NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 25 ENERO: La organización del Resurrection Fest de Viveiro planea traer al puerto de Celeiro un buque de crucero para que funcione a modo de hotel durante los días que dure el evento.
  • 18 ENERO: El Le Boreal inicia su camino de vuelta a Europa a bordo del transporte especial Kang Sheng Kou.
  • 18 ENERO: El Koningsdam inicia sus pruebas en el mar.
  • 18 ENERO: El Mein Schiff 5 toca el agua por primera vez.
  • 12 ENERO: Un pequeño incendio en el buque AidaPrima, en proceso de construcción en la ciudad de Nagasaki, se salda sin daños personales. Aida Cruises confirma que no habrá retrasos en la entrada en servicio del navío, prevista para finales de abril.

domingo, 24 de enero de 2016

Sóviet Supremo. La historia del Marco Polo (Parte II)



Presente y pasado.
(Fuente: Cruise & Maritime Voyages)


En la primera parte de esta entrada especial referente al 50 aniversario del buque Marco Polo había dejado la historia a principios de los 90 con nuestro protagonista abandonado a su suerte en Singapur a la espera de un más que probable fatídico final. Por fortuna un inesperado giro de los acontecimientos cambió la suerte del Aleksandr Pushkin cuando en febrero de 1991, tras casi un año de incertidumbre fue vendido a la naviera Orient Line, una marca de nueva creación fundada por Gerry Herrod, una de esas figuras imprescindibles para comprender la industria crucerística.


El Aleksandr Pushkin inició en la década de los 90 una nueva vida bajo el nombre de Marco Polo.
(Fuente: ss maritime)


Los planes de Herrod eran muy ambiciosos y se pusieron en marcha de inmediato; en primer lugar el navío viajó hasta los astilleros Neorion en Grecia donde a mediados de ese año se le realizó una reconfiguración de sus motores. A continuación el buque fue a los astilleros Perama, también en el país heleno, para realizar el grueso de los trabajos de remodelación. Dichos trabajos consistieron en una extensión de las cubiertas a popa, la inclusión de nuevos motores diesel y la adecuación de todos los componentes a la rigurosa normativa SOLAS. En el interior el barco se vació por completo rediseñándolo desde cero. Uno de los cambios vistuales más llamativos fue la prolongación de la chimenea a la que se le dio más altura con el objetivo de que las partículas expulsadas se dispersaran mejor y no cayeran sobre las cubiertas superiores.


 Una de las más importantes modificaciones llevadas a cabo en el "nuevo" Marco Polo durante su gran reforma a principios de los 90 fue la adición de la piscina de popa.
(Foto: autor desconocido)


 Tras dos años y medio de reformas y unos 60 millones de dólares invertidos finalmente en noviembre de 1993 el otrora Aleksandr Pushkin vio la luz bajo su nueva configuración y con su nueva denominación, Marco Polo. El nombre del famoso explorador italiano no se eligió por casualidad puesto que la Orient Lines ofrecía rutas por destinos muy lejanos y poco habituales en los círculos crucerísticos convencionales tales como el sureste asiático, África o la Antártida. Estaba claro que el nombre le iba como anillo al dedo. Un detalle muy indicativo de ese carácter aventurero del Marco Polo era que durante la época de los cruceros por la Antártida (de diciembre a febrero) el buque llevaba a bordo un pequeño helicóptero en su cubierta superior para que los pasajeros pudiesen realizar diversas actividades como avistamientos de ballenas o la observación de la fauna animal de la zona.


A pesar de que en esta foto aérea el Marco Polo ya navega bajo la librea de CMV resulta muy útil para que podamos ver el helipuerto situado en la cubierta superior
(Fuente: Cruise & Maritime Voyages)


Durante casi una década el Marco Polo disfrutó de una segunda juventud gracias a  este proyecto tan ilusionante pero en 1998 tocó un nuevo cambio de aires cuando la Norwegian Cruise Line (NCL) se hizo con el dominio de esta pequeña naviera británica. Antes de que sus nuevos propietarios tomaran medidas con su reciente adquisición tuvo lugar un nuevo cambio de rumbo cuando la propia NCL pasó a manos del gigante asiático Star Cruises que entró como un elefante en una cacharrería perjudicando con muchas de sus desacertadas decisiones la buena reputación de la Orient Lines.


Entra Star Cruises en escena. Se avecinan nubarrones.
(Foto: autor desconocido)


Perjudicado por sus propios dueños y víctima del inevitable paso de los años, el incombustible Marco Polo empezó a verle las orejas al lobo cuando sus contemporáneos de profesión comenzaron a desaparecer paulatinamente víctimas del soplete por obra y gracia de un proceso de gigantización en la industria crucerística que hoy en día ha alcanzado proporciones desorbitadas. Así nuestro protagonista se ha convertido en el último superviviente de los cinco  "továrishch" de la Ivan Franko-Class. El primero en caer fue curiosamente el último de la serie, el Mikhail Lermontov, que tras sufrir un accidente en las costas neozelandesas en febrero de 1986 y hundirse con la pérdida de uno de sus tripulantes, se ha convertido en la actualidad en uno de los pecios más apreciados por submarinistas y más famosos del hemisferio sur. Sus otros compañeros no tuvieron un final tan "épico" y fueron siendo desguazados progresivamente desde finales de los 90. Al Lermontov le siguió en 1997 el Ivan Franko y posteriormente lo hicieron el Shota Rustaveli (2003) y por último el Taras Shevchenko (2005). El Marco Polo se ha convertido en el último defensor del incalculable legado de tan gloriosa familia.



