NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.
  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.

martes, 29 de octubre de 2013

La foto de Daniel



(Foto: Daniel Candal)


Permítanme que hoy me tome la licencia de cambiar el habitual esquema de este blog o si lo prefieren dejar al que debiera ser el protagonista de esta entrada en un segundo plano pero es que considero que la ocasión lo merece. Y todo a pesar de que el protagonista accidental de esta historia es el Oriana, sin lugar a dudas uno de mis buques preferidos y de que en su escala del pasado martes 22 a nuestra ciudad protagonizó un inesperado suceso como es la evacuación de un pasajero enfermo que le obligó a volver a puerto apresuradamente después de haber zarpado. Pues pese a que este suceso era lo suficiente interesante para desarrollar el post de hoy lo cierto es que todo queda eclipsado por una fotografía, la que encabeza y monopoliza esta entrada. Creo que a la vista de la instantánea sobran las palabras pero aún así trataré de explicarme.
El arte de la fotografía consiste en estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Es una definición que he oído muchas veces pero con la que no estoy del todo de acuerdo y a los hechos me remito; en infinidad de ocasiones disparando a algún barco desde la misma posición mi colega Jose obtiene unas fotos estupendas mientras que mis resultados no me dejan todo lo satisfecho que cabría esperar. Es evidente que hay algo más que ese componente azaroso del "donde" y el "cuando"; influye el equipo, obviamente, pero sobre todo influye el "afotador", que le da a ese momento exacto en el lugar exacto el toque único que cada uno tiene; eso es lo que convierte a mi modo de ver una foto cualquiera en una auténtica obra maestra.
Siempre he dicho que no soy aficionado a la fotografía pese a lo que pudiera parecer: Soy un aficionado a los barcos que usa el medio fotográfico para plasmarlos, como otros muchos utilizan el vídeo, por ejemplo; una simple elección de formato. Pero pese a no ser aficionado, el ir con una cámara a cuestas a la caza de los colosos flotantes que nos visitan me ha permitido conocer a grandes talentos en esto del encuadre y el disparo y de todos ellos quizás el que más me impresiona por sus fotos es mi amigo Manuel Candal, habitual colaborador de este blog. Tuve la fortuna de conocerlo hace ya un tiempo y debo decir que sus excelentes aptitudes para la fotografía quedan relegadas a un segundo plano por lo excepcional de su persona pero lo que realmente desconocía el día en que me lo presentaron era que sólo estaba viendo la punta del iceberg...
...Su hijo Daniel también ha heredado la afición por la fotografía y debo decir que, sin ánimo de menospreciar a su padre, el talento que destila Manuel en cada una de sus fotos se ha desbordado en el caso de su hijo. Es la prueba inequívoca de que existe un componente genético en esto de la destreza o dicho de otra forma, que el arte se lleva en la sangre. Lo he comprobarlo no sólo en las fotos que Daniel hace a los barcos, como la del encabezado, si no en otras muchas que este artista con letras mayúsculas ha realizado, las cuales me quedo embobado mirando cuando las publica en su muro de Facebook.
La foto que ven ustedes en esta entrada es una obra maestra, al menos a mi modesto entender. Un prodigio de composición que aprovecha uno de esos momentos mágicos que nos brinda en ocasiones la naturaleza para crear una instantánea icónica. Y no es un caso único; desde aquí os animo a ver su colección de fotos ya sea en la red, o en alguna de sus exposiciones para que comprobeís que lo que digo no es ni mucho menos exagerado. Dice el bueno de Daniel que para obtener esta foto miró por la ventana de su casa y al ver el arco iris y al Oriana zarpando fue a por su cámara y simplemente disparó. Quizás esa sea la clave; los genios se caracterizan por hacer fácil lo increiblemente dificil.




Euroestreno



(Foto: Jose R. Montero)


Estamos que lo tiramos, oiga. Digo aquí en Galicia. Al menos en lo que a tráficos de buques de pasaje se refiere; Con Vigo ya consolidado desde hace muchos años como una de las plazas fuertes en el noroeste peninsular, A Coruña batiendo récords año tras año en cuanto a escalas recibidas y Ferrol recogiendo los extraordinarios frutos de su fuerte apuesta por este sector (en 2014 habrá un auténtico boom de escalas en la ciudad departamental) una nueva referencia se nos ha unido al mapa gallego de destinos crucerísticos. Se trata del puerto de Celeiro que el pasado martes 22 recibió por primera vez en su historia la visita de un buque de pasaje con la escala del Europa de la naviera alemana Hapag Lloyd.


