NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 20 MAYO: La naviera Saga Cruises celebra su 20 aniversario.
  • 27 ABRIL: Aida cruises toma posesión de su nuevo buque, el AidaPerla.
  • 23 ABRIL: El AidaDiva cumple hoy 10 años.
  • 23 ABRIL: El Henna (ex-Carnival Jubilee) será desguazado en Alang.
  • 18 ABRIL: Viking Ocean Cruises construirá dos nuevos buques de cruceros ampliando su flota hasta los 8 navíos en 2022.

lunes, 27 de julio de 2015

Segunda vuelta





Tras un mes de parón la actividad crucerística regresó este pasado viernes a la ciudad herculina y lo hizo además por partida doble, con dos buques que si bien se dedican a un mismo cometido y operan para un mismo mercado, el británico, no pueden ser más diametralmente opuestos en concepto y tamaño: les hablo del Minerva y el Ventura. Queda oficialmente inaugurada la segunda vuelta del calendario crucerístico coruñés.


El Minerva inauguró el segundo semestre crucerístico en A Coruña.


Que nadie se asuste por la prolongada sequía cruceril que ha vivido nuestra ciudad en las últimas semanas; se trata de una consecuencia lógica de la estacionalidad de este sector en la que la gran mayoría de su flota opera en una región u otra del globo dependiendo de la época del año. Las dos zonas crucerísticas por excelencia son el Caribe (de noviembre a marzo) y el Mediterráneo (de junio a octubre) por lo que muchos buques llegan a A Coruña cuando "cambian" de domicilio, algo que sucede en los meses de abril/mayo y septiembre/octubre, tradicionalmente los meses con más presencia de este tipo de tráficos en nuestro puerto. Evidentemente muchas navieras operan con sus buques en una misma zona todo el año y un buen ejemplo de ésto es uno de los protagonistas de hoy, el formidable Ventura, que realiza cruceros por la zona occidental del continente europeo con salidas desde Southampton.




Pero antes de hablar del gigante de la P&O toca comentar la llegada de su compañero de amarre ya que por algo fue el primero en llegar. Procedente de St. Peter Port (Guernsey) el pequeño Minerva arribó a la dársena herculina poco antes de las 07:00 horas con unos 400 pasajeros a bordo en su mayor parte súbditos británicos y que estos días realizan una hermosa ruta de 16 días de duración con salida desde Portsmouth y que le llevará a visitar varios puertos de España y Portugal antes del desembarcar en Málaga el próximo 4 de agosto. La singladura tendrá un especial enfoque puesto en el archipiélago de las Azores ya que incluye escalas en tres de sus puertos: Angra do Heroísmo, Horta y Ponta Delgada.


Debido a las dimensiones del Ventura, el Minerva se vio obligado a atracar en el muelle de Calvo Sotelo Sur.
(Foto: Manuel Candal)


El Ventura por su parte se lo tomó con algo más de calma y no atracó en el muelle de trasatlánticos hasta pasadas las 09:00 horas procedente de Leixoes. A bordo casi 3.500 pasajeros británicos en su totalidad y que al igual que les ocurrió al casi medio millar llegados a bordo del Minerva no gozaron de un día muy veraniego en lo climatológico (de los pocos en los que no ha lucido el sol en este espectacular verano que estamos disfrutando). Aún así la agradable temperatura invitaba a callejear por la zona centro lo que dio ambiente a los aledaños de Maria Pita y los Cantones para alegría de la hostelería local.


Ventura menos madrugador que su pequeño compañero de atraque.


Expresar con cifras lo que claramente se ve a simple vista puede parecer innecesario pero personalmente siempre me ha parecido interesante enfrentar las cifras de dos navíos cuando coinciden atracados en el puerto por unas horas, máxime cuando éstos tienen unas dimensiones tan diferentes como es el caso que hoy nos ocupa. Si ya la eslora del Minerva (133 metros) ni se acerca a la medida del megacrucero inglés (291 metros), la cosa se vuelve aún más reveladora al hablar de la manga donde los 36 metros del Ventura casi doblan el ancho del más pequeño del dúo (20 metros). Pero donde las diferencias se vuelven meteóricas es al hablar de volúmenes, una magnitud que en el mundo naval se expresa con el registro bruto; en este campo el buque de la naviera Swan Hellenic (12.449 toneladas) pierde por goleada ante el gigantesco barco de la P&O (113.651 toneladas) o lo que es lo mismo; el Ventura es el equivalente a nueve "Minervas".


