NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.
  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Reina presente, princesa pretérita





Que a estas alturas del año tengamos un doblete de naves de crucero atracadas en nuestro puerto no deja de ser reseñable; ocurrió el pasado viernes cuando los buques Adonia y Queen Victoria compartieron atraque por unas horas en la urbe herculina dando a su pasaje la oportunidad de conocer algo más de nuestra bella ciudad en su penúltima parada de sus respectivas rutas oceánicas. Habría que aclarar eso sí, que lo de compartir atraque no fue literal ya que el tamaño de ambos navíos (sobre todo el del Queen Victoria) los obligó a amarrar en muelles distintos.


El Queen Victoria (a la derecha) y el Adonia (en el centro semioculto por una grúa) coincidieron en la ciudad por unas horas el pasado día 21.


El Queen Victoria fue el primero en hacer acto de presencia en la dársena coruñesa  con los primeros rayos de sol (más bien de las nubes) y poco antes de las ocho se hallaba ya comodamente instalado en el muelle de trasatlánticos  con su proa  señalando al Castillo de San Antón mientras los amarradores aseguraban sus últimos cabos  a los norays del cantil. El lujoso navío propiedad  de la compañía Cunard procedía de Funchal y a bordo viajaban unos 2.200 pasajeros, en su mayoría británicos, que aprovecharon esta visita a A Coruña al máximo, al tratarse de la última escala antes de poner fin a una travesía de ensueño dos días más tarde en tierras británicas. La del pasado viernes fue la segunda visita que este imponente navío realiza en tierras herculinas en 2014, un ejercicio en el que el megacrucero de bandera bermudeña cobrará especial protagonismo en la ciudad en este tercio final del año al tener tres recaladas más previstas antes del 31 de diciembre.


El Queen Victoria será sin lugar a dudas la estrella en este tramo final de 2014 en A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


El Adonia por su parte llegó a la rada herculina media hora más tarde procedente de Tánger y con 680 turistas a bordo, también británicos en su mayoría. Los casi 300 metros de eslora del Queen Victoria provocaron que el buque propiedad de la naviera P&O tuviera que buscarse la vida en otro muelle siendo el de Calvo Sotelo Sur el elegido para albergar a los 180 metros de longitud del ejemplar más pequeño de la flota británica. En conjunto ambas naves sumaron un total aproximado de 3.000 turistas llegados por vía marítima a la ciudad en un solo día, cifra más que importante sobre todo en estas fechas del año y que hizo del pasado 21 de noviembre una jornada muy provechosa para las arcas locales gracias a la presencia de estos dos barcos que guardan una estrecha relación con la realeza.


El Adonia y el Queen Victoria, dos barcos muy monáquicos


Esta última apreciación resulta muy obvia en el caso de uno de los protagonistas; y es que no hay buques de crucero más "monárquicos" que los que conforman la flota Cunard. Actualmente son tres las reinas que navegan por los mares de todo el mundo al servicio de esta distinguida compañía de origen británico hoy en día englobada en el gigante crucerístico americano Carnival: son además del mencionado Queen Victoria, su cuasigemelo Queen Elizabeth y el buque insignia de la naviera, el Queen Mary 2, actualmente el único trasatlántico del mundo que sigue en activo. Se da la circunstancia de que esta compañía nunca antes tuvo a tres reinas al mismo tiempo en servicio siendo el precedente más similar el de los liners RMS Queen Mary (1936) y RMS Queen Elizabeth (1940) que durante más de 25 años mantuvieron su hegemonía en la línea trasatlántica


El Queen Victoria (al fondo) junto al Queen Mary 2 (centro) y el Queen Elizabeth (frente), cuasigemelo del primero, forman el trío de Reinas de la Cunard.
(Foto: James D. Morgan)


Explicar el parentesco con la realeza en el caso del Adonia es un poco más complicado ya que si bien esta nave no luce un nombre tan aristocrático como el de su compañero de atraque del pasado viernes en la ciudad, sí puede presumir al menos de haber tenido a lo largo de su carrera una denominación casi con tanta distinción que la de "La Reina" de la Cunard; fue entre los años 2007 y 2011 cuando este buque navegaba con los colores de la Princess Cruises bajo el nombre de Royal Princess, toda una "Princesa Real"


El Adonia con su "vestido" de princesa (Real).
(Fuente: wikipedia)


Cuando a mediados de 2011 el Royal Princess fue transferido a la P&O, matriz de Princess Cruises, el barco perdió su estatus monárquico para pasar a ser conocido por una denominación más "plebeya" como es Adonia, que pese a que pueda sonar al nombre de alguna deidad sacada de la mitología griega  su origen es mucho más prosaico: Adonia es el acrónimo resultante de unir los términos "adult only" (más la terminación -ia), un nombre que expresa a las claras el concepto esencial del Adonia: un buque dedicado en exclusiva a los adultos.


Adonia. El barco de los adultos (literalmente).


