NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 29 MARZO: El nuevo buque de Saga Cruises se llamará Spirit of Discovery.
  • 14 MARZO: El Legend of the Seas parte desde Dubai en su última singladura bajo los colores de Royal caribbean antes de pasar a manos de Thomson Cruises.
  • 14 MARZO: Celebrity Cruises desvela los primeros detalles sobre su nueva generación de buques, los Edge Class.
  • 08 MARZO: Los dos nuevos buques de expedición de la naviera Hapag-Lloyd serán bautizados como Hanseatic Nature y Hanseatic Inspiration.
  • 08 MARZO: El ex-Saga Ruby inicia su viaje final hacia la India, donde será desguazado.

jueves, 30 de mayo de 2013

Por poco no lo cuento





El pasado jueves 23 de mayo tuvo lugar en A Coruña una visita de renombre, de las que se dan de vez en cuando en la dársena herculina y es que el protagonista de la jornada fue uno de esos navíos de los que dan lustre a cada puerto en el que recalan. Les hablo del Saga Ruby, el clásico e icónico buque de la naviera Saga Cruises que permaneció unas horas atracado en el muelle de transatlánticos. El legendario navío llegó a la ciudad poco después de las 9:00 horas procedente del puerto de Cádiz para darle la oportunidad de conocer nuestra urbe a todos aquellos de sus 650 pasajeros que lo quisieran.


(Foto: Manuel Candal)


Quizás a la vista de las fotos o al verlo in situ muchos podrían pensar que por su discreto tamaño este barco debería pasar desapercibido pero lo cierto es que nos hallamos ante una de esas joyas navales (nunca mejor dicho teniendo en cuenta de que se trata literalmente de un "rubí") que ya escasean en los mares y a ello hay que sumarle la especial trascendencia que 2013 tiene para esta bellísima nave.


Fumata blanca en el Saga Ruby.
(Foto: Jose R. Montero)


Como suele ser habitual cada ejercicio, este año destaca en el mundillo crucerístico por algún que otro brillante debut y también por alguna triste despedida. Dentro de estas últimas la del Saga Ruby es la más importante y es que tras 40 años de carrera comercial 2013 será el del adiós para esta leyenda de los mares. Bueno, realmente el Ruby llegará a "comerse el turrón" pero poco más ya que su última singladura concluirá el día de reyes con una fastuosa ceremonia de despedida en el puerto de Southampton tras un viaje transatlántico de 31 días de duración y en el que A Coruña tendrá su lugar destacado al convertirse en el puerto elegido como la última escala oficial para esta vieja dama.


(Foto: Carlos Rapela)


Pese a que los actos de ese día llevan ya meses planificados incluso con todos los billetes de esa última travesía ya vendidos lo cierto es que todo estuvo a punto de irse al garete por culpa de una inoportuna avería sufrida a principios de este año. Cuando ya todo estaba listo para iniciar la que sería la última vuelta al mundo del Saga Ruby, con los pasajeros próximos a embarcar y las provisiones a bordo, se detectó un problema en la veterana maquinaria de la nave. La tripulación se puso a trabajar rapidamente con el objetivo de subsanar el defecto a tiempo de cumplir con el horario previsto pero tras varios días tratando de solucionar la avería y ya con cierto retraso acumulado sobre la fecha inicial de salida finalmente se llegó a la conclusión de que los daños eran demasiado serios y que el viaje debía ser suspendido. La culpa la tenía un cigüeñal roto y no era lo único hecho trizas; también las ilusiones de los 650 pasajeros que veían como se esfumaba el sueño de realizar el viaje de su vida a bordo de uno de los más bellos navíos aún supervivientes y el último buque de pasaje construido en el Reino Unido.




Desde el día mismo que se supo del problema mecánico los trabajos para volver a hacer latir el corazón del Saga Ruby no tuvieron descanso. El mundillo crucerístico miraba con preocupación hacia el sur de Inglaterra si el paciente daba señales de vida porque había precedentes que no ayudaban a albergar grandes esperanzas; en muchas ocasiones las graves averías mecánicas de algunos buques hacia su fase final de carrera comercial los habían condenado a una muerte anticipada e injusta. Así fue como murió no hace mucho el Costa Allegra, por ejemplo. Con el paso de los días seguían sin llegar noticias desde Southampton hasta que por fin a mediados de mes el portavoz de la naviera anunciaba que el Saga Ruby volvería a la actividad comercial a finales de febrero. La comunidad crucerística entonces pudo respirar tranquila.


  El faro de Mera es testigo de la salida del Ruby. En la foto también podemos 
ver a mi amigo Jose Montero lanzandole una buena ráfaga al navío de Saga Cruises.


Después de arruinarse su última vuelta al mundo y tras concluir con éxito la reparación de la máquina con unos trabajos que se prolongaron por espacio de 6 semanas, finalmente el 20 de febrero el Saga Ruby soltó amarras para iniciar la que debería haber sido su última circumnavegación al globo y que fue reducida a un viaje de 66 noches recorriendo Tenerife, Cabo Verde, Río de Janeiro, Buenos Aires o Ciudad el Cabo como paradas más relevantes. Mientras transitaba lentamente por el río Test los fuegos artificiales iluminaron el cielo de la ciudad inglesa para despedir al mítico Ruby, que correspondió a los honores haciendo sonar su bocina como diciendo: "por poco no lo cuento". Hubiese sido bastante injusto que un navío de leyenda como éste hubiese tenido un final tan ingrato. Tras esta última gran travesía, de comienzo tan accidentado el Saga Ruby volvió al viejo continente el pasado 27 de abril para iniciar su última temporada de cruceros por Europa.


