NOTICIAS DE CRUCEROS

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  • 19 JUNIO: El Saga Pearl II dejará la flota de Saga Cruises en 2019.
  • 12 JUNIO: Ceremonia de bautizo oficial del nuevo buque insignia de la naviera Cruise & Maritime Voyages, el Columbus (ex-Arcadia).
  • 03 JUNIO: MSC Cruceros bautiza a su nuevo buque insignia, el MSC Meraviglia, un día antes de partir en su viaje inaugural.
  • 01 JUNIO: El futuro buque insignia de Aida Cruises se llamará AidaNova y verá la luz a finales de 2018.

sábado, 9 de mayo de 2015

Serena belleza (Parte II)





En la anterior entrada comencé a contar de manera breve la historia de este pequeño buque que es el Serenissima y lo habíamos dejado en el año 2001 cuando el entonces llamado Harald Jarl aguardaba un inevitable final en forma de desguace amarrado en un puerto noruego. Desde este punto continuamos con el relato.




Entre los nubarrones que se cernían sobre el futuro de este veterano de los mares, que por aquel entonces contaba ya con 41 años, apareció un rayo de esperanza; en la ciudad de Trondheim surgió una preciosa iniciativa con el apoyo de diversas instituciones y particulares que crearon la Fundación Harald Jarl con el propósito de evitar que el navío fuera vendido a intereses internacionales y permaneciera en la ciudad noruega. Sin embargo y pese a los muchos esfuerzos realizado, el proyecto no pudo salir adelante por las elevadas pretensiones económicas exigidas por sus propietarios.


El proyecto de mantener al Harald Jarl en aguas noruegas no fructificó.
(Fuente: Serenissima Cruises)


El hecho de que la Fundación Harald Jarl no pudiera llevar a cabo su estupendo proyecto por la elevada suma de dinero pedida por los propietarios del buque resultó ser una auténtica injusticia ya que tras pasar varios meses sin encontrar comprador los dueños de barco se vieron obligados a rebajar sustancialmente sus pretensiones económicas y venderlo finalmente por un tercio de lo pedido inicialmente. Fue en julio de 2002 cuando la naviera Elegant Cruises se hizo con el buque por tan sólo 490.000 euros.




La Elegant Cruises & Tours, una pequeña compañía con base en Nueva York fundada en 1989 por Mato Stanovich, tenía grandes planes para nuestro protagonista; en primer lugar lo rebautizó como Andrea y ya con su nuevo nombre dejó la ciudad de Frengen para dirigirse a Uddevalla (Suecia) donde el ya ex-Harald Jarl fue reconvertido en buque de cruceros de expedición sufriendo una reforma completa a bordo, donde su capacidad de pasaje se redujo a 120 personas. Pero lo que más llamó la atención en esta completa restauración fueron sus nuevos interiores que pasaron a estar decorados en un estilo gustaviano (propio del rey Gustavo III de Suecia del siglo XVIII) creando un ambiente retro muy atractivo.


(Fuente: Serenissima Cruises)


Durante los años siguientes el Andrea operó con cierto éxito para la Elegant Cruises e incluso en alguna ocasión esporádica el buque se dejó ver por nuestra ciudad portando dicha denominación, pero las dificultades económicas aparecieron pronto y en 2009 se hicieron insoportables hasta que la compañía se declaró en quiebra. El Andrea quedó amarrado en Split (Croacia) a la espera de una solución a su futuro que una vez más no pintaba nada bien. La profunda reforma sufrida en 2002 le concedía alguna oportunidad pero el alto precio de venta del buque, 15 millones de euros de los que gran parte eran las deudas contraídas y la obligatoria reforma que debía sufrir el barco para adecuarse a la nueva y estricta normativa SOLAS 2010, frenaban cualquier intento de compra. Tras varios años aguardando una solución que no llegaba nunca finalmente el Andrea fue comprado por la Premier Cruises en abril de 2012 por una suma indeterminada de dinero.




