NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 23 ABRIL: El AidaDiva cumple hoy 10 años.
  • 23 ABRIL: El Henna (ex-Carnival Jubilee) será desguazado en Alang.
  • 18 ABRIL: Viking Ocean Cruises construirá dos nuevos buques de cruceros ampliando su flota hasta los 8 navíos en 2022.
  • 18 ABRIL: El MSC Magnifica sufre un incidente sin consecuencias al golpear contra el muelle de Civitavecchia por culpa del fuerte viento.
  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.

viernes, 28 de octubre de 2016

Fiesta en compañía





Octubre ha echado el cierre en lo relativo a escalas de cruceros en el puerto de A Coruña. Cuatro semanas cargadas de escalas, trece en total, y que lejos de lo que los supersticiosos puedan pensar suponen unas cifras magníficas, con un total de casi 20.000 pasajeros llegados por vía marítima. Poniéndole la guinda a un excelente mes, el pasado martes nos hizo una visita el buque Balmoral de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines.


El Balmoral cierra un exitoso mes de octubre.


Minutos después de las nueve de la mañana hacía su aparición el Balmoral, navío que con sus frecuentes recaladas se ha convertido en menos de una década en todo un clásico de los muelles herculinos. Procedente de Southampton el buque de bandera bahameña trajo a la ciudad a unos 1.000 pasajeros, británicos en su mayoría, y que estos días realizan un crucero de 7 noches de duración en cuyo itinerario A Coruña es la primera parada del camino. Tras ésta vendrán las escalas en Bilbao  y La Rochelle (Francia) antes de poner de nuevo rumbo al puerto inglés de Southampton donde finalizará la singladura.


El buque escuela noruego Christian Radich atraca por la proa del Balmoral a su llegada a A Coruña.


La naviera propietaria del Balmoral, la británica Fred. Olsen Cruise Lines es una de las compañías crucerísticas más asentadas en el puerto herculino, convirtiendo a la ciudad de A Coruña en un punto habitual de sus rutas con salida y llegada desde algún puerto del sur de las Islas Británicas. Pese a que su flota la componen en la actualidad sólo cuatro navíos (junto al Balmoral figuran en nómina el Braemar y los gemelos Black Watch y Boudicca) en alguna que otra ocasión dos de ellos han coincidido atracados el mismo día en nuestros muelles, todo un hecho ciertamente reseñable aunque una mera anécdota en comparación a lo que la naviera tiene planeado hacer en Cádiz...


Fred. Olsen la va a montar gorda en Cádiz en 2018.


Y es que Fred. Olsen Cruise Lines está de celebración o más bien lo estará dentro de poco. Fundada en 1848 en la pequeña localidad noruega de Hvitsten, la compañía con sede en Ipswich (Reino Unido) está ultimando los preparativos de lo que será la conmemoración de su 170 aniversario y que tendrá lugar en 2018, un evento que como cabría esperar estará a la altura de tan importante efeméride. Para ello la naviera ha confirmado que tiene previsto "cerrar" el puerto de Cádiz el próximo 10 de septiembre de 2018 para montar allí una gran fiesta en la que estarán presentes sus cuatro navíos, que ya han programado escala en el puerto andaluz para el citado día con más de año y medio de antelación con el objetivo de reservarse el sitio.


Fred. Olsen ha llamado al evento "Captains in Cádiz".
 (Fuente: Fred. Olsen Cruise Lines)


La fiesta será un encuentro de empresa en el que se reunirán los trabajadores de la compañía y en la que se realizarán diversas actividades en la ciudad y a pie de muelle que incluirán entre otras la posibilidad de visitar las cuatro naves atracadas así como charlas coloquio entre los pasajeros de los buques y su tripulación. Un portavoz de la compañía ha afirmado que la elección de Cádiz como sede para este evento se ha realizado por la estrecha relación existente entre la naviera y la urbe gaditana, de la que los barcos de Fred. Olsen son asiduos visitantes desde 1997, además de "por las excelentes instalaciones de este puerto dentro de la ciudad, que permitirán que los cuatro cruceros de Fred. Olsen puedan atracar uno junto al otro». Los billetes para estos viajes especiales ya se pueden reservar en la página de la naviera.


El velero artesanal Sailing the Farm sale de la dársena mientras el Balmoral se encuentra en plena maniobra de atraque.


No es la primera vez que la flota de Fred. Olsen en su totalidad coincide en un puerto durante la misma jornada; el pasado 28 de julio de 2015 el "póker" de naves atracó al unísono en la ciudad noruega de Bergen con el objetivo de celebrar las raíces escandinavas de la marca y que el puerto de esta localidad es uno de los destinos favoritos de los clientes de la compañía.  El evento, uno de los más exitosos realizados en toda la historia de la naviera, contó con actividades similares a las que están previstas que se realicen en la ciudad andaluza dentro de dos años.


Una foto para la historia: Los cuatro buques de Fred. Olsen saliendo de la ciudad de Bergen en julio de 2015. Era la primera vez que las cuatro naves coincidían en un mismo puerto.
(Fuente: Fred. Olsen Cruise Lines)


Pero de momento aún queda mucho para la celebración. Volviendo al pasado martes el Balmoral cerró su visita a las seis de la tarde cuando zarpó poniendo rumbo al puerto de Bilbao cerrando de esta manera su calendario de escalas en el puerto herculino por el 2016, un año en el que el buque insignia de Fred. Olsen ha realizado un total de tres recaladas en la ciudad herculina. La compañía todavía tiene una cita más con la urbe coruñesa antes de finalizar el año; será, si se cumplen las previsiones, el próximo 5 de noviembre con el buque Braemar como protagonista.


El Balmoral se despidió de los coruñeses hasta el 2017.


Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


jueves, 27 de octubre de 2016

A (sombroso)





Alucinante. Abrumador. Anómalo y atrevido. Agresivo, apabullante y sí, aunque suene mal también acojonante. Son muchos de los calificativos que se le podrían aplicar al protagonista de hoy en el blog que pese a lo que pueda indicar el título de la página no se trata de un barco de cruceros. Los lectores sabrán perdonarme la licencia que me he tomado haciendo esta excepción pero la ocasión lo requería; y es que dificilmente volveremos a contemplar en aguas coruñesas a un navío tan fuera de lo común como el que a continuación describiré;  un buque cuya arriesgada e inverosímil estética encuentra el contrapunto perfecto en su sencillo y misterioso nombre: A.


Nunca habíamos visto nada igual en A Coruña.


A  todos los que no estuvieran advertidos de su llegada el pasado día 14 a primera hora de la tarde la imagen del OFNI (objeto flotante no identificado) aproximándose al dique de abrigo les dejaría perplejos y a buen seguro muchos de los curiosos que en ese momento se encontraban en la zona portuaria trataron de encuadrar al raro especimen dentro de alguna familia conocida si bien la empresa se antojaba muy difícil: se podría asemejar, salvo por su color blanco inmaculado, a un barco de guerra ultramoderno; una fragata de última generación o un submarino, pero a la gran mayoría nunca se nos ocurriría catalogarlo como yate. A medida que se acerca al observador su aspecto es más insólito si cabe. Inevitable evitar la reminiscencia a la saga Bond: ¿quizás se trataba de la morada de algún supervillano con ansias de dominar el mundo?. Incluso yo no pude evitar durante la sesión fotográfica tararear la célebre melodía interpretada por la orquesta de John Barry para la mítica Dr. No. Si su forma es misteriosa su nombre contribuye a agrandar todavía más el enigma: simplemente A.




Pues si, pese a las apariencias el A es un yate. Un megayate para ser exactos o más que eso. Un hiperyate. La locura superlativa parida por la mente de un visionario arquitecto hecha yate. La madre de todos los yates. Se trata de la embarcación de recreo del multimillonario ruso Andreiy Melnichenko que estos días hizo una breve parada (que al final no fue tan breve) por aguas gallegas para deleite de la comunidad "afotadora" local. Tratar de explicar el singular aspecto de esta criatura marina da para una tesis de ingeniería naval, conocimientos que un servidor no posee, aunque más adelante trataré de dar unas pinceladas sobre su sorprendente diseño. Más sencillo es explicar su escueto nombre:¨La "A" hace referencia al nombre de pila de la mujer de Melnichenko, la ex-modelo serbia Alexandra Nikolic.


 
 Llámame simplemente A.


Que el amor no se compra con dinero es algo irrefutable pero tener "detallitos" como el de bautizar a tu megabarco con el nombre de tu esposa evidentemente no te hace perder puntos. Y no ha sido él único gesto de amor del millonario ruso hacia su pareja; en la boda de los Melnichenko las cantantes Whitney Houston y Christina Aguilera interpretaron varios temas y en su reciente aniversario actuó en directo para la pareja Jennifer López. Hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, ya saben... Pese a ser un homenaje hacia su mujer, la vocal que da nombre a este espectacular navío también hace mención al nombre de pila de su dueño, una figura quizás bastante desconocida en nuestro país pero que en Rusia es toda una celebridad. He aquí algunos datos del propietario del insólito A.




Andrey Igorevich Melnichenko es uno de los hombre más ricos de Rusia y según la revista Forbes figura en el puesto 139 de los más acaudalados del mundo con una fortuna estimada en unos 10.000 millones de euros. ¿Y que sabemos de él además de que no tiene problemas para llegar a fin de mes?. Veamos: Nacido hace 44 años en Gomel (Bielorrusia) y procedente de una acomodada familia Melnichenko comenzó a hacer sus primeros negocios a los 19 años vendiendo ordenadores y tan sólo dos años después fundaba su primer banco, el MDM (inicales en ruso de "Moscow Business World Bank") y que en la actualidad es uno de los mayores grupos de banca privada del país. En sus inicios su principal cliente era un tal Roman Abramovich, el dueño de un pequeño equipo de futbol londinense que atiende al nombre de Chelsea. Tan sólo unos años después de fundar su primer banco comenzó a diversificar su negocio apostando por el sector de los fertilizantes, la minería y la siderurgia, lo que le ha llevado a amasar la fortuna que maneja en la actualidad y que le permite entre otras cosas darse el gusto de satisfacer hasta el más caro de su caprichos. Entre sus posesiones figura además del espectacular yate que aparece en las fotos una mansión en Cap D´Antibes (Francia) llamada Villa Altair, un lujoso apartamento en Manhattan valorado en 12 millones de euros y una mansión en Harewood State (Reino Unido) valorada en otros 40. En lo que respecta a movilidad Melnichenko también va sobrado: Además de yate cuenta con avión privado, un Boeing 737-700 que como curiosidad tiene como registro MY-BBJ, iniciales de "My Boeing Bussiness Jet". No vive mal el ruso... Pero su desmesurada fortuna no sólo es utilizada para satisfacer los deseos más caros; Por sus grandes contribuciones a obras benéficas Melnichenko está considerado también uno de los principales filántropos de su país.



Arriba: El matrimonio Melnichenko-Nikolic.
Abajo: El avión privado de Melnichenko, que estos días anduvo por Alvedro. (la nieve delata que la foto no fue tomada en el aeropuerto coruñés...)

