martes, 15 de abril de 2014

El "toque" griego



(Foto: Manuel Candal)


Magnifico. Nunca el nombre de un barco describió con tanta exactitud lo que en sí mismo es. Y es que el MSC Magnifica es todo un brillante ejercicio de ingeniería naval. Así lo pudimos atestiguar el pasado sábado 12 con la visita de esta soberbia megaciudad flotante al puerto herculino. El Magnifica llegó a A Coruña procedente de Cádiz tras dos jornadas de navegación cuando todavía reinaba la noche, y tras virar en redondo con la gracilidad de un bailarín pese a que su enorme tamaño pudiera indicar lo contrario, finalizó la maniobra de atraque dando atrás para situarse en paralelo al muelle de transatlánticos y fijarse a sus norays. Simple, preciso y efectivo. Magnífico.



 
La llegada del navío con las primeras luces del día que se intuían timidamente en el horizonte hizo que se resaltaran aún más uno de sus principales rasgos en el aspecto exterior, aparte obviamente de su imponente tamaño, y es su espectacular iluminación que posiblemente lo convierte en la nave de pasaje más impresionante vista de noche, con sus luces azuladas destacando en la cubierta de botes. Es realmente mágico ver acercarse en mitad de la negrura de la noche un objeto de semejante tamaño con unas luces tan vistosas, algo que hace que madrugar  para ver entrar a esta megaciudad flotante en puerto sea una experiencia que merezca mucho la pena.


Las fotos no hacen ninguna justicia (y menos las mías) a lo espectacular 
que resulta este barco completamente iluminado.


Construído en el año 2010 en los astilleros STX Europe de Saint Nazaire (Francia) el MSC Magnifica es el último representante de la clase Música, una serie compuesta por 4 buques gemelos, si bien nuestro protagonista de hoy es el "menos gemelo" de todos ellos hasta el punto de que se le puede considerar un nexo de unión entre su clase y la clase Fantasia por basarse su diseño en la primera y tomar innovaciones técnicas y de equipamiento de la segunda. Por estas razones sus números difieren un poco de sus tres teóricos hermanos (el Musica, el Orchestra y el Poesia); Así el MSC Magnifica tiene 95.128 toneladas de registro bruto, 293´8 metros de eslora, 32´2 metros de manga, 7´85 metros de calado y en sus 13 cubiertas de pasaje puede albergar en capacidad máxima a un total de 3.605 pasajeros aunque lo habitual son 2.518, con 1.027 personas formando su tripulación. Al igual que toda la flota de MSC Cruises el Magnifica está abanderado en Panamá (por conveniencia, faltaría más).


(Foto: Manuel Candal)


Con estos números el buque no es ni mucho menos de los más grandes del mundo pero no cabe duda de que el Magnifica hace honor a su nombre en cuanto a tamaño. Unas dimensiones que hace tan sólo dos décadas nos habrían parecido impensables en un buque de estas características en la actualidad se han convertido en la norma común debido a que la industria crucerística ha aplicado en la construccion naval la regla básica de, a mayor tamaño, mayor capacidad de pasaje (o mayores beneficios, que es lo mismo) y en sus diseños prima más el poder superponer cubierta sobre cubierta que cuestiones estéticas. Pero si el enorme tamaño de estos buques es para algunos uno de sus principales atractivos, este aspecto se convierte también en su principal talón de aquiles.


Pese a que esta comparativa no resulta muy proporcionada lo cierto es 
que el MSC Magnifica tiene un tamaño imponente.


Las grandes dimensiones de estas moles las hacen especialmente vulnerables al viento debido a que la enorme obra muerta que exponen  al mismo los convierte en una enorme vela difícil de controlar en condiciones de fuerte viento. Sin ir más lejos recuerdo que el Queen Elizabeth pasó un momento de bastante apuro mientras maniobraba para atracar en el muelle de transatlánticos durante su última escala en la ciudad a principios de este mismo año. Precisamente este fenómeno atmósferico le jugó también una mala pasada a nuestro protagonista de hoy hace unos meses cuando procedía a entrar en el puerto de El Pireo.


(Foto: Manuel Candal)


Fue el pasado 20 de noviembre. Ese día el MSC Magnifica se encontraba realizando su habitual recorrido por el Mediterráneo Oriental y tras una visita a la turística isla de Mikonos el día anterior tocaba parada en Atenas; a pocas millas de distancia la bella Acrópolis ateniense se preparaba para recibir a tan ilustre (y magnífico) huésped pero no era la única que esperaba su llegada.
Puede que Cleopatra fuese egipcia pero en esta ocasión se encontraba en Grecia (quizás de turismo) menos bella pero más malhumorada que su homónima egipcia; la muestra de su mal genio la había dejado horas antes en la isla de Cerdeña donde esta violenta tormenta bautizada con el sensual nombre de la reina africana había dejado un caos destructivo y una sobrecogedora huella de muerte con 16 fallecidos. Pese a que daba ya sus últimos estertores Cleopatra quería seguir dando muestras de su virulencia y un imponente buque de crucero de casi 300 metros de eslora y 60 metros de alto eran la víctima propicia.




