NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 22 JUNIO: Astilleros Barreras de Vigo construirá 3 lujosos megayates para la nueva naviera Ritz Carlton Yacht Collection, que verán la luz a partir de 2019.
  • 19 JUNIO: El Saga Pearl II dejará la flota de Saga Cruises en 2019.
  • 12 JUNIO: Ceremonia de bautizo oficial del nuevo buque insignia de la naviera Cruise & Maritime Voyages, el Columbus (ex-Arcadia).
  • 03 JUNIO: MSC Cruceros bautiza a su nuevo buque insignia, el MSC Meraviglia, un día antes de partir en su viaje inaugural.
  • 01 JUNIO: El futuro buque insignia de Aida Cruises se llamará AidaNova y verá la luz a finales de 2018.

domingo, 27 de mayo de 2012

Una dama inédita





Con el creciente número de escalas que cada año se produce en el puerto de A Coruña, cada vez resulta más inusual la llegada de algún buque en visita inaugural a nuestra ciudad. El pasado martes 22 de mayo fue uno de esos dias especiales con la llegada del Kristina Katarina. El pequeño buque, propiedad de la naviera finlandesa Kristina Cruises, llegó a la bahía hacia las 8:00 horas procedente del puerto de Leixoes.


El Kristina Katarina está registrado en el puerto finlandés de Kotka.


Sus dimensiones, a la vista está, son reducidas: el Kristina Katarina tiene un registro bruto de 12.688 toneladas, una eslora de 138 metros, una manga de 21.4 metros y 5.8 metros de calado. En sus 7 cubiertas de pasaje puede albergar en capacidad máxima a 650 pasajeros y su dotación la componen 160 personas.




La historia del Kristina Katarina comienza a finales de la década de los 70, y en un lugar que a día de hoy nos suena a pelicula de espias como es la Union Soviética. Por aquella época los dirigentes del pais ordenaron la construcción de 7 naves de pasaje idénticas, de unas 10.000 toneladas cada una, y que operarían en alguna de las 4 navieras mas importantes del país. Las 7 unidades en cuestión fueron, en orden de construccion: el Georg Ots, el Dmitriy Shostakovich, el Lev Tolstoi, el Kostantin Simonov, el Mikhail Suslov, el Mikhail Sholokhov y el Konstantin Chernenko.


 El Kristina Katarina durante sus primeros años de vida, con el nombre 
de Kostantin Simonov en su amura y la bandera soviética en la chimenea.
(Fuente: faergelejet.dk)


 Nuestro protagonista de hoy fue el cuarto de la serie, el Kostantin Simonov que operó con una hoz y un martillo en su chimenea hasta 1991. Cuando se produjo la desmembración de la U.R.S.S. todas las navieras, que hasta ese momento habían vivido bajo el paraguas estatal, pasaron a manos privadas sufriendo una suerte dispar. La propietaria del Kostantin Simonov, la Baltic Shipping Company no resistió muchos años más y en 1996 se declaró en quiebra quedando toda su flota amarrada a la espera de un eventual comprador. Tras casi 4 años de inactividad, el Simonov fue comprado por Silver Cruises y charteado a la naviera israelí Mano Cruise, que lo rebautizó como The Iris para realizar cruceros por el mediterráneo centrándose en el mercado hebreo. Tras varios años realizando cruceros para esta compañía, la nave pasó a manos de sus actuales propietarios en 2010, que lo sometió a una profunda reforma y lo rebautizó con su actual nombre.


El Kristina Katarina a la salida de la ciudad el pasado dia 22.


De orígenes rusos, pasado israelí y pasaporte actual finlandés, el Kristina Katarina puede presumir sin ningún lugar a dudas de multiculturalidad. De lo que quizás ya no pueda presumir tanto (aunque esto ya es una cuestión de gustos) sea de belleza y es que esta pequeña dama carece de encanto en sus líneas externas motivado quizás por su genética soviética donde la máxima "la función antes que la forma" se seguía a rajatabla.




Cuadrado es la palabra que mejor define al Kristina Katarina: Desde su angulosa popa a su chimenea desproporcionadamente grande, por mucho que lo intentemos no hallaremos una sola línea redondeada en su silueta. Es más; si no nos dijeran que es un barco de pasaje diriamos que se trata de un ferry de quilla a perilla; de hecho fue construido como tal y las rampas para coches situados en los costados junto a la popa nos lo confirman.


Genes de ferry: Nunca puedes ocultar tus orígenes. En el caso del  
Kristina Katarina, los portones de los costados indican a las claras 
sus origenes como ferry.


Tras varias horas en la ciudad el Kristina Katarina reanudó el viaje a las 17:00 horas poniendo rumbo a tierras francesas. Si las previsiones se cumplen volveremos a ver a este pequeño navío por aguas herculinas el próximo 13 de agosto.


(Foto: Manuel Candal)


Por último quiero agradecer a Manuel Candal las fotos tan buenas que me ha suministrado con motivo de esta escala.



Pequeños al poder





Ultimamente las visitas múltiples de buques de crucero se están convirtiendo en algo muy habitual en la ciudad de A Coruña. Sólo este mes ha habido varias fechas en las que se ha dado tal hecho, como el pasado dia 8 cuando coincidieron en nuestros muelles 3 navíos: El AidaBlu, el Brilliance of the Seas y el Silver Whisper, o al dia siguiente cuando los protagonistas fueron el Discovery y el Silver Explorer. El dia 14 los que compartieron jornada y amarre fueron el Astor y el Seabourn Sojourn, y este pasado sábado 19 de mayo volvió a repetirse la circunstancia con la visita al unísono del Bremen y del Seabourn Pride, los protagonistas del post de hoy.




El más madrugador del dueto fue el Seabourn Pride, que a las 7:30 horas ya se encontraba comodamente instalado en el muelle de trasatlánticos. Procedente del puerto de Lisboa, este pequeño buque es todo un habitual en nuestra ciudad y el miembro de la elitista naviera Seabourn Cruise lines que con más frecuencia nos visita.


(Foto: Jose Montero)


El Bremen, por su parte, se hizo esperar un poquito más y hasta pasadas las 8:00 horas no hizo acto de aparición por las inmediaciones de la Torre de Hércules. Procedente también de tierras portuguesas, pero es este caso del puerto de Leixoes, el Bremen es un buque de tamaño muy similar al Seabourn Pride perteneciente a la naviera alemana Hapag-Lloyd Cruises. En el caso del Bremen su presencia en A Coruña es bastante menos frecuente y ya habían pasado algunos años desde su última visita.


(Foto: Jose Montero)


Atracados los dos juntos en el muelle de trasatlánticos y compartiendo amarre durante unas horas podría parecer que tanto el Seabourn Pride como el Bremen son muy similares, pero nada más lejos de la realidad...


El Bremen maniobrando a su llegada a A Coruña, con el Seabourn Pride
ya atracado por su popa.


...y un vistazo general a su apariencia externa basta para darnos cuenta de ello; asi con el Seabourn Pride tenemos la impresión de hallarnos frente a la excentricidad de un multimillonario en lugar de estar viendo una nave comercial de pasajeros, y es que toda la flota de la naviera Seabourn busca crear esa ilusión entre sus inquilinos, la de encontrarnos en nuestro propio megayate, una idea de exclusividad que también se disfruta al cruzar la pasarela de embarque.


(Foto: Jose Montero)


Sus interiores rezuman lujo, pero sin caer en la ostentación ni el exceso; simplicidad y clase en cantidades industriales en cada una de sus estancias y todo ello coronado con el extraordinario servicio a bordo que sólo se puede encontrar en los barcos de la naviera americana y que roza en ocasiones lo excesivo; y es que a bordo del Seabourn Pride el pasajero no se siente atendido, se siente mimado.


(Foto: Jose Montero)


Si en el caso del Seabourn Pride su imagen casa a la perfección con la idea de lujo y sofisticacion que vende, en el del Bremen nos cuesta más asociar esa idea observando su aspecto, y es que se diría más bien que nos encontramos ante un buque oceanográfico más que ante un sofisticado buque de crucero del segmento premium.


