NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.
  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.

lunes, 25 de noviembre de 2013

La historia del gallo





Procedente de Southampton el pasado lunes día 18 el buque Oriana, propiedad de la naviera P&O, realizó en el puerto herculino la que a priori iba a ser su última escala del año del total de seis previstas en nuestros muelles para este 2013; al final será la penúltima puesto que hace unos días ha trascendido que la nave inglesa volverá a visitarnos en unas semanas, concretamente el próximo 17 de diciembre. Es junto a sus compañeros de naviera Oceana y Ventura de los más asiduos visitantes este año pero a diferencia  de sus "coequipiers" la presencia del Oriana  tiene una especial relevancia en este ejercicio tras el paréntesis de dos años sin dejarse ver por nuestras aguas.




A nivel personal reconozco que también le doy más importancia debido a que se trata de uno de mis navíos preferidos con su bonito diseño que ahora se nos empieza a antojar clásico y que se aleja del repetitivo esquema visto en las unidades salidas de los astilleros en los últimos años. Un barco único en el más amplio sentido de la palabra y es que a diferencia de otros el Oriana no tiene buques gemelos, lo que le otorga un punto más de exclusividad. Es único en su especie. Por ponerle un pero a esta última afirmación podríamos decir que en realidad cuenta con un barco que, si bien no es gemelo, si cabría definir como primo-hermano; se trata del Aurora, construido 5 años después del Oriana  y diseñado a imagen y semejanza de nuestro protagonista de hoy.



El diseño del Aurora (arriba) se inspira claramente en las líneas del Oriana (abajo), construido 5 años antes.



Una de las cosas que más me gusta del Oriana es la cantidad de anécdotas y curiosidades que existen sobre este navío, algo que me viene de perlas para sacar adelante este modesto blog. En muchas ocasiones resulta ciertamente complicado escribir algo interesante sobre los barcos que nos visitan sin caer en la repetición y en este caso el Oriana es de esos buques "agradecidos" puesto que en torno a su figura siempre se encuentra algún detalle llamativo que, tirando del hilo, da para una buena historia. La de hoy es una de las más curiosas de cuantas existen sobre esta soberbia nave y sirve para demostrar, como dije antes, que estamos ante un barco muy especial.




Entre las muchas  características diferenciadoras que presenta el Oriana respecto al resto de compañeros de flota la principal es la presencia de un gallo en el ala de estribor de su puente de mando. Han leído bien, un gallo. Conviene aclarar eso si que hay gato (o gallo) encerrado; en el Oriana al igual que en el resto de la flota crucerística mundial no están permitidos los animales a bordo (la única excepción es el Queen Mary 2 y sólo durante sus rutas transatlánticas). El ave en cuestión es la figura metálica de un gallo dorado, el denominado "Golden Cockerel", el trofeo que se le otorga al buque más rápido de la flota P&O.


El "Golden Cockerel" situado en el ala de estribor del puente del Oriana.
(Fuente: orianaof1995.blogspot.com)


Cuando el Oriana entró en servicio en el año 1995 se convirtió en el navío de pasaje más rápido desde la construcción del Queen Elizabeth 2 en 1969 y en el buque de crucero más rápido jamás construido, título que sumaba al de buque de crucero más grande de todos los tiempos; resulta evidente que en esas fechas, el buque inglés se convirtió en el más mediático del mundo pero ironicamente estos hechos no le convertían en el buque más rápido de la compañía; había otro "gallo" en el corral y ese era el mítico SS Canberra que con sus 29´27 nudos alcanzados en sus pruebas del mar, allá en el año 1961, no tenía rival dentro de la naviera británica en cuanto a temas de velocidad.


