NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.
  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.

lunes, 27 de enero de 2014

Cuenta saldada





En lo que a tráfico de cruceros se refiere el año 2014 no ha empezado como los otros años en los muelles herculinos. Las previsiones ya anunciaban que enero sería un mes "movidito", con más escalas de las normales a estas alturas del ejercicio y las previsiones acertaron; lo que no adivinaron es que el "movimiento" sería el del fuerte oleaje que ha hecho trizas el calendario de escalas previsto para este mes de enero




Para empezar y ya en la primera semana del año dos de las tres escalas anunciadas, las de los buques Saga Sapphire y Saga Ruby los días 4 y 5 respectivamente fueron anuladas debido a las adversas condiciones meteorológicas, pero al menos se pudo recuperar parte de lo perdido el día de Reyes con la parada no prevista del Aurora en nuestra dársena por el mismo motivo que se habían producido las cancelaciones anteriores. El equilibrio ha quedado reestablecido por ahora con la visita el pasado sábado 18 del buque Saga Sapphire que de esta manera recupera la escala anulada de principios de año. Así pues dos escalas previstas anuladas y dos escalas no previstas realizadas. De momento la cuenta queda saldada.




Sobre las 07:00 horas el Zafiro de Saga, la última incorporación en la flota de esta naviera británica, llegó a la ciudad en la que ya es su quinta recalada en nuestro puerto tras su debut en abril del pasado año para quedar minutos más tarde amarrado a los norays del muelle de transatlánticos con su proa apuntando al corazón de la urbe. Tras finalizar la maniobra de atraque a las 08:20 horas comenzaron a salir los primeros buses de las excursiones con destino a Santiago de Compostela para que todos aquellos pasajeros que quisieran pudieran conocer la maravillosa catedral y sus alrededores. Algunos osados optaron por quedarse en la ciudad y descubrir sus rincones más interesantes a pie pese a que el día no invitaba precisamente al paseo.




El Saga Sapphire procedía de Agadir (Marruecos) y en un principio tenía previsto atracar en Lisboa antes de concluir su ruta en Southampton pero las malas condiciones climatológicas, con fuertes vientos y gran oleaje hicieron que el capitán de la nave, Philip Rentell tomara la decisión de anular la parada en la capital portuguesa por seguridad e improvisar una escala en A Coruña. El pasaje, pese a la decepción inicial comprendió la situación y según aparece en el blog de la página oficial de la naviera, quedó encantado con el "descubrimiento" que muchos hicieron de nuestra ciudad.




Tras nueve horas de descanso el Saga Sapphire soltó amarras a media tarde para poner rumbo a aguas inglesas donde finalizó su travesía por el Atlántico. La salida se produjo en mitad de un chubasco que sorprendió a más de un "afotador" (yo incluido) cuando el navío transitaba a la altura de la Torre de Hércules, algo que ha sido norma durante este primer mes del año en el que cada una de las maniobras de estos ingenios flotantes que llegaban a nuestro puerto han ido acompañadas del agua. Aún así siempre es una grata sorpresa recibir este tipo de visitas inesperadas y más en el caso de nuestro protagonista de hoy ya que salvo nuevas escalas imprevistas el Saga Sapphire no volverá a visitar la ciudad en lo que queda de año. Para los fans de este barco nos queda el consuelo de poder ir a verlo a Ferrol, donde el buque inglés de bandera maltesa tiene previsto realizar tres recaladas en 2014, la primera de ellas el próximo 30 de abril.


Este año nos queda el consuelo de poder ver al Saga Sapphire en Ferrol. 
La foto corresponde al debut de este barco en la dársena ferrolana en abril de 2012.



martes, 14 de enero de 2014

Desestabilizado



(Foto: José Manuel Cereijo)


Lo que el mal tiempo te quita el mal tiempo te lo devuelve. Al menos es la moraleja que podemos extraer en estos primeros días del año. La semana pasada nos quedábamos un poco desilusionados por la anulación de varias escalas debido a las condiciones climatológicas lo que le quitaba brillo al que se presentaba como un fulgurante inicio de la campaña crucerística en nuestra dársena. Fueron dos las anulaciones, las de los buques Saga Sapphire y Saga Ruby, ambos de la naviera Saga Cruises, que decidían continuar rumbo o permanecer resguardados en otros lugares prescindiendo así de su parada prevista en A Coruña, una circunstancia que si bien era más una anécdota en el caso del primero se convertía en una enorme decepción en el caso del Ruby al tratarse su recalada prevista en los muelles coruñeses de la última antes de ser retirado del servicio activo a su llegada a Southampton esta misma semana tras más de 40 años de carrera comercial. Todo un mazazo para los shipspotters locales y para todos los amantes de los navíos clásicos. Pero al menos no todo fueron malas noticias. El mal tiempo que obliga a modificar las rutas no sólo trae anulaciones si no también recaladas imprevistas; de esa manera y en un extraordinario regalo de reyes los coruñeses recibimos el pasado día 6 la inesperada visita del buque Aurora. A río revuelto ganancia de pescadores...


Una leyenda que no volverá: La anulación de la escala del Saga Ruby impedirá 
que los coruñeses volvamos a ver a todo un clásico de los mares.


...Quizás demasiado revuelto. Por eso el "master" del Aurora decició resguardarse por unas horas en la costa gallega antes de continuar su camino hacia el Caribe para que las adversas condiciones de la mar no convirtieran un viaje de ensueño en toda una pesadilla. De esa manera el navío de la compañía británica P&O llegó pasadas las 09:00 horas procedente de Southampton y lo hizo en mitad de un gran chubasco que impidió a los "afotadores" que habíamos ido a contemplar la maniobra del imponente navío inglés ver las evoluciones en su trayecto hasta el muelle de transatlánticos. Visibilidad cero. Eso sí el viaje no fue en vano y sirvió para comprobar que los fabricantes de cámaras hacen su trabajo a conciencia dado que los equipos fotográficos llegaron a casa completamente empapados.


El chubasco que caía en el momento de la llegada del Aurora (en la imagen se le intuye 
doblando el dique de abrigo) impidió a los shipspotters disfrutar de la maniobra de atraque.
(Foto: Manuel Candal)


La última visita de este ya clásico de nuestra ciudad fue hace poco más de un mes, a primeros de diciembre, y en aquella ocasión con motivo de su visita escribí una entrada comentando los múltiples males que aquejan a este nave y que le han hecho ganarse una cierta reputación de gafe dentro de la industria crucerística. Puede que resulte un tanto exagerado pese a que leyendo sus numerosos incidentes parece que a esta nave la ha mirado un tuerto pero lo que está claro es que el  Aurora no "colabora" mucho para quitarse ese sambenito de encima; la prueba la tuvimos el pasado lunes cuando el buque se disponía a zarpar.


(Foto: José Manuel Cereijo)


Tras unas horas atracado en el muelle de transatlánticos y con un ligero retraso sobre la hora prevista finalmente el Aurora soltó amarras a las 18:30 horas dando atrás lentamente hasta llegar a la altura del Castillo de San Antón. Una vez sobrepasada la fortaleza que custodia la ría el soberbio navío comenzó a girar lentamente sobre sí mismo y cuando su proa ya apuntaba hacia el canal de salida... ahí se quedó.


(Foto: José Manuel Cereijo)


Con el paso de los minutos las miradas de los curiosos y de los aficionados que se encontraban en las inmediaciones del puerto comenzaron a observar con extrañeza la maniobra que se demoraba más de lo previsto. Aquello no era lo normal pero no fue nada comparado con lo que pasó a continuación; pasados unos minutos el Aurora comenzó lentamente a ponerse en movimiento retomando el giro en una especie de intento por deshacer lo hecho hasta ese momento quizás con la idea de volver a su amarre, pero cuando el buque apuntaba de nuevo con su proa hacia el punto del que había partido minutos antes continuó el giro. Aquello ya no tenía ningún sentido. La respuesta a tan raro comportamiento era un fallo mecánico, una avería en los estabilizadores del navío para ser más exactos. Una muesca más en su largo historial de incidencias y achaques que contribuyen a acrecentar aún más la leyenda negra del Aurora.


El Aurora haciendo de derviche.
(Foto: José Manuel Cereijo)


Los estabilizadores son unas alas desplegables bajo la línea de flotación y situadas hacia el centro de los barcos de pasaje que sirven para contrarrestar el balance causado por el viento o las olas que actúan sobre la nave. Se controlan giroscópicamente y tienen la capacidad de cambiar su ángulo de ataque sobre el agua; así cuando los sensores que controlan este mecanismo detectan el empuje de la ola sobre el barco, los sistemas de la nave mueven automáticamente los estabilizadores a fin de ejercer presión en la dirección opuesta. Este sistema es altamente efectivo y elimina cerca del 85 % del balance de un barco pero por desgracia no tiene efecto sobre el cabeceo (cuando la proa baja y la popa sube o viceversa). Todos los buques de crucero llevan hoy en día estabilizadores, la mayoría de ellos un par (una ala por costado) pero algunos gigantes como el Queen Mary 2 o el Oasis of the Seas montan dos pares. Después de esta pequeña explicación comprenderán la incoveniencia que supone hacer frente a una travesía como la que afrontaba el Aurora a su salida de nuestra ciudad completamente "desestabilizado".


 El malparado Costa Concordia nos sirve de modelo para ver los estabilizadores de un barco de crucero. Las flechas verdes señalan el estabilizador de babor de la nave italiana completamente desplegado.
(Foto: Autor desconocido)


Desestabilizados debieron quedar los casi 2.000 pasajeros del Aurora que observaron con resignación como después de soltar amarras el único movimiento del buque fue el de dar vueltas y más vueltas sobre sí mismo tratando de dar con el fallo mecánico. Finalmente y tras más de dos horas de giros como si de una peonza se tratase, la nave inglesa comenzó a moverse al fin en línea recta síntoma inequívoco de que la avería había sido subsanada y una vez superado el dique de abrigo se dispuso a realizar una larga navegación de casi una semana sin tocar tierra hasta alcanzar aguas caribeñas, concretamente la isla de Antigua como parte de su vuelta al mundo y que le tendrá entretenido hasta la primera semana de abril en la que el Aurora volverá a Europa para retomar su habitual agenda de cruceros por el viejo continente con Southampton como base de operaciones. Por nuestro puerto lo volveremos a ver, imprevistos aparte, a principios del mes de julio.


Esta misma estampa se volverá a repetir en verano (esperemos que con algo de sol)
(Foto: Manuel Candal)


Para acabar quisiera darle las gracias tanto a Jose Manuel Cereijo como a Manuel Candal por las fotografías prestadas para elaborar esta entrada.




jueves, 9 de enero de 2014

Comienza la fiesta





Vuelta al trabajo. Cuando todavía retumban los ecos de la última escala de 2013 en la ciudad, la temporada crucerística 2014 ya se ha puesto en marcha. Si otros años ha habido que esperar hasta casi entrada la primavera para ver desfilar por nuestra bahía al primero de los visitantes llegados por mar, este 2014 parece querer soltar cuanto antes su gran cargamento de escalas y tan sólo cuatro días después de comernos las uvas hemos visto al primero de los muchos protagonistas que tendrá el año y el estreno ha sido a lo grande; el honor de inaugurar el ejercicio le ha correspondido al majestuoso (nunca mejor dicho) Queen Elizabeth de la naviera Cunard que nos visitó el pasado sábado día 4. Queda oficialmente abierta la temporada de cruceros 2014 en A Coruña.




En un principio las previsiones no indicaban que el "Cunarder" fuese a ser el encargado de abrir fuego o al menos que no sería el único; unas horas antes de su llegada estaba anunciada la recalada del Saga Sapphire pero la complicada situación meteorológica de estos días atrás hizo que el buque de la naviera Saga Cruises anulase su primer compromiso del año con el puerto herculino. No fue el único cambio de última hora; su compañero de naviera, el mítico Saga Ruby y cuya llegada estaba prevista para el día siguiente en lo que iba a ser su última escala oficial antes de su retirada definitiva al llegar a Southampton también anuló la visita por el mismo motivo lo que supuso todo un jarro de agua fría para los shipspotters y aficionados a los barcos en general que teníamos marcada esa fecha como una de las más importantes del año. Al menos la confirmación de que el Queen Elizabeth no variaría sus planes fue un pequeño consuelo que no palió del todo (al menos a mí) la profunda decepción que supone el hecho de no volver a ver nunca más a toda una leyenda de los mares como el Ruby.


(Foto: Jose Manuel Ojén)


Pese a que, como digo, su majestad Queen Elizabeth no varió su itinerario previsto por culpa de las inclemencias el viaje de camino a la costa de gallega tuvo que ser una auténtica odisea para esta prodigiosa nave; con alerta naranja en toda la zona desde hacía varias jornadas la ruta entre Gibraltar y A Coruña fue de todo menos un camino de rosas y para sus pasajeros a buen seguro que una experiencia bastante alejada de lo que debiera ser una navegación placentera, tanto es así que estoy convencido de que más de uno de los que viajaban a bordo se alegró mucho cuando sobre las 09:00 horas la Torre de Hércules se dibujó en el horizonte. Una vez atracado con la ayuda de dos remolcadores debido al fortísimo viento reinante en el momento de la maniobra, los más de 2.000 habitantes de esta imponente ciudad flotante pudieron bajar a tierra para tomar alguno de los buses de las excursiones descartando la opción de descubrir a pie los rincones más interesantes de la ciudad en vista del día de perros que les había recibido.


(Foto: Jose Manuel Cereijo)


La del pasado sábado supuso la segunda escala de este navío en nuestro puerto tras su debut en diciembre de 2011. Construído en el año 2010 en los astilleros Fincantieri de Monfalcone (Italia) a imagen y semejanza de su hermano cuasigemelo Queen Victoria el Queen Elizabeth es el segundo buque más grande de la Cunard en toda su historia con sus 90.901 toneladas de registro bruto, sólo por detrás del Queen Mary 2. La diferencia de tonelaje con el Queen Victoria (unas 800 toneladas) y del que es casi un calco radica en su popa completamente vertical que le permite además acoger un mayor número de camarotes (aunque con unas terrazas algo más pequeñas) y que su capacidad de pasaje pase de los 2.014 en el caso de la reina Victoria a los 2.092 de nuestro protagonista de hoy.


