símbolo? eso nadie lo sabe. Lo normal habría sido que tras su salida de la compañía el Holiday hubiese perdido esta inconfundible marca de la casa como lo suelen hacer los barcos que abandonan la naviera, ocurrió en el caso del Tropicale pero no así en todos los Holiday Class: Del trío de gemelos además del Holiday el Celebration también la mantuvo y aún la mantiene en la actualidad navegando bajo el nombre de Bahamas Celebration. El Jubilee por su parte sí que perdió su "cola de ballena" cuando se convirtió en 2004 en el Pacific Sun.



El logo de la naviera Carnival (arriba) incluye la icónica chimenea en forma de cola de ballena que lucen todos sus barcos, por eso resulta cuanto menos curioso que el Magellan (abajo) siga luciendo esa misma estructura a pesar de que desde hace más de dos años no pertenece a la corporación norteamericana.



 Volviendo al pasado miércoles el Magellan finalizó su visita inaugural a la ciudad herculina sobre las ocho de la tarde cuando soltó amarras e inició una larguíiisima maniobra de desatraque, que resultó bastante lenta a ojos de los que habitualmente nos congregamos en las inmediaciones del puerto para ver y fotografíar la partida de estos navíos. Tras doblar el dique y ya en aguas abiertas el Magellan incrementó su velocidad y puso proa al norte con destino a tierras irlandesas. El 1 agosto de 2018 volveremos a ver a este veterano explorador por nuestra ría.


 El Magellan ya ha confirmado su presencia en la ciudad en el próximo año.



Salvo las que así lo indiquen las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.