El Oriana durante su salida de la ciudad.
(Foto: Manuel Candal)


Sin embargo el reloj corría en contra del legendario Canberra y si bien el flamante buque recién salido de los astilleros no fue capaz de batir su récord de velocidad, el tiempo sí fue capaz de derrotarle. En 1996 la P&O anunció la retirada de la mítica ballena blanca, apodo por el que se le conocía al Canberra desde su participación el la guerra de las Malvinas, y el Oriana se convirtió en el buque más rápido de la flota tras la retirada de éste; el traspaso del emblemático gallo que había lucido durante más de 10 años (antes que él lo ostentaba el SS Oriana) tuvo lugar el 25 de septiembre de 1997 en Cannes (Francia) donde Oriana y Canberra coincidieron atracados tan sólo cinco días antes de la retirada definitiva del Canberra. La emotiva ceremonia fue seguida con gran expectación por parte de los pasajeros de ambas naves


Durante su coincidencia en Cannes en otoño de 1997 se produjo el traspaso de poderes 
entre el Canberra y el Oriana pasando éste último a ostentar el "Golden Cockerel".
(Fuente: orianaof1995.blogspot.com)


Normalmente los buques de crucero no necesitan desarrollar grandes velocidades; lo suyo es la navegación relax  durante la noche para que sus afortunados moradores se despierten cada día en un puerto distinto pero la enorme velocidad desarrollada por el Oriana tiene un propósito: se necesita una velocidad de 24 nudos para realizar la circumnavegación al globo en 80 días o menos, requisito que venía en una cláusula del contrato de construcción que la naviera inglesa P&O firmó con los astilleros Meyer de Alemania. Los alemanes se pusieron a ello y como suele suceder cuando construyen algo, superaron todas las expectativas; durante las pruebas en el mar realizadas en un agitado Mar del Norte el Oriana alcanzó unos estratosféricos 27´2 nudos, lo que demuestra que un diseño eficiente no está reñido con la belleza.




16 años después nadie ha podido con la hegemonía del Oriana dentro de la compañía británica en materia de velocidad. Ni el Aurora, ni el Arcadia, ni el Ventura ni el Azura pueden con las espectaculares cifras que logra alcanzar este prodigio naval cuando pone su maquina en avante toda. Tras ser absorbida la P&O por el gigante crucerístico mundial Carnival Corp. en el año 2003 el buque inglés ha pasado a formar parte de una enorme flota formada por más de 100 naves y pese a la enorme competencia el Oriana sigue defendiéndose muy bien pese a no ser ya un "chaval" y en el ránking de los más veloces ostenta un meritorio tercer puesto unicamente superado por dos unidades tan especializadas como el Queen Mary 2 (que en realidad es un transatlántico y no puede compararse a nivel técnico con un buque de crucero convencional) y el Costa Voyager (una nave que fue construida con unos parámetros técnicos muy concretos con el própósito de tocar tres continentes, Europa, Asia y África, en un viaje de siete días). Los demás, pese a ser más nuevos o más grandes, no osan acercarse siquiera a las cifras de velocidad de este soberbio buque que, sin un pasado que incluya heroicidades bélicas como el Canberra, se ha convertido sin lugar a dudas en todo un emblema dentro de la histórica naviera P&O.


El mercante Zenit sale de puerto mientras al fondo el Oriana pone proa al sur 
para dirigirse a Casablanca.
(Foto: Manuel Candal)


Tras pasar toda la mañana descansando en el muelle de transatlánticos, pasadas las tres de la tarde el Oriana se puso de nuevo en movimiento y tras doblar el dique apuntó con su proa al sur para dirigirse hacia Casablanca donde llegaría tras dos jornadas de navegación en las que buen seguro este excepcional buque tuvo oportunidad de mostrar una de sus principales virtudes. Visto desde las proximidades de la Torre de Hércules, donde nos apostamos habitualmente algunos shipspotters para ver la partida de estos colosos flotantes, la impresionante estampa marinera del Oriana surcando agilmente las olas sirvió para reafirmar mi devoción incondicional por este buque que veremos de nuevo en unas semanas navegando por nuestra ría y muy posiblemente también en 2014. Lo que sí es seguro es que cuando vuelva a visitarnos el gallo dorado seguirá instalado impertérrito en el ala de estribor del puente del Oriana. Ahora la pregunta es: ¿alguien conseguirá en el futuro que el gallo "cambie de corral"? El tiempo, como siempre, es el que tiene la respuesta...