(Foto: Jose Montero)


Y lo es, lo que pasa es que el Bremen pese a tener la misma "licenciatura" que el Seabourn Pride ha optado por una "especialidad" bastante más complicada como es la de buque de expedición, encontrando su habitat natural en las frias aguas del Ártico y de la Antártida.




El Bremen pertenece a la naviera alemana Hapag-Lloyd, que lo compró en 1993 a la Frontier Cruises cuando esta compañía quebró. El buque fue rebautizado con su nombre actual (anteriormente se llamaba Frontier Spirit) y sometido a una profunda reforma para adecuarlo a los estándares de calidad de la compañía germana, cuyo coste alcanzó los 2 millones de euros.




Es un barco construido en el año 1990 en los astilleros japoneses Mitsubishi Heavy Industries y pensado para navegar en las condiciones más duras, de hecho está catalogado como un buque de categoría 1-A, la mayor que puede obtener una nave para navegar entre hielos.


(Foto: Jose Montero)


Para obtener este "carnet" el diseño del Bremen presenta ciertas particularidades respecto a los barcos de crucero convencionales, entre las que destacan su casco especialmente reforzado a proa, popa y en su línea de flotación o la ausencia de bulbo en la proa, característica presente en los buques rompehielos.


El Bremen carece del habitual bulbo de proa.


Si por fuera las diferencias son enormes, en el interior sus instalaciones también hablan a las claras de que no nos hallamos en el típico buque de pasaje; un claro ejemplo sería decir que a bordo no hay opciones de entretenimiento al uso, y con ello no estoy diciendo que en su interior no haya espacio para la diversión, simplemente que las opciones de ocio y esparcimiento se apartan bastante de lo que suele ser norma. En el Bremen no encontrarás un casino, por ejemplo; de hecho ni siquiera hay televisión, pero si hay microscopios con los que poder observar algun ejemplar de su abundante colección de microorganismos. Otra diferencia con los buques más convencionales de la flota crucerística mundial es que a bordo del Bremen se permiten las visitas al puente de mando.




Tras pasar gran parte de la jornada compartiendo amarre, cuando el reloj marcaba las 18:00 horas ambas naves decidieron continuar viaje, siendo el Seabourn Pride el primero en zarpar rumbo al puerto de Gijón. Pocos minutos después  fue el Bremen el que abandonó las instalaciones portuarias con rumbo tambien al puerto asturiano. La salida con tan poco espacio de tiempo y el mismo rumbo permitió ver a ambas naves realizar una especie de coreografía que captó a la perfección con su cámara mi buen amigo y colega de afición Jose Montero, Desde aquí aprovecho la oportunidad para felicitarle por las estupendas tomas realizadas y para agradecerle la inestimable colaboración que me brinda pudiéndolas usar en la elaboración de este post.



Bremen y Seabourn Pride manteniendo una particular persecución a su salida de la ciudad el pasado dia 19.


(Fotos: Jose Montero)



miércoles, 23 de mayo de 2012

Territorio Saga





Ferrol se ha convertido en el particular patio de recreo gallego de la naviera británica Saga Cruises. Hace ahora poco más de un mes la ciudad departamental pasaba a la historia de esta compañía, fundada en 1996, por ser la primera ciudad donde hacía escala su última adquisición y buque insignia, el Saga Sapphire, iniciando una relación que en principio iba a ser mas fructífera pero que por motivos que más adelante comentaré se quedó en una única presencia de este buque a lo largo del mes de abril. Aún asi fue todo un acontecimiento y nuestros vecinos se volcaron para darle el recibimiento que se merecía.




La mala suerte o la casualidad impidió a otro de los buques de la compañía inglesa sumarse a la nómina de visitantes ilustres de la ciudad departamental en este 2012. En este caso fue el Saga Pearl II que el pasado dia 24 de abril y ya en ruta hacia tierras gallegas tuvo que invertir su rumbo para prestar ayuda en el naufragio de un remolcador. El suceso obligó al navío británico a cancelar la escala en Ferrol y continuar viaje hacia su siguiente destino, ya en Portugal.




Con los recuerdos todavía frescos en la memoria con la inolvidable jornada vivida con el Saga Sapphire atracado en sus muelles, Ferrol ha visto como la pasada semana otro de los integrantes de la flota Saga ha visitado la ciudad no una, si no dos veces en poco más de 4 dias.




El protagonista en esta ocasión fue el Saga Ruby, que el pasado viernes 18 de abril y tras la escala realizada el lunes, volvía a visitar la ría de Ferrol para desembarcar en la ciudad vecina a cerca de 1.000 pasajeros. El bellísimo navío inglés recaló hacia las 9:00 horas procedente del puerto de Southampton, punto de partida de un crucero de 8 dias convirtiéndose Ferrol en la primera parada de la travesía.




A pesar del protagonismo de Saga Cruises en la ciudad departamental hay que decir que éste no está siendo un buen año para la naviera británica pese a que en un principio 2012 partía como el más importante de su breve andadura comercial; el motivo en ambos casos tiene un mismo nombre : Saga Sapphire.


Saga Sapphire: para bien o para mal, uno de los protagonistas del año


Tras conocerse hace unos meses la adquisición de este barco por la compañía británica, las cosas comenzaron a torcerse bastante pronto; lo primero fue una huelga de trabajadores en los astilleros donde se acometían los trabajos que convertirían al Bleu de France en el nuevo y flamante Saga Sapphire, lo que provocó un retraso en las fechas de entrega y que el viaje inaugural se retrasara más de una semana, con el consiguiente prejuicio económico para Saga. Pero lo peor vino después...


El Saga Ruby transitando entre los castillos de La Palma y San Felipe.


Tras comenzar su singladura inaugural y pocos días después de su magnífica escala en Ferrol, evento al que le  dediqué una entrada en el blog (la nueva joya de Ferrol) el Saga Sapphire comenzó a sufrir problemas en uno de sus motores y pese a que la nave podia moverse por sus propios medios se tomó la determinación de cancelar el crucero cuando el barco llegó a Valencia y cuando aún quedaban por delante varias escalas por realizar. A los pasajeros les fue devuelto el dinero pero la imagen de Saga Cruises quedó seriamente dañada. El Sapphire permaneció en la capital del Turia varios días a la espera de las piezas necesarias para su reparación, lo que obligó a cancelar también su segundo viaje. Más pérdidas...




Afortunadamente todo ha vuelto a la normalidad; el Saga Sapphire navega de nuevo sin problemas y Saga Cruises puede volver a respirar tranquila.


El Saga Sapphire vuelve a navegar sin contratiempos.


Hacia las 18:00 horas el Saga Ruby puso fin a su estancia en aguas ferrolanas para dirigirse a su siguiente destino, el puerto de Cartagena. Durante la salida, a su paso a la altura del castillo de San Felipe, y como ya es tradición cada vez que una nave de pasaje recala en la ciudad, se le brindó una despedida con salvas respondiendo el buque con varios toques de bocina en forma de agradecimiento. El próximo 9 de noviembre los ferrolanos tendrán una nueva oportunidad de disfrutar de la majestuosa silueta del Saga Ruby surcando las aguas de su bella ría. Los coruñeses tendremos que esperar algo más para hacer lo propio en nuestras aguas puesto que el precioso buque inglés no nos visitará hasta el primer semestre del 2013. Habrá que seguir yendo a casa del vecino...





lunes, 21 de mayo de 2012

En la élite





Destacada presencia el pasado lunes 14 de mayo en el puerto de A Coruña, y es que hablar del Seabourn Sojourn son palabras mayores. El lujoso buque de la compañía americana Seabourn Cruise lines llegó a primera hora de la mañana procedente del puerto de Leixoes haciéndole compañía durante toda la mañana al Astor, que pernoctó en la ciudad esa noche.


El Seabourn Sojourn compartió muelle por espacio de unas horas con el Astor.


Sin duda nos hallamos ante una de las mejores naves dedicadas al negocio de los viajes de placer por mar. No lo digo yo, lo dicen los entendidos, que si nos ceñimos al ámbito de la industria de cruceros es hablar de la prestigiosa Guia Berlitz, algo asi como la guia Michelin en la gastronomía.




Cada año esta reputada publicación analiza al detalle multitud de parámetros de cada uno de los barcos que componen la vasta flota dedicada a la realización de cruceros, puntuando cada aspecto de los buques, desde sus instalaciones hasta su servicio a bordo, pasando por las rutas que realiza y obteniendo al final una clasificación completamente objetiva del nivel de calidad que ofrecen cada uno de ellos. Pues bien; en esa clasificación el Seabourn Sojourn figura por derecho propio en el top ten de las naves dedicadas a este negocio y si tenemos en cuenta que supera en puntuación a más de 300 buques está claro que hablamos de una cosa seria.




¿Que ofrece el Sojourn para alcanzar cotas de lujo que no pueden alcanzar más de 300 naves?. En primer lugar el cuidado y la atención que sólo Seabourn puede ofrecer y que la convierten en la compañía más lujosa del mundo. Dicho calidad de servicio se puede ofrecer gracias a uno de los ratios pasajero-tripulante más espectaculares jamás vistos en alta mar: 1.3, lo que significa que a bordo casi hay un miembro de la tripulación por cada turista.


 (Foto: Manuel Candal)


Esta espectacular cifra redunda en la atención llevada al extremo y que se puede expresar en mil y un detalles: en el momento del embarque cada pasajero es acompañado por un miembro de la dotación a su propio camarote, en el que contaremos con nuestro propio asistente para todo lo que necesitemos. De hecho este asistente se presentará a los pocos minutos de habernos instalado, con unas copas de champagne y una bandeja de canapés a modo de bienvenida. Y en el camarote no acaban los detalles; al llegar al restaurante las damas son conducidas del brazo hasta la mesa, donde degustaremos magníficos platos inigualables casi para la mayoria de restaurantes en tierra. Quizás piensen que recibir estas atenciones requiere esperar a una hora concreta asignada al inicio de la travesía pero se equivocan de barco; a bordo del Seabourn Sojourn no hay horarios predeterminados o turnos para comer y cenar; lo haces como y cuando quieras.
 



Toda esta dedicación por parte de los miembros de la tripulación es el santo y seña de la naviera y no busca un premio adicional por parte del cliente, de hecho las propinas no se admiten a bordo del Sojourn.


En la punta de la proa el Seabourn Sojourn cuenta con un espectacular jacuzzi.


Por muy alto que sea el nivel del servicio, las instalaciones a bordo del Seabourn Sojourn están más que a la altura y rozan lo increible. Para disfrutar de nuestra travesía podremos elegir cualquiera de los 225 camarotes, todos ellos exteriores y el 90% con balcón privado, y lo más probable es que tras cruzar el umbral de la estancia nos quedemos con la boca abierta ante lo que observamos: cama de matrimonio con sala de estar independiente, un vestidor en lugar del típico armario y un baño recubierto de mármol en el que no existe ducha y en su lugar aparece una enorme bañera... pero realmente estamos en un "camarote"?. Mejor sustituyan esa palabra por suite.


1, 2, 3,.... y así hasta un total de 199 suites con balcón exterior.


El resto de instalaciones del Sojourn siguen esa misma tónica. Se podría destacar el Spa, situado a popa de la cubierta 9 y que con una superficie de 1.068 metros cuadrados repartidos en dos pisos se convierte en la instalación de este tipo más grande jamás vista en un barco de cruceros de estas proporciones. Otra de las zonas destacadas del Seabourn Sojourn, y que también podemos encontrar en toda la flota de la naviera americana es la marina de popa, en la cubierta 3, que durante los cruceros por aguas del Caribe permite a los pasajeros disfrutar de actividades acuáticas desde el propio barco tales como el esquí acuático o el paseo en bote a remos, incluso bañarse en el propio mar con total seguridad gracias a la malla de acero que circunda la zona.



Arriba: Las flechas señalan la ubicación de la marina (evidentemente recogida) en la popa del Sojourn.
Abajo: Una vez desplegada, la marina permite disfrutar de variadas actividades acuáticas mientras el buque se encuentra fondeado.

