miércoles, 14 de mayo de 2014

Invasión (Parte III)



(Foto: Manuel Candal)


En el anterior post finalizaba comentando algunos detalles sobre 4 de los 6 protagonistas de la jornada del 2 de mayo en los muelles herculinos. Nos faltan dos, así que es momento de conocerlos un poco mejor. Hemos citado al más grande (el Oriana), o al más desconocido (el Voyager); es turno ahora del más veterano y para verlo había que dirigir la mirada al muelle de Batería donde encontrábamos al Delphin. Construído en el año 1974 en los astilleros Wartsila de Finlandia, este buque opera hoy en día para la naviera alemana Passat Kreuzfahrten que lo explota en régimen de chárter destinándose al mercado alemán. A A Coruña trajo el pasado viernes a unos 500 turistas.




Quizás hoy luzca un inocente delfín en lo alto de la chimenea pero en sus inicios, allá por la década de los 70 el Delphin llevaba una hoz y un martillo, símbolo de su pertenencia a la por entonces poderosa flota soviética. La caída del muro de Berlín diseminó a los cinco componentes de la clase Belorussiya (a la cual nuestro Delphin otorgaba su nombre por ser su primer integrante) por toda la geografía occidental gozando desde ese momento de una suerte dispar. Con el paso de los años y la continua modernización de las flotas mundiales la otrora enorme flota comunista fue desapareciendo poco a poco y hoy en día son contados los ejemplares de buques de pasaje ex-soviéticos que siguen navegando por nuestros mares; el Delphin es una de esas raras excepciones.


El logo de la chimenea del Delphin era el de su antigua naviera, la Delphin Seereisen, que acabó en bancarrota hace unos años. Hoy en día su propietario es un consorcio hindú aunque el buque trabaja para una naviera germana.


Por último acabaremos esta breve descripcón de cada uno de los protagonistas con el más pequeño del grupo, el Hamburg, que el pasado viernes fue también el último en llegar a la ciudad trayendo a bordo a 400 turistas. Este buque perteneciente a la naviera alemana Plantours fue construido en 1997 y sus dimensiones, pese a ser muy parecidas a las del Delphin o a las del Voyager lo convertían en el benjamín de la pandilla; 14.903 toneladas de registro bruto, 144´1 metros de eslora, 21´5 metros de manga y 5´1 metros de calado. En sus 6 cubiertas de pasaje se distribuyen los 207 camarotes que permiten al Hamburg albergar a un total de 423 pasajeros en capacidad máxima atendidos en todo momento por su diligente tripulación formada por 170 personas.


El Hamburg atracado en el muelle del Centenario.


Al Hamburg le ocurre lo mismo que al Voyager y tanto su nombre como su silueta son poco conocidas entre los coruñeses con una salvedad; para el buque germano también es su segunda visita a la ciudad con su actual denominación pero con su anterior nombre, Columbus, y bajo los colores de la mítica naviera Hapag Lloyd visitó nuestro puerto en infinidad de ocasiones. Decir como curisosidad que al Hamburg parecen gustarle las multitudes; la prueba es que la de este 2 de mayo es su segunda estancia en la ciudad y la anterior fue la histórica jornada donde coincidieron 4 cruceros en el puerto. Ese día también coincidió con otro de los componentes del grupo, el Deutschland.


El Hamburg también fue protagonista de otra histórica jornada en el puerto coruñés, el pasado 18 de septiembre con la coincidencia de 4 cruceros. En la foto vemos al buque alemán llegando ese día a los muelles con el Discovery dejándose ver al fondo.
(Foto: Manuel Candal)


Así pues durante cinco horas la ciudad de A Coruña figuró en el olimpo del crucerismo mundial al albergar a seis naves de crucero al unísono; ese fue el tiempo que transcurrió desde la llegada del último de los protagonistas y la marcha del primero, que se concretó a las cinco de la tarde. A esa hora estaba prevista el inicio de una macrooperación nunca antes vista en el puerto herculino con el desatraque de cinco de las seis naves (el Hamburg saldría a las 20:00 horas) y que en principio zarparían de la rada coruñesa con 15 minutos de diferencia entre cada uno. Los planes en este sentido no se cumplieron del todo pero aún así la maniobra resultó todo un espectáculo digno de ver y en el que el Oriana fue el encargado de dar el pistoletazo de salida.




Con una puntualidad británica y lentamente, tal y como lo requería su compleja ubicación, el buque inglés maniobró con sumo cuidado pero con inusitada agilidad en busca de aguas abiertas donde poder dar rienda suelta a toda su caballería escondida en sus potentes motores no sin antes despedirse de la ciudad  y de la compañía con los tres bocinazos de rigor a los que sus compañeros respondieron haciendo sonar sus respectivos tifones. Tras superar el dique de abrigo el Oriana volvió a hacer sonar su bocina a modo de última despedida y aumentó revoluciones para poner proa al norte rumbo a su siguiente destino, el puerto de Southampton. El próximo 11 de junio volveremos a ver al elegante navío de la P&O por nuestras aguas aunque ese día evidentemente no estará tan bien acompañado.