(Fotos: autor desconocido)


Pero como los verdaderos protagonistas en este blog son los barcos volvamos a centrarnos en el espectaular A comentando alguna de sus características principales. Construído en los astilleros germanos Blohm + Voss y puesto en servicio en el año 2008 el A es un megayate de diseño radical de casco de acero y superestructura de aluminio de 5.500 toneladas de registro bruto que tiene unas dimensiones principales de 119 metros de eslora, 18 ´8 metros de manga y un calado de 5´1 metros con capacidad para alojar a 14 huéspedes en sus 6 suites. La tripulación está formada por 42 personas. De su propulsión se encargan dos motores MAN RK280 que rinden una potencia de 12.070 caballos y a los que se acoplan dos hélices que impulsan la nave hasta los 23 nudos de velocidad máxima. Mención aparte merecen sus 4 avanzadísimos estabilizadores Quantum Zero Speed que reducen drasticamente el balance de la nave durante la navegación. El buque ondea una más que conveniente bandera de Bermudas luciendo al lado de su escueto nombre el de Hamilton como puerto de registro. Como ocurre en este tipo de barcos el coste de construcción no suele hacerse oficial y todo se basa en rumores y elucubraciones. En el caso del A se estima que la factura alcanzó los 280 millones de euros.


El A transitando a la altura de Seixo branco.
 

Tratar de entender como un objeto como el A ha llegado a  convertirse en realidad implica remontarse unos años atrás, concretamente a 2003. Es entonces cuando Melnichenko contrata al francés Philippe Starck, uno de los diseñadores más afamados del mundo para idear su nuevo buque de recreo. Desde el inicio del proyecto Starck tuvo carta blanca tanto en presupuesto como a la hora de dejar volar la imaginación en el llamado Proyecto Sigma SF99, numeración que se derivaba de la teórica eslora que tendría el futuro buque. El diseñador galo presentó al magnate ruso un total de 8 bocetos de los cuales Melnichenko eligió el más radical de todos ellos con la idea de que no pasase desapercibido allí donde atracase. Objetivo conseguido. Los trabajos de construcción se encomendaron a los afamados astilleros Blohm + Voss de la ciudad alemana de Kiel y estos se pusieron manos a la obra rodeando de un gran hermetismo todo el proceso constructivo. Fue ese secretismo el que empezó a levantar numerosos rumores acerca de la naturaleza real del navío que se estaba construyendo, llegando a decirse que se trataba de algún tipo de barco de guerra experimental. La expectación llegó al punto de que algunos medios de comunicación llegaron a sobrevolar las instalaciones de los astilleros para tratar de averiguar algún detalle de la futura nave. Por fín cuando el A fue dado a conocer a principios de 2003 la gente sencillamente no podía creer lo que veían sus ojos.


Cualquier parecido del A con un yate tradicional es pura coincidencia.


No existe nada parecido al A dentro de la industria naval. Su diseño ha roto con todo lo anteriormente establecido en el mundo de los yates y muy dificilmente nunca volveremos a ver nada igual al tratarse de un trabajo muy personal. Estamos ante el que es actualmente el 22º megayate más grande del mundo pero su tamaño es lo de menos; es su peculiar estampa (peculiar, no bonita) lo que llama poderosamente la atención: Líneas limpias, con una afilada proa invertida, el recogimiento de los costados y su masiva superestructura central coronada por dos chimeneas situadas en paralelo. Su silueta recuerda vagamente al recientemente botado destructor USS Zumwalt, el buque de guerra más avanzado del mundo. Philippe Starck no sólo se encargó del diseño exterior de la nave sino también de todos sus interiores  llegando incluso a diseñar el vestuario de su tripulación (trajes blancos durante el día y negros durante la noche) y si por fuera el buque deja con la boca abierta por dentro rompe una vez más todos los esquemas anteriormente vistos en la arquitectura naval.


OFNI (Objeto Flotante No Identificado)


Nada en su interior recuerda al típico yate. En los alojamientos del barco así como en las zonas comunes se entremezclan el cuero y el acero inoxidable a partes iguales creando una atmósfera muy alejada del mundo naval. Las seis suites de la nave (que se pueden convertir en cuatro gracias a sus paredes móviles) cuentan casi todas con jacuzzi, casi siempre situado en el centro de la habitación. Mención aparte merece la Owner´s Suite, la habitación del matrimonio Melnichenko: situada en la cubierta más alta cuenta con un tamaño de 230 metros cuadrados y está presidida en el centro por una cama tamaño XXL que presenta la particularidad de poder girar 360 grados para que sus huéspedes puedan elegir las vistas que más le gusten. En el equipamiento de a bordo destaca su completo sistema de entretenimiento audiovisual compuesto por más de 100 altavoces y 15 pantallas de plasma escamoteables y que se reparten por toda la nave además de un sistema reproductor de  películas con más de 3.000 títulos almacenados.



Arriba: Los corredores del A parecen sacados de una película de ciencia-ficción.
Abajo: La Suite del armador corona la superestructura.

(Fotos: Anja Wippich)


El A va equipado además con una gran discoteca (a popa) y tres piscinas, una a proa y dos más a popa una de las cuales presenta la particularidad de tener el suelo de cristal. Su interior se puede ver desde la discoteca, situada un nivel por debajo. No todo es ingeniería, arquitectura y "gadgets" a bordo: Tres obras pictóricas de Monet decoran algunas de las estancias del A. Para proteger estos bienes de incalculable valor así como a los huéspedes alojados a bordo el buque cuenta con un impresionante sistema de seguridad en el que destacan el acceso mediante huella dactilar a las suites y sus paneles de cristal, que tienen 44 milímetros de espesor y son capaces de resistir la explosión de una granada.