(Foto: Jose R. Montero)


La visita del lujoso navío alemán en el puerto de a mariña lucense se enmarca dentro de una travesía con salida en Burdeos y paradas en Bilbao, Vigo, Lisboa, Málaga y desembarque en Barcelona, un itinerario muy atractivo y que cuenta con el aliciente de, utilizando el argot ciclista; una etapa con final inédito como es esta escala en la costa luguesa. Tras atracar en la zona norte del muelle comercial  a primera hora de la mañana los turistas a bordo del buque alemán, unos 420 pasajeros, tomaron los autobuses de las excursiones que les llevaron a conocer la parte norte de la costa gallega con visitas a la localidad de Viveiro, la zona de Faro-Celeiro, el mirador de San Roque y por supuesto una de las joyas gallegas, la visita a San Andrés de Teixido.


(Foto: Jose R. Montero)


Desde hace ya varios años esta zona de la mariña luguesa se promociona en las principales ferias del sector para tratar de captar este tipo de tráficos y en muchas ocasiones ha surgido el interés por parte de varias navieras, muchas de ellas alemanas, por los atractivos de la zona. La concejala de Turismo de Viveiro, Covadonga Viamonte, confirmó que el Ayuntamiento mantendrá contactos con diversas empresas y touroperadores para conseguir que "varios cruceros atraquen en el puerto de Celeiro cada año", algo que a su juicio sería "muy importante" para "reactivar la economía" de toda la costa de Lugo y la comarca de Ortegal.


 
(Foto: Jose R. Montero)


"Se han marchado satisfechos de la zona. Ahora esperamos que esta primera experiencia sirva para que vengan más", concluyó. Desde este modesto blog me sumo al deseo de la concejala y espero que el Europa sea el primero de una larga lista de visitas de este tipo de naves a partir de ahora en el puerto de Celeiro. Enhorabuena a todos aquellos que han aportado su granito de arena por hacerlo posible.


El Europa supuso un contraste radical entre los habituales inquilinos 
del puerto de Celeiro.
(Foto: Jose R. Montero)


Evidentemente una ocasión tan histórica como ésta era demasiado atractiva como para que los shipspotters nos la perdiéramos. Por desgracia una gripe me dejó en fuera de juego ese día pero mi buen amigo y habitual colaborador del blog, Jose Montero, peregrinó cámara en ristre hasta el puerto lucense para inmortalizar tan importante acontecimiento y suyas son las fotos que ilustran esta entrada por lo que desde aquí le hago llegar mi agradecimiento por prestármelas.


El Europa durante su salida del puerto de Celeiro.
(Foto: Jose R. Montero)


lunes, 28 de octubre de 2013

Vuelta encontrada





Se define como vuelta encontrada la navegación de dos buques con rumbos opuestos o casi opuestos con riesgo de abordaje. Y no es que defina muy bien lo que ocurrió con el pasado día 20 en el puerto herculino con los buques Oceana y Saga Sapphire puesto que ambas naves no llegaron a sufrir tal situación en nuestras aguas pero la expresión se me vino a la cabeza a la hora de escribir la entrada.


El Oceana atracado en trasatlánticos.


Lo del pasado domingo fue más que una vuelta encontrada un cruce de caminos entre "unos que iban" y "otros que venían", si bien atracados ambos en los muelles coruñeses (el Saga Sapphire lo hizo en Calvo Sotelo Sur por falta de espacio) no se apreciaba más diferencia que las propias entre dos naves de tan diferente porte, edad y color. Donde a buen seguro debía notarse alguna diferencia era en el estado de ánimo de los pasajeros de cada uno de los barcos; gozoso y lleno de júbilo para los huéspedes del Saga Sapphire por iniciar un extraordinario viaje de una semana por el sur de Europa, triste y resignado para los temporales habitantes del Oceana por ser A Coruña su última escala antes de poner punto y final a un viaje de ensueño en el puerto de Southampton. Como la vida misma; el principio del camino para unos es el final de la senda para otros.


El Saga Sapphire tras haber doblado el dique de abrigo durante su salida de la ciudad.


Centrándonos en los aspectos meramente prácticos diremos que los más "alegres" fueron los primeros en llegar; poco antes de las 08:00 horas y procedente de Southampton el Saga Sapphire ya maniobraba en aguas interiores para atracar en un muelle poco frecuente para él como Calvo Sotelo Sur. Fue la única variación a una maniobra que el capitán del buque británico debe de conocerse al dedillo por ser la del pasado domingo su cuarta escala del año en A Coruña y por haber realizado la última de ellas tan sólo cuatro días antes.




Y si al Saga Sapphire ya le es familiar la maniobra de aproximación y atraque en la ciudad, la dotación del Oceana seguro que ya es capaz de hacerla hasta con los ojos cerrados puesto que con esta última son ya siete las veces que el navío de la P&O ha recalado en nuestro puerto en lo que llevamos de año. Con la "plaza" reservada en el muelle de transatlánticos el Oceana decidió que tampoco era necesario madrugar un domingo y hasta pasadas las nueve de la mañana el segundo protagonista de la jornada no se dejó ver por aguas de la bahía. El buque inglés procedía de Casablanca.




