domingo, 23 de noviembre de 2014

Las "white sisters"





Tras la visita el día 4 del archiconocido por nuestras aguas Oriana abriendo la lista de recaladas del mes de noviembre, el pasado día 17 fue el no menos conocido Oceana, compañero de naviera del antes mencionado, el que visitó la ciudad de A Coruña por unas horas. Procedente del puerto de Lisboa el buque propiedad de la compañía inglesa P&O atracó en el muelle de trasatlánticos a primera hora de la mañana con unos 1.900 pasajeros a bordo, en su mayoría británicos, que aprovecharon parte de la jornada para visitar los lugares más destacados de nuestra urbe y para realizar las habituales excursiones por los alrededores a pesar de la desapacible climatología que les acompañó durante toda su estancia.


No se dejen engañar por la foto (es de archivo). El pasado lunes los pasajeros del Oceana fueron recibidos por un día completamente desapacible.


La del pasado lunes fue la última escala que este navío abanderado en Bermudas realizará en el presente año, un 2014 que ha visto como el Oceana transitaba hasta en ocho ocasiones por delante de la Torre de Hércules en dirección a la dársena herculina convirtiéndose por segundo año consecutivo en la nave de cruceros que más escalas realiza en nuestro puerto. Para 2015 lo esperamos de nuevo; será concretamente el 5 de febrero, pero pese a su presencia ya confirmada el próximo ejercicio no será como estos últimos años ya que vendrá cargado de novedades para esta nave: en primer lugar sus escalas en nuestra ciudad se reducirán drásticamente (sólo tiene previsto tres) debido a que el Oceana pasará a operar en el Mediterráneo desde el mes de marzo, tomando Venecia como base de operaciones. La otra novedad será su más que previsible cambio de look adoptando los nuevos colores corporativos de la naviera P&O, que incluyen el color azul de las chimeneas además de una gran bandera británica pintada en la proa.


En las próximas semanas los buques de la P&O comenzarán a recibir la nueva y polémica imagen corporativa de la naviera. En la foto podemos ver los trabajos de repintado en el nuevo buque insignia de la compañía, el Britannia, todavía en fase de construcción.
(Fuente: cruisemiss.com)


A diferencia del Oriana, anteriormente mencionado, el Oceana no es un genuíno buque P&O; fue construído en el año 2000 para la Princess Cruises y originalmente su nombre era Ocean Princess, toda una princesa al igual que sus tres hermanas gemelas el Sun, el Dawn y el Sea Princess y que en conjunto forman las Sun Class pero el destino pronto le trajo a nuestro protagonista de hoy un cambio de aires. En 2002 la P&O era el objeto de deseo de los dos gigantes del sector crucerístico, la Carnival Corp. y la Royal Caribbean, pero ajena a ese interés la compañía miraba hacia el futuro con una expansión de su flota en mente. Con la incorporación del Aurora en el año 2000 la compañía contaba ese año con un total de 4 navíos pero la venta por esas fechas de su buque más pequeño y viejo, el Victoria, dejaba bastante mermada la capacidad de la compañía. Como el encargo de nuevas unidades retrasaría mucho sus planes de crecimiento la naviera inglesa optó por transferir dos buques de la Princess Cruises, subsidiaria de la P&O, a la compañía matriz. Los elegidos fueron el Sea Princess y el Ocean Princess, oportunamente rebautizados como Adonia y Oceana respectivamente.


Doble bautismo: En una ceremonia sin precedentes dentro de la historia de la naviera, los buques Adonia y Oceana se unieron a la P&O.
(Fuente: simplonpc.co.uk)


La ceremonia de rebautizo tuvo lugar el 22 de mayo de 2003 en la ciudad de Southampton bajo una gran cobertura de los medios de comunicación. La enorme expectación se debía a que en los casi 175 años de historia de la compañía por primera vez se realizaba el bautizo de dos buques al unísono. Este hecho junto al de que ambas naves fueran gemelas hizo que desde ese mismo instante al Adonia y al Oceana se las conociera como las "white sisters" (las hermanas blancas), un apodo llamativo pero ni mucho menos original ya que la historia de la P&O ya había conocido a unas white sisters...


Logo promocional de la P&O sobre las "white sisters".


Fue en los años 30. El inicio de esa década se presentaba brillante para la compáñia P&O. Sus ambiciosos planes de expansión comenzaron con la construcción de dos nuevos buques para la línea entre el Reino Unido y Australia, el RMS Strathnaver y el RMS Strathaird, que marcaron un antes y un después por diversos motivos en la historia de esta emblemática compañía. Ambos buques, al igual que sus cinco gemelos posteriores, fueron construidos en los astilleros Vickers-Armstrong de la localidad inglesa de Barrow-in-Furness. El primero de ellos, el Strathnaver, vio la luz en 1931 y su gemelo, el Strathaird, un año más tarde convirtiéndose desde ese momento en una auténtica revolución en el mundillo naval en todos los aspectos; desde su propulsión turbo-eléctrica completamente innovadora a su equipamiento, que incluía los sistemas más punteros como los equipos radiogoniométricos o brújulas giroscópicas. Además el pasaje viajaba comodamente tanto en primera clase, con capacidad para 498 personas, como en clase turista, con capacidad para otras 668, a lo que había que sumar una dotación formada por 476 tripulantes.



