martes, 27 de mayo de 2014

A bordo de la Emperatriz (Parte I)





La espectacular escala de 6 cruceros al unísono del pasado 2 de mayo, además de todo un acontecimiento histórico para la ciudad de A Coruña me dio la oportunidad de conocer más a fondo a uno de sus protagonistas, el buque Empress, en el cual embarqué por unas horas antes de que iniciara su travesía hacia Bilbao. Como en las entradas especiales dedicadas a aquella jornada para el recuerdo ya comenté algo sobre esta nave hoy me centraré, aunque sea de manera breve, en lo que fue el recorrido por los interiores de esta emperatriz de los mares..


Pase de visita. La llave de acceso a la Emperatriz.


Comenzando por el acceso a la nave que tuvo lugar en la cubierta 5 tras pasar los oportunos y rigurosos controles de seguridad. La primera parte de la visita fue guiada a cargo de una amable miembro de la tripulación que nos fue llevando por las estancias principales del Empress parándose en ellas para realizar una breve descripción de las mismas, como sus medidas y sus usos más frecuentes. La primera parada fue el Salón Piano Bar El Embarcadero, una estancia ideal para disfrutar de un café con una tranquila música ambiente de fondo y en un salón decorado con numerosos motivos náuticos.



El Salón El Embarcadero ofrece un ambiente tranquilo con una decoración de inspiración náutica.



A continuación  el Casino del Mar, una instalación que ocupa dos cubiertas con multitud de máquinas tragaperras, mesas para black jack, ruleta, póker, etc. Quizás la sensación que da es que se trata de una estancia exageradamente grande para el tamaño general de la nave y para los gustos del público europeo que no suelen mostrar una especial predilección por este tipo de ocio  a bordo. Puede que las dimensiones de esta sala sean una herencia del pasado de la nave cuando pertenecía a la naviera Royal Caribbean y estaba destinada al mercado americano.



El Casino del Mar. Un enorme complejo dedicado al juego con numerosas tragaperras y mesas de póker.



En la cubierta 5 también pudimos ver el Restaurante Wu Fusion. De inspiración asiática ofrece especialidades de la comida china, japonesa, india o tailandesa, eso sí, tiene cargo aparte y no entra en el "todo incluído" contratado. Dispone de un total de 76 plazas y de una decoración muy a tono con la temática.


Sabores asiáticos en el Restaurante Wu Fusion.


Subiendo un nivel, en la cubierta 6 encontramos el Salón Rendez-Vous, un bar / pub que constituye un excelente punto de reunión para tomar algo y charlar de manera tranquila. Con un tamaño de 627 metros cuadrados esta estancia tiene una capacidad para 341 personas.


Ambiente acogedor en el Salón Rendez-Vous.


En esta cubierta encontramos el hueco perfecto para dar rienda suelta a nuestra vena consumista en las tiendas duty free del Empress; bebidas, joyas, chucherías y los habituales recuerdos con el logo de la compañía son algunos de los artículos que podemos adquirir, siempre y cuando nos encontremos en alta mar ya que por ley las tiendas deben permanecer cerradas cuando el barco está atracado en puerto.


Galería de tiendas.


En las cubiertas 7, 8 y 9 es donde se encuentran el grueso de los camarotes y apenas hay estancias públicas, con pocas excepciones (la sala de internet, por ejemplo). La visita también incluyó algunos camarotes, en concreto nos dejaron ver dos tipos de cabinas (evidentemente muchos no se podían visitar al estar ya ocupados); fueron el 9114 y el 9184, como su primer número indica situados ambos en la cubierta 9 que es la más alta de la nave donde hay alojamientos. La primera de ellas era una junior suite con terraza y la impresión que generaba era la de una estancia con un tamaño más que aceptable para alojarse comodamente durante todo el viaje, correctamente equipada si bien la decoración denota un tanto el paso del tiempo aunque por lo general la sensación es la de un camarote muy cómodo con una cama de 2 metros, una zona de sala de estar con sofa separada de la cama por una cortina para evitar molestar a tu pareja si está durmiendo y te apetece ver un rato la tele, y con el aliciente de gozar de un balcón privado con unas excelentes vistas. La pega se encuentra quizás en el claustrofóbico cuarto de baño que supondrá todo un reto para las personas de gran tamaño sobre todo a la hora de ducharse. A bordo del Empress podemos encontrar 63 camarotes de este tipo con unas medidas de unos 14 metros cuadrados.


Las junior suite ofrecen al pasajero un buen tamaño y todas las comodidades.


Subiendo un peldaño en categoría, en la 9184 nos encontramos con una de las 5 suites de lujo con terraza, la Theodora Suite, que situada en la popa del barco ofrece en sus dos terrazas una vista sensacional de la estela que va dejando el Empress en su avance. Con una decoración que pecaba de los mismos defectos que el camarote anterior (algo desfasada) el espacio del cuarto crece para crear dos ambientes más diferenciados con una verdadera sala de estar y sobre todo (y aquí reside para mí la gran diferencia con el anterior) un verdadero cuarto de baño con un tamaño más que generoso que incluye una bañera hidromasaje.



Las suites con terraza ofrecen un mayor nivel de equipamiento y exclusividad que las junior suites admás de un mayor tamaño.



Pero el Empress oculta otras muchas sorpresas en su interior y os las enseñaré en la siguiente entrada...


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