lunes, 5 de agosto de 2019

Aurora: Siempre nos quedarán los ingleses


(Foto: José R. Montero)

El pasado miércoles el buque Aurora cerró con su escala el julio crucerístico en A Coruña, mes que por estas aguas suele ser bastante flojo, si bien este año no nos podemos quejar: 4 recaladas. Pudieron ser más pero esa misma semana el Braemar cancelaba su escala prevista en la rada herculina por mal tiempo; suena  a broma lo de una anulación de escala por este motivo en pleno julio pero es lo que toca en este atípico verano que nos toca padecer disfrutar este año.

El post de hoy debería haber estado dedicado a dos buques, pero el Braemar canceló su escala en A Coruña a principios de de semana.

A primerísima hora de la mañana (si es que las séis y media se puede considerar mañana) hacía su entrada el Aurora procedente de Arrecife con 1.800 pasajeros a bordo. Se trataba de la tercera de las cuatro visitas que el crucero británico perteneciente a la naviera P&O tiene previsto hacer en la ciudad durante este 2019. La singladura que lo trajo esta vez a la urbe herculina era una travesía de 12 noches de duración iniciada en Southampton el pasado 21 de julio con escalas en Funchal, Santa Cruz de La Palma, Las Palmas además de la mencionada en Arrecife. A Coruña fue la última parada antes de regresar a la ciudad del sur inglés y poner el punto y final a las vacaciones durante la mañana del viernes.

(Foto: José R. Montero)

En un año que todo apunta será de récord, cuatro visitas en un mes pueden parecer pocas, pero todo depende de que mes hablemos. Si bien la estacionalidad de las escalas de cruceros en A Coruña en cierta manera se ha roto desde hace ya unos años, lo cierto es que el puerto herculino sigue teniendo (y tendrá, ya que es algo inherente a su ubicación) períodos con un mayor volumen de escalas que otros. Por aguas del golfo ártabro consideramos temporada alta al período que comprende entre mediados del mes de abril a mediados del mes de junio y desde mediados de agosto a mediados de octubre. Se debe a que es en estas fechas cuando muchos buques se reposicionan, es decir, cambian su "lugar de trabajo" y aprovechan la circunstancia para ofrecer cruceros de camino a su nueva zona de operaciones. A Coruña se beneficia de su situación estratégica, siendo en la mayoría de los casos lugar de paso entre las áreas en las que se reposicionan los barcos.

Mayo, septiembre, la segunda quincena de abril y la primera de octubre son las fechas que podríamos considerar como temporada alta crucerística en el puerto coruñés.

Los reposicionamientos son de muy diversos tipos dependiendo de varios factores pero en lo que atañe a nuestro puerto los más importantes son los que se realizan desde el Caribe hacia el Mediterráneo (a partir de abril) o a la inversa (desde septiembre), desde el Mediterráneo hacia el norte de Europa o a la inversa, y desde Canarias hacia el norte de Europa o a la inversa. Es en estos movimientos donde se engloban el mayor número de visitas a nuestros muelles; expresado en cifras unos dos tercios de la agenda cruceristica coruñesa dependen de ellos.

Un ejemplo de los reposicionamientos y su impacto en el puerto herculino es el buque AidaPerla (en la foto): pasa el invierno en el Caribe y el resto del año en el norte de Europa, estableciendo su base en Hamburgo. En los meses de abril y octubre es cuando se traslada entre ambas zonas y en estos itinerarios de reposicionamiento ha visitado (o visitará) nuestra ciudad.

El otro tercio (más o menos) de la agenda local son las recaladas producidas en temporada baja. ¿Qué buques nos visitan en estos períodos y en que circunstancias lo hacen?. Puede haber varios motivos pero por lo general podemos nombrar dos: por un lado uno muy puntual; los barcos recién salidos de algún astillero europeo que se dirigen  a su base de cruceros aprovechando la ruta para hacer su viaje inaugural; fue el caso del estreno este año del flamante Mein Schiff 2 o de la escala anulada por mal tiempo que iba a realizar a principios de marzo el MSC Bellissima. Por cifras suponen algo simbólico en el cómputo global de la temporada pero otorgan un gran prestigio y una importante promoción e impacto mediático al puerto que las acoge, en este caso el coruñés.

El nuevo buque insignia de la naviera TUI Cruises, el impresionante Mein Schiff 2 realizó su escala inaugural en A Coruña a principios de febrero. Fue además un estreno mundial siendo nuestro puerto el primero donde hacía escala oficial antes incluso de su ceremonia de bautismo que tendría lugar días después en Lisboa.

Pero estrenos aparte, por regla general los buques que visitan A Coruña durante el período de temporada baja, desde noviembre hasta marzo y durante la parte central del verano, son aquellos que tienen su base de operaciones en el Reino Unido durante todo el año o buena parte de él. Ya sean navieras con algún buque destinado allí (y en esto el mejor ejemplo es la Royal Caribbean y su archiconocido Independence of the Seas) o bien compañía dedicadas enteramente al mercado británico, con toda su flota basada en algún puerto británico. En este caso hay que citar a P&O, Fred. Olsen Cruise Lines, Saga Cruises, Cunard y Cruise & Maritime Voyages. Sólo estas cinco navieras suman casi un 40% del total de visitas de cruceros a la ciudad, con una especial importancia en estos números a las tres primeras compañías, que este año tienen previstas 38 escalas en A Coruña con alguno de sus buques.