Los pasajeros de ambas ciudades flotantes aprovecharon la mañana para realizar las excursiones programadas o simplemente callejear por el centro de la urbe en una jornada que en lo climatológico no fue para tirar cohetes. Tampoco importaba mucho puesto que era domingo y salvo los taxistas y alguna cafetería no se pudo aprovechar el tirón comercial que supone el desembarco de más de 2.500 personas en un mismo día. Lástima.




Tras más de 8 horas de escala los dos protagonistas comenzaron a preparar su salida. El fuerte viento reinante ese día obligó a ambas naves a utilizar el apoyo de un remolcador como elemento de seguridad para realizar la maniobra de desatraque siendo el Saga Sapphire el primero en zarpar a eso de las cinco y media rumbo a Leixoes. Por su parte el Oceana parecía no querer irse quizás en un gesto de comprension hacia su pasaje, sabedor de que soltar amarras suponía ir acortando la distancia hacia el desembarque en Southampton, pero tras hacerse el "remolón" media hora el imponente buque volvió a ponerse lentamente en movimiento siguiendo la estela que minutos antes había dejado su compañero de amarre, con la salvedad de que el Oceana utilizó la canal norte para abandonar la ría coruñesa, la que suelen emplear los buques que se dirigen hacia las islas británicas.




Sin más visitas programadas por este año, esperaremos al 2014 para ver de nuevo por nuestra costa al Saga Sapphire. El Oceana sin embargo parece no cansarse de nuestra ciudad; todavía le quedan tres recaladas antes de finalizar el año, la próxima el 5 de noviembre.





viernes, 25 de octubre de 2013

Otra vida





Procedente del puerto de Gibraltar el pasado miércoles 16 el buque Saga Sapphire realizó su tercera escala del año en A Coruña. El barco, propiedad de la naviera británica Saga Cruises llegó a la ciudad poco antes de las 08:00 horas en mitad de un enorme aguacero que impidió al que escribe poder fotografiar la maniobra pero al menos si comprobar la impermeabilidad de su ropa (nula, por cierto). Tras completar la operación se colocó la escala para que aquellos que lo desearan de entre sus 750 pasajeros pudieran bajar a tierra firme para dar un paseo. Evidentemente muy pocos se animaron a esas horas y sobre todo, con una climatología tan adversa.




La presencia del Saga Sapphire en la rada coruñesa en 2013 es muy especial por el hecho de que se trata de su debut en nuestro puerto, distinción que este año tan sólo comparte con otros cinco navíos. Lo realmente curioso es que si en el caso del resto de debutantes nos hallamos ante buques de muy reciente construcción, en el caso concreto del Saga Sapphire hablamos de una nave a la que contemplan nada más y nada menos que 32 años de vida. Cabría pensar entonces que aquí hay gato encerrado y así es; lo de debut tiene truco...


La nueva imagen corporativa de Saga, con colores azules y blancos en la chimenea.


...Y el truco reside en que se trata de la primera vez que este navío nos visita con su actual denominación, que le fue otorgada a principios de 2012 y que a efectos de considerar un debut es lo importante. Por lo demás el barco que sale en las fotos de este post ya conocía la ciudad por haberla visitado en alguna de sus otras vidas y en eso consisitirá la entrada de hoy, en hacer un resumen más o menos breve de todo lo vivido antes de que el Saga Sapphire fuese el Saga Sapphire. Los lectores ya se podrán imaginar que con más de tres décadas en sus cuadernas el ahora conocido como "zafiro de Saga" ha gozado de una carrera llena de sucesos y también de nombres, así que rasquemos un poco la pintura del casco a ver cuantos aparecen.


Mucho ha cambiado la imagen del Saga Sapphire de la actual a la 
que lucía en sus comienzos...
 (Fuente: shipspotting.com)


Y el primero de todos ellos enterrado bajo varias capas de pintura es el de Europa, uno de esos nombres míticos de la historia nautica. Bajo esa denominación fue botado en 1981 el actual Saga Sapphire y no se trataba de un buque de cruceros cualquiera. Por aquellos días y salvando nombres ilustres como los Queen Elizabeth 2, Norway (el antiguo France) o Canberra, muy pocos buques de pasaje osaban rondar las 40.000 toneladas de registro bruto.


