NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 23 ABRIL: El AidaDiva cumple hoy 10 años.
  • 23 ABRIL: El Henna (ex-Carnival Jubilee) será desguazado en Alang.: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 18 ABRIL: Viking Ocean Cruises construirá dos nuevos buques de cruceros ampliando su flota hasta los 8 navíos en 2022.
  • 18 ABRIL: El MSC Magnifica sufre un incidente sin consecuencias al golpear contra el muelle de Civitavecchia por culpa del fuerte viento.
  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.

martes, 30 de junio de 2015

Pre-Independencia (Parte I)





A decir verdad este 2015 está siendo pródigo en debuts de buques de crucero en el puerto herculino y si nos centramos en concreto en el presente mes de junio tendremos que durante las últimas semanas hemos recibido la visita en escala inaugural del Azamara Quest y del espectacular Anthem of the Seas. El pasado sábado recibimos al tercero en discordia (y décimo del año), el formidable Explorer of the Seas.


Uno más para la colección.


Quizás injustamente ensombrecido por la presencia hace unos días de su portentoso compañero de naviera, el Explorer of the Seas abrió su propia página en la historia de los muelles coruñeses poco antes de las 11 de la mañana del 27 de junio cuando el enorme navío propiedad de Royal Caribbean llegaba a la altura de la Torre de Hércules, punto donde subió el práctico a bordo para llevarlo a su amarre en el habitual muelle de trasatlánticos. La expectación por la visita del Explorer distó mucho de lo vivido apenas dos semanas antes con el Anthem of the Seas a pesar de que en términos de tamaño ambos barcos quitan el hipo (de hecho el Explorer será el tercer buque más grande que nos visite en 2015). Quizás el hecho de que el Anthem sea un buque de reciente construcción le otorgue un rol más mediático que nuestro protagonista de hoy perdió ya hace algún tiempo. El Explorer of the Seas llegó a A Coruña procedente de Funchal con más de 3.000 pasajeros a bordo, casi todos británicos, y que sumándolos al grueso de su tripulación hizo del pasado sábado una lucrativa jornada para las arcas locales.




Además de convertirse en uno de los debuts más importantes del año, la visita del Explorer of the Seas el pasado sábado supuso también el cierre del primer semestre de 2015 en lo referente a escalas crucerísticas en el puerto coruñés, unos seis primeros meses del año que arrojan un saldo muy positivo como veremos en detalle a continuación.


Con el Explorer of the Seas se cerró el primer semestre crucerístico de 2015..


En total desde el primero de enero han sido 45 escalas las realizadas en la ciudad a cargo de 37 barcos distintos y que en conjunto sumaron unos 64.000 pasajeros en la dársena herculina, cifras muy similares a las del pasado año por estas fechas y que confirman la buena línea que desde hace ya varios años mantiene el puerto de A Coruña en lo que se refiere a este tipo de tráficos. Las previsiones para el segundo semestre son también buenas; tras el habitual parón del mes de julio (sólo 2 escalas previstas) llegará un prometedor agosto con 9 recaladas antes de alcanzar septiembre, tradicionalmente el mejor mes para este tipo de tráficos junto al de mayo. Con esta previsión se espera que 2015 arroje unos números finales que igualen o superen ligeramente la excelente cosecha del pasado año.


Prometedores cifras las de este 2015.


Tras este pequeño paréntesis para resumir en números lo que ha sido este primer semestre del año es hora de volver con nuestro flamante protagonista de hoy para comentar algunos de sus datos principales. Construído en los astilleros Kvaerner-Masa de Finlandia y puesto en servicio en octubre del año 2000, el Explorer of the Seas es uno de los mayores resorts flotantes que hoy en día surcan las aguas con unas medidas de impresión: 138.194 toneladas de registro bruto, 311´1 metros de eslora, 37´4 metros de manga y un calado de 8´8 metros. En sus 14 cubiertas de pasaje este navío de bandera bahameña puede albergar a un total de 3.840 pasajeros en capacidad máxima a los que hay que sumar su tripulación compuesta por 1.181 personas. En su día el Explorer of the Seas tuvo un coste aproximado de construcción de unos 475 millones de euros.


Megaciudad flotante lo define muy bien.