La histórica naviera P&O es desde más de dos décadas uno de los principales clientes del puerto herculino en materia de cruceros.

Así que ya lo sabéis, cuando las escalas de los cruceros empiezan a flojear en la ciudad, siempre nos quedarán los ingleses para continuar engordando los números de la temporada y para que los shipspotters tengamos algo que llevarnos a la cámara. Agradecimientos a mi amigo José R. Montero, que incluso en "modo playa" me sigue surtiendo de estupendas fotografías para ilustrar los posts. Las del Aurora que salen en la entrada de hoy llevan su firma. El resto son de mi archivo personal.

Minutos antes de las cinco de la tarde del pasado miércoles el Aurora ponía rumbo a tierras británicas. Regresará a la ría coruñesa a finales de este mes.
(Foto: José R. Montero)


Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

miércoles, 24 de julio de 2019

Tall Ships Races: Falta un año



Sé que queda muy lejano, pero lo simbólico de la fecha y lo importante del acontecimiento me obligan a hablar del tema: Falta un año exacto para que la Tall Ships Races, la regata de grandes veleros más famosa del mundo, regrese a A Coruña.

Falta justo un año para que esta imagen (o una muy parecida) vuelva a repetirse en los muelles coruñeses.

La Tall Ships Races, conocida aún por muchos como Regata Cutty Sark por el nombre de su antiguo patrocinador, es una competición de vela clásica para buques escuela organizada por la Sail Training International en la que desde 1956 toman parte los veleros más grandes y famosos del mundo, auténticas leyendas marítimas de incalculable valor tanto a nivel económico como patrimonial. Como regata en sí tiene su vertiente competitiva, con trofeos para el buque más rápido en cada una de las cuatro categorías (según el aparejo de cada velero) pero su principal objetivo es el de fomentar la amistad entre los pueblos y la formación de los jóvenes en el arte de la vela; de hecho una de las normas de la competición es que más de la mitad de la tripulación de cada barco debe estar formada por jóvenes entre 15 y 25 años.

Una de las normas de la carrera es la de alistar mayoritariamente jóvenes en las tripulaciones de los veleros.

La edición de 2020 de la Tall Ships Races tendrá un recorrido de 1.900 millas náuticas y partirá de Lisboa el 2 de julio del próximo año. Desde allí los veleros pondrán rumbo a Cádiz donde tras una estancia de varias jornadas se harán de nuevo a la mar para disputar la segunda etapa de la regata, la que les traerá hasta nuestra ciudad el 24 de julio. En ese momento se dará el pistoletazo de salida a 4 días de fiesta con acceso libre a las principales embarcaciones, desfile de las tripulaciones y numerosas actividades y que concluirán a lo grande con la espectacular parada naval en la ría herculina a la salida de todos los participantes rumbo a su último destino, la ciudad francesa de Dunkerque, punto final de la regata y que acogerá el certámen por primera vez en su historia.

El Statsraad Lehmkuhl en aguas de la bahía coruñesa durante la parada naval de la Tall Ships Races 2016.

La edición del 2020 será la 12ª ocasión en la que la Regata de Grandes Veleros recale en nuestra urbe y el regreso de este popular evento marítimo a aguas herculinas tras su última presencia en 2016, es decir tras cuatro años de ausencia. Ese tiempo de espera no ha sido casual; es el período mínimo que tiene que pasar para que un puerto acoja de nuevo una edición de la regata según los criterios de la Sail Training International.

Además de su regreso a aguas herculinas, la Tall Ships Races 2020 supondrá la vuelta de la competición a un puerto español tras 4 años de ausencia.

En su anterior visita a A Coruña, en agosto de 2016, la Tall Ships Races arribó a la urbe herculina con 30 navíos de distintas nacionalidades, un número más bajo de lo habitual debido a que nuestra ciudad era el puerto final de la regata y muchos buques no participan en todas las etapas de la misma. Pese a ello el evento fue todo un espectáculo con la presencia de impresionantes joyas navales como los lugres portugueses Santa María Manuela y Creoula, los gemelos Dar Mlodziezy y Mir, el histórico buque escuela noruego Statsraad Lehmkuhl o el vistoso Gulden Leeuw neerlandés. Se estima que en los 3 dias que pasó la regata en la ciudad visitaron el recinto portuario unas 140.000 personas, todo un éxito de público que se tradujo en una importante inyección económica para la ciudad.

Durante la estanica de la regata en aguas coruñesas el muelle de trasatlánticos fue un hervidero de gente.

Estos días se está disputando la Tall Ships Races 2019 en aguas del norte de Europa y que en esta edición visita los puertos de Aalborg (Dinamarca)Fredrikstad (Noruega), Bergen (Noruega) y Aarhus (Dinamarca) pero aquí en el golfo ártabro miramos más allá, descontando los días que nos quedan para que las velas vuelvan a ondear en aguas de la ría. La cuenta atrás ya ha comenzado. Cada vez queda menos para que los grandes regresen a A Coruña.