Momento en el que el flamante Europa es botado al agua en los astilleros 
alemanes de Bremer Vulkan en septiembre de 1980.
(Foto: Joerg Seyler)


El Europa, el cuarto buque en lucir tal denominación, fue un encargo de la naviera alemana Hapag-Lloyd a los astilleros Bremer Vulkan de Bremen aunque inicialmente el plan era construirlo entre dos astilleros, uno situado en la RDA y otro en la RFA, como un símbolo del deseo de unión en la por entonces dividida Alemania, aunque al final se optó por la solución más práctica de realizar todos los trabajos en un solo lugar. Con 33.819 toneladas de registro bruto, 199´6 metros de eslora y 28´5 metros de manga, el nuevo y flamante buque se convirtió en uno de los más lujosos y más exitosos de su época. A lo largo de los años el Europa gozó de una carrera sin contratiempos tan sólo truncada por un accidente el 30 de abril de 1992 cuando el crucero colisionó con el portacontenedores Inchon Glory en aguas de Hong Kong sin que se produjeran heridos pero con importantes daños materiales.


Esta instantánea está tomada en julio de 1997 y corresponde a una de las 
múltiples escalas que el Europa realizó en A Coruña durante su etapa 
como buque al servicio de la Hapag Lloyd.


Pese a su gran éxito la rápida evolución de la industria crucerística a finales del siglo XX hizo que el Europa fuese ampliamente superado por la competencia apenas 10 años después de su botadura. A finales de los 90 Hapag Lloyd quiso dar un salto cualitativo en su oferta y se dio cuenta de que un buque que rondaba la veintena de años no era el más adecuado para hacerlo. La solución fue tan radical como sencilla: se encargó la construcción de un nuevo buque con el mismo nombre y el "viejo" Europa fue vendido. Borrón y cuenta nueva. El Europa pasó en 1999 a manos de la naviera Star Cruises bajo el nombre de Superstar Europa aunque esta denominación le duró tan sólo unos meses y fue rebautizado como Superstar Aries, algo más acorde con la terminología usada por esta compañia y que sólo opera en el continente asiático.


Durante su etapa asiática el barco portó el nombre de Superstar Aries
Pese a que en la popa sólo parece poner "Star Aries" hay un pequeño 
"Super" añadido al principio del nombre.
(Foto: Yuxin Wang)


En 2004 el navío comenzó una nueva etapa al servicio de la española Pullmantur Cruises bajo el nombre de Holiday Dream operando cruceros por el Mediterráneo en verano y por Cuba durante el invierno bajo un charter para la compañia brasileña CVC. Cuando en 2006 Pullmantur es comprada por la norteamericana Royal Caribbean la primera decisión que se toma es cesar las operaciones del Holiday Dream en Cuba debido al boicot estadounidense a la isla caribeña.


El Saga Sapphire con los colores de la Pullmantur y bautizado 
como Holiday Dream saliendo del puerto de Barcelona.
(Foto: Carlos Poveda)


Tras hacerse con la compañía española, Royal Caribbean decide extender sus tentáculos por Europa y su siguiente objetivo es Francia donde decide fundar una nueva naviera bajo el nombre de Crocieres de France. Para operar con los colores de la nueva empresa se transfiere el Holiday Dream y se le rebautiza como Bleu de France. No sólo cambia el nombre; el buque es llevado a Barcelona donde se somete a una reforma por valor de 30 millones de euros y la nave, pese a rozar la treintena, luce como recién salida de los astilleros.


El buque bautizado como Bleu de France y con unos colores que ya se 
acercan bastante a su aspecto actual.
(Foto: Walter Maifarth)


Pese a los costosos trabajos en sus interiores, su nuevo aspecto exterior con su elegante casco pintado en azul marino y su nombre tan patriótico el proyecto no cuaja entre el público galo y la empresa decide vender el buque en 2011 a la Saga Cruises reemplazándolo por otra nave de Pullmantur, el Horizon. A partir de aquí ya conocemos la historia; Saga lo rebautiza con su actual nombre y de momento ahí sigue al pie del cañón pateándose los mares de medio mundo. Como ven el Saga Sapphire ha tenido más vidas que un gato...




Tras unas nueve horas en la ciudad a las cinco de la tarde el Saga Sapphire zarpó con rumbo hacia el puerto de Southampton, final habitual de las rutas de esta naviera británica. No fue un adiós si no más bien un hasta luego puesto que el buque inglés repitió visita a A Coruña tan sólo 4 días más tarde, en esta ocasión con el buque Oceana como compañero de amarre en los muelles herculinos pero eso ya es otra historia y como tal la contaré en el siguiente post.


El Saga Sapphire rumbo al Reino Unido junto con una "escolta" muy especial.



 

martes, 22 de octubre de 2013

David vs. Goliat





La célebre historia bíblica de David y Goliat narra el magno acontecimiento de como el humilde pastorcillo acabó con el gigante soldado con una piedra lanzada desde su honda. No es que guarde mucha relación con los barcos (de hecho ninguna) pero lo cierto es que la presencia en A Coruña el pasado sábado 12 de octubre de dos buques tan dispares en tamaño como el Braemar y el Independence of the Seas en nuestros muelles invita a hacer el símil entre nuestros dos protagonistas de hoy y el legendario relato.


