NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 20 MAYO: La naviera Saga Cruises celebra su 20 aniversario.
  • 27 ABRIL: Aida cruises toma posesión de su nuevo buque, el AidaPerla.
  • 23 ABRIL: El AidaDiva cumple hoy 10 años.
  • 23 ABRIL: El Henna (ex-Carnival Jubilee) será desguazado en Alang.
  • 18 ABRIL: Viking Ocean Cruises construirá dos nuevos buques de cruceros ampliando su flota hasta los 8 navíos en 2022.

lunes, 10 de febrero de 2014

El adiós de una joya (parte I)





"El que está acostumbrado a viajar, sabe que siempre es necesario partir algún día"
Paulo Coelho


Viajero es aquel dispuesto a descubrir cualquier rincón del mundo allí donde pueda encontrar una nueva experiencia vital, el que emprende camino sin saber donde despedirá el día y en qué lugar recibirá al siguiente y el que sin tener en cuenta las inclemencias del tiempo siempre está preparado para partir. A veces esa partida es la definitiva; un hasta siempre en lugar de un hasta luego como el que ocurrió hace unas semanas con uno de los "viajeros" más longevos, más bellos y sin lugar a dudas más emblemáticos de cuantos se dedican (o dedicaban) al negocio de los cruceros. Les hablo del Saga Ruby que el pasado día 10 de enero puso punto y final a una dilatada y exitosa carrera comercial de más de 40 años de duración; otro pedacito de historia que se pierde, y cada vez van quedando menos surcando los mares. Una triste despedida que en nuestra ciudad tuvo un marcado punto de amargor.


(Foto: Jose R. Montero)


La fecha estaba marcada a fuego en los calendarios de los shipspotters locales desde hacía muchos meses y la casualidad quiso colocar tan importante acontecimiento en un día  tan mágico como el 5 de enero, un perfecto regalo antes de la mágica noche de Reyes. El Saga Ruby, uno de los últimos representantes de la estirpe de buques clásicos, visitaría la ciudad por última vez justo dos jornadas antes de su retirada definitiva. Puede que fuera esa misma casualidad o puede que fuera por esas cosas crueles del destino lo cierto es que una profunda borrasca se interpuso entre el histórico navío y A Coruña tomando su capitán la decisión de anular la escala en nuestro puerto y permanecer a resguardo en Lisboa durante varias jornadas. La decisión, del todo justificada por anteponer la seguridad de los que iban a bordo sobre cualquier otra circunstancia, cayó en  A Coruña como un jarro de agua fría provocando una profunda decepción entre la comunidad shipspottera gallega; una de las grandes citas del 2014 se iba al traste.


El Saga Ruby a su llegada a la ciudad durante su última escala 
en octubre de 2013.


Así que como las circunstancias me han impedido dedicarle al Saga Ruby la despedida que se merece  y que se ha ganado a pulso por lo mucho que a lo largo de estos años nos ha hecho disfrutar con sus escalas en nuestra ciudad, me ha parecido de justicia hacerle un homenaje en este modesto blog repasando su longeva y exitosa trayectoria con el objetivo de que su brillante carrera nunca caiga en el olvido y para resaltar que, aún siendo pequeño, un buque puede ser todo un grande en esto de la  navegación.


El Saga Ruby entrando en la ría de Ferrol.


Y para comenzar esta historia hay que remontarse al 15 de mayo de 1972. Ese día en los astilleros Swan Hunter Shipbuilders de Wallsend (Inglaterra) botan el casco nº 39 bautizado posteriormente con el nombre de Vistafjord. Se trataba de un encargo para la naviera Norwegian America Line (NAL), uno más cabría pensar de los muchos realizados por este histórico astillero en sus por entonces más de 90 años de historia y del que salieron nombre míticos de la navegación como el RMS Carpathia, el buque que auxilió al malogrado Titanic, o el más legendario de todos, el RMS Mauretania, uno de los transatlánticos más famosos de todos los tiempos. El buque botado aquella primavera del 72 no debería haber pasado a la historia por ninguna circunstancia concreta pero sí lo hizo y por un motivo nada desdeñable; el Vistafjord se convirtió en el último transatlántico en construirse en el Reino Unido y eso para una nación tan orgullosa de su impresionante legado marítimo es todo un acontecimiento.