La naviera del Explorer of the  Seas, Royal Caribbean, es de sobra conocida en nuestra ciudad por la continua presencia desde 1996 de los buques que conforman su vanguardista flota. Sin ir más lejos y como ya comenté antes, hace unos días los coruñeses nos quedábamos asombrados con el debut de su última creación, el prodigioso Anthem of the Seas, pero sin lugar a dudas el buque más conocido de la naviera americana por estas aguas es el sensacional Independence of the Seas que debutó en A Coruña a finales de 2010 y que desde entonces ha realizado en nuestra dársena más de 20 escalas convirtiéndose en uno de los iconos de la urbe. Tras cinco años de presencia ininterrumpida en la ciudad este 2015 será el primero en mucho tiempo en el que el Independence no se dejará ver por nuestra ría pero será un pequeño paréntesis ya que Royal Caribbean ha confirmado la vuelta de este coloso a A Coruña para el 2016.


El Independence of the Seas es el buque más representativo de la naviera Royal Caribbean en nuestra ciudad. ¿No observan un sospechoso parecido con nuestro protagonista de hoy?.


El espectacular Independence of the Seas se convirtió en el año de su debut, 2008, en el buque de pasaje más grande de todos los tiempos pero lo que muchos desconocen es que su diseño no es en absoluto original y que se basa en una serie anterior cuya aparición revolucionó el sector crucerístico hasta el punto de convertirlo en lo que es hoy en día. Esa serie fue la Clase Voyager y a ella pertenece nuestro protagonista de hoy, el Explorer of the Seas, en su día poseedor también del prestigioso título de navío más grande de su clase.




De la aparición de la clase Voyager y de su importancia en la industria crucerística actual hablaré en la siguiente entrada además de seguir comentando más cosas sobre nuestro último visitante llegado por mar, el Explorer of the Seas.





sábado, 27 de junio de 2015

Hi-Tech (Parte III)





Continuamos aquí el paseo por los interiores del Anthem of the Seas iniciado hace unos días con motivo de su reciente escala inaugural en A Coruña. Ya hemos recorrido algunas de sus instalaciones más espectaculares y vanguardistas pero aún quedan muchas otras por nombrar.




Una de ellas es el Royal Esplanade (cubiertas 4 y 5), una estancia que no puede definirse como original puesto que es una evolución de algo que ya vimos en su día como primicia en los buques de la clase Voyager, el Royal Promenade, esa enorme calle comercial de más de cien metros de largo con restaurantes, bares y tiendas que nada envidia a los centros comerciales que podemos ver en cualquier ciudad. La idea surgida en 1999 ha aparecido desde entonces en todos los navíos de Royal Caribbean hasta llegar a la Quantum Class donde por primera vez la estancia ha sufrido una involución; quizás a eso se deba su cambio de nomenclatura. El Royal Esplanade del Anthem of the Seas mantiene el mismo concepto pero sin el tamaño ni la espectacularidad alcanzados en los buques de la clase Oasis.


Era difícil superar el concepto de calle comercial de la clase Oasis.
(Fuente: jbmumofone.com)


 Podría hablar de alguna de sus tiendas o bares pero por destacar algo del Royal Esplanade nombraré una de las piezas de arte que lo presiden; se llama Pulse Spiral y es una especie de candelabro interactivo. Los pasajeros puede colocar sus manos en la estructura y un dispositivo detecta el ritmo cardíaco haciendo que las 200 luces que componen esta enorme lámpara se enciendan y apaguen siguiendo la cadencia de los latidos. Arte y tecnología unidos en una singular obra que simboliza muy bien lo que es el Anthem of the Seas.


Pulse Spiral. La lámpara que cobra vida.
(Foto: autor desconocido)


Uno de los puntos importantes en cualquier crucero es la restauración y en el Anthem of the Seas como no podía ser de otra manera también se ha tenido muy en cuenta. A diferencia de lo que hasta ahora era habitual en el sector, la Quantum Class no incorpora en sus buques ningún restaurante principal con su doble turno de comidas para dar cabida a todo el pasaje sino que Royal Caribbean se ha decantado por primera vez en su historia en lo que han llamado sistema dinámico de comidas donde los pasajeros no tienen una mesa asignada sino que pueden elegir una u otra opción de restauración en función de la ocupación de ésta.


