jueves, 18 de septiembre de 2014

Protagonistas, las velas



 


¿Que posibilidades hay de que dos buques gemelos pero que ya no operan para la misma naviera hagan escala en dos puertos tan cercanos como los de A Coruña y Ferrol con apenas 72 horas de diferencia? No soy un experto en cálculo de probabilidaddes pero estoy seguro de que muy pocas. ¿Y si a eso le sumamos el hecho de que los buques en cuestión¿??¿?¿ son dos de los especímenes más raros de todo el panorama crucerístico mundial?; ahí el tema parece ya cosa de brujas. Quizás no conviene darle demasiadas vueltas al asunto y simplemente concluír que los caprichos del calendario a veces tienen estas cosas.


El Club Med 2 entrando en A Coruña.


Las velas fueron protagonistas en A Coruña el pasado viernes con la visita del buque de cruceros Club Med 2. Es importante recalcar lo de "buque de cruceros" porque a la vista de las fotos a mucha gente le costará asociar este barco con los habituales protagonistas de este blog y lo ubicaría más bien dentro de la categoría de buque-escuela de alguna armada debido a su velamen, el mismo que no pudimos vimos en su escala del pasado día 12, una entrada que el Club Med 2 realizó a palo desnudo pero que aún así no defraudó ni lo más mínimo dada la singular línea de este navío.


Esperando práctico.


La maniobra de entrada del supervelero surcando aguas gallegas, como digo, fue un espectáculo digno de mención pero no tuvo nada de original porque apenas tres días antes tuvimos la oportunidad de contemplar una escena similar, esta vez en la ría de Ferrol, lo que en mi modesta opinión le otorga a cualquier maniobra de estos gigantes (a vela o con propulsión convencional) un plus de vistosidad. En este caso el protagonista no fue el Club Med 2 sino el Wind Surf, buque de dimensiones calcadas a las del inquilino coruñés del pasado viernes y con una apariencia extrañamente idéntica a él; si les digo que el anterior nombre del Wind Surf era Club Med 1 entenderán mejor el por qué ambas naves son como dos gotas de agua.




Tanto el Wind Surf (ex-Club Med 1) como el Club Med 2 fueron construidos a principios de la década de los 90 por el mismo astillero, la Société nouvelle des ateliers et chantiers du Havre (Francia) y para el mismo armador, la Windstar Cruises, con el propósito de bautizarlos como Wind Surf y Wind Saga. La compra de esta naviera por parte de Holland America Line sobre esas fechas paralizó el proyecto y los astilleros galos se vieron de pronto con un buque a medio construir (más otro en proyecto) pero sin cliente que lo comprara. El gobierno francés ayudó a buscar una salida a la difícil situación consiguiendo que Club Med, una corporación francesa especializada en resorts vacacionales y que buscaba probar suerte en el mundo de los cruceros, se quedara con los buques aunque Windstar Cruises se reservó el derecho para una posterior recompra.




La apuesta de Club Med resultó arriesgada pero contaba con la ventaja de ofrecer un producto indudablemente original; el Club Med 1 y 2 eran en su día, y lo siguen siendo en la actualidad, los buques a vela más grande jamás construídos (técnicamente el Club Med 2 es un poquito más grande que el Wind Surf) y no sólo eran grandes sino que además eran tecnológicamente muy vanguardistas hasta el punto de que el manejo de sus velas se hace exclusivamente mediante ordenador.


El Club Med 2 visto de popa.


En 1998 Windstar Cruises hizo efectiva la opción de recompra pero sólo sobre un o de los barcos ya que la opción de recuperar los dos era inviable economicamente, así que se hizo con el más antiguo del dúo (a ambos navíos los separan 3 años) y el Club Med 1 pasó a manos de la naviera americana, especializada en ofrecer cruceros en barcos propulsados a vela. Windstar rebautizó a su nueva adquisición con el nombre con el que inicialmente tenía previsto ser bautizado y con el que lo pudimos ver hace unos días atracado en Ferrol..


El Wind Surf, gemelo del Club Med 2, visitó Ferrol el pasado día 9. La foto corresponde a su anterior escala en este puerto el pasado mes de julio.


La parada del Wind Surf  del pasado día 9 en aguas ferrolanas se enmarcó dentro de una travesía de 8 días que tuvo su punto de inicio en la ciudad de Dublín y como fin de trayecto Lisboa; entre medias los afortunados pasajeros que realizaron esta singladura tuvieron la oportunidad de conocer un poco mejor la comarca de Ferrolterra y de experimentar en sus propias carnes a la salida (tras una escala que duró unas 9 horas) un auténtico andanada de disparos por parte de los miembros de la Asociación Batalla de Brión  cuando el Wind Surf transitó entre los castillos de San Felipe y La Palma. La experiencia no le era desconocida a este buque de crucero tan particular puesto que la del pasado día 9 era la segunda visita a la ciudad departamental tras su debut en el mes de julio. A buen seguro que el próximo año repetirá.


Marcelo, uno de los miembros de la Asociación Batalla de Brión, apunta con su arma al Wind Surf que "huye"  buscando mar abierto.
(Foto: autor desconocido)


El Club Med 2, por su parte quiso ser más benévolo con los fotógrafos navales y con las decenas de curiosos que se apostaron en algún lugar de la costa para ver la salida del peculiar barco y a diferencia de su entrada reemprendió la marcha con algo de velamen ondeando en sus palos pararegocijo de "afotadores" afcionados y profesionales que obtuvieron el premio deseado en forma de una sensacional instantánea para enmarcar. Con esta primera y única escala de 2014 en aguas herculinas  nos tendremos que aguantar las ganas de ver a este insólito velero hasta el próximo, fecha en la que sin lugar a dudas las velas volverán a ser las protagonistas en el golfo ártabro.