A diferencia de sus compañeros de flota, el Saga Ruby mantiene en la chimenea 
los colores clásicos de Saga Cruises.
(Foto: Carlos Rapela)


Un fallo de fiabilidad tan grave como el sucedido a principios de año en cualquier otro barco se hubiese traducido en una avalancha de cancelaciones para los posteriores cruceros pero en éste no; los "saganianos" son una especie aparte y perdonan este tipo de pecadillos, "achaques de la edad" dicen, de manera que la mayoría de rutas del Saga Ruby para este año, su último año, gozan de un excelente nivel de ocupación cuando no están completas ya. Desgraciadamente en ninguna de las restantes travesías figura el nombre de A Coruña como puerto de escala por lo que tendremos que aguardar ansiosos a ese 5 de enero del 2014 para volverlo a ver en el día de su despedida. Seguro que será una jornada memorable con una extraña combinación de emociones y será inevitable ver escaparse alguna que otra lágrima.




Volviendo al pasado jueves y tras pasar gran parte de la jornada atracado en el corazón de la ciudad en un día con una climatología de lo más deprimente, cuando el reloj marcaba las cinco de la tarde el Saga Ruby volvió a hacerse a la mar en dirección a Southampton haciendo sonar su silbato por tres veces con un estruendo que resonó por toda la bahía. Echaremos de menos ese sonido y la próxima vez que lo volvamos a oir contendremos la respiración a sabiendas de que será la última vez que escuchemos su grave y legendaria voz retumbar en todos los rincones de la ciudad y que al tercer pitido se hará el silencio para siempre.




Para acabar quisiera dar las gracias a todos aquellos que han aportado fotos para la elaboración de esta entrada, que en esta ocasión no han sido pocos: Manuel Candal, Jose Montero y Carlos Rapela, éste último colaborando por primera vez en el blog. ¡Bienvenido!.



martes, 28 de mayo de 2013

La belleza de lo funcional





El pasado martes 21 de mayo tuvo lugar una nueva visita al puerto de A Coruña con la recalada del Costa NeoRomantica, que suma la escala número 14 de este tipo de tráficos en lo que va de mes. El buque perteneciente a la naviera Costa Cruceros llegó a la dársena herculina pasadas las seis de la tarde procedente del puerto de Vigo para permanecer tan sólo una hora atracado en el muelle de transatlánticos. Pese a que pueda parecer una escala un tanto extraña los buques de la naviera italiana nos tienen bastante acostumbrados a esta "jugada" en aguas gallegas; la idea es atracar a primera hora de la mañana en la ciudad olívica para permitir a los pasajeros que lo deseen realizar las excursiones programadas, después el barco zarpa inmediatamente destino a A Coruña realizando aquí otra rápida parada para recogerlos y proseguir el viaje; de esta manera la compañía se ahorra su buen dinero en tasas de atraque.




Como digo fue sólo una hora de escala pero esos 60 minutos son una excusa suficiente para contarles algunas curiosidades sobre este barco de estética tan peculiar. Porque bonito, lo que se dice bonito no es, para que nos vamos a engañar. Tampoco lo llamaré feo; digamos pues por ser politicamente correctos que el Costa Neoromantica tiene la belleza de lo funcional dejando lo meramente estético relegado a un segundo plano. A fin de cuentas una nave de pasaje debe ser bella por dentro y no necesariamente por fuera. Claro que su aspecto, como casi todo en esta vida, tiene un por qué y para explicarlo tendré que remontarme a finales de la década de los 80 (no se preocupen, prometo ser breve).


Costa NeoRomantica: La historia del patito feo a la inversa.


Por aquellos años la naviera Costa Cruceros se hallaba inmersa en una época de grandes cambios. La nueva directiva de la naviera pretendía dar nuevos bríos a la compañía enfocando su producto hacia una clientela más joven y para llevar a cabo tal cometido debía tener lugar una profunda renovación de su anticuada flota. Por ese motivo se encargó a los astilleros Fincantieri la construcción de dos buques gemelos de unas 50.000 toneladas de desplazamiento y capacidad para 1.500 pasajeros cada uno; al proyecto se le conoció como "Euroluxe concept". A finales de 1991 entró en servicio el primero de esos buques, el Costa Classica, con un registro bruto de 52.926 toneladas mientras que su hermano y protagonista de hoy, el Costa Romantica vio la luz un año después. Pese a ser gemelos y tener calcadas muchas de sus medidas (220.5 metros de eslora, 30.8 metros de manga y 7.6 metros de calado) el Romantica es ligeramente más grande que el Classica ya que desplaza por aquel entonces 53.049 toneladas. Puede que tales dimensiones nos parezcan discretas hoy en día pero por aquella época los nuevos buques de Costa Cruceros eran dos auténticos gigantes en el mundo crucerístico y los mayores buques de pasaje italianos de todos los tiempos.




El Costa Romántica nació siendo un buque bonito, o al menos más bonito que ahora, con un conjunto de 3 chimeneas agrupadas coronando la estructura como su principal seña de identidad, y lucía muchas de las típicas características del buque de pasajeros construído en la década de los 90 como por ejemplo las alas del puente abiertas entre sus principales rasgos, además la tendencia hacia lo que hoy llamamos peyorativamente "cajones flotantes" comenzaba a vislumbrarse pero sin llegar a los extremos de hoy en día donde en muchos casos resulta difícil diferenciar si nos hallamos ante un barco o ante un enorme bloque de edificios. Por lo pronto a nuestro prota de hoy (y también a su cuasigemelo) pese a tener formas muy masivas tuvieron el detalle de colocarle ojos de buey en lugar de ventanas.