No quisiera acabar esta entrada sin agradecer a Manuel Candal las excepcionales fotos prestadas para ilustrar el post.



martes, 12 de noviembre de 2013

Alas al aire



(Foto: Jose R. Montero)


Este año los hay más grandes y los hay que levantan más expectación pero no conviene olvidar que, si nos ceñimos a los números, el Oceana es con sus 10 escalas previstas para este 2013 el verdadero actor principal de los muelles coruñeses en este ejercicio. De momento y con la del pasado martes día 5 el buque inglés lleva ya 8 visitas a nuestra ciudad. En esta su última estancia hasta la fecha por tierras gallegas el Oceana llegó sobre las 07:00 horas procedente del puerto de Southampton, punto inicial de su travesía de 11 noches por el Atlántico y que tras partir de la ciudad inglesa le llevó a visitar A Coruña, Casablanca (Marruecos), Cádiz, Málaga, Gibraltar, Lisboa y vuelta al punto de partida.


El Oceana pegando "machetazos" por la ría durante su salida.
(Foto: Jose R. Montero)


Construido a finales de 1999 en los astilleros Fincantieri en Monfalcone (Italia), el Oceana fue botado bajo el nombre de Ocean Princess y es el cuarto y último integrante de la Sun Class, un grupo de 4 naves gemelas formadas por el Sun Princess, el Dawn Princess, el Sea Princess y nuestro protagonista de hoy. En el momento de la botadura del primero de ellos, allá por el año 1995,  los buques de la Clase Sun eran los más grandes del mundo pese a que hoy en día sus medidas no nos llamen la atención entre tanto gigante de los mares; el Oceana tiene 261 metros de eslora, 32´2 metros de manga, 7´9 metros de calado y un arqueo bruto de 77.499 toneladas. He aquí una diferencia con sus hermanos de la Clase Sun porque pese a que antes dije que eran gemelos siempre hay algún matiz; en este caso el del tonelaje porque sus hermanos, al menos el Sun y el Dawn Princess, tienen 77.441 toneladas, una cifra que no casa con la del Oceana. Sé que 58 toneladas quizás no parecen muchas (y de hecho no lo son) moviéndose en estas cifras pero voy a tratar de explicar a que se debe esta sutil diferencia entre buques teoricamente gemelos.

El Oceana ha visitado este año el puerto de Ferrol en un par de ocasiones. 
En la foto se le puede ver transitando a la altura del Castilllo de San Felipe.  
(Foto: Fernando Allegue)


Esteticamente resulta difícil diferenciar al Oceana respecto a sus tres hermanas princesas salvo por los colores de sus respectivas navieras obviamente, pero si miramos con detalle si encontramos una pequeña diferencia en el puente de mando. Así las dos primeras unidades de la Sun Class tienen las alas del puente abiertas mientras que en el Sea Princess y en el Oceana aparecen cerradas. Es ahí donde encontramos esas 58 toneladas de diferencia.


El Dawn Princess atracado en Puerto Vallarta. En esta foto podemos observar que, pese a ser gemelo al Oceana, las alas del puente aparecen abiertas a  diferencia de las del buque de la P&O.
(Fuente: wikipedia)


¿Que contienen esas alas para que exista esa diferencia?. La realidad es que el puente de mando del Oceana no encierra ningún misterioso secreto y al igual que el de sus hermanos simplemente alberga los equipos de navegación y a los miembros de la tripulación que los manejan. ¿entonces por qué esa variación de tonelaje siendo exactamente iguales?. Bueno, en este punto hay que adentrarse un poco en terminología naval para explicar conceptos básicos en lo relativo a los modos de expresar el tamaño de los buques. Prometo no enrrollarme demasiado con el objetivo de no aburrir al personal y también para no meterme en un jardín del que me sería complicado salir.