El representante coruñés en la Tall ships Races es desde hace varias ediciones la goleta Juan de Lángara. Aquí la podemos ver atracada compartiendo encuadre con la carabela VeraCruz.


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

viernes, 12 de julio de 2019

Independence of the Seas: No podía faltar



Por muchas escalas que haya, por muchos estrenos protagonizados por impresionantes navíos recién salidos de astillero o por mucho que coincidan atracadas en nuestros muelles tres o más buques de pasaje, una temporada crucerística en A Coruña no es lo mismo si una de sus estrellas no es el espectacular Independence of the Seas, el archiconocido megacrucero de Royal Caribbean que ayer acudió fiel a su cita con los coruñeses un año más. No podía faltar.

Poco cañón, o mucho barco...

Si por algo es tan popular el Independence of the Seas en el golfo ártabro además de por sus numerosas visitas, más de 30 desde que se estrenara en nuestras aguas a finales de 2010, es por sus habituales horarios de llegada, casi siempre a media mañana, lo que le permite congregar a un buen número de curiosos durante su maniobra de atraque. Para no faltar a esta buena costumbre el Independence repitió protocolo en el día de ayer; poco antes de las diez llegaba a la altura de la Torre de Hércules procedente de Funchal y tomaba el práctico encargado de guiarlo a su habitual punto de amarre en el muelle de trasatlánticos. A bordo del colosal ingenio mecánico de bandera bahameña llegaron esta vez 4.533 pasajeros, 2 menos de los que zarparon de su anterior destino y que tuvieron que ser devueltos a tierra al poco de zarpar de tierras madeirenses debido a una emergencia médica.

Sobre las diez de la mañana y con una desagradable bruma que enturbió (y nunca mejor dicho) la labor "afotadora" el Independence of the Seas hacía su primera aparición del año en aguas herculinas.

El recorrido que trajo por unas horas al Independence a aguas del golfo ártabro es una de las rutas habituales que suele realizar este crucero con base en el Reino Unido: una travesía de dos semanas de duración con inicio y final en la ciudad de Southampton y del que A Coruña es la última parada de la singladura tras visitar Lisboa, Cádiz, las islas Canarias y el archipiélago de Madeira.

Independence of the Seas aproximándose a su punto de amarre y compartiendo encuadre con el Furevik, atracado en la terminal de petroleros.

Construído en los astilleros finlandeses Aker Finnyards, los actuales Meyer Turku, y puesto en servicio en mayo de 2008, el Independence of the Seas es un un buque de pasaje del que no hay una sola cifra que no nos deje con la boca abierta: 155.889 toneladas de registro bruto y 10.600 toneladas de peso muerto y  unas dimensiones principales de 339 metros de eslora, 38 metros de manga, ancho que alcanza un máximo de 56 metros entre las alas del puente y un calado de 8´5 metros. De sus 19 cubiertas 15 están dedicadas en exclusiva al pasaje y en ellas se reparten los casi 1.900 camarotes que le otorgan una capacidad en doble ocupación de 3.786 pasajeros. Su tripulación la componen 1.416 pasajeros.

Desde hace unos meses el Independence OTS luce a popa un llamativo parque acuático con dos toboganes que forman el complejo The Perfect Storm, además de una estructura amarilla de forma esférica muy llamativa, el Tidal Wave, que incluye una instalación para realizar saltos.

Con semejantes cifras al Independence of the Seas no le cuesta hacerse con el título de crucero más grande en atracar en A Coruña año tras año. De todas las temporadas en las que ha recalado en nuestra ciudad lo ha conseguido en 7 ocasiones, sólo siendo superado en 2018 por el MSC Meraviglia. Este curso todo apuntaba a que por segundo año consecutivo volvería a ceder el trono de gigantes ante otro buque de la naviera MSC, el Bellissima, pero la "espantá" del buque italiano en marzo con su cancelación debido al mal tiempo hará que, salvo sorpresón mayúsculo, este 2019 nuestro protagonista de hoy vuelva a estar en lo más alto del ránking de colosos que visitan aguas de Marineda.

 Todo parece indicar que en este 2019 el Independence OTS será una vez más (y van 8) el buque de cruceros más grande en atracar en la ciudad.

Eso sí pronto habrá novedades con este barco, algo que os explicaré en próximos posts. De momento os contaré que la estancia de ayer finalizaba (o al menos eso parecía) minutos antes de las séis y media de la tarde cuando el Independence of the Seas soltaba amarras y tras un reviro en las inmediaciones del castillo de San Antón ponía proa al norte rumbo a las islas británicas. Todo según lo previsto hasta que a primera hora de la noche la previsión se fue a la mier sufrió un revés; Poco antes de las nueve de la noche el crucero viraba subitamente en redondo poniendo de nuevo proa hacia nuestra ciudad; una (nueva) emergencia médica era la culpable. Lanzado a velocidades que alcanzaron los 23 nudos el Independence regresó a aguas de la bahía herculina a eso de la una de la madrugada.