Los hermanos del Marco Polo fueron desapareciendo con el paso de los años. El primero en hacerlo fue el Mikhail Lermontov (arriba) víctima de un naufragio. Sus otros gemelos como el Taras Shevchenko (abajo) fueron siendo desguazados al quedar obsoletos.

(Fotos: shipspotting.com)


Tras varios años de maltrato comercial finalmente en junio de 2007 Star Cruises anunció la venta del Marco Polo al grupo griego Global Maritime que se hizo efectiva un año después. Con esta venta la naviera asiática también se cargó la Orient Lines que tras más de una década de actividad desapareció de la noche a la mañana dejando para siempre ligada a este nombre una gran reputación ganada a pulso gracias a un proyecto original y sobre todo muy bien trabajado. El objetivo de los nuevos propietarios del Marco Polo, Global Maritime, era el de buscar una naviera para arrendarles el barco y la encontraron en el operador alemán Transocean Tours, especializado en el mercado germano y británico. Una vez más y al igual que había hecho otras veces en su vida el Marco Polo desempeñó su misión con gran éxito demostrando que, a pesar de los años que portaba sobre sus cuadernas, tenía todavía mucho que ofrecer.


(Foto: Ian Boyle)


En un principio el chárter del Marco Polo a Transocean Tours debería haber durado hasta el 2012 pero las dificultades económicas por las que atravesó esta compañía a mediados de 2009 le obligaron a romper el acuerdo antes de lo esperado y el navío se quedó en el paro. Fue por poco tiempo ya que en 2010 el Marco Polo se embarcaba en su enésimo proyecto alquilado al operador inglés Cruise & Maritime Voyages, la marca que lo explota comercialmente en la actualidad y que se dedica en exclusiva al mercado británico ofreciendo rutas por el norte de Europa y el Mediterráneo en verano, y Sudamérica en invierno desde su puerto base de Tilbury (Reino Unido).


Las dificultades económicas obligaron a Transocean Tours a concluír el chárter del Marco Polo antes de lo previsto.
(Foto: Erik Laine)


 Y ahí sigue el bueno del Marco Polo prestando su diligente servicio año tras año y así hasta sumar los 50 de su longeva carrera, una carrera en la que además de algún que otro altibajo laboral también ha tenido varios sustos como es lógico en un navío que lleva navegando ya cinco décadas. Dos de los incidentes más importantes en la vida de la nave tuvieron lugar en 2014, el "annus horribilis" del Marco Polo. El primero de ellos sucedió el 14 de febrero cuando durante una travesía por el Canal de la Mancha el veterano navío se topó con una gran tormenta y fue golpeado por una gigantesca ola que provocó la rotura de varias ventanas hiriendo a 16 pasajeros, dos de los cuales, un hombre de 85 años y una mujer de 70 tuvieron que ser evacuados en helicóptero,. Lamentablemente el primero de ellos no pudo superar las heridas y falleció horas después. El Marco Polo, que navegaba rumbo a las Azores en el transcurso de una singladura de 54 días tuvo que poner final prematuramente al viaje seriamente dañado , y lo que es peor contando con una víctima entre su pasaje.


(Foto: Cruise & Maritime Voyages)


Tras el duro trance vivido a principios de ese año el Marco Polo se enfrentó en  noviembre a un nuevo contratiempo aunque esta vez se saldó sin daños entre los pasajeros y la tripulación. El suceso tuvo lugar en el puerto de Leknes, en las islas Lofoten (Noruega) cuando durante la maniobra de atraque el buque se desvió de su curso debido a los fuertes vientos reinantes y quedó varado en una zona poco profunda. Afortunadamente el Marco Polo no sufrió daños estructurales y con la ayuda de varios remolcadores pudo solventar el problema pero pese a la poca gravedad del incidente los medios de comunicación se ensañaron con el barco devolviendo a la palestra el accidente que el navío había tenido a principios de ese mismo año. Todo ésto le dio muy mala prensa al Marco Polo al que muchos tildaron de obsoleto y completamente descuidado.


2014 fue un año de aguas turbulentas para el Marco Polo.
(Foto: José R. Montero)


Nada más lejos de la realidad. Además de esplendidamente construído el Marco Polo es un buque que está impecablemente cuidado y puesto al día con sus periódicas paradas en dique seco para llevar a cabo los rutinarios trabajos de mantenimiento y las necesarias mejoras. Desde el 2013 estos trabajos se realizan de manera anual en los astilleros Damen Shiprepair de la ciudad de Vlissingen (Países Bajos); la última de las paradas tuvo lugar el pasado 3 de noviembre y en ella el profesional equipo del astillero holandés se esforzó para realizar una completa puesta a punto de nuestro protagonista en un tiempo récord: 40 días. Los trabajos incluyeron un repintado exterior completo (ahora el Marco Polo luce una franja blanca en su casco en lugar de la anterior color azul celeste), un exhaustivo mantenimiento de sus interiores así como el rediseño de algunas de sus estancias públicas, mantenimientos en la hélice y su eje, reacondicionamiento de los rodamientos en los motores principales, revisión de todos los grupos electrógenos y de los sistemas de aire acondicionado así como diversos trabajos de acero en el casco de la nave. Un punto importante de esta revisión fueron sus botes salvavidas, que fueron retirados, limpiados y revisados así como todo el sistema de cabestrantes y demás elementos de seguridad. Tras esta "ITV express" el Marco Polo, de nuevo en plena forma, partió el 14 de diciembre rumbo a Reino Unido para iniciar sus cruceros navideños y de fin de año.