Las alas de la discordia. Detalle del puente del Oceana, con sus alas cubiertas.


Uno de los principales términos para definir el tamaño de un barco es el desplazamiento. Por resumirlo mucho diremos que el desplazamiento es basicamente el peso de un buque. Como situar a un enome navío encima de una báscula resulta un tanto complicado, con la ayuda de un señor griego llamado Arquímedes facilitamos el asunto (o lo complicamos, según se mire) y definimos el desplazamiento como el peso del volumen del agua desalojada por la obra viva del buque en su estado de equilibrio. Como se trata de un peso, el desplazamiento se mide en toneladas de las de "toda la vida" (1 tonelada = 1.000 kilos).


Oceana atracado en el muelle de transatlánticos.


Ahora se complica la cosa. Existe otro concepto a la hora de definir el tamaño de un buque y es el arqueo bruto que es el más usado a la hora de hablar de las dimensiones de los buques de crucero. El arqueo bruto o tonelaje de registro bruto es el volumen interno total de los espacios cerrados de un buque y es la cifra utilizada en la mayoriá de casos para el cálculo de pagos fiscales, tasas portuarias, etc...




Como dice la definición anterior el arqueo expresa un VOLUMEN y no un PESO pese a que al igual que el desplazamiento, también se expresa en toneladas. Es por ello que este término genera tanta confusión respecto a lo que realmente significa hasta el punto que en muchas publicaciones se pueden leer las cifras de arqueo referidas como desplazamiento de un barco, algo que está mal expresado (reconozco que en multitud de veces en este blog yo caigo en el mismo gazapo de usar el término desplazamiento en lugar de arqueo, mea culpa...). La razón de que a día de hoy sigamos expresando el arqueo en toneladas se debe a una curiosa herencia del pasado.


¿Que tiene que ver un tonel con los barcos? Ahora lo explico...


En el siglo XIII el dato más representativo para expresar la capacidad comercial de un barco era mediante el número de toneles de madera que podía transportar; así nació el término "tonelaje" que ha ido perdurando hasta nuestros días (digamos que el tonelaje es el predecesor del actual término arqueo) pese a que en realidad el arqueo actualmente es adimensional; es simplemente un número y si tuviese que llevar alguna magnitud sería metros cúbicos puesto que, repito, hablamos de un volumen y no de un peso.


(Foto: Jose R. Montero)


Así la diferencia de 58 toneladas entre el arqueo del Oceana respecto a sus gemelos Sun Princess y Dawn Princess se debe a sus alas del puente cubiertas que aumentan el volumen interno del buque hasta las 77.499 toneladas o GT (del inglés "gross tonnage"). Es un caso similar al que ocurría por ejemplo con el malogrado Titanic, que pese a ser idéntico a su hermano Olympic en el momento de su travesía inaugural (y final) era considerado el más grande del mundo porque su arqueo bruto era mayor (1.000 toneladas de diferencia) debido a que la cubierta A, la inferior a la de botes, se había cerrado tras comprobar en el Olympic (que la llevaba abierta) un nulo disfrute de la misma con mala mar.


El Titanic (derecha) durante su fase final de construcción en Belfast posa con su hermano Olympic (izquierda) forzado a pasar por el taller para reparar una maltrecha hélice. Fue la única vez que ambos navíos coincidieron juntos.
(Fuente: wikipedia)


Ya lo ven; cosas de la terminología nautica. Espero no haberles aburrido demasiado con esta explicación pero me parecía una anécdota curiosa digna de aclarar. Tras pasar toda la mañana atracado en el muelle de transatlánticos, a primera hora de la tarde el Oceana soltó amarras para continuar ruta hacia el sur, un viaje que tras partir de A Coruña y dos jornadas de navegación llevaría al buque inglés al puerto de Casablanca. Tras esta recalada al Oceana aún le quedan por delante dos escalas en nuestra ciudad en el mes de diciembre pero eso será otra historia...