(Foto: Manuel Candal)


El A presenta a proa un helipuerto, condición indispensable impuesta por el propio Melnichenko, y a popa  cuenta con un enorme garaje que alberga dos coches, varias motos de agua, un hovercraft y dos lanchas auxiliares diseñadas por el propio Philippe Starck para trasladar a los pasajeros del barco a tierra y viceversa a través de dos puertas hidráulicas situadas a los costados de la nave. Las dos auxiliares, de 10´5 metros cada una y de líneas espectaculares, cuestan cada una un millón de euros y son distintas entre sí: una es abierta y otra cerrada tipo "limusina". A esta última la pudimos ver realizando frecuentes viajes desde el barco hasta la dársena estos días. A aquellos a los que lo visto y leído hasta ahora en la entrada se le estén poniendo los dientes largos tengo que darles una buena noticia: el A está a la venta (Eso sí el espinoso asunto del precio ya lo tendrán que tratar ustedes con el ruso).



Arriba: Estos días pudimos ver a la auxiliar "limo" yendo y viniendo del yate a la dársena.
Abajo: La misma embarcación auxiliar guardada en el garaje del A.

(Foto de abajo: Astilleros Blohm + Voss)


Por increíble que pueda parecer al magnate ruso parece habérsele quedado pequeño el A... Eso o ya está aburrido de él porque en los astilleros Nobiskrug de Rendsburg (Alemania) se ultiman los detalles del que será el nuevo juguete de Melnichenko, un megavelero (el prefijo mega se queda en este caso muuuy pequeño) hasta ahora coinocido como Proyecto White Pearl pero que será bautizado también como A y que cuenta con unas dimensiones salvajes que lo convertirán en el buque más grande de su clase: 143 metros de eslora, 25 metros de manga, 60 metros de alto desde la línea de flotación hasta el punto más alto de la superestructura y tres mástiles que alcanzan los 100 metros de altura. Tan grande es que hasta ha corrido el rumor de que nunca podrá salir del Mar Báltico, algo completamente falso ya que no cabe en la cabeza de nadie que unos reputados astilleros cometieran semejante error de cálculo. El nuevo buque, además de por su gigantesco tamaño llama la atención por su futurista línea, obra también de Philippe Starck que ha echado el resto en su nueva obra: 12.700 toneladas de registro bruto y 8 cubiertas con capacidad para 20 personas,  54 tripulantes y que incluirá algunos detalles delirantes como un garaje inundable equipado con un minisubmarino y una zona de observación submarina en la quilla con paredes acristaladas de 30 cm de espesor.


La nueva locura de Melnichenko: el yate a vela A.
(Foto: Carl Groll)


La estancia del superyate A en el puerto coruñés prevista en principio solamente por dos jornadas se alargó hasta los 11 días por un suceso imprevisto; a punto de partir hacia su siguiente destino, el puerto de Baiona, la mujer de Melnichenko se sintió indispuesta por lo que tuvo que ser trasladada a un centro médico; el diagnóstico: una apendicitis (si, los ricos también tienen apéndice) que obligó a operarla de urgencia y a posponer la partida sine die. El pasado sábado el avión del magnate ruso aterrizó en la ciudad para llevar al matrimonio de vuelta a casa, bueno a una de sus múltiples casas; no era plan continuar el crucero dando botes por el Atlántico, no fuera que a la Nikolic se le fueran a abrir los puntos... El contratiempo seguro que no ha contribuído a que al matrimonio les quedara un buen recuerdo de su visita a tierras gallegas aunque aquí siempre los recibiremos con los brazos abiertos y más si vienen en barco, porque no todos los días se ven por nuestras aguas buques tan asombrosos como el A.


Tras una estancia que se alargó más de una semana finalmente el A partió en la mañana del pasado martes con rumbo desconocido y sin sus millonarios dueños a bordo.


No quisiera terminar sin agradecer a mi amigo y habitual colaborador Manuel Candal su habitual suministro de excelentes fotos.



 Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Rumbo a Philipsburg





Octubre da sus últimos coletazos pero la actividad crucerística en el puerto herculino continúa a buen ritmo recibiendo esta semana a dos nuevos buques de pasaje que visitaron la ciudad por unas horas. El primero de ellos fue el Oriana, que el pasado lunes realizó en A Coruña la primera escala de su actual crucero.


Un clásico del puerto coruñés.


Procedente de Southampton, punto de inicio de su actual viaje, el Oriana llegó a A Coruña sobre las ocho de la mañana con unos 1.600 pasajeros a bordo, en su mayoría británicos, y que aprovecharon la agradable jornada otoñal para realizar las oportunas excursiones contratadas o bien callejear por la zona centro y por otros lugares destacados de la ciudad.




La singladura iniciada el pasado sábado por el buque perteneciente a la naviera británica P&O no es como las demás: se trata de un espectacular viaje de 34 días de duración y que tras su salida desde tierras inglesas y la parada en aguas gallegas cruzará el Atlántico para dirigirse a Philipsburg (St. Marteen), la primera de sus paradas en el continente americano y a la que le seguirán escalas tan atractivas como Ocho Ríos (Jamaica), George Town (Gran Cayman), Cozumel y Progreso (México), Nueva Orleans, Fort Lauderdale, Port Cañaveral, y Charleston (E.E.U.U.) y Kings Wharf (Bermudas). Tras esta última recalada el Oriana iniciará su camino de vuelta a casa cruzando de nuevo el Atlántico y realizando una parada más en el camino en Ponta Delgada (archipiélago de las Azores) antes de regresar a Southampton el próximo 25 de noviembre.


Al pasaje del Oriana le queda por delante un largo viaje.