En 2015 las velas de estos dos navíos volverán a ser protagonistas.


martes, 16 de septiembre de 2014

Estar en una nube





Estar en una nube. Una expresión que utilizamos de manera coloquial para indicar esa indescriptible sensación de felicidad superlativa producida por las más variadas razones y que de vez en cuando alcanzamos en nuestra vida. Y para lograr ese grado de alegría absoluta en el que nos sentimos como si flotáramos ayudan unas buenas vacaciones realizando el viaje de nuestros sueños y donde un crucero siempre es una excelente opción...




...Más si es a bordo de un navío tan formidable como nuestro protagonista de hoy. Se trata del Silver Cloud, un pequeño buque de cruceros convertido ya en todo un clásico de los muelles herculinos y que nos visitó el pasado día 10 de septiembre. El navío de bandera bahameña llegó a la ría herculina el pasado miércoles sobre las 07:00 horas cuando A Coruña todavía se desperezaba dispuesta a afrontar una nueva jornada. Con las primeras y tímidas luces del día se colocaba la escala de acceso en el Silver Cloud, ya firmemente amarrado a los norays del muelle de trasatlánticos, para permitir bajar a tierra a su selecto y reducido pasaje con el objetivo de realizar las oportunas excursiones contratadas. El grado de satisfacción de los 300 pasajeros que el Silver Cloud trajo a la ciudad podemos presuponerlo muy alto a la vista de las buenas opiniones que siempre rodean a este lujoso navío; de lo que no cabe ninguna duda es que esos tres centenares de afortunados estaban literalmente en una nube (plateada).


Una nube (de Bahamas).


El Silver Cloud (en inglés "nube plateada") es propiedad de la naviera italiana pero con sede monegasca Silversea Cruises, especializada en el segmento más exclusivo del sector crucerístico, y tanto él como la mayoría de sus elitistas compañeros de flota son viejos conocidos de los muelles herculinos siendo raro el año en el que alguno de sus componentes no rinde visita a nuestra ría. La del pasado miércoles es la primera y única escala de esta lujosa nave a nuestra ciudad prevista para este 2014.


Silversea, sinónimo del lujo más extremo.


Lujoso y elitista. El vocabulario empleado para definir a este buque y a cualquiera de los barcos que visten sus mismos colores corporativos no está escogido al azar puesto que el Silver Cloud es de lo más selecto de la industria crucerística a nivel mundial y pertenece a ese nicho de mercado donde cada detalle es mimado hasta el extremo para que el viajero disfrute de una experiencia inigualable. Una liga donde sólo compiten un pequeño grupo de elegidos y donde Silversea es uno de los pesos pesados en dura pugna con navieras como Seabourn, Seadream u otros nombres ya destinados a algún mercado concreto como por ejemplo Compagnie du Ponant, dirigido eminentemente al mercado francófono.


El Silver Spirit (en la foto) es en la actualidad el buque insignia de la exclusiva naviera Silversea.


Unos cuantos datos bastan para darse cuenta de qué niveles de lujo se puede encontrar uno en esta "nube plateada". En primer lugar el ratio pasajero / tripulante, ese indicativo de cuantos pasajeros "le tocan" a cada tripulante y que en esencia viene a expresar el nivel de servicio a bordo; el Silver Cloud alcanza una cifra de 1.4 dentro de una escala en la que el 2 supone la entrada al terreno del lujo y todo lo que sea bajar una décima de ese guarismo significa un gran salto cualitativo. Pueden imaginarse entonces lo que puede llegar a ofrecer esta nave con una cifra como la que consigue y que muy pocas veces se alcanza en la industria de la navegación de placer.


La mayoría de alojamientos a bordo del Silver Cloud presenta la característica terraza.


Otro apartado indicador de la exclusividad de este barco es su espacio; puede parecer una auténtica paradoja viendo sus discretas dimensiones pero ésto no debe llevarnos a engaño. A bordo de este oasis flotante sólo viajan 300 pasajeros, lo que provoca que la sensación de espacio en el interior sea enorme hasta el punto de que sus afortunados inquilinos sienten el buque  como si fuese su propio yate privado. A ello contribuye también sus espectaculares alojamientos; las 148 suites (puesto que no hay camarotes al uso) que presenta el Silver Cloud son en su totalidad exteriores y el 75% de las mismas cuentan con terraza privada. Sus tamaños van desde los 22 metros cuadrados de la más "modesta" hasta los 85 metros cuadrados de la  suite del armador, la auténtica joya de la corona situada en la cubierta 8 y que ofrece en su interior dos dormitorios con cama de matrimonio cada uno con su sala de estar, un comedor separado, dos baños con mármol y una enorme bañera en el principal y un amplio ventanal del suelo al techo que da a una terraza con el suelo forrado en madera de teca. En resumen el Silver Cloud hace justicia al dicho de que las buenas esencias siempre se venden en frascos pequeños.


Una de las elegantes suites a bordo del Silver Cloud.
(Fuente: Silversea)


Tras una escala de 9 horas en A Coruña finalmente el Silver Cloud soltó amarras a media tarde y puso rumbo a tierras portuguesas en busca de su siguiente destino. Sin más visitas por este año tendremos que esperar a 2015 para volver a ver a la nube plateada por nuestra ría, uno de los mejores ejemplos de lujo y exclusividad dentro de la industria de los cruceros.