Un vistazo al cuasigemelo del Romantica, el Costa Classica, nos sirve para ver 
el aspecto con el que fueron concebidas estas naves. Destaca la triple chimenea, 
la cubierta circular coronando el buque hacia la proa y los muchísimos ojos 
de buey perforando el casco. Premio para el que encuentre alguno de los escasos 
camarotes con balcón privado.


El paso de los años trajo un sinfín de nuevos barcos para la flota de Costa Cruceros, sobre todo a partir del año 2000 cuando la naviera italiana quedó englobada en el gigante crucerístico norteamericano Carnival Corp. El Costa Classica y el Romantica, otrora ejemplos de modernidad, fueron rapidamente superados por las nuevas unidades de la compañía y con poco más de 10 años sobre sus cuadernas se quedaron obsoletos. Con varias naves en construcción en diversos astilleros parecía que el lugar de estos dos barcos estaba lejos de Costa, de hecho se les llegó a colgar el cartel de "transferibles", pero pese al interés puntual de alguna naviera ninguno fue vendido. A la vista de la situación, a finales de 2010 la compañía italiana  decidió renovar ambos buques para darles un aspecto más actual.




Uno de los principales motivos por el que estos dos barcos habían quedado tan desfasados con apenas una década de vida fue la rápida evolución de la tendencia crucerística hacia los camarotes con balcón exterior, cualidad que no presentan las naves construídas en los 90; de hecho el Costa Romantica apenas tenía 10 camarotes con esta característica del total de 678 con los que fue construído. El proyecto de renovación se inició con el Costa Romántica, que fue enviado al dique seco a finales de 2011, pero los trabajos ya habían comenzado un año antes llevando a cabo un exhaustivo estudio de todos las modificaciones a realizar en el navío, que no fueron pocas. Para empezar el buque ha aumentado su capacidad de pasaje con la adición de 111 nuevos camarotes situados la mayor parte de ellos en las dos nuevas medias cubiertas que se han instalado en la proa del buque para lo cual se ha tenido que eliminar una de las principales señas de identidad del Romantica; la discoteca en forma circular que coronaba la nave en su parte delantera. Además de los nuevos camarotes, muchos de los ya existentes han pasado de ser individuales a dobles con lo que la capacidad total del barco se ha incrementado en casi 250 pasajeros.


¡Tripas fuera!: El Costa Romantica durante los trabajos de reconstrucción llevados 
a cabo en Génova a principios de 2012. Las nuevas cubiertas ya están en su sitio 
pero todavía queda mucho por hacer.
(Fuente: 7seasvessels.com)


El problema del déficit de camarotes con balcón se ha paliado agregando estas terrazas a un total de 150  camarotes ya existentes y en buena parte de los añadidos en las nuevas cubiertas de manera que, sin llegar a los porcentajes  habituales de este tipo de camarotes presentes en otras naves, al menos el nuevo Romantica si que puede hacer frente a esta demanda. La adición de estos balcones es quizás lo que ha provocado el mayor cambio estético en el exterior de la nave. Evidentemente agregar dos medias cubiertas y terrazas en muchos camarotes supone un aumento de peso considerable. Para minimizar este efecto los ingenieros de los astilleros italianos han construído dichas cubiertas en aluminio, un material más caro pero cuya ligereza permite evitar un sobrepepso importante; aún así el ahora llamado Costa NeoRomantica tiene ahora unas 3.000 toneladas más de arqueo bruto y su calado ha aumentado varios centímetros por lo que su línea de flotación ha tenido que ser modificada.


 En la parte central del buque y a ambos costados se han añadido balcones 
en algunos camarotes.


Claro que no todo ha sido añadir; también ha habido que quitar alguna estructura y además de la discoteca situada en el tope del barco también se ha eliminado el teatro de la nave para dar cabida al Samsara Spa y sus 4.200 metros cuadrados con salas de tratamiento, a un gimnasio y a un restaurante temático. Y esto sin entrar a  hablar de todas las reformas técnicas llevadas a cabo: instalación de nuevos generadores para aumentar el suministro de energía, una nueva hélice de proa que se suma a las dos existentes, renovación de toda la iluminación del barco por bombillas LED, etc...Fueron tan profundos los cambios, que los directivos de Costa creyeron necesario incluso cambiarle el nombre a la nave y por eso en vez de Costa Romantica ahora podemos leer una plaquita con lo de "neo" sobre la denominación original. En total los trabajos tuvieron un coste aproximado de unos 90 millones de euros y la reforma se llevó a cabo en 4 meses, justo a tiempo para empezar la temporada 2012, un año que se presentaba muy prometedor para la naviera transalpina hasta que llegó el 13 de enero....



Arriba: Pese a los múltiples cambios la triple chimenea, uno de los principales santo y seña de la nave,  permanece.
Abajo: Las dos nuevas medias cubiertas del Neoromantica afean completamente la figura de la buque italiano.



Ese día la imprudencia de Francesco Schettino provocaba el choque y posterior embarrancamiento del Costa Concordia en Isola de Giglio con el dramático resultado de 32 muertos. A la fatal desgracia de la pérdida de vidas y al desprestigio que el accidente trajo sobre la imagen de la naviera, a nivel operativo Costa quedaba muy tocada al perder una nave con capacidad para 4.000 pasajeros. La compañía recibió un segundo mazazo varias semanas después cuando otro de sus buques, el Costa Allegra pidió la jubilación anticipada al dejar tirados a sus 800 pasajeros en mitad del océano durante un crucero por el Índico. En pocos días la naviera perdió dos navíos y un total de 5.000 plazas para operar cruceros. Imposible hacer frente a los viajes ya contratados, las cancelaciones fueron inevitables y las pérdidas, millonarias.