Durante los meses posteriores a la compra el navío fue sometido a una profunda reforma en los astilleros Solinbrodogradnja de Vranjic (Croacia) no sólo para adaptarlo a la nueva normativa sino  también para realizarle una puesta al día integral que incluyó el repintado del casco y de la superestructura así como la remodelación de la punta de la proa. En su interior además de los nuevos acabados en las cubiertas y los nuevos detalles como las puertas de madera el cambio más llamativo fue la adición de cuatro nuevas suites con balcón privado en la cubierta 5. Más cambios importantes: los botes salvavidas fueron reemplazados por dos tenders y se añadieron varias zodiacs para poder utilizarse en aquellas escalas que así lo permitiesen.



En la reforma de 2012 al Serenissima se le incorporaron 4 suites con balcón (arriba) en la cubierta más alta, además de sustituir sus antiguos botes salvavidas e incorporar una flotilla de zodiacs (abajo).



Pero sobre todos ellos, el principial cambio de la nave fue su nuevo nombre: Serenissima. Un nombre que hace referencia al apodo con el que se conoce a la ciudad de Venecia. Pese a la impresionante transformación sufrida por el renacido buque durante su estadía en los astilleros croatas el principal rasgo de identidad de la nave permaneció invariable; se trata de su original chimenea-mástil que le confiere al Serenissima ese aspecto tan característico.


La original chimenea-mástil sigue luciendo casi como el primer día siendo uno de los rasgos de identidad de la nave.


Y ahí sigue a sus 55 años dando guerra y ofreciendo una interesante alternativa a todos aquellos que aborrecen la idea de viajar en un gigantesco resort flotante en compañía de 3 o 4 mil personas más. En definitiva una oportunidad de realizar una apasionante singladura en un ambiente acogedor y tranquilo a bordo de un navío de los de antes. Y no caigamos en el error de pensar que por tratarse de un buque ya entrado en años vamos a privarnos de comodidades; A bordo del Serenissima encontramos todas las instalaciones necesarias, dentro de las limitaciones propias de su tamaño, para que la travesía resulte inolvidable: 59 camarotes elegantemente decorados y modernamente equipados, todos ellos salvo 5 con vistas al exterior ya sea con balcón, ventana o con ojo de buey (si, un barco de cruceros con los tradicionales ojos de buey, ¡aleluya!), un coqueto restaurante sin mesas asignadas que permite dar de comer a todo el pasaje en un mismo turno de comidas, dos salones, una biblioteca con ordenadores y conexión a internet, una cubierta de observación, un pequeño gimnasio, un jacuzzi, una sala de masaje, lavandería e incluso un ascensor. Aquí no falta de nada.



Arriba: El Venice Restaurant ofrece un elegante ambiente para comer sin necesidad de tener mesa asignada.
Abajo: En los salones interiores del Serenissima se respira una atmósfera cálida y acogedora.

(Fuente: Serenissima Cruises)


Tras pasar 10 horas como un coruñés más, finalmente el Serenissima dio por concluída su estadía en la ciudad, reemprendió viaje a las 6 de la tarde y tras doblar el dique de abrigo y aumentar revoluciones puso proa al norte rumbo a su siguiente destino, la ciudad francesa de Nantes. Seguro que al verlo zarpar a muchos de los coruñeses que paseaban por las inmediaciones de la costa no les llamó la atención el navío que abandonaba la ciudad en ese instante a fuerza de ver entre nosotros gigantes ciudades flotantes día sí día también. Con ninguna de ellas puede competir en tamaño nuestro protagonista de hoy pero tampoco ellos se acercan siquiera a la serena belleza de esta vieja dama de los mares. Un monumento flotante a las más arraigadas tradiciones marineras de los que ya van quedando pocos.


A media tarde el Serenissima se despidió de la ciudad.


Para acabar quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal su inestimable participación con sus sensacionales fotos en estos dos posts sobre el Serenissima. También darle las gracias, tanto a él como a mi colega Álex por sus ocurrentes ideas para titular esta entrada tales como "Había una vez un barquito chiquitito" o "Picolissima". Si ninguna de ellas prosperó fue por el simple hecho de que la totalidad del texto estaba prcticamente escrito desde hacía unos días pero me guardo ambas opciones para futuros textos.


 



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