El oleaje amenaza con comerse la caracola mientras el Oceana decide 
hacer mutis rumbo a Marruecos.
(Foto: Jose R. Montero)


No quisiera acabar sin los agradecimientos de rigor a mi amigo Jose Montero por sus sensacionales fotos y también a los compañeros del magnífico blog visionesdeferrolterra.blogspot.com. por su aportación a esta entrada.


martes, 5 de noviembre de 2013

Una joya de regalo





Dicen que una joya es uno de los mejores regalos que una persona puede hacerle a un ser querido ya que expresa como ningún otro objeto el afecto hacia la persona obsequiada. El valor sentimental de la joya deja en un segundo plano el valor monetario de ésta pero siempre quedaremos mejor cuanto más exclusivo sea el material que la forma así que imagínense si el regalo en cuestión es un enorme rubí... Ese fue el regalo que recibimos los shipspotters coruñeses el pasado domingo 27 de octubre con la inesperada visita del Saga Ruby, todo un clásico de los mares. Inesperada porque, de hecho, la escala del pequeño y mítico buque de Saga Cruises no estaba prevista en el calendario inicial de escalas de este año.




Si a los aficionados al mundillo de los barcos en general y de los cruceros en particular se nos preguntase sobre que buque querríamos ver entrar en nuestra ciudad estoy seguro de que un porcentaje muy alto de los votos serían para el rubí de Saga y realmente motivos para elegirlo a él no faltan; se trata de uno de esos ejemplares clásicos de los que ya van quedando muy pocos, con líneas de auténtico barco totalmente alejadas de conceptos actuales que entienden como elegancia el superponer cubierta sobre cubierta para obtener el máximo número de camarotes con balcón privado, olvidando así las leyes de la proporción estética.


El elegante Saga Ruby saliendo de la ciudad.
(Foto: Jose R. Montero)


Pero quizás el motivo más importante para elegir al Saga Ruby como la nave que todos querríamos volver a ver una vez más es que este buque tiene fecha de caducidad; el navío de Saga Cruises realiza en este último tercio del año su particular gira de despedida antes de poner punto y final a una dilatada carrera comercial de 40 años plagada de éxitos el próximo 6 de enero. En esta gran "tourné" del adiós nuestra ciudad jugará una baza muy importante no sólo por la visita inesperada de estos días si no porque A Coruña tendrá el honor de ser el último puerto en acoger a esta mítica nave en escala comercial antes de parar motores para siempre en el Reino Unido un día después de tocar tierras gallegas. Por ello y pese al magno acontecimiento que será ese emotivo 5 de enero, la visita no prevista de este pasado domingo es todo un regalo del cielo.


El Ruby con Seixo Branco al fondo.


Y al cielo hay que mirar para encontrar el motivo de la escala de estos días. La razón de tan agradable visita fueron las adversas condiciones climatológicas que el Saga Ruby se topó en el inicio de su travesía de 15 días por el Atlántico y que tras zarpar desde Reino Unido lo llevaría a visitar la Isla de Madeira, las Islas Canarias, Marruecos y la costa portuguesa antes de retornar a su punto de partida pero todo el itinerario quedó en papel mojado por culpa de una enorme borrasca situada entre el Saga Ruby y el archipiélago portugués. Ya lo ven, a veces el mal tiempo trae cosas buenas (al menos esta vez para los coruñeses, sí)


La icónica chimenea del Ruby recortando el amenazante cielo coruñés.


Tal y como recoje el capitán del Saga Ruby, Wesley Dunlop, en su magnífico blog ya a su salida de Southampton en la tarde del día 25 se dieron cuenta de lo que se les venía encima en su camino a su teórico destino inicial: con vientos huracanados y un estado de la mar terrible que convertirían la travesía en una pesadilla muy alejada de lo que debería ser una placentera navegación recreacional el Capitán Dunlop decidió buscar refugio cuanto antes en la costa española y fijó su objetivo en nuestra ciudad. Funchal tendría que esperar.




