jueves, 3 de julio de 2014

Regicida (Parte I)





El rey ha muerto, viva el rey. Quizás no entiendan la conexión entre esta expresión y la temática del blog en general y de esta entrada en particular pero les aseguro que la tiene, aunque antes de adelantar acontecimientos empezaremos presentando a nuestro protagonista de hoy que no es otro que el buque Europa 2 que hace unos días, concretamente el pasado 27 de junio, visitó A Coruña en el que supuso su estreno por aguas herculinas.




El buque de la naviera alemana Hapag-Lloyd Cruises llegó a la ciudad muy temprano y poco antes de las 07:00 horas dejaba ver su esbelta silueta a la altura del dique de abrigo para quedar minutos más tarde amarrado a los norays del muelle de transatlánticos permitiendo el desembarco de sus afortunados huéspedes hacia los autobuses que los llevarían a realizar las excursiones previamente contratadas. El navío procedía del puerto de Southampton.




Su debut por aguas de nuestra ría sería el más destacado del año si no fuera porque hace unos días en la ciudad de A Coruña se estrenaba el novísimo Mein Schiff 3, tan nuevo que su escala en tierras gallegas se produjo apenas cinco días después del inicio de su andadura comercial. Aún así la presencia de este buque no debe restarle importancia a la recalada que el pasado martes realizó el Europa 2 ya que pese a no ser tan nuevo como el mencionado Mein Schiff 3 y en contra de lo que pudiera dictar su discreto tamaño o su poco llamativa apariencia general estamos ante la pieza maestra de cuantas se dedican al negocio de los cruceros a nivel mundial, que no son pocas. Un breve contexto histórico nos servirá para entender cómo de grande es la importancia de este barco en la industria crucerística actual.


La proa del Europa 2 con el faro de Mera al fondo.


Hapag Lloyd, la propietaria del Europa 2 no es una naviera más dentro del mundillo de los cruceros; su nombre es uno de los pesos pesados de la industria desde su fundación en el año 1970 a raíz de la fusión de dos marcas míticas nacidas allá en el siglo XIX, la Hamburg America Line y la Norddeutscher Lloyd, dos compañías sin las que resultaría imposible comprender la historia de la navegación trasatlántica. Además de por su prestigioso legado Hapag-Lloyd destaca de entre el resto de compañías porque a diferencia de lo que suele ser moneda común en las demás navieras ésta no se centra en un sólo nicho de mercado sino que sus productos se diversifican tratando de albergar a distintos clientes-tipo; así su oferta va desde los cruceros de tipo generalista hasta los del segmento de gran lujo pasando por los cruceros de expedición. Para abarcar tan variada oferta Hapag- Lloyd opera con una pequeña flota que en los últimos años ha variado en número moviéndose entre las 4 ó 5 unidades (algunas unidades han abandonado la flota y otras han ocupado su lugar) pero que ha mantenido como buque insignia a un navío incomparable con un nombre que es toda una leyenda de los mares: Europa.


El principio de los años 30 en plena época dorada de la navegación transatlántica, el "cotarro" lo dominaba la naviera  Norddeutscher Lloyd gracias a dos auténticos buques de leyenda, los gemelos Europa (en primer plano) y Bremen (detrás). La Hapag-Lloyd nació de la fusión de esta naviera con su gran rival, la Hamburg America Line.
(Fuente: wikipedia)


No hablamos de un navío simplemente brillante, hablamos de un buque insólito totalmente adelantado a su tiempo que desde el año de su debut, allá por 1999, redefinió el concepto del lujo presentando unos estándares de calidad y servicio nunca antes vistos en alta mar con unos ratios de espacio y de atención al pasajero ante los que nadie podía competir. El Europa era en el momento de su botadura un buque revolucionario en su diseño: entre otras novedades fue de los primeros barcos de crucero en incorporar pods en lugar de hélices convencionales como sistema de propulsión, lo que reducía notablemente el ruído y la vibración a bordo. Todas estas características le valieron al Europa para ser proclamado desde el año de su debut y hasta 2012 como el mejor barco de cruceros del mundo por la prestigiosa guía Berlitz (algo así como la biblia en materia de cruceros) durante 13 años consecutivos y tal era su ventaja en puntuación sobre sus rivales que hubo que inventarse una calificación especial para él: cinco estrellas plus. Imbatible para los demás navíos, sólo una cosa podía destronar al rey de los cruceros: el tiempo. Y es que el inevitable paso del tiempo amenazaba con quitarle la corona al Europa que veía como la competencia en forma de buques recién salidos de los astilleros con innumerables novedades comenzaba a acortarle distancia.


El Europa atracado en plena noche durante una de sus últimas escalas en A Coruña.


Viendo la posibilidad de perder la corona Hapag-Lloyd tomó cartas en el asunto. Renovarse o morir. Claro que en una industria tan competitiva como ésta a veces una simple renovación no es suficiente y hay que tomar medidas más radicales; así lo hizo la naviera germana ordenando construír un nuevo rey de los mares. Para su construcción la idea estaba clara y es que teniendo la fórmula del éxito en tus manos sólo es cuestión de mejorar el producto en cuestión pero... ¿se puede mejorar lo inmejorable?


El nuevo rey de los cruceros tomando forma en los astilleros STX France.
(Fuente: Hapag- Lloyd)


Sí. Pero sólo si del trabajo se encargan los mejores. Los elegidos para llevar a cabo tal hazaña fueron los astilleros STX France, los alquimistas del estuario del Loira, en la ciudad de Saint Nazaire y de donde han salido icónicos prodigios flotantes tales como el Normandie, el France o el Queen Mary 2 por citar sólo algunos. Los ingenieros basaron el diseño de la nueva nave en el exitoso Europa haciéndolo crecer en tamaño pero sin salirse de los cánones de un buque de tamaño medio. El resultado vio la luz a mediados del 2013: un navío de silueta muy similar al Europa pero con un 40% más de espacio respecto a éste, más respetuoso con el medioambiente y todavía más tecnológico si cabe; una especie de Europa 2.0 al que muy apropiadamente bautizaron como Europa 2 en homenaje a su ilustre modelo y predecesor. El barco superlativo. Tenemos nuevo monarca.



Viendo ambas naves de perfil resulta evidente que el diseño del Europa 2 (abajo) calca las líneas maestras de su predecesor Europa (arriba).



Con todo ser destronado no fue lo peor que le pudo pasar al Europa; en la semanas posteriores a la puesta en servicio del nuevo Europa 2, comenzaron a circular rumores de que la naviera alemana tenía en mente poner a la venta el buque que durante más de una década había encabezado las listas de los mejores barcos de pasaje; incluso en una página web especializada en venta de buques llegó a aparecer un anuncio referente al Europa en la que se ofrecía la nave por un montante de 185 millones de euros figurando como vendedor una empresa chatarrera siria. Hapag-Lloyd salió enseguida al paso de esta increíble noticia desmintiéndola por completo pero desde entonces en muchos ámbitos del sector miran con recelo hacia la compañía germana a la espera de que surga alguna noticia relativa al que fuera mejor navío del mundo durante más de una década. Ya saben lo que se suele decir: cuando el río suena...


Durante varias semanas fueron muy insistentes los rumores que hablaban 
de una posible venta del buque Europa.


Lo que es seguro es que haya venta o no Hapag-Lloyd seguirá contando con el rey de los cruceros gracias a su nuevo y espectacular navío ¿Pero que tiene este barco para que ningún otro pueda hacerle sombra? Para verlo tendrán que esperar a la siguiente entrada del blog.





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