Impresionante vista de la proa del Vistafjord días antes 
de su botadura oficial.
(Foto: Kevin Blair)


El Vistafjord era un buque de 24.292 toneladas de registro bruto, 191 metros de eslora, una manga de 25 metros y un calado de 8,2 metros diseñado para navegar a los 20 nudos de velocidad que le proporcionaban sus dos motores diesel Sulzer acoplados a dos hélices. En esencia el buque era una copia de un diseño previo construido ocho años antes para la misma naviera en los astilleros de Forges et Chantiers de la Méditerranée en La Seyne (Francia) bajo el nombre de Sagafjord y que a nuestros días llegó como Saga Rose, hoy tristemente desaparecido. A diferencia del Sagafjord, el Vistafjord tenía una cubierta a mayores, unas líneas un poco más angulosas e interiormente ofrecía otras variaciones como el restaurante principal situado en una sola cubierta. Estas diferencias hacían que el Vistafjord tuviese una mayor capacidad de pasaje que su hermano mayor y alcanzaba la cifra de 670 pasajeros atendidos por una dotación de 390 tripulantes, números que situaban a esta nave y a su cuasigemelo dentro del segmento de los navíos de crucero más lujosos del mundo.


El Vistafjord durante su viaje inaugural.
(Foto Kevin Blair)


De hecho la reputación de su naviera en este aspecto era envidiable. Nacida en 1910 para proporcionar un servicio ante la creciente corriente emigrante entre Escandinavia y Norteamerica, la Norwegian America Line comenzó a centrarse en los cruceros de lujo tras la I Guerra Mundial. A finales de los 50 y principios de los 60 la compañía se vio inmersa en una profunda remodelación de su flota con la construcción de varios buques siendo el Vistafjord el último en construirse para esta mítica naviera. El propósito de la NAL era operar con sus dos últimas incorporaciones en Europa realizando esporádicas rutas transatlánticas entre Oslo y Nueva York. De hecho esta ruta fue el viaje inaugural del Vistafjord iniciado el 22 de mayo de 1973. Desde esa fecha el buque noruego comenzó una carrera plagada de éxitos y casi sin rival....


Rebuscando en internet encuentras fotos tan curiosas como ésta. Se trata del Vistafjord todavía con los colores de la NAL en una escala realizada en A Coruña atracado en el muelle de Batería. La instantánea es del año 1978.
(Foto: Clive Harley)


....Casi. Pero todos los grandes nombres tienen su némesis y en el caso de la Norwegian America Line ésta era la también noruega Royal Viking Line: Fundada en 1972 esta compañía competía en lujo con la NAL gracias a tres buques gemelos de nueva factura: los Royal Viking Star, Sky y Sea, que han llegado a nuestros días como Black Watch, Boudicca y Albatros respectivamente. Curiosamente la historia tenía reservada para la rivalidad de estas dos compañías un paradójico desenlace.


El Royal Viking Star, uno de los grandes rivales del Vistafjord a finales de los 70.
Hoy en día conocemos a este buque como Black Watch.
(Foto: Tony Martin)


En la década de los 80 la Norwegian America Line, ya renombrada como Norwegian America Cruises, no pasaba por su mejor momento económico pese a su notable popularidad debido a la difícil situación del sector crucerístico en aquellos años y la solución a sus males financieros pasaba por una fusión con otra compañía. En un irónico giro de los acontecimientos las antaño rivales NAL y Royal Viking Line decidieron fusionarse bajo el nombre genérico de la última pero modificando la imagen corporativa, incluso se había decidido ya que los buques Sagafjord y Vistafjord pasaran a llamarse Royal Viking Saga y Royal Viking Vista pero el acuerdo de fusión no llegó a buen término y todo quedó en papel mojado.


(Foto: Michael Segeth)


Finalmente, y en una situación agónica, la NAL encontró un salvavidas en forma de oferta de compra por parte de la naviera Cunard en 1983 que puso el punto y final a 73 años de historia de la compañía noruega. Tanto el Sagafjord como el Vistafjord pasaron a operar a las órdenes de sus nuevos propietarios pero su prestigio era tal que la Cunard no modificó sus nombres, tan sólo variaron los colores en sus chimeneas que pasaron a ser los emblemáticos rojo y negro de la naviera británica.


El Vistafjord luciendo ya en su chimenea los emblemáticos colores de la Cunard.


Tras 10 años de trabajo para la compañía noruega nuestro protagonista de hoy iniciaba una nueva etapa en su carrera pero de momento dejamos la historia aquí. En la segunda parte os contare como le fue al Vistafjord a finales del siglo XX.


(Foto: Finn Tornquist)



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