Pese a que la perspectiva beneficia al Independence, el Braemar es realmente 
pequeño en comparación con la megaciudad de Royal Caribbean.


No llegaron a las manos, ni falta que hizo; de hecho coincidieron por poco, en parte porque el Braemar ultimamente siempre parece ir con prisas cada vez que hace escala en nuestro puerto. El pasado sábado a eso de las 07:00 horas y procedente de Avilés el buque británico se encontraba ya finalizando su maniobra de atraque y eso que ésta tuvo lugar en el muelle de Calvo Sotelo Sur por falta de espacio, con la mayor complejidad y tiempo que eso supone.




El Independence of the Seas por su parte fue fiel a sus costumbres que dictan que sus visitas a la ciudad herculina se inician a media mañana y pasadas las diez su descomunal figura transitó por delante de la Torre de Hércules para media hora más tarde atracar en el muelle de transatlánticos, el lugar que siempre se le reserva durante sus estancias en puerto a esta megaciudad flotante, la más grande que a día de hoy opera en el continente europeo. Como suele ser habitual en sus visitas a A Coruña el Independence procedía de Funchal.


El Independence of the Seas a su llegada a la ciudad el pasado sábado.
(Foto: Manuel Candal)


En multitud de ocasiones habiamos tenido este año la oportunidad de ver atracadas juntas a dos naves de crucero pero pocas veces las diferencias habían sido tan notables como las existentes entre los dos visitantes del pasado sábado. A simple vista la diferencia de magnitud era brutal, comparación que puede rozar incluso lo insultante si enfrentamos algunas de sus principales características técnicas: 158.000 toneladas de registro bruto frente a 23.000, o lo que es lo mismo el Independence es casi siete veces más grande que el Braemar en esta campo. 4.400 pasajeros de capacidad frente a 980 (más del cuádruple), 15 cubiertas de pasaje frente a 7 (o lo que es lo mismo más del doble de altura), 339 metros de largo frente a 195.... y la lista se haría interminable. Así es complicado luchar de igual a igual. Quizás demasiado Goliat para tan poco David...




...O no. Porque si bien el Braemar no puede competir con el Independence of the Seas, es de justicia decir que el coloso de Royal Caribbean tampoco puede hacerlo contra el pequeño buque británico. Me explico... Cada buque está orientado a un nicho de mercado con unas características muy concretas. La oferta del Braemar y la de toda la flota de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines consiste en ofrecer rutas por el Atlántico y el Caribe principalmente, a bordo de buques con un cierto regusto a clásico (más en el caso de los gemelos Black Watch y Boudicca que en los "nuevos" Braemar y Balmoral) en un ambiente tranquilo y para un pasajero tipo por encima de los 50 años (en su mayoría británicos).




Lo de Royal Caribbean es otro "rollo". Esta naviera ofrece itinerarios por todo el mundo pero haciendo más hincapié en el buque en sí que en el recorrido, que queda en un papel secundario. Por resumir la filosofía de esta compañía se podría decir que el buque es el destino en sí mismo. El "target" de cliente también es distinto que en el caso de la naviera británica; así por la escala de los buques de Royal Caribbean vemos bajar turistas de las edades más dispares y no sólo de un rango de edad tan concreto como en los buques de Fred. Olsen.


Detalle de la chimenea del Braemar, con el logo de Fred. Olsen.


Para atraer a tan variada selección de clientes la naviera americana posee la flota con los buques más grandes del mundo (cinco de los diez cruceros más grandes que surcan los mares actualmente son suyos) y que ofrecen multitud de opciones de entretenimiento a bordo, algunas de las cuales serían impensables que pudiesemos ver en alta mar hace unos años: una gran galería comercial en el corazón del barco, una piscina para hacer windsurf, una pista para practicar patinaje sobre hielo..., son algunos de los "gadgets" que podemos encontrar a bordo del Independence por ejemplo y la cosa no queda ahí; su nueva serie de buques, la Quantum Class, contará con novedades como el North Star, una cápsula acristalada en lo alto de un brazo telescópico que permitirá a todo aquel que lo desee (y no tenga vértigo) contemplar las vistas del mar desde 91 metros de altura, o el Ripcord, un simulador de paracaidismo donde se podrá experimentar la sensación de volar.




Así pues queda claro que estas dos naves no guardan una feroz competición entre ambas y han hecho bueno el dicho de que entre bomberos, mejor no pisarse las mangueras. Tras una brevísima escala de apenas seis horas, el Braemar retomó viaje pasada la una y media de la tarde y tras moverse agilmente para salir del angosto punto de atraque donde había permanecido toda la mañana puso rumbo hacia Dover, no sin antes despedirse del gigantón que atracado a unos pocos metros del buque inglés permaneció impasible al bocinazo. Sobresaliente en tamaño y espectacularidad para el Independence pero un gran cero en habilidades sociales.