En el preciso instante en el que el MSC Magnifica entraba en el puerto de El Pireo Cleopatra decidió que era el momento de medir fuerzas con la arrogancia del hombre capaz de construir semejante palacio flotante.
Así, en el lugar más comprometido y en el momento más inoportuno, cuando la nave transitaba a la altura de uno de los espigones que protegen el puerto heleno, el viento le ganó la partida a la maniobrabilidad del megacrucero italiano y a la de los buques que le apoyaban en la maniobra. Como resultado el MSC Magnífica comenzó a derivar peligrosamente hacia el espigón sin que la afanada tripulación del crucero ni la de los remolcadores, que tiraban como condenados de la imponente mole de hierro, pudieran evitar el fatal encuentro.




Misión imposible. Pero al menos lograron minimizar el impacto. Minutos más tarde de perder el control de la nave, completamente a merced de los fuertes rachas de viento, un fuerte estruendo sobresaltó a todos los que se encontraban a bordo del buque: Era la señal de que el MSC Magnífica acababa de chocar lateralmente contra el espigón del puerto de El Pireo. Chocar es la forma coloquial de expresar lo que pasó porque lo que realmente se produjo fue una alisión, que es el término adecuado que se debe utilizar cuando un objeto en movimiento impacta contra otro estático.


El impacto contra el espigón produjo una brecha en el casco del MSC Magnifica 
 aunque la seguridad del barco no se vio comprometida.
(Fuente: cruiselawnews.com)


Fuese una alisión, una colisión, un castañazo o un simple choque lo cierto es que el impacto tuvo sus consecuencias aunque en esta ocasión y por fortuna no hubo que lamentar ninguna desgracia; Balance de daños: En lo realmente importante, los 2.469 pasajeros y 976 tripulantes del MSC Magnifica, no hubo que lamentar ningún daño; el megacrucero salió algo magullado en su costado de babor justo por encima de la línea de flotación con una brecha de 2´5 x 3´5 metros que no ponía en riesgo la seguridad de la nave. Tras conseguir atracar por sus propios medios un grupo de buceadores inspeccionaron el casco en busca de posibles daños bajo la línea de flotación pero se comprobó que todo estaba en buen estado mientras que la brecha fue reparada in situ durante las horas que duró la escala en el puerto griego. El peor parado fue el propio espigón que quedó bastante maltrecho tras su inesperado encuentro con el gigante de bandera panameña.


El MSC Magnifica atracado al fondo con pinta de no haber roto un plato. 
Lo cierto es que no lo hizo, pero el estado en el que quedó el espigón contra 
el que chocó (en primer término) nos da una idea de la violencia del impacto.
(Fuente: newsbomb.gr)


Gajes del oficio. Pero afortunadamente todo quedó en un (gran) susto. Aún así este tipo de sucesos siempre tienen una lectura positiva y sirven para borrar esa ficticia idea de invulnerabilidad que a veces nos crean estos suntuosos navíos con sus enormes tamaños; a fin de cuentas y pese a ser muy seguros (los números sitúan a los buques de crucero como el medio de transporte más seguro por encima incluso del avión) no hay que olvidar nunca que se trata de objetos de hierro con flotabilidad y si alguna vez nos olvidamos de ello ya están ahí las las leyes físicas para recordárnoslo (¿verdad capitán Schettino?).


(Foto: Manuel Candal)


Volviendo a la escala del pasado sábado y tras 12 horas de estancia en el puerto coruñés a las seis de la tarde el MSC Magnifica reemprendió viaje poniendo rumbo norte en busca de su siguiente destino, el puerto inglés de Dover. Para los que la escala de este magnífico navío les haya sabido a poco el próximo 22 de septiembre, si las previsiones se cumplen, habrá una nueva posibilidad de contemplarlo surcando las aguas de nuestra ría. Para acabar quisiera agradecer a mi colega Manuel Candal las sensacionales fotos (siempre lo son) prestadas para la elaboración de este post.


(Foto: Manuel Candal)


martes, 8 de abril de 2014

De Lunas y Margaritas



(Foto: Manuel Candal)


El pasado miércoles día 2 el buque AidaLuna abrió la nómina de visitas crucerísticas para el presente mes de abril en el puerto de A Coruña. Pese a que no se trata de la primera recalada de la temporada en lo referente a este tipo de tráficos (ésta en la octava visita de un barco de estas características en lo que llevamos de año) lo cierto es que con este navío se inicia un período en el que la llegada de este tipo de buques se producirá de una forma más continua ya que abril se considera el primer mes "serio" del año en cuanto a escalas de cruceros antes de dar paso a mayo, el rey de las recaladas por excelencia, pero eso es adelantar acontecimientos; de momento nos quedamos con que hasta el próximo 30 abril se prevé la visita de 6 naves de pasaje más a los muelles coruñeses.