American Icon Grill, una de las opciones de restauración dentro de la vasta oferta que ofrece el Anthem of the Seas.
(Fuente: criuise.co.uk.)


Partiendo de este esquema el Anthem of the Seas ofrece cinco opciones de restauración principales incluídos en el precio del pasaje: American Icon Grill (comida americana), Chic (cocina contemporánea), Coastal Kitchen (cocina mediterránea), The Grande Restaurant (la opción más parecida a lo que sería un restaurante principal) y Silk (especializado en cocina asiática). Además de éstos  existen siete restaurantes más pero que se pagan aparte: Son el Chef´s Table, Chops Grille (un asador), Izumi (restaurante japonés), Jamie´s Italian (dirigido por el afamado Jamie Oliver), Johnny Rockets (americano años 50-60), Michael´s Genuine Pub y Wonderland (cocina creativa). Y todo ello sin contar el habitual buffet Windjammer o los diversos bares a lo largo y ancho de las 16 cubiertas de la nave donde también se puede picotear algo. Ya ven que pasar hambre a bordo del Anthem of the Seas resulta casi imposible.


En el interior del Izumi, el restaurante especializado en comida japonesa.
(Fuente: cruise.co.uk)


 Es hora de darse una vuelta por los alojamientos del  Anthem of the Seas, una vuelta muy pequeña eso sí porque resultaría casi imposible describir todas y cada una de las infinitas posibilidades que ofrece este buque entre sus 2.090 camarotes repartidos por 11 cubiertas (de la 3 a la 13).


 Hay muuuuuchos camarotes donde escoger...
(Foto: Manuel Candal)


Destacan en la popa de las cubiertas 9 y 10 las espectaculares Royal Loft Suites, camarotes de dos pisos con capacidad para un máximo de 6 personas y con un tamaño de 152 metros cuadrados. En el nivel inferior encontramos una sala de estar/comedor con un sofá convertible en cama, otra sala con pantalla de TV y sofá también convertible en cama y un baño completo con ducha, además de dos balcones que suman en total 48 metros cuadrados de los cuales uno de ellos está provisto de jacuzzi. En el nivel superior el dormitorio con cama de 1´80 metros de ancho y baño con bañera, vestidor independiente y un balcón con jacuzzi doble.



Arriba: Los espectaculares lofts del Anthem of the Seas, lo más parecido a una mansión en alta mar.
Abajo: Las flechas rojas indican la ubicación de los lofts, a popa del Anthem.

(Fuente foto de arriba: Royal Caribbean)


Como principal novedad el Anthem of the Seas incorpora los camarotes interiores con balcón virtual, una buena opción para aquellos que buscan un precio asequible pero que no quieren perder la oportunidad de tener unas buenas vistas desde la propia habitación. Estos camarotes van equipados con pantallas de alta definición del suelo al techo en las que se proyecta una imagen del exterior creando así la ilusión de un balcón. Para añadir más verosimilitud estos balcones virtuales llevan un sistema de altavoces donde se oye el sonido del mar. La imagen proyectada es la vista en tiempo real de manera que tanto los pasajeros de los camarotes exteriores como los de los interiores pueden ver lo mismo al mismo tiempo, con la salvedad de que unos lo hacen de manera real y para los otros es un simple efecto visual. En total el navío ofrece 375 camarotes con esta característica.


Prohibido asomarse al balcón: es virtual.
(Fuente: cruise.co.uk)


Éstas son sólo unas pinceladas de lo que esconde en su interior el Anthem of the Seas pero se podría hablar horas y horas del resto de sus impresionantes instalaciones: Del Royal Theatre, que con sus tres cubiertas de altura (3, 4 y 5), sus 1.299 butacas y su puntero equipamiento tecnológico ofrece espectáculos en vivo y cine 3D. Del Casino Royale (cubierta 3) con sus múltiples opciones para el juego, desde la ruleta al póker. Del flowrider (cubierta 16), el ya famoso simulador de surf que es ya una de las señas de identidad de la naviera. De la pared de escalada de más de 9 metros de altura situada en la cubierta 14. Del H2O Zone, también en la 14, un completo parque acuático para los niños. De la enorme pantalla de 20 metros cuadrados localizada en la zona de piscinas para visionar películas al aire libre. De su equipadísimo gimnasio que ofrece una panorámica inigualable desde lo alto de la proa mientras se ejercita el cuerpo. De su sublime spa, de su relajante solarium o de sus innumerables piscinas, una de ellas con techo retráctil por si el astro rey no se deja ver. Al Anthem of the Seas no le falta de nada.