El majestuoso RMS Strathnaver, iniciador de la Strath Class y de la revolución cromática en la naviera P&O.
(Foto: shipspotting.com)


Pero si por algo destacaban estos dos magníficos navíos era por su aspecto exterior; con 22.283 toneladas de registro bruto, una eslora de 194 metros y una manga de 24´4 metros el RMS Strathnaver y el RMS Strathaird presentaban una línea elegante y dinámica reforzada por sus tres chimeneas, de las cuales sólo la central era real siendo las otras dos "de pega". La guinda al original pastel que suponían estos dos barcos revolucionarios era su casco completamente pintado de blanco y sus chimeneas en color beige, algo que rompía con los colores tradicionales de la P&O hasta esa fecha, cuando sus barcos pintaban su casco y chimeneas completamente de negro. El negro solía ser el color más utilizado en aquella época por los buques de línea porque resultaba muy util para disimular las manchas provocadas por el uso del carbón. El fin de la era de este combustible permitió el cambio al color blanco, que además de transmitir una imagen más limpia tenía la ventaja de mantener una temperatura más fresca a bordo al navegar por las zonas tropicales.


El Viceroy of India (en el centro) junto a los nuevos buques de la compañía, el Strathnaver y el Strathaird. Esta ilustración sirve para ver el radical cambio de imagen experimentado por la P&O en 1930 que pasó de lucir un dominante color negro en sus barcos al impoluto blanco que se impuso con la irrupción de las "white sisters".
(Fuente: pandosnco.co.uk)


Aquel revolucionario cambio en los colores que acabaría haciéndose extensible desde entonces al resto de la flota de la compañía hizo que desde su botadura al RMS Strathnaver y al RMS Strathaird se les conociese como" the beautiful white sisters" o simplemente como "the white sisters". Tras 31 años de leal sevicio a la P&O el RMS Strathanaver realizó su última singladura en abril de 1962 rumbo a Hong Kong para ser desguazado. 6 meses antes su gemelo, el Strathaird, había sido víctima del soplete en el mismo lugar. Los cinco hermanos restantes que formaban la Strath-Class se encargaron de mantener en pie el recuerdo de estos dos formidables navíos durante varios años más y el hueco que éstos dejaron fue cubierto con otro gran navío a la altura de estas dos hermanas legendarias: fue el mítico SS Canberra.


El RMS Strathnaver antes de iniciar su última singladura al servicio de la P&O.
(Fuente: pandosnco.co.uk)


Quien nos iba a decir que 72 años después la P&O iba a tener en sus filas a una nueva generación de "white Sisters" aunque eso sí durante un periodo más breve que las originales: Tras entrar en servicio en 2002, el Adonia tan sólo estuvo al servicio de la naviera británica durante dos años; el tiempo justo para cubrir el hueco dejado por el Arcadia, transferido en 2003 a la nueva marca Ocean Village, y la llegada del nuevo buque insignia de la P&O, el Arcadia, en 2005. Tras esa fecha el Adonia recuperó su nombre original de Sea Princess volviendo a operar bajo la enseña de la Princess Cruises mientras que el Oceana se quedó sin hermana y continúa operando en la actualidad con los colores blanco y beige que en su día otras white sisters implantaron como norma.


El Adonia, ya de vuelta en la Princess Cruises y una vez recuperado su original nombre de Sea Princess, visitó nuestra ciudad en 2007.


Y al igual que sucediera con la botadura de los buques de la Strath Class en la década de los 30 del siglo pasado, 2014 pasará también a la historia de la P&O como el año en que esta naviera cambia sus colores corporativos, una modificación no exenta de polémica y que muy pronto podremos ver luciendo en la flota de esta ilustre compañía, pero eso será otra historia que contaré en otra ocasión; la de hoy terminó el pasado lunes poco después de las seis de la tarde cuando el flamante Oceana puso fin  a su última estancia del año en tieras herculinas poniendo rumbo a Southampton. En algo más de dos meses tendremos de nuevo en nuestra ría a esta "white sister" que, aunque ahora navegue sin la compañía de su hermana, lo sigue haciendo con elegancia y majestuosidad, la misma que en su día lucieron las originales "white sisters" de la P&O.


El RMS Strathaird zarpando de Australia a finales de los años 30, una nostálgica instantánea de esta bella "white sister". Obsérvese el detalle de que sólo humea la chimenea del centro, la única que era real.
(Fuente: museumvictoria.com)



miércoles, 12 de noviembre de 2014

España por bandera





No se asusten; el título está bien pese a que el protagonista de hoy ondee bandera de Bermudas. Éste no es otro que el Oriana, que el pasado día 4 abrió la nómina de visitas en A Coruña para este mes de noviembre. Procedente de Cádiz el buque de la naviera P&O, clásico entre clásicos del muelle herculino llegó poco antes de las 07:00 horas tras una travesía que no debió de ser del todo placentera en su parte final como atestiguaba el aviso naranja en la costa por mar combinada y olas de hasta 5 metros; nada que no puedas esperar encontrarte realizando un crucero por el Atlántico en estas fechas. Una vez en tierra los 1.900 pasajeros que traía a bordo el Oriana tampoco pudieron disfrutar demasiado con el clima que les recibió, un día más propio de invierno pero que no impidió callejear a los más osados huéspedes del crucero inglés.


Un día invernal recibió al Oriana.