A las séis y media de la tarde el Independence OTS se despedía de la ciudad... o al menos eso parecía.

 Tras alcanzar de nuevo la rada coruiñesa el megacrucero atracaba en el muelle de trasatlánticos e iniciaba  el protocolo de evacuación. A pie de muelle esperaban dos unidades medicalizadas preparadas para llevar a los afectados hasta el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. Media hora más tarde y solucionada la emergencia, el buque se hacía de nuevo a la mar volviendo a su ruta establecida. Si no hay cambios de última hora la próxima escala programada en A Coruña para el Independence OTS será el 27 de agosto.

Arriba: En plena noche el Independence OTS volvió a entrar en la ciudad para realizar una doble evacuación médica.
Abajo: Dos ambulancias esperaban a pie de muelle para evacuar a los afectados.
(Fotos: Eloy TP)

Agradecimientos a Eloy TP por su excepcional labor reportera y por permitirme usar sus fotos sobre la evacuación médica.


 Salvo las que así lo indican, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

jueves, 4 de julio de 2019

Oriana: Adiós con el corazón



Hay escalas y escalas. Y la de este pasado martes en el puerto de Ferrol posiblemente haya sido de las más emotivas que me haya tocado vivir. Y es que no todos los días se le dice adiós a uno de los barcos más conocidos y sobre todo queridos  como es el Oriana. Cierto es que en los últimos meses tuvimos la oportunidad de despedirlo en varias ocasiones: el pasado 20 de marzo el buque inglés hacía su última escala oficial en A Coruña aunque el caprichoso azar nos dio posteriormente a los shipspotters coruñeses un par de "bolas extra" ofreciéndonos la oportunidad de verlo un par de veces más en la ciudad con dos recaladas no previstas debidas a sendas evacuaciones médicas. Pero la escala que el Oriana hizo este martes en Ferrol es la definitiva; no sólo la última en la dársena departamental sino la última en tierras gallegas y la última en un puerto español antes de su jubilación para la naviera P&O en poco más de un mes. Un hasta siempre en toda regla.

Esta semana le decimos adiós con el corazón a uno de los buques de pasaje más queridos y conocidos en el golfo ártabro como es el Oriana.

En su última comparecencia en los muelles ferrolanos el Oriana recaló sobre las ocho de la mañana procedente de Santander y con 1.900 pasajeros a bordo, lo que equivale a decir en aforo completo, al igual que ocurrirá en sus siguientes viajes. Y es que nadie se quiere perder la oportunidad de navegar una última vez en este buque de leyenda. La travesía que estos días realliza el navío de la P&O es un crucero de una semana de duración que arrancó el pasado día 28 en Southampton, su puerto base, y que le llevará a visitar La Rochelle, Santander, Ferrol y Saint Peter Port (Isla de Guernsey) antes de regresar a la ciudad del sur inglés y poner fín a la ruta este viernes.


Como ya es costumbre la ciudad de Ferrol se volcó con los turistas llegados por vía marítima. Se trata de la octava visita del año y la que marca el ecuador de la temporada crucerística en la ría vecina, con 8 visitas programadas de aquí al final del año que incluirán dos desembarcos masivos de pasaje a cargo de los buques de Aida Cruises AidaBella y AidaMar, y una escala inaugural, la del recientemente estrenado Spirit of Discovery.

Las previsiones apuntan a que en los próximos meses un total de 8 buques de cruceros transitarán por delante del Castillo de San Felipe.

 Una vez finalice su actual singladura, la que lo trajo por unas horas a la ciudad de Ferrol, al Oriana le restarán tan sólo tres viajes antes de su adiós definitivo: un crucero de dos semanas hasta Islandia, un miniviaje de tres noches por el Canal de la Mancha y su despedida final con una ruta de ensueño por los fiordos noruegos. Con el desembarco de este último crucero en el puerto de Southampton el próximo 9 de agosto, el Oriana pondrá fín a casi un cuarto de siglo al servicio de la emblemática P&O y dejará de lucir la gran "Union Jack" a proa. Adiós a uno de los grandes hitos navales de las últimas décadas.

En unas semanas el buque dejará de lucir la gran enseña británica en la proa.

Como consuelo nos queda el hecho de que se irá el Oriana tal y como lo conocemos, pero el buque seguirá navegando, bajo otro nombre y otro operador. Los que seguís el blog ya sabréis el futuro que le espera a nuestro protagonista de hoy; tras finalizar su última navegación al servicio de su actual compañía, el Oriana será llevado a dique seco donde será remodelado para comenzar su nueva etapa comercial, siendo rebautizado como Piano Land. A finales de este mismo otoño está previsto que el buque inicie sus operaciones en el emergente mercado chino para la Twinkle Travel Cruise, una naviera de nuevo cuño fruto de una "joint venture" entre las compañías COSCO y China Travel Group. Los planes señalan que el "nuevo" Piano Land ofrecerá cruceros desde la ciudad de Xiamen, su nuevo puerto base.