Y esos centenares de adultos que viajaban en el Adonia al igual que los que lo hacían en el Queen Victoria tuvieron que volver a sus mansiones flotantes a primera hora de la tarde del pasado viernes justo antes de que ambos navíos se despidieran de la ciudad. En principio el primero en hacerlo iba a ser el buque de la P&O pero un pequeño contratiempo de índole mecánica postergó la salida del Adonia, prevista para las 17:00 horas. El Queen Victoria tomó así el testigo y cuando el reloj se aproximaba a las seis de la tarde soltó amarras ya con las últimas luces del día generando un espectáculo visual que no pasó desapercibido para las decenas de coruñeses que paseaban por los alrededores del puerto. Tras doblar el dique de abrigo la "Reina" aumentó revoluciones y puso proa a Southampton, punto final de su travesía. El próximo 5 de diciembre la tendremos de nuevo por aquí.


  "La Reina" abandonando A Coruña, siempre un espectáculo.


El Adonia por su parte, tras solventar los problemas que impidieron su salida a la hora prevista, zarpó finalmente a las ocho y media de la tarde rumbo también a Southampton. El retraso de más de tres horas no supuso ninguna alteración en los planes de la nave que llegó a la ciudad británica dos jornadas más tarde sin mayor novedad. El buque de la P&O repetirá visita a la ría coruñesa el próximo 9 de diciembre para cerrar su calendario de escalas por este año en aguas herculinas.


El Adonia zarpó con más de tres horas de retraso sobre el horario previsto.
(Foto: Manuel Candal)


Para acabar con esta entrada quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal las sensacionales fotos prestadas una vez más para compartir en este blog.


(Foto: Manuel Candal)



jueves, 27 de noviembre de 2014

Antes y después





Una fugaz visita la protagonizada el pasado día 20 por el Aurora, uno de esos barcos ya clásicos en nuestro puerto y que nuevamente volvió a hacernos compañía por unas horas en la que suponía su tercera recalada del año en tierras herculinas. El buque, propiedad de la naviera británica P&O, llegó a primera hora del pasado jueves procedente del puerto de Southampton, punto de partida de una singladura de dos semanas por el Atlantico con escalas en España, Portugal y Marruecos, una espectacular travesía que a buen seguro disfrutaron los casi 2.000 pasajeros que llevaba a bordo la nave británica y que aprovecharon la parada en tierras gallegas para realizar las oportunas excursiones contratadas, con la visita a Santiago como plato fuerte, o simplemente callejear por el centro de la urbe.


(Foto: Manuel Candal)


Pese a lo breve de la escala la presencia del Aurora el pasado jueves en el puerto herculino cobra una especial relevancia por tener lugar tan sólo unos días antes de que el buque entre en dique seco para llevar a cabo una profunda reforma que no sólo afectará a sus interiores sino que también incluirá su imagen exterior. Noviembre suele ser el mes por excelencia para que este tipo de barcos entren en dique seco a realizar alguna mejora; con la temporada de cruceros por Europa ya finalizada los trabajos se llevan a cabo justo antes de que  comience la temporada de cruceros en el Caribe. Tampoco es raro que un navío como el Aurora, con14 años de vida a sus espaldas, pase por "quirófano" para sufrir un proceso de revitalización;  está claro que la máxima "renovarse o morir" también tiene validez en un sector tan competitivo como el de los cruceros.



El Aurora con Seixo Branco de fondo.


El inicio de los trabajos está previsto para este 29 de noviembre cuando el Aurora, tras desembarcar al pasaje de este crucero de nuevo en Southampton, se dirija a los astilleros Blohm + Voss de Hamburgo donde ese mismo día comenzará una agenda contrarreloj para llevar a cabo todas las actuaciones previstas en un tiempo récord de 20 días. Además de los habituales trabajos de mantenimiento en la maquinaria y el casco de la nave casi todas las estancias a bordo del Aurora sufrirán importantes cambios centrándose sobre todo en las opciones de restauración; así el buque incorporará nuevas instalaciones como el Sindhu Restaurant, especializado en comida fusión india de la mano del chef Atul Kochhar, galardonado con una estrella Michelín. También será nuevo el Glass House Restaurant que contará con una gran selección de vinos y que sustituirá al Cafe Bordeaux. La inclusión de estos dos nuevos restaurantes, ya presentes en los buques Azura y Ventura, tiene como objetivo homogeneizar un poco más la flota P&O en lo referente a su oferta de cara al público. La reforma integral de los interiores del Aurora también incluirá otros espacios como el Oasis Spa, el teatro, el Reef Children´s Club, el casino, la zona de tiendas y la galería fotográfica. En total el coste de los trabajos se estima en unos 32´8 millones de euros.




Claro que pese a que los cambios en los interiores del Aurora serán muy notables todo queda eclipsado por la radical metamorfosis que sufrirá en su imagen exterior y es que aprovechando la entrada del buque en dique seco se acometerá el ya anunciado cambio de colores corporativos de la compañía siendo el Aurora el primer buque de la flota en lucir la nueva y polémica imagen de la P&O consistente en una gran "Union Jack" pintada en la proa y la sustitución del color de la chimenea del tradicional beige al azul. Tras el Aurora  el resto de buques de la naviera irán adquiriendo progresivamente este nuevo "look" si bien aún no se ha confirmado las fechas exactas en la que lo harán.


