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martes, 24 de septiembre de 2013

Tulipán flotante





Continuando con la apretada agenda del mes de septiembre en el puerto coruñés el pasado día 17 la ciudad recibió la visita de un nuevo navío de pasaje; en esta ocasión fue el turno del buque Rotterdam de la naviera Holland America Line. La presencia de este barco en A Coruña el pasado martes fue destacada por dos motivos: primero porque supuso el pistoletazo de salida a una de las semanas con más movimientos de este tipo de tráficos en el puerto coruñés en toda su historia y segundo, y más importante, que con su escala de la semana pasada el Rotterdam hacía su debut en aguas coruñesas. Se ha hecho de rogar puesto que la nave ya sobrepasa los quince años de vida pero ya saben el dicho; nunca es tarde si la dicha es buena.




Procedente del puerto que le da nombre, el Rotterdam tuvo la deferencia de no ser muy madrugador lo que nos permitió a los shipspotters contemplar perfectamente su estampa a su llegada a plena luz del día, una estampa nunca antes vista por Marineda.Y es que la naviera Holland America Line, propietaria de la nave, no acostumbra a tener gran presencia en nuestra ciudad. La excepción a esta regla no escrita es el buque Prinsendam, muy conocido por nuestros muelles, y en estos últimos años el Ryndam, que parece haber tomado el testigo del primero como representante de la compañía por aguas gallegas y que es de proporciones y formas muy similares al buque protagonista de la entrada de hoy.




Parecidos pero no iguales. Ni de lejos. De hecho pertenecen a clases distintas. El Rotterdam forma parte de la Rotterdam-Class (para chulo, él), una serie formada por cuatro buques y que toma su diseño de los S-Class (a la que pertenece el Ryndam) sólo que con unas medidas algo mayores y algún que otro cambio en su disposición interna y su aspecto externo. De hecho exteriormente es donde encontramos uno de los mayores cambios y también una de las características más destacadas del Rotterdam; son sus dos chimeneas dispuestas de forma paralela del mismo modo que las lucía el mítico Canberra por ejemplo, y cuya disposición evoca a la época de los "liners" de antaño. Dicha ubicación de las chimenas no es casual si no que busca hacer un guiño al pasado imitando la apariencia del anterior buque en portar tan distinguido denominación, el SS Rotterdam de 1959, que actualmente se encuentra atracado en la ciudad que le da nombre estupendamente conservado y reconvertido en museo flotante.


La doble chimenea en disposición  paralela es el rasgo más reconocible 
del Rotterdam.


El Rotterdam actual, es decir el MS Rotterdam (las iniciales MS son de "motor ship"), fue construido en 1997 en los astilleros Fincantieri de Monfalcone (Italia) realizando su crucero inaugural a finales del mismo año. Se trata de un buque de 59.652 toneladas de registro bruto con unas dimensiones de 237 metros de eslora, 32´2 metros de manga y 7´8 metros de calado, dichas medidas hacen que a la vista parezca que le falte algo de eslora pero provocan que sea muy marinero y sobre todo, muy rápido; de hecho al Rotterdam lo apodan "Fastdam" por las espectaculares velocidades que puede llegar a alcanzar, bastante superiores que las de cualquier otra nave de crucero convencional.




A lo largo y ancho de sus 12 cubiertas de pasaje el Rotterdam puede alojar a 1.668 pasajeros en capacidad máxima atendidos por una dotación de 593 personas. El segundo dato igual no sorprende pero el primero sí y es que para un buque de su tamaño lo normal es una mayor capacidad de pasaje por lo que el ratio de espacio por pasajero (o dicho de otra manera "cuanto" barco le toca a cada turista) es sensiblemente elevado y se mueve entre el 36-45. En comparación con el malogrado Costa Concordia, que era más del doble de grande que el Rotterdam, esta cifra se movía en torno al 30.




El Rotterdam no sólo luce con orgullo el nombre de la ciudad holandesa que vio nacer a su naviera hace ya más de 150 años si no que además pasea la bandera de su país por los siete mares. Y es que los barcos de Holland America Line son la gran excepción dentro del mundo de los cruceros y sus naves no están abanderadas bajo pabellones de conveniencia si no que lucen la tricolor neerlandesa siendo su puerto de registro el de Rotterdam, la conocida como puerta de Europa por vía marítima.


Rotterdam por partida doble: La ciudad de Rotterdam da nombre al navío 
y es a la vez su puerto de registro.


Tras pasar gran parte del día en la ciudad el buque holandés partió a las 18:00 horas hacia su siguiente destino, el puerto de Lisboa. En unos días volveremos a ver al Rotterdam por nuestras aguas; será el próximo 1 de octubre cuando este ilustre navío vuelva a pasar unas horas atracado en la ciudad y tengamos una nueva oportunidad de contemplar al emblema de la Holland America Line surcando de nuevo la ría coruñesa.





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