El Solarium se sitúa en la proa del Anthem of the Seas.
(Fuente: cruise.co.uk)


Por no faltar no le falta ni una jirafa gigante ataviada con un bañador retro y su correspondiente aro salvavidas. Se llama "Gigi", la podemos encontrar a estribor en la cubierta 14 al lado del rocódromo y su función es meramente estética. Bueno también vale como elemento diferenciador para distinguir al Anthem de su gemelo Quantum of the Seas, que lleva como "polizón" un gigantesco oso rosa. "Gigi" mide 10 metros de alto pesa 4 toneladas, está compuesta por 15 partes ensambladas y es la pieza de arte más grande a bordo del Anthem of the Seas formando parte de una colección repartida por las 16 cubiertas de la nave y que en conjunto ha costado unos 4 millones de euros.


¡Qué ven mis ojos!. Sí, las jirafas también tienen derecho a hacerse un crucerito...


Con "Gigi" cerramos el breve recorrido realizado en estas últimas entradas por este colosal barco que asombra por su tamaño, si, pero que deja de piedra por su tecnología y que lo convierten en el barco de cruceros más "hi-tech" de los mares. ¿Y por qué no rebautizarlo como Hi-Tech of the Seas? ahí queda la propuesta... Para acabar quisiera dar las gracias a todos los que de una u otra manera han colaboirado en la elaboración de estos posts: buena parte de la información está sacada del estupendo blog de Malcolm Oliver y las fotos para este reportaje, además de las realizadas por el que escribe, están sacadas en gran medida de diversas páginas de internet aunque también he contado con la inestimable colaboración de mi amigo Manuel Candal, parte vital para que este blog salga adelante.


(Foto: Manuel Candal)



martes, 23 de junio de 2015

"Hoy nos visitó..." Ventura





Hoy nos visitó el buque Ventura, de la naviera P&O.




El megacrucero de la compañía británica llegó a primera hora de la mañana procedente de Funchal. Su entrada se produjo bajo una intensa niebla que retrasó la maniobra más de lo habitual al tener que moderar el buque su velocidad por cuestiones de seguridad. A bordo casi 3.500 pasajeros, británicos en su totalidad, que aprovecharon la mañana para conocer un poco mejor la ciudad. A Coruña es la última parada del Ventura antes de concluír viaje el próximo jueves en Southampton, una singladura de 15 días de duración con salida y llegada en la ciudad inglesa y escalas en Lisboa, Arrecife, Gran Canaria, Sta. Cruz de Tenerife, Sta. Cruz de La Palma y Funchal.


 La niebla fue la protagonista durante la entrada del Ventura.


Construído en los astilleros italianos Fincantieri y puesto en servicio en abril de 2008, el Ventura fue en su momento el mayor buque de cruceros de todos los tiempos dedicado al mercado británico gracias a sus 116.000 toneladas de registro bruto y sus colosales dimensiones de 290 metros de eslora, 36 metros de manga y 8´5 metros de calado.




La de hoy es la segunda visita a nuestra ciudad de las seis que el Ventura tiene previsto hacer a lo largo de este 2015. Como curiosidad hay que decir que el buque será el último integrante de la flota en adquirir los nuevos colores corporativos de la P&O con la chimenea azul y la enorme bandera británica pintada en la proa.


Los tradicionales colores de la P&O se resisten a desaparecer del Ventura.


Tras unas nueve horas en la ciudad el Ventura zarpó pasadas las seis de la tarde rumbo a tierras británicas. Por aquí lo esperamos de nuevo el próximo 24 de julio.





Todas las fotos del esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad su autoría.


sábado, 20 de junio de 2015

Hi-Tech (Parte II)





Tras un breve repaso en el post anterior de la pequeñas peculiaridades de la naviera propietaria del Anthem of the Seas, Royal Caribbean, y el rol que ésta desempeña dentro de la industria crucerística, es hora de adentrarnos en las entrañas de este prodigio tecnológico que nos visitó la semana pasada. Como tratar de comentar todo lo que esta bestia de la ingeniería naval esconde en su interior de manera más o menos breve sería un acto abocado al fracaso voy a tratar de hacer un repaso por las principales instalaciones que los afortunados pasajeros pueden encontrar a bordo del Anthem of the Seas y para empezar que mejor manera que hacerlo por todo lo alto.