Tras concluír su actual ruta en tierras británicas el Oriana hará un pequeño paréntesis en su agenda de cruceros para llevar a cabo unos trabajos de mantenimiento y revitalización que lo mantendrán en dique seco por espacio de unas tres semanas. Para ello el navío será llevado a los astilleros Blohm + Voss de la ciudad alemana de Hamburgo uno de los principales referentes del sector para este tipo de trabajos aquí en Europa y que en estas fechas suele registrar una ferviente actividad; no hace muchos días pasaba por allí el Queen Mary 2 en su tradicional varada bianual para mantener a "la Reina" tan espléndida como el primer día, y durante su estancia en "chapa y pintura" el Oriana coincidirá con un colega de profesión, el Black Watch. El objetivo de los trabajos que se van a llevar a cabo en el Oriana según palabras de un portavoz de la naviera P&O es el de "mantener la elegancia clásica del buque"




Además de los habituales trabajos de mantenimiento en casco y maquinaria, durante los 20 días de estancia en Hamburgo el Oriana será sometido a diversas reformas en casi todas las estancias públicas así como en los alojamientos de la nave. En estos últimos se reemplazarán los muebles por unos de corte más moderno y los baños serán reformados. El restaurante principal de la nave, el Peninsular and Oriental, recibirá una nueva decoración modificando su paleta cromática con el cambio de sillas y alfombras. El spa incluirá nuevas instalaciones así como cambios en el aspecto general de la estancia entre los que destacará la colocación de un muro vegetal hecho de plantas naturales. El Royal Theatre por su parte recibirá un nuevo equipo audiovisual. Éstos son sólo los cambios más destacados pero está previsto que todas las estancias del  Oriana sufran algun cambio en mayor o menor medida. Todas las modificaciones que se llevarán a cabo tiene muy en cuenta la opinión del pasaje, a los que continuamente la naviera somete a encuestas para valorar su grado de satisfacción respecto al viaje y así poder estudiar en que puntos se puede mejorar la experiencia crucerística a bordo de este magnífico navío.


El Oriana pasará el próximo mes por "quirófano".


Tras finalizar la reforma el Oriana volverá a la actividad comercial el próximo 16 de diciembre realizando un minicrucero de dos días desde Zeebrugge hasta Southampton. Ya desde su puerto base partirá en su clásico viaje de Navidad el próximo 18 de diciembre, una singladura de 17 días de duración con varias escalas en Portugal y las islas Canarias y que hará una parada en A Coruña el próximo 1 de enero. De esta manera el Oriana se convertirá en el primer buque de cruceros en visitarnos el próximo 2017. Ya se sabe lo que dice el refrán: a quien madruga...


El Oriana asoma tras el Castillo de San Antón durante su maniobra de salida del puerto coruñés el pasado lunes. A la izquierda podemos ver al superyate A atracado estos días en la ciudad herculina.


Volviendo a este lunes y tras una escala que se prolongó por espacio de unas nueve horas, a media tarde el Oriana inició su maniobra de desatraque con algo de retraso sobre el horario inicialmente previsto debido a un pasajero rezagado. Tras solventar el problema el buque soltó amarras y una vez desembarcado el práctico incrementó la velocidad enfilando la canal oeste. Por delante nada más y nada menos que una semana entera de navegación sin tocar tierra hasta su próximo destino ya en aguas caribeñas. Con esta escala el Oriana da por cerrado su calendario de visitas en A Coruña por este 2016, un año en el que el buque de la naviera P&O ha hecho un total de 3 escalas. Para el 2017 la nave británica tiene ya confirmadas tres nuevas visitas a  aguas de Marineda.


Y en 2017 volverá a visitarnos.


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 22 de octubre de 2016

Nos visitó... Bremen





Hoy nos visitó el pequeño navío Bremen, de la naviera Hapag-Lloyd.




Procedente de Santander, el pequeño buque de expedición germano llegó a A Coruña sobre las once y media de la mañana con 120 pasajeros a bordo que estos días se encuentran realizando un crucero por aguas europeas con paradas en los puertos británicos de Portsmouth y Falmouth, las dársenas francesas de Concarneau, Burdeos y San Juan de Luz además de las dos escalas en las ciudades españolas. Se trata de uno de sus cruceros de reposicionamiento que el Bremen suele realizar sobre estas fechas cuando "cambia de domicilio" desde las aguas del Ártico rumbo a la Antártida, la que será su zona de trabajo durante el invierno.


El Bremen hizo una breve parada en A Coruña durante su ruta en búsqueda de aguas más frías.


Botado en el año 1990 por los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries con el nombre de Frontier Spirit, el Bremen es un buque de tan sólo 6.752 toneladas de registro bruto que presenta unas dimensiones de 111´5 metros de eslora, 17 metros de manga y un calado de 4´8 metros. Sus 6 cubiertas de pasaje pueden albergar a un total de 184 pasajeros en capacidad máxima en alguno de sus 82 camarotes, todos ellos exteriores aunque durante sus rutas polares el aforo se reduce hasta las 150 personas por la severa legislación que rige en estas zonas tan protegidas. Su tripulación la forman un total de 94 personas. El Bremen navega en la actualidad bajo pabellón de las Bahamas y su "callsign" es C6JC3.




El Bremen forma junto a su compañero Hanseatic la flota de Hapag-Lloyd Expedition Cruises, una ramificación de Hapag-Lloyd Cruises dedicada a los cruceros de expedición y que ofrece singladuras por los lugares más recónditos del planeta. Para ello el Bremen cuenta con un certificado E-4, la calificación más alta para poder navegar entre hielos gracias a una serie características propias que no presentan navíos de cruceros convencionales tales como su casco especialmente reforzado en la proa, la popa y la línea de flotación así como la ausencia de bulbo en la proa como ocurre con los rompehielos.


 
Pilot on board.
 

Tras una estancia de tan sólo seis horas en nuestra ciudad, a media tarde el Bremen zarpó de nuevo rumbo al puerto de Lisboa, el que será el punto y final de su actual ruta. El próximo año volverá a visitar la ría herculina durante su habitual cambio de hemisferio realizado en los meses de mayo y junio.




Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


viernes, 21 de octubre de 2016

Superviviente



(Foto: J. Daniel Díaz)


Tras varios días en los que los coruñeses hemos estado medio embobados alucinando con el superyate A, atracado en el muelle de Calvo Sotelo (prometo entrada a respecto), este miércoles hemos vuelto a la realidad  recibiendo a un barco "de los de verdad", o lo que es lo mismo un barco con apariencia de barco. Un navío de los de antes que además de ser uno de los más bellos ejemplares de buque de cruceros que sigue surcando los océanos es un auténtico pedacito de historia flotante. Todo eso es el Marco Polo.


A primera hora de la mañana del pasado miércoles el clásico Marco Polo  (al fondo) atracaba en el muelle de trasatlánticos ante la atenta mirada del hiperrevolucionario megayate A.
(Foto: Manuel Candal)


Procedente del puerto británico de Bristol Avonmouth, que es su base de cruceros por el Atlántico, el veteranísimo navío propiedad de Global Maritime Group y explotado bajo régimen de chárter por Cruise & Maritime Voyages, llegó a A Coruña poco antes de las ocho de la mañana atracando en el habitual amarre del muelle de trasatlánticos. A bordo del Marco Polo unos 700 pasajeros británicos que estos días realizan una travesía de dos semanas de duración con salida y llegada desde el mencionado puerto inglés y que tras la escala en tierras gallegas realizará paradas en Gibraltar, Arrecife, Sta. Cruz de Tenerife, Sta. Cruz de La Palma, Funchal y Lisboa.


(Foto: J. Daniel Díaz)


A sus 51 espléndidos años el Marco Polo es toda una leyenda viva dentro del mundo naval pero hay una palabra que lo define todavía mejor: superviviente. Y es que en un mercado dominado por los grandes mega-resorts flotantes de última generación que ofrecen mil y una opciones de ocio a bordo e infinidad de alojamientos con su correspondiente balcón privado, este veterano sigue resistiendo la feroz competencia quizás porque a base de aguantar los embates de la nueva generación de buques que año tras año surgen de los astilleros se ha quedado precisamente sin competencia, porque ya nadie (o casi nadie) ofrece una experiencia marítima como la que viven todos aquellos que realizan una singladura a bordo del Marco Polo. Donde en otros la esencia de la navegación ha quedado relegada a un segundo plano en nuestro protagonista de hoy ésta sigue siendo la verdadera razón de ser del viaje: la simple y más pura experiencia de la navegación de placer, algo que es posible gracias a las extraordinarias cualidades marineras que demuestra el navío en todos sus vaje.


Da igual el ángulo desde donde se le fotografíe: El Marco Polo es bonito se mire por donde se mire.
(Foto: J. Daniel Díaz)


Y es que flotar flotan todos los barcos pero el modo de comportarse mientras navegan .. eso ya es otro cantar. Concebido en origen para realizar rutas trasatlánticas entre la U.R.S.S. y Canadá el Marco Polo fue construído para enfrentarse al indómito Atlántico Norte, un oponente que muy raras veces muestra su cara amable, por lo que en este aspecto parte con ventaja respecto a los modernos cruceros, que no demuestran tanta pericia  cuando las condiciones de navegación se ponen difíciles. Buena parte de esas estupendas cualidades marineras se las debe a su calado de 8´17 metros, una cifra significativamente alta si la comparamos con buques de cruceros actuales de similar tamaño, como un Braemar (5´4 metros de calado) o un Silver Whisper (6 metros). Para encontrar calados similares nos tendríamos que ir  a naves como el Grand Princess (8 metros) cuyo tamaño es cinco veces mayor en volumen que nuestro protagonista de hoy.


Una imagen vale más que mil palabras: Pese a la evidente diferencia de tamaño, el Britannia (izquierda) apenas tiene  18 centímetros más de calado que el Marco Polo (derecha).
(Foto: Karen Bradbury)


Sé que lo que voy a decir no es muy politicamente correcto y que si me lee alguno de los pasajeros que van a bordo me dedicarán alguna que otra palabra gruesa pero siempre que se aproxima la fecha en la que el Marco Polo visita la ciudad estoy deseando que lo haga con algún episodio de mala mar, algo que sin comprometer la seguridad de los que viajan en su interior (por supuesto) nos permita ver como se defiende este mito naval en unas condiciones en las que se encuentra como pez en el agua (valga la redundancia...). Si alguno de los que están leyendo ésto tienen la oportunidad de verlo en acción en condiciones meteorológicas adversas no se lo pierdan porque es puro espectáculo y la prueba irrebatible de que la diferencia entre estos barcos clásicos y los modernos cruceros va más allá de la mera cuestión estética.


(Foto: J. Daniel Díaz)


Lamentablemente, aunque los pasajeros dirán que afortunadamente, la salida del Marco Polo de la ciudad el pasado miércoles se realizó con un mar calmo como bien atestiguan las bonitas fotos que ilustran esta entrada a cargo de mi colega J. Daniel Díaz, al que desde aquí agradezco su desinteresada colaboración. Tras permanecer atracado por espacio de ocho horas a las cuatro de la tarde el buque partió rumbo al peñón de Gibraltar, donde arribó en la mañana de hoy. A este viejo rockero de los mares le queda pendiente todavía una escala en nuestra ciudad antes de finalizar el año; será en una fecha muy especial, el día de Nochebuena, todo un regalo de Navidad anticipado para los shipspotters coruñeses.