La caída de la popa completamente en vertical diferencia al Queen Elizabeth 
de su cuasigemelo Queen Victoria.


Estas sutiles diferencias hacen que ambos buques se encuadren dentro de clases distintas a la hora de catalogarlos; así el Queen Victoria es un "Vista Class" categoría a la que también pertenecen buques como el Arcadia de la P&O o los Oosterdam y Westerdam de Holland America. El Queen Elizabeth, por su parte es una modificación de este diseño y se engloba en la llamada "Signature Class" que más que una clase aparte se podría considerar como una subclase al ser muy sutiles las modificaciones; de hecho la mayoría de especificaciones técnicas no varían entre los Vista y los Signature: El Queen Elizabeth alcanza los 294 metros de eslora, los 32´2 metros de manga (los máximos para transitar actualmente por el Canal de Panamá) y los 8 metros de calado, medidas que se repiten en las múltiples copias de este exitoso diseño en las distintas unidades que pululan por los mares. Sin embargo el Queen Elizabeth no es como los demás. ¿Que es entonces lo que hace tan especial a este navío? Pues evidentemente la fachada.




Y es que en términos marítimos llamarse Queen Elizabeth y pintar de negro y rojo te convierten automaticamente en un icono. No conforme con pertenecer a una de las navieras más legendarias en lo relativo a la navegación transatlántica este buque puede presumir de ser el poseedor de uno de los nombres más míticos de la historia marítima, un homenaje al navío al que sustituyó en el momento de su bautizo, el famoso transatlántico Queen Elizabeth 2 retirado a finales de 2008.




Y es que este barco es todo un homenaje flotante a los valores que desde hace siglo y medio pasea la naviera Cunard por todos los rincones del mundo, algo que se observa nada más pasar la escala de acceso. Su decoración se aleja completamente de las tendencias actuales que podemos ver en otras naves de pasaje y sus interiores emulan, o al menos tratan de hacerlo, a los de los grandes liners del período de entreguerras haciendo que una vez a bordo nos sintamos como en una cápsula del tiempo que nos ha llevado más de cinco décadas atrás.


El espectacular lobby central. El majestuoso corazón del Queen Elizabeth.
(Fuente: Condé Nast Traveler)


La cúspide de este homenaje a toda una era ya desaparecida reside en su bocina, con un sonido muy distinto al de los muchos cruceros que nos visitan habitualmente, un sonido mucho más grave debido a que es una copia exacta del mítico Queen Elizabeth de 1940, hundido en Hong Kong pasto de las llamas y que junto al Queen Mary se convirtieron en los reyes del Atlántico hasta la llegada de la aviación comercial a reacción a finales de la década de los 50 del pasado siglo. De esta forma el sonido de toda una era sobrevive en pleno siglo XXI. La historia nunca merece ser olvidada.




Ese mismo sonido retumbó el pasado sábado en toda la bahía por tres veces cuando el Queen Elizabeth soltó amarras a las 17:00 horas para poner rumbo a Southampton, punto y final de su travesía. Por delante una navegación bastante complicada hasta la ciudad del sur de Inglaterra debido al empeoramiento de las condiciones del mar, algo que ya pudimos observar una vez la reina superó el dique y comenzó a dar violentos machetazos por la canal oeste en un espectáculo ciertamente sobrecogedor y que a buen seguro disfrutamos más los de tierra que los embarcados.


El Queen Elizabeth enfrentándose al embravecido mar durante su salida el pasado sábado.
(Foto: Jose R. Montero)


Sin más visitas previstas en este 2014 para el Queen Elizabeth en A Coruña nos despedimos de él hasta el próximo año aunque nos queda el consuelo de que su hermana, el Queen Victoria será uno de los grandes protagonistas del año en la ciudad con sus numerosas visitas. A partir de hoy nos quedan por delante 12 meses con más de 80 escalas previstas y muchas muchas brillantes jornadas disfrutando de las espectaculares maniobras de estos gigantes del mar. Prepárense. Comienza la fiesta.


El Queen Elizabeth ha abierto la puerta a la temporada de cruceros 
2014 en A Coruña.

 
Para acabar este primer post del año quisiera dar las gracias tanto a Jose Manuel Cereijo, Jose Montero y Jose Manuel Ojén (cuanto Jose...) por sus maravillosas fotografías, muchas de las cuales ilustran esta entrada.