Arriba: El Marco Polo sale del dique cubierto de los astilleros Damen el pasado mes de diciembre tras los trabajos de mantenimiento rutinarios luciendo una línea blanca muy favorecedora.
Abajo: Dichos trabajos incluyeron un completo repaso al casco de la nave así como un repintado total.

(Fuente: Damen shipyards)


Y si antes mencionaba a 2014 como uno de los peores años en la historia del buque, no cabe duda que 2015 fue uno de los mejores; un año que pasará a la posteridad por ser el de su 50 aniversario. La fecha exacta de esta efeméride tuvo lugar el 15 de agosto cuando el Marco Polo se encontraba en la localidad canadiense de Saguenay como parte de su viaje conmemorativo de 36 noches de duración que se había iniciado en tierras británicas Esta pequeña localidad del noreste canadiense se volcó para honrar al venerable cumpleañero; no faltó ni la tarta, o mejor dicho 50 tartas de arándanos con las que el buque fue recibido a pie de muelle. La jornada siguiente el Marco Polo llegó a Montreal donde también fue recibido con honores por parte de varios remolcadores que lanzaron cortinas de agua con sus cañones. Días después el navío celebró por todo lo alto otra gran evento, la visita a la ciudad de Quebec, la primera tras 50 años de ausencia cuando todavía con el nombre de Aleksandr Pushkin el barco tocó este puerto durante su viaje inaugural.


El Marco Polo es un navío espléndidamente cuidado en cuyo interior no hay un sólo hueco donde se perciban sus más de 50 décadas de existencia. En la foto podemos ver uno de sus salones públicos, el Columbus Lounge.
(Fuente: ss maritime)


Hace unas semanas el Marco Polo inició una nueva temporada crucerística, la quincuagésimoprimera de su vida marinera; lo hizo una vez más tapando las bocas de aquellos que no daban un duro porque un barco de su edad y tipología siguiera a estas alturas de la película no sólo navegando sino haciéndolo con un importante éxito comercial. Año tras año muchos se empeñan en "retirarlo" y este incombustible oceánico siempre les gana la partida. Por algo el Marco Polo no es un barco como los demás; en un mundo de gigantes sin carácter propio, él tiene el suyo forjado a base de recibir golpes de mar en su amura, de dar innumerables pantocazos sobre un mar en muchas ocasiones hostil, en definitiva de vivir mil y una peripecias navegando durante más de 50 años. El del Marco Polo es el espíritu mismo de la navegación. Quizás no dentro de mucho el inexorable paso del tiempo acabe haciendo desaparecer a este pedazo de historia flotante de nuestros mares pero lo que nunca nadie podrá hacer con él es borrarlo de la historia de marítima de este siglo y del anterior donde figura con letras de oro convertido ya en un auténtico mito con mayúsculas. Sóviet supremo.


Dos leyendas en una sola foto: El Marco Polo transita por delante de la Torre de Hércules durante una de sus salidas del puerto coruñés.


Para finalizar quisiera agradecer a mi amigo Jose Montero su colaboración en forma de fotos. Parte de la información de esta entrada especial dedicada al Marco Polo está extraída de la estupenda página ssmaritime.com, una auténtica delicia para todos aquellos que gozamos leyendo curiosidades sobre este tipo de naves.



domingo, 17 de enero de 2016

Sóviet Supremo. La historia del Marco Polo (Parte I)



Pasado y presente.
(Fuente: Cruise & Maritime Voyages)


 La visita del buque Marco Polo a la ciudad el pasado 7 de enero, además de marcar el inicio de la temporada crucerística coruñesa en este recién estrenado 2016, supuso la oportunidad de volver a disfrutar con la presencia en la bahía herculina de uno de esos clásicos de los mares de los que desgraciadamente ya van quedando pocos. La fecha en la que se produjo la escala es además muy simbólica  ya que el Marco Polo se encuentra en plena celebración de su 50 aniversario, toda una proeza el haber alcanzado las cinco décadas de vida marinera que muy pocos logran en un mundo tan competitivo como es la industria crucerística que suele comportarse de una manera bastante cruel con aquellas naves ya entradas en años. Es por este motivo que he decidido dedicarle a este legendario navío mi particular homenaje tratando de condensar en un par de posts lo que han dado de sí estos 50 años de navegación, tarea bastante complicada teniendo en cuenta la extensa biografía del protagonista.




En la industria crucerística actual pocos buques pueden presumir de la hazaña alcanzada por el Marco Polo y a los que lo superan en edad hay que ponerles algún "pero". Por ejemplo el actual Azores, otro de esos pedacitos de historia flotante que aún continúa pateándose los mares, fue botado en 1948 como Stockholm, un buque que para su desgracia pasó a la historia por haber mandado al fondo del mar al mítico trasatlántico italiano Andrea Doria. Pero pese haber iniciado su carrera comercial 17 años antes que nuestro Marco Polo poco o nada queda de aquel grácil navío ya que en 1989 fue completamente reconstruído desde la línea de flotación como el buque de cruceros que hoy en día conocemos. El Marco Polo aunque también modificado a lo largo de los años, ha llegado a nuestros días con un aspecto muy similar al que lucía a mediados de los 60 cuando fue botado y con una fiabilidad más que demostrada que indudablemente hay que agradecer a su origen soviético. La sociedad de consumo creada en los países capitalistas implantó en el consumidor la necesidad de comprar impulsivamente. Fue lo que sentó las bases de la obsolescencia programada; los objetos se fabrican con una fecha de caducidad concreta a pesar de que la tecnología actual permita que tengan una vida más longeva. En el bloque comunista la economía, controlada por el estado, seguía el camino contrario por lo que la ausencia de un libre mercado unido a una crónica falta de recursos obligaba a que cualquier objeto se hiciera para durar cuanto más mejor, desde un televisor a un coche... y por supuesto un barco como nuestro protagonista de hoy.