La luna llena sobre la "nube plateada".



domingo, 14 de septiembre de 2014

Proporción





Si de algo pecan los actuales diseños navales en lo tocante a buques de crucero, además de una total carencia de gracia, es de una galopante desproporción. Dicha característica que por supuesto se ciñe a lo meramente estético y no afecta en absoluto a cuestiones de seguridad, es consecuencia de la tendencia del sector a la gigantización; lo de "cuanto más grande mejor" pese a que pueda tomarse la expresión con un doble sentido parece la norma en la industria crucerística  desde unos años hacia aquí y las navieras se pelean por tener el navío más grande realizando proyectos faraónicos, lo que da lugar a que en ocasiones a los que vemos los toros desde la barrera (en este caso desde la costa) muchas veces nos cueste distinguir si miramos a un barco o a un edificio hasta que el ingenio mecánico se pone en movimiento. Afortunadamente no siempre se cumple la norma y hoy el protagonista de la entrada es una de esas excepciones que confirman la regla; se trata del buque Marina que el pasado 7 de septiembre visitó nuestra ciudad en su primera y única escala prevista para este año en A Coruña.




Procedente de la ciudad francesa de Lorient el buque propiedad de la naviera Oceania Cruises llegó a la bahía coruñesa a una hora poco habitual para lo que suele ser habitual en este tipo de naves y su silueta se dejó ver a la altura de la Torre de Hércules minutos antes del mediodía. Lo de dejarse ver es una manera de hablar porque a su recibimiento acudió un impresionante chubasco que ocultó por completo la figura del buque que se aproximaba arruinando de paso la labor "afotadora" de los shipspotters apostados en aquel instante en diversos puntos de la costa. Minutos más tarde el Marina atracaba en el muelle de trasatlánticos para permitir que sus 1.200 pasajeros pudieran bajar a tierra para realizar las excursiones contratadas o bien callejear un poco por la urbe a la que acababan de llegar pese al mal tiempo reinante.


La climatología no acompañó la visita del Marina el pasado domingo.


A la vista de las fotos del Marina navegando por la ría coruñesa  los más puristas rebatirán lo afirmado en el inicio de este post y en parte no les falta razón; en esencia el Marina es más de lo mismo: 4 ó 5 cubiertas inferiores con las estancias públicas más relevantes como el teatro y el restaurante principal, 5 cubiertas en el centro de la nave con los 629 camarotes del barco, el 90% de ellos con balcón privado como exige la moda actual de la industria, y las cubiertas superiores abiertas al exterior donde cobran protagonismo las piscinas y las pistas para alguna actividad deportiva. El esquema se repite una y otra vez de manera invariable en los últimos años en casi todas las creaciones salidas de los principales astilleros europeos donde nacen estos colosos marinos. Donde el Marina establece la diferencia es en la proporción...




...Porque en un mundo dominado por gigantes cuesta encontrar alguna nave nacida más allá de mediados de la década pasada y que no tenga dimensiones hercúleas; Las hay, pero suelen ser unidades muy especializadas, del tamaño de yates privados y dedicadas a un mercado muy exclusivo; los llamados barcos-boutique del estilo Seabourn o Compagnie Illes du Ponant. Fuera de eso el mundo lo dominan "bestias" que si no sobrepasan las 100.000 toneladas de registro bruto las rondan amenazadoramente. Y es en este contexto donde surge el Marina en tierra de nadie rompiendo las reglas establecidas.


En la actualidad no es fácil encontrar un buque de tamaño medio y de reciente construcción.


Y es que el buque que nos visitó el pasado domingo puede que cumpla todos los estándares establecidos en cuanto a diseño pero está bastante lejos de la definición de coloso; Con sus 66.084 toneladas, 251´5 metros de eslora, 32´2 metros de manga y 7´3 metros de calado lo consideramos un ejemplo perfecto de buque de tamaño medio, esa clase que ahora ocupan los otrora gigantes de los años 90. Pero ¿por qué el Marina (y su gemelo Riviera) fueron creados tan anémicos de toneladas pese a haber nacido en plena era de los gigantes?




Para explicar ésto tendriamos que hablar con más detenimiento de su propietaria, Oceania Cruises. Nacida en el 2002 y con sede en la meca de los cruceros, la ciudad estadounidense de Miami, esta naviera está destinada al segmento premium del mercado ofreciendo un esmerado servicio a bordo, opciones gastronómicas de altísima calidad e itinerarios que buscan diferenciarse de las compañías más generalistas. En definitiva lujo en cantidades industriales. Lo normal es que cuanto mayor es el lujo y la exclusividad que una naviera quiere ofrecer a sus pasajeros más pequeño es el tamaño de los barcos con los que suele operar para que el ratio pasajero/tripulante sea lo más próximo a 1. Traducido al cristiano; si pretendo conseguir la excelencia en el servicio a bordo trataré de incluir una tripulación similar en número o casi a la del número de pasajeros (que esa relación sea lo más próximo a 1), algo que resultaría inviable si mi intención fuera embarcar a  3.000 turistas, por ejemplo. Por eso los barcos de estas exclusivas compañías suelen ser muy pequeños.




El problema es que el Marina, si bien no es un gigante de los mares tampoco es un buque de reducidas dimensiones; es evidente que tiene que haber algo más, y lo hay. Otro indicativo del lujo en estos palacios flotantes es el ratio espacio/pasajero o dicho de otra manera cuanto barco "le toca" a cada turista; en esta cuestión el Marina es uno de los buques más exclusivos del panorama mundial con un ratio de 52´8 cuando la frontera entre un servicio óptimo y lo que ya consideraríamos lujo se encuentra en torno al 40. La clave para conseguir esta cifra es su "aforo limitado"; el Marina es un buque muy grande para la capacidad de pasaje que alberga; así el Oriana, de parecidas dimensiones, puede llevar a bordo a casi 2.000 pasajeros mientras que nuestro protagonista de hoy aloja en capacidad máxima tan sólo a 1.252 huéspedes. En resumen el Marina es pequeño para lo habitual en la industria pero grande para la cantidad de pasajeros que lleva, algo completamente ilógico, y cuando un buque presenta unas cifras ilógicas no es porque sus diseñadores hayan perdido el juicio sino porque estamos ante un buque altamente especializado. ¿especializado en que?. En el caso concreto del Marina en ofrecer lujo a raudales. En este aspecto nos hallamos ante un buque perfectamente proporcionado.


