NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 23 ABRIL: El AidaDiva cumple hoy 10 años.
  • 23 ABRIL: El Henna (ex-Carnival Jubilee) será desguazado en Alang.: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 18 ABRIL: Viking Ocean Cruises construirá dos nuevos buques de cruceros ampliando su flota hasta los 8 navíos en 2022.
  • 18 ABRIL: El MSC Magnifica sufre un incidente sin consecuencias al golpear contra el muelle de Civitavecchia por culpa del fuerte viento.
  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.

viernes, 30 de mayo de 2014

¿Adónde vamos?





¿Quienes somos?, ¿De donde venimos?. ¿Adónde vamos?. Estas filosóficas cuestiones que el grupo Siniestro Total se formulaba en uno de sus éxitos más conocidos se nos plantean a veces en algún momento de nuestras vidas. Y sin adquirir una connotación tan profunda la última de las tres preguntas puede llegar a surgir incluso realizando un crucero y si no dejen que les explique...


(Foto: Jose R. Montero)


Hoy el protagonista del día es el buque Braemar, de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines, que realizó una visita al puerto de A Coruña el pasado sábado 24 convirtiéndose así en el 17º barco de crucero en hacer escala en el puerto herculino en este prolífico mes de mayo. El Braemar llegó a la ciudad a una hora más tardía de lo que suele ser habitual para este tipo de navíos, las 9 de la mañana, algo que agradecimos muchos shipspotters tras continuos días de madrugones. Lo que ya no agradecimos tanto fue la lluvia que caía en el momento en el que el pequeño buque de bandera bahameña llegaba a la ría coruñesa procedente del puerto de Leixoes y que dificultó bastante la labor fotográfica. A bordo del pequeño Braemar de 24.344 toneladas de registro bruto y 196 metros de eslora viajaban 777 pasajeros.




La propietaria de este barco, la Fred. Olsen Cruise Lines, es una naviera que no necesita presentación y menos por aguas gallegas donde es todo un clásico, bien en nuestro puerto donde tiene una presencia muy destacada cada año desde hace casi dos décadas o bien en otras dársenas como las de Vigo o Ferrol. Fundada en el año 1848  esta compañía englobada en un gran consorcio que extiende sus tentáculos por diferentes sectores tales como el hotelero, el aéreo o el de la construcción naval opera con su división de cruceros en el mercado británico peleándose con auténticos pesos pesados de esta industria como las históricas P&O o Cunard con una flota que en la actualidad componen 4 buques, todos ellos ya algo entrados en años y que le otorgan a la naviera ese punto de clasicismo y aire retro que constituye una atractiva alternativa a la tendencia actual del gigantismo de esta industria ofreciendo viajes en mastodónticas ciudades flotantes de 3.000 o 4.000 pasajeros. En un sector tan competitivo como el de los cruceros la especialización es la clave para hacerse un hueco en el mercado pero pese a  moverse en un nicho distinto al de otras compañías la competencia obliga a innovar para no quedarse rezagado, ya sea renovando las flotas, ya sea aportando ideas originales. Éste último parece ser el camino seguido por esta empresa.


Fred. Olsen apuesta por ideas originales para seguir ganando clientes.
(Foto: Jose R. Montero)


La última ocurrencia de Fred. Olsen toma como base el concepto de que el destino es algo secundario y que lo realmente importante es la experiencia del viaje en sí. Partiendo de esta premisa la naviera ha ideado un itinerario al que ha denominado "you choose your cruise" ("tu eliges tu crucero") y que consiste en una travesía en la que los pasajeros eligen los puertos donde el barco hará escala. El Braemar ha sido el barco escogido para llevar a cabo esta experiencia pionera en la compañía.




El viaje comenzará el 10 de octubre de 2015 cuando el barco parta de Southampton (los único puntos fijos son, evidentemente los de embarque y desembarque) y desde ese instante el itinerario se adecuará a los gustos de lo que vote la mayoría del pasaje 48 horas antes de la escala en cuestión. La primera elección de la ruta estará muy relacionada con Galicia ya que los pasajeros tendrán que elegir para su primera escala entre los puertos de Vigo o Leixoes (Portugal), éste último habitual lugar de parada para visitar la histórica ciudad de Oporto. En la segunda escala se podrá optar por dos propuestas tan antagónicas como Málaga y su riqueza monumental o Gibraltar y el reclamo de sus compras libres de impuestos.