El Azores (en la imagen durante una de sus escalas en A Coruña el pasado año) nació casi dos décadas antes que nuestro protagonista de hoy pero su aspecto actual nada tiene que ver con la original al haber sido reconstruído a principios de la década de los 90.


Con objeto de reforzar su ya poderosa flota, la URSS ordenó a finales de los 50 y principios de los 60 la construcción de una nueva serie de buques para operar en dos de sus compañías: la Baltic State Shipping Company (BGMP) y la Black Sea Shipping Company  (BLASCO). El proyecto se denominó SeeFa 750 y fue encargado a los prestigiosos astilleros Mathias Thesen de la ciudad de Wismar (RDA) aunque los buques resultantes serían mundialmente conocidos como Ivan Franko-Class por ser éste el nombre de su primera unidad. Ivan Franko fue un afamado poeta ucraniano por lo que a los barcos de esta clase se los conoce en el mundo anglosajón indistintamente como "poet-class" o "writer-class". La Ivan Franko-Class se compuso de cinco unidades gemelas: el mencionado Ivan Franko (1964), el Aleksandr Pushkin (1965), el Taras Shevchenko (1966), el Shota Rustaveli (1968) y el Mikhail Lermontov (1972). De ellos, el primero, el tercero y el cuarto operaron para la BLASCO mientras que la segunda y quinta unidad fueron a manos de la BGMP. Nuestro protagonista de hoy era el segundo del quinteto, el Aleksandr Pushkin.


El Aleksandr Pushkin (nuestro Marco Polo) en su lugar de nacimiento, los astilleros Mathias Thesen de la ciudad de Wismar (Alemania Oriental)
(Fuente: Nordic Yards)


En el momento de su botadura los buques de la Ivan Franko-Class se convirtieron en los navíos más grandes, rápidos y prestigiosos de la impresionante flota soviética sobrepasando a los barcos de sus serie predecesora, los Mikhail Kalinin-Class, en todos los aspectos. Nuestro Aleksandr Pushkin presentaba unas cifras que ciertamente quitaban el hipo para la época: 175´79 metros de eslora, 54 metros más que el buque de pasaje más grande hasta ese momento, 23,61 metros de manga y 8´11 metros de calado. Su registro bruto alcanzaba las 19.861 toneladas, casi tres veces más que el poseedor de ese récord. Sus 8 cubiertas podían albergar a un total de 750 pasajeros y 220 tripulantes. De la propulsión se encargaban dos motores diesel Sulzer-Cegielski 7RND76 que rendían un total de 21.008 C.V. y que hacían alcanzar al navío una velocidad máxima de servicio de 21´5 nudos gracias a sus dos hélices. Habla a las claras de lo bien que se hacían los barcos en el bloque del este el hecho de que en la actualidad el Marco Polo siga equipado con sus motores originales tras más de 50 años trabajando a destajo.


 La esbelta estampa del Aleksandr Pushkin.
(Fuente: ss maritime)


Además de por sus imponentes dimensiones y de su envidiable poderío técnico el Aleksandr Pushkin destacaba por una serie de inusuales características como su casco especialmente reforzado para poder navegar entre hielos, sus alojamientos, todos ellos con vistas al mar (incluídos los de la tripulación), su sistema de aire acondicionado presente en gran parte de las estancias y su innovadora piscina climatizada cubierta con techo retráctil que permitía usar la instalación incluso en condiciones meteorológicas adversas. Su génesis al otro lado del telón de acero le otorgaba también otras caracteristicas muy curiosas jamás vistas en los navíos occidentales; así el Pushkin tenía camarotes con capacidad para 6 personas y en los baños los lavabos tenías tres grifos: para agua fría, caliente y agua de mar.


La innovadora piscina con techo retráctil permitía a los pasajeros del Aleksandr Pushkin utilizar esta instalación incluso en condiciones meteorológicas desfavorables.
(Fuente. maritimematters.com)


Pero no hay que olvidar el contexto histórico en el que fue ideado este buque, con una situación geopolítica mundial convertida en un auténtico polvorín en la que una hipotética III Guerra Mundial era algo más que una posibilidad. Por esta razón los navíos de la Ivan Franko-Class, incluído nuestro Aleksandr Pushkin fueron construídos pensando en un futuro uso como transporte de tropas para lo cual presentaban un potente montacargas para un eventual transporte de vehículos militares y  una enorme zona de almacenamiento que les permitía cubrir unas 10.000 millas náuticas sin aprovisionarse.


Cartel promocional de la época del Aleksandr Pushkin.
(Fuente: maritimematters.com)


El Aleksandr Pushkin comenzó su carrera comercial en 1965 con la idea de realizar rutas trasatlánticas regulares hacia Canadá en los meses de verano y cruceros por zonas más cálidas bajo chárter a compañías occidentales durante la temporada invernal. En un principio los planes apuntaban a que sería a mediados de abril cuando el buque se hiciera a la mar pero unos retrasos en su construcción provocaron que no fuera hasta agosto cuando el Pushkin pasó a manos de la BGMP, demasiado tarde para iniciar sus rutas trasatlánticas por lo que su viaje inaugural no tuvo lugar hasta el 25 de octubre de ese año. Qué hizo el Aleksandr Pushkin entre el mes de agosto (fecha de la entrega por parte de los astilleros) y finales del mes de octubre constituye a día de hoy todo un misterio de difícil respuesta. Quizás durante esas semanas el navío anduvo inmerso en labores "oscuras"; es vox populi que toda la marina mercante soviética de la época, además de desempeñar sus cometidos, realizaba tareas de espionaje para controlar al enemigo occidental. El 13 de abril de 1966 el Aleksandr Pushkin realizó su primera ruta trasatlántica desde Leningrado (actual San Petersburgo) a Montreal, con paradas en Helsinki, Copenhague, Bremerhaven, Tilbury y Québec, su singladura habitual entre los meses de abril y septiembre durante los siguientes años.