(Foto: J. Manuel Ojén)


Centrándonos en nuestro protagonista de hoy, el AidaLuna llegó a la ciudad poco antes de las 07:00 horas procedente del puerto de Leixoes para quedar amarrado minutos más tarde en el muelle de transatlánticos  con su maquillada proa apuntando hacia la salida del puerto. El emplazamiento no le resulta nada desconocido para este navío que ha visitado la ciudad en multitud de ocasiones; de hecho el Luna forma parte de la historia reciente del puerto coruñés al haber realizado una escala en él durante su viaje inaugural; fue el 27 de marzo de 2009. Es la primera visita del año para este navío en A Coruña y la segunda realizada por algún miembro de la flota de la compañía germana Aida Cruises tras la larga estancia de dos días protagonizada por su practicamente gemelo AidaSol a principios de marzo.
 



La segunda y la última. Porque tras la marcha del AidaLuna la naviera Aida Cruises da por concluida su presencia en la dársena herculina por este año. Un precoz final si tenemos en cuenta lo habitual de las visitas de sus barcos en los años anteriores donde lo normal eran unas 10 ó 12 recaladas por ejercicio de alguno de estos simpáticos buques. La razón de esta drástica disminución en el número de visitas es que para 2014 la compañía germana ha decidido que sus barcos recalen mayoritariamente en el vecino puerto de Ferrol donde para el presente año tienen confirmadas a fecha de hoy un total de 11 escalas con alguna de sus naves. Tocará pues cambiar de escenario para "afotarlos".


(Foto: J. Manuel Ojén)


El AidaLuna es el tercero de una exitosa serie de buques cuasigemelos llamada Sphinx-Klasse (Clase Esfinge) iniciada en el 2007 con el AidaDiva y que en principio iba a contar tan sólo con cuatro integrantes. El éxito alcanzado con estas unidades hizo que al final se construyeran un total de siete; son en orden de construcción el Diva, el Bella el Luna, el Blu, el Sol, el Mar y el Stellla, si bien existen modificaciones importantes a medida que fueron apareciendo las sucesivas unidades; de hecho el Luna fue el tercero y último en construirse de acuerdo con el diseño original.


La mirada hipnótica del AidaLuna.


Como digo el AidaLuna forma parte de una de las sagas de buques de pasaje más exitosas de los últimos años y también es uno de los navíos de crucero de los que más se ha hablado en este comienzo de año. Como suele suceder en la mayoría de estos casos el motivo es un hecho bastante desagradable y luctuoso. El pasado 7 de febrero, el buque germano se encontraba finalizando su temporada de cruceros por el Caribe antes de volver a Europa. Ese día tocaba escala en Isla Margarita (Venezuela), uno de los habituales destinos caribeños para este tipo de embarcaciones y tras atracar en el puerto isleño parte de sus algo más de dos millares de pasajeros bajaron a tierra para realizar las excursiones contratadas. Nada hacía presagiar la tragedia que estaba a punto de ocurrir.


(Foto: Manuel Candal)


Durante una de esas excursiones un pasajero de nacionalidad alemana de 76 años de edad fue atracado a la salida de un centro comercial a punta de pistola por dos hombres que iban en moto. En el forcejeo con la víctima uno de los asaltantes disparó su arma y el turista alemán fue alcanzado en la cabeza muriendo en el acto. El suceso provocó una gran conmoción entre los pasajeros y tripulación del AidaLuna pero pese a la consternación por lo que acababa de ocurrir la travesía continuó y tras las declaraciones por parte de los representantes de la compañía y algunos oficiales del buque a la policía venezolana el Luna zarpó con un ligero retraso para continuar viaje. Horas después del suceso los responsables de la naviera Aida Cruises hicieron pública su decisión de que, al no poder garantizar la seguridad de sus pasajeros en tierra, anulaban las escalas que el AidaLuna tenía previsto realizar en sus dos siguientes travesías en Isla Margarita sustituyendo esta parada por la de Kingstown (San Vicente y Granadinas) mientras que el resto del itinerario no se vería afectado. Tras estas anulaciones y una vez finalizados sus cruceros por el Caribe el Luna ya está de vuelta en Europa para tratar de volver a la normalidad y olvidar así sucesos tan trágicos como el vivido hace unas semanas pero a finales de año el navío volverá a posicionarse en el Caribe y cuatro de sus travesías tienen previsto volver a tocar Isla Margarita. De momento Aida Cruises no se ha pronunciado sobre si estas escalas se llevarán a cabo o no.




