sábado, 30 de agosto de 2014

Nuevos horizontes





Como ocurre todos los años la semana final de agosto además de brindarnos los ultimos coletazos del verano supone el reinicio de la actividad crucerística en A Coruña con un progresivo aumento de escalas antes de entrar en un mes de septiembre que traerá un auténtico aluvión de visitas a los muelles herculinos. Pero como eso es adelantarse mucho de momento nos quedaremos con la escala protagonizada por el buque Horizon el pasado 26 de agosto.


(Foto: Carlos Rapela)


En su segunda visita del año a la ciudad tras su estreno del pasado 6 de junio, el buque de bandera maltesa llegó a la ría coruñesa sobre las diez y media de la mañana procedente del puerto de Calais, habitual punto de inicio de sus rutas este ejercicio. La escala que el Horizon realizó el pasado martes se enmarca dentro de una travesía de una semana de duración con paradas en nuestra ciudad, Cádiz, Almería, Tarragona y final en el puerto de Marsella, una ruta parando en destinos no del todo habituales para los cruceros lo que le otorga a esta travesía cierto punto de originalidad. De lo que no pudieron disfrutar los pasajeros del Horizon a su llegada a A Coruña fue del buen tiempo; de hecho la lluvia recibió al crucero y le acompañó durante gran parte de su estancia. Esperamos que sus afortunados huéspedes tengan más suerte en próximas visitas.




Originalmente construído para la Celebrity Cruises en el año 1990, desde la primavera de 2012 el Horizon opera para la naviera Croisières de France una nueva marca del gigante Royal Caribbean Int. destinada a uno de los mercados emergentes en Europa, el francés. La aventura gala de Royal Caribbean se inició a principios de 2008 con esta compañía subsidiaria de la española Pullmantur Cruises operando con un solo buque, el entonces llamado Bleu de France (el actual Saga Sapphire de la británica Saga Cruises). La experiencia de ofrecer un producto diferenciado y claramente orientado al gusto del público galo ha demostrado ser todo un éxito, tal y como lo demuestra el hecho de que en tan sólo seis años la compañía ha pasado de disponer de 700 plazas a las 3.500 actuales que ofrecen el Horizon y su gemelo el Zenith, transferido también desde Pullmantur Cruises a principios de este mismo año.


(Foto: Carlos Rapela)


Y la familia seguirá creciendo; el Celebrity Century se incorporará a la flota de Croisiéres de France el próximo año convirtiéndose en el buque insignia de la compañía gala y confirmando las buenas perspectivas del negocio crucerístico en el mercado francés, que sigue creciendo año tras año siendo en la actualidad en el cuarto del continente tras Reino Unido, Alemania, e Italia y tras haber superado a España, que desde 2012 ha experimentado un importante retroceso (la crisis es lo que tiene); la prueba de ambas tendencias, descendente en nuestro país y ascendente en el vecino, la tenemos en que el próximo año Pullmantur Cruises tendrá tantos buques como su subsidiaria, Croisiéres de France, tres, lo que ha abierto desde hace varios meses un intenso debate por el futuro de la marca española.


El Celebrity Century, en la imagen durante una de sus visitas a la ciudad, se sumará a la flota de Crosiéres de France en 2015.


Volviendo al pasado martes y tras pasar gran parte de una invernal jornada en la ciudad, finalmente el Horizon reemprendió viaje a las 17:00 horas para poner rumbo a la "tacita de plata" donde a buen seguro los pasajeros encontrarán una climatología más favorable. Sin más escalas previstas para este año en nuestro puerto tendremos que esperar al próximo 21 de mayo de 2015 para volver a ver en aguas de nuestra ría a este navío que, pese a cumplir casi un cuarto de siglo de vida todavía tiene por delante un horizonte muy prometedor.




Agradecimientos a mi amigo Carlos Rapela del que he tomado prestadas algunas fotos para la ilustración de este post.





miércoles, 27 de agosto de 2014

30 días



(Fuente: Royal Caribbean)


Falta justo un mes para el mayor acontecimiento relacionado con un buque de cruceros en tierras gallegas para el presente 2014. Les hablo de la escala el próximo 27 de septiembre en la ciudad de Vigo del buque Oasis of the Seas, la nave de pasaje más grande de todos los tiempos.


Una comparativa a escala entre el protagonista del histórico acontecimiento en Vigo (arriba) con algunos de los buques de pasaje más conocidos. De arriba a abajo tenemos al Queen Mary 2, al tristemente famoso Costa Concordia y al mítico Titanic. El Oasis of the Seas los supera ampliamente en tamaño a todos.
(Fuente: autor desconocido)


Desde que se conoció la noticia de su atraque en la dársena viguesa, hace ya varios meses, la comunidad shipspotera gallega anda revolucionada y cuenta las horas para poder presenciar el espectáculo que a buen seguro será ver a este coloso flotante maniobrando en la ría de Vigo. Para hacerse una idea de su gigantesco tamaño basta con ver las imágenes que ilustran esta entrada.