El Aleksandr Pushkin durante su primera visita a Tilbury (Reino Unido) el 25 de octubre de 1965. 
(Fuente. maritimematters.com)


Tras 10 años de exitoso servicio el Aleksandr Pushkin fue enviado a dique seco para realizarle una profunda remodelación. En los trabajos se alargó la superestructura y se eliminó la gran zona de almacenaje lo que permitió añadir nuevos camarotes así como estancias públicas, una de ellas fue la discoteca que convirtió al Pushkin (y a sus gemelos) en los primeros buques soviéticos en llevar una a bordo. Para hacer más placentera la navegación también se incorporaron unas modernas aletas estabilizadoras y se reconfiguraron los camarotes ya existentes. Todos estos cambios hicieron que el navío aumentase su registro bruto de 19.861 a 20.502 toneladas, su cifra actual. La intención de estas mejoras, además de la de adecuarse a los tiempos, era la de que el barco hiciese labores de propaganda soviética para que el mundo occidental viera la "buena vida" que se daba al otro lado del telón de acero.


(Fuente: ss maritime)


Tras los trabajos de remodelación el Aleksandr Pushkin continuó con sus rutas habituales hasta 1979 cuando la invasión soviética en Afganistán provocó el fin de las operaciones con Canadá y desde el 79 hasta el 84 el navío trabajó bajo chárter para la alemana Transocean Tours. En agosto de 1984 el buque realizó su ultima singladura para la Baltic State Shipping Company navegando hacia la lejana ciudad de Vladivostok, la sede de sus nuevos propietarios, la naviera Far Eastern Company, sin embargo su nuevo lugar de trabajo se encontraba muy lejos de allí; el Pushkin fue charteado al operador CTC Cruises Australia y comenzó a realizar cruceros por el continente australiano haciéndose muy popular durante esta etapa. Estos cruceros se anunciaban como viajes vacacionales para jóvenes entre 18 y 30 años por lo que se trataba de travesías bastante "salvajes", muy alejadas del rol actual que desempeña el Marco Polo. El buque continuó funcionando como juerga flotante hasta finales de 1989. A principios de 1990 la Far East Company decidió enviar al "Alex", como era apodado el barco por los australianos, a Singapur para someterlo a una serie de importantes reformas pero la caída de la Union Soviética y las dificultades económicas derivadas de este proceso fulminaron a la naviera propietaria del buque que quedó abandonado a su suerte en esta remota región asiática.


El Aleksandr Pushkin en la bahía de Sidney durante su aventura australiana.
(Foto: Tony Martin)


El fin de toda una era había llegado y la otrora poderosa flota soviética se enfrentaba a un difícil futuro. Tras 25 años de servicio el Aleksandr Pushkin se encontraba ante una complicada situación en la que el desguace parecía su única salida...


(Fuente: Brian Fisher)


...pero en la segunda parte de esta entrada veremos como el Aleksandr Pushkin esquivó su fatal destino y se mantuvo en la brecha 25 años más.



sábado, 9 de enero de 2016

Un inicio agitado





Aún con el último trozo del roscón de reyes a medio masticar y los excesos navideños en forma de comilonas y atracones de dulces haciéndose evidentes en la figura, los caprichos del calendario nos han obligado a alistar tarjetas y baterías en nuestras cámaras de fotos y a salir raudos a apostarnos en algún punto privilegiado de nuestra costa. El primer crucero del año ya está aquí y hay que decir que si la primera escala sirve como una muestra de lo que será el presente ejercicio, no cabe duda de que 2016 va a ser muy interesante (y movidito). El encargado de hacer los honores e hincarle el diente al recién estrenado curso ha sido el ilustre Marco Polo, uno de esos "pata negra" de los mares, que nos ha visitado este pasado jueves.


El Marco Polo (y la lluvia) protagonistas del pasado 7 de enero en A Coruña.


Procedente del puerto de Southampton, el Marco Polo llegó a la ría coruñesa pasadas las 11 de la mañana bajo una incesante lluvia que no le abandonó durante toda su estancia en la ciudad, unas siete horas. La singladura que ha traido a este clásico a nuestro puerto ha sido bastante agitada (que no removida) y a buen seguro que la han apreciado más los de fuera (afotadores, por ejemplo) que los que viajaban a bordo. Los casi 800 pasajeros, todos ellos británicos, que estos días disfrutan o al menos intentan hacerlo de la actual travesía que realiza el Marco Polo se han convertido en los primeros en visitar la ciudad herculina en 2016.


Los autobuses esperaban a pie de muelle a los pasajeros del Marco Polo.


 La escala que este pasado jueves ha realizado el Marco Polo forma parte de una espectacular ruta de 54 días de duración con inicio en tierras inglesas y que le llevará a cruzar el Atlántico tras visitar las Canarias. Una vez se encuentre al otro lado del charco el buque de la naviera Cruise & Maritime Voyages iniciará un periplo por el continente sudamericano con paradas en los puertos de Recife, Ilheus y Río de Janeiro (Brasil), Buenos Aires, Montevideo, Port Stanley (Islas Falkland), Punta Arenas (Chile), Ushuaia (Argentina), Cape Horn (Chile), Puerto Madryn (Argentina), Río Grande, Santos, Salvador de Bahía y Natal (Brasil). A mediados del próximo mes el buque británico regresará a la vieja Europa para realizar una serie de tres escalas en Praia (Cabo Verde), Funchal (Madeira) y Lisboa. Si todo sigue el plan previsto el próximo 28 de febrero el Marco Polo finalizará su actual singladura en el puerto de Bristol.




