jueves, 30 de octubre de 2014

Lo que esconde un Oasis (Parte III)



(Foto: STX Europe)


Última entrada sobre el recorrido virtual que estamos realizando por los interiores del Oasis of the Seas, el buque de pasaje que cautivó hace unos días a la ciudad de Vigo con su presencia. He reservado los dos vecindarios restantes para el final porque son los que le otorgan a este navío su personalidad y porque cuesta creer que se pueda encontrar algo así en alta mar por lo insólito de su concepto. El primero de ellos dejará atónito a todo aquel que lo pise por primera vez puesto que absolutamente todos y cada uno de sus recovecos constituyen una verdadera revolución en esta industria. Bienvenidos a Central Park.


Créanselo, seguimos a bordo de un barco.
(Foto: STX Europe)


No, no estamos en Nueva York y aunque cueste creerlo tampoco hemos abandonado la nave pese a que el espectáculo que se abre ante nuestros ojos al llegar a la cubierta 6 nos diga lo contrario; no contentos con incluir una enorme calle con tiendas en el corazón de la nave como es el Royal Promenade, los de Royal Caribbean han creado por primera vez una amplia avenida al aire libre dejando hueco todo el corredor central del barco. Esta increíble arquitectura nunca antes vista en un buque de pasaje provoca además que, al estar partida la superestructura en su zona central, existan camarotes exteriores mirando hacia el centro. El vano ocupa un total de 9 pisos de altura desde la cubierta 6 hasta la 15, donde ambos lados del buque vuelven a encontrarse.


El barco "gruyere". El Oasis of the Seas presenta una disposición interior insólita con su amplia calle central dividiendo el buque. Esta arquitectura permite la existencia de camarotes con balcón mirando al interior de la nave.
(Foto: STX Europe)


Si ya esta disposición deja estupefacto al más pintado lo que encontramos en el interior de Central Park  hará frotarnos los ojos de incredulidad; ante nosotros una amplia calle llena de vegetación natural recorrida por senderos ajardinados y salpicada por bancos y agradables rincones para detenernos y sentarnos placidamente. En total Central Park tiene 12.175 plantas y 56 árboles que crecen sobre 82 toneladas métricas de suelo.


Paseando por Central Park.
(Foto: STX Europe)


En el centro de la calle se encuentran unos enormes lucernarios que permiten el paso de la luz natural al Royal Promenade, situado justo debajo y por el que asoma de vez en cuando el Rise Tide Bar, el bar-ascensor que ya comenté antes. A los extremos del Central Park encontramos diversas opciones de restauración como el 150 Central Park, que destaca porque a los mandos de su cocina se encuentra Keriann Von Raesfeld que a sus 25 años fue distinguido en su día como el mejor chef joven del mundo. Otras opciones son el Giovanni´s Table, de estilo trattoria italiana, el Vintages, un bar para picar algo antes de las cenas o el Trellis Bar, donde se puede disfrutar al aire libre de alguna de las actuaciones en vivo que tienen lugar por la noche en este jardín situado en mitad del océano.



En el interior de Central Park encontramos numerosas opciones de restauración, como por ejemplo el 150 Central Park (arriba)  con una cuidada decoración interior (abajo).

(Foto arriba: autor desconocido)
(Foto abajo: STX Europe)


Por si una calle a cielo abierto en mitad de un barco de crucero no fuese suficiente, el Oasis deleita a sus huéspedes con una segunda avenida. Desde la misma cubierta 6 y una vez abandonamos Central Park caminando hacia popa entramos en el último vecindario del Oasis of the Seas y que recibe el nombre de Boardwalk.


Bienvenidos a Boardwalk.
(Foto: STX Europe)


En esencia Boardwalk tiene la misma estructura que el Central Park pero cambiando de temática y si en el anterior vecindario nos encontrabamos en un agradable parque urbano neoyorquino aquí la sensación es la de habernos trasladado a un típico lugar turístico costero, una especie de Brighton o Coney Island (si se acuerdan de la película "Big" sabrán a lo que me refiero).