(foto abajo cortesía de Seabourn)


Tras una escala que se prolongó por espacio de 12 horas, hacia las ocho el Seabourn Sojourn puso fin a su estancia en A Coruña y zarpó rumbo a su siguiente destino, la ciudad irlandesa de Cobh. Su próxima recalada en  nuestras aguas no tendrá lugar hasta 2013, fecha en la que volverá a deleitarnos con su derroche de lujo y sofisticación.


(Foto: Manuel Candal)


Como siempre que me brinda su colaboración con su magnífico material fotográfico, no quiero finalizar la entrada sin felicitar y agradecer a Manuel Candal su gran labor y ayuda.




domingo, 20 de mayo de 2012

Conozca Galicia a fondo





Procedente de Vigo y en medio de un tiempo primaveral, a media tarde del pasado domingo 13 de mayo hacía su entrada en la bahia coruñesa el Astor en la que supone su primera escala en la ciudad en este 2012.




La llegada del Astor cerró una semana pródiga en escalas de cruceros en A Coruña. En total han sido 6 las naves de pasaje que han recalado en nuestro puerto en los últimos 7 dias si bien hay que decir que la de nuestro protagonista de hoy es una recalada muy especial por más de un motivo.




Primero porque el Astor no es muy pródigo en visitas en nuestra ciudad, de hecho la última corresponde a mayo de 2009 (al menos con su nombre actual) y si su imagen nos es extrañamente familiar se debe a que su muy parecido aunque no gemelo Saga Pearl II se deja caer por aqui con más frecuencia. Tan fácil de comprobar que estos buques comparten genes es echar un vistazo a su característica chimenea.


Detalle de la peculiar chimenea del Astor, gemela en forma a la de su
 "primo"  Saga Pearl II.


El Astor fue construido en 1987 en los astilleros alemanes de Howaldtswerke-Deutsche Werft de Kiel bajo su nombre actual pero tras poco más de un año pasó a manos soviéticas, donde fue rebautizado como Fedor Dostoevskiy, recuperando su nombre actual en el año 1995. Con un registro bruto de 20.606 toneladas el Astor tiene 176.2 metros de eslora, 22.6 metros de manga y un calado de 6.1 metros y en su interior puede acomodar a un total de 650 pasajeros con una tripulación de 300 personas. En la actualidad el buque trabaja para la compañia alemana Transocean Tours, especializada en el mercado nacional.




Pero si por algo es especial esta escala lo es por sus inusuales características. El buque arribó de madrugada a Vigo procedente de Lisboa para pasar la noche en la ciudad olívica, algo no muy habitual, reanudando viaje a primera hora de la mañana no sin antes dejar a buena parte de su pasaje en tierra para que disfrutaran de las excursiones programadas durante toda la jornada. Mientras sus pasajeros pasaban el dia descubriendo diversos rincones de Galicia, el Astor se dirigió rumbo a nuestra ciudad adonde llegó a media tarde. Lo normal en estos casos es una parada breve de poco más de una hora para recoger a los pasajeros, pero en este caso el barco alemán vino para quedarse y su estancia en la ciudad se prolongó durante más de 20 horas, pernoctando en el muelle. Es la segunda vez en el año que un buque de estas características duerme en el puerto tras la experiencia del Deutschland hace sólo una semanas.




Esto convierte a la iniciativa del Astor en pionera puesto que no se recuerda (al menos yo no lo hago) a ningún barco que haya pasado dos noches seguidas en puertos gallegos. Es de agradecer el esfuerzo realizado por Transocean Tours (que implica un mayor gasto de dinero en costes de atraques) al realizar este tipo de escalas puesto que de esta manera se permite al pasaje tener más tiempo para descubrir nuestra geografía, fomentando asi la expansión de la marca Galicia por todo el mundo.


El Astor compartió amarre con el Seabourn Sojourn (atracado por su popa) 
en la mañana del lunes.


Tras pasar la noche y descubrir a primera hora de la mañana que contaba con un nuevo compañero de habitacion (el Seabourn Sojourn, que llegó a primera hora de la mañana del lunes y que atracó junto a él) el Astor reemprendió la marcha cuando el reloj marcaba las 15:45 y tras soltar cabos puso rumbo al norte hacia St. Peter Port, la capital de la isla de Guernsey situada en la costa de Normandía.