El Oasis of the Seas (derecha) atracado junto al Freedom of the Seas. La Freedom Class, compuesta por tres buques (entre ellos nuestro archiconocido Independence of the Seas) fue la clase predecesora de la Oasis Class y en su día los buques de crucero más grandes del mundo. Esta imagen sirve para ver el gran salto en cuestión de tamaño producido entre ambas clases.
(Fuente: blog de cruceros de Malcom Oliver)


De momento conocemos algunos detalles de la histórica jornada: el Oasis of the Seas hará su escala inaugural en la ciudad olívica un sábado y estará acompañado durante su estancia por otro gigante como el Celebrity Infinity que quedará eclipsado por el descomunal tamaño del gran protagonista de ese día. El buque de la Royal Caribbean llegará a Vigo procedente de Málaga a primera hora de la mañana (de momento prevista para las 07:00 horas pero no se confirmará la hora exacta hasta el mismo día) para amarrar en el muelle de trasatlánticos por espacio de 12 horas. A las siete de la tarde está prevista su salida rumbo al norte para poner fin a este crucero especial de siete noches de duración en el puerto de Rotterdam pero será un hasta luego y no un adiós definitivo ya que el Oasis volverá a visitar las aguas viguesas el 18 de octubre antes de regresar al continente americano.


Vista de popa del Oasis of the Seas. A su derecha aparece atracado el Carnival Dream, el buque más grande de la  competencia directa de Royal Caribbean, lo que da idea del colosal tamaño del Oasis ya no en sí mismo sino dentro de la industria crucerística.
(Fuente: Royal Caribbean Blog)


La autoridad portuaria y el ayuntamiento vigués ultiman los preparativos y ya sólo queda que la climatología acompañe a los más de 5.000 pasajeros que traerá este coloso a tierras gallegas. Para acabar este pequeño recordatorio de lo que será sin duda la madre de todas las escalas de este año en la geografía gallega una pequeña comparativa en la que podemos ver a escala al protagonista de la gran cita del próximo día 27  junto a uno de los iconos marítimos por excelencia y trasatlántico más famoso del mundo, el RMS Titanic. la imagen ilustra a las claras lo mucho que ha evolucionado la ingeniería maritima en un siglo en estética y, sobre todo, en tamaño.


Una imagen (aunque sea virtual) vale más que mil palabras. El legendario Titanic, en vista frontal, es seguido muy de cerca por el Oasis of the Seas en esta recreación a escala que pone de manifiesto la gran diferencia de tamaño entre ambos navíos.
(Fuente: autor desconocido)



lunes, 18 de agosto de 2014

El viento en la cara





El viento en la cara. Una sensación que muchos marineros (y también algunos moteros) describen como una de las más placenteras que se pueden experimentar en esta vida. Se trata de la expresión misma de la libertad más absoluta y que está presente desde los inicios de la navegación, algo que ni la constante evolución ni el continuo e imparable aumento de la tecnología a bordo ha hecho disminuir un ápice; y es que ya sean impulsados por velas o en los buques actuales propulsados a motor la sensación es indescriptible. Puede que parezca una divagación pero está muy relacionada con nuestro protagonista de hoy...


(Foto: Jose Manuel Cereijo)


... que no es otro que el Oriana, el buque británico de la naviera P&O que recaló por espacio de unas horas en A Coruña el pasado miércoles día 13 procedente de Bilbao para dar la oportunidad a los 1.900 pasajeros que llevaba a bordo en esta ocasión para que conocieran nuestra ciudad y alrededores, entre ellos como no podía ser de otra manera la magnífica Santiago de Compostela, parada obligada para todo crucerista que se acerque a tierras gallegas. De sobras conocido por todos aquellos que tienen ciertas nociones del mundillo cruceril y por aquellos que acostumbran a pasear por las inmediaciones portuarias, el Oriana es todo un habitual por los muelles herculinos a los que en lo que va de año se ha acercado un total de cinco ocasiones teniendo pendiente hasta finalizar 2014 otra escalas más.


El Oriana, todo un habitual de nuestros muelles.


En más de una ocasión ya he mencionado en este blog mi predilección por este barco, uno de mis favoritos sin duda, y se debe a múltiples razones; la principal es porque su puesta de largo en esta ciudad coincidió en el tiempo con el comienzo de mi afición de ir a fotografiarlos durante sus estancias en puerto por lo que instintivamente asocio el nombre de Oriana a una etapa de mi vida muy especial. Además su esbelta figura, que a día de hoy se nos antoja clásica, muestra líneas de auténtico navío muy alejadas de las actuales tendencias que dan lugar a auténticos cajones flotantes sin apenas gracia. Y otra de las razones fundamentales de mis simpatías hacia este buque es la infinidad de anécdotas interesantes relacionadas con él, lo que para un bloguero que se dedica a contar historias sobre los buques de pasaje que llegan a su ciudad supone todo un manjar, además de darme gran parte del trabajo (si se le puede denominar trabajo) hecho. La de hoy es a mi juicio la anécdota más bonita (al menos de las que yo conozco) de cuantas rodean al Oriana y entronca con esa sensación tan marinera descrita en el primer párrafo de este post.


