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miércoles, 27 de mayo de 2015

Cuando el dinero frustra los sueños





Una visita del Sea Cloud II a nuestra ciudad, por muy breve que sea, siempre es motivo de alegría y su estancia en A Coruña durante la tarde del lunes, además de todo un espectáculo para el disfrute de shipspotters y aficionados al mundo naval  en general, es la excusa perfecta para hablar de un tema de candente actualidad relacionado con nuestra comunidad y con los buques de crucero a vela pero no adelantemos acontecimientos y empecemos hablando del que fue el verdadero protagonista del día, el Sea Cloud II.




El elegante velero de tres palos llegó el pasado día 25 a la ciudad pasadas las cinco y media de la tarde para efectuar una breve parada que tiene su explicación en que se trataba de una escala más bien técnica para recoger a los pasajeros que desembarcaron a primera hora de la mañana en el puerto de Fisterra. El Sea Cloud II es desde hace más de una década todo un asiduo visitante a la dársena herculina siendo habitual que en sus rutas incluya nuestra ciudad 1 ó 2 veces al año. Una presencia ya clásica de todo un clásico que no lo es tanto porque su apariencia no revela la edad real de este precioso buque; se trata de un barco botado en el año 2001 pero que imita las líneas maestras del Sea Cloud original, que todavía se patea los mares dedicado al negocio de los cruceros pese a contar ya con ¡¡84 años !!


El Sea Cloud original durante su última visita a A Coruña en junio de 2011.


Volviendo al Sea Cloud II comentar que se trata de un buque de tan sólo 3.849 toneladas de registro bruto con una eslora de 117 metros, 16´15 metros de manga y 5´4 metros de calado. En sus tres mástiles (4 si contamos el elegante bauprés) el Sea Cloud II porta 24 velas que exponen al viento un total de 3.000 metros cuadrados de superficie aunque además del aparejo el buque va equipado con un diesel acoplado a dos hélices que propulsa al buque cuando Eolo no está por la labor de soplar. En su interior el Sea Cloud II alberga en sus 4 cubiertas a un total de 96 pasajeros en capacidad máxima atendidos por una tripulación de 60 personas. El navío está operado por la alemana Sea Cloud Cruises.


Vaya donde vaya la elegancia del Sea Cloud II crea instantáneas bellísimas.
(Foto: Manuel Candal)


Pero si hay un rasgo del Sea Cloud II realmente llamativo y que particularmente a mí me hace sentir orgulloso ese es su lugar de nacimiento ya que este velero fue construído en los astilleros Gondán de la localidad de Figueras en Asturias, a pocos kilómetros de la frontera con Galicia; así que alemán de adopción pero en esencia el Sea Cloud II es español de quilla a perilla. El lugar de nacimiento de este emblemático navío me sirve de excusa para hablar de otro buque de crucero a vela llamado a ser compañero de flota de nuestro protagonista de hoy y que iba a ser construído en nuestra comunidad pero al que la crisis económica le deparó un final más amargo. Y eso que no se trataba de un buque cualquiera sino del barco de pasajeros a vela más grande del mundo; el Sea Cloud Hussar.


Un gráfico con la imagen que debería haber tenido el malogrado Sea Cloud Hussar.


Fue en el año 2007 cuando el holding alemán Hansa Treuhand, propietario de Sea Cloud Cruises, encargó la construcción de un megavelero de gran lujo llamado a convertirse en el nuevo icono de la naviera. El astillero que al final se hizo con el proyecto fue la empresa Factoría Naval de Marín con el ingeniero naval vigués Iñigo Echenique como jefe de un fastuoso proyecto que contaba con unas cifras impresionantes para un barco de su tipo: Con 136 metros de eslora, 17´20 metros de manga, camarotes con capacidad para 135 pasajeros y una inversión prevista de unos 40 millones de euros la construcción del futuro Sea Cloud Hussar era todo un sueño para la comunidad gallega y una importante inyección económica en la zona gracias a la carga de trabajo directa e indirecta que generaría miles de puestos de trabajo. Pero sucede que a veces los sueños se transforman en pesadillas.


El futuro Sea Cloud Hussar en la grada de Factoría Naval de Marín.

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En 2008 comenzó la construcción del Sea Cloud Hussar pero a los pocos meses la llegada de la crisis económica complicó la situación del astillero marinense que se vio obligado a paralizar sus trabajos, entre ellos el del megavelero alemán. Comenzaron los sobrecostes, los impagos hasta que Factoría Naval dijo basta y declaró suspensón de pagos. Hansa Treuhand rechazó el futuro Hussar por el encarecimiento del proyecto y el casco desnudo del llamado a ser gigante de los gigantes a vela quedó en la grada sin actividad y con un futuro incierto por delante.


La imagen del casco inacabado del Sea Cloud Hussar ha presidido durante años el puerto de Marín.


Durante varios años la imagen del puerto de Marín ha estado presidida por el gigante inacabado y sin nombre, simplemente denominado por su nombre genérico de construcción, el C-158, y con un nuevo propietario, su acreedor hipotecario, Bankia. Fue en 2014 cuando apareció una luz al final del túnel. El pasado año el astillero marinense Nodosa se hizo con Factoría Naval y como parte del acuerdo de compra estipuló la liberación de la mayor vía del astillero antes del 30 de junio de 2015, ocupada por el casco del megavelero. Tras varios meses de negociaciones el pasado 18 de mayo Nodosa botaba tras varios años de atraso el casco C-158 y después de unos días atracado en las instalaciones del astillero el sueño truncado en pesadilla dejó Marín al remolque del Pau da Luz. Destino la ría de Vigo: en los astilleros Rodman de Meira el ex-Sea Cloud Hussar esperará una segunda oportunidad para convertirse en una realidad.


El C-158 llegando la semana pasada a las instalaciones de los astilleros Rodman.
(Foto: Quique Blanco)

La entidad bancaria actual propietaria del buque busca ahora un cliente para llevar a cabo la finalización del proyecto, quien sabe si en tierras gallegas. Sería una buena manera de cerrar una historia que comenzó de manera brillante y a la que la crisis, la maldita crisis, echó abajo como otras muchas. Ironías de la vida o más bien consecuencias de la economía de mercado, el cliente mejor posicionado para hacerse con el casco inacabado del llamado a convertirse en el mayor crucero de pasaje mundial podría ser el mismo que ideó el proyecto, Hansa Treuhand. Después de todo, tras años de idas y venidas finalmente el Sea Cloud Hussar podría llegar a buen puerto.


El ex-Sea Cloud Hussar busca ahora un comprador.


Ojalá en un futuro no muy lejano podamos ver a este impresionante megavelero haciendo su escala inaugural en nuestro puerto, ya sea como buque de pasaje, yate de excéntrico multimillonario o reconvertido en buque escuela para alguna armada. Volviendo al que estaba llamado a ser su hermano y tras poco más de dos horas atracado en puerto, el Sea Cloud II se despedía de la ciudad el pasado lunes a las ocho de la tarde poniendo rumbo a la dársena de Avilés. Seguro que en unos meses lo tenemos de vuelta en nuestra ría.


El Sea Cloud II (derecha) atracado junto al buque escuela argentino A.R.A. Libertad durante una de sus escalas en el puerto herculino.


Agradecimientos a mis amigos Manuel Candal y Quique Blanco por las fotos prestadas para la elaboación de este post.



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