Inglés hasta la médula como su naviera. Que la P&O es británica es algo que todos los que tienen nociones básicas del mundillo naval conocen. Unicamente habría que matizar que desde 2003 la compañía vive bajo el amparo del gigante norteamericano Carnival Corp., el mayor conglomerado crucerístico mundial y que abarca un total de 9 marcas distintas, pero en lo esencial P&O sigue siendo más inglesa que el te de las cinco; una naviera británica para el mercado británico pero, ¿y si les digo que esta compañía "british" por los cuatro costados tiene un corazoncito español?. Puede que no me crean pero la prueba está ahí, en la bandera de la compañía. Si aún siguen sin verlo claro les pondré en antecedentes.




Con más de 175 años a su espalda la P&O puede presumir de ser la naviera más longeva de todas las que hoy en día se dedican al negocio de los cruceros. Es evidente que hace casi dos siglos su cometido era otro; el transporte de mercancías, pero el germen del que surgió la compañía que actualmente conocemos brotó allá por la década de los 30.... por 1830 quiero decir. La naviera fue creada por Arthur Anderson, un marino recién retirado que para hacer algo de dinero se unió a Brodie Wilcox, un corredor marítimo, con el objetivo de establecer una línea marítima regular que le otorgara unos buenos dividendos. Tras unos inicios que se movieron, digámoslo así en la delgada línea entre la legalidad y la ilegalidad, se estableció un recorrido regular entre el sur de Inglaterra y la península ibérica. De esta línea surgió el nombre original de la compañía: Peninsular Steam Navigation Company. Tres años más tarde la naviera se hizo con un segundo contrato entre las islas británicas y Alejandría (Egipto) vía Gibraltar y Malta donde la compañía añadió la "O" que actualmente figura en su nombre (que viene de Oriental). De ahí lo de la P&O: Peninsular & Oriental. Conocido ya el origen de la denominación de la compañía ahora vamos con el tema de la bandera.


 
¿Que se esconde tras la bandera de la P&O?

 
Cuando se fundó en 1837, es decir, cuando los negocios de la compañía sólo se circunscribían a la línea entre las islas británicas y la península, Wilcox y Anderson idearon una enseña para su nueva naviera y lo hicieron tomando como base la ruta en la que trabajaban. Así la bandera de la P&O está compuesta por cuatro triángulos de colores azul, blanco, rojo y amarilllo respectivamente. Los colores no fueron escogidos al azar; representan a las dos naciones presentes en la península ibérica: los obvios rojo y amarillo en referencia a España y el azul y blanco haciendo alusión a Portugal. Si estos dos últimos colores no les casan con nuestros vecinos lusos es porque el azul y el blanco eran los colores monárquicos que representaban a Portugal en la fecha en la que se creó la P&O (los actuales colores verde y rojo de la bandera portuguesa representan al país "sólo" desde la revolución republicana de 1910). ¿Quien ha dicho que este blog no fomenta la cultura y el aprendizaje?.




Eso sí lucir los colores de los dos países en su bandera no fue gratuito. La aprobación  de su uso estuvo supeditada al apoyo de los fundadores de la naviera a los intereses legitimistas en las respectivas guerras civiles sucedidas en España y Portugal en esa época. Y ahí sigue ondeando casi dos siglos después con sus cuatro simbólicos triángulos de colores, siempre situados, eso sí, en el orden correcto. Para que la tripulación de la naviera sepa cual es la disposición adecuada de la bandera (no vaya a ser que la colguemos un día al revés) existe una regla mnemotécnica mediante un verso muy popular para indicar la posición de cada color: "Blue to the mast, Red to the fly, Yellow to the deck and White to the Sky"! (si se lo traduzco pierde la rima).


El mástil a proa del Oriana luce con orgullo los colores de la naviera de la P&O, y además en el orden correcto como reza el verso: azul hacia el mastil, rojo flameando al viento, amarillo hacia cubierta y blanco hacia el cielo.


Volviendo a la escala del pasado martes tras pasar en la ciudad toda la mañana a primera hora de la tarde el Oriana puso fin a su sexta y última escala del año en A Coruña para dirigirse a su siguiente destino y punto final de su singladura, el puerto de Southampton. El mar revoltoso que lo recibió a primera hora del día seguía esperándole tras doblar el dique de abrigo, el cual además de incomodar a alguno de los pasajeros que iban a bordo sirvió para demostrar las sensacionales cualidades marineras de este excepcional navío. 

 
El mar agitado quiso su cuota de protagonismo durante la salida del Oriana.


 En 2015 y como no podía ser de otra forma volveremos a ver al Oriana surcar aguas coruñesas, un año muy especial para el buque de la P&O por un doble motivo: por un lado la celebración tan especial de su 20 aniversario y por otro el estreno de su nueva imagen exterior incorporando los nuevos y tan polémicos colores de la naviera británica... británica, pero con una nota de color española (y portuguesa) en su bandera.


El Oriana nos visitará de nuevo el próximo año.


 

domingo, 9 de noviembre de 2014

Que no falte





Octubre terminó en el puerto de A Coruña igual que empezó y no sólo por la presencia de un buque de pasaje atracado en sus muelles ambos días; los caprichos del calendario quisieron que tanto el día 1 como el 31 tuvieran a un mismo protagonista. Les hablo del buque Black Watch, todo un clásico del puerto herculino que cerrando la nómina de visitas del mes llegó el pasado viernes a la dársena coruñesa procedente del puerto de Funchal. Lo hizo a una hora muy temprana ya que poco antes de las siete y cuando aún reinaba la oscuridad en la ciudad el veterano navío se encontraba ya maniobrando para atracar en el habitual muelle de trasatlánticos. A bordo 807 pasajeros, británicos en su mayoría, que dispusieron de un breve espacio de tiempo para realizar las oportunas excursiones o callejear por la zona centro.