Con el Concordia semihundido en Italia, el Allegra clinicamente muerto en Seychelles y el Romantica en quirófano, Costa Cruceros se vio obligada a buscar un buque sustituto deprisa y corriendo para paliar el déficit de camarotes por lo que se hicieron con los servicios del Voyager, de la española Iberocruceros al que rebautizaron como Costa Voyager. El peor año en los casi 160 de historia de la naviera transalpina sólo tuvo un momento de felicidad cuando el nuevo Costa NeoRomantica finalizó su reforma y volvió al servicio activo en el mes de febrero.




Pese a que la vuelta de esta nave a sus rutas supuso todo un bálsamo para la tocada moral de Costa Cruceros, su reconstrucción no dejó satisfecho a todo el mundo y las voces críticas comenzaron a surgir a la vista de las primeras imágenes del buque recién salido de los astilleros, y es que todos los cambios han dado lugar a que su aspecto exterior sea bastante controvertido. Con tanto apéndice añadido el Costa NeoRomantica tiene ahora una apariencia completamente desgarbada y para muchos la reforma lo ha convertido en un engendro que a los ojos de sus propietarios será muy práctico pero esteticamente lo apartan muy mucho del esbelto aspecto que tenía en origen. De momento la polémica reforma no se ha llevado a cabo en su gemelo, el Costa Classica.


(Foto: Manuel Candal)


Volviendo al pasado martes, y tras haber recogido en apenas tres cuartos de hora a la mayoría de sus pasajeros que habían bajado a tierra en Vigo, el Costa NeoRomantica volvió a hacerse a la mar poniendo proa al norte para dirigirse al puerto de Dover. De momento no hay previstas más visitas de este gigantesco patito feo en nuestro puerto para los próximos meses y si bien esta última visita fue vista y no vista al menos nos permitió ver a un buque no muy frecuente por estas aguas. ¿Bonito? quizás no lo sea o puede que lo sea a su manera, de todas maneras que importa eso; ¿acaso no dicen que la belleza está en el interior?...




Agradecimientos a Manuel Candal por su inestimable aportación en forma de fotografías.



jueves, 23 de mayo de 2013

De récord





Jornada histórica la vivida el pasado jueves 16 de mayo en el puerto de A Coruña con la presencia conjunta de dos de la mayores naves de crucero que operan actualmente en Europa: el Ventura y el Independence of the Seas. Si por separado la presencia de cada uno de ellos en nuestra ciudad es un hecho destacable, su coincidencia atracados por unas horas en nuestros muelles se convierte en todo un acontecimiento histórico. Lo es pese a que empezamos a estar bastante acostumbrados a que se produzcan escalas dobles en el puerto pero cuando el tamaño del dúo llega a las dimensiones que tienen estos dos colosos de la navegación la fecha es digna de recordar.


Ventura (izqda) e Independence of the Seas (drcha) haciendo historia 
en el puerto coruñés.


Histórico y de récord porque la presencia de estas dos megaciudades flotantes atracadas al unísono por espacio de unas horas pulverizó varios registros en la rada coruñesa; el más importante fue el récord de pasajeros desembarcados en una sola jornada: los 7.000 turistas que sumaron entre Ventura e Independence of the Seas suponen un nuevo registro récord en la historia del puerto herculino superando la anterior marca de hace sólo unos días establecida en la escala triple del AidaMar, Empress y MSC Poesia.


(Foto: Manuel Candal)


No fue la única marca que se batió en la jornada del pasado jueves. El tamaño mastodóntico de ambas naves hizo que una de ellas, en este caso el Ventura, tuviera que buscar acomodo en el muelle de Calvo-Sotelo Sur convirtiéndose en el buque más grande jamás amarrado en esa ubicación. Ya lo ven, todo un día histórico.


El Ventura batiendo récords en Calvo-Sotelo Sur.
(Foto: Manuel Candal)


La jornada crucerística comenzó poco antes de las siete de la mañana. A esa hora y procedente de Gibraltar hacía acto de presencia el inglés Ventura de la naviera P&O en la que supone su segunda escala de las ocho que este navío tiene previstas realizar durante este 2013 en A Coruña. La maniobra de atraque esta vez se prolongó más de lo habitual debido a las especiales condiciones de dificultad que tiene el amarre de un buque de este tamaño en el muelle de Calvo-Sotelo Sur, lo que exigió gran pericia por parte de los profesionales de la dársena coruñesa. Una vez más un gran trabajo tanto de amarradores como de los prácticos del puerto coruñés.




Con el Ventura ya firmemente asegurado a los norays, era el turno del Independence of the Seas. Éste se hizo esperar algo más y hasta media mañana no pasó por delante de la Torre de Hércules procedente de Funchal en la que es su primera escala de las tres que tiene previsto realizar en nuestra ciudad hasta final de año, a diferencia de los dos anteriores donde su presencia en nuestra ría era muchísimo más habitual. La maniobra de atraque en este caso fue bastante más rápida que la de su compañero de profesión y poco después de las once de la mañana el soberbio ingenio mecánico propiedad de la naviera Royal Caribbean se encontraba comodamente instalado en el muelle de transatlánticos con su enorme proa señalando hacia el centro de la ciudad. Con la finalización de la maniobra del impresionante Independence estaban presentas todos los protagonistas del día; bueno, quizás faltó uno: el buen tiempo.


El Independence of the Seas a su llegada a la ciudad.
(Foto: Manuel Candal)


Y es que la jornada, en lo climatológico fue casi invernal, con frío, viento y bastante lluvia, lo que provocó que muchos pasajeros no bajaran de sus respectivas mansiones flotantes con el consiguiente perjuicio económico para los comercios locales que no pudieron aprovechar la estupenda oportunidad que suponía la llegada de tan ingente cantidad de turistas por vía marítima. Otra vez será.




