jueves, 9 de mayo de 2013

Lo siento, está cerrado (Parte 2)



(Foto: Manuel Candal)


Continuando con el análisis de la doble escala que tuvo lugar en el puerto de A Coruña el pasado día 1 de mayo y dejando las polémicas al margen, es hora de centrarnos en los dos protagonistas del pasado miércoles y conocer un poquito mejor a estos dos ilustres visitantes.
Del Black Watch sobran las presentaciones; y es que se trata de una de las naves de pasaje más frecuentes en nuestra ría ya que practicamente desde su estreno en 1996 es raro el año que ha faltado a su cita con los muelles coruñeses al menos una vez cada ejercicio (cuando no dos). Pese a que pudiera resultar algo aburrido por lo repetitivo de sus visitas, para los aficionados al mundillo naval que buscamos un punto privilegiado en la costa para fotografíar a estos "visitantes", los barcos como el Black Watch son los más apreciados debido a su estampa clásica alejada de las tendencias actuales de superponer cubierta tras cubierta. Y es que este buque inglés rezuma en sus líneas la nostalgia de un tiempo ya perdido y del que los ejemplares qque aún quedan surcando los mares van desapareciendo poco a poco.


 (Foto: Manuel Candal)


La escala del Black Watch es la segunda de su naviera, Fred Olsen Cruise Lines en lo que va de año en el puerto herculino tras la realizada el pasado 4 de abril por el Boudicca, que es la la nave gemela de nuestro protagonista de hoy. Esta compañía es una de las habituales en los muelles herculinos desde hace más de una década y suele traer a toda su flota a nuestros muelles cada año. 2013 no será una excepción.


Detalle de la chimenea del Black Watch.


El Ryndam por su parte no es tan conocido por nuestras aguas como el Black Watch por lo que vale la pena pararse un poco más a comentar algún detalle en torno a la figura de este navío. Está claro que 22 años de diferencia son muchos y se notan en la apariencia de un objeto; también en el mundo naval podemos apreciar facilmente esas más de dos décadas que separan a estos dos trotamundo y si en el Black Watch destacábamos su estampa clásica, en el caso del Ryndam hablamos de la típica imagen de un buque nacido en la década de los 90.




Concretamente fue construido en el año 1994 y es el tercero de la Clase Statendam compuesta por 4 buques gemelos. (los otros tres son el Statendam, el Maasdam y el Veendam). Realmente en la actualidad sólo son "gemelos" los tres primeros puesto que el Veendam pasó por quirófano hace un par de años y ahora es un poquito más grande que sus hermanos además de lucir una vistosa popa "ducktail" por temas de estabilidad.


El Ryndam luce con orgullo la bandera holandesa.


Creo que ya lo comenté en alguna ocasión pero siempre que puedo me gusta pararme a explicar el origen de los nombres de este tipo de buques y que en ciertos casos encierran muchas curiosidades; para el caso del Ryndam su nombre proviene del río Rin al que completa el sufijo -dam, que es el usado en los buques holandeses de pasajeros. Si por ejemplo estuviesemos hablando de un buque de la misma bandera pero dedicado al transporte de mercancías entonces se emplearía el sufijo -dijk, así que si en posteriores visitas a la ciudad el Ryndam aparece reconvertido en un mercante dispuesto a descargar alguna mercancía en el muelle de San Diego o de Calvo-Sotelo a buen seguro que en su amura aparecería el nombre de Rindijk.


Las curiosidades que esconden los nombres de los barcos...


Y es que en esto de los nombres los de Holland America Line son muy tradicionales y a lo largo de toda su historia, longeva historia si tenemos en cuenta que la compañía fue fundada en 1873, su extensa flota tiende a reutilizar los nombres. Para el caso concreto del Ryndam este buque es el tercero de la compañía en portar tal denominación.


Ryndam, un nombre con solera.


Tras pasar gran parte de la jornada en nuestra ciudad, a media tarde comenzaron los preparativos para la despedida y viendo que ambas naves habían hecho buenas migas compartiendo línea de atraque se decidieron por una salida conjunta cuando el reloj marcaba las 18:00 horas. El Black Watch fue el primero en soltar amarras (igual por aquella norma de cortesía de "los mayores primero") y  tras un amistoso intercambio de bocinazos con su homólogo neerlandés, puso rumbo al norte para dirigirse al puerto asturiano de Avilés, un destino poco frecuentado por este tipo de tráficos pero que busca abrirse un hueco en el mercado peleando con otras dársenas del cantábrico como Gijón o Santander. La naviera Fred. Olsen constituye su primer éxito en la apuesta que esta bonita localidad del norte de España realiza por este tipo de turismo.




El Ryndam por su parte, zarpó apenas 30 minutos más tarde y cuando el Black Watch aún era visible desde el dique de abrigo. La maniobra fue bastante más rápida que la del buque inglés al estar ya encarado proa al mar por lo que tras rebasar el dique enfiló la canal norte, habitual vía de escape para aquellos que se dirigen hacia las islas británicas; era el caso de nuestro Ryndam que tenía como destino el puerto de Dover.




Como mencioné antes ambos barcos repetirán experiencia en A Coruña durante este 2013 aunque lo harán por separado (y por suerte en día laborable): el Black Watch volverá el próximo 2 de agosto mientras que el Ryndam lo hará 11 días más tarde. Será una nueva oportunidad para disfrutar de la estampa tan diferente como soberbia de estas dos sensacionales naves de pasaje. No quisiera acabar este doble post sin darle las gracias a Manuel Candal por las estupendas fotos proporcionadas de estos dos buques para ayudarme a ilustrar la entrada de hoy.






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