Este año hemos tenido que esperar hasta el mes de octubre para poder ver al Black Watch por A Coruña.


La del pasado día 31 fue la segunda y última escala de este barco, propiedad de la naviera Fred. Olsen Cruise Lines, en A Coruña por este año, todo un habitual por nuestra dársena y al que reconozco tenerle un especial aprecio no sólo por tratarse de uno de esos  navíos clásicos que desgraciadamente van desapareciendo poco a poco en detrimento de los actuales y mastodónticos megacruceros (los peyorativamente llamados cajones flotantes) sino porque su esbelta silueta está presente en mi vida desde que comencé con mi afición a fotografiar y a interesarme por todo lo relacionado con este tipo de barcos. Quizás por todo lo descrito, donde a otros ya les cansa la presencia de este buque en nuestras aguas, yo lo disfruto más cada año que pasa y siempre que nos visita procuro escaparme a algún punto privilegiado de la costa para ver sus maniobras y poder inmortalizarlo.




Y pese a que la del pasado viernes no fue una excepción reconozco que me llevé un pequeño chasco. Las previsiones apuntaban a que el último día del mes atracarían no uno sino dos buques de crucero siendo que el Black Watch estaría acompañado en su amarre por su colega de naviera, el Boudicca que además es el gemelo de nuestro protagonista de hoy. Sin embargo posteriores cambios en sus últimos itinerarios propiciaron la anulación de la escala de éste último. El motivo de dichos cambios se debe a causas ajenas a la naviera entre emergencias médicas y los retrasos derivados de las adversas condiciones climatológicas en un mes lleno de incidencias para el Boudicca en el que ha tenido hasta tres evacuaciones médicas en tan sólo 8 días, una de ellas, la de un pasajero de 70 años que fue llevado al Complejo Hospitalario Universitario A Coruña cuando el buque navegaba a unas 90 millas al noroeste de nuestra ciudad. En definitiva una lástima porque hubiera sido una fotografía muy interesante la de los dos hermanos compartiendo muelle.




Existe un precedente en este tipo de "reuniones familiares"; fue el 24 de abril de 2009 cuando coincidieron por unas horas en la ciudad el Boudicca y su otro hermano, el Albatros (en el "parto" fueron trillizos). Otros gemelos que coincidieron en su visita al puerto coruñés fueron el Azura y el Ventura de la P&O si bien en su caso no pudieron compartir muelle debido a su gran tamaño.


Los dos gemelos del Black Watch, el Albatros (en la foto atracado) y el Boudicca (maniobrando) coincidieron juntos en A Coruña el 24 de abril de 2009.


Volviendo a nuestro protagonista de hoy decir que la singladura que trajo al Black Watch a visitar nuestra ciudad el pasado viernes fue la última antes de poner rumbo a los astilleros Blohm + Voss en Hamburgo (Alemania) adonde llegó el pasado día 4 para realizar diversos trabajos de mantenimiento en el casco de la nave, así como su repintado. En el interior también están previstas algunas reformas entre las que destaca la adición de balcón privado a 27 camarotes de la cubierta 7 así como ciertos cambios en la decoración de alguna de las estancias públicas.



Un clásico que se despide de la ciudad... hasta el año que viene.


Tras una corta estancia en la urbe herculina que apenas sobrepasó las 6 horas finalmente a la una y media de la tarde el Black Watch retomó la travesía poniendo rumbo a Newcastle-Upon-Tyne, la ciudad del norte de Inglaterra que en esta ocasión suponía el punto final de su ruta. Sin más escalas por delante hasta acabar el año tenemos ya confirmada la presencia de este clásico coruñés para el 2015. Será, de cumplirse las previsiones el próximo 22 de junio. Que sea la próxima de muchas visitas porque siempre es un placer recibir a este bello navío por nuestras aguas. Que no falte nunca el Black Watch.





jueves, 6 de noviembre de 2014

El buen samaritano





Una de las últimas grandes estrellas del año en los muelles herculinos recaló el pasado día 28 de octubre para pasar unas horas en la ciudad. Les hablo del Celebrity Eclipse, uno de los barcos de nueva generación con más pedigrí de la flota mundial y que siempre levanta expectación allí donde atraca. En A Coruña no fue para menos.




La escala del buque propiedad de la naviera americana Celebrity Cruises no figurará entre las más tempraneras del ejercicio ya que no fue hasta las 11:00 horas cuando el impresionante ingenio flotante se dejó ver navegando por la ría mientras el práctico lo dirigía a su amarre en el muelle de trasatlánticos. El Eclipse llegó procedente del archipiélago de Madeira con 2.700 pasajeros a bordo para descansar por espacio de unas horas en A Coruña antes de continuar ruta hacia Southampton, punto y final de su travesía.


 El Celebrity Eclipse y la lancha de prácticos desfilando por la ría coruñesa en un duelo bastante dispar. (El Eclipse es el de la derecha).