 La perspectiva ayuda al Minerva a defenderse ante el brutal tamaño del Ventura.
(Foto: Manuel Candal)


Destacar algo novedoso en un barco que nos visita tantas veces como el Ventura resulta un tanto complicado y en el caso de su escala del pasado viernes, la tercera que realiza este buque en A Coruña en lo que va de año, es esa ausencia de novedad lo que resulta noticiable; y es que el Ventura es el único buque de la P&O que todavía no luce la nueva y controvertida imagen corporativa de la compañía con la chimenea pintada en azulón y una enorme bandera británica a proa (falta el Adonia pero éste no incorporará los nuevos colores ya que a principios de 2016 abandona la compañía). La de esta semana puede que sea la última vez que veamos por nuestra dársena los tradicionales colores que esta ilustre naviera ha lucido durante los últimos 80 años por todos los rincones del mundo.


El cuasigemelo del Ventura, el Azura ya lució los nuevos colores corporativos de su naviera por nuestra ciudad el pasado mes de abril y lo cierto es que no le quedan nada mal.


En cuanto al Minerva he de reconocer que siempre ha sido un buque que me ha atraído, quizás en buena medida por la fascinante historia que se esconde en torno a su construcción, cuando a principios de los años 90 su casco fue botado en un astillero ucraniano con el propósito inicial de servir como buque espía soviético. Tras la caída del gigante de la hoz y el martillo el Okean, que así se iba a llamar en principio este buque de "investigación" (bonito eufemismo) quedó abandonado a su suerte hasta que en 1995 la naviera Swan Hellenic, subsidiaria por aquel entonces de la P&O, se cruzó en el destino del inacabado navío para llevar el casco de este buque a los astilleros italianos Mariotti con el propósito de reconvertirlo en un buque de cruceros de lujo. Así nació el Minerva que nos visitó este viernes. Pese a que en la actualidad este coqueto navío cuenta ya con casi dos décadas de vida marinera se encuentra en perfecto estado de forma gracias a la multimillonaria reforma de 83 días de duración sufrida a principios de 2012.


A pesar de sus 19 primaveras el Minerva luce como el primer día.


 Volviendo al pasado día 24 y tras pasar toda la mañana en puerto, poco antes de las tres de la tarde el Minerva se hizo de nuevo a la mar poniendo rumbo al sur para iniciar su periplo por tierras lusas. Próxima parada Lisboa. Sin más visitas previstas en la ciudad para este año esperaremos el regreso de este pequeño pero bonito buque en 2016.


Rumbo a aguas portuguesas.


 Por su parte el Ventura prolongó su estadía en la ciudad hasta las cinco y media de la tarde cuando finalmente soltó amarras y se puso lentamente en movimiento. A diferencia del Minerva el  buque de la P&O puso proa al norte para dirigirse al puerto de Southampton, punto habitual de inicio y final de sus rutas. Al Ventura lo tendremos de nuevo en la ciudad, si se cumplen las previsiones, el próximo 28 de agosto. No quisiera acabar la entrada sin agradecer una vez más a mi amigo y habitual colaborador del blog Manuel Candal su aportación al desarrollo de este post en forma de maravillosas instantáneas. Las fotos del Ventura no corresponden a la escala del pasado viernes sino que me he visto obligado a tirar de archivo.





jueves, 23 de julio de 2015

Seguimos con la exposición




 
Estos días se ha cumplido un mes desde que fue inaugurada en la E.T.S de Náutica y Máquinas la exposición de la Asociación Gallega de Fotógrafos Navales con motivo del final de curso y la entrega de títulos. Se trata de la primera exposición organizada desde que la AGFN existe como tal, un proyecto en el que hace unos meses nos embarcamos un grupo de amigos entusiastas de los barcos y de todo lo relacionado con el mundillo naval.


Logo de la Asociación Gallega de Fotógrafos Navales.


En un principio la duración de esta primera exposición, que parte con unos medios muy modestos pero suplidos más que de sobra por la ilusión aportada por todos los que han tomado parte en ella, estaba prevista del 15 al 29 de junio pero gracias al apoyo de D. Felipe Antelo, del departamento de energía y propulsión marina, la muestra se convertirá en permanente continuando durante todo el verano para, ya con el inicio del nuevo curso ir rotando el material expuesto aportando nuevas fotografías y permitiendo también que otros miembros de la asociación que no han tomado parte en esta primera experiencia tengan la oportunidad de mostrar su obra si así lo desean.