El día de Nochebuena y salvo cambios de última hora volveremos a ver al Marco Polo en A Coruña.
(Foto: J. Daniel Díaz)


Agradecer también a Manuel Candal la preciosa foto prestada del atraque del Marco Polo.



domingo, 16 de octubre de 2016

Gigantes de los mares





Ver un buque de la Royal Caribbean en nuestro puerto, un "nosecuantos of the seas", no hace mucho suponía todo un acontecimiento en la ciudad pero eso era antes; la ya muy consolidada relación entre esta naviera y la urbe herculina hace que hoy en día la presencia de sus barcos en nuestras aguas no levante la expectación de antaño aunque siempre suponga todo un espectáculo visual el verlos maniobrar en las confinadas aguas del puerto. Esta semana los coruñeses hemos tenido la suerte de ver a dos de sus criaturitas, el Independence y el Navigator OTS, visitando nuestra ría en menos de 48 horas, lo que no está nada mal... Eso si, si hubieran coincidido atracadas la misma jornada hubiese sido apoteósico.


No fue un doblete pero casi.
(Foto: José R. Montero)


Procedente de Funchal, en el archipiélago de Madeira, el Independence arribó el pasado martes a la ría herculina como es habitual en él a media mañana, en un día otoñal que tuvo lluvia por momentos. A bordo del colosal buque de Royal Caribbean llegaron esta vez a la ciudad unos 3.900 cruceristas que realizaron en A Coruña la última escala de una travesía de 12 noches de duración que comenzó el pasado día 2 en el puerto de Southampton y que les llevó a visitar Vigo, Lisboa, Gran Canaria, Sta. Cruz de Tenerife, Funchal y nuestra ciudad antes de poner el punto y final a la ruta en el mismo puerto de inicio.


Llegando a la ciudad con el día ya muy avanzado, como es habitual en el Independence.
(Foto: José R. Montero)


La escala que el Independence OTS realizó en A Coruña el pasado martes es la única que este gigante tiene previsto hacer este año en la urbe herculina y además de por este hecho será recordada por su accidentada salida, que se demoró por espacio de casi hora y media debido a que fue necesario realizar la evacucíon de un pasajero. A pie de escala esperó una unidad medicalizada para trasladar al paciente al CHUAC. Finalizada la evacuación y cuando el reloj ya marcaba las ocho y media de la tarde el Independence pudo partir finalmente rumbo a tierras tierras británicas. Como curiosidad diré que es la tercera vez que el Independence se ve obligado a alterar sus horarios o rutas estando en aguas de la ría coruñesa para atender una urgencia médica de este tipo.


Una ambulancia esperaba a pie de escala para realizar la evacuación del enfermo.
(Foto: Eloy TP)


Tan sólo 24 horas después del atraque de su compañero de flota tomó el relevo el Navigator of the Seas, que llegó a la urbe herculina a una hora muy similar y procedente del mismo destino, Funchal. Algo más pequeño que el Independence, lo que se traduce en una menor capacidad de pasaje, el Navigator llegó a A Coruña con unos 3.000 pasajeros y que al igual que sucediera durante la jornada anterior no pudieron disfrutar de un gran día en lo climatológico. La ruta que este navegante de los mares se encuentra realizando es muy similar la de su compañero de naviera, con el mismo puerto de salida y llegada (Southampton) aunque con tres noches más de duración y que supusieron tres escalas más a mayores de las que realizó el Independence: Agadir (Marruecos), Arrecife y Le Havre.


El día recibió al Navigator con sol pero luego las cosas fueron empeorando.
(Foto: José R. Montero)


Fue este puerto francés hacia donde partió el buque tras abandonar A Coruña minutos antes de las ocho de la tarde con las últimas luces del día. A diferencia del Independence , el Navigator está teniendo mucha más presencia en el puerto herculino durante este 2016 y la del pasado miércoles supuso su segunda recalada del año quedándole todavía una más por realizar, el próximo 8 de noviembre.


El Navigator OTS partió poco antes de las ocho de la tarde rumbo a Le Havre.


Habrán comprobado a la vista de las fotos que además de por sus colores corporativos Independence y Navigator lucen una imagen muy similar hasta el punto de que si no nos fijamos bien podríamos llegar a confundirlos. Esto se debe a que si bien no son gemelos el diseño del Independence está basado en el del Navigator aunque aumentando su volumen un 12 %. Pese a esta característica los dos navíos forman parte de dos clases completamente distintas. Que quede claro que cuando hablo de clase no me refiero a una determinada condición social ni mucho menos; es común en la industria naval el que las unidades se construyan en pequeñas series compuestas de varios buques que posean las mismas características (varios barcos gemelos) ya que de esta manera se consiguen un gran ahorro de costes de producción. Raro es el buque de cruceros que es "único en su especie" y no pertenece a serie alguna: de los más recientes se me vienen a la cabeza el horroroso Norwegian Epìc o el sensacional Queen Mary 2.

 
Independence OTS (arriba) y Navigator (OTS) lucen perfiles idénticos pero el primero es una versión extendida del segundo que cuenta con 28 metros más de eslora.
(Fuente: cruise-ships.com)


La naviera de estas dos joyas de la ingeniería naval, Royal Caribbean, es uno de los dos gigantes del sector crucerístico junto a su archirrival Carnival, con la que pugna por hacerse con el cetro a nivel mundial con sus distintas marcas (además de la propia Royal Caribbean opera con los nombre de Celebrity Cruises, Azamara Cruises y la española Pullmantur). Bajo su propia marca opera una de las flotas más extensas y espectaculares del mundo que en la actualidad forman 25 navíos a los que se sumarán 6 más en los próximos años. Con ellos la naviera con sede en Miami controla el 20% del mercado crucerístico. Los 25 buques que a día de hoy se patean los océanos se clasifican en 8 clases: 2 de ellos, el Empress of the Seas y el Majesty of the Seas constituyen cada uno una clase en sí mismos siendo los buques más antiguos de la flota. Construído en el año 2002 el Navigator of the Seas es el cuarto integrante de la afamada Voyager Class tras el Voyager (1999), el Explorer (2000) y el Adventure of the Seas (2001). La serie la cerró el Mariner of the Seas en el 2003. El Independence of the Seas en cambio forma parte de la Freedom Class, formada por Freedom (2006), el Liberty (2007) y nuestro protagonista de hoy, que vio la luz en 2008.