La inseguridad en esta región es un problema que no sólo atañe a esta naviera germana. Otras compañías que operan en el Caribe tienen también escalas programadas en este puerto venezolano y se están planteando anular las visitas si no pueden garantizar la seguridad de su pasaje y tripulación en tierra. De momento y hasta el 31 de diciembre en este destino caribeño hay previstas un total de 14 escalas (otra cosa es que tengan lugar). Actualmente Venezuela es uno de los países con la mayor tasa de homicidios a nivel mundial, un dato que si bien es muy preocupante sobrecoge aún más al saber que de ese alto número de asesinatos el 90% queda sin resolver. Sin lugar a dudas la elevada inseguridad del país venezolano supone todo un mazazo para el sector turístico de esta nación, uno de sus pilares básicos, y que añade más desestabilidad a la convulsa situación que vive este país sudamericano desde hace meses y que esperamos por el bien de todos se resuelva pronto.


El AidaLuna saliendo de la ciudad el pasado miércoles 
fotografiado desde la patrullera Alcotán
(Foto: Manuel Candal)


Volviendo a su escala del pasado miércoles en A Coruña tras unas 10 horas de estancia que la mayoría de sus 2.050 pasajeros aprovecharon para callejear, hacer compras o para realizar la preceptiva visita a Santiago, finalmente cuando el reloj se aproximaba a las cinco de la tarde el AidaLuna soltó amarras para reemprender la marcha poniendo rumbo a su siguiente destino, el puerto de Hamburgo, un lugar en el que sin lugar a dudas los huéspedes de esta gran ciudad flotante se sentirán como en casa (no olvidemos que se trata de un barco hecho por y para alemanes). Sin más visitas en el horizonte, quizás tardemos un tiempo en volver a ver al Luna por nuestra ría aunque siempre nos quedará el consuelo de disfrutar con alguno de sus compañeros de flota por aguas gallegas y poder fotografiar a los portadores de esa gran sonrisa.


(Foto: J. Manuel Ojén)


Para acabar quisiera agradecer a dos grandes compañeros y mejores fotógrafos, Manuel Candal y José Manuel Ojén las excepcionales fotos prestadas para la elaboración de este post.



lunes, 17 de marzo de 2014

Nueva imagen



(Foto: Jose R. Montero)


Y cerrando marzo (en lo crucerístico, claro está) el Oceana, la última de las ciudades flotantes que, de cumplirse las previsiones, se dejarán ver por A Coruña el presente mes. La visita tuvo lugar el pasado sábado 15 cuando el elegante navío propiedad de la británica P&O atracó sobre las 08:00 horas en el muelle de transatlánticos procedente de Southampton permitiendo a sus 1.950 pasajeros descubrir los rincones más interesantes de nuestra ciudad. Fue una escala más breve de lo que acostumbran a hacer estos gigantes del océano y la típica que esta naviera suele hacer cuando unos de los miembros de su flota recala en nuestra dársena; llegada a primera hora de la mañana para zarpar de nuevo a primerísima hora de la tarde; en esta ocasión el Oceana no fue una excepción y tras siete horas de escala a las 15:30 horas el buque de pabellón bermudeño soltó amarras para poner rumbo hacia Casablanca.




Difícil decir algo que no se haya dicho ya en el blog de este sempiterno visitante que ya el año pasado se colgó el título de crucero más asiduo a nuestro puerto con un total de 10 visitas. Este año el Oceana parece querer también el título y con esta su primera recalada del año (anuló una a comienzos de febrero debido al mal tiempo) inicia una tournée que le llevará a actuar en nuestra plaza en un total de 8 ocasiones más; de hecho no ha de pasar mucho tiempo hasta su próxima "función" y el próximo 7 de abril deberíamos volver a verlo maniobrar en aguas interiores de la ría.


(Foto: Manuel Candal)


Puede parecer un tanto trillado e incluso aburrido ver de forma tan reiterada las maniobras de un buque de estas características pero si la nave en cuestión es un ejemplar de línea tan esbelta como el Oceana resulta todo un placer dirigirse a algún punto privilegiado de la costa para verlo surcar aguas herculinas. Su imagen prototipicamente noventera y un tamaño grande pero que no alcanza el gigantismo de las últimas creaciones salidas de los astilleros le otorga ese plus de atractivo que otros navíos más modernos ya quisieran para sí; a fin de cuentas y en mi modesta opinión se trata de uno de los buques de pasaje con una imagen más bonita.




Pues de imagen va esta entrada. Y es que la imagen cobra una enorme importancia en la sociedad actual (sobra decirlo) y más cuando se trata de un objeto, marca o idea que alcanza una gran proyección en el tiempo. Es en esos casos cuando una imagen se convierte en muchos casos en un icono. En el mundillo de los cruceros tenemos muchos ejemplos sobre esto que hablo; el más famoso quizás es el de la naviera Cunard y sus famosas chimeneas de color negro y rojo que hacen que cualquier navío que las porte alcance automaticamente un halo de fastuosidad, ya se trate de un verdadero "liner" como los antiguos Queen Mary o Queen Elizabeth 2 o los actuales y "simples" buques de crucero Queen Victoria o Queen Elizabeth.