Y es una lástima porque la escala en A Coruña de Ventura e Independence of the Seas era la última antes de poner fin a sus travesías correspondientes un día después en el puerto de Southampton y diversos estudios apuntan a que en el caso de los turistas británicos (como los de estas dos naves) la última escala antes de finalizar el crucero suele ser en la que los pasajeros gastan más dinero. La razón es doble: por un lado supone la última oportunidad para comprar los ansiados souvenirs, la prueba oficial de la realización de un viaje. Por otro lado en esa última escala los turistas aprovechan para gastar todos los euros que les quedan para no tener que realizar el cambio a libras esterlinas al desembarcar en el Reino Unido.




Tras pasar buena parte de la mañana en los muelles a primera hora de la tarde comenzaron los preparativos a bordo para reemprender la marcha. El primero en llegar fue también el primero en marcharse y cuando el reloj marcaba las 16:00 horas el Ventura comenzó a moverse lenta pero agilmente para poner rumbo norte ya en aguas abiertas en busca de las islas británicas. Con el mismo destino que el Ventura, pero con un par de horas de diferencia zarpó el Independence of the Seas dando atrás hasta sobrepasar el Castillo de San Antón donde realizó un grácil giro para, una vez superado el dique de abrigo perderse en el horizonte. Fue la despedida a una jornada que quedará para siempre en los libros de historia de la ciudad..... pese al mal tiempo.


(Foto: Manuel Candal)


Por último mi especial agradecimiento a Manuel Candal por suministrarme muchas de las magníficas fotos que ilustran esta entrada.




miércoles, 22 de mayo de 2013

Cambio de aires





El pasado miércoles 15 de mayo tuvo lugar una nueva escala de un buque de pasaje en el puerto coruñés con la visita del Seabourn Pride de la naviera Seabourn Cruise Lines. El pequeño navío llegó a la ciudad procedente de Lisboa pasadas las 07:00 horas atracando minutos más tarde en el muelle de transatlánticos para dar la oportunidad a sus exclusivos pasajeros de descubrir A Coruña.




Su reducido tamaño y sus líneas limpias nos recuerdan más a un yate privado que a una embarcación de pasaje convencional pero eso es exactamente lo que busca su naviera; que los afortunados que viajan a bordo de este majestuoso buque se sientan dueños de él. Es uno de los habituales en los muelles herculinos pero esta vez su escala viene cargada de novedades y es que este será el último año en que veremos al Seabourn Pride trabajando para su actual naviera.


(Foto: Jose R. Montero)


2014 será un año muy especial para este coqueto barco: Nuevos jefes, nuevos colores e incluso nuevo nombre. La naviera Windstar Cruises anunció hace ya algunas semanas la compra de la nave a sus actuales propietarios con el objetivo de incorporarla a su selecta flota de navíos a partir de mayo de 2014. Previamente a operar con su nueva compañía el buque será llevado a dique seco para realizarle una profunda reforma con el objetivo de renovar sus interiores y adecuarlo a los gustos de sus nuevos propietarios; esto incluirá un cambio de look externo para asumir sus nuevos colores corporativos y también un nuevo nombre: Star Pride. Los planes de compra no terminan en el Seabourn Pride; Windstar Cruises también ha incluido en la operación a los dos gemelos del Seabourn Pride, el Seabourn Spirit y el Seabourn Legend, cuya incorporación a su nueva naviera tendrá lugar en abril y mayo de 2015 respectivamente.




Windstar Cruises es una compañía del segmento premium especializada en cruceros a bordo de embarcaciones a vela uniendo en cada uno de sus travesías el concepto de navegación tradicional mediante este tipo de propulsión con el de lujo más exclusivo. Con la incorporación de los tres megayates ahora propiedad de Seabourn, la naviera diversificará su oferta ofreciendo varias opciones dentro del segmento del crucero de lujo. Pese a que pueda parecer que Seabourn se está desmantelando al deshacerse de una tacada de tres barcos la realidad no podría ser más distinta ya que el propósito de la naviera es operar unicamente con sus tres buques de nueva generación, el Seabourn Oddyssey, Seabourn Sojourn y Seabourn Quest, que pese a su mayor tamaño en comparación con nuestro protagonista de hoy mantienen la idea del yate privado. Desgraciadamnetes el cambio de compañía puede traer también un cambio de destino para nuestro Pride, a pesar de que este extremo todavía no esté confirmado, pero lo cierto es que Windstar Cruises no se prodiga mucho por nuestras aguas y su presencia en los últimos años ha sido muy puntual. Así en nuestras en A Coruña tan sólo hemos tenido la oportunidad de ver a una de sus criaturas, el espectacular Wind Surf.


El Wind Surf atracado en el muelle de Batería durante una de sus escalas en A Coruña.


A la espera de confirmar si veremos por nuestra ría a este pequeño pedacito de lujo flotante nos queda aún una última oportunidad de ver al Seabourn Pride en su configuración actual; será, si las previsiones se cumplen, el próximo día 28 de septiembre. Volviendo a la escala del pasado miércoles, y tras pasar gran parte del día atracado en la ciudad, a las 18:00 horas el Seabourn Pride soltó amarras para dirigirse al puerto de Gijón, destino un tanto inusual en los buques de crucero pero que casa con la ideología Seabourn de buscar lugares poco frecuentados por otras navieras. Esta vez la travesía no debió de resultar del todo placentera para los que iban a bordo y es que el mar de fondo hizo que la pequeña nave de pasaje fuera dando llamativos pantocazos tras superar el dique de abrigo que hicieron las delicias de los que nos encontrábamos en la costa contemplando la maniobra. Seguro que los pasajeros no estaban tan contentos...