El Oriana, el primero en irse.
(foto: Daniel Candal)


Tras un pequeño paréntesis de 45 minutos no previsto en el guión inicial, el segundo de los protagonistas se puso en movimiento; era el Empress, que partía cuando el reloj se acercaba a las seis de la tarde iniciando de esa manera una travesía de ensueño para los dos centenares de pasajeros que acababan de embarcar horas antes. Quizás por ese hecho las inmediaciones del Parrote y la punta del dique de abrigo se llenaron de gente para despedir al buque de la naviera española y a sus afortunados moradores durante su partida rumbo al puerto de Bilbao. El Empress enfiló la canal norte siguiendo la estela dejada por el Oriana que era ya tan sólo un punto blanco en la lejanía, no sin antes despedirse de la ciudad que lo había acogido por quinto año consecutivo. Próxima visita el 21 de septiembre. También con embarque.




A partir de la salida del buque de Pullmantur las maniobras de desatraque comenzaron a producirse una tras otra en una suerte de sincronización perfecta que daba como resultado la formación de un largo convoy que se dispersaba en aguas abiertas según fuese el destino de cada uno de sus integrantes. Tras el Empress le tocó el turno al Voyager, que con ayuda de un remolcador debido al fuerte viento reinante se separó del muelle de Calvo Sotelo y comenzó a avanzar lentamente. Tras doblar el dique el Voyager siguió el camino abierto por los dos buques que lo precedían ya que su destino era también el norte, más en concreto el puerto inglés de Porstmouth. Sin más visitas por este año habrá que esperar al 2015 para volver a ver a esta pequeña nave surcar de nuevo las aguas de nuestra ría.




Con el Voyager transitando a la altura de Mera, un bocinazo obligaba a volver la cabeza de nuevo en dirección hacia los muelles; el sonido procedía del Deutschland que, ya en plena maniobra de desatraque, exigía su cuota de protagonismo. Calcando los movimientos del Voyager, el buque germano parecía querer seguir de manera furtiva a su compañero de escala pero a pocas millas de la ciudad sus caminos se separaron ya que su objetivo era otro; rumbo Santander. A nuestra ciudad volverá, de cumplirse las previsiones, el primero de septiembre.


El Deutschland con en faro de Mera al fondo.


El Delphin fue el encargado de cerrar la impresionante operación salida que había incluido en unas dos horas a dos mercantes y cinco naves de crucero. El Hamburg se reservaba para más tarde. Con las inmediaciones del puerto cada vez más vacías, el veterano buque se puso en movimiento y por no romper la disciplina de grupo apuntó también al norte con la ciudad de St.Malo, en la bretaña francesa, como objetivo. Una vez el penúltimo de los integrantes del sexteto se hubo alejado por fín pudimos sacar el dedo del disparador de la cámara y tomarnos un merecido descanso después de tanto ajetreo.


El Delphin supera el dique de abrigo durante su salida de la ciudad el pasado día 2.


Ajeno al resto de sus compañeros, al igual que a la entrada, el Hamburg decidió quedarse a disfrutar un poco de la tranquilidad que se había apoderado del puerto con la marcha de sus compañeros. Con media hora de retraso sobre el horario inicialmente previsto debido a que unos 180 pasajeros se "perdieron" por Santiago, zarpó el último de los componentes del grupo. Costaba creerlo pero finalmente los muelles se quedaron vacíos. Hazaña conseguida. ¿Se superará en el futuro? Quien Sabe. Sólo hay aportar un dato para los más escépticos: el pasado septiembre la ciudad batía su marca histórica con 4 escalas al unísono y también entonces se hablaba de la dificultad de superar tal cifra. A día de hoy 4 atraques nos parecen pocos así que nunca digas nunca. El 2 de mayo fue algo más que un acontecimiento que quedará para la posteridad, fue la constatación de un hecho; la prueba de que nunca hay que ponerse un tope, que con el trabajo  y el esfuerzo de todos siempre se consiguen los resultados y que cuando éstos por fin llegan, a partir de ahí el límite es el cielo. Al puerto de A Coruña todavía le queda mucho que decir y muchas marcas que batir en materia de cruceros.




Para acabar con este reportaje de tres entradas dedicadas a tan histórico acontecimiento quisiera agradecer a todos los que aportaron su granito de arena con su trabajo y dedicación a que dicha jornada fuese posible y pudiésemos disfrutarla todos los que amamos el mar y los barcos. También y de un modo particular quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal el buen puñado de estupendas fotos que me suministró para sacar adelante estos posts.


(Foto: Manuel Candal)



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