(Foto: Jose R. Montero)


Tercera parada también con opciones muy dispares; de un lado una ciudad cosmopolita como Barcelona, del otro la tradición y el encanto de un pequeño rincón de la costa catalana como Palamós. Reemprendiendo el camino de vuelta a las islas británicas habrá que elegir entre la modernidad de Valencia o el encanto de Palma de de Mallorca con su preciosa catedral y más tarde escoger entre dos ciudades levantinas como Alicante o Cartagena. Ya en el Océano Atlántico una duda difícil de resolver; por un lado Cádiz, que si no supone suficiente aliciente el pasearse por sus calles incluye la visita a la ciudad de Sevilla, y por otro el puerto de Portimao, donde los viajeros podrán conocer un poco más de la preciosa región del Algarve portugués. Nos acercamos al final del viaje pero antes de desembarcar en Southampton toca una última encrucijada y ésta si que tiene claro color gallego; ¿A Coruña o Ferrol?. La opción aquí se hará más complicada puesto que en cualquiera de los puertos la escala incluirá la obligada visita a Santiago de Compostela. Así que, ¿que escogerán los afortunados pasajeros que realicen esta travesía? Habrá que esperar al 23 de octubre del próximo año para salir de dudas y ver en que ría gallega entra finalmente el Braemar.


El Braemar realizará el próximo año un viaje lleno de incertidumbre.


De todas maneras y pese a lo llamativo de esta propuesta no es del todo original dentro del mundo de los cruceros; una de las navieras rivales de Fred. Olsen Cruise Lines, Saga Cruises, presentó hace ya algunos años los llamados "cruceros del misterio" en los que los pasajeros desconocen también el itinerario de la travesía. A diferencia de la iniciativa presentada hace unas semanas por la naviera Fred. Olsen, en los viajes misteriosos de Saga al pasaje no se le da a elegir entre dos puertos y el secretismo sobre la ruta se lleva al extremo; el destino tan sólo lo conocen a bordo un grupo reducido de tripulantes y los pasajeros no conocen el nombre de la ciudad que van a visitar (sólo pueden hacer cábalas) hasta que el capitán lo anuncia por megafonía una vez el barco ha atracado en el puerto en cuestión. El último "crucero del misterio" tuvo lugar el pasado mes de abril a bordo del Saga Pearl II e incluyó entre otros los puertos de Alcudia, Ibiza, Propriano (Córcega) o Toulón.


El Saga Pearl II, en la foto todavía con el nombre de Quest for Adventure
en una de sus escalas en A Coruña, realizó el pasado mes
 uno de los tan llamativos "Cruceros del misterio"


Volviendo al pasado sábado y tras una breve escala de apenas 7 horas en la que la climatología no acompañó a los turistas, el Braemar reemprendió viaje a las cuatro de la tarde rumbo al norte para dirigirse al puerto de Avilés, una dársena que en los últimos años trata de abrirse hueco en la captación de este tipo de tráficos. De hecho fue precisamente el Braemar el buque que en el año 2012 se convirtió en el primer barco de estas características en atracar en la ciudad asturiana.


El Braemar está muy ligado a la ciudad de Avilés.


Sin más visitas por la proa para este año en el puerto de A Coruña habrá que esperar hasta el 2015 para ver si el Braemar se vuelve a dejar ver por nuestra ría, ya sea en visita programada o, quien sabe, en visita sorpresa. Agradecimientos a mi amigo J.R. Montero por las sensacionales fotos prestadas para la elaboración de este post.


(Foto: Jose R. Montero)


miércoles, 28 de mayo de 2014

A bordo de la Emperatriz (Parte II)





Continuando con el tour por los interiores del buque Empress, que hizo escala en la ciudad el pasado día 2 y tras quedarnos en la cubierta 9 nos queda por comentar todo lo que esta nave ofrece en sus dos pisos superiores. En ellos encontramos la mayoría de estancias públicas.


El hall central, una de las zonas más espectaculares a bordo del Empress.