El Seabourn Pride y el mercante Kaya Scan disfrutando del mar de fondo coruñés.
(Foto: Jose R. Montero)


Muchas gracias a mi buen amigo Jose Montero por proporcionarme algunas fotos para elaborar esta entrada.


domingo, 19 de mayo de 2013

Ha nacido una estrella





Mayo de 2013 quiere entrar en la historia del puerto de A Coruña como uno de los meses con más escalas de todos los tiempos y parece que tiene prisa por conseguir tal objetivo a juzgar por las múltiples escalas dobles y triples que se están sucediendo en los últimos días; ocurrió el día 1, se repitió dos días después, y de nuevo el pasado sábado día 11 volvieron a coincidir dos naves de pasaje en la ciudad. En esta ocasión los protagonistas fueron el Boudicca de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines y el AidaStella de Aida Cruises, con el aliciente añadido de que éste último realizaba su escala inaugural en A Coruña.


Los dos protagonistas de la jornada frente a frente.


El barco de la naviera germana tenía ganas de debutar en aguas de Marineda y poco antes de las siete de la mañana se encontraba ya maniobrando en las instalaciones portuarias para atracar sobre su costado de babor. A bordo, procedentes del puerto de Dover, los más de 2.000 pasajeros esperaban ansiosos la colocación de la escala para poder bajar a tierra y descubrir los secretos de la ciudad a la que acababan de llegar.




La circunstancia de tratarse de la escala inaugural del AidaStella en nuestra ría quitó protagonismo al segundo componente del dúo, el Boudicca, que entró media hora más tarde procedente del puerto de Vigo en la que es la segunda escala del año por aguas herculinas de este archiconocido clásico tras la realizada el pasado 4 de abril. Puesto que, como digo, se trata de todo un habitual en nuestras aguas del que ya he hablado en multitud de ocasiones y en lo que queda de año tendremos oportunidad de volver a comentar cosas de él considero oportuno centrarme en esta entrada en el buque que debuta en nuestro puerto.




Acabado de construir hace apenas unas semanas, esta belleza de profundos ojos tiene unas medidas que imponen: 71.304 toneladas de registro bruto, 252 metros de eslora, 32.2 metros de manga, y 7.5 metros de calado. En sus 14 cubiertas de pasaje puede albergar a un total de 2.194 pasajeros en alguno de sus 1.097 camarotes y su tripulación está formada por 662 personas. Quizás a la vista de las fotos alguno no terminará de creerse lo del debut en la ciudad (creánselo, que hubo hasta ceremonia con autoridades a bordo y todo) y es que resulta imposible no recordar esa mirada. La cuestión es ¿Seguro que no nos hemos visto antes?...


El AidaStella "dándonos las largas".
(Foto: autor desconocido)


Seguro. Pero es evidente que hay gato encerrado; viendo esa cara tan familiar y sus archiconocidas formas es fácil darse cuenta de que nos hallamos ante un buque perteneciente a la Sphinx-Klasse, un grupo de 7 naves gemelas que nos tienen ya más que acostumbrados a sus numerosas visitas. En ese apartado el AidaStella es más de lo mismo; practicamente igual que el AidaSol que nos visitó hace 15 días o al AidaMar que nos visitó hace 17. La diferencia con los dos mencionados o con cualquiera de las otras 6 unidades que componen la Clase Esfinge es que nuestro protagonista de hoy es el que pone el colofón definitivo a esta saga. Puesto que cierra una página de oro de la reciente historia crucerística y es nuevo en nuestro puerto hay que darle a la escala toda la pompa que se merece y puesto que el buque es de reciente factura y tiene el nombre que tiene, esta vez el título del post me lo han dejado fácil: Ha nacido una estrella.


Chicarrón del norte: Pese a lo frío del ambiente (obsérvese el hielo flotando 
alrededor del barco) al AidaStella no se le amorataron los labios durante
 su salida de los astilleros.
(Fuente: Meyer Werft)


Y el parto no ha sido nada fácil. Tampoco más dificil que el de cualquiera de sus hermanos puesto que como todos ellos el AidaStella nació hace practicamente nada en Papenburg, una localidad de interior al noroeste de Alemania. Si piensan que acabo de cometer un gazapo al incluir la palabra "interior" en la frase se equivocan; la distancia existente entre esta pequeña localidad de la Baja Sajonia de 35.000 habitantes y el mar son unos 36 kilómetros, distancia invariable ya seas una bicicleta, un coche o, como en este caso, un enorme buque de crucero de más de 70.000 toneladas de desplazamiento.


El AidaStella sale del hangar donde fue construido, pero el mar aún está lejos...
(Fuente: Meyer Werft)


La búsqueda del mar por cada una de las criaturas que alumbran estos astilleros tan vanguardistas implica recorrer la enorme distancia hasta la costa a través de la única vía de escape posible, el río Ems, que serpentea durante casi 40 kilómetros en un viaje que cabría definir como tortuoso y plagado de obstáculos en forma de puentes, esclusas y otros peligros. Por si todas estas dificultades no fuesen suficientes los grandes buques de crucero salidos de los astilleros realizan el recorrido marcha atrás por razones de maniobrabilidad lo que, pese a la ayuda de varios remolcadores y de que la travesía está estudiada al milímetro, convierte el viaje en toda una aventura. También en toda una atracción turística para los habitantes de la zona y para los numerosos curiosos que se acercan para ver el espectáculo generando una fuente de ingresos en la región que crece a la par que los buques construidos río arriba. Todas estas dificultades no fueron una excepción en el caso del AidaStella, así que siguiendo con el símil de estrella recién nacida hay que decir que el parto reunía todos los requisitos para ser considerado de los dificiles: el neonato era grande y venía de nalgas.