Oriana. Un barco lleno de curiosidades.
(Foto: Jose Manuel Cereijo)


Una de las características más llamativas de esta nave y que le dan ese aspecto tan tradicional son sus alas del puente abiertas, un aspecto que en la fecha de su construcción, mediados de los 90, era la tendencia habitual en el diseño de este tipo de barcos (hoy en día casi todos los buques de pasaje llevan el puente completamente cubierto para preservar mejor los sistemas eléctricos que hay en ellos). Dicha característica no se contemplaba inicialmente en los planos del Oriana ya que en principio su puente iba a ser totalmente cubierto. ¿Cual fue entonces la razón del cambio? Pues pese a que pueda sonar raro no fue ninguna decisión de tipo técnico ni nada parecido...


Una imagen de archivo del Oriana con su clásico puente de mando con las alas abiertas.


Una sensación. Esa fue la razón. Puede sonar absurdo pero no debemos olvidar que los buques se construyen por y para personas, y la capacidad de sentir, de percibir las cosas que nos rodean y las sensaciones que se esas percepciones nos provocan es lo que nos hace únicos. Cuando el Oriana se encontraba en un estadío temprano de su construcción, en los astilleros alemanes Meyer Werft, una representación de la P&O realizó una visita para comprobar el estado de los trabajos. En el grupo se encontraba Ian Gibb, una leyenda dentro de la compañía británica con sus 43 años formando parte de las tripulaciones de esta histórica naviera, entre ellos el legendario Canberra; Gibb no era un miembro más dentro de la extensa plantilla de la naviera sino que se trataba de la persona designada como capitán del nuevo barco y da prueba del enorme prestigio que el Capitán Gibb tenía en la P&O el que la compañía lo escogiese para estar al mando de su nuevo y flamante buque insignia pese a estar ya retirado desde hacía unos meses.


El capitán Gibb es toda una leyenda en la naviera P&O, con sus más de cuatro décadas formando parte de las tripulaciones de sus buques. En la imagen Gibb aparece en el puente de mando del Iberia, otro nombre histórico de la compañía, en el año 1955.
(Foto: Terry Connell)


 Gibb mostró gran entusiasmo por el aspecto general que lucía "su" nuevo barco salvo por una pequeña excepción; su puente de mando completamente cerrado. La explicación de su descontento fue que echaba en falta unas alas del puente abiertas porque según sus propias palabras "un capitán debería poder sentir el viento en su cara". Su valoración fue tenida muy en cuenta, tanto que los planes originales se modificaron para dejar las alas al descubierto, un rasgo que se ha convertido en uno de los principales signos de identidad de este navío. En la actualidad el Oriana sigue presentando esta característica que se ha convertido ya en emblemática, si bien sus alas incorporan desde su última gran remodelación dos cubiertas de lona a modo de techo que protegen a la tripulación de las inclemencias del tiempo.


El puente del Oriana ha sufrido una serie de modificaciones desde su construcción. En la actualidad las alas lucen dos techos de lona (flechas verdes) para proteger a la dotación de las inclemencias del tiempo. Otra modificación realizada en la última reforma del navío fueron las tres pequeñas ventanas (flechas violetas) que lucen ahora en ambas alas.


Así que a partir de ahora cuando vayan a ver las maniobras de este gigante y miren hacia su puente de mando allá en las alturas ya tendrán una buena historia que contar a los que se encuentren a su lado. Volviendo al pasado miércoles el Oriana dio por terminada su estancia en A Coruña poco antes de las cinco de la tarde cuando soltó amarras y puso rumbo hacia el norte con destino a Southampton.


El Oriana de vuelta a tierras inglesas.
(Foto: Manuel Candal)


Agradecimientos a Manuel Candal y a Jose Manuel Cereijo por las fotos prestadas para la elaboración de este post.



viernes, 15 de agosto de 2014

Emergencias a pares





Somos humanos. Una condición que nos hace únicos, maravillosos, a veces indeseables como raza, pero que sobre todas las cosas nos hace vulnerables. No debemos olvidarlo porque por mucho que en ocasiones nos creamos seres indestructibles la naturaleza o simplemente la casualidad ya se encargan de ponernos en nuestro sitio y demostrarnos lo errados que estamos. Siempre es un mal momento para que la enfermedad o un daño físