lunes, 27 de octubre de 2014

Lo que esconde un Oasis (Parte I)



(Foto: STX Europe)


En las últimas semanas y pese a que el flujo de buques de pasaje ha sido continuo en el puerto coruñés la noticia crucerística en la comunidad gallega ha estado lejos de nuestra ciudad, concretamente a unos 150 kilómetros. Y es que Vigo ha sido durante días el centro de atención para los shipspotters y aficiondos a este tipo de barcos por las dos escalas realizadas en el puerto de la ciudad olívica por parte del Oasis of the Seas, el buque de cruceros más grande jamás construído. Pese a no ser la temática central de este blog le he dedicado varias entradas a tan importante acontecimiento en las cuales he hablado de los principales rasgos de este buque centrándome sobre todo en las cuestiones relativas a su descomunal tamaño. Es hora de adentrarnos en las entrañas de este fenomenal ingenio flotante para comprobar lo que esconde el Oasis en su interior, que no es poco, pero antes de hacerlo hay que situar a este barco en el contexto general de la industria crucerística actual para entender lo que ha significado la aparición de este coloso.


El Oasis of the Seas saliendo de Vigo el pasado 27 de septiembre.


Como bien dice la propia Royal Caribbean, naviera del buque, en su página web el Oasis of the Seas es el barco que lo cambió todo;  una auténtica revolución en el sector como nunca antes se había visto. Podríamos pensar que lo es simplemente por su tamaño pero se debe principalmente a su concepto de vida a bordo que hace tabla rasa con lo hasta ahora establecido. En los últimos años la tendencia de la industria crucerística se inclina más hacia el protagonismo de la nave sobre las escalas del viaje, que quedan en un plano secundario. En el Oasis hemos llegado al final de ese recorrido; el buque finalmente es el destino en sí mismo quedando la ruta como una mera anécdota (en este sentido el Oasis y sus hermanos están más pensados para el Caribe que para destinos europeos, por ejemplo). Así pues nos encontramos en la culminación de una evolución que ha dado lugar a una nueva especie; ya no estamos ante barcos de crucero sino ante auténticos resorts flotantes dotados de propulsión propia; es algo que veníamos advirtiendo en las últimas creaciones salidas de los astilleros pero que con la aparición del Oasis of the Seas ha alcanzado una cota nunca antes vista.


El cambio de toda una industria. El que vemos a la izquierda es el Majesty of the Seas actualmente el buque más pequeño de la flota Royal Caribbean. A principios de los 90 este navío y sus dos gemelos (actualmente en Pullmantur) eran los más grandes de la industria crucerística. Hoy en día el Oasis of the Seas (derecha) triplica su tamaño.
(Foto: autor desconocido)


Este nuevo concepto de vida a bordo también implica que el crucerista cambie sus hábitos. En un buque que es un 43% más grande que los anteriores ostentadores del título de gigantes de la industria, los buques de la clase Freedom como el Independence of the Seas por ejemplo, cabría pensar que las instalaciones a bordo han aumentado de tamaño en la misma proporción y no es así; si bien son más grandes el aumento ha sido ligero en detrimento de incluir una mayor variedad de opciones de entretenimiento. Lo que sí que ha aumentado proporcionalmente a su tamaño es su capacidad de pasajeros (6.400 en capacidad máxima) lo que provoca que incluso en sus estancias más grandes, como el teatro o el restaurante principal los aforos apenas cubren un tercio del volumen de pasajeros. No es una mala planificación por parte de la compañía; el Oasis of the Seas está ideado pensando en la rotación de su pasaje gracias a su oferta de ocio tan segmentada. Un ejemplo: el teatro ofrece en cada travesía sólo tres "shows" distintos de manera que el pasajero no acude allí todos los días. Esto obliga también a un cambio de mentalidad por parte del crucerista como por ejemplo ir a desayunar o a comer cada día en un restaurante distinto.


 Para darnos cuenta de la dimensión real del Oasis of the Seas basta esta foto en la que nuestro protagonista aparece atracado junto al Freedom of the Seas (arriba) y que hasta la botadura del Oasis era junto a sus gemelos el buque más grande del mundo. Es evidente que se ha producido un enorme salto cuantitativo que se aprecia sobre todo en la manga de ambas naves.
(Foto: autor desconocido)


Este nuevo concepto de crucero también tiene sus contras: Si eres de los que piensa en hacer un crucero e ir improvisando sobre la marcha lo que hacer a bordo siento decirte que el Oasis no es una buena opción para tí. Sus limitados aforos en sus instalaciones obligan a una cuidada planificación incluso antes de iniciar la travesía. Reserva todo lo que puedas antes de subir al barco es la consigna que te dan en la agencia de viajes cuando contratas una travesía en esta nave. Eso si, una vez asimiladas estas premisas ya podremos disfrutar de todo lo que nos ofrece el Oasis of the Seas y que trataré de resumir en ésta y en las siguientes entradas, una tarea bastante complicada por lo mucho que podemos encontrar a bordo. Para empezar y como no podía ser de otra manera para un navío que rompe con todo un apunte sobre su distribución y es que el Oasis of the Seas, a diferencia del resto de la flota crucerística y debido a su brutal tamaño, está dividido en diferentes zonas en función de su temática o situación a los que acertadamente se las ha definido como vecindarios. En total esta enorme ciudad flotante está formada por siete vecindarios que describiré a continuación. Atentos porque comenzamos la visita guiada por este impresionante monstruo de la navegación así que síganme y no se separen del grupo.