Aunque sea virtual, esta imagen nos vale para hacernos una idea de la nueva estampa que lucirá el Aurora dentro de un mes.
(Fuente: cruisemiss.com)


 Tras la conclusión de la reforma, el Aurora concluirá su visita a los astilleros alemanes y dejará Hamburgo el día 18de diciembre para dirigirse a Southampton desde donde zarpará en su última singladura del año, el ya tradicional crucero de Navidad y año nuevo de 14 noches de duración que se iniciará el día 21 y que le traerá, de cumplirse las previsiones, dos jornadas después a A Coruña donde podremos ver casi en primicia la nueva imagen que lucirá a partir de entonces el Aurora. Una estupenda oportunidad para comparar entre la antigua y la nueva imagen imagen con tan sólo un mes de diferencia entre ambas. A mí ya me tarda en llegar el día...



El mar de fondo coruñés ofreciendo siempre un maravilloso espectáculo.


Pero para que ésto ocurra habrá que esperar todavía un mes; de momento nos quedamos con su última visita, la del pasado jueves, que finalizó a primera hora de la tarde cuando el Aurora soltó amarras para poner rumbo a Casablanca. El sempiterno mar de fondo coruñés contribuyó a hacer más vistosa si cabe la última salida de la ciudad de este ya emblemático buque, la última con su tradicional traje, se entiende, puesto que a partir del día 23 habrá un antes y un después en sus visitas a la ría coruñesa.


(Foto: Manuel Candal)


Para acabar quisiera agradecer una vez más a mi amigo Manuel Candal las extraordinarias fotos prestadas para ilustrar este post.


Mi amigo Jose "afotando" al Aurora durante su salida de la ciudad el pasado jueves.



domingo, 23 de noviembre de 2014

Las "white sisters"





Tras la visita el día 4 del archiconocido por nuestras aguas Oriana abriendo la lista de recaladas del mes de noviembre, el pasado día 17 fue el no menos conocido Oceana, compañero de naviera del antes mencionado, el que visitó la ciudad de A Coruña por unas horas. Procedente del puerto de Lisboa el buque propiedad de la compañía inglesa P&O atracó en el muelle de trasatlánticos a primera hora de la mañana con unos 1.900 pasajeros a bordo, en su mayoría británicos, que aprovecharon parte de la jornada para visitar los lugares más destacados de nuestra urbe y para realizar las habituales excursiones por los alrededores a pesar de la desapacible climatología que les acompañó durante toda su estancia.


No se dejen engañar por la foto (es de archivo). El pasado lunes los pasajeros del Oceana fueron recibidos por un día completamente desapacible.


La del pasado lunes fue la última escala que este navío abanderado en Bermudas realizará en el presente año, un 2014 que ha visto como el Oceana transitaba hasta en ocho ocasiones por delante de la Torre de Hércules en dirección a la dársena herculina convirtiéndose por segundo año consecutivo en la nave de cruceros que más escalas realiza en nuestro puerto. Para 2015 lo esperamos de nuevo; será concretamente el 5 de febrero, pero pese a su presencia ya confirmada el próximo ejercicio no será como estos últimos años ya que vendrá cargado de novedades para esta nave: en primer lugar sus escalas en nuestra ciudad se reducirán drásticamente (sólo tiene previsto tres) debido a que el Oceana pasará a operar en el Mediterráneo desde el mes de marzo, tomando Venecia como base de operaciones. La otra novedad será su más que previsible cambio de look adoptando los nuevos colores corporativos de la naviera P&O, que incluyen el color azul de las chimeneas además de una gran bandera británica pintada en la proa.


En las próximas semanas los buques de la P&O comenzarán a recibir la nueva y polémica imagen corporativa de la naviera. En la foto podemos ver los trabajos de repintado en el nuevo buque insignia de la compañía, el Britannia, todavía en fase de construcción.
(Fuente: cruisemiss.com)


A diferencia del Oriana, anteriormente mencionado, el Oceana no es un genuíno buque P&O; fue construído en el año 2000 para la Princess Cruises y originalmente su nombre era Ocean Princess, toda una princesa al igual que sus tres hermanas gemelas el Sun, el Dawn y el Sea Princess y que en conjunto forman las Sun Class pero el destino pronto le trajo a nuestro protagonista de hoy un cambio de aires. En 2002 la P&O era el objeto de deseo de los dos gigantes del sector crucerístico, la Carnival Corp. y la Royal Caribbean, pero ajena a ese interés la compañía miraba hacia el futuro con una expansión de su flota en mente. Con la incorporación del Aurora en el año 2000 la compañía contaba ese año con un total de 4 navíos pero la venta por esas fechas de su buque más pequeño y viejo, el Victoria, dejaba bastante mermada la capacidad de la compañía. Como el encargo de nuevas unidades retrasaría mucho sus planes de crecimiento la naviera inglesa optó por transferir dos buques de la Princess Cruises, subsidiaria de la P&O, a la compañía matriz. Los elegidos fueron el Sea Princess y el Ocean Princess, oportunamente rebautizados como Adonia y Oceana respectivamente.