El edificio de la E.T.S. de Náutica y Máquinas acoge la primera exposición de la Asociación Gallega de Fotógrafos Navales.


La muestra actual está compuesta por unas 40 instantáneas de los más variados especímenes que se pueden ver hoy en día surcando las aguas; desde pesqueros a fragatas pasando por buques escuela, cruceros o bulk-carriers, todos ellos retratados desde el particular enfoque aportado por cada uno de los miembros de la asociación que han tomado parte de ésta nuestra primera iniciativa y que incluye desde auténticos virtuosos en el arte de encuadrar y disparar a simples aficionados (donde me incluyo) que disfrutan "afotando" cualquier objeto flotante propulsado. En la AGFN tienen cabida todo tipo de estilos y niveles.




Todos los que estéis interesados en ver la exposición podéis hacerlo en la primera planta del edificio de la E.T.S de Nautica y Máquinas, situada en Paseo de Ronda 51. Los horarios son de 08:45 a 20:45 horas en lo que resta del mes de julio y de 08:45 a 14:45 horas durante agosto. ¡¡No os la perdáis!!.


Los preciosos interiores del edificio de la ETS de  Náutica y Máquinas son el mejor escenario posible para esta primera muestra de la asociación.

 
Para cualquier consulta o aportación (siempre bienvenida) a la Asociación Gallega de Fotógrafos Navales podéis escribir al correo: agfngalicia@gmail.com.



jueves, 2 de julio de 2015

Pre-Independencia (Parte II)





 En la primera parte de este post especial dedicado al Explorer of the Seas con motivo de su visita inaugural a la ciudad el pasado día 27 comentaba varias características generales así como la relevancia que tuvo en su día su construcción y puesta en servicio. Hoy voy a comenzar profundizando algo más sobre este último punto.




A mediados de los años 90 Royal Caribbean presumía de tener una excepcional flota de enormes buques pero entre sus filas no se encontraba el más grande; ese honor lo ostentaba su archirrival Carnival, que con el Carnival Destiny había roto la psicológica barrera de las 100.000 toneladas en 1996. Para colmo de males dos años más tarde Princess Cruises establecería un nuevo récord con su Grand Princess elevando la cifra hasta las 109.000 toneladas. Royal Caribbean no podía permanecer ajena a los movimientos de sus competidores.


Antes de la entrada en servicio de la Voyager Class, el Grand Princess (foto) era el navío que ostentaba el título de buque de cruceros más grande del mundo. Hoy en día el barco ya no luce el espectacular alerón posterior (que en realidad era una discoteca) y por el que era conocido despectivamente como "el carrito de supermecado".
(Fuente: shipfriends.gr)


De hecho no lo hacía; poco antes de la botadura del primero de estos barcos, la naviera con base en Miami tenía en mente la construcción de una nueva clase de buques que revolucionarían el sector hasta el punto de hacer tabla rasa con los más elementales principios de esta industria, como ese que dice que el objetivo de un crucero es visitar diferentes destinos. Royal Caribbean propuso una idea tan descabellada como genial: proponer al barco como destino en sí mismo dejando las escalas en un papel secundario. Con esta premisa en mente se ideó la nueva Eagle Class que posteriormente sería conocida como clase Voyager cuando el primer navío de la serie vio la luz. Y cuando eso ocurrió, en 1999, Royal Caribbean volvió a asombrar al mundo.


La nueva Voyager Class, a la que pertenece el Explorer of the Seas, revolucionó el sector de los cruceros a finales de los años 90.


Con la entrada en servicio del Voyager of the Seas, Royal Caribbean dio un paso de gigante no sólo distanciándose de sus competidores (los Voyager Class eran un 25 % más grandes que sus más inmediatos competidores) sino también en la evolución del propio concepto de crucero. La definición de ciudad flotante alcanzaba aquí todo su significado y es que estos barcos eran lo más parecido a dotar de propulsión propia a uno de esos grandes resorts situados a pie de playa en alguna afamada zona turística. De esta manera los puertos de escala son prescindibles o se convierten en una mera anécdota; el pasajero (y su dinero) se queda en el barco y para ello se hace necesario incorporar nuevas y asombrosas instalaciones. De las muchas primicias que ofrecieron esta serie de buques entre los que se contaba nuestro protagonista de hoy mencionaré las más destacadas por su innovación conceptual y espectacularidad.