Un icono flotante de manual, el ya retirado Queen Elizabeth 2, habitual visitante 
de la ciudad hasta hace pocos años.


Otro ejemplo de imagen elevada a los altares de la iconografia lo encontramos en la naviera P&O, donde los buques que componen su flota  lucen con orgullo desde hace muchísimos años un inmaculado casco blanco coronado por una o varias chimeneas de color crema. Una imagen elegante a tono con lo que se le supone a un súbdito británico que no entiende de tendencias en el diseño y que representa la más noble tradición marítima de las islas durante tantas y tantas décadas....


La estampa clásica de los buques de la P&O (en la imagen el Oriana)
 está a punto de sufrir un cambio radical y... ¿acertado?


....Hasta este año. El sector crucerístico anda todavía frotándose los ojos de incredulidad desde que hace varias semanas los responsables de la naviera P&O publicaran la nueva imagen corporativa que lucirá su próxima incorporación y buque insignia de la compañía, el Britannia (al que los detractores de los diseños actuales de megacruceros ya han rebautizado como "Brutannia") y que se está construyendo a buen ritmo en los astilleros italianos de Fincantieri. La imagen ha dejado patidifuso a más de uno y a más de dos: El Britannia lucirá en los costados de proa una enorme insignia británica de 94 metros de largo que se complementará con unas chimenas (la nave tendrá dos) pintadas de color azul marino con el logo de la compañía en dorado. Si los asistentes al evento se quedaron de piedra al ver la imagen alucinaron más aún con el anuncio de que esa imagen sería extendida al resto de la flota P&O a corto-medio plazo en un proceso que comenzará el próximo mes de septiembre con el buque Aurora, el primero en pasar por la sesión de maquillaje, para ir incorporando gradualmente estos nuevos colores en todos los navíos antes del año 2016.


El controvertido aspecto que tendrá el nuevo Britannia.
(Fuente: P&O Cruises)


Quizás no es del todo justo juzgar un diseño basándose simplemente en una imagen vista en internet, si bien sirve para hacernos una idea, y lo ideal sería tener la oportunidad de ver "el asunto" en vivo y en directo. Afortunadamente los shipspotters locales y de alrededores gozaremos de esa oportunidad  muy pronto; P&O ya ha confirmado la presencia del Britannia en A Coruña para el 2015 con un total de 4 escalas en el año de su debut quedando su visita inaugural fijada para el 14 de mayo. Será sin duda una de las grandes estrellas de ese año junto con el novísimo Anthem of the Seas de Royal Caribbean y que también se dejará caer por aquí recién salido de fábrica.


Los trabajos en el Britannia se encuentra ya muy avanzados y se espera 
que el buque pase a manos de sus nuevos dueños a principios del próximo año.
(Fuente: P&O Cruises)


Como en todos estos temas habrá opiniones para todos los gustos (que para eso se hicieron los colores) así que yo daré la mía que, por supuesto, no tiene mayor importancia que ninguna otra. Soy un ferviente admirador y devoto incondicional de esta compañía por la historia que esta naviera atesora y por esa misma razón, por su historia, considero un tema bastante delicado el realizar cambios tan radicales por cuestiones de mercado. A fin de cuentas de eso trata todo ésto; la razón que esgrime la compañía para incorporar la bandera de la unión en la proa de sus navíos es la de dar una idea de patriotismo, de que sus barcos están hechos por (ja!) y para los británicos. Cogeremos este argumento con pinzas basándonos en el hecho de que no por sentirse uno orgulloso de ser español, por ejemplo, se deba salir todos los días a la calle vestido de rojo y gualda. Además y si tanto orgullo "british" se quiere demostrar, ¿no deberían de devolver a toda la flota su antiguo registro británico en lugar del actual en las Bermudas?. En lenguaje financiero eso se denomina reducción de costes. En el argot universal se le llama hipocresía, pero esa palabra no figura en el diccionario de las empresas y el hueco que deja este término suele aparecer ocupado por el signo del dólar, el euro o de la divisa en cuestión. De ese modo y bajo la ley del dinero siempre saldrá más a cuenta lucir la palabra Hamilton (la capital de las Islas Bermudas) bajo el nombre de la nave que el de Londres o Liverpool.


 
Desde principios de 2007 toda la flota P&O está registrada 
bajo pabellón de las Bermudas por temas de fiscalidad ventajosa.


Quizás estos cambios supongan dar al traste con la idea de tradición de la que presume esta naviera e incluso parezcan un tanto arriesgados teniendo en cuenta lo tradicional de su clientela aunque tratándose de una compañía que vive por y para el mercado británico, el toque de la bandera gigante quizás sea bien acogido por sus clientes. Aún con todo lo que he dicho, de que me parece un tanto hipócrita el tratar de presumir de orgullo patriotero sólo cuando no nos cuesta dinero, y de que a mi modesto entender supone dar al traste con la imagen elegante que siempre han destilado estos barcos, lo cierto es que lo de la bandera serigrafiada en la proa no me disgusta del todo, en parte porque siempre he sentido una atracción hacia toda iconografía relacionada con las islas británicas y sobre todo hacia esa bandera, así que le daré un aprobado por los pelos. Lo que no paso por alto es lo del asunto de las chimeneas, quizás la parte que más polvareda ha levantado de todo este asunto.