(Fuente: www.spiegel.de)


Se podrían contar mil y un detalles curiosos sobre esta curiosa peregrinación fluvial en busca del agua salada pero por no alargarme demasiado les diré que hace cosa de dos años publiqué un par de posts en los que describía las características de estos particulares astilleros y de la peculiar travesía realizada por los buques allí fabricados. Por si quieren echarle un vistazo aquí les dejo los enlaces: "La historia de Meyer Werft" (parte 1)  y "La historia de Meyer Werft" (parte 2)




Tras brillar en el firmamento coruñés buena parte de la jornada del pasado sábado, el AidaStella soltó amarras a las 18:00 horas para poner rumbo al norte en búsqueda de su siguiente destino que en este caso era la bellísima ciudad de Santander, pero si les ha sabido a poco tendrán varias oportunidades de volver a ver a la última creación de la naviera Aida Cruises por nuestras aguas en alguna de sus 4 escalas previstas de aquí a final de año. El Boudicca por su parte decidió tomárselo con más calma, como queriendo disfrutar de todo el muelle de transatlánticos para el solito y permaneció amarrado hasta bien entrada la noche. Cuando el reloj marcaba las 23:00 horas puso fin a su escala (inusualmente larga) y tomó rumbo norte para dirigirse hacia la ciudad de Liverpool. Hasta el próximo 15 de septiembre no volveremos a ver a este clásico de los mares por nuestras aguas.






miércoles, 15 de mayo de 2013

Malos humos





El pasado miércoles día 8 el puerto de A Coruña recibió la visita de una nueva nave de pasaje, en esta ocasión se trató del buque Saga Sapphire en su segunda recalada del año a la ciudad herculina. El navío de bandera maltesa llegó a la ciudad poco antes de las 08:00 horas procedente del puerto de Southampton para dar la oportunidad a sus más de 700 pasajeros de descubrir los encantos de nuestra ciudad y alrededores. No es la primera entrada que escribo sobre esta nave (y espero que no sea la última) y tampoco es que haga falta leer cosas sobre él para darse cuenta de que no estamos ante un barco de nueva construcción; un simple vistazo a las fotos es más que suficiente para darse cuenta. Sin embargo en su anterior escala en el puerto de A Coruña, el pasado 16 de abril, se realizó una ceremonia a bordo con las autoridades, intercambio de regalos incluidos; lo propio en una escala inaugural pero que resulta bastante contradictorio teniendo en cuenta de que hablamos de un buque con 32 primaveras. Pero es que en el panorama crucerístico el Saga Sapphire es relativamente nuevo si bien eso de "nuevo" hay que ponerlo entre comillas.




...Más bien es de segunda mano (bueno, realmente tiene bastantes más) pero eso es lo que busca siempre su naviera, la inglesa Saga Cruises. No es que la compañía esté fundada por un grupo de "tacaños" que quieran ahorrarse un buen puñado de libras comprando barcos cochambrosos para hacer algo de dinero si no que es una compañía especializada en ofrecer viajes de placer a bordo de buques clásicos para un pasajero tipo que supera por lo general los 50 años de edad, y el negocio, iniciado en 1996, de momento funciona bastante bien. Pero como en cualquier "business" para mantenerse en la brecha hay que estar en constante evolución y la compañía se encuentra en la actualidad en un profundo proceso de renovación de la flota que comenzó hace ahora tres años con el adiós de uno de esos tesoros navales y símbolo de la naviera como era el Saga Rose que tras ser retirado del servicio activo y permanecer abandonado en Gibraltar acabó sus días siendo despiezado en un chatarrero chino para cabreo de aquellos que amamos a este tipo de navíos. Para principios del próximo año se repetirá la historia sólo que esta vez le tocará la china (nunca mejor dicho) al gemelo de nuestra querida Rosa, el Saga Ruby.


El tristemente desaparecido Saga Rose durante una de sus habituales escalas 
en la ciudad.


Claro que no sólo hay bajas; también hay fichajes. A finales de 2011 Saga Cruises compró un buque llamado Bleu de France que tras una profunda reforma y un cambio de nombre se convertiría en nuestro Saga Sapphire para unirse a la colección de "joyas" de la compañía británica. Por tamaño (37.000 toneladas) y por edad (32 añazos) el navío casa  bastante bien con la ideología "Saganiana" y en principio todo parecía propicio para que este "gran zafiro" se convirtiera en un gran éxito comercial, pero lo cierto es que el primer año de vida vistiendo sus nuevos colores ha sido cuanto menos complicado y, siguiendo con el símil, parece que el zafiro les ha quedado poco pulido.


La nueva imagen corporativa se Saga Cruises impresa en la chimenea del Saga Sapphire.


Hay que reconocer que si la cosa empezó torcida fue por causas ajenas a la naviera; tras su compra, la nueva adquisición de la compañía fue llevada a los astilleros Fincantieri de Palermo en noviembre de 2011 para realizar los trabajos de reforma en la nave que incluían entre otros la renovación total de los interiores, la adición de nuevos camarotes con balcón, el repaso de la maquinaria y el repintado y mantenimiento del casco. Los trabajos, que deberían haber durado 4 meses, se retrasaron más de lo previsto debido a una huelga en el astillero que tuvo como fatal consecuencia que el nuevo Sapphire no estuviese listo para su viaje inaugural, un crucero de 23 días que contaba con todos sus billetes vendidos desde hacía meses. Fue un gran contratiempo salvado con algo de improvisación pero que se convirtió en el pistoletazo de salida para el via crucis que iba a sufrir esta nave desde ese instante.