Por su parte el gigante de los mares alargó su estancia en A Coruña hasta las seis de la tarde, hora en la que reemprendió viaje hacia Southampton, punto y final de esta travesía. Al Independence todavía le queda por delante una escala en nuestra ciudad antes de finalizar el año, que por casualidades del calendario hará de nuevo acompañado; será el próximo día 24 de este mes y en esta ocasión contará como escolta de lujo con el buque AidaCara de la naviera germana Aida Cruises.


(Foto: Manuel Candal)


Para acabar quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal la aportación de sus extraordinarias fotos para esta entrada.
  

El Braemar durante su salida de A Coruña. En primer término podemos ver 
al precioso velero polaco Kapitan Borchardt, que pasó unos días en aguas gallegas.



viernes, 18 de octubre de 2013

Con hielo, por favor





Reconozco que en esta ocasión he tirado del recurso fácil que es escribir el nombre de nuestro protagonista de hoy en el principal buscador de la red de redes para obtener un buen puñado de espectaculares fotos sobre él para ilustrar esta entrada. Y no es que no haya podido inmortalizarlo con mi cámara durante su última visita a los muelles herculinos como ha ocurrido en más de una ocasión; se trata simplemente de que esta vez quería reflejar el ambiente en el que se mueve habitualmente el Fram, el buque en torno a cual gira la historia de hoy y que el pasado viernes día 11 hizo escala en A Coruña por segunda vez en este 2013.


El Fram cabalgando por la ría coruñesa.


Procedente del puerto de Rouen (Francia) el pequeño barco de la naviera Hurtigruten llegó a la ciudad sobre las 08:00 horas para dar descanso a sus 318 huéspedes que aprovecharon la parada para conocer un poco las zonas más representativas de nuestra urbe o hacer una rápida visita a los alrededores en alguna de las excursiones programadas pra lo cual contaron con un día que en lo climatológico, si bien lucía pocas nubes invitaba a hacer uso de la chaqueta. Bueno eso para los coruñeses porque para el Fram cada visita a nuestra ciudad es lo más parecido a hacer escala en el Caribe en comparación con su hábitat habitual donde los enormes icebergs y la compañía de los pingúinos y de las focas es su día a día.


Un simpático animalito posa para la cámara con el Fram de fondo.
(Fuente: azur.de)


No es algo exclusivo de este buque si no que se hace extensible a toda la flota de la naviera noruega Hurtigruten. La historia de esta compañía se remonta a 1893 y durante sus 120 años de existencia se ha convertido en el santo y seña de la navegación comercial del país escandinavo donde sus buques mixtos de carga y pasaje unían las principales ciudades noruegas (la traducción de Hurtigruten es "línea rápida"). Hoy en día los buques de la naviera Hurtigruten realizan cruceros por las zonas más inhóspitas del planeta con salidas desde Bergen o Tromso para recorrer el Océano Glaciar Ártico y desde Ushuaia con destino a las zonas antárticas dependiendo de la época del año.


(Fuente: flickriver.com)


El Fram es el más reciente de los 13 buques que conforman la flota sde esta histórica compañía y uno de sus buques insignia. Construido en el año 2007 se trata de un navío de 11.647 toneladas de registro bruto, 113´7 metros de eslora, 20'2 metros de manga, 5´1 metros de calado y que puede dar cabida en sus 8 cubiertas a poco más de 300 pasajeros. Sus pequeñas medidas responden a su rol como buque de expedición que implica unas reducidas dimensiones y poca capacidad de pasaje (el número de visitantes por mar a estas zonas está limitado por unas leyes estrictas a no sobrepasar los 400 pasajeros)


Unos "lugareños" reciben la visita de los pasajeros del Fram
que se acercan a tierra en las zodiacs preparadas para tal cometido.
(Foto: autor desconocido)


Los cruceros de expedición son una oferta cada vez más en auge dentro de la amplia oferta crucerística y nuestra ciudad es testigo en ocasiones de la presencia de este tipo de naves que utilizan nuestros muelles como lugar de paso de camino a su "lugar de trabajo" cuando cambian de hemisferio en los meses de abril y octubre. Esos cruceros, los llamados cruceros de reposicionamiento, son travesías con mucho éxito debido a que se trata de rutas de una mayor duración tocando puertos poco habituales y con un precio muy competitivo lo que las hace muy atractivas a ojos del potencial crucerista.