El Britannia nacerá rodeado por la polémica.
(Fuente: P&O Cruises)


La chimenea es en gran parte la identidad del buque. No sólo por su diseño si no por sus colores, y por ello las alteraciones en este elemento en particular suelen motivar agrias polémicas. Baste recordar que cuando se botó el majestuoso Queen Elizabeth 2, allá por 1969, la Cunard decidió pintarle la chimenea de blanco en lugar de los ya clásicos rojo y negro como símbolo de una nueva era que se abría con la construcción del nuevo superliner. El público no supo entender el gesto y la decisión fue muy criticada desde varios frentes. Al final y tras varios años a vueltas con esta controvertida decisión el Queen Elizabeth 2 pasó a lucir una chimenea "como dios manda" o al menos como tienen que ser las chimeneas de los "Cunarders", esto es, rojas y negras. Sin entrar a valorar combinaciones cromáticas más o menos acertadas el pintar la chimenea de los navíos de la P&O de azul supone cargarse de un brochazo más de 80 años de historia. (antes de 1930 las chimeneas de los buques de la P&O no eran de color crema)


Durante más de una década la chimenea del mítico Queen Elizabeth 2 no lució 
los colores tradicionales de la Cunard siendo sustituidos éstos por el blanco 
y el negro. En 1983 fue pintada por fin conforme al diseño clásico de la naviera.
(Foto: Chris Howell)


No contentos con ello lo hacen con un diseño que combinará muy bien con la enorme bandera de proa pero que desde luego no pasará a la historia por su espectacularidad ni mucho menos por su originalidad; lo cierto es que las nuevas chimeneas de la P&O, azules con el logo dorado, ya las hemos visto antes en los buques de la extinta naviera Golden Sun Cruises.



El nuevo diseño de la chimenea del Britannia (foto de abajo) guarda un más que casual parecido con la que lucían los buques de la ya difunta naviera Golden Sun Cruises (en la imagen de arriba el Aegean I)  tanto en los colores como en la forma del logo.

(Foto arriba: Lawrence Dalli)
(Foto abajo: Cruise.co.uk)


Y así está la cosa. De momento he decidido darle una oportunidad a la nueva imagen de la P&O hasta ver en directo "el asunto". No habrá que esperar ni siquiera a la escala inaugural del Britannia en A Coruña el próximo año puesto que si se cumplen las previsiones al primero que veremos vestido de esta guisa por nuestros muelles será al Aurora a finales de este mismo año. Hasta ese día lo único que caben son conjeturas. Lo que si queda claro cada vez con más fuerza es la preocupante pérdida de interés por preservar las tradiciones, no ya por perpetuar en el tiempo determinadas ideas u objetos por el simple hecho de que también a nosostros nos fueron dados si no por la imperiosa necesidad de conservar el ilustre legado de nuestros antepasados, a veces tan valioso que se hace obligado el hacerlo llegar a las generaciones venideras. Será que "lo antiguo" no vende en la actual aldea global. Entonces, al diablo con las tradiciones, ¿no?.


De izquierda a derecha los buques de la naviera P&O Arcadia, Aurora y Oriana 
en un fotomontaje que muestra a estos tres navíos con su futura imagen. Costará acostumbrarse...
(Foto: autor desconocido)


Para acabar quisiera agradecer a todos los compañeros shipspoteros que han aportado sus geniales fotos de la escala que el Oceana realizó el pasado sábado y que por pereza (seamos sinceros) me perdí. Como les digo siempre que tengo oportunidad, sin su colaboración este blog no sería posible. Y una mención muy especial al pequeño Javi, que posa muy amablemente en la foto que abre este post.




domingo, 16 de marzo de 2014

Tomando el testigo





A medida que nos acercamos a la primavera (en el calendario, puesto que en lo climatológico la estación parece haber llegado ya) el tráfico de cruceros en los muelles herculinos va aumentando progresivamente; marzo se completará, si se cumplen las previsiones, con 3 escalas para dar paso al mes de abril que traerá su habitual despliegue de recaladas (de momento 8 confirmadas). El pasado jueves 13 tuvo lugar la segunda del mes con la llegada del buque Saga Pearl II a nuestra ciudad.