La principal atracción en la cubierta 10 es sin lugar a dudas la zona de piscinas. Situadas en el centro de la nave, el Empress cuenta con dos piscinas de agua salada, una de ellas infantil, con un tamaño que a mi juicio se queda algo pequeño si tenemos en cuenta la capacidad máxima de la nave y que ésta sí es una instalación que tiene gran demanda. Anexos a la piscina hay varios jacuzzis y toda el área circundante está ocupada por tumbonas para poder tomar el sol entre baño y baño. El chapuzón puede ir acompañado además de una refrescante bebida ya que contiguo a la piscina se encuentra el Bar Marina.


La piscina principal de la nave.


Si un refrescante baño en la piscina no nos ha relajado del todo podemos optar por un masaje en el Spa del Mar, situado en la misma cubierta y que ofrece a los pasajeros una gran variedad de tratamientos  (no incluídos en el precio del pasaje) para relajar cuerpo y mente. Los que se decanten por una opción más activa pueden escoger la pared de escalada situada en la popa del Empress, que ofrece la posibilidad de divertirse practicando este deporte y disfrutando a la vez de unas impresionantes vistas. Justo por delante del muro de escalada encontramos la Discoteca Starlight, una estancia que cobra vida cuando se acerca la noche.


La pared de escalada se encuentra en la popa del barco.


Cerrando el recorrido de la cubierta 10 y dirigiéndonos hacia la proa tenemos el Restaurante Panorama, un restaurante de buffet libre con una amplia y variada selección de platos en un espacio de 600 metros cuadrados con capacidad para 392 plazas. La visita incluyó una comida a bordo en este restaurante y lo cierto es que la sensación de variedad es impresionante, con numerosas líneas de comida que ofrecen un gran surtido de platos, desde pizzas a potajes, con un amplio abanico a elegir también en los postres y siempre con unos miembros de la tripulación muy atentos a  que no se quede vacía ninguna bandeja y a que no falte de nada en las mesas. Eso sí, no hay que olvidar que nos hallamos en un "todo incluído"; hay cantidad pero no calidad así que no esperemos tener una gran experiencia culinaria, algo que se nota mucho en la comida pero sobre todo en la bebida (a día de hoy todavía no sé de que sabor era mi refresco).



Arriba: Una imagen de los ascensores panorámicos.
Abajo: Imposible perderse. En cada cubierta un plano general de la nave nos permite ubicarnos con suma facilidad.



Por último en la cubierta 11 encontramos unicamente el gimnasio a popa siendo el resto de la cubierta un gran solarium con moqueta verde simulando el césped y un montón de tumbonas para disfrutar del sol alejados del bullicio de la piscina. En esta cubierta gozaremos también de las mejores panorámicas a bordo de todo lo que nos rodea.



Arriba: Salvo por el gimnasio, la cubierta 11 sólo comprende un enorme espacio para tomar el sol en las tumbonas
Abajo: Las vistas de A Coruña desde la cubierta 11 del Empress eran fantásticas.



En resumen me llevo una grata impresión del Empress, un buque con una buena imagen y una óptima conservación general que no denota su casi cuarto siglo de vida excepto en algunos detalles muy concretos (algunos ascensores interiores estaban bastante abollados) o en la decoración de los camarotes. Eso sí, no debemos olvidar que si elegimos a este buque como opción para realizar un crucero estamos escogiendo una naviera generalista que trata de ofrecer mucho por poco dinero y eso se nota en algunos detalles como por ejemplo la calidad de la comida y las bebidas.


La bandera maltesa luciendo a popa.


Tampoco quisiera dejar de lado la sensación que me persiguió a lo largo de todo el recorrido de que las instalaciones del Empress se me hacen muy pequeñas para la capacidad total del buque, 2000 pasajeros en alojamiento máximo, lo que puede dar lugar en algunos momentos puntuales y en determinadas estancias de la nave (la piscina, por ejemplo) a cierta sensación de agobio cuando el barco va a plena capacidad.




Por lo demás lo recomendaría como una opción muy a tener en cuenta a la hora de realizar un crucero ya que el Empress ofrece mucho por poco dinero. Si a eso le sumamos lo atractivo que resulta poder embarcar desde A Coruña con el ahorro que eso supone en vuelos obtenemos una oferta de ocio más que interesante a la que sólo le pondría un "pero" y es que el itinerario, pese a que como digo resulta muy atractivo, no me parece el más idóneo para los que quieran una primera toma de contacto con este tipo de turismo y menos en un buque de las dimensiones del Empress.


Hall central.


Para acabar estas dos entradas especiales sobre la visita al Empress quisiera darle un millón de gracias a mi amiga Goretti de Barceló Viajes por haber hecho posible esta magnífica experiencia. Te estaré eternamente agradecido





martes, 27 de mayo de 2014

A bordo de la Emperatriz (Parte I)





La espectacular escala de 6 cruceros al unísono del pasado 2 de mayo, además de todo un acontecimiento histórico para la ciudad de A Coruña me dio la oportunidad de conocer más a fondo a uno de sus protagonistas, el buque Empress, en el cual embarqué por unas horas antes de que iniciara su travesía hacia Bilbao. Como en las entradas especiales dedicadas a aquella jornada para el recuerdo ya comenté algo sobre esta nave hoy me centraré, aunque sea de manera breve, en lo que fue el recorrido por los interiores de esta emperatriz de los mares..


Pase de visita. La llave de acceso a la Emperatriz.


Comenzando por el acceso a la nave que tuvo lugar en la cubierta 5 tras pasar los oportunos y rigurosos controles de seguridad. La primera parte de la visita fue guiada a cargo de una amable miembro de la tripulación que nos fue llevando por las estancias principales del Empress parándose en ellas para realizar una breve descripción de las mismas, como sus medidas y sus usos más frecuentes. La primera parada fue el Salón Piano Bar El Embarcadero, una estancia ideal para disfrutar de un café con una tranquila música ambiente de fondo y en un salón decorado con numerosos motivos náuticos.



El Salón El Embarcadero ofrece un ambiente tranquilo con una decoración de inspiración náutica.



A continuación  el Casino del Mar, una instalación que ocupa dos cubiertas con multitud de máquinas tragaperras, mesas para black jack, ruleta, póker, etc. Quizás la sensación que da es que se trata de una estancia exageradamente grande para el tamaño general de la nave y para los gustos del público europeo que no suelen mostrar una especial predilección por este tipo de ocio  a bordo. Puede que las dimensiones de esta sala sean una herencia del pasado de la nave cuando pertenecía a la naviera Royal Caribbean y estaba destinada al mercado americano.



El Casino del Mar. Un enorme complejo dedicado al juego con numerosas tragaperras y mesas de póker.



En la cubierta 5 también pudimos ver el Restaurante Wu Fusion. De inspiración asiática ofrece especialidades de la comida china, japonesa, india o tailandesa, eso sí, tiene cargo aparte y no entra en el "todo incluído" contratado. Dispone de un total de 76 plazas y de una decoración muy a tono con la temática.


Sabores asiáticos en el Restaurante Wu Fusion.


Subiendo un nivel, en la cubierta 6 encontramos el Salón Rendez-Vous, un bar / pub que constituye un excelente punto de reunión para tomar algo y charlar de manera tranquila. Con un tamaño de 627 metros cuadrados esta estancia tiene una capacidad para 341 personas.


Ambiente acogedor en el Salón Rendez-Vous.


En esta cubierta encontramos el hueco perfecto para dar rienda suelta a nuestra vena consumista en las tiendas duty free del Empress; bebidas, joyas, chucherías y los habituales recuerdos con el logo de la compañía son algunos de los artículos que podemos adquirir, siempre y cuando nos encontremos en alta mar ya que por ley las tiendas deben permanecer cerradas cuando el barco está atracado en puerto.


Galería de tiendas.


En las cubiertas 7, 8 y 9 es donde se encuentran el grueso de los camarotes y apenas hay estancias públicas, con pocas excepciones (la sala de internet, por ejemplo). La visita también incluyó algunos camarotes, en concreto nos dejaron ver dos tipos de cabinas (evidentemente muchos no se podían visitar al estar ya ocupados); fueron el 9114 y el 9184, como su primer número indica situados ambos en la cubierta 9 que es la más alta de la nave donde hay alojamientos. La primera de ellas era una junior suite con terraza y la impresión que generaba era la de una estancia con un tamaño más que aceptable para alojarse comodamente durante todo el viaje, correctamente equipada si bien la decoración denota un tanto el paso del tiempo aunque por lo general la sensación es la de un camarote muy cómodo con una cama de 2 metros, una zona de sala de estar con sofa separada de la cama por una cortina para evitar molestar a tu pareja si está durmiendo y te apetece ver un rato la tele, y con el aliciente de gozar de un balcón privado con unas excelentes vistas. La pega se encuentra quizás en el claustrofóbico cuarto de baño que supondrá todo un reto para las personas de gran tamaño sobre todo a la hora de ducharse. A bordo del Empress podemos encontrar 63 camarotes de este tipo con unas medidas de unos 14 metros cuadrados.


Las junior suite ofrecen al pasajero un buen tamaño y todas las comodidades.


Subiendo un peldaño en categoría, en la 9184 nos encontramos con una de las 5 suites de lujo con terraza, la Theodora Suite, que situada en la popa del barco ofrece en sus dos terrazas una vista sensacional de la estela que va dejando el Empress en su avance. Con una decoración que pecaba de los mismos defectos que el camarote anterior (algo desfasada) el espacio del cuarto crece para crear dos ambientes más diferenciados con una verdadera sala de estar y sobre todo (y aquí reside para mí la gran diferencia con el anterior) un verdadero cuarto de baño con un tamaño más que generoso que incluye una bañera hidromasaje.



Las suites con terraza ofrecen un mayor nivel de equipamiento y exclusividad que las junior suites admás de un mayor tamaño.



Pero el Empress oculta otras muchas sorpresas en su interior y os las enseñaré en la siguiente entrada...


viernes, 23 de mayo de 2014

Estelar





Buen tiempo, ambiente en la zona portuaria y un enorme buque de crucero atracado en los muelles. Una combinación a la que la ciudad de Ferrol comienza a acostumbrarse. A veces falla el primer elemento pero los dos últimos empiezan a ser escenas habituales, algo impensable no hace mucho y que hace inevitable el esbozar una sonrisa en la cara; muy parecida a la que lucen en su proa algunos de esos barcos, concretamente los de la naviera Aida Cruises. Y es que los ferrolanos comienzan a estar ya familiarizados con las simpáticas sonrisas de los buques de esta compañía, no obstante con la  escala del pasado viernes 16, a cargo del AidaStella, la naviera alemana lleva realizadas en la ciudad departamental un total de 4 visitas de las 15 previstas para este 2014, un año en el que Aida Cruises es la reina de estos muelles.


Una cara que se empieza a hacer muy familiar para los ferrolanos.


Y si Aida Cruises es el gran nombre a nivel de navieras en la ciudad vecina, en lo referente a buques la estrella es sin lugar a dudas (y nunca mejor dicho) el AidaStella, que con sus 6 escalas previstas  (ya ha realizado 2) habrá dejado a final de año a más de 12.000 pasajeros en el puerto ferrolano, una cifra nunca antes alcanzada por un sólo barco en un mismo ejercicio y en esta dársena. En un 2014 con cifras de récord en lo relativo a cruceros los habrá más grandes en la ciudad, pero el Stella será por méritos propios el nombre del año.


AidaStella. El barco del año en Ferrol.


Con la del pasado viernes el buque germano suma su segunda presencia en este puerto tras su escala inaugural del día 4 y a decir verdad con respecto a aquella memorable visita muy poco se cambió el guión. La llegada, procedente de la isla de Portland (Reino Unido), se produjo a una hora muy temprana, tal y como los buques de Aida están tomando por costumbre en Ferrol, y poco después de las 06:00 horas el Stella estaba comodamente instalado en el muelle Fernandez Ladreda. A esa hora muchos pasajeros aún dormían y la ciudad, todavía cubierta bajo el manto de la noche, era también ajena a la presencia del recién llegado.




No todos desconocían la llegada de la megaciudad flotante porque desde el momento mismo en que un buque de crucero se acerca a Ferrol todos y cada uno de los engranajes de una maquinaria formada por decenas de personas se ponen en marcha para llevar a cabo con éxito cada una de las escalas. El premio es muy goloso (y más en estos tiempos) por lo que todos los estamentos se vuelcan para que nada falle. Sólo así una ciudad se puede abrir un hueco dentro de esta voraz industria y hacerse con un pedacito de la tarta. Las cifras hablan de lo bien o de lo mal que se está haciendo los deberes en ese aspecto y para el caso concreto del puerto de Ferrol los números son ciertamente reveladores: en tres años se ha pasado de las 4 ó 5 escalas en cada ejercicio a las 26 previstas para éste. La porción de la tarta es cada vez más grande.




Toca hablar un poco del protagonista de la jornada del pasado día 16 pese a que es ya todo un conocido en este blog con tan sólo un añito de vida. En Ferrol su silueta también empieza a ser más que familiar porque la ciudad ha recibido en menos de dos semanas la visita del AidaBella y del AidaMar, buques que coinciden con nuestro prota de hoy en algo más que lucir el mismo maquillaje; todos ellos son unidades petenecientes a la Sphinx-Klasse, un grupo de siete buques basados en un mismo diseño original cuya construcción se inició en 2004 con el AidaDiva y al que siguió la producción de una unidad cada año en los astilleros Meyer de Papenburg (Alemania), una localidad que vive por y para la construcción de estos colosos y que, paradojas de la vida, ni siquiera tiene costa; los barcos se llevan a mar abierto navegando más de 30 kilómetros a través del río Ems.




Con su botadura en 2013 nuestro AidaStella fue el encargado de poner el broche de oro a una de las familias de buques más prolíficas y exitosas de la industria del crucero moderno. Para el próximo año Aida Cruises ya tiene previstos nuevos lanzamientos pero será ya con una nueva clase de buques, mucho más grandes y sofisticados, con los que dará un nuevo salto cualitativo para seguir luchando codo con codo con la competencia. El ser el último de la saga provoca que el Stella tenga importantes cambios respecto al diseño original que en lo esencial se resumen en la adición de cubierta y media más así como diferentes instalaciones a bordo con las que no cuentan sus hermanos. En números el AidaStella es un buque de 71.304 toneladas de registro bruto, 252´2 metros de eslora, 32´2 metros de manga, 7´3 metros de calado y cuenta con 4 generadores diésel que le otorgan un total de 48.000 CV de potencia, caballería más que suficiente para que sus dos enormes hélices de bronce, de 5´2 metros de diámetro cada una, propulsen a la nave a 23 nudos de velocidad máxima.




Evidentemente se trata de viajes de placer y el AidaStella rara vez navega a esas velocidades. Relax. Para poder evadirse del mundo la nave de la mirada hipnótica cuenta con 12 cubiertas de pasaje en las que sus pasajeros, 2.700 en capacidad máxima, cuentan con mil y una opciones de entretenimiento para poder desconectar del mundo bajo la supervisión de 620 miembros de la tripulación. Por esas cosas que tiene el mundillo de los registros marítimos los casi tres mil teutones entre pasaje y tripulación que van a bordo navegan en una isla italiana: el AidaStella está registrado en el puerto de Génova pese a que lo más seguro es que en su vida haya tocado dicho puerto.


Barco alemán pero bandera italiana. Cosas de la globalización.


Tras una estancia de medio día en Ferrol la salida, puntual como siempre, tuvo lugar a las 18:00 horas para poner rumbo norte en búsqueda de su siguiente destino, la bellísima ciudad de Santander. Eso sí, antes de abandonar la ría ferrolana al AidaStella le tocaba vivir un último requisito que se está convirtiendo en todo un clásico; la tradicional emboscada a la altura del Castillo de San Felipe  a cargo de los soldados dieciochescos de la Asociación Batalla de Brión que con cada una de sus actuaciones otorgan un plus de atractivo a las maniobras de salida que a buen seguro entusiasman a los que van a bordo.


Los miembros de la Asociación Batalla de Brión preparan sus armas. El "enemigo" se acerca.