El Independence of the Seas visto en un primerísimo plano.


 Además de extensa, Royal Caribbean presume de tener en su flota a los buques de pasaje más grandes del mundo, los Clase Oasis (Oasis, Allure y Harmony of the Seas) pero hay más; en el ránkíng de gigantes de los mares si cogemos las diez primeras posiciones ocho de ellas las copan buques de esta naviera (el Independence OTS es el décimo) y si ampliamos la búsqueda vemos que la mitad de su flota aparece entre los 25 mayores cruceros del mundo. En el momento de entrar en servicio tanto Navigator como Independence se convirtieron en los más grandes de su tipo si bien sus respectivos reinados nacieron con fecha de caducidad; el del Navigator of the Seas apenas duró 13 meses al entrar en servicio el mediático Queen Mary 2. El del Independence duró apenas unos meses más hasta que quedó completamente eclipsado al entrar en servicio el brutal Oasis of the Seas, un 45% mayor que el hasta ese momento Rey de los cruceros.


El Independence of the Seas fue el buque de cruceros más grande del mundo hasta la llegada del colosal Oasis OTS. En la foto vemos a este último maniobrando en aguas de la ría de Vigo durante su escala inaugural en la ciudad olívica.


En A Coruña ambos navíos también marcaron un hito cuando hicieron su escala inaugural. El Navigator of the Seas debutó en aguas herculinas, en novembre de 2007 cuando hacía ya tres años que el Queen Mary 2 había inscrito su nombre en el libro de ilustres visitantes en Marineda, por lo que el buque de Royal Caribbean nunca pudo presumir de ser el más grande en aguas de la ciudad. Sí lo pudo hacer el Independence en su primera visita, ocurrida en noviembre de 2010 y que le arrebató el título precisamente a la Reina de la Cunard. Su reinado en la ciudad duró exactamente 1.656 días hasta que en junio del pasado año su compañero Anthem of the Seas se apoderó de su corona. Ya se sabe que muchas veces el enemigo está en casa.


En junio de 2015 el Anthem of the Seas le arrebató al Independence el título de buque de cruceros más grande en vistar A Coruña.


Pero por muy grandes que sean sus naves quizás  la principal caracterísica de la naviera Royal Caribbean siempre haya sido su espíritu innovador; con todas y cada una de sus nuevas criaturas la firma americana sorprende al mundo con una nueva primicia y dándole una nueva vuelta de tuerca al concepto de ocio en alta mar. Cuando en el año 1999 se estrenó la clase Voyager (la del Navigator), la comunidad crucerística se llevó las manos a la cabeza no sólo por el impresionante tamaño de estos nuevos navíos, que superaban a los más grandes de entonces en un 25%, sino porque incorporaban conceptos revolucionarios a bordo nunca antes vistos: fueron los primeros en incorporar la Royal Promenade, la enorme calle comercial con tiendas de 110 metros de largo, además de una pista de hielo. La llegada de la clase Freedom (la del Independence) en 2006, pese a estar basada en el diseño de los Voyager Class también trajo un buen cargamento de novedades: en ellos vimos por primera vez el flowrider, la piscina de olas para la práctica de surf que en tan sólo una década se ha convertido en una de las señas de identidad de esta compañía. Otro rasgo inconfundible de estos buques son sus espectaculares jacuzzis colgantes, en la cubierta 11, que sobresalen 4 metros de la estructura del buque y que ofrecen una inmejorables vistas desde sus 40 metros de altura sobre el nivel del mar no aptas para los que sufran vértigo.



Arriba: El Royal Promenade (en la foto el del Navigator OTS) fue una de las principales novedades de la Clase Voyager.
Abajo: Los vertiginosos jacuzzis colgantes, una de las señas de identidad de la Clase Freedom.

(Foto abajo: Adam Bowie)


Ya ven que hablar de los barcos de Royal Caribbean es hacerlo de auténticos Gigantes "of the Seas" y no sólo  por su imponente tamaño. Independence y Navigator son sólo dos ejemplos de la capacidad de esta naviera para asombrar al público. Dos impresionantes navíos que hemos tenido la oportunidad de ver esta semana en nuestra ciudad y que esperamos poder seguir viendo por A Coruña durante muchos años más. De momento para el 2017 ya tenemos confirmada la presencia de estos dos monstruos de nuevo en aguas de la ría coruñesa a la espera de que algún día podamos contemplar atracado en el muelle de trasatlánticos a algún integrante de la Clase Oasis, los barcos de cruceros más grandes del mundo. ¿Quizás para 2018?. Soplan vientos favorables...


¿Veremos algún día a un clase Oasis por A Coruña?. Las perspectivas son optimistas a medio plazo. En la foto el Harmony of the Seas en la ría de Vigo.


 No quisiera terminar la entrada sin agradecer a mis amigos y habituales colaboradores Manuel Candal y Jose Montero su inestimable ayuda a la hora de ilustrar la entrada. Dar las gracias a también a Eloy por su labor de intrépido reportero informando a pie de muelle, foto incluída, de la incidencia de la evacuación durante la visita del Independence of the Seas.


 
El Navigator llegando a la ciudad el pasado miércoles.
 (Foto: Manuel Candal)



 Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.