Aunque sea una maqueta, aquí podemos ver la imagen que lucirá el actual Oriana en su nueva aventura china, donde será rebautizado como Piano Land.
(Foto: autor desconocido)

A media tarde y tras  casi diez horas de estancia en tierras gallegas llegó el temido momento de la despedida final. Quizá por aquello de darle más épica al asunto, o simplemente por alguna incidencia que desconozco, el Oriana retrasó su salida en media hora, una espera que sirvió para levantar más expectación si cabe en los principales miradores de la costa, con el Castillo de San Felipe, el mirador de A Bailadora o la baliza del Castillo de La Palma como puntos estrella. Pese a ser un día laborable y que la climatología tampoco acompañaba mucho, hubo ambiente, lo que siempre contribuye a dar más brillo a estas maniobras. A las 6 de la tarde y con puntualidad británica (si exceptuamos esa media hora de espera) el Oriana largó amarras e inició su última maniobra de partida de la dársena departamental. Reconozco que a su paso por la baliza de la Palma, donde me encontraba contemplando la salida, tuve que hacer serios esfuerzos para que no aflorase alguna lágrima; sé que puede sonar ridículo pero tenéis que entenderme: llevo casi 25 años dedicados a la fotografía naval y esta bella dama me ha acompañado en todo este tiempo, pudiendo decir que en parte es una de las "culpables" por las que soy un apasionado de los temas navales en general y de los cruceros en particular. La imagen del Oriana llegando a la bocana de la ría de Ferrol y desapareciendo de mi vista por última vez queda ya para siempre grabada en mi retina junto a las de otras tristes despedidas a lo largo de estos años como las del Canberra, el Queen Elizabeth 2 o el Saga Ruby por citar sólo algunas. Ley de vida: estamos de paso... y los barcos de cruceros también. Desde aquí sólo me queda desearle al Oriana la mejor de las suertes en su nueva andadura comercial y que en el futuro nuestros caminos vuelvan a encontrarse en A Coruña, en Ferrol, en China... o en donde sea. Quiero pensar que aún no te he hecho tu última fotografía, viejo amigo. ¡Buenos vientos, compañero!

Durante la salida centenares de curiosos se congregaron en los principales puntos de la costa ferrolana para ver la partida del Oriana.

Como una parte de mí se resiste a despedir al Oriana, a lo largo de este mes y antes de su retirada, publicaré una serie de posts contando la gran historia de este gran navío y su estrecha relación con el puerto coruñés a lo largo de estos últimos 24 años. 

¡¡Hasta siempre Oriana!!


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

martes, 2 de julio de 2019

SeaDream I: No me llames crucero



Así como quien no quiere la cosa se nos ha ido la mitad del 2019, y a decir verdad en términos crucerísticos este primer semestre del año no ha estado nada mal para el puerto coruñés: nada menos que 51 escalas (más 2 por evacuación médica del Oriana). Y para ponerle la guinda al pastel el encargado de cerrar el frenesí "cruceril" de estos 6 meses fue el lujoso SeaDream I, inédito hasta la fecha en la rada herculina y que hacía su escala inaugural en la ciudad el pasado domingo.

 Nuevo estreno en la dársena herculina a cargo del SeaDream I.

Para ser un debut hay que decir que la llegada del SeaDream I levantó poca expectación (más bien ninguna). Ni la temprana hora ni el minúsculo tamaño del protagonista ayudaban. Tampoco una climatología que sin ser pésima no mostraba indicio alguno del verano en el que supuestamente nos encontramos. Procedente de Vigo, el SeaDream I hizo su primera entrada en la dársena coruñesa sobre las siete y media de la mañana. A bordo del buque, propiedad de la naviera SeaDream Yacht Club, llegaron un puñado de acaudalados pasajeros. Lo del "puñado" no es una expresión elegida al azar; a bordo del buque viajan exactamente 105 turistas. Si os digo que para atender a este poco más de centenar de afortunados la tripulación llega a las 82 personas ya podemos olvidarnos de que estamos ante un buque corriente y moliente.

Calificar de lujoso al SeaDream I es quedarse muuuuy corto.

La ruta que estos días efectúa este ultralujoso navío de bandera bahameña es una travesía de 9 noches de duración con partida desde Lisboa y que finalizará en Burdeos el próximo sábado, no sin antes haber hecho escala en Leixoes, Vigo, A Coruña, Gijón, Santander, Bilbao y Pasajes. De los precios para esta singladura mejor ni hablamos (de 7.000 euros por persona hacia arriba).

El SeaDream I durante su salida de A Coruña el pasado domingo compartiendo plano con el bellísimo yol Challenger 93.

 Como comenté al principio el del SeaDream I es el cuarto debut de una nave de cruceros en A Coruña en esta temporada tras los del Mein Schiff 2 en febrero, el del Le Champlain a finales de abril y el del espectacular Celebrity Edge a mediados de mayo. A diferencia de éstos, que son auténticas primicias en el sector con apenas unos meses de vida (o incluso menos), nuestro protagonista de hoy lleva más de tres décadas pateándose los mares. Pasaremos por alto el feo que supone el que en todo este tiempo no haya encontrado un hueco para hacernos aunque fuera una breve visita.