NO siga la flecha (o se irá contra las rocas).


Alcanzar esta proporción, eso sí, no resulta barato. Si piensan que un buque próximo a las 70.000 toneladas cuesta más o menos la mitad que construír uno de 140.000 les diré que, sintiéndolo mucho, no podrían estar ustedes más errados. Como comparar costes de producción entre buques de tamaños muy dispares resulta poco útil los que se dedican a hacer números en la industria del crucero utilizan un valor que, a la hora de comparar y calcular los futuros beneficios viene más al caso; es el coste por camarote, una manera bastante simplista de calcular costes dividiendo el total de la factura del buque en cuestión por el número de camarotes que lleva. Elemental pero muy efectivo. Si tomamos  un gigantesco buque a modo de comparación como nuestro archiconocido Independence of the Seas tenemos que el coste por camarote de este sensacional navío fue de 250.000 euros. El Marina, cuyo tamaño es menos de la mitad que el gigante de Royal Caribbean, tuvo un coste estimado de 800.000 euros por camarote, más del triple que el Independence. Sobran las palabras.


Una excepción en un mundo de gigantes: El Marina (abajo) queda en evidencia en cuanto a tamaño si lo comparamos con algunos gigantes del sector. Por un lado el Allure of the Seas (arriba) buque de pasaje más grande del mundo y construído en el mismo año que nuestro protagonista. El Independence of the Seas (enmedio) dobla en tonelaje al buque de Oceania Cruises.
(Fuente: cruise-ships.com parcialmente modificado)


Una factura así sólo se explica si en su concepción se ha utilizado de lo bueno lo mejor como así sucede en este caso; el equipamiento del Marina en cuanto a lo tecnológico es de última generación y de los interiores se ha encargado el afamado estudio de arquitectura noruego Yran & Storbraaten, un nombre que en el mundillo naval equivale a hacerlo a Lagerfeld o Versace en el mundo de la moda. Para lograr una atmósfera exclusiva y acogedora estos genios del diseño no escatimaron en el uso de materiales nobles para crear un ambiente a bordo elegante y sofisticado; allí donde mires en el interior de este barco sólo se ve calidad y buen gusto a partes iguales. Equilibrado. Proporcionado. El santo y seña de este sensacional navío.


 Poca foto para lo que hay: Una de las tres suites del armador a bordo del Marina. Situadas a popa a estos complejos de 186 metros cuadrados cada uno no les falta detalle: vestíbulo en la entrada, una enorme sala de estar, dos jacuzzis (uno de ellos en la enorme terraza), dos vestidores, segundo baño para visitas y salón de música con piano (no es broma). La ropa de cama es de Ralph Lauren.


 Volviendo al pasado domingo y tras una tranquila estancia en nuestra ciudad disfrutando de una climatología que definiremos de forma eufemística como complicada, finalmente y cuando el reloj se acercaba a las 20:00 horas el Marina se puso de nuevo en movimiento y tras dar atrás y girar a la altura de la terminal de petroleros enfiló la canal Oeste para dirigirse a su siguiente destino, el puerto de Leixoes. Sin más visitas por este año tendremos que esperar al 2015 para volver a ver a esta nave tan especial que, si bien no nos devuelve a la época en la que los barcos tenían forma de barcos y no de edificios móviles, al menos si recupera unas dimensiones más humanas y desde luego mucho más proporcionadas que las de los buques actuales.


Rumbo Leixoes.


viernes, 12 de septiembre de 2014

Un nuevo edén





De dos en dos. Septiembre se ha propuesto batir récords en lo que a escalas de cruceros en la ciudad se refiere y ha comenzado con una fuerza brutal; si el día 1 eran dos los buques que nos visitaban por unas horas (el Sea Cloud II y el Deutschland), 24 horas después se repetía la jugada pero con dos protagonistas de mucho mayor porte (en cuanto a tamaño): el Azura y el Ryndam. Entre ambas naves trajeron a A Coruña en la jornada del pasado martes la nada desdeñable cifra de 4.700 pasajeros en un sólo día. Ahí queda eso.


Ryndam (en primer término) y Azura (al fondo), protagonistas del post de hoy.
(Foto: Manuel Candal)


Como suele ser habitual cuando coinciden dos o más barcos en la misma jornada comienzo hablando del más madrugador y ese título el pasado día 2 se lo ganó a pulso el Ryndam plantándose en la ciudad a las 6 de la mañana; si no batió la marca del año al buque más tempranero le anduvo muy cerca. Quizá algo tuvo que ver en el madrugón el que el Ryndam se viese obligado a atracar en el muelle de Calvo Sotelo Sur debido a que sus dimensiones sumadas a las del Azura excedían la longitud total del muelle de trasatlánticos. Aún así y pese a ser un lugar poco habitual para él la maniobra no le supuso ningún problema al buque de la naviera Holland America Line y poco después de las 06:30 horas se encontraba ya firmemente amarrado a los norays. El Ryndam procedía de la isla de Portland (Reino Unido).




El Azura por su parte entró con las primeras luces del día haciendo acto de aparición en la ría coruñesa sobre las 07:30 horas procedente de Southampton, punto inicial de una travesía de 15 días con escalas en nuestra ciudad, Gibraltar, Ajaccio (Córcega), Civitavecchia (para visitar Roma), Mónaco, Barcelona, Cádiz y vuelta al punto de origen. La del pasado martes es la cuarta visita que el megacrucero de la P&O ha realizado en la ciudad en lo que llevamos de año y antes de finalizar el 2014 aún tiene prevista una recalada más además de las que ya tiene para 2015... Tenemos Azura para rato. Buenas noticias.