Precisamente de Bristol tenía que haber zarpado el pasado martes para poner rumbo a nuestra ciudad pero la climatología le está jugando una mala pasada al Marco Polo desde hace varias semanas. El veterano navío ya se vió obligado a modificar su anterior ruta cancelando varias de sus escalas previstas, entre ellas la que debería haberle traído a aguas herculinas el día de nochebuena. Las cancelaciones le llevaron a improvisar un crucero por las Canarias antes de poner rumbo a Funchal para permitir a su pasaje disfrutar de los famosos fuegos artificiales de fin de año.


 
 Las condiciones meteorológicas no fueron buenas ni para los cruceristas llegados a bordo del Marco Polo ni para los shipspotters que nos acercamos a la costa para verlo llegar.


Tras el espectáculo pirotécnico el navío puso rumbo de regreso a tierras británicas pero las adversas condiciones marítimas le obligaron a hacer una escala no prevista en Vigo el pasado 2 de enero convirtiéndose en el primer buque de cruceros del año también en la ciudad olívica. Ante un parte meteorológico nada halagüeño para las siguientes jornadas finalmente el capitán del Marco Polo tomó la decisión de poner rumbo a Southampton en lugar de a Bristol. La naviera Cruise & Maritime Voyages, que explota comercialmente el buque (aunque no es su propietaria) se vio obligada a pagar de su bolsillo el alojamiento y el transporte de todos los cruceristas afectados por estas modificaciones.


Ayuda a tus mayores: El remolcador Sertosa 32 participó en las labores de atraque del Marco Polo en el habitual muelle de trasatlánticos.


Pese a ser un mal menor, la anulación de su escala prevista el pasado día 24 de diciembre privó a los coruñeses de recibir al Marco Polo en el año en el que se cumplían sus 50 años de carrera comercial, toda una hazaña que muy pocos barcos de su clase alcanzan a celebrar. El Marco Polo inició su actividad el 15 de agosto de 1965 y lo hizo al otro lado del telón de acero ya que este buque formaba parte de la prestigiosa flota soviética, una de las más prolíficas en aquellos tiempos. Por aquel entonces la nave se denominaba Aleksandr Pushkin.


 
 A Coruña dio la bienvenida este pasado jueves a los primeros pasajeros de la temporada.


 Con motivo de tal efeméride y de su previsible escala, el pasado mes de diciembre tenía previsto dedicarle a este histórico barco un reportaje especial en el blog haciendo un repaso de su longeva carrera que como se podrán imaginar en un buque que ha alcanzado las cinco décadas de vida marinera, ha dado para mucho. La escala de este jueves me brinda la oportunidad de retomar este tema así que en unos días publicaré la primera parte de dicho reportaje.


El Marco Polo celebró hace unos meses su 50 aniversario.


 Volviendo al pasado jueves, el Marco Polo puso fin a la primera escala crucerística del año en la ciudad poco antes de las siete de la tarde cuando soltó amarras y puso rumbo a su siguiente destino, el puerto de Sta. Cruz de La Palma, adonde llegará mañana domingo tras dos jornadas de navegación sin tocar tierra. De cumplirse las previsiones el veterano buque volverá a visitar la rada coruñesa el próximo 19 de octubre.





jueves, 31 de diciembre de 2015

¡¡¡Feliz 2016!!!





Tras 365 días de escalas y muchas fotos es hora de echar el cierre... a este año. Porque en 2016 el blog  "Cruceros en la ciudad de cristal" seguirá con sus entradas dedicadas a los buques de pasaje que recalan por unas horas en nuestra bellísima ciudad. Desde esta modesta página sólo me queda desearos a tod@s paz, felicidad, y que el año que ahora comienza venga cargado de cosas buenas... 




...y por supuesto de muchos barcos.



Diego Veiga


domingo, 27 de diciembre de 2015

Se nos va



(Foto: José Luís Porta)


Se nos va. El paciente tiene muy mal color y le quedan unos pocos días para pasar a mejor vida. El 2015 está a punto de convertirse en un "ex-año", que dirían mis venerados Monthy Phyton pero hasta el último suspiro quiere que sigamos disfrutando de visitas de cruceros a nuestra ría. El pasado miércoles fue el turno de un viejo conocido coruñés, el Oceana.


(Foto: José Luís Porta)


Procedente del puerto de Southampton el buque de la naviera P&O llegó a A Coruña pasadas las siete de la mañana con unos 1.800 turistas a bordo, en su totalidad británicos, y que estos días disfrutan embarcados de un espectacular crucero de fin de año que les ha llevado a pasar la Nochebuena y el día de Navidad en alta mar y a disfrutar en nochevieja de los ya famosos fuegos artificiales de la ciudad de Funchal junto a otros 6 buques. La singladura, que también tendrá paradas en Marruecos y las Canarias, concluirá el próximo 4 de enero en el mismo punto de partida, Southampton. Diez horas de estancia fue el tiempo del que dispusieron este miércoles los turistas de la nave para quedarse con algunas pinceladas de nuestra ciudad; a las cinco de la tarde el Oceana se puso de nuevo en acción para, una vez doblado el dique de abrigo, enfrentarse a un indómito mar que no hizo de la navegación la experiencia más placentera para los que iban a bordo.