(Fuente: merchantcircle.com)


El Fram comparte trabajo con barcos como el Hanseatic, el Bremen, el National Geographic Explorer, o el Silver Explorer, algunos de los cuales hemos tenido oportunidad de ver este mismo año por nuestra ciudad en alguna ocasión. Comparativamente todos ellos mantienen una misma fisiología tipo: Cuerpo pequeño y robusto con un casco especialmente reforzado para navegar entre hielo, poca capacidad de pasaje y ausencia de los clásicos entetenimientos a bordo de una nave de cruceros convencional: ni casinos, ni discotecas; tan sólo suele haber concesiones para una biblioteca o incluso a veces (las pocas) para una piscina. El itinerario es en estos navíos la mejor de las diversiones.


Dos enormes bloques de hielo ocultan parcialmente al Fram.
(Fuente: cruise-international.com)


Tras pasar toda la mañana atracado en el muelle de transatlánticos a las 15:00 horas el pequeño buque noruego soltó amarras para poner rumbo a Leixoes siguiendo ganado millas nauticas hacia el sur en busca de emociones más fuertes por la Antártida. Allí se pasará nuestro robusto Fram todo el invierno hasta que en primavera vuelva a emigrar hacia aguas más... bueno igual de frías en el polo norte. Será durante esa travesía cuando a buen seguro esta ave migratoria vuelva a posarse por unas horas en nuestra ciudad.





martes, 15 de octubre de 2013

"Mar"avillas flotantes






Pese a que con el final del mes de septiembre el frenético ritmo en las escalas de buques de pasaje se ha ralentizado considerablemente, octubre no se está comportando nada mal en lo referente a este tipo de tráficos en los muelles herculinos. La muestra es que el primer día del mes ya contamos con un visitante llegado por vía marítima, el buque Rotterdam, y el pasado viernes día 4 tuvo lugar un nuevo doblete, esta vez protagonizado por los buques AidaMar y Marina. A ambos va dedicada la entrada de hoy.




Procedente de Bilbao el Marina fue el primero en llegar. Lo hizo a una hora muy temprana cuando el reloj marcaba las siete de la mañana y el lugar escogido para su atraque fue el muelle de Calvo Sotelo Sur debido a que las dimensiones de ambos navíos excedían la longitud del muelle de transatlánticos. Es la primera visita del año para este barco, propiedad de la naviera norteamericana Oceania Cruises.


El Marina durante su salida.
(Foto: Manuel Candal)


El AidaMar por su parte fue menos madrugador y surcaba aguas de la ría en busca de su punto de amarre sobre las 08:30 horas procedente de Le Havre. Para él fue destinado en exclusiva el muelle de transatlánticos. Se trata de la segunda escala del año para el buque germano tras la realizada el pasado 3 de mayo. En aquella ocasión el AidaMar coincidió con otros dos buques durante su estancia, el MSC Poesia y el Empress; puede ser una simple casualidad peroda la sensación de que al AidaMar no le gusta estar solo cuando atraca en nuestra ciudad y es que en las tres escalas realizadas hasta la fecha en A Coruña en todas ellas ha compartido atraque con alguna nave de crucero (en su debut allá por septiembre de 2012 estuvo acompañada del Aurora).


AidaMar. El barco que nunca quiere estar solo.


Centrándonos en los dos buques en conjunto a simple vista parece que, a excepción del nombre ambos navíos no guardan más parecido que el de dedicarse al mismo negocio aunque incluso aquí habría que poner algún "pero"; mientras el Marina se sitúa en un segmento premium del mercado con una oferta donde prima el lujo por encima de todo, el AidaMar es más (mundano), más para las masas con su estilo informal a bordo que no incluye ni elegantes cenas de gala con el capitán ni suntuosos espectáculos de Broadway en un gran teatro. Y es que una mirada a su casco tan "discretamente" decorado ya  nos sirve para hacernos una idea de que este buque y cualquiera de sus compañeros de flota, con los que comparte maquillaje, puede ser de todo menos de caracter serio.




Distintos en su carácter pero a la vez tan parecidos... porque pese a lo que pudiera parecer a simple vista estas dos naves presentan algunas semejanzas. Para empezar su tamaño; ambos buques son de dimensiones similares siendo el AidaMar un poquito más grande con sus 71.304 toneladas de registro bruto y sus 253 metros de eslora, 32´2 metros de manga y 7´3 metros de calado. El Marina por su parte se queda a menos de 5.000 toneladas y a 15 metros de alcanzar la longitud del primero mientras que calca las cifras de ancho y calado del buque alemán. Donde si varían es en los datos de capacidad; el AidaMar da cabida a 2.686 pasajeros en capacidad máxima a los que hay que sumar una dotación de 620 personas mientras que el Marina sólo alberga a 1.252 huéspedes atendidos por un total de 780 tripulantes.


 El pesquero Mar Abril espera pacientemente a que el Marina concluya 
la maniobra de desatraque.