Pese al cambio de planes para salvaguardar la integridad de todos aquellos que se encontraban a bordo del Ruby la ruta hasta A Coruña tampoco fue fácil; les esperaba "una noche llena de baches" como advirtió el capitán a su pasaje de camino a la costa gallega, con vientos de fuerza 8 y gran oleaje que hicieron que el Saga Ruby tuviera que levantar el pie del acelerador para negociar las olas de manera segura. El resultado fue un retraso de más de 4 horas sobre su entrada prevista en la ciudad a las 8 de la mañana y que de esa manera se realizó sobre el mediodía cuando la bella silueta del buque británico apareció en el horizonte para alegría de todos aquellos que disfrutamos de la estética de los buques de antaño.


(Foto: Jose R. Montero)


Tras subir el práctico a bordo dos remolcadores esperaron al Saga Ruby a la altura del dique de abrigo para escoltar por proa y por popa a esta gran dama de movilidad un tanto reducida hasta su punto de amarre en el muelle de transatlánticos junto al megayate Ace, convertido en estrella mediática por unos días en A Coruña debido a su espectacular tamaño y diseño. Pero pese a sus colosales cifras de envergadura y dinero y su imponente figura la llegada del Ruby, con sus clásicas y bien proporcionadas líneas, parecieron quitarle de golpe todo el protagonismo al fastuoso yate del megamillonario ruso que ya no parecía lucir tanto.


Dos remolcadores esperan al Saga Ruby a la altura del dique de abrigo para llevarlo 
hasta su punto de amarre.


De todas maneras ambos buques tuvieron tiempo para hacer buenas migas; en previsión de que la potente borrasca seguiría haciendo de las suyas bastante tiempo, el "master" del Saga Ruby decidió quedarse 48 horas para dejar pasar lo peor de la tormenta, una decisión que fue acogida con gran entusiasmo entre el pasaje del buque y que le permitió a muchos de ellos conocer una ciudad que en principio no figuraba en sus planes.


El Saga Ruby, en la foto parcialmente oculto por la terminal de pasajeros, pasó 
dos noches atracado en el muelle de transatlánticos.


Tras dos días de resguardo en nuestro puerto, el Capitán Dunlop decidió retomar el itinerario fijado y a media mañana del martes 29 el Saga Ruby soltó amarras para poner proa al sur en busca del archipiélago de Madeira. Las condiciones climatológicas habían mejorado bastante pero aún así el fuerte mar de fondo reinante aún en la bahía nos permitió ver lo buen marinero que es este navío y durante su despedida de A Coruña nos brindó un gran espectáculo cabalgando sobre las olas como ya muy pocos buques de su clase saben hacer. La veteranía es un grado. La próxima vez que veamos al Ruby por nuestras aguas todo será distinto, al menos animicamente porque estaremos ante el definitivo adiós de esta joya de los mares. Será, no lo olviden el próximo día de 5 de enero, un sensacional obsequio anticipado al día de Reyes. Por eso  dicen que una joya siempre es el mejor regalo...


Espectacular foto del Ruby demostrando sus estupendas cualidades marineras
 a la salida de la ciudad.
(Foto: Jose R. Montero)


Para acabar quisiera agradecer a mi amigo Jose Montero las sensacionales fotos prestadas para la elaboración de este post, sacadas durante la salida de la ciudad del Saga Ruby.



viernes, 1 de noviembre de 2013

Grandes y numerosos





El notable aumento de escalas de cruceros en los muelles coruñeses durante los últimos años ha dado al traste con una de esas reglas no escritas que decían que los meses con mayor afluencia de este tipo de tráficos eran los meses de mayo y septiembre. Tan peculiar norma no es casual; una gran parte de la flota crucerística mundial vive a caballo entre dos "hogares", el Mediterráneo en verano y el Caribe en invierno y por esta razón es sobre todo en los meses de mayo y septiembre, las fechas en las que se produce el cambio de domicilio, cuando más recaladas hay en nuestros muelles...