El Celebrity Eclipse va camino de convertirse en todo un habitual de los muelles herculinos ya que desde su debut en nuestro puerto, allá por septiembre de 2011, es frecuente verlo por lo menos una vez al año por nuestras aguas donde es muy apreciado por parte de aquellos que frecuentamos la costa con el objetivo de fotografiar a estas ciudades flotantes gracias a su atractiva línea que, a pesar de seguir los dictámenes de las actuales modas en lo que a construcción de este tipo de barcos se refiere, mantiene un perfil elegante gracias a su prolongada caída en la popa y sobre todo a ese guiño al pasado que supone incorporar dos chimeneas situadas en línea. Muy "vintage". Su espectacular iluminación cuando cae la noche completa un conjunto soberbio que explica con argumentos de peso el por qué el Eclipse es uno de los megacruceros preferidos para retratar.


Uno de los buques más fotogénicos que podemos ver actualmente surcando las aguas.


Botado en el año 2010 y construído en los astilleros Meyer de la localidad de Papenburg (Alemania) el Eclipse es el tercer integrante de la Clase Solstice, una serie de tres buques gemelos iniciada en 2008 con el Celebrity Solstice y continuada por el Celebrity Equinox (2009). El éxito del proyecto fue tal que pese a que en principio sólo estaba pensado construír tres naves se añadieron otras dos a posteriori; fueron el Celebrity Silhouette (2011) y el Celebrity Reflection (2012) si bien este último es un poco más grande que sus teóricos gemelos. El coste de la construcción del Eclipse se estima en unos 605 millones de euros.




Estamos ante todo un peso pesado del sector con un registro bruto de 121.878 toneladas y unas medidas que quitan el hipo: 317´14 metros de eslora, 36´8 metros de manga y un calado de 8´30 metros. En sus 14 cubiertas de pasaje el Celebrity Eclipse puede albergar a un total de 3.145 pasajeros en capacidad máxima junto a una tripulanción formada por 1.253 personas. La cifra de pasajeros llama la atención por lo pequeña que es si la comparamos con la de buques de medidas semejantes o menores (el Ventura, por ejemplo puede albergar un máximo de 3.580 pasajeros siendo sensiblemente inferior en tamaño). La razón de este déficit de plazas la encontramos en el "target" de clientes para el que opera la naviera del Eclipse; no hay que olvidar que Celebrity Cruises, englobada en el consorcio Royal Caribbean, pertenece al segmento premium del mercado crucerístico que ofrece unos estándares de calidad bastante por encima de la media.




Además de por su línea ciertamente atractiva mencionada anteriormente, el Celebrity Eclipse destaca al igual que sus hermanos por todo lo que esconde en su interior, En la parte técnica destaca el diseño tan estudiado de su casco que le hacen reducir el consumo de carburante en un 30% si lo comparamos con un buque de similar tamaño, un ahorro al que también contribuye el hecho de que todo el sistema de iluminación de la nave corra a cargo de tecnología LED. En lo que se ciñe a lo estrictamente relacionado con el pasajero el Eclipse destaca por su acertadísima decoración; las estancias públicas son un primor, con un toque de distinción y elegancia perfecto sin caer en lo recargado, destacando por encima de todo el Moonlight Sonata Restaurant, el restaurante principal del barco y que visualmente es de los más impactantes de cuantos podemos encontrar en la enorme flota cruceristica mundial. El barco no sólo destaca por la apariencia sino que a bordo podemos encontrar una variadísima oferta de entretenimiento incorporando auténticas novedades como una cubierta entera con césped real, algo nunca antes visto en alta mar.


El espectacular Moonlight Sonata Restaurant a bordo del Celebrity Eclipse.
(Fuente: skybluecruising.co.uk)


Con todo lo anteriormente mencionado está claro que el Eclipse tiene todos los ingredientes necesarios para otorgarle a su propietario suculentos dividendos pero como no todo en esta vida es el dinero nuestro protagonista de hoy también esconde una faceta digamos "altruísta" y que constituye una de las mejores curiosidades sobre la figura de este barco. El viaje inaugural de este espectacular navío se inició el 29 de abril de 2010 desde el puerto de Southampton pero unos días antes de que el Eclipse comenzara su brillante carrera comercial un acontecimiento imprevisto "reventó" los planes del que debería haber sido su primera singladura con pasajeros a bordo.




Dos semanas antes de su viaje inaugural el Eyjafjallajökull, un volcán islandés de nombre tan largo como difícil de pronunciar, sufrió una violenta erupción tras varios días avisando al vecindario de sus terroríficos planes y comenzó a arrojar a la atmósfera toneladas de ceniza a varios kilómetros de altura. La erupción fue tan explosiva que puso patas arriba al transporte aéreo de media Europa provocando que la comisión de transportes del viejo continente tomara la decisión de cerrar el espacio aéreo sobre gran parte del territorio comunitario por un período de seis días ante el considerable peligro que suponía para las aeronaves las cenizas expulsadas por el enfurecido gigante. Supongo que se acordarán de todo aquello y del enorme caos que provocó en muchos países que veían como sus ciudadanos se quedaban en tierra sin poder volar o en el peor de los casos abandonados a su suerte en algún país extranjero sin un transporte que los devolviera a casa.




Ante la incógnita de cuantos días duraría el monumental enfado del Eyjafjallajökull los gobiernos de los países afectados comenzaron a buscar alternativas para "rescatar" a sus súbditos y una de las propuestas aceptadas fue tomada del pasado; reestablecer las antiguas rutas marítmas requisando buques del pasaje poniéndolos de esta manera al servicio de la nación. Así el recién salido del astillero Celebrity Eclipse fue charteado por el Reino Unido para traer de vuelta a casa a más de dos mil británicos que se habían quedado compuestos y sin avión en el norte de España. El 21 de abril nuestro protagonista de hoy, todavía sin haber celebrado su ceremonia de bautismo, llegó a Bilbao para recoger a 2.200 ciudadanos del Reino Unido que pese a haber sufrido las incomodidades propias de quedarse tirados lejos de casa posiblemente nunca soñaron con un regreso tan sofisticado y glamuroso.