Y no sólo a ellos porque en tierra desde el propio castillo y a pocos metros de este grupo de amigos aficionados a las recreaciones históricas tan elegantemente ataviados ver maniobrar a estas naves, algo ya muy vistoso de por sí, se convierte en un espectáculo sin igual. Existen otros excepcionales puntos desde donde ver a estos colosos de los mares surcar la bella ría ferrolana (quizás desde mi humilde opinión el más impresionante sea el mirador de A Bailadora) pero nada comparado a vivirlo desde el Castillo de San Felipe cuando estos soldados napoleónicos del siglo XXI se apostan en sus muros y dedican una andanada de disparos en honor a los turistas. Desde este blog quisiera dar las gracias a los miembros de esta asociación, no sólo por hacernos pasar a los allí presentes el pasado viernes una estupenda tarde entre risas y fotos si no también por la gran labor que realizan de cara a la imagen que se proyecta hacia el exterior de la ciudad de Ferrol y de toda la comarca de Ferrolterra. Si no habeís tenido la oportunidad de verlos en acción os lo recomiendo porque el que acude a ver alguna de sus actuaciones repite seguro...


El shipspotter contraataca: Tras haber despedido al AidaStella es hora de hacer el ganso. 
Jose cambia de arma por unos instantes y ajusticia a Marcelo mientras sus compañeros, 
al fondo de la imagen, se "hacen los suecos".


....como seguro repetirá también el AidaStella en Ferrol y no habrá que esperar mucho; será el próximo 13 de junio cuando el buque germano realice su tercera visita a la dársena departamental por este año (y las que le quedan), un año que a nivel de cruceros y en lo que respecta al puerto ferrolano sólo se puede calificar de una manera: Estelar.


El AidaStella se despide... por ahora.


Hoy los agradecimientos van a dirigidos a todos los que hicieron posible esta inolvidable jornada.





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jueves, 22 de mayo de 2014

Pasaron por aquí





Pese a lo mucho que me gusta bucear por la red a la búsqueda de noticias, anécdotas o curiosidades varias sobre buques de crucero para poder crear un relato minimamente interesante sobre  los barcos que visitan nuestra ciudad, reconozco que ultimamente no estoy siendo capaz de sacar adelante el post correspondiente a cada escala y es que algo me está fallando: el tiempo. O mejor dicho, la falta de él. A la avalancha de visitas que tiene lugar habitualmente cada mayo hay que sumarle el hecho de que este año en particular el quinto mes de 2014 va camino de batir todos los récords en lo referente a este tipo de tráficos, de manera que me resulta fisicamente imposible encontrar un hueco para dedicarles a todos y cada uno de ellos el protagonismo que se merecen dentro del blog. Aún así considero de justicia hacer al menos una mención de todos aquellos cuya presencia en la ciudad en las últimas semanas se ha quedado sin  hueco en esta página y para ellos va dedicado esta entrada resumen que al menos dejará costancia de que pasaron por aquí.


El Mein Schiff 2 de visita hace unos día por A Coruña.


En el último episodio relataba la escala doble que el pasado 7 de mayo los buques Arcadia y Le Boreal hicieron en el puerto herculino, con el aliciente en el caso del navío francés de proceder del puerto de Brens donde se convirtió en el primer buque de pasaje en hacer escala en toda la historia de esa dársena. Desde ese día varios han sido los navíos que han visitado la ría coruñesa así que haré una breve reseña de todos ellos por orden cronológico de llegada. Y el resumen comienza en la prolífica semana crucerística del 5 al 11 de mayo que contó con la presencia de un total de 6 naves de pasaje, nómina que cerró el viernes día 9 el lujoso Silver Whisper de la naviera Silversea. Hablar de esta compañía y de cualquiera de los 5 barcos que componen su flota es hacerlo de una de las apuestas más lujosas de la industria, con unos niveles de calidad en el servicio sólo comparables a los que puedan ofrecer compañías como Seabourn Cruise Lines o SeaDream Yacht Cruises. Para ver una muestra del nivel al que se mueve esta naviera no hace falta más que echar un vistazo a sus tarifas; para un  viaje como el que estos días trajo al Whisper a nuestra ciudad, un crucero de 11 días de  duración visitando Gran Bretaña, Francia, España y Portugal, los precios parten desde los 7.000 euros, eso sí, todo incluído.