Un barco cargado de sorpresas e innovaciones.


 Y la principal novedad fue sin lugar a dudas la incorporación del Royal Promenade, que se podría definir como un gran centro comercial en alta mar. El Royal Promenade de la clase Voyager consiste en una gran calle comercial de tres cubiertas de alto y 110 metros de largo situada a lo largo del buque y que está  provista de bares, tiendas y restaurantes. Esta instalación vista por primera vez en un buque de crucero con la aparición de los Voyager Class sin embargo no es original ya que la idea fue copiada de los ferries de la compañía Silja Lines y que ya incorporaban algo bastante similar en sus naves a principios de los 90. El concepto fue adaptado por Royal Caribbean dotándolo de mayor espectacularidad, tamaño y nuevas innovaciones como la de que algunos de los camarotes de la cubierta 6 estuviesen orientados al Royal Promenade; así por primera vez en un buque de estas características algunos camarotes interiores tienen vistas (hacia esta calle comercial).


En 1999 Royal Caribbean dejó al mundo con la boca abierta con el espectacular Royal Promenade.


El Royal Promenade era sin lugar a dudas la novedad más importante a bordo de los nuevos clase Voyager pero ni mucho menos era la única; situada en la cubierta 2 estos barcos presentaban el Ice Rink o lo que es lo mismo la primera pista de patinaje sobre hielo a bordo de un buque de pasaje. En ella se puede patinar durante buena parte del día o ver los shows nocturnosa cargo de un grupo de patinadores profesionales. Y como no todo es deslizarse en esta estancia multifunción también se realizan otro tipo de actividades como por ejemplo clases de cocina. Más innovaciones a bordo de la clase Voyager: fueron los primeros barcos de pasaje en incorporar una pared de escalada, situada justo detrás de la chimenea.


El Voyager y el Explorer of the Seas fueron los primeros buques en incorporar una pista de hielo a bordo.
(Foto: autor desconocido)


Tras la estelar aparición del Voyager of the Seas en noviembre de1999 la serie continuó con nuestro protagonista, el Explorer of the Seas, cuyas modificaciones lo hicieron aumentar hasta las 137.308 toneladas convirtiéndolo así en el buque de pasaje más grande del mundo. Tras el Explorer llegaron el Adventure (2001), el Navigator (2002) y el Mariner of the Seas, que cerró esta exitosa familia en 2003.  Con el paso de los años casi todas las primicias aportadas por la clase Voyager fueron incorporándose en las nuevas construcciones de la compañía y también de la competencia hasta el punto de que hoy en día resultaría difícil imaginarse alguna de estas megaciudades flotantes sin alguna de ellas.




13 años después de la aparición del primero de los Voyager Class, en 2012 Royal Caribbean diseñó un completo "plan renove" denominado Royal Advantage con el objeto de revitalizar por completo a los cinco integrantes de esta serie. Al Explorer of the Seas le llegó el turno en marzo de este año sometiéndose durante 28 días a una extensa reforma en los astilleros Navantia de Cádiz donde además de los habituales trabajos de carena y revisión de motores, se le instaló el flowrider, el famoso simulador de surf presente en los últimos buques de la compañía. También se realizó la adición de tres nuevos restaurantes y la reforma completa de todos los camarotes incluyendo 80 de los nuevos camarotes con balcón virtual vistos por primera vez en los navíos de la Quantum Class.


El Explorer of the Seas en el dique de Navantia Cádiz hace unos meses.
(Foto: J.M. Reina)


Tras la finalización de los trabajos el Explorer of the Seas puso rumbo a Reino Unido donde ha establecido su base de cruceros para la que será este año su primera temporada en Europa, una de cuyas rutas fue la que lo trajo el pasado sábado a nuestra ciudad en su primera y última escala en la urbe por este 2015. Tras 8 horas atracado en el muelle de trasatlánticos asombrando a los coruñeses con su fenomenal porte el Explorer zarpó de nuevo rumbo a Southampton, puerto de desembarco de sus travesías. Si lo veremos de nuevo por aquí es otro cantar ya que su aventura europea tiene los días contados; a partir del próximo noviembre el navío quedará posicionado en Australia para realizar sus rutas hasta agosto de 2016.




Con la despedida del Explorer of the Seas iniciamos un pequeño parón hasta finales del mes de julio, cuando los buques de crucero volverán de nuevo a A Coruña. Pero la actividad en el blog continúa...