En su primera visita del año, allá por febrero, el Oceana todavía estaba siendo caracterizado con sus nuevos colores corporativos.


Aprovechando la visita realizada esta semana por el Oceana voy a repasar con cifras y con nombres lo que ha dado de sí este 2015 que comienza a dar sus últimos estertores. En un principio después de la del Oceana quedaba una escala programada en la ciudad, la del buque Marco Polo el día de Nochebuena, pero las complicadas condiciones climatológicas de estas pasadas jornadas hicieron que el capitán del veterano navío tomase la decisión de cancelar su visita a tierras gallegas. Una pena y más en un año muy especial para el Marco Polo ya que este 2015 es el de su 50 aniversario, una efeméride que muy pocas naves de su clase alcanzan. Nos queda el consuelo de que el longevo buque será el encargado de abrir el año crucerístico venidero el próximo 7 de enero.


Pese a anular su escala prevista para el día 24 nos queda el consuelo de recibir al Marco Polo el próximo 7 de enero.
(Foto: José Manuel Cereijo)


A grandes rasgos 2015 ha vuelto a ser otro año crucerístico formidable para la ciudad de A Coruña. No ha habido récord en cuanto a número de pasajeros llegados a la urbe por vía marítima ni se han batido marcas en cuanto a número de escalas pero el mantener año tras año una línea firme y sostenida en la captación de este tipo de tráficos tiene más mérito que el superar cifras en un momento puntual y así debe interpretarse. Por algo dicen que, más que llegar, lo difícil es mantenerse. 2015 echa el cierre con 93 escalas protagonizadas por 54 buques diferentes y que en total han traído a nuestra ciudad a unos 144.000 pasajeros. Comparativamente con el año anterior supone un aumento del 6´5% respecto al número de escalas y algo más de un 5 % respecto al número de pasajeros. Seguimos en la buena senda.


2015 se despide con unos números excelentes en cuanto a la captación de cruceros para la ciudad de A Coruña.


Si por algo ha destacado este 2015 ha sido sin lugar a dudas por la gran cantidad de debuts que ha habido a lo largo de los últimos 12 meses. En total han sido 12 las naves que han inscrito su nombre por primera vez en la nómina de ilustres visitantes: AidaDiva, MSC Splendida, Serenissima, Corinthian, Azamara Quest, Le Soleal, Explorer of the Seas, Azores, Costa Fortuna, Anthem of the Seas, Britannia y Mein Schiff 4. De entre todos ellos los tres últimos han sido naves salidas del astillero este mismo año; un hecho inaudito en los muelles herculinos. El caso del Serenissima es completamente opuesto: han tenido que pasar 55 años para que este bellísimo navío nos visitara por primera vez. Y en cuanto al Azores se trata de un debut entre comillas ya que esta nave nos ha visitado en más de una ocasión aunque este año es la primera vez que lo hace con su actual nomenclatura. Como curiosidad decir que en 2016 volverá a "debutar", esta vez con el nombre de Astoria.


Algunos debuts fueron muy especiales como en el caso del buque Serenissima.


Si bien antes dije que en 2015 no se iba a batir ningún récord eso no es del todo cierto. El pasado 11 de junio el Anthem of the Seas no sólo inscribía su nombre por primera vez en la ciudad sino que se convertía en el buque de pasaje más grande de la historia en visitar A Coruña desbancando con sus casi 167.000 toneladas al hasta ahora rey de Marineda, su compañero de flota el Independence of the Seas.


El Anthem of the Seas es desde junio de este año el buque de pasaje más grande en visitar nuestra ciudad en toda su historia.


Destacar un año más la presencia de la naviera P&O que con sus 27 escalas (precisamente la del Oceana del pasado miércoles fue la última) cerrará el 2015 como la compañía con más escalas realizadas en la ciudad, un año muy importante para la marca británica por ser el primero en el que casi la totalidad de su flota ha lucido sus nuevos y polémicos colores corporativos, con la enorme bandera británica pintada a proa de sus naves.


Un año más la naviera P&O ha sido la que más escalas y pasajeros ha aportado al cómputo global del ejercicio.


La otrora rival de la P&O, la naviera Cunard, en la actualidad jugando en el mismo equipo, también ha sido noticia en este 2015, un año muy especial por tratarse del 175 aniversario de esta histórica compañía y que aquí en A Coruña pudimos celebrar con la visita de dos de sus reinas, el Queen Victoria y el Queen Elizabeth, ésta última presente en la urbe hace tan sólo unos días.


Las "Reinas" de la Cunard también protagonistas destacadas en 2015.


2015 se nos va con  un triplete, el protagonizado por los navíos Britannia, Le Soleal, y Mein Schiff 1 el pasado 14 de mayo, 10 dobletes, 80 días del año en los que los muelles coruñeses tuvieron actividad crucerística y por encima de todo miles de maravillosos momentos protagonizados por estos gigantes (y a veces no tan gigantes) de los mares que han hecho las delicias de shipspotters y aficionados al mundo naval en general.


Dobletes, tripletes... El puerto coruñés ha vivido este año una frenética actividad crucerística.


Pero todo lo bueno se acaba. 2015 está a punto de convertirse en un eco que irá perdiendo fuerza  a medida que el retumbe de su sucesor, cada vez más próximo, se aproxima a nuestra puerta con ganas de arrancar su primera hoja del almanaque. Serán siete tan sólo las que habrá que desechar para volverle a ver la proa a un crucero en nuestras aguas. Guarden las cámaras de momento pero no las dejen muy lejos. Esto se ha acabado... pero está a punto de comenzar de nuevo.