Un precioso tiovivo nos recibe nada más entrar en el Boardwalk.
(Fuente: avidcruiser.com)


Nada más entrar en el BoardWalk nos recibe un precioso tiovivo tradicional, el primero en alta mar, con 18 caballos hechos a mano y a lo largo del paseo se van sucediendo un variado número de tiendas como una heladería, una tienda de donuts, otra de juguetes, un bar, una marisquería y como no, el Johnny Rocketts, el restaurante tipo años 50 que ya es todo un clásico en la naviera Royal Caribbean. Al final del Boardwalk la superestructura se abre para desembocar en la popa donde se encuentra la que posiblemente sea la joya de la corona del Oasis of the Seas, el espectacular Aquatheater.


El no va más: El Aquatheater.
(Foto: STX Europe)


Para definir este prodigio basta con hacer mención a su nombre; el Aquatheater es el resultado de unir una piscina y un teatro. Una locura genial. Se trata de una enorme piscina de 5´9 metros de profundidad, la más profunda jamás antes vista en alta mar, con un suelo compuesto por módulos que suben y bajan para llevar a cabo increíbles espectáculos de acrobacias y saltos desde varios trampolines y plataformas situados a diversas alturas. Los juegos de luces y la música le ponen la guinda a una de las atracciones más visuales que se pueden ver a día de hoy en un barco de pasaje. Rodeando la estructura hay una amplia grada en forma de anfiteatro que se complementa con dos enormes pantallas planas para que no perdamos detalle.


Los espectaculares juegos de luz y sonido junto a las acrobacias y los saltos convierten al Aquatheater en uno de los entretenimientos más impresionantes jamás visto en un barco de estas características. Al fondo podemos ver también uno de los dos rocódromos situados a popa, cada uno de ellos de 13 metros de altura.
(Fuente: onboard.com)


Como ven los siete vecindarios que componen el Oasis of the Seas están repletos de rincones insólitos y espectaculares pero fuera de ellos también encontramos cosas a destacar. Los camarotes por ejemplo; no se incluyen en ningún vecindario en concreto puesto que se disponen a lo largo y ancho (y alto) del buque sumando un total de 2.706 habitaciones de las cuales casi 2.000 cuentan con balcón exterior (muchos de ellos debido a la arquitectura del Oasis y como ya dije antes tienen el balcón mirando hacia el interior del barco en el colmo de lo inverosímil). El grueso de camarotes se divide en 25 categorías distintas y van desde los 14 metros cuadrados del interior más pequeño hasta los 141 metros cuadrados de la suite más lujosa, y como sería muy complejo (y muy largo) comentar todas las posibles variantes con las que el crucero de los cruceros obsequia a sus huéspedes voy a destacar los que son la gran novedad en el Oasis of the Seas, los lofts.

 
Una de las suites a bordo del Oasis of the Seas.
(Foto: STX Europe)


Estaba claro que en un buque tan innovador como éste los alojamientos no podían ser menos sorprendentes y Royal Caribbean le ha dado una nueva vuelta de tuerca a la definición de alojamiento de lujo incorporando los lofts, camarotes de dos pisos con cristalera en toda la fachada, una moderna decoración interior y un completo equipamiento que incluye una sala de estar con pantalla LCD y y un baño para visitas en el piso de abajo y un dormitorio con cama "king-size" y baño principal con dos duchas en la parte superior. En total son 28 las suites tipo loft que podemos encontrar a bordo del Oasis; 25 suites normales de 51 metros cuadrados cada una (una de ellas algo más grande con 68 metros cuadrados accesible para discapacitados), 2 "Sky" loft de 67 metros cuadrados cada uno que a mayores incorporan un amplio balcón con tumbonas y 1 "Royal Loft Suite" de 141 metros cuadrados y capacidad para 6 huéspedes que además de muchísimo espacio cuenta con una biblioteca, un comedor, un piano de media cola y un inmenso balcón con zona de entretenimiento, televisión y una enorme bañera de hidromasaje. La repera.



Los camarotes loft se sitúan en la cubierta más alta del Oasis of the Seas (arriba).
En su interior (abajo) encontramos una disposición nunca antes vista en alta mar.

(Foto abajo: autor desconocido)

  
A la vista de todo lo que hemos visto a lo largo de estas últimas entradas es comprensible que finalizada la travesía a los pasajeros les cueste desembarcar y dejar de vivir este auténtico sueño que es viajar en el Oasis of the Seas. Al igual que esos turistas nuestro viaje por el que es hoy en día la nave de cruceros más revolucionara del mundo también termina aquí con el deseo de que aunque haya sido de un modo virtual, disfrutaran de la visita al que sin ningún género de dudas es el rey de los barcos de pasaje.



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