Doble bautismo: En una ceremonia sin precedentes dentro de la historia de la naviera, los buques Adonia y Oceana se unieron a la P&O.
(Fuente: simplonpc.co.uk)


La ceremonia de rebautizo tuvo lugar el 22 de mayo de 2003 en la ciudad de Southampton bajo una gran cobertura de los medios de comunicación. La enorme expectación se debía a que en los casi 175 años de historia de la compañía por primera vez se realizaba el bautizo de dos buques al unísono. Este hecho junto al de que ambas naves fueran gemelas hizo que desde ese mismo instante al Adonia y al Oceana se las conociera como las "white sisters" (las hermanas blancas), un apodo llamativo pero ni mucho menos original ya que la historia de la P&O ya había conocido a unas white sisters...


Logo promocional de la P&O sobre las "white sisters".


Fue en los años 30. El inicio de esa década se presentaba brillante para la compáñia P&O. Sus ambiciosos planes de expansión comenzaron con la construcción de dos nuevos buques para la línea entre el Reino Unido y Australia, el RMS Strathnaver y el RMS Strathaird, que marcaron un antes y un después por diversos motivos en la historia de esta emblemática compañía. Ambos buques, al igual que sus cinco gemelos posteriores, fueron construidos en los astilleros Vickers-Armstrong de la localidad inglesa de Barrow-in-Furness. El primero de ellos, el Strathnaver, vio la luz en 1931 y su gemelo, el Strathaird, un año más tarde convirtiéndose desde ese momento en una auténtica revolución en el mundillo naval en todos los aspectos; desde su propulsión turbo-eléctrica completamente innovadora a su equipamiento, que incluía los sistemas más punteros como los equipos radiogoniométricos o brújulas giroscópicas. Además el pasaje viajaba comodamente tanto en primera clase, con capacidad para 498 personas, como en clase turista, con capacidad para otras 668, a lo que había que sumar una dotación formada por 476 tripulantes.



El majestuoso RMS Strathnaver, iniciador de la Strath Class y de la revolución cromática en la naviera P&O.
(Foto: shipspotting.com)


Pero si por algo destacaban estos dos magníficos navíos era por su aspecto exterior; con 22.283 toneladas de registro bruto, una eslora de 194 metros y una manga de 24´4 metros el RMS Strathnaver y el RMS Strathaird presentaban una línea elegante y dinámica reforzada por sus tres chimeneas, de las cuales sólo la central era real siendo las otras dos "de pega". La guinda al original pastel que suponían estos dos barcos revolucionarios era su casco completamente pintado de blanco y sus chimeneas en color beige, algo que rompía con los colores tradicionales de la P&O hasta esa fecha, cuando sus barcos pintaban su casco y chimeneas completamente de negro. El negro solía ser el color más utilizado en aquella época por los buques de línea porque resultaba muy util para disimular las manchas provocadas por el uso del carbón. El fin de la era de este combustible permitió el cambio al color blanco, que además de transmitir una imagen más limpia tenía la ventaja de mantener una temperatura más fresca a bordo al navegar por las zonas tropicales.


El Viceroy of India (en el centro) junto a los nuevos buques de la compañía, el Strathnaver y el Strathaird. Esta ilustración sirve para ver el radical cambio de imagen experimentado por la P&O en 1930 que pasó de lucir un dominante color negro en sus barcos al impoluto blanco que se impuso con la irrupción de las "white sisters".
(Fuente: pandosnco.co.uk)


Aquel revolucionario cambio en los colores que acabaría haciéndose extensible desde entonces al resto de la flota de la compañía hizo que desde su botadura al RMS Strathnaver y al RMS Strathaird se les conociese como" the beautiful white sisters" o simplemente como "the white sisters". Tras 31 años de leal sevicio a la P&O el RMS Strathanaver realizó su última singladura en abril de 1962 rumbo a Hong Kong para ser desguazado. 6 meses antes su gemelo, el Strathaird, había sido víctima del soplete en el mismo lugar. Los cinco hermanos restantes que formaban la Strath-Class se encargaron de mantener en pie el recuerdo de estos dos formidables navíos durante varios años más y el hueco que éstos dejaron fue cubierto con otro gran navío a la altura de estas dos hermanas legendarias: fue el mítico SS Canberra.


El RMS Strathnaver antes de iniciar su última singladura al servicio de la P&O.
(Fuente: pandosnco.co.uk)


Quien nos iba a decir que 72 años después la P&O iba a tener en sus filas a una nueva generación de "white Sisters" aunque eso sí durante un periodo más breve que las originales: Tras entrar en servicio en 2002, el Adonia tan sólo estuvo al servicio de la naviera británica durante dos años; el tiempo justo para cubrir el hueco dejado por el Arcadia, transferido en 2003 a la nueva marca Ocean Village, y la llegada del nuevo buque insignia de la P&O, el Arcadia, en 2005. Tras esa fecha el Adonia recuperó su nombre original de Sea Princess volviendo a operar bajo la enseña de la Princess Cruises mientras que el Oceana se quedó sin hermana y continúa operando en la actualidad con los colores blanco y beige que en su día otras white sisters implantaron como norma.