... O había. Porque lo de concentrar el grueso de escalas anuales en unos momentos tan concretos parece cosa del pasado. Con unas cifras que rondan cada ejercicio el centenar de visitas (cuando no superan esta psicológica cifra, como este año) el fenómeno no se hace tan acusado y el reparto se hace de manera más equitativa a lo largo de los 12 meses dando lugar a cifras en ciertas épocas que no nos creeriamos ejercicios atrás. Octubre es un ejemplo; un mes que historicamente aprovecha el tirón de septiembre para atraer escalas sobre todo en la primera quincena para luego ir bajando el ritmo progresivamente, pero que en el presente año ha roto con las estadísticas. Las previsiones apuntaban a un total de 14 recaladas para el mes recién finalizado (al final han sido15) y con una notoria concentración de buques en la semana del 21 al 27. Por falta de tiempo hoy dedicaré esta entrada a resumir de manera breve los movimientos de esos siete días.


El Independence of the Seas durante su salida de la ciudad el pasado jueves.
(Foto: Jose Luis Porta)


Semana muy ajetreada con la presencia de cinco naves de pasaje haciendo escala en A Coruña. Fueron los buques Oriana que nos visitó el día 22, el Ventura el 23 y un doblete el día 24 formado por el AidaCara y el Independence of the Seas, que coincidieron amarrados por unas horas en los muelles herculinos. La guinda al pastel la puso el domingo el Saga Ruby en escala no prevista y por tal motivo, y por tratarse también de un navío muy especial para mí, le reservaré su hueco propio en una posterior entrada. Llama la atención además de por lo "movidito" de la semana el tamaño de algunas de las criaturas protagonistas, entre ellas el Ventura y el Independence, dos de las más grandes megaciudades flotantes que operan actualmente en el continente europeo.


El Independence of the Seas, uno de los protagonistas de la semana.


El encargado de abrir fuego fue el buque Oriana de la naviera P&O del que ya comenté su presencia en la bahía en el anterior post con motivo de una extraordinaria foto realizada por Daniel Candal. El navío británico, todo un clásico coruñés desde su debut en 1995, llegó a la ciudad pasadas las 07:00 horas procedente del puerto de Southampton para dar la oportunidad a sus más de 1.900 pasajeros de conocer nuestra ciudad durante toda la mañana. La escala de hace unos días supuso su quinta recalada del año a A Coruña de las seis que tiene previstas pero a diferencia de las anteriores un suceso inesperado vino a variar su habitual protocolo. Tras su salida a primera hora de la tarde rumbo al puerto de Casablanca cuando el Oriana se encontraba ya próximo a Sisargas se vio obligado a dar media vuelta y volver al puerto coruñés debido a una emergencia médica.


 (Foto: Carlos Rapela)


Un pasajero efermó gravemente y su delicado estado de salud obligó a evacuarlo para lo cual el Oriana se acercó todo lo posible a tierra para facilitar la maniobra (no llegó a amarrar de nuevo). La evacuación se realizó desde una de las plataformas hidráulicas que el buque británico lleva a la altura de la línea de flotación desde donde el pasajero enfermo fue trasladado hasta la L/S Condesa Pardo Bazán, que se dirigió rapidamente a tierra donde ya esperaba una unidad medicalizada para trasladar al turista al Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña.


Momento en el que el pasajero enfermo es subido a bordo de la lancha Condesa Pardo Bazán  para ser llevada a tierra.
(Foto: Cruz Roja Española A Coruña)


Tras esta accidentada escala la del día siguiente fue más tranquila; su protagonista fue el buque Ventura, compañero de naviera del Oriana y también uno de los habituales por estas aguas. El enorme ingenio flotante llegó a la dársena herculina sobre las 08:00 horas procedente del puerto de Gibraltar en ruta hacia las islas británicas como punto final de su ruta de seis días y siete noches por el Atlántico. Su llegada supuso un desembarco masivo de turistas ya que este buque tiene capacidad para más de 3.500 pasajeros que sin embargo no pudieron gozar de una climatología muy favorable en su visita a la ciudad gallega. Pese a ello no faltaron osados que desafiaron a las inclemencias del tiempo para callejear un rato por el centro de la urbe o bien coger los autobuses hacia Santiago y alrededores.