Tanto los pasajeros de este coloso británico como los afortunados huéspedes del buque holandés escogieron bien el día para visitar la urbe herculina; el 2 de septiembre fue el día más caluroso en lo que va de año con unas temperaturas que rozaron los 30 grados en las horas centrales del día, quizá demasiado calor para callejear pero un auténtico paraíso para los amantes del verano y del sol en general. Y ya que hago referencia al paraíso es momento de explicar el título del post de hoy y que en esta ocasión guarda relación con uno de los protagonistas del día, concretamente con el Ryndam. Y es que este barco neerlandés se halla inmerso en una época de grandes cambios; tan grandes que su rol dentro de la industria crucerística mundial cambiará radicalmente en unos meses.


El Ryndam zarpando el pasado martes.


2015 será un año muy importante para el Ryndam. Con casi dos décadas de vida, este navío de tamaño medio afronta el próximo año un cambio de compañía dejando la firma para la cual ha trabajado desde el inicio de su vida comercial para ponerse al servicio de la naviera P&O Australia, filial de la P&O (la del Azura). En este "cambio de aires" entrará también el buque Statendam, gemelo del Ryndam. Se trata de un cambio de compañía pero no de una venta al uso puesto que tanto Holland America Line, actual propietaria, como P&O Australia son dos marcas englobadas en el mismo consorcio, el gigante crucerístico mundial Carnival Corp.


En 2015 el Ryndam estrenará naviera.


La operación tiene como objetivo para Carnival continuar creciendo dentro de uno de los mercados con mayor expansión a nivel mundial como es el australiano y en donde P&O Australia operará en 2016 con una flota de cinco buques. El traspaso también beneficia a Holland America Line que de esta manera deja hueco para la inminente llegada de su nueva adquisición, un buque aún sin nombre perteneciente a la nueva Pinnacle Class y que con 100.000 toneladas se convertirá en el mayor barco en los más de dos siglos de historia de esta naviera.


El Pacific Jewel (ex-Crown Princess y ex-AidaBlu entre otros) es uno de los actuales componentes de la flota P&O Australia.
(Fuente: cruiseguide.com)


Tanto el Ryndam como el Statendam se incorporarán a su nuevo trabajo en las antípodas en noviembre de 2015 y lo harán tras sufrir una profunda reforma que además de adecuarlos a los gustos "aussies" los dotarán de una nueva imagen corporativa luciendo sus nuevos colores y siendo rebautizados como Pacific Eden y Pacific Aria respectivamente. Los nombre fueron elegidos en un concurso en el cual se recibieron más de 30.000 suegerencias, algunas tan surrealistas como bautizar al nuevo dúo como Pacific Danii y Pacific Kylie en honor a las hermanas Danii y Kylie Minogue, auténticos iconos de la sociedad australiana. Afortunadamente la elección fue más convencional y en el caso del futuro nombre del Ryndam el escogido tiene un doble significado ya que además de lo evocador del término, Eden es también un puerto regional australiano que en los últimos años está apostando muy fuerte por el turismo de cruceros.


El Ryndam será el futuro Pacific Eden.


Así pues se nos va el Ryndam pero afortunadamente antes de que eso suceda el buque holandés tiene alguna visita más prevista en A Coruña antes de decir adiós y emigrar a la tierra de los canguros, cuando le perderemos de vista de manera definitiva; si los planes no se alteran el Ryndam nos visitará por última vez el próximo 7 de mayo. Como ven hoy el Azura ha pasado un poco más desaprecibido de lo normal pero si tenemos en cuenta sus habituales escalas en nuestra dársena a buen seguro de que tendrá su cuota de protagonismo en el blog de aquí a que acabe el año.




La misma que tuvo sin lugar a dudas el pasado martes durante la maniobra de salida que el gigante inglés llevó a cabo minutos antes de las cinco en punto y bajo un sofocante calor que no parecía suponer ningún problema al animado pasaje que se divertía en las cubiertas superiores cantando y bailando pegadizos temas. Tras doblar el dique de abrigo y desembarcar el práctico, el Azura incrementó su velocidad y puso proa al sur para dirigirse a su siguiente destino, la colonia británica de Gibraltar.


Gran ambiente en las cubiertas superiores del Azura durante la salida.


El Ryndam le siguió minutos después cuando el Azura todavía se encontraba en las proximidades del dique de abrigo; lo hizo con una menor animación a bordo, al menos en apariencia, pero con la misma eficacia en la maniobra y calcando los movimientos previamente realizados por su compañero de atraque ya que para alcanzar su siguiente objetivo también tuvo que poner rumbo sur. Parada en Leixoes, punto habitual de atraque para los cruceristas que desean visitar la bella ciudad de Oporto.




Mi agradecimiento a mi amigo Manuel Candal por la sensacional foto prestada.


jueves, 11 de septiembre de 2014

Una década de reinado (Parte II)



(Foto: José Manuel Cereijo)


El Queen Mary 2 es el protagonista de la semana en el blog y lo es no por haber hecho escala estos días en los muelles herculinos si no por la doble efeméride que rodea a este gigante de los mares; 2014 es el año en el que se cumple su décimo aniversario navegando y justo estos días (fue el pasado 9 de septiembre) se cumplen también 10 años de su visita inaugural a A Coruña. En esta segunda entrada especial dedicada al trasatlántico de la Cunard recordaremos aquella histórica jornada.


El Queen Mary 2 atrajo aquella histórica jornada a los muelles a numerosos curiosos.