El Adonia, ya de vuelta en la Princess Cruises y una vez recuperado su original nombre de Sea Princess, visitó nuestra ciudad en 2007.


Y al igual que sucediera con la botadura de los buques de la Strath Class en la década de los 30 del siglo pasado, 2014 pasará también a la historia de la P&O como el año en que esta naviera cambia sus colores corporativos, una modificación no exenta de polémica y que muy pronto podremos ver luciendo en la flota de esta ilustre compañía, pero eso será otra historia que contaré en otra ocasión; la de hoy terminó el pasado lunes poco después de las seis de la tarde cuando el flamante Oceana puso fin  a su última estancia del año en tieras herculinas poniendo rumbo a Southampton. En algo más de dos meses tendremos de nuevo en nuestra ría a esta "white sister" que, aunque ahora navegue sin la compañía de su hermana, lo sigue haciendo con elegancia y majestuosidad, la misma que en su día lucieron las originales "white sisters" de la P&O.


El RMS Strathaird zarpando de Australia a finales de los años 30, una nostálgica instantánea de esta bella "white sister". Obsérvese el detalle de que sólo humea la chimenea del centro, la única que era real.
(Fuente: museumvictoria.com)



miércoles, 12 de noviembre de 2014

España por bandera





No se asusten; el título está bien pese a que el protagonista de hoy ondee bandera de Bermudas. Éste no es otro que el Oriana, que el pasado día 4 abrió la nómina de visitas en A Coruña para este mes de noviembre. Procedente de Cádiz el buque de la naviera P&O, clásico entre clásicos del muelle herculino llegó poco antes de las 07:00 horas tras una travesía que no debió de ser del todo placentera en su parte final como atestiguaba el aviso naranja en la costa por mar combinada y olas de hasta 5 metros; nada que no puedas esperar encontrarte realizando un crucero por el Atlántico en estas fechas. Una vez en tierra los 1.900 pasajeros que traía a bordo el Oriana tampoco pudieron disfrutar demasiado con el clima que les recibió, un día más propio de invierno pero que no impidió callejear a los más osados huéspedes del crucero inglés.


Un día invernal recibió al Oriana.


Inglés hasta la médula como su naviera. Que la P&O es británica es algo que todos los que tienen nociones básicas del mundillo naval conocen. Unicamente habría que matizar que desde 2003 la compañía vive bajo el amparo del gigante norteamericano Carnival Corp., el mayor conglomerado crucerístico mundial y que abarca un total de 9 marcas distintas, pero en lo esencial P&O sigue siendo más inglesa que el te de las cinco; una naviera británica para el mercado británico pero, ¿y si les digo que esta compañía "british" por los cuatro costados tiene un corazoncito español?. Puede que no me crean pero la prueba está ahí, en la bandera de la compañía. Si aún siguen sin verlo claro les pondré en antecedentes.




Con más de 175 años a su espalda la P&O puede presumir de ser la naviera más longeva de todas las que hoy en día se dedican al negocio de los cruceros. Es evidente que hace casi dos siglos su cometido era otro; el transporte de mercancías, pero el germen del que surgió la compañía que actualmente conocemos brotó allá por la década de los 30.... por 1830 quiero decir. La naviera fue creada por Arthur Anderson, un marino recién retirado que para hacer algo de dinero se unió a Brodie Wilcox, un corredor marítimo, con el objetivo de establecer una línea marítima regular que le otorgara unos buenos dividendos. Tras unos inicios que se movieron, digámoslo así en la delgada línea entre la legalidad y la ilegalidad, se estableció un recorrido regular entre el sur de Inglaterra y la península ibérica. De esta línea surgió el nombre original de la compañía: Peninsular Steam Navigation Company. Tres años más tarde la naviera se hizo con un segundo contrato entre las islas británicas y Alejandría (Egipto) vía Gibraltar y Malta donde la compañía añadió la "O" que actualmente figura en su nombre (que viene de Oriental). De ahí lo de la P&O: Peninsular & Oriental. Conocido ya el origen de la denominación de la compañía ahora vamos con el tema de la bandera.


 
¿Que se esconde tras la bandera de la P&O?

 
Cuando se fundó en 1837, es decir, cuando los negocios de la compañía sólo se circunscribían a la línea entre las islas británicas y la península, Wilcox y Anderson idearon una enseña para su nueva naviera y lo hicieron tomando como base la ruta en la que trabajaban. Así la bandera de la P&O está compuesta por cuatro triángulos de colores azul, blanco, rojo y amarilllo respectivamente. Los colores no fueron escogidos al azar; representan a las dos naciones presentes en la península ibérica: los obvios rojo y amarillo en referencia a España y el azul y blanco haciendo alusión a Portugal. Si estos dos últimos colores no les casan con nuestros vecinos lusos es porque el azul y el blanco eran los colores monárquicos que representaban a Portugal en la fecha en la que se creó la P&O (los actuales colores verde y rojo de la bandera portuguesa representan al país "sólo" desde la revolución republicana de 1910). ¿Quien ha dicho que este blog no fomenta la cultura y el aprendizaje?.