Quizás llame la atención el hecho de que siendo tan similares en tamaño la diferencia en capacidad de pasaje sea tan grande y eso se debe a lo que les comentaba hace un momento: Aida Cruises ofrece un producto más informal y masificado frente al lujo de Oceania Cruises y uno de los rasgos que define el lujo a bordo de una nave de crucero es el servicio ofrecido por parte de la tripulación que será más personalizado cuanto menor sea el número de pasajeros que "toquen" por tripulante. Este parámetro, denominado ratio pasajero-tripulante se utiliza mucho en esta industria y sirve para establecer una especie de escala del lujo considerándose el 2 como la barrera entre lo que se puede considerar lujo de lo que no lo es (cuanto más baja es la cifra se considera más lujoso). Así el ratio pasajero-tripulante en el caso del AidaMar supera ampliamente el 4 cuando el barco va a plena capacidad, uno de los más altos de la industria crucerística, mientras que en el caso del Marina es de tan sólo 1´6, una cifra exhorbitante sobre todo si tenemos en cuenta que no se suele encontrar en naves de tamaño tan grande.


 (Foto: Manuel Candal)


No sólo guardan relación en su tamaño; su fecha de nacimiento también es muy similar. El AidaMar fue completado en mayo de 2012 mientras que el Marina entró en servicio en enero de 2011. En lo que si varían es en el lugar donde fueron construidos: el AidaMar vio la luz en los astilleros Meyer de Papenburg (Alemania) mientras que el Marina lo hizo en Sestri Ponente, un área industrial de la ciudad de Génova donde los astilleros italianos Fincantieri tienen una de sus sedes.


(Foto: Manuel Candal)


Esos son sus países de origen pero en realidad la nacionalidad de estos dos enormes trotamundos es distinta; por una de esas casualidades el AidaMar, pese a haber nacido y trabajar para una naviera alemana  luce como bandera la italiana y su puerto de registro es precisamente el lugar de nacimiento del Marina; Génova. Otro rasgo que los une. Sin embargo el Marina poca relación tiene con el país que lo vio nacer puesto que trabaja para una naviera norteamericana y luce en su popa bajo su propio nombre uno de esos lugares que no sabríamos situar en el mapa aunque nos fuese la vida en ello. Y es que este navío, al igual que el resto de la flota de Oceania Cruises está abanderado en el conveniente pabellón de las Islas Marshall y su puerto de registro es el de su capital, Majuro.


Una bandera no muy conocida. A popa el Marina luce la bandera de las Islas Marshall 
y sobre su nombre podemos leer el de su puerto de registro, Majuro.


Los dos protagonistas de la jornada del pasado viernes no quisieron terminar el día sin una coincidencia más, la de su hora de salida y a eso de las 19:30 horas el primero en llegar al puerto fue el primero en ponerse en movimiento. Por lo complejo de la maniobra debido a su especial ubicación la operación de desatraque del Marina se alargó más de lo habitual provocando en la zona de la dársena un inusual atasco de buques pesqueros que esperaron pacientemente a que el crucero, ayudado por un remolcador, finalizara la operación. Bueno, la realidad es que no todos tuvieron paciencia; un pesquero (del que no diré el nombre) decidió no esperar a que la enorme ciudad flotante acabara de maniobrar y el resultado fue un mal cáculo de distancias con el consiguiente susto al ver abatirse la enorme mole del Marina contra el vulnerable buque de pesca. Afortunadamente el pesquero abortó la maniobra a tiempo y todo quedó en una mera anécdota pero nunca está de más hacer hincapié en el cumplimiento estricto de las normas de seguridad para evitar disgustos. El hundimiento del pesquero Tabar está aún demasiado cercano en el tiempo como para que los coruñeses hayamos olvidado tan doloroso recuerdo.


(Foto: Manuel Candal)


Tras realizar con éxito el desatraque el Marina dobló la punta del dique y enfiló la canal oeste poniendo rumbo a su siguiente destino, el puerto de Leixoes. El AidaMar decidió no esperar mucho más que su compañero de escala y cuando el Marina desfilaba todavía a la altura del Castillo de San Antón la nave alemana soltaba amarras en una rápida maniobra debido a su menor complejidad y al rato "perseguía" al buque de Oceania Cruises por aguas de la ría coruñesa de camino también a tierras lusas, aunque con distinto objetivo; Lisboa era su destino. Ambos buques tienen ya confirmada su presencia en aguas gallegas para 2014 pero mientras el Marina lo hará en nuestro puerto (será previsiblemente por el mes de septiembre) el AidaMar cambiará de aires y se irá a Ferrol, puerto que el próximo año experimentará un enorme aumento en el tráfico de cruceros.


(Foto: Manuel Candal)


Por último quiero dar las gracias a Manuel Candal por el suministro de sus fotos para este post.