No quisiera terminar esta última entrada del año sin agradecer tanto a José Luís Porta como a Jose Manuel Cereijo su colaboración en forma de fotos en ésta y en otras muchas entradas así como la de otros muchos amigos y habituales colaboradores de este blog: Manuel Candal, José R. Montero, Carlos Rapela y muchos otros. Gracias. Mil gracias por vuestra ayuda y también por los grandes momentos que he compartido con vosotros este año "afotando" barcos. A buen seguro que repetiremos en 2016.



lunes, 21 de diciembre de 2015

Reina de diciembre





No queda nada para acabar el año pero los cruceros se resisten a abandonar nuestra ciudad. Y no se trata de escalas irrelevantes que sólo sirven para engordar la cifra final de este tipo de tráficos en A Coruña sino que son visitas de relumbrón; para muestra el buque que nos visitó en la jornada de ayer domingo, toda una Reina: nada más y nada menos que el ilustre Queen Elizabeth.


 


Pasadas las siete de la mañana "Su Majestad" apareció en el horizonte para dirigirse al habitual punto de atraque de este tipo de naves en el muelle de trasatlánticos. A bordo del buque de la Cunard unos 2.200 pasajeros, en su mayoría británicos, que procedentes del archipiélago de Madeira disfrutan estos días de una travesía de 11 noches de duración con inicio y final en Southampton. La singladura tiene como elemento destacado su elevado número de jornadas exclusivas de navegación, con un total de cinco días en los que los pasajeros del Queen Elizabeth no habrán pisado tierra.


La ruta que estos días realiza el Queen Elizabeth se caracteriza por su reducido número de escalas.


Construcción número 6187 de los astilleros Fincantieri en su sede de Monfalcone, el Queen Elizabeth inició su carrera comercial el 12 de octubre de 2010 y su coste aproximado fue de unos 420 millones de euros. El buque es una unidad que forma parte de la Vista Class aunque con sustanciales modificaciones sobre el concepto original entre las que se incluye una proa especialmente reforzada para realizar sus habituales rutas trasatlánticas. En esencia el diseño del Queen Elizabeth toma el patrón del Queen Victoria y calca sus dimensiones principales salvo en el registro bruto, que aumenta respecto a su cuasigemelo debido a una popa practicamente vertical. Sus cifras son imponentes: 90.901 toneladas de registro bruto, con una eslora de 294 metros, 32´2 metros de manga y un calado de 8 metros. En sus 16 cubiertas (12 de pasaje) el Queen Elizabeth puede albergar a un máximo de 2.547 pasajeros y 900 tripulantes. Pese a sus profundas raíces británicas y su monárquico nombre la nave luce bandera de Bermudas, lo que le permite obtener suculentas ventajas fiscales además de poder oficiar bodas a bordo (algo que el pabellón inglés no deja). Su distintivo de llamada es ZCEF2.


"Liz" transitando por delante de los faros de Mera.


 La escala de un "Queen" en los muelles siempre tiene una mayor relevancia que cualquier otra debido al prestigio de estos navíos y el de su naviera, la Cunard, algo que no se ha perdido con el paso de los años pese a que las "Reinas" actuales (al menos en el caso del Queen Victoria y de nuestro protagonista de hoy) poco o nada tienen que ver con los otrora famosos liners que dieron tanta fama a esta compañía. Aún así los medios de comunicación siempre se hacen eco de la presencia de estos buques cuando arriban a nuestra ciudad, lo que repercute en un mayor número de curiosos que no pierden la oportunidad de ir a verlo. Esta vez tampoco fue una excepción, a lo que se ayudó el hecho de que la escala coincidiera en jornada dominical y que el tiempo, al menos por la mañana, acompañara en lo climatológico.




Este 2015 que está a punto de cerrarse ha sido realmente prolífico en  "Reinas" para A Coruña; en total han sido cinco visitas las protagonizadas por alguna de las naves de la dinástica naviera británica, 3 del Queen Victoria y 2 del Queen Elizabeth, en lo que ha sido uno de los años (si no el que más) con mayor presencia de esta compañía en nuestra ciudad. Que una naviera tan importante en el sector como es la Cunard apueste de manera tan decidida por nuestro puerto como punto de referencia en el noroeste peninsular es todo un motivo de orgullo.


Hasta el arco iris lució ayer para despedir a "Su Majestad".
(Foto: Manuel Candal)


En 2016 los coruñeses volveremos a disfrutar con la presencia de las naves de la Cunard. El Queen Victoria hará dos escalas (17 noviembre y 20 de diciembre) mientras que el Queen Elizabeth hará otras dos casi solapadas a las anteriores (24 de noviembre y 27 de diciembre). Nos sigue quedando la espinita de no recibir a la "Reinona", el Queen Mary 2, que desde su debut en aguas herculinas allá por el 2004, no se ha vuelto a dejar ver. En 2016 salvo cambios de última hora tampoco habrá suerte.


El Queen Mary 2 sigue haciéndose esperar en la ciudad.
(Foto: José Manuel Cereijo)


Volviendo a la escala de ayer, poco antes de las cinco de la tarde el Queen Elizabeth soltó amarras en mitad de un inoportuno chubasco que dificultó la labor "afotadora" y deslució un tanto la maniobra, siempre espectacular tratándose de ver a un gigantesco navío maniobrar en un espacio tan confinado. Una vez en campo abierto "Liz" puso rumbo al norte con destino a tierras británicas donde llegará esta misma noche. En 2016 pondrá proa de nuevo a A Coruña como ya dije pero eso será ya el próximo año.




Agradecimientos a mis compañeros Manuel Candal y José Manuel Cereijo a quienes le he "tomado prestadas" un par de fotos para la elaboración de este post.