(Foto: Manuel Candal)


Procedente de Southampton el pequeño buque propiedad de la naviera inglesa Saga Cruises llegó a la ciudad poco antes de las 10:00 horas para darles a sus 446 pasajeros la oportunidad de bajar a tierra en la primera escala de un espectacular viaje de 31 noches de duración recorriendo todo el Mediterráneo y final en el mismo punto de inicio. Los precios de esta travesía evidentemente no están al alcance de todos los bolsillos y van desde los 4.900 euros del camarote interior más barato hasta los 14.800 euros de la suite más lujosa.




No es la primera vez que vemos a este barco por nuestra ría, nada raro si tenemos en cuenta que la edad del especímen sobrepasa ya la treintena. Lo realmente curioso es que este buque ha visitado A Coruña en multitud de ocasiones bajo distintos nombres tales como Astor, Arkona o Quest for Adventure. Sin ir más lejos el pasado año realizó dos escalas en la ciudad con dos nombres distintos. Curioso, ¿no?.


Varios son los nombres que este buque ha lucido en su amura a lo largo
 de su vida. El actual es ya el quinto.


Y es que 2013 trajo nuevos aires para este veterano buque que cuenta ya con 32 años en sus cuadernas. Tras una arriesgada aventura (nunca mejor dicho) empresarial, la compañía Saga Cruises echaba el cierre a su marca de cruceros Adventure Cruises, dirigida hacia una clientela más joven que el habitual target de la compañía británica que suele ser el crucerista de más de 50 años. El cierre produjo una reorganización de la flota que incluyó el paso del Quest for Adventure (nuestro prota de hoy) a la naviera matriz, lo que incluyó el cambio de nombre. Externamente pocas cosas más cambiaron puesto que el buque ya lucía la imagen típica de los buques de Saga de estos últimos años; la única excepción la encontramos en la chimenea que lucía el nuevo color corporativo de la compañía (azul) pero no incluía el logo de la naviera. En la reforma, llevada a cabo en Southampton a finales del pasado año, el diseño de la chimenea se completó añadiendo este elemento.


La chimenea del Saga Pearl II luce el logo de la compañía desde finales del año pasado. 
Otra característica de este navío: la humareda que deja a su paso.


El cambio de nombre vino provocado por la necesidad de crear una adecuada imagen de marca (el márketing, ya se sabe...) siendo que todos los buques de Saga llevan el nombre de alguna piedra preciosa y así la nueva perla de la compañía se unió a las otras dos preciadas gemas de la naviera: el Sapphire (zafiro) y el Ruby (rubí). De todas formas el nombre no le resultaba desconocido a este navío puesto que era el que lucía cuando entró en la compañía inglesa en el año 2010 antes de pasar a ser todo un "aventurero" en mayo de 2012.




Que este buque lleve el apéndice "II" en lugar de ser Saga Pearl a secas se debe a que en la flota Saga Cruises ya hubo una nave con tal denominación; fue el actual Minerva que operó en régimen de chárter para la naviera inglesa, eso si de una manera muy breve pues sólo lució la enseña de esta compañía durante el verano de 2003.


Saga ya contó hace años, aunque por un breve espacio de tiempo, con otro buque 
llamado Saga Pearl; fue el actual Minerva.
(Foto: Edson de Lima Lucas)


2014 trae importantes novedades para nuestro protagonista de hoy y es que a principios de este año el icono de la naviera, el Saga Ruby, concluyó su carrera comercial tras más de cuatro décadas surcando los mares. Ahora su testigo lo recoje el Saga Pearl II, al menos en cuanto a sus rutas comerciales porque en lo referente a carisma a esta perla le queda todavía mucho camino por recorrer. Aún así su éxito es bastante probable puesto que esta compañía suele contar con una clientela muy fiel hasta el punto de formar una comunidad que es conocida en el mundo crucerístico como "los saganianos" y que es leal como en pocos casos sucede.


La leyenda de la naviera Saga Cruises, el Ruby, dejó la compañía a principios 
de este año. En la foto lo podemos ver zarpando de Ferrol en mayo de 2012.
(Foto: Jose Luis Porta)


Tras pasar 8 horas en la ciudad el pequeño Saga reemprendió la marcha poniendo proa al sur para dirigirse a su siguiente destino el puerto de Cartagena, primera escala del viaje ya en el Mare Nostrum. Al Pearl II aún le quedan muchas escalas por delante en esta travesía pero en lo que respecta a su presencia en A Coruña para este año el buque ha cerrado ya con ésta sus visitas a la urbe herculina pero nos queda el consuelo de poder verlo en Ferrol a finales de año en dos escalas previstas en el mes de diciembre. Veremos entonces que tal le ha ido al Saga Pearl II tomando el testigo de toda una leyenda de los mares.




