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domingo, 14 de febrero de 2016

Made in Spain (Parte II)





En la primera parte de esta entrada especial dedicada a los buques de crucero de fabricación española que a día de hoy siguen en activo les hablé del Ocean Majesty, un navío que si bien nació como ferry (el Juan March) en la actualidad realiza travesías como nave exclusiva de pasaje. Hoy les voy a hablar de otras dos naves, éstas sí nacidas como genuínos cruceros y que al igual que el primero de este repaso vieron la luz en los astilleros Unión Naval de Levante.


Dos nuevos protagonistas españoles en el post de hoy.


A finales de los 80 y principios de los 90 la construcción de naves de pasaje alcanzó su zénit en los astilleros valencianos y pese a la tendencia a la gigantización del sector en las últimas décadas que ha provocado que muchas de las unidades construídas en esta época hayan quedado obsoletas, los cuatro buques de crucero que salieron de las gradas de Unión Naval de Levante por aquel entonces han llegado a nuestros días en plena forma y dedicándose al mismo fin para el que fueron creados. Voy a repasarlos por orden cronológico de construcción.


A finales de los 80 los astilleros Unión Naval de Levante iniciaron un período muy fértil en el sector crucerístico con la construcción de 4 unidades. La primera de ellas (en la foto) se botó el 1 de diciembre de 1988.
(Foto: Unión Naval de Levante)


El primero de ellos vio la luz en 1989. Su nombre, Vistamar. Entre los que todavía navegan quizás nos hallemos ante el buque de cruceros más patrio puesto que fue construído por españoles para intereses españoles. Se trataba de un barco de pequeño tamaño con 7.498 T.R.B. y unas dimensiones de 120´8 metros de eslora, 16´8 metros de manga y un calado de 4´6 metros con capacidad para 330 pasajeros. El hecho más destacable del  Vistamar era el de ser el primer buque de su tamaño en incorporar un atrio central que abarcaba 4 cubiertas. Hasta la aparición de los gemelos de Silversea, el Silver Cloud y el Silver Wind cinco años más tarde, ninguna nave con un tonelaje inferior a las 20.000 toneladas poseía esta característica. Además de por este inusual hecho el navío destacaba por una peculiar imagen exterior, tanto en su morfología como en sus colores, aspecto que lo hacía inconfundible cuando asomaba por el horizonte.


El colorido aspecto que lucía el Vistamar en sus inicios lo hacía inconfundible.
(Fuente: shipsandharbours.com)


 El Vistamar fue un encargo de la cadena hotelera española Hoteles Playa, que a finales de los 80 decidió aventurarse también en el negocio de los cruceros pero no para operarlo bajo su propia marca sino para chartearlo a otros touroperadores, casi siempre españoles y alemanes. Hasta 1991 el Vistamar estuvo alquilado casi siempre para la española Central de Cruceros y a partir de ese año trabajó para la germana Plantours & Partner. Fue en esas fechas cuando el buque también cambió su colorido exterior pasando a lucir una estética más discreta con una simple franja amarilla recorriendo sus costados. La oferta de Plantours se basaba en ofrecer itinerarios con escalas en puertos poco habituales o lugares "vetados" para los grandes buques de crucero actuales: lugares como Kaliningrado (Rusia) o Tartous (Siria), navegaciones por el Canal de Corinto y por el Río Amazonas o incluso atracar en el mismísimo centro de Londres a los pies del emblemático London Bridge eran parte de los atractivos itinerarios que ofrecía esta nave.


Ser pequeño también tiene sus ventajas, como la de poder transitar bajo el mítico Puente de Londres.
(Fuente: shipspotting.com)


En la biografía de todos los barcos siempre hay una fecha para olvidar y la del Vistamar fue el 15 de mayo de 2003 cuando durante una travesía desde Palma de Mallorca a Málaga el buque chocó con una boya que señalizaba los bajos des Penjats, a unas tres millas de la costa ibicenca provocándole tres vías de agua que anegaron por completo la sala de máquinas. La cercanía de la costa permitió al capitán del Vistamar buscar refugio en el puerto de Ibiza amarrando en uno de sus diques y realizar la evacuación del navío. Por fortuna no hubo que lamentar víctimas ni heridos entre el pasaje y la tripulación pero durante las horas que transcurrieron tras el accidente el buque corrió serio peligro de hundirse al alcanzar una escora de 22 grados. La rápida actuación de los medios de salvamento permitió poner a buen recaudo a la nave aunque como es lógico hubo que anular varias rutas para someter al Vistamar a los oportunos arreglos. La casualidad quiso que la siguiente travesía prevista tuviera como escala la ciudad de A Coruña y que, como es obvio no se produjo. Aún así han sido muchas las oportunidades que los coruñeses hemos tenido de ver a este original navío, parte importante de la historia de la construcción naval de este país; la última de ellas tuvo lugar en mayo de 2010.


El Vistamar horas después del choque amarrado al dique del Botafoc y fuertemente escorado.
(Foto: autor desconocido)
 

Su ausencia en la rada herculina durante los últimos años se debe a que en junio de 2012 el consorcio libanés Abou Merhi se hizo con el buque rebautizándolo como Orient Queen II. En la actualidad el navío realiza en verano cruceros por el Mediterráneo oriental, con Beirut como puerto base, y escalas en puertos turcos y griegos mientras que en verano navega por Sudamérica charteado a compañías brasileñas. Si en el futuro volveremos a ver al otrora Vistamar por aguas coruñesas sólo el tiempo lo dirá. Plantours por su parte tras finalizar el chárter del Vistamar a mediados de 2012 sustituyó al pequeño barco de fabricación española por el ex-C. Columbus, rebautizándolo como Hamburg, navío que también hemos tenido la oportunidad de ver en alguna que otra ocasión por nuestro puerto.



Arriba: El Vistamar atracó en A Coruña en multitud de ocasiones, la última de ellas en mayo de 2010.
Abajo: En la actualidad el buque opera bajo el nombre de Orient Queen II para la Abou Merhi Cruises.

(Foto abajo: Wil Weijsters)


 Es hora de hablar de nuestro segundo protagonista de hoy, un navío con uno de los currículos más plagados de fracasos comerciales (aunque no por su culpa) y cuya construcción fue la primera pieza del gran proyecto crucerístico del astillero Unión Naval de Levante, que incluía la creación de dos buques y la opción de un tercero que finalmente también se llevó a buen término. El plan pudo llevarse a cabo gracias a que a mediados de los 80 el gobierno español había comprado a la americana Northrop varias unidades del caza F-18 para nuestras F.F.A.A. con la condición de que el gobierno americano debía hacer una inversión de similar importe en España. La solución fue el encargo de dos (más uno) buques de crucero por parte del consorcio Grundstad Maritime Overseas a los astilleros valencianos; de esta manera a finales de 1990 vio la luz el Crown Monarch. Se trataba de un navío de pequeñas dimensiones pero bastante más grande que el Vistamar botado el año anterior; 15.343 toneladas de registro bruto con unas dimensiones de 150´7 metros de eslora, 20´6 metros de manga y 5´7 metros de calado. Sus 7 cubiertas de pasaje podían albergar a un máximo de 559 pasajeros a los que había que sumarles su tripulación formada por 210 personas.


Aspecto original del Crown Monarch.
(Foto: Marc Piché)


Inicialmente el buque debía operar para la naviera Crown Cruise Line pero apenas unos meses después de su entrega, la compañía fue adquirida por la Commodore Cruise Line, una filial del grupo escandinavo Effjohn. Más cambios de rumbo; en 1993 la Cunard y la Crown Cruise Line se alíaron formando la Cunard Crown Cruises y una de las primeras decisiones de esta nueva alianza fue la de envíar al Crown Monarch a operar en Australia. La idea resultó nefasta; el barco, diseñado para el Caribe, no se adaptó a su nuevo lugar de trabajo y la experiencia comercialmente resultó todo un fracaso. Como consecuencia de ello sus dueños se vieron obligados a buscarle un nuevo destino al entonces Cunard Crown Monarch. En 1994 el buque fue fletado por una empresa de Singapur para ser utilizado como casino flotante en ese país asiático para lo cual fue rebautizado como Nautican, pero esta odisea comercial duraría poco más de un año ya que las leyes estatales obligaron a sus explotadores a cesar la actividad. Tras años de litigios con la Autoridad Portuaria de Singapur esta última ganó la batalla judicial y Effjohn, la propietaria de la nave, tuvo que buscarle una nueva salida comercial a su buque. En 1997 el Nautican cambió de nombre (Walrus), explotador (Havens Pte) y lugar de trabajo (Hong Kong) pero no de cometido. Quizás ésta fue la etapa más oscura en la vida del que fuera originalmente Crown Monarch ya que durante varios años el buque se convirtió en un burdel flotante: la "experiencia crucerística" era de una noche de duración, sin escalas, ofreciendo como atractivos las numerosas salas de juego a bordo y las chicas de compañía. Así permaneció hasta el 2004.


El navío durante su etapa como Walrus. Por las mañanas permanecía fondeado en mitad de la bahía mientras que de noche zarpaba para ofrecer su "peculiar" crucero.
(Foto: Robert J. Smith)


Tras la grotesca experiencia vivida en Hong Kong nuestra protagonista inició en 2006 una nueva aventura comercial de la mano de sus nuevos propietarios, Club Cruise, que chartearon el buque al operador galo Terre de Croisieres. El Walrus se convirtió en el Jules Verne con el objetivo de ofrecer cruceros para el mercado francés pero la aventura naufragó antes de iniciarse; en lugar de ésto el navío fue fletado por una marca de nueva creación, Visión Cruceros, con miras al mercado español. La gestión desde el inicio fue pésima: las prisas por empezar a operar rutas trajeron consigo que el Jules Verne se hiciera a la mar con muchos trabajo a bordo sin finalizar, continuos fallos en la máquina y críticas generalizadas en cuanto a la calidad del crucero.


El buque durante su etapa como Jules Verne.
(Fuente: shipspotting.com)


Con más penas que alegrías la carrera del Jules Verne al servicio de Visión Cruceros finalizó en mayo de 2008 pero ya a mediados de 2007 Club Cruise había anunciado que éste sería charteado al tourperador alemán Phoenix Reisen al año siguiente. En el inicio de su aventura germana la nomenclatura utilizada por Phoenix para su nueva adquisición fue un tanto confusa; en un principio lo rebautizaron como Alexander Von Humboldt II puesto que en su flota ya existía un buque con ese nombre, el actual Minerva, y que finalizaba su chárter ese mismo año. Una vez que este navío abandonó la flota Phoenix el Alexander Von Humboldt II fue nuevamente renombrado quitándole la numeración romana. Está claro que si existe un buque con crisis de identidad debido a sus continuos cambios de nombre en esta industria ese es el que fuera en su día Crown Monarch.


Durante su chárter a la Phoenix Reisen y bajo la denominación de Alexander Von Humboldt el buque nos visitó en más de una ocasión. En la foto durante su maniobra de salida de la ciudad el 5 de octubre de 2008.


Y aún le quedaba una aventura comercial más. A finales de 2012 el consorcio británico All Leisure Group compró el buque para sustituír al veterano Discovery en la naviera monobuque Voyages of Discovery. La operación de compra más los trabajos de revitalización de la nave costaron a la compañía inglesa unos 18 millones de euros y tras varias semanas de preparación finalmente el 4 de diciembre de 2012 el Voyager (su nuevo nombre) iniciaba la que es hasta ahora su última aventura comercial. Tan sólo dos días después de zarpar de tierras inglesas la nave hacía un alto en su camino hacia el Caribe en el puerto coruñés en lo que supuso el debut oficial con su nueva denominación en aguas herculinas. Desde entonces y hasta el día de hoy han sido varias las escalas realizadas en A Coruña siendo la más destacada la que tuvo lugar el 2 de mayo de 2014 cuando el Voyager atracó junto con otros cinco navíos en nuestros muelles en la que es hasta la fecha la mayor escala conjunta de barcos de pasaje en A Coruña.


Una fecha para el recuerdo: El 2 de mayo de 2014 el Voyager (en primer término) fue uno de los 6 buques de crucero que atracaron en A Coruña durante esa jornada batiendo un récord que aún sigue vigente.


Y tras comentar brevemente la historia de estos dos buques lo dejamos aquí de momento. En la próxima entrada repasaremos la biografía de dos nuevos navíos nacidos también en nuestro país.


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