Todo el interior del Oasis of the Seas está plagado de maniquíes y de diversas figuras decorativas; desde un intrépido piloto de ala-delta situado en la popa (arriba), un gaitero escocés en la proa o una simpática gaviota apoyada sobre la barandilla de unas ecaleras junto a las piscinas. La más simpática sin lugar a dudas es la que nos encontramos nada más traspasar la escala de acceso (abajo); un "operario" de los astilleros borra un graffiti donde se puede leer la palabra "Genesis", el nombre por el cual se conocía al proyecto del que finalmente surgió el Oasis of the Seas.

(Foto abajo: autor desconocido)


El primer vencindario a mencionar es el Royal Promenade y no por ser el más original de la nave, puesto que es algo que Royal Caribbean ya incluyó en los barcos de las dos series anteriores, la clase Freedom (2006) y la clase Voyager (1999); el motivo de que sea el primero de esta lista es porque es la puerta de entrada a este gran parque temático flotante que es el Oasis of the Seas. En esencia el Royal Promenade es una gran calle situada en las cubiertas 5 y 6 y que ocupa gran parte de la eslora del buque con bares, restaurantes y tiendas variadas a sus lados que nos permiten hacer una parada en el camino. Lo más parecido a pasear por cualquiera de los muchos (demasiados, quizás) centros comerciales de nuestra ciudad.


Vista general del Royal promenade
(Foto: STX Europe)


A diferencia de los buques de la clase Freedom, el Royal Promenade del Oasis es mucho más ancho gracias al espectacular aumento de manga pero en él encontramos elementos ya presentes en otros barcos de la flota como el Schooner Bar (bar de temática marinera) o el Globe and Atlas Pub (de estilo británico). Algo que tampoco podía faltar en esta enorme calle comercial es la presencia de un precioso coche de época al igual que en los buques preedecesores,  pero para el Oasis se ha pensado en algo más especial que el habitual Morgan: un Auburn Boattail Speedster Replica de 1935 que como es ya costumbre lleva a los mandos a dos simpáticos osos de peluche. Además de las ya conocidas el Royal Promenade del Oasis of the Seas incorpora nuevas y sorprendentes estancias, entre ellas la más singular sin lugar a dudas es el Rising Tide Bar, un bar-ascensor que asciende y desciende tres cubiertas mientras los turistas degustan sus consumiciones, algo completamente insólito. Otra de las diferencias de este auténtico centro comercial en miniatura (o no tanto) es que dispone de luz natural gracias a unos enormes lucernarios. Por las noches el Royal Promenade se transforma por completo dejando de ser una galería comercial para convertirse en una especie de teatro callejero con divertidos pasacalles a cargo de la tripulación.


El Rising Tide Bar (literalmente "marea ascendente") se mueve arriba y abajo sobre 4 columnas y en una altura de tres pisos hasta quedar incrustado en el enorme lucernario del techo con vistas a la cubierta 7. Cuando el bar se encuentra en su posición más alta su lugar en el Royal Promenade lo ocupa una fuente con juegos de luces de color.
(Foto: STX Europe)


 El segundo vecindario del Oasis of the Seas es Entertainment Place. Ocupa gran parte de la cubierta 4 y engloba la mayoría de las estancias de referencia cuando llega la noche. La principal es el Opal Theater, el teatro principal de la nave, que ocupa dos cubiertas y tiene un aforo para 2.161 personas, una cifra impresionante tratándose de un buque pero que se queda cortísima si tenemos en cuenta la capacidad máxima del Oasis por lo que la reserva se hace indispensable. Para favorecer el continuo tránsito de pasajeros y como ya mencioné antes, el teatro sólo representa 3 shows distintos que se repiten a lo largo de la semana que suele durar la travesía.


El Opal Theater.
(Foto: STX Europe)


Además del teatro en este vecindario tenemos el Casino Royale, al estilo Las Vegas, una instalación que cuenta con muchos adeptos en el mercado norteamericano (los europeos "pasamos" más de estas cosas) y en la que se distribuyen un total de 27 mesas y 464 máquinas tragaperras a lo largo de sus 1.672 metros cuadrados.


La entrada  al Casino Royale.
(Foto: STX Europe)


Otras opciones de ocio en este vecindario son el Jazz on 4, con espectáculos en directo de este estilo musical, Blaze, una de las discotecas de la nave con una atractiva decoración medieval, y como no, el Studio B, una pista de hielo (si, han leído bien) donde poder dar rienda suelta a nuestra vena patinadora por el día y disfrutar de espectáculos por la noche en una instalación ya existente en los buques de la clase Freedom.



 Arriba: Jazz on 4, el lugar para los amantes de este estilo musical.
Abajo: El Studio B, una pista de hielo en alta mar

(Fotos: STX Europe)


Es momento de hacer un alto en el camino para recuperar el aliento. Todavía nos quedan 5 vecindarios por descubrir a bordo de esta obra de arte de la ingeniería naval que es el Oasis of the Seas pero eso será en la siguiente entrada...


En el interior de Blaze.
(Fuente: accessmrd.com)



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