martes, 3 de septiembre de 2013

Vista al frente





El puerto de A Coruña recibió el pasado día 30 una nueva visita del buque británico Ventura, todo un habitual por nuestra ría y más este año en el que su presencia en A Coruña está siendo especialmente frecuente como parte de la gran apuesta que su naviera, la P&O, ha hecho en este ejercicio por la ciudad herculina como punto de escala para sus navíos. La de este viernes ha sido la quinta escala de este barco en nuestros muelles en lo que va de 2013 y lejos de resultar repetitivo constituye todo un placer contemplar sus maniobras en cada una de sus recaladas, si bien ésta no tuvo la repercusión de la anterior, hace apenas dos semanas cuando nuestro protagonista de hoy pasó unas horas en nuestro puerto acompañado por su buque gemelo y compañero de naviera Azura en una de esas jornadas dignas de recordar.




Procedente del puerto de Málaga el Ventura llegó pasadas las 08:00 horas con los primeros rayos del sol de una soleada jornada. Tras la preceptiva y habitual maniobra en el caso de buques de gran porte, esto es, giro a la altura del Castillo de San Antón y marcha atrás hasta el punto de atraque, la megaciudad flotante quedó amarrada en el muelle de transatlánticos apenas media hora después de su llegada iniciándose minutos más tarde el paulatino desembarco de gran parte de los 3.400 pasajeros que viajaban a bordo de la nave en esta ocasión.




Su enorme figura se hace palpable con la simple aparición de su silueta en el horizonte y sus cifras lo confirman: El Ventura tiene un registro bruto de 116.017 toneladas (fue el primer buque de la P&O que sobrepasó la cifra de las 100.000 toneladas), 291´4 metros de eslora, 36 metros de manga, 8´3 metros de calado y desde la línea de flotación hasta el top de la chimenea hay 59 vertiginosos metros de separación. En capacidad máxima puede albergar a 3.600 pasajeros atendidos por una profesional dotación formada por 1.220 tripulantes a lo largo y ancho de sus 19 cubiertas de las cuales 14 son de pasaje. El Ventura, al igual que el resto de sus compañeros de naviera y pese a ser más inglés que el té de las cinco, tiene como puerto de registro el de Hamilton (Islas Bermudas) en aras de una fiscalidad más ventajosa  y además porque el registro bermudeño permite oficiar bodas a bordo, una actividad muy de moda en la actualidad y que supone suculentos dividendos para las navieras.




Construido en el año 2008 en los prestigiosos astilleros Fincantieri de Monfalcone (Italia) el Ventura pertenece a la Grand-Class, una familia formada por 11 unidades repartidas entre las navieras P&O y Princess Cruises y cuyo diseño está basado en un mismo concepto inicial variando unicamente en el interior y en pequeños detalles en su fisionomía externa. De hecho por fuera, aparte de por los distintos colores corporativos de una u otra naviera, estos buques se diferencian principalmente por la situación de la cubierta superior de popa apareciendo en algunos buques suspendida por dos enormes pilares a modo de alerón (como en el Caribbean Princess o el Golden Princess por ejemplo) o situada justo por detrás de la chimenea de un modo más convencional como en el caso de nuestro protagonista de hoy. Por ser su detalle diferenciador siempre se habla más de las popas que de las proas en los barcos de la Grand-Class y es por esta razón que hoy voy a otorgarle a la parte delantera del Ventura toda la atención que se merece.


David vs Goliath.


Y es que la proa del barco inglés tiene muchos elementos para no pasar desapercibida y si una palabra la define perefectamente esa es imponente. Sin entrar a valorar cuestiones estéticas, completamente subjetivas, el conjunto tiene un aspecto realmente poderososo, remarcado especialmente por el espectacular puente de mando que se alza en la cubierta 13 (12+1 para los supersticiosos) sostenido por dos grandes pilares de acero que surgen desde la cubierta 9 a la altura de los topes de babor y estribor hasta las alas de la estructura.


Las alas del puente del Ventura aparecen sostenidas por dos enormes pilares de acero.


Otro detalle llamativo en esta parte del buque es que el pasaje puede acceder hasta la punta de la proa, algo que no ocurre en todos los barcos al estar esta parte ocupada en ocasiones por elementos mecánicos de la nave. Además de poder acceder al punto más presenta la ventaja de permanecer resguardado de las inclemencias al estar "bajo techo" gracias a una especie de visera que recorre la proa a esta altura del navío y que le da al Ventura y a todos los barcos de la Grand-Class ese aspecto tan peculiar vistos de frente. Este rincón con tanto encanto se localiza en la cubierta E pero el acceso se realiza por el nivel inmediatamente inferior, la cubierta Promenade (sobre la que se encuentran suspendidos los botes salvavidas). Es evidente que semejante mirador ofrece unas espectaculares vistas al mar y es un lugar muy cotizado por el pasaje, sobre todo cuando el barco llega o zarpa de un puerto, pero no es el único que ofrece un excepcional punto de vista de todo lo que nos circunda en la proa.




En la cubierta Lido, o lo que es lo mismo en el piso 15 del barco, el Ventura ofrece un mirador con una panorámica excepcional gracias a la altura a la que se encuentra. Se podría pensar que las vistas desde allí no son muy diferentes a lo que podemos ver desde las cubiertas situadas en niveles superiores pero este punto en concreto tiene la particularidad de ofrecer unas vistas exactamente iguales a las que pueden ver el capitán y los oficiales de la nave inglesa; y es que esta sensacional atalaya se ubica justo en el techo del puente de mando. Como ven la proa del Ventura ofrece innumerables posibilidades.


El impresionante mirador situado en el techo del puente de mando 
es uno de los lugares más concurridos durante las salidas de los puertos.


 Tras gozar de una estupenda jornada de sol en tierras gallegas, los más de tres mil pasajeros del Ventura regresaron a su morada flotante a primera hora de la tarde y cuando el reloj marcaba las cinco el buque inglés soltó amarras despidiéndose una vez más de la urbe herculina con tres sonoros bocinazos. Por la proa cientos de millas que recorrer hasta su siguiente destino, el puerto de Southampton. El Ventura volverá a A Coruña en breve; será, si las previsiones se cumplen, el próximo 27 de septiembre, una nueva oportunidad para disfrutar de la espectacular anatomía de esta obra maestra de ingeniería naval.





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