Eso sí lucir los colores de los dos países en su bandera no fue gratuito. La aprobación  de su uso estuvo supeditada al apoyo de los fundadores de la naviera a los intereses legitimistas en las respectivas guerras civiles sucedidas en España y Portugal en esa época. Y ahí sigue ondeando casi dos siglos después con sus cuatro simbólicos triángulos de colores, siempre situados, eso sí, en el orden correcto. Para que la tripulación de la naviera sepa cual es la disposición adecuada de la bandera (no vaya a ser que la colguemos un día al revés) existe una regla mnemotécnica mediante un verso muy popular para indicar la posición de cada color: "Blue to the mast, Red to the fly, Yellow to the deck and White to the Sky"! (si se lo traduzco pierde la rima).


El mástil a proa del Oriana luce con orgullo los colores de la naviera de la P&O, y además en el orden correcto como reza el verso: azul hacia el mastil, rojo flameando al viento, amarillo hacia cubierta y blanco hacia el cielo.


Volviendo a la escala del pasado martes tras pasar en la ciudad toda la mañana a primera hora de la tarde el Oriana puso fin a su sexta y última escala del año en A Coruña para dirigirse a su siguiente destino y punto final de su singladura, el puerto de Southampton. El mar revoltoso que lo recibió a primera hora del día seguía esperándole tras doblar el dique de abrigo, el cual además de incomodar a alguno de los pasajeros que iban a bordo sirvió para demostrar las sensacionales cualidades marineras de este excepcional navío. 

 
El mar agitado quiso su cuota de protagonismo durante la salida del Oriana.


 En 2015 y como no podía ser de otra forma volveremos a ver al Oriana surcar aguas coruñesas, un año muy especial para el buque de la P&O por un doble motivo: por un lado la celebración tan especial de su 20 aniversario y por otro el estreno de su nueva imagen exterior incorporando los nuevos y tan polémicos colores de la naviera británica... británica, pero con una nota de color española (y portuguesa) en su bandera.


El Oriana nos visitará de nuevo el próximo año.


 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Que no falte





Octubre terminó en el puerto de A Coruña igual que empezó y no sólo por la presencia de un buque de pasaje atracado en sus muelles ambos días; los caprichos del calendario quisieron que tanto el día 1 como el 31 tuvieran a un mismo protagonista. Les hablo del buque Black Watch, todo un clásico del puerto herculino que cerrando la nómina de visitas del mes llegó el pasado viernes a la dársena coruñesa procedente del puerto de Funchal. Lo hizo a una hora muy temprana ya que poco antes de las siete y cuando aún reinaba la oscuridad en la ciudad el veterano navío se encontraba ya maniobrando para atracar en el habitual muelle de trasatlánticos. A bordo 807 pasajeros, británicos en su mayoría, que dispusieron de un breve espacio de tiempo para realizar las oportunas excursiones o callejear por la zona centro.


Este año hemos tenido que esperar hasta el mes de octubre para poder ver al Black Watch por A Coruña.


La del pasado día 31 fue la segunda y última escala de este barco, propiedad de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines, en A Coruña por este año, todo un habitual por nuestra dársena y al que reconozco tenerle un especial aprecio no sólo por tratarse de uno de esos  navíos clásicos que desgraciadamente van desapareciendo poco a poco en detrimento de los actuales y mastodónticos megacruceros (los peyorativamente llamados cajones flotantes) sino porque su esbelta silueta está presente en mi vida desde que comencé con mi afición a fotografiar y a interesarme por todo lo relacionado con este tipo de barcos. Quizás por todo lo descrito, donde a otros ya les cansa la presencia de este buque en nuestras aguas, yo lo disfruto más cada año que pasa y siempre que nos visita procuro escaparme a algún punto privilegiado de la costa para ver sus maniobras y poder inmortalizarlo.




Y pese a que la del pasado viernes no fue una excepción reconozco que me llevé un pequeño chasco. Las previsiones apuntaban a que el último día del mes atracarían no uno sino dos buques de crucero siendo que el Black Watch estaría acompañado en su amarre por su colega de naviera, el Boudicca que además es el gemelo de nuestro protagonista de hoy. Sin embargo posteriores cambios en sus últimos itinerarios propiciaron la anulación de la escala de éste último. El motivo de dichos cambios se debe a causas ajenas a la naviera entre emergencias médicas y los retrasos derivados de las adversas condiciones climatológicas en un mes lleno de incidencias para el Boudicca en el que ha tenido hasta tres evacuaciones médicas en tan sólo 8 días, una de ellas, la de un pasajero de 70 años que fue llevado al Complejo Hospitalario Universitario A Coruña cuando el buque navegaba a unas 90 millas al noroeste de nuestra ciudad. En definitiva una lástima porque hubiera sido una fotografía muy interesante la de los dos hermanos compartiendo muelle.




Existe un precedente en este tipo de "reuniones familiares"; fue el 24 de abril de 2009 cuando coincidieron por unas horas en la ciudad el Boudicca y su otro hermano, el Albatros (en el "parto" fueron trillizos). Otros gemelos que coincidieron en su visita al puerto coruñés fueron el Azura y el Ventura de la P&O si bien en su caso no pudieron compartir muelle debido a su gran tamaño.