Agradecimientos a mis amigos Manuel Candal y Jose Luis Porta por las fotos prestadas para la elaboración de esta entrada.



jueves, 6 de marzo de 2014

Huérfanos de sonrisas



(Foto: Manuel Candal)


Tras un convulso mes de enero, con cancelaciones y escalas imprevistas, y un mes de febrero completamente en blanco, marzo abre la veda de la llegada de cruceros al puerto coruñés. El encargado de abrir esta nueva etapa ha sido el buque AidaSol si bien el principal protagonista en lo que llevamos de 2014, el mal tiempo, y que impidió numerosas recaladas previstas a comiezos de este año sigue sin querer marcharse; de hecho el fuerte oleaje provocó importantes cambios en la escala del AidaSol del pasado día 2, la primera de las tres recaladas de cruceros previstas en el puerto de A Coruña para este mes de marzo.




El buque germano de la naviera Aida Cruises tenía prevista la llegada a primera hora del lunes día 3 pero en previsión de las extremadamente adversas condiciones de la mar, con avisos de alerta roja por olas de más de 8 metros en todo el litoral gallego, el capitán del navío alemán decidió adelantar su salida del puerto de Lisboa para dirigirse a toda máquina hacia nuestra dársena para resguardarse de lo peor de la borrasca. De esta manera el AidaSol llegó a aguas de la bahía coruñesa sobre las 21:00 horas del domingo día 2 para pasar la noche en nuestra ciudad. A buen seguro que los más de 2.000 pasajeros que el AidaSol llevaba a bordo agradecieron al capitán el que les ahorrara pasar un mal rato con una travesía tan movida.


Las adversas condiciones meteorológicas motivaron los cambios en la escala del AidaSol.


Evidentemente no hace falta presentación para este buque, muy conocido ya por nuestra dársena desde que debutara en el año mismo de su construcción allá por el 2011. Construido en los astilleros Meyer Werft de la localidad de Papenburg (Alemania), el Sol es el último de una serie de siete naves practicamente gemelas que forman la llamada Sphynx-Klasse (clase esfinge), una de las series de buques más prolíficas y exitosas de toda la industria crucerística mundial. Desde aquel año han sido varias (yo contabilizo 6) las presencias de este buque en la rada herculina así como la de alguno de sus compañeros de naviera; un total de diez forman una de las flotas con mayor crecimiento en la última década. Pero este año será distinto; este año estará un poco más huérfano de las sonrisas que lucen los barcos de esta compañía.


Este año no veremos tantas sonrisas por nuestros muelles.
(Foto: Carlos Rapela)


Y es que el calendario de 2014 viene cargado de buques, alguna agradable sorpresa, alguna que otra notoria ausencia y un hecho bastante inusual; una de las principales "suministradoras" de escalas, la naviera Aida Cruises, reducirá drasticamente su presencia en A Coruña y tan sólo realizará dos recaladas en 2014 con alguno de sus buques cuando en años anteriores lo habitual eran unas diez o doce por sesión. Así y tras la visita del pasado lunes con el AidaSol, el próximo 2 de abril el AidaLuna cerrará por este año la presencia de la naviera de las sonrisas en A Coruña.


(Foto: Manuel Candal)


¿Y cual es el motivo de esta deserción?. Bueno, lo cierto es que no es una "deserción" propiamente dicha ya que la flota Aida no abandonará nuestra costa; se trata más bien de un "cambio de domicilio" y es que en 2014 los buques de la compañía alemana recalarán en el puerto de Ferrol. En concreto ya hay confirmadas un total de 11 escalas de la flota Aida en la ciudad departamental para el presente año, visitas que comenzarán el próximo 27 de abril con la llegada del AidaBella y que tendrá el honor de ser el que abra la temporada de cruceros en la ciudad vecina, una temporada que será de récord con un total de 25 escalas previstas y que supondrá un enorme salto cuantitativo para Ferrol en la captación de este tipo de tráficos. Sin lugar a dudas la prueba de que desde la Autoridad Portuaria de Ferrol-San Cibrao se están haciendo muy bien las cosas.


La imagen de los grandes cruceros surcando la ría ferrolana volverá a repetirse 
este año con los buques de Aida Cruises como grandes protagonistas.


La visita del AidaSol a tierras gallegas se prolongó más de lo inicialmente previsto y es que tras llegar antes de lo estipulado para pasar la noche del domingo al lunes atracado, el capitán del AidaSol decidió también pernoctar la noche siguiente a la espera de una mejora de las condiciones marítimas. Tras 45 horas de escala, una de las más largas para un crucero en nuestro puerto, el AidaSol soltó amarras para enfrentarse a un todavía agitado mar poniendo proa al norte en busca de su siguiente destino, el puerto de Le Havre. Sin más presencias en A Coruña previstas de momento los que quieran (o queramos) volver a ver a este buque tendremos que desplazarnos unos kilómetros y acudir hasta la ría vecina; allí el AidaSol desfilará entre los castillos de La Palma y San Felipe el próximo 24 de octubre cerrando la presencia de las naves Aida en Ferrol tras las visitas del AidaBella, el AidaStella, el AidaMar y el benjamín de la compañía, el AidaCara. Todo un desfile de sonrisas.




Agradecimientos a Manuel Candal y a Carlos Rapela por las fotos prestadas.