Histórica es quedarse muy corto. Aquel día no sólo suponía la entrada en los libros de historia de la ciudad herculina de esta colosal reina de los mares; la llegada del Queen Mary 2 a A Coruña significaba también batir el récord del barco de pasaje más grande jamás atracado en el puerto herculino, superando al buque holandés Oosterdam que con sus 81.769 toneladas ostentaba el título desde el 2003. Con algo más de 150.000 toneladas el Queen Mary 2 pulverizó ese registro. El día también destacó por la coincidencia en puerto de tres naves de pasaje; además de la "Reina" nos visitaron el Costa Marina y el Wind Surf pero obviamente su presencia se convirtió en una mera anécdota por culpa del mediático trasatlántico.


El Queen Mary 2 en plena maniobra de atraque. Al fondo atracado en un emplazamiento un tanto inusual para un buque de estas características aparece el Wind Surf.
(Foto: Diego Freijeiro)


Nunca antes tanta gente se había concentrado en las inmediaciones de la costa para ver la llegada de uno de estos buques, personas que adelantaban su habitual horario de salida hacia el trabajo o para dejar a los niños en el cole para poder apostarse durante unos minutos en algún punto privilegiado y poder ver la silueta del carismático navío. Se hizo esperar más de la cuenta; la niebla de aquella mañana hizo que el Queen Mary 2 retrasase su llegada hasta poco antes de las nueve. A esa hora su imponente proa emergió de entre la bruma presente todavía en la ría coruñesa


La imponente silueta del Queen Mary 2 todavía envuelta en la bruma presente aquella mañana de septiembre.
(Foto: Diego Freijeiro)


El espectáculo de ver a este mastodonte navegando por aguas de la bahía era formidable y se convirtió en un auténtico espectáculo cuando se acercó más y más a su punto de amarre en el muelle de trasatlánticos empequeñeciendo todo lo que le rodeaba, incluidos sus dos compañeros de atraque durante aquella jornada que, ubicados en los muelle de Batería y Calvo Sotelo Norte, parecían embarcaciones auxiliares al lado del recién llegado.


El Queen Mary 2 en paralelo al muelle de trasatlánticos a punto de iniciar la maniobra de atraque.
(Foto: Diego Freijeiro)


Tras concluir con éxito la maniobra de atraque, una de las más impresionantes nunca antes vista en esta ciudad, el muelle se convirtió en un hervidero de actividad con decenas de autobuses esperando a pie de escala para recibir a la horda de turistas que el coloso británico albergaba en su interior con el objetivo de llevarlos a las excursiones contratadas. La marcha del Costa Marina a primera hora de la mañana permitió también que las puertas del muelle se abrieran para que cientos de curiosos pudieran pasear por el muelle de Calvo Sotelo y contemplar de cerca la belleza del navío de la Cunard a pocos metros de distancia. El ambiente festivo se apoderó de la ciudad en una jornada para el recuerdo. Pero lo mejor quedó reservado para el final. A media tarde, la hora de la salida del Queen Mary 2, los coruñeses tomaron la costa. Un auténtico ejército de curiosos buscaron hasta los rincones más inverosímiles para no perderse la maniobra de desatraque lo que provocó un impresionante caos circulatorio en alguna de las principales arterias coruñesas. Lo nunca visto. Pese a que la lluvia hizo acto de presencia nada podía arruinar un día de leyenda que quedará para siempre en los anales de la historia herculina. Lo que no sospechábamos entonces los aficionados al mundillo naval es que el Queen Mary 2 se haría tanto de rogar en su siguiente visita a la ciudad...


Gran expectación durante la salida del Queen Mary 2 de la ciudad.
(Foto: José Manuel Cereijo)


....porque sencillamente no ha vuelto. Desde aquel ya lejano 9 de septiembre de 2004 somos muchos los que hemos aguardado con esperanza volver a ver al gran Queen Mary 2 surcando de nuevo las aguas de la ría coruñesa y cada año nos hemos quedado una vez más con las ganas. Sin embargo, a los más forofos, a los que como yo no nos importa desplazarnos muchos kilómetros para poder contemplar la belleza de estos navíos, nos queda el consuelo de que la reina de los mares es toda una asidua a la ciudad de Vigo, una estrecha relación entre el trasatlántico y la ciudad viguesa que comenzó a tomar forma desde antes de su botadura oficial, ya que el Queen Mary 2 tocó aguas olívicas por primera vez en la nochebuena de 2003 recién salido de los astilleros donde había sido construído y en un viaje en pruebas donde se testaron todos los sistemas para comprobar su correcto funcionamiento y se llevaron a cabo numerosas maniobras para que la tripulación se familiarizase con su nuevo buque. Aquel día, al igual que sucedería meses después en A Coruña, se desató la locura en Vigo por la presencia del descomunal barco. Los caprichos del calendario han querido que justo en el año en el que se cumple el décimo aniversario del inicio de su andadura comercial, el famoso navío no recale en ningún puerto de la geografía gallega.


El Queen Mary 2 es un asiduo visitante de la ciudad olívica. La imagen se corresponde con una escala efectuada en Vigo en noviembre de 2011.


10 años después mucho ha cambiado la historia; la industria del crucero ha evolucionado tan deprisa que hoy en día ya no suena extraño hablar de un buque de pasaje por encima de las 100.000 toneladas. No sólo eso; el auge del turismo de cruceros en nuestra ciudad ha sido tal en el último decenio que apenas giramos ya la cabeza al pasar por el puerto y ver atracado uno de estos palacios flotantes de tan acostumbrados que estamos a su presencia. ¿Podría volver a crear tal expectación la llegada de un buque a nuestra ciudad como la que en su día ocasionó el Queen Mary 2?. Es improbable. Quizás lo más parecido a lo vivido en aquellas fechas será lo que ocurra dentro de pocas semanas en la ciudad de Vigo cuando atraque por unas horas el Oasis of the Seas, el crucero más grande de todos los tiempos. A buen seguro el ambiente será increíble y los curiosos también se algoparán en la costa, pero no será lo mismo...