Los dos gemelos del Black Watch, el Albatros (en la foto atracado) y el Boudicca (maniobrando) coincidieron juntos en A Coruña el 24 de abril de 2009.


Volviendo a nuestro protagonista de hoy decir que la singladura que trajo al Black Watch a visitar nuestra ciudad el pasado viernes fue la última antes de poner rumbo a los astilleros Blohm + Voss en Hamburgo (Alemania) adonde llegó el pasado día 4 para realizar diversos trabajos de mantenimiento en el casco de la nave, así como su repintado. En el interior también están previstas algunas reformas entre las que destaca la adición de balcón privado a 27 camarotes de la cubierta 7 así como ciertos cambios en la decoración de alguna de las estancias públicas.



Un clásico que se despide de la ciudad... hasta el año que viene.


Tras una corta estancia en la urbe herculina que apenas sobrepasó las 6 horas finalmente a la una y media de la tarde el Black Watch retomó la travesía poniendo rumbo a Newcastle-Upon-Tyne, la ciudad del norte de Inglaterra que en esta ocasión suponía el punto final de su ruta. Sin más escalas por delante hasta acabar el año tenemos ya confirmada la presencia de este clásico coruñés para el 2015. Será, de cumplirse las previsiones el próximo 22 de junio. Que sea la próxima de muchas visitas porque siempre es un placer recibir a este bello navío por nuestras aguas. Que no falte nunca el Black Watch.





jueves, 6 de noviembre de 2014

El buen samaritano





Una de las últimas grandes estrellas del año en los muelles herculinos recaló el pasado día 28 de octubre para pasar unas horas en la ciudad. Les hablo del Celebrity Eclipse, uno de los barcos de nueva generación con más pedigrí de la flota mundial y que siempre levanta expectación allí donde atraca. En A Coruña no fue para menos.




La escala del buque propiedad de la naviera americana Celebrity Cruises no figurará entre las más tempraneras del ejercicio ya que no fue hasta las 11:00 horas cuando el impresionante ingenio flotante se dejó ver navegando por la ría mientras el práctico lo dirigía a su amarre en el muelle de trasatlánticos. El Eclipse llegó procedente del archipiélago de Madeira con 2.700 pasajeros a bordo para descansar por espacio de unas horas en A Coruña antes de continuar ruta hacia Southampton, punto y final de su travesía.


 El Celebrity Eclipse y la lancha de prácticos desfilando por la ría coruñesa en un duelo bastante dispar. (El Eclipse es el de la derecha).


El Celebrity Eclipse va camino de convertirse en todo un habitual de los muelles herculinos ya que desde su debut en nuestro puerto, allá por septiembre de 2011, es frecuente verlo por lo menos una vez al año por nuestras aguas donde es muy apreciado por parte de aquellos que frecuentamos la costa con el objetivo de fotografiar a estas ciudades flotantes gracias a su atractiva línea que, a pesar de seguir los dictámenes de las actuales modas en lo que a construcción de este tipo de barcos se refiere, mantiene un perfil elegante gracias a su prolongada caída en la popa y sobre todo a ese guiño al pasado que supone incorporar dos chimeneas situadas en línea. Muy "vintage". Su espectacular iluminación cuando cae la noche completa un conjunto soberbio que explica con argumentos de peso el por qué el Eclipse es uno de los megacruceros preferidos para retratar.


Uno de los buques más fotogénicos que podemos ver actualmente surcando las aguas.


Botado en el año 2010 y construído en los astilleros Meyer de la localidad de Papenburg (Alemania) el Eclipse es el tercer integrante de la Clase Solstice, una serie de tres buques gemelos iniciada en 2008 con el Celebrity Solstice y continuada por el Celebrity Equinox (2009). El éxito del proyecto fue tal que pese a que en principio sólo estaba pensado construír tres naves se añadieron otras dos a posteriori; fueron el Celebrity Silhouette (2011) y el Celebrity Reflection (2012) si bien este último es un poco más grande que sus teóricos gemelos. El coste de la construcción del Eclipse se estima en unos 605 millones de euros.




Estamos ante todo un peso pesado del sector con un registro bruto de 121.878 toneladas y unas medidas que quitan el hipo: 317´14 metros de eslora, 36´8 metros de manga y un calado de 8´30 metros. En sus 14 cubiertas de pasaje el Celebrity Eclipse puede albergar a un total de 3.145 pasajeros en capacidad máxima junto a una tripulanción formada por 1.253 personas. La cifra de pasajeros llama la atención por lo pequeña que es si la comparamos con la de buques de medidas semejantes o menores (el Ventura, por ejemplo puede albergar un máximo de 3.580 pasajeros siendo sensiblemente inferior en tamaño). La razón de este déficit de plazas la encontramos en el "target" de clientes para el que opera la naviera del Eclipse; no hay que olvidar que Celebrity Cruises, englobada en el consorcio Royal Caribbean, pertenece al segmento premium del mercado crucerístico que ofrece unos estándares de calidad bastante por encima de la media.