El Silver Whisper durante su salida de la ciudad el pasado día 9.
 (Foto: Carlos Rapela)


El Silver Whisper llegó a la ciudad a primera hora de la mañana procedente del puerto de Leixoes para dejar que sus 400 selectos huéspedes pudieran realizar las oportunas excursiones o bien descubrir un poco mejor A Coruña. Tuvieron 10 horas para hacerlo porque a las seis de la tarde el buque zarpaba puntualmente rumbo al norte para dirigirse al puerto de Gijón. Sin más visitas en nuestra ciudad por este año nos quedamos con el consuelo de poder ver a su compañero de flota, el Silver Cloud, algo más pequeño que él pero igual de exclusivo. Será, imprevistos aparte, el próximo 10 de septiembre.


 (Foto: Carlos Rapela)


El encargado de tomar el testigo del Silver Whisper en el muelle de trasatlánticos fue el buque Azura, todo un habitual de nuestro puerto. Esta megaciudad flotante propiedad de la naviera P&O llegó el pasado día 14 a primera hora de la mañana procedente de Southampton en la que suponía la segunda presencia del año en A Coruña para este impresionante buque tras la realizada el primero de mayo.


El Azura. Todo un espectáculo digno de ver.


Tras una breve estancia de apenas 8 horas el enorme navío británico reemprendió la marcha poco antes de las cuatro de la tarde poniendo rumbo a Bilbao pero fue un hasta luego más que una despedida definitiva; aún tendremos Azura para rato en A Coruña; puesto que le quedan 3 escalas previstas en nuestra ciudad antes de acabar el año, la próxima de ellas el 13 de junio.




Cerrando este apresurado resumen el pasado sábado 17 los alemanes tomaron el relevo de los británicos con la recalada del buque Mein Schiff 2 de la compañía TUI Cruises. Esta naviera nacida de la colaboración entre la  americana Royal Caribbean y el touroperador alemán TUI AG comenzó sus operaciones en el año 2009 y desde entonces ha contado siempre con la ciudad herculina como puerto de escala para sus navíos. Este año el binomio A Coruña / TUI Cruises se hará más fuerte si cabe puesto que por primera vez toda su flota hará escala; además del nombrado Mein Schiff 2, hace poco más de un mes fue el Mein Schiff 1, gemelo del 2, el que visitó la urbe por unas horas. La guinda la pondrá el próximo 17 de junio el nuevo buque insignia de la compañía, el Mein Schiff 3, que visitará la ciudad en escala inaugural.


"Mi Barco" y el de todos los coruñeses.


El buque alemán llegó al puerto pasadas las 7 de la mañana procedente de Lisboa como parte de una travesía de 13 días con inicio en Palma de Mallorca y final en el puerto de Hamburgo. Desgraciadamente los más de 2.000 pasajeros que el Mein Schiff 2 trajo a la ciudad  no pudieron disfrutar del todo de su estancia en A Coruña; la razón fue que al tratarse del Día das Letras Galegas todos los comercios permanecieron cerrados, con el perjuicio que eso supone a nivel económico y lo que es peor, a nivel de imagen cada vez que atraca un crucero durante una jornada festiva.


Los pasajeros del Mein Schiff 2 se encontraron la ciudad con la persiana bajada.


Al menos si no en este aspecto los turistas pudieron gozar de una espléndida climatología durante su breve visita a la ciudad que no llegó a las 8 horas; A las cuatro en punto de la tarde el Mein Schiff 2 se hacía de nuevo a la mar para dirigirse al puerto de Bilbao despidiéndose así de A Coruña por este 2014. Si se quedaron con ganas de verlo les diré que su cuasigemelo Mein Schiff 1 se dejará ver por Marineda a finales del mes de septiembre.




Sé que no es mucho pero menos es nada y así por lo menos estos formidables navíos han tenido su cuota de protagonismo dentro del blog. Prometo dedicarles algo más de espacio a los próximos visitantes que se acerquen a nuestros muelles pese a que se empeñan en no darnos ni un respiro; por delante nos quedan todavía este mes un total de 6 escalas, a cada cual más interesante así que no habrá que bajar la guardia. Para acabar quisiera agradecerle a mi amigo Carlos Rapela la colaboración en este post con sus estupendas fotos del Silver Whisper.