Durante su reconversión de Bleu de France a Saga Sapphire en Fincantieri.
 (Fuente: hjm-marine.com)


Con varios días de retraso sobre lo previsto el Saga Sapphire llegó a Southampton, punto de inicio de su crucero inaugural y que había sido pospuesto por unos días. A su llegada aún quedaba mucho trabajo por hacer en el interior de la nave y muy poco tiempo para acometerlo y como suele ocurrir y dicta la sabiduría popular recogida en el refranero español las prisas son malas consejeras; en una inspección realizada días antes de la partida del buque los funcionarios de la agencia marítima encontraron hasta un total de 55 deficiencias a bordo que iban desde la falta de información en los simulacros de incendio a la falta de elementos básicos en los botes salvavidas. Para cerrar el despróposito que se vívia esos días a bordo del Saga Sapphire durante un simulacro de emergencia dos miembros de la tripulación cayeron por la borda de un bote, aunque afortunadamente sin graves consecuencias.




Todas las deficiencias se pudieron subsanar a tiempo para el inicio del improvisado crucero inaugural pero los problemas no habían hecho más que comenzar; tan sólo unos días después de iniciar su travesía de debut para la Saga Cruises y tras una histórica escala en Ferrol (que se convirtió oficialmente en el primer puerto donde de el Sapphire hacía escala) las cosas empezaron a torcerse cuando el navío comenzó a dar problemas en uno de sus motores. Tras varios días renqueando más que navegando, el Saga Sapphire dijo "basta" en el puerto de Valencia y el crucero inaugural de tres semanas se dio por finalizado cuando no se llevaban ni 7 días. En la capital del Turia se acabaron las felices vacaciones para sus 752 pasajeros que fueron llevados de vuelta a sus casas e indemnizados con una buena suma además de la devolución de los gastos del viaje. La broma debió salirle cara a la compañía si tenemos en cuenta que los precios de este crucero oscilaban entre los 4.000 y los 12.000 euros, pero la mayor factura la pagó el prestigio de la compañía.




Los operarios de la naviera se pusieron a trabajar sin descanso para encontrar el fallo del motor, que se examinó minuciosamente pero pese a los esfuerzos y a que los recambios necesarios fueron llevados en avión rapidamente hasta Valencia el Saga Sapphire no pudo estar listo a tiempo y la compañía se vio obligada a cancelar también el segundo crucero. Más cancelaciones = más indemnizaciones = mayor desatre económico = gravísimo daño de imagen. 


El Saga Sapphire realizando el giro a la altura de la Medusa.


En ese momento comenzaron a surgir toda clase de rumores en torno a la figura del nuevo buque de Saga Cruises, incluso se llegó a decir que la nave sería retirada de inmediato del servicio comercial. Los más observadores ya se fijaron que a la salida del puerto de Southampton el primer día de su viaje inaugural que el Sapphire emitía una anormal cantidad de humo negro por su chimenea, lo que podría indicar el mal funcionamiento de algún componente mecánico. Ese mismo humo negro espeso también lo pudimos ver los que nos acercamos a ver al buque a su salida de Ferrol días después y francamente, sin entender mucho de temas mecánicos la cosa parecía bastante inusual.


 A su salida de Ferrol en abril del año pasado, la nueva adquisición de Saga  
nos deleitó con esta vistosa fumata negra, que dejaba a las claras dos cosas
no había acuerdo para elegir a un nuevo Papa y en la sala de máquinas 
del Sapphire algo no funcionaba correctamente. 
(Foto: Jose R. Montero)


Lo cierto es que con un inicio tan desastroso al Saga Sapphire sólo le quedaba remontar el vuelo y tras días de reparaciones el buque volvió a la carga sin experimentar más problemas. Parecía que las aguas volvían a su cauce hasta que las nubes negras (o más bien el humo negro) volvieron a sobrevolar la nave. A finales de junio el Sapphire sufrió un nuevo problema mecánico cuando se encontraba realizando un crucero por Noruega. El buque tuvo que permanecer en el puerto de Tromso durante varios días al detectarse un problema en uno de sus motores tras producirse un "blackout" (basicamente quedarse tirado en mitad del mar sin propulsión) mientras la nave se dirigía hacia uno de sus destinos.


Durante un crucero por Noruega el fatídico humo negro volvió a surgir de 
la chimenea del Saga Sapphire.
(Fuente: cruiselawnews.com)


Y en agosto más problemas. Durante el regreso a Inglaterra de un crucero por el Báltico el Saga Sapphire se vio obligado a navegar con un solo motor en ruta hacia a Dover aunque esta vez el percance no tuvo consecuencias en la programación de la ruta. Así que ya ven; en poco más de un año el parte de guerra tiene más entradas que las que hay en este modesto blog. Afortunadamente desde que comenzó 2013 parece que los delicados motores del Sapphire no le han vuelto a jugar una mala pasada y los cruceros se realizan con normalidad para alegría de sus pasajeros y alivio de su naviera.




La salida del buque de nuestra ciudad el pasado día 8 se produjo sin incidencias (y sin humo negro a la vista)  y tras realizar un giro a la altura del Castillo de San Antón el barco puso rumbo a su siguiente destino, el puerto de Gibraltar, adonde también llegó sin novedad. Al Saga Sapphire todavía le quedan varias escalas en A Coruña el presente año, la próxima tendrá lugar el 16 de octubre, si las previsiones se cumplen y no hay cambios de última hora. Habrá que estar atentos por si vemos humo negro en el horizonte...


El Sapphire "ahumando" toda Noruega el pasado año.
(Fuente: cruiselawnews.com)


Mi agradecimiento a mi buen amigo Jose Montero por prestarme material para la ilustración de esta entrada.