Para hablar de los inicios de nuestro protagonista de hoy hay que echar la vista atrás hasta la década de los 80 del pasado siglo, concretamente a 1984, año en el que esta diosa del mar vio la luz en los astilleros Wärtsilä de la ciudad finlandesa de Helsinki. Lo de "diosa del mar" no es gratuíto sino que ese fue el nombre con el que fue bautizado: Sea Goddess I, una diosa cuya génesis y posterior explotación constituyen una de las historias más rocambolescas de la reciente historia de la industria crucerística y que os contaré con más detalle dentro de unos días, cuando el buque protagonista del post de hoy regrese a la ciudad. Hoy sólo os diré que se trata de un navío de 4.333 toneladas de registro bruto y 450 de peso muerto, que cuenta con unas dimensiones principales de 108 metros de eslora, 14 metros de manga y un calado de 7´2 metros. En sus 3 cubiertas de pasaje encuentran acomodo un total de 112 pasajeros en alguno de sus 56 alojamientos. Sus 95 tripulantes otorgan a esta nave uno de los ratios de pasajero por tripulante más acojonantes asombrosos de toda la industria; practicamente 1:1, cifras más propias de un yate privado que de un crucero al uso.

Luciendo a popa una "conveniente" bandera de Bahamas.

Este aspecto, el de que el buque se identifique más con el mundo de los yates que con el de los cruceros, es una característica en la que hace especial hincapié su naviera, que por algo se hace llamar SeaDream Yacht Club, y no SeaDream Cruises. Fundada en el año 2002 por Larry Pimentel, actual CEO de Azamara Cruises, y el noruego Atle Brynestad, el fundador de Seabourn, desde sus inicios la compañía se jacta de ofrecer a bordo todo lo que el pasajero desee, un cliente tipo que suele ser mayoritariamente americano aunque cada vez se embarcan más europeos y cuya edad parte de los 40 hacia arriba. lo del alto poder adqusitivo se da por entendido. El pequeño tamaño de sus buques hace que en ocasiones sean operados en régimen de chárter privado.

Como un yate, o casi.

Su flota la conforma además del barco que podéis ver en estas fotos, su gemelo, que atiende al original nombre de SeaDream II. Pese a que ambos buques superan de largo la tres décadas de vida marinera lucen estupendos merced a varias reformas, la última de las cuales data del 2016. Pero como la competencia aprieta, SeaDream ya se ha puesto manos a la obra para revitalizar su flota; hace unas semanas la naviera anunciaba los planes para la construcción de su nuevo buque insignia, que llevará por nombre SeaDream Innovation y que si todo va bien, verá la luz en otoño del 2021. El nuevo navío de la compañía doblará en tamaño y capacidad a los actuales, si bien mantendrá los ratios de pasajeros que caracterizan a la marca. La buena noticia para los shipspotters coruñeses es que la naviera ya ha confirmadoque el SeaDream Innovation visitará nuestra ciudad: será el 22 de septiembre de 2021, pocos días después de su inauguración oficial.

Arriba: La escala del SeaDream I del pasado domingo supone además el estreno de la naviera SeaDream Yacht Club en A Coruña.
Abajo: En 2021 la compañía noruega presentará su nuevo buque, el SeaDream Innovation.
(Foto abajo: SeaDream Yacht Club)

 Volviendo al pasado domingo, el SeaDream I dio por concluída su visita inaugural al puerto herculino a las séis de la tarde cuando el pequeño buque se hizo de nuevo a la mar poniendo rumbo a Gijón. El próximo día 12 el lujoso navío regresará a aguas de Marineda. Ya se sabe que el que visita A Coruña, repite.

Rumbo a Gijón.


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 22 de junio de 2019

Aurora: El rey de las incidencias



En un mes de junio donde la cadencia de escalas de buques de cruceros ha caído considerablemente, algo por otra parte habitual a estas alturas del año, el protagonista de la semana en la ciudad y en lo relativo a este tipo de naves ha sido el Aurora, de visita por unas horas en la dársena herculina este pasado martes.

Hoy en el blog le abrimos las puertas al Aurora.

 En su segunda comparecencia del año en los muelles coruñeses el buque de la P&O llegó a la ciudad a primera hora de la mañana con más de 1.800 pasajeros a bordo, casi todos británicos y que se encontraban realizando un crucero de una semana de duración iniciado el pasado día 14 en Southampton, puerto base del navío. La travesía tenía un claro acento español puesto que incluyó escalas en Gijón y Santander además de A Coruña. Tras una visita a la isla de Guernsey el Aurora puso fín a la singladura en el día de ayer en el puerto de Southampton.


Decir que el Aurora es un clásico de los muelles coruñeses es quedarse corto; desde que debutara en la ciudad en el transcurso de su viaje inaugural, en mayo del ya lejano año 2000, el buque británico ha efectuado un sinfín de escalas en A Coruña a lo largo de estas dos décadas. En todas ellas ha hecho gala de ese porte elegante que le otorgan unas líneas esbeltas, y que le dan ese aspecto de barco auténtico, quizá el mejor cumplido que se le puede decir a una nave de estas características en el apartado estético y que en el 99% de los megacruceros actuales sea una cuestión utópica (o irrelevante, más bien). Pero si por algo ha destacado el Aurora en muchas de sus visitas a nuestra dársena a lo largo de estos 20 años es por ser uno de los buques de pasaje al que le han pasado más "cosas" durante sus estancias, un hecho que le ha llevado a ganarse, y con todo merecimiento, el título de "rey de las incidencias".