(Foto: Jose Manuel Cereijo)


...Porque no hay nada que se asemeje al Queen Mary 2. Otros lo podrán superar en tamaño (de hecho el Oasis lo supera con creces) pero nada puede competir en belleza, elegancia, tradición, fama, e historia con el "Cunarder". Un prodigio de ingeniería naval único que aúna como ninguno la tecnología más puntera con la esencia más pura de la navegación trasatlántica. Por eso es toda una reina y por eso lleva 10 años reinando... y los que le quedan.


Queen Mary 2, un navío de leyenda.
(Foto: Diego Freijeiro)


Agradecimientos a José Manuel Cereijo y a Diego Freijeiro por proporcionarme impagables documentos gráficos sobre aquel histórico 9 de septiembre de 2004. Las de Jose Manuel ofrecen el punto de vista desde tierra y nos muestran la expectación creada ese día. Las de Diego son desde una perspectiva que en raras ocasiones solemos ver; en mitad de la ría y a pocos metros del objetivo. A los dos muchísimas gracias por pemitirnos disfrutar de esas excepcionales instantáneas y gracias a todos los que de una u otra forma han colaborado en la elaboración de este pequeño reportaje.


(Foto: José Manuel Cereijo)



martes, 9 de septiembre de 2014

Una década de reinado (Parte I)





Pese a que el mes de septiembre no da mucho respiro a la hora de hablar de algo que no sean los muchos buques que estos días hacen escala en A Coruña (precisamente hoy tenemos al Discovery), vamos a hacer un paréntesis en la actualidad portuaria herculina para hablar de una efeméride que merece la pena ser recordada por la importancia del acontecimiento. Y es que en este 2014 se cumplen 10 años de la entrada en servicio de uno de los más impresionantes ingenios navales creados en las últimas décadas; les hablo del Queen Mary 2, el sensacional trasatlántico de la naviera Cunard y barco de pasaje más mediatico del momento. La fecha escogida para celebrar en este blog su décimo aniversario no es arbitraria ni mucho menos y es que justo hoy se cumplen 10 años de su escala inaugural en el puerto de A Coruña. Así que ya ven, a falta de una efeméride, dos.


Hoy justo hace 10 años el Queen Mary 2 nos visitaba por primera vez.


Pueden haber pasado muchos años pero el Queen Mary 2 sigue gozando de ese halo de exclusividad que convierte a este navío en algo más. ¿que tiene este buque para ser considerado toda una leyenda viva de la navegación? Como casi siempre no hay un único motivo: ser portador de unos colores que posiblemente sean los más famosos en la historia de la navegación trasatlántica, pertenecer por derecho propio a una de las sagas más míticas de la historia de los viajes oceánicos como es la saga de los "Queens", pero por encima de todo ello el hecho de encontrarnos ante un barco como los de antaño que nos retrotrae a la edad de oro de este tipo de transporte.




Lo cierto es que el Queen Mary 2 poco o nada tiene que ver con los actuales buques de crucero que visitan con frecuencia nuestro puerto porque sencillamente no es un barco de crucero; el Queen Mary 2 es un trasatlántico, una especie muy distinta pese a que las dos realicen un mismo cometido. En esencia y pese a que pueda parecer una definición un tanto simple un trasatlántico es un buque diseñado para realizar la ruta trasatlántica y para tal cometido cumple con una serie de especificaciones técnicas que no le son exigibles a un buque de crucero convencional. Empezando por los motores; para enfrentarse a una ruta tan dura como el cruce del Atlántico Norte este gigante entrega una cantidad de potencia con la que no cuenta ningún otro buque de crucero (puesto que no le es necesaria) pudiendo alcanzar los 30 nudos de velocidad, aunque lo habitual en servicio sean los 26 y que aún así se quedan muy lejos de los habituales 20-22 nudos que suelen alcanzar el resto de barcos de pasaje. Habla a las claras de esa diferencia de potencia el dato de que el Queen Mary 2 avanza más rápido marcha atrás que lo que lo hacen algunos buques de crucero hacia adelante.


El Queen Mary 2 no tiene nada que ver en cuanto a concepto con un crucero convencional, como por ejemplo el Grand Princess, que en la foto aparece atracado por la popa del supertrasatlántico de la Cunard.


Pero además de fuerza a todo buen trasatlantico se le exige ser lo más eficiente posible a la hora de encarar el embravecido océano. Por ello su casco presenta unos materiales más resistentes que cualquier otro buque de pasaje normal, una proa más afilada para cortar las olas del indómito Atlántico con más eficacia y aerodinamicamente no tiene  nada que ver con sus compañeros de profesión; así donde los cruceros convencionales presentan un coeficiente de bloque de 0´73 de media (el 1 sería el de un bloque completamente rectangular) el Queen Mary 2 rebaja esa cifra hasta el 0´61. Todas estas características también se traducen en un mayor coste de producción; se estima que la diferencia de costes entre un buque trasatlántico y un buque de crucero de similar tamaño está en torno al 40 %, por eso construir trasatlánticos en la actualidad es un disparate ya que como especie se extinguieron cuando el avión a reacción se adueñó de la ruta trasatlántica. El buque transatlántico firmó su sentencia de muerte a finales de los 50 del pasado siglo y las únicas unidades que quedaron se convirtieron en fósiles vivientes condenados a desaparecer con el paso del tiempo.