El Ventura es uno de los cruceros más grandes que opera en Europa.


Tras una breve escala de unas siete horas el Ventura se puso de nuevo en movimiento a primera hora de la tarde para poner rumbo a Southampton. La del pasado día 23 es, a priori la última escala que este formidable navío hará en nuestra ciudad en 2013,  un año bastante pródigo en visitas para el Ventura en A Coruña con un total de siete recaladas.


El Ventura durante su salida de la ciudad con la fragata F-104 Méndez Nuñez al fondo.
(Foto: Jose R. Montero)


El jueves fue el día grande de la semana con la coincidencia de dos buques de pasaje en los muelles, el AidaCara y el Independence of the Seas, ambos con pocas ganas de madrugar. El primero en llegar a la ciudad fue el pequeño buque alemán de la naviera Aida Cruises que a eso de las 9 de la mañana y procedente de Le Havre maniobraba con cuidado para atracar en un emplazamiento desconocido para él como el muelle de Calvo Sotelo Sur. Apenas una hora y media más tarde y procedente de Funchal aparecía el gigante Independence of the Seas para hacer su tercera y última escala prevista en A Coruña por este año. En total un desembarco de unos 5.200 turistas que a finales de octubre supone un buen acicate para la economía local o al menos cabría pensarlo; lo cierto es que la climatología, al igual que sucediera en las jornadas anteriores, privó a los recién llegados de disfrutar de un agradable paseo por las zonas cercanas al muelle y por consiguiente redujo el impacto económico en los comercios cercanos.



AidaCara e Independence of the Seas atracados el pasado jueves en la ciudad. El cielo estuvo encapotado y gris (arriba) durante toda la mañana pero a primera hora de la tarde (abajo) la lluvia ya hizo acto de presencia.

(Fotos: Carlos Rapela)


La casualidad ha querido que en las tres escalas realizadas este año por el Independence of the Seas en nuestra ciudad en todas ellas coincidiera con otro buque de pasaje: ocurrió el pasado 16 de mayo cuando junto con el Ventura ambos buques batieron el récord de pasajeros desembarcados en un sólo día en el puerto coruñés con 7.000 turistas. En su segunda visita del año también estuvo acompañado, esta vez por el pequeño Braemar de Fred. Olsen Cruise Lines y en esta última visita su compañero ha sido el AidaCara.


El AidaCara atracado en el muelle de Calvo Sotelo Sur.


La salida del coloso de Royal Caribbean, prevista para las 17:30 horas, se realizó bajo un profundo chaparrón que a más de uno estropeó la jornada "afotadora" pero que no impidió que el Independence of the Seas pusiera proa a Southampton, punto y final habitual de sus rutas por el Atlántico. El AidaCara, por su parte decidió permanecer en la ciudad bastante más tiempo y zarpó a las 20:00 horas cuando la oscuridad comenzaba a adueñarse de la urbe. Tras virar en aguas interiores el navío germano puso proa al sur con destino a la ciudad de Lisboa. Sin más visitas en lo que resta de 2013 el próximo año tendremos que recorrer unos cuantos kilómetros para volver a ver la simpática cara de este navío; para el 2014 el pequeño de los Aida cambia el puerto de A Coruña por el de Ferrol.


El AidaCara cambia de aires el año que viene.


Para acabar con este pequeño resumen de lo que dio de si la última semana crucerística de octubre (falta el Saga Ruby pero de él hablaré en el próximo post) quisiera dar las gracias a todos los que han aportado alguna foto (más bien se las he "cogido prestadas") a este post: Jose Montero, Jose Luis Porta y Carlos Rapela. ¡¡Os debo una cerveza, chicos!!.