En A Coruña el Aurora es el rey... de las incidencias.

Puede que se trate de una simple apreciación del que escribe pero también es cierto que el Aurora tiene ganada (de manera injustificada para mí) una cierta fama de gafe, con un historial cargado de incidentes que juega claramente en su contra: anulación de su viaje inaugural por problemas mecánicos, experiencia humillante a causa de una infección vírica a bordo que le llevó a vagar sin rumbo por el Mediterráneo ante la negativa de varios países a acogerle en su territorio, o cancelaciones por diferentes motivos, son sólo los más reseñables. En este último apartado el Aurora puede presumir (aunque no creo que lo haga) de ser el buque de la industria crucerística que ostenta el récord de cancelación de viaje más costosa: fue durante su vuelta al mundo de 2005 cuando una avería en su sistema de propulsión obligó a indemnizar a sus 2.000 pasajeros con casi 29 millones de euros. Los más supersticiosos achacan tan tremendo gafe acumulación de hechos negativos a que durante la ceremonia de bautismo del Aurora la botella de champán que se suele usar en este tipo de actos, no se rompió al impactar contra el casco de la nave y fue a parar intacta y de una sola pieza al fondo del mar (la botella, no el Aurora).


Sea o no sea porque la botella no se rompiera, por una conjunción astral o por un mal de ojo, lo cierto es que el buque repite este mismo patrón de "malaje" a nivel local en el caso de nuestro puerto; muchas de sus visitas se han saldado con alguna incidencia y no hablo de los simples retrasos motivados por alguna evacuación médica o por la espera a un autobús rezagado de alguna excursión. Al Aurora le ha pasado casi de todo en A Coruña: así de memoria me viene a la cabeza el día en el que tras zarpar del muelle de trasatlánticos el navío británico estuvo dando vueltas como una peonza a la altura del castillo de San Antón debido a un problema con sus aletas estabilizadoras. Más surrealista si cabe fue otra de sus experiencias coruñesas en la que el buque casi se vio obligado a pernoctar en la ciudad  ante la imposibilidad de arriar una de las estachas que lo aseguraban al muelle. Ese día se llegó a barajar incluso la opción del hacha para conseguir liberar al buque de su forzado amarre.

El Aurora atracado en el muelle de trasatlánticos el pasado martes. En una ocasión un fallo mecánico estuvo a punto de impedirle soltar las amarras que lo sujetaban a uno de los norays. Si es que lo que no le pase a este barco...

Volviendo a su visita del pasado martes y tras pasar buena parte de la jornada en la ciudad, a las cinco de la tarde el Aurora tenía prevista su salida y si digo "tenía prevista" es porque como ya nos tiene acostumbrados, una nueva incidencia se cruzó en la derrota del Aurora para hacer trizas el guión establecido. En esta ocasión su retraso en la maniobra, de más de una hora, se debió a los fuertes vientos reinantes en el momento programado de la partida y que llevaron a su capitán a tomar la determinación de postergar la maniobra en previsión a que estos amainasen para no tener así que tomar remolcador. La jugada le salió "rana" al master del Aurora que a las seis de la tarde y con los vientos soplando con la misma intensidad que antes, no le quedó más remedio que hacerse a la mar ayudado por el remolcador Ibaizábal Doce para poner rumbo al Canal de la Mancha.  Tras esta escala al buque británico aún le quedan dos recaladas más en A Coruña antes  de finalizar el año, siendo la próxima el 31 de julio... o no, porque hablando del Aurora nunca se sabe.

Tras una hora de espera, a las séis de la tarde el Aurora zarpaba del puerto herculino asistido por el Ibaizábal Doce, al que podemos ver en la foto por la popa del buque británico.


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 15 de junio de 2019

Insignia: Una insigne vuelta al mundo



Tras un respiro de más de 10 días los cruceros volvieron a la carga esta semana en A Coruña con la escala del lujoso Insignia, de visita por nuestras aguas durante el día de ayer con casi 700 pasajeros a bordo.

Con el Insignia retomamos la actividad crucerística en el puerto herculino.

Procedente de Leixoes, el buque de Oceania Cruises llegó a la dársena herculina sobre las siete de la mañana para atracar por unas horas en el muelle de trasatlánticos. Ahora es cuando normalmente os cuento de manera más o menos resumida el itinerario que dicho buque se encuentra realizando, una travesía que suele tener una duración aproximada de 7, 10 o incluso 14 noches, con algunas pocas excepciones que alcanzan las tres semanas de viaje. Pues bien, todo eso se queda corto si hablamos del increíble viaje que se encuentra realizando nuestro protagonista de hoy y que lo trajo este viernes a A Coruña.

La singladura que realiza actualmente el Insignia es la madre de todos los viajes.