Único en su especie.
(Foto: Diego Freijeiro)


El Queen Mary 2 cambió todo eso recuperando un nombre cuyo destino era quedarse irremediablemente para siempre en los libros de historia; un trasatlántico surcando los océanos en pleno siglo XXI era algo que ni el más soñador de los mortales podría haber imaginado. Algo incomparable que le hace ganarse por derecho propio el título de Reina de los océanos además de ser, literalmente, único en su especie. Por eso pese a no ser el objeto flotante más grande dedicado al tráfico de pasajeros (ese honor lo comparten ahora  los mastodontes Oasis of the Seas y Allure of the Seas) el Queen Mary 2 sigue siendo el barco que congrega más gente en las inmediaciones de la costa cuando llega a un puerto; porque 10 años después sigue siendo único e inigualable.


10 años después de iniciar su andadura comercial el Queen Mary 2 sigue provocando admiración allí donde va.
(Foto: José Manuel Cereijo)


El Queen Mary 2 nació en la mente de un auténtico visionario, Micky Arison, el todopoderoso jefe de Carnival Corp. el megaconsorcio crucerístico que engloba alguna de las más importantes navieras dedicada a este negocio. Arison tuvo la delirante idea de construir un trasatlántico como los de antaño pero con todos los avances de este siglo con el objetivo de reverdecer los viejos laureles de uno de los nombre más míticos en la navegación oceánica como es la Cunard, englobada desde hace varios años bajo el paraguas corporativo del gigante americano. El paso de los años ha acabado dándole la razón y lo que hace una década parecía una auténtico despropósito económico hoy en día es una espectacular realidad que produce ingentes beneficios a sus dueños año tras año... Y ya van 10.




Muchas son las fechas que se podrían destacar a lo largo de estos 10 años relacionadas con este prodigio naval que cumple ahora su primera década de existencia. Por destacar tres de las más relevantes citaré el 12 de enero de 2004, el día en el que el Queen Mary 2 inició su andadura comercial partiendo del puerto de Southampton en su viaje trsatlántico inaugural con destino a Fort Lauderdale (Florida). A los mandos de la nave se hallaba toda una leyenda de la Cunard, el capitán Ronald Warwick que tras comandar los más ilustres navíos de la afamada compañía británica fue el elegido para ponerse al frente del nuevo buque insignia de la naviera, no sin antes someterse a varios meses de preparación y pasar muchas horas en el simulador para aprender a manejar su nuevo buque. Las nuevas tecnologías hacen del Queen Mary 2 un trasatlántico muy diferente en el aspecto técnico a los famosos buques de línea del pasado y eso implica una forma completamente distinta de gobernarlo. Para muestra un botón: Ahí donde lo ven, con su espectacular tamaño, el Queen Mary 2 no tiene timón.




Otra fecha para el recuerdo en la vida del trasatlántico es el 13 de enero de 2008, el día en el que por primera vez en la historia tres "Queens" coincidieron en un mismo puerto, y el escenario no pudo ser más adecuado; la icónica ciudad de Nueva York. El Queen Mary 2, el Queen Victoria y el mítico Queen Elizabeth 2 transitaron por la bahía del Hudson mientras en el cielo se dibujaban los destellos de los fuegos de artificio.  La historia volvió a repetirse justo tres años después en el mismo escenario pero cambiando a uno de sus protagonistas; el Queen Elizabeth, gemelo del Queen Victoria tomó el testigo del Queen Elizabeth 2 que había sido retirado del servicio comercial a finales de 2008. En esta ocasión toda la ciudad se engalanó para recibir a las tres reinas y hasta el mítico Empire State Building se iluminó de color rojo en homenaje a la naviera Cunard.


Tras su primer encuentro tres años antes, los 3 "Queens" se volvieron a reunir en enero de 2011 en la ciudad del Hudson. Los fuegos artificiales iluminaron el cielo mientras el Queen Mary 2, el Queen Victoria y el Queen Elizabeth (que sustituía al retirado Queen Elizabeth 2) transitaban por delante de la Estatua de la Libertad.
(Foto: Jonathan Atkins)


Pero no todo son fechas para recordar con alegría. Siempre hay días negros y el Queen Mary 2, como no podía ser de otra manera, tiene el suyo propio. 15 de noviembre de 2003. Todavía en la grada de los astilleros Chantiers de l´Atlantique de la ciudad francesa de Saint Nazaire donde estaban finalizando los trabajos de construcción, el Queen Mary 2 recibía la visita de un grupo de trabajadores del astillero acompañados de sus familias. La fatalidad se cruzó en la derrota del gigante trasatlántico cuando éste todavía se hallaba fuera del agua; un andamio que servía como escala de acceso al buque se vino abajo en el momento justo en el que el grupo de 45 personas transitaba por él cayendo gran parte de ellos desde una altura de 18 metros. El accidente se cobró la vida de 16 personas además de causar 29 heridos. Las investigaciones posteriores señalaron errores de diseño de la pasarela además de errores durante su montaje como las causas más probables de la tragedia. Pese a no formar parte de sus 10 gloriosos años de reinado, la fecha, por lo dolorosa, quedará para siempre marcada a fuego en la historia de este barco de leyenda.


El escenario de la tragedia. El grupo de personas se precipitó desde una altura de 18 metros al venirse abajo el andamiaje que servía de escala para subir a bordo del buque (flecha verde).
(Fuente: letelegramme.fr)


Pero volviendo a temas más alegres, si hay una fecha importante relacionada con este buque para nosotros los coruñeses esa es sin ningún género de dudas el 9 de septiembre de 2004, el día en el que el Queen Mary 2 hacía su escala inaugural en el puerto herculino, un día que los allí presentes no olvidaremos jamás. Pero esa memorable jornada la recordaremos en el siguiente post...


Un día histórico: La escala inaugural del Queen Mary 2 a nuestra ciudad.
(Foto: autor desconocido)