Y es que si algo llamó la atención del Anthem of the Seas a los coruñeses el pasado viernes aparte de su descomunal tamaño era esa especie de grúa telescópica coronando el buque. Se trata del NorthStar, una torre-mirador inspirada en el famoso London Eye y que se eleva sobre el nivel del mar hasta los 90 metros cuando se halla completamente extendida ofreciendo unas inigualables vistas de 360 grados. La experiencia en esta cápsula acristalada dura unos 10 minutos y no requiere de reserva previa si bien en momentos puntuales, como puede ser la entrada en un puerto por ejemplo, las colas pueden ser importantes. La capacidad del NorthStar es de 14 pasajeros por trayecto y su servicio se interrumpe con condiciones climatológicas adversas.



Arriba: El Anthem of the Seas llegando a A Coruña en pleno "clímax".
Abajo: La cápsula del NorthStar está claramente inspirada en el célebre London Eye.

(Foto abajo: Royal Caribbean)


Puede que para los pasajeros más aventureros la experiencia de estar suspendidos a casi un centenar de metros sobre el mar no sea suficiente por lo que el Anthem of the Seas ofrece una alternativa más excitante: volar. Junto a la cápsula NorthStar la otra gran novedad del navío es el Ripcord. Situado a popa de la cubierta 16, el Ripcord es un túnel de viento vertical de 8 metros de altura y 2 metros de diámetro que actúa como simulador de paracaidismo gracias a sus potentes ventiladores que generan una corriente de viento de 280 km/h. Tas una serie de instrucciones a cargo de los monitores, un vídeo explicativo y la colocación de los elementos de seguridad, que incluye el mono, las gafas, el casco y los tapones para los oídos, los intrépidos pasajeros que se atrevan con esta nueva atracción experimentarán lo más parecido a la sensación de volar durante un par de minutos. Si la opción del Ripcord nos parece demasiado arriesgada, para los más timoratos existe la alternativa de disfrutar de este simulador desde el bar situado al lado y contemplar las demostraciones que periodicamente realizan los monitores.



Arriba: El Ripcord, el simulador de paracaidismo a bordo del Anthem justo detrás de otro simulador, el Flowrider, en este caso para la práctica del surf.
Abajo: Una vez más Royal Caribbean ha dejado volar su imaginación.
 
(Fuente: Royal Caribbean)

  
Completando el trío de "gadgets" más novedosos y más tecnológicos a bordo del Anthem of the Seas encontramos el Bionic Bar, en la cubierta 5. Se trata de una buena opción tras soltar adrenalina a chorros en el simulador de paracaidismo; tomar una buena copa servida por un eficiente camarero. Sólo hay un "pero" y es que en el Bionic Bar no hay camareros. Como "barman" encontraremos dos brazos robóticos que se encargan de preparar el combinado que le pidamos de una extensa carta. En total estos brazos hidráulicos preparan dos bebidas por minuto, unas 1000 bebidas al día. 


Los "barman" del Bionic Bar.
(Fuente: shipmonk.co.uk)


¿Y cual es la utilidad de ésto?. Basicamente ninguna. Pura atracción visual. Royal Caribbean es experta en incluír en sus buques ciertas zonas o instalaciones con gran derroche de técnica (y dinero) pero dudosa practicidad. Un ejemplo lo encontramos en los navíos de la clase Oasis; en mitad del Royal Promenade, la enorme calle comercial que atraviesa cada nave, se encuentra el Rising Tide Bar, un bar ascensor que sube y baja una altura de dos cubiertas mientras los clientes degustan sus bebidas ¿Con que objeto?. Ninguno. Es simplemente una demostración de fuerza que ellos mismos definen como "because we can" ("porque podemos") y que prueba que, a poderío tecnológico, no hay quien supere a Royal Caribbean.