Además de por su línea ciertamente atractiva mencionada anteriormente, el Celebrity Eclipse destaca al igual que sus hermanos por todo lo que esconde en su interior, En la parte técnica destaca el diseño tan estudiado de su casco que le hacen reducir el consumo de carburante en un 30% si lo comparamos con un buque de similar tamaño, un ahorro al que también contribuye el hecho de que todo el sistema de iluminación de la nave corra a cargo de tecnología LED. En lo que se ciñe a lo estrictamente relacionado con el pasajero el Eclipse destaca por su acertadísima decoración; las estancias públicas son un primor, con un toque de distinción y elegancia perfecto sin caer en lo recargado, destacando por encima de todo el Moonlight Sonata Restaurant, el restaurante principal del barco y que visualmente es de los más impactantes de cuantos podemos encontrar en la enorme flota cruceristica mundial. El barco no sólo destaca por la apariencia sino que a bordo podemos encontrar una variadísima oferta de entretenimiento incorporando auténticas novedades como una cubierta entera con césped real, algo nunca antes visto en alta mar.


El espectacular Moonlight Sonata Restaurant a bordo del Celebrity Eclipse.
(Fuente: skybluecruising.co.uk)


Con todo lo anteriormente mencionado está claro que el Eclipse tiene todos los ingredientes necesarios para otorgarle a su propietario suculentos dividendos pero como no todo en esta vida es el dinero nuestro protagonista de hoy también esconde una faceta digamos "altruísta" y que constituye una de las mejores curiosidades sobre la figura de este barco. El viaje inaugural de este espectacular navío se inició el 29 de abril de 2010 desde el puerto de Southampton pero unos días antes de que el Eclipse comenzara su brillante carrera comercial un acontecimiento imprevisto "reventó" los planes del que debería haber sido su primera singladura con pasajeros a bordo.




Dos semanas antes de su viaje inaugural el Eyjafjallajökull, un volcán islandés de nombre tan largo como difícil de pronunciar, sufrió una violenta erupción tras varios días avisando al vecindario de sus terroríficos planes y comenzó a arrojar a la atmósfera toneladas de ceniza a varios kilómetros de altura. La erupción fue tan explosiva que puso patas arriba al transporte aéreo de media Europa provocando que la comisión de transportes del viejo continente tomara la decisión de cerrar el espacio aéreo sobre gran parte del territorio comunitario por un período de seis días ante el considerable peligro que suponía para las aeronaves las cenizas expulsadas por el enfurecido gigante. Supongo que se acordarán de todo aquello y del enorme caos que provocó en muchos países que veían como sus ciudadanos se quedaban en tierra sin poder volar o en el peor de los casos abandonados a su suerte en algún país extranjero sin un transporte que los devolviera a casa.




Ante la incógnita de cuantos días duraría el monumental enfado del Eyjafjallajökull los gobiernos de los países afectados comenzaron a buscar alternativas para "rescatar" a sus súbditos y una de las propuestas aceptadas fue tomada del pasado; reestablecer las antiguas rutas marítmas requisando buques del pasaje poniéndolos de esta manera al servicio de la nación. Así el recién salido del astillero Celebrity Eclipse fue charteado por el Reino Unido para traer de vuelta a casa a más de dos mil británicos que se habían quedado compuestos y sin avión en el norte de España. El 21 de abril nuestro protagonista de hoy, todavía sin haber celebrado su ceremonia de bautismo, llegó a Bilbao para recoger a 2.200 ciudadanos del Reino Unido que pese a haber sufrido las incomodidades propias de quedarse tirados lejos de casa posiblemente nunca soñaron con un regreso tan sofisticado y glamuroso.




Como ven no hay mal que por bien no venga. Visto desde otro punto de vista el caso supone una prueba más de lo globalizado que está el mundo en el que vivimos; la erupción de un distante volcán en Islandia hizo que Bilbao tuviese el honor de ser uno de los primeros puertos en ser visitado por este espectacular navío. Dos días después del "rescate"  el Celebrity Eclipse llegaba a Southampton desembarcando a su improvisado primer pasaje antes de celebrar 24 horas después su ceremonia de bautismo y prepararse, por fín, para su viaje inaugural oficial. Toda una experiencia que figurará para siempre en el historial de esta nave y una publicidad estupenda para la Celebrity Cruises, que vio como de la noche a la mañana su última adquisición aparecía en los medios de comunicación de todo el mundo.

 


Volviendo al pasado martes y tras una estancia en aguas de Marineda de poco más de siete horas finalmente el Celebrity Eclipse zarpó poco antes de las siete de la tarde con las últimas luces del día, lo que contribuyó a acentuar más si cabe la bella estampa del enorme navío moviéndose lentamente por aguas de la bahía. Tras doblar el dique de abrigo el Eclipse aumentó revoluciones y puso proa al norte para dirigirse a aguas británicas. A las nuestras volverá, si se cumplen las previsiones, el próximo año, concretamente el 19 de octubre. Será como siempre un placer recibir de nuevo a este buen samaritano.


En 2015 volveremos a ver por nuestras aguas al Eclipse de Celebrity Cruises.