Como ven no hay mal que por bien no venga. Visto desde otro punto de vista el caso supone una prueba más de lo globalizado que está el mundo en el que vivimos; la erupción de un distante volcán en Islandia hizo que Bilbao tuviese el honor de ser uno de los primeros puertos en ser visitado por este espectacular navío. Dos días después del "rescate"  el Celebrity Eclipse llegaba a Southampton desembarcando a su improvisado primer pasaje antes de celebrar 24 horas después su ceremonia de bautismo y prepararse, por fín, para su viaje inaugural oficial. Toda una experiencia que figurará para siempre en el historial de esta nave y una publicidad estupenda para la Celebrity Cruises, que vio como de la noche a la mañana su última adquisición aparecía en los medios de comunicación de todo el mundo.

 


Volviendo al pasado martes y tras una estancia en aguas de Marineda de poco más de siete horas finalmente el Celebrity Eclipse zarpó poco antes de las siete de la tarde con las últimas luces del día, lo que contribuyó a acentuar más si cabe la bella estampa del enorme navío moviéndose lentamente por aguas de la bahía. Tras doblar el dique de abrigo el Eclipse aumentó revoluciones y puso proa al norte para dirigirse a aguas británicas. A las nuestras volverá, si se cumplen las previsiones, el próximo año, concretamente el 19 de octubre. Será como siempre un placer recibir de nuevo a este buen samaritano.


En 2015 volveremos a ver por nuestras aguas al Eclipse de Celebrity Cruises.


martes, 4 de noviembre de 2014

Las cinco "aes"


(Foto: Jose Luis Porta)


Ultimamente tengo algo abandonados a mis amigos y vecinos ferrolanos en lo relativo a narrar las visitas de buques de crucero a su ría, algo que sin estar estrictamente relacionado con la temática de este blog, que como su nombre sugiere se ciñe a los barcos de pasaje que hacen escala en A Coruña, se ha convertido en una costumbre desde hace ya algún tiempo debido a la proximidad y al apego afectivo que me unen con la comarca de Ferrolterra. El tiempo o mejor dicho, la falta de él me obligan a no poder contar en esta página todo lo que quisiera prescindiendo casi siempre de los temas que tienen que ver con nuestros vecinos del golfo ártabro. Por ello he decidido hacer en esta entrada, aunque sea de manera breve, un pequeño resumen de lo que ha dado de sí en lo crucerístico este pasado mes de octubre en la ciudad departamental.


Sensacionales registros en el mes de octubre para el puerto de Ferrol.
(Foto: Galicia Ártabra)


En total han sido cinco las escalas producidas en Ferrol durante el mes recientemente finalizado. Puede sonar a poco si lo comparamos por ejemplo con las 11 registradas en el mismo período en los muelles coruñeses pero para una ciudad como la ferrolana que acaba de echar a andar como quien dice en la captación de este tipo de tráficos es toda una gran marca. Cinco buques de dos navieras distintas, Aida Cruises y P&O, y que en parte por este motivo provocan la curiosa circunstancia de que el nombre de los cinco navíos comience por la letra A, algo que queda en lo meramente anecdótico.


El Aurora durante su salida el pasado día 6.
(Foto: Jose R. Montero)


Lo realmente importante es la cifra que lleva asociada la presencia de estas cinco naves en la ciudad; un total aproximado de 8.500 pasajeros llegados por vía marítima en los últimos 31 días. Una vez más diré, y no me cansaré de repetirlo que en Ferrol están haciendo muy bien las cosas. Y siendo cinco los buques que comparten protagonismo en la entrada de hoy les dedicaré unas líneas a cada uno haciéndolo como es costumbre por estricto orden de llegada. La nómina de visitas la abrió el pasado día 3 el buque AidaMar de la naviera germana Aida Cruises en la que suponía su segunda y última comparecencia del año en la ciudad departamental. El buque procedente de la ciudad francesa de Le Havre trajo a un total de 2.300 pasajeros, en su mayoría germanosque permanecieron en la urbe hasta bien entrada la tarde y es que hasta pasadas las 20:00 horas el navío teutón no reemprendió la marcha. El AidaMar ya tiene confirmada una nueva visita a Ferrol para el próximo 1 de marzo.


El AidaMar, uno de los grandes protagonistas del año en aguas ferrolanas.


Tres días más tarde fue el turno del británico Aurora que en su segunda y también última visita del año a Ferrol llegó procedente de Funchal con casi 2.000 pasajeros a bordo que desgraciadamente no pudieron disfrutar de una climatología muy agradable; la lluvia e incluso el frío fueron los elementos que recibieron al buque de la británica P&O en su última comparecencia por aguas de la ría ferrolana.



(Foto: Jose R. Montero)


La traca final llegó del 23 al 25 de octubre con tres jornadas en las que cada una tuvo un protagonista  distinto cada día en el muelle de Curuxeiras, algo nunca visto hasta la fecha en esta dársena en las que nunca habían amarrado tres buques de pasaje durante tres jornadas consecutivas. Para empezar el jueves fue el turno del AidaCara, el benjamín de la familia Aida Cruises, en el que fue su bautismo en la ciudad de Ferrol y a la que llegó procedente de Le Havre con 1.200 turistas a bordo para pasar gran parte del día atracado en las instalaciones portuarias antes de zarpar, ya de noche rumbo a Lisboa. Al día siguiente turno para su compañero de naviera AidaSol, gemelo del AidaMar, y que inundó la zona centro de Ferrol con sus 2.350 pasajeros .En esta primera comparecencia del año el AidaSol procedía de Santander y tras su parada en la ciudad departamental puso proa hacia la capital portuguesa.


El AidaSol durante su llegada a primera hora del viernes 24.
(Foto: Jose Luis Porta)


El cierre de estos tres días de gran actividad crucerística en la ciudad lo puso el buque Adonia de la P&O que pese a sumar una cifra de pasajeros pequeña en comparación con el resto de buques que hicieron escala esos días con 700 turistas británicos (el Adonia es con diferencia el miembro más pequeño de la flota P&O) vino a poner la guinda a un extraordinario mes de octubre en la ría ferrolana. La nave inglesa llegó procedente de la ciudad de Southampton, punto inicial de la ruta, y zarpó horas más tarde rumbo a Agadir (Marruecos).


El Adonia cerró la nómina de visitas del mes de octubre en la ciudad de Ferrol.
(Foto: Jose Luis Porta)


Con la marcha del Adonia el pasado día 25 Ferrol se toma un respiro de casi un mes hasta su siguiente visita crucerística; será la naviera Saga Cruises la que cobre protagonismo en este tramo final del año, primero con el Saga Sapphire, que llegará según lo previsto el próximo 28 de noviembre y después con el Saga Pearl II, que pondrá el broche final de un genial 2014 con dos escalas en el mes de diciembre los días 6 y 23. Tras esa fecha será el momento de hacer balance y aquí en el blog prometo hacer un resumen de todo lo que ha dado de sí (que está siendo mucho y muy bueno) el año crucerístico en el puerto ferrolano.


Saga Cruises toma el testigo de las próximas escalas en la ría ferrolana con la visita de sus buques Saga Sapphire (en la foto) y Saga Pearl II.


Para acabar quisiera agradecer el aporte de fotos a dos buenos amigos como son Jose Luis Porta y Jose R. Montero.


El Adonia maniobrando para atracar en Curuxeiras.
(Foto: Jose Luis Porta)



domingo, 2 de noviembre de 2014

Una despedida por todo lo alto





Las ocasiones especiales piden celebraciones especiales y cuando el acontecimiento es tan magno como la despedida del que es hasta la fecha el buque de pasaje de mayor evergadura en atracar en A Coruña hay que echar el resto para estar a la altura. Y no se me ocurre mejor lugar "de altura" que la Torre de Salvamento Marítimo, con sus 80 metros sobre el nivel del mar, para inmortalizar al coloso que nos dice adiós. Una despedida por todo lo alto para el que ya es el navío referencia en la historia del puerto herculino. Les hablo del Independence of the Seas, que tras tantas y tantas presencias en aguas de Marineda nos deja por un período de tiempo indeterminado.


 

Arriba: Una despedida por todo lo alto para el Independence of the Seas.
Abajo: El buque de Royal Caribbean maniobra durante su salida.

(Foto arriba: Manuel Candal)


Fue el pasado día 23, una jornada que quedará para siempre en el recuerdo de "afotadores" o simples aficionados al mundillo naval. Y quisieron los caprichos del calendario que el Independence no estuviera solo durante su última estancia en nuestra ciudad buscándole un compañero a su altura; procedente de Cádiz el buque Azura llegaba a la ría herculina sobre las seis y media de la mañana para dirigirse a su atraque en Calvo Sotelo Sur. Trasatlánticos quedaba reservado para el gran protagonista de la jornada.


El Azura amarró en el muelle de Calvo Sotelo Sur.
(Foto: Manuel Candal)


Como toda buena estrella el Independence of the Seas se hizo esperar y no fue hasta pasadas las 11:00 horas cuando su formidable figura surgió de entre la bruma navegando por encima de los tejados de los edificios de Adormideras o al menos esa era la perspectiva desde la cima de la Torre de Salvamento Marítimo, encargada de controlar el tráfico marítimo de la zona y que supone una atalaya sin igual con unas vistas de 360 grados de la ciudad y sus alrededores, un ángulo nunca visto por muchos de nosotros y que constituyó el marco ideal para una escala tan especial. Tras seguir la trayectoria del gigante crucero en su transitar por la ría herculina pudimos ver como su enorme eslora se aproximaba hasta su punto de atraque para quedar amarrado minutos después en una operación tan simple como efectiva. El buque propiedad de la naviera Royal Caribbean procedía de Funchal.


El Independence of the Seas llegó a media mañana procedente de Madeira.


La coincidencia en puerto de estas dos auténticas bestias flotantes dejó otra de esas jornadas históricas en cifras para la ciudad; casi 8.000 pasajeros llegados por vía marítima (10.500 si les sumamos las tripulaciones) para dar ambiente a la zona centro y lo más importante, para dejar sus buenos euros en algunos comercios locales. Muchos prefirieron algunas de las excursiones ofertadas con la tradicional visita a Santiago de Compostela como plato estrella.


El Azura y el Independence of the Seas dejaron el pasado jueves en la ciudad cifras espectaculares de turistas.


Soplan aires de cambio el que este coruñés de adopción que es el Independence of the Seas; el navío cambiará la vieja Europa, en la que llevaba operando a tiempo completo desde mediados de 2010, por el cálido Caribe a partir de 2015 y como mínimo hasta mediados de 2016 aunque probablemente su estancia en aguas caribeñas se prolongará más allá de esta fecha. La marcha de este ya viejo conocido no supondrá sin embargo que A Coruña se quede huérfano de los buques de la flota Royal Caribbean; el testigo del Independence of the Seas lo recogerán los navíos Explorer y Anthem of the Seas, este último todavía en fase de construcción en Alemania y que se convertirá sin lugar a dudas en una de las grandes sensaciones del calendario crucerístico coruñés del próximo ejercicio.




A lo largo de estos últimos cinco años han sido un total de 27 las visitas que el megacrucero de la Royal Caribbean ha realizado a la ciudad cobrando su presencia especial relevancia en los años 2011 y 2012 con 8 y 12 escalas respectivamente. Traducido a número de pasajeros estas cifras significan que desde el 2010 el Independence of the Seas ha traído a la rada coruñesa un número aproximado de 105.000 turistas; si ha habido una antes y un después en el tráfico de cruceros en este último lustro con respecto a épocas pretéritas está claro que gran parte de culpa la tiene este colosal ingenio flotante.




La historia del Independence of the Seas en nuestra ciudad comenzó un ahora lejano 27 de noviembre. Ese día nuestro protagonista, acompañado del buque Balmoral,  se convirtió en el navío de pasaje más grande de todos los tiempos en hacer escala en A Coruña arrebatándole el trono nada más y nada menos que al mediático Queen Mary 2 que lo ostentaba  desde 2004. Pese a que siempre es un espectáculo verlo maniobrar es evidente que a estas alturas ya no levanta la misma expectación debido a sus reiteradas escalas; nada comparable al día de su debut con la costa literalmente tomada durante las maniobras de entrada y de salida por multitud de curiosos que querían ver al que en su día era el segundo mayor buque de pasaje de todos los tiempos y el más grande operando en Europa con sus 154.407 toneladas de registro bruto y sus impresionantes dimensiones de 339 metros de eslora, 56 metros de manga y 8´5 de calado.


(Foto: Manuel Candal)


Desde su debut en aguas de la ría el Independence ha mantenido hasta el día de hoy su privilegiado lugar en la cima de los gigantes presentes en A Coruña pero su reinado ya tiene fecha de caducidad; si las previsiones se cumplen el próximo 11 de junio el Anthem of the Seas, el último y más moderno navío construído para la Royal Caribbean le arrebatará el título a su compañero de naviera con sus 167.000 toneladas de registro bruto.




Tras hacer compañía al Independence of the Seas por unas horas el pasado jueves desde la distancia de su amarre, el Azura se puso de nuevo en movimiento pasadas las tres y media de la tarde para poner rumbo a Southampton. Antes de hacerlo intercambió un breve saludo con el Independence, una falta de efusividad que le achacaremos al hecho de que volverían a encontrarse pocas horas después en la ciudad inglesa. En cierto modo para el buque británico de la naviera P&O la del pasado día 23 también fue una despedida; su última escala en A Coruña... por este año, un 2014 en el que hemos disfrutado de la presencia del Azura hasta en cinco ocasiones. En 2015 repetirá visita a nuestra ciudad.


El Azura rindió el pasado jueves su última visita a la ciudad por este año.


Y a las seis de la tarde llegó el turno del Independence. Su última maniobra de salida. En esencia la operación se ejecutó como otras muchas veces pero en el aire se respiraba algo distinto; un aroma a despedida que para los shipspotters apostados en los diversos puntos de la costa  no pasaba desapercibido conscientes de que aquellos eran los últimos disparos apuntando a este coloso mil veces retratado. Una vez finalizado el giro y superado el dique de abrigo el Independence of the Seas puso proa al norte para dirigirse al puerto de Southampton, final habitual de sus rutas por Europa y a medida que ganaba velocidad su enorme figura se iba empequeñeciendo hasta desaparecer finalmente en el horizonte. Adiós Independence. Que tengas buena suerte en tus futuras singladuras y gracias por habernos hecho disfrutar tanto todos estos años.


El Independence of the Seas zarpando por última vez de A Coruña rumbo a Southampton.


Y puestos a dar las gracias y antes de finalizar esta entrada no quisiera acabar sin agradecer a todos los que me acompañaron durante la jornada del pasado día 23 fotografiando a este gigante desde las alturas de la Torre de Salvamento Marítimo, una experiencia inolvidable no sólo por el espectacular emplazamiento escogido para contemplar la última llegada del Independence a la ciudad sino por la magnífica compañía de unos grandes "afotadores" y mejores colegas. Gracias a Jose, Manuel, Chencho, Cere, Daniel y Jose Luis por hacerme pasar una estupenda mañana entre risas y encuadres. Y por supuesto el agradecimiento más profundo al que con sus gestiones lo hizo posible, mi amigo Carlos Rapela que desgraciadamente no pudo sumarse a la quedada. ¡Esperamos repetir muy pronto pero en tu compañía!


Los siete ("afotadores") magníficos: De izquierda a derecha Cere, Daniel, Jose Luis, Chencho, Manuel, un servidor y Jose Montero, presidente de la Asociación Gallega de Fotógrafos Navales.


El agradecimiento a Manuel Candal es por partida doble al aportar también sus estupendas fotos a la elaboración de este post.