A bordo del Oasis of the Seas (y de su gemelo Allure) podemos encontrar el Rising Tide Bar, un bar ascensor de dudosa utilidad.
(Foto: autor desconocido)


Volviendo a las cubiertas altas, concretamente a la 15, aparece uno de los mayores espacios públicos del Anthem of the Seas, el Seaplex, el mayor complejo dedicado a los deportes que podemos encontrarnos en alta mar y que cuenta con espacios para la práctica de diversas actividades, tales como el baloncesto o el patinaje sobre ruedas. También presenta una zona para realizar diversos ejercicios circenses tales como clases de trapecio, una instalación que apareció por primera vez en el año 2008 a bordo del buque Ventura. Pero la auténtica novedad en el SeaPlex es la presencia de una pista de coches de choque con un total de 30 vehículos que funcionan con baterías eléctricas. En los alrededores de esta pista encontramos un área para practicar otros "deportes" tales como el tenis de mesa, el futbolín e incluso echar una partida en las consolas. Por la noche el SeaPlex cambia por completo para transformarse en un complejo de ocio nocturno con su propia cabina de Dj.


 
¿Coches de choque en alta mar?. Otro punto para Royal Caribbean.
(Fuente: telegraph.co.uk)


Y ya que hablamos de grandes espacios es imprescindible citar el Two70 degree Loung, una de las más espectaculares estancias públicas a bordo del Anthem of the Seas, no sólo por su tamaño ya que ocupa tres cubiertas en la popa del Anthem (cubiertas 4, 5 y 6) con ventanas del suelo al techo que otorga una impresionante panorámica de la estela que va dejando el barco en su avance, sino también por el ingente acopio de tecnología que presenta; para hacerse una idea de esta última característica un dato: el coste de este especatular espacio es por sí solo mayor de lo que costó en su día consruír el primer buque de la naviera Royal Caribbean. En esencia el Two70 Degree Lounge funciona como espacio de entretenimiento, con bares y música en vivo y por la noche se transforma en una especie de teatro, que exhibe shows en directo con grandes efectos de luz y sonido.



Arriba: El Two70 Lounge es la estancia de mayor tamaño a bordo del Anthem of the Seas y cambia su función del día a la noche
Abajo: Detalle de la popa acristalada justo donde se ubica este salón.

(Foto arriba: cruise.co.uk)


 El nivel de tecnología derrochado por este buque es impresionante pero no se circunscribe sólo a las instalaciones de a bordo para el disfrute del pasaje; en otras muchas áreas el Anthem of the Seas presume también de ser el navío más "hi-tech" de la industria crucerística; un ejemplo lo encontramos en las wow bands, un nuevo sistema de identificación para los pasajeros consistente en unas pulseras multifunción que permiten desde abrir la puerta del camarote a pagar bebidas en los diferentes bares del buque.


Tecnología al alcance de la mano.
(Fuente: Royal Caribbean)


Todavía nos quedan muchas cosas que descubrir del Anthem of the Seas y de sus asombrosos y tecnológicos interiores pero eso será en la siguiente entrada...


El Anthem esconde muchas más cosas... que veremos en el próximo post.


jueves, 18 de junio de 2015

Hi-Tech (Parte I)





Tras repasar en el post anterior lo que dio de sí la histórica jornada del pasado jueves con el debut en aguas coruñesas del Anthem of the Seas, el buque de pasaje más grande de todos los tiempos en hacer escala en nuestra ciudad, es hora de hablar con un poco más de detenimiento de lo que significa este navío  en el contexto de la industria actual y de todo lo que ofrece, pero para saber por qué el Anthem es como es resulta imprescindible conocer un poco mejor a su naviera, la Royal Caribbean, y sus particulares características.




Reconozco que siempre le he tenido un gran aprecio a la naviera Royal Caribbean, quizás influido por la estrecha relación que la vincula desde hace más de una década a nuestra ciudad. Su nombre es uno de los imprescindibles para entender el rumbo tomado por el sector en este último cuarto de siglo ya que sin tener la flota de cruceros más grande (en eso le gana su competidora directa, Carnival) esta naviera americana puede presumir de poseer sin lugar a dudas la más innovadora o al menos la que siempre sorprende con sus nuevas creaciones. Esa ha sido siempre su carta de presentación; su apuesta por las innovaciones y por querer darle una vuelta de tuerca al concepto de crucero tradicional hasta el punto de que muchas de las características que hoy vemos normales en los buques de cruceros fueron auténticas primicias que en su día incorporó algún navío de Royal Caribbean.