Y es que el Insignia se haya inmerso en plena travesía de vuelta al mundo en 180 días (si, 100 más que Willy Fogg), una fascinante singladura de 6 meses de duración que se inició el pasado 11 de enero en Nueva York y que finalizará, de cumplirse las previsiones, en el puerto de Miami el próximo mes. Preparaos que zarpamos ya. (aviso, tened una biodramina a mano que esto se mueve).

Comenzamos la travesía. No se me mareen....

Tras dejar por popa la Estatua de la Libertad y los rigores del invierno neoyorquino, el Insignia comenzó su circunnavegación al globo bordeando la costa este del continente americano haciendo escalas en Miami, La Habana y Cartagena (Colombia) antes de transitar por el Canal de Panamá. Ya en aguas del Pacífico el buque hizo paradas en Puntarenas (Costa Rica), Corinto (Nicaragua), Manzanillo, Puerto Vallarta y Cabo San Lucas (México) antes de visitar la ciudad de Los Ángeles. Desde allí el Insignia inició su periplo por aguas de la Polinesia y que incluyó un total de 9 escalas en puntos como Hawaii o las Islas Fiyi. A finales de febrero el Insignia llegó a las costas de Nueva Zelanda donde hizo tres paradas, en Bay of Islands, Auckland y Wellington para después hacer un recorrido por Australia (Sydney, Brisbane, Cairns, Cooktown y Darwin). Tras visitar Indonesia y Filipinas, a finales de marzo el navío llegó a Japón donde efectuó hasta siete escalas.

La reciente prohibición del gobierno de los E.E.U.U. referente a los viajes a Cuba no influyó en la escala que el Insignia efectuó en La Habana el pasado mes de enero, si bien no se repetirá a corto plazo.
(Foto: Oceania Cruises)

A continuación fue el turno de China. Los pasajeros del Insignia pudieron visitar a principios de abril ciudades como Hong Kong o Shanghai antes de poner rumbo a la península indochina para conocer Vietnam, Thailandia o la antigua Birmania. Singapur y Malasia tampoco quedaron sin explorar. En mayo el barco hacía un tour por la India visitando Cochin, Mangalore, Goa y Mumbai para luego dirigirse a Fujairah y Dubai (Emiratos Árabes) y posteriormente Salalah (Omán), Aqaba (Jordania) y Safaga (Egipto). A través del Canal de Suez el Insignia alcanzó el Mediterráneo y una vez allí arribó en Haifa (Israel), Limassol (Chipre) y las turísticas islas griegas de Rodas y Santorini. A principios de este mismo mes los pasajeros llegaban a Italia, donde pudieron visitar Messina, Sorrento, Roma (durante la escala en Civitavecchia) y Florencia y Pisa (en su escala en el puerte de Livorno). Tras Mónaco el buque alcanzó la Península Ibérica donde ha atracado en Barcelona, Valencia, Cádiz y Lisboa. Leixoes, el habitual puerto de este tipo de naves para visitar Oporto, ha sido la última etapa en este gran viaje antes de llegar a tierras gallegas.

El Insignia ha recorrido un largo camino hasta llegar a A Coruña.
 (Foto: J. Daniel Díaz)

¿Y que es lo que queda tras visitar nuestra ciudad?. Casi nada; nada más y nada menos que casi un mes de viaje en el que el Insignia visitará Bilbao, Burdeos, Southampton, Liverpool, Belfast, Dublín y Cork. Desde la antigua Queenstown el buque abandonará el continente europeo para cruzar el Atlántico con destino a San Juan de Terranova para desde allí ir descolgándose por la costa norteamericana: Sydney, Halifax y Saint John (Canadá), Nueva York, Saint George (Bermudas) y finalmente, tras 180 días de navegación, punto y final en Miami el próximo 11 de julio. En total 90 destinos diferentes alrededor de 38 países navegando por 18 mares distintos y atravesando 27 husos horarios. El sueño hecho realidad para cualquier amante de  los viajes.


La experiencia aventurera del Insignia circunnavegando el globo no será una cosa puntual de esta temporada; Oceania Cruises ya ha dado a conocer la próxima vuelta al mundo del navío y que partirá el 8 de enero del próximo año desde el puerto de Miami. Y como se conoce que 6 meses de viaje parecían pocos la vuelta al mundo 2020 del Insignia tendrá un recorrido de 200 días añadiendo a la travesía un recorrido por la costa sudamericana así como la exploración del continente africano. Si tenéis muuucho tiempo libre y muchiiiiiiiiisimo dinero podéis valorarlo como opción vacacional.
 
En 2020 el Insignia repetirá su circunnavegación al globo.
 (Foto: J. Daniel Díaz)

Tras 10 horas de estancia en la terminal coruñesa el Insignia partía en el día de ayer a las cinco de la tarde con rumbo a tierras vascas. La variación del recorrido de vuelta al mundo que tendrá lugar el próximo año implicará que el buque no nos visite en 2020 y que tengamos que esperar hasta 2021, cuando ya tiene confiramada una visita, para volver a ver al lujoso navío surcando nuestras aguas. Agradecimientos a mi amigo y habitual colaborador, Daniel Díaz, que me ha suministrado algunas de sus estupendas fotos para ilustrar parte del post de hoy.

El Insignia regresará a A Coruña... pero será en 2021.


 Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.