(Foto: Manuel Candal)


Royal Caribbean lleva al extremo este carácter innovador que busca la sorpresa y la admiración en sus clientes hasta el punto de inventarse un término o expresión para definir este efecto; ellos lo llaman "wow factor", (que equivaldría a "Factor ¡guau!") y sus barcos se diseñan con el objetivo principal de sorprender y conseguir esa expresión de admiración en todo aquel que sube a bordo de uno de sus navíos. Si este "wow factor" fuese una medida real, el ránking estaría copado por los buques de Royal Caribbean. Un rápido repaso por la historia reciente de esta compañía nos servirá para darnos cuenta de su filosofía vanguardista.


El Song of Norway, primer buque al servicio de Royal Caribbean.
(Fuente: shipparade.com)


Sus creaciones siempre has sentado cátedra con sus extravagantes ocurrencias desde que se fundara allá en 1968 cuando la industria crucerística aún estaba en pañales. Un buen ejemplo de ésto es que se convirtió en la primera compañía en poseer una propiedad para utilizarla como destino privado y de uso exclusivo; Labadee, en Haití. A principios de los 90 la compañía norteamericana botaba los buques de la clase Sovereign, los mayores navíos de su clase por aquel entonces y en gran medida los iniciadores del boom de los megacruceros que hoy en día ha alcanzado proporciones preocupantes. Tras éstos llegaron a mediados de esa misma década los buques de la clase Vision, algo mayores y con nuevas prestaciones. Algunos de ellos visitaron A Coruña durante su singladura inaugural, como el Splendour (1996) el Enchantment (1997) o el Vision of the Seas (1998) con los que el nombre de esta naviera comenzó a ser conocido para muchos coruñeses.


La clase Vision aglutina a un total de 6 unidades de características similares
pero no idénticas. En la imagen el Vision of the Seas, que debutó en A Coruña el 5 de mayo de 1998 haciendo escala durante su travesía inaugural.


A punto de entrar en el nuevo siglo Royal Caribbean puso patas arriba el sector cuando vieron la luz los buques de la clase Voyager que revolucionaron el mundillo crucerístico no sólo con su tamaño (eran un  25 % más grandes que las mayores naves de la competencia) sino que le dieron la vuelta completamente al concepto de crucero proponiendo al barco como el destino en sí mismo siendo las escalas una mera excusa. De un tamaño hasta ese momento inimaginable los buques de la clase Voyager, además de por sus espectaculares dimensiones impresionaban por sus revolucionarias instalaciones, destacando sobre todas ellas la primera pista de hielo a bordo de un barco de pasajeros y el Royal Promenade, una auténtica calle comercial de 110 metros de longitud dispuesta a lo largo de la nave con tiendas, bares, pubs, etc... La serie se compuso de 5 unidades, de los cuales el segundo de ellos, el Explorer of the Seas nos visitará en los próximos días en escala inaugural.



Arriba: La revolución llegó con los buques de la Voyager Class. En la imagen el Navigator of the Seas durante su escala inaugural en la ciudad en noviembre de 2007.
Abajo: La principal característica de esta serie era el Royal Promenade, una enorme calle comercial interior que ocupa gran parte de la eslora de los buques.

(Foto abajo: autor desconocido)


Para la siguiente clase, la Radiance Class y que vio la luz en 2001, Royal Caribbean planteó un cambio de guión. Alcanzado el zénit en la construcción de cruceros por aquel entonces con la clase Voyager, la nueva serie, compuesta por el Radiance (2001) el Brilliance (2002) el Serenade (2003) y el Jewel of the Seas (2004), siguió un rumbo completamente opuesto; buques más pequeños e intimistas con marcado protagonismo por el respeto al medioambiente. En este aspecto quizás las mayor de las innovaciones venía de la parte técnica, concretamente en su propulsión que sustituía la habitual diesel-eléctrica por las turbinas de gas con una reducción de emisones a la atmósfera de más del 90%. Por último comentar que a título personal y en el apartado estético exterior (que poco o nada importa a las navieras) los buques de la clase Radiance son a mi juicio los más bonitos de la Royal Caribbean.


Personalmente considero a los buques de la clase Radiance como los más atractivos de toda la flota. En la imagen el Brilliance of the Seas atracando en A Coruña.


Para la serie siguiente, la Freedom Class surgida en el año 2006, Royal Caribbean volvió a lo que mejor sabe hacer; asombrar. Quizás "picada" por haber perdido el cetro de poseer el buque más grande del mundo a manos de su directo rival (en ese momento era el Queen Mary 2) la naviera decidió volver a recuperarlo tomando como base los espectaculares clase Voyager aumentándolos de tamaño. Así nacieron los tres buques de la nueva Freedom Class (Freedom, Liberty e Indeendence of the Seas) y que en esencia son tres clase Voyager "anabolizados". Eso sí el aumento de dimensiones trajo consigo nuevos "gadgets" a bordo entre los que destaca el flowrider, el primer simulador de surf en alta mar y que se ha convertido en una de las instalaciones con más éxito de la flota hasta el punto de que está siendo incorporada en la mayoría de los buques de la compañía.



Arriba: Voyager of the Seas + esteroides = Clase Freedom. En la foto el buque más coruñés de toda la flota Royal Caribbean, el Independence of the Seas.
Abajo: La principal novedad de la clase Freedom fue el simulador de surf, el Flowrider.

(Foto abajo: Royal Caribbean)


En 2009 apareció la clase Oasis, un proyecto en el que Royal Caribbean dejó volar la imaginación sin ponerse límites. Esta serie de buques que tiene ya dos unidades en servicio y otras dos en construcción, supone el clímax del concepto iniciado en 1999 con la clase Voyager de proponer el buque como destino en sí mismo. A diferencia de los barcos de esta clase, los Oasis Class supusieron un salto cuantitativo más brutal que el de diez años atrás ya que su tamaño excedía más de un 40% respecto a sus predecesores en tamaño (que eran los Freedom Class). A día de hoy no existe nada parecido a lo que ofrecen los Oasis Class conceptualmente: superestructura abierta por la mitad, dos calles exteriores, división del buque por vecindarios, etc... Podríamos juzgar si con esta tipo de barcos el espíritu del crucero, del viaje de placer en barco como tal, se ha perdido pero lo que es indiscutible es que la innovación demostrada por Royal Caribbean en la concepción de estos navíos es insuperable.



Arriba: Con la serie Oasis Royal Caribbean alcanzó cotas nunca vistas en la construcción de buques de pasaje. En la foto el Oasis of the Seas atracado en Vigo el pasado mes de septiembre.
Abajo: El central Park, una de las dos calles al aire libre de los buques Oasis Class. Sobran las palabras.

(Foto abajo: Royal Caribbean)


Y así llegamos a la serie de nuestro protagonista, la clase Quantum. Cuando se empezó a planificar se conocía como Proyecto Sunshine (rara vez es el nombre definitivo de la serie)  y muy pocos datos se filtraron respecto a él, tan sólo que estaría compuesto por dos unidades y que se volvería a un esquema más convencional diametralmente alejado del exceso de la Oasis Class. El secretismo ha sido una de los factores que más ha caracterizado a la nueva Quantum Class, posiblemente el proyecto más enigmático de toda la industria crucerística en los últimos años hasta el punto de que muchos detalles sólo se conocieron poco antes de que el primero de los navíos de la serie, el Quantum of the Seas, viese la luz en 2014. Al igual que ocurrió en su día con la clase Radiance, la clase Quantum no podía superar a la serie precedente en términos de envergadura por lo que Royal Caribbean optó por suplir este déficit de tamaño (entiéndase lo de déficit si lo comparamos con la clase Oasis) dándole un mayor protagonismo al nivel tecnológico en forma de un tremendo arsenal de nuevos "gadgets" y que convierten al Quantum y a nuestro Anthem of the Seas en los buques de crucero más tecnológicos de toda la industria crucerística. Una vez más el "wow factor" está asegurado.


El Anthem of the Seas presume de ser, junto a su gemelo Quantum, el buque de crucero más "hi-tech" del mundo.


De momento lo dejamos aquí. En la siguiente entrada realizaremos un pequeño recorrido por el interior de este fascinante navío para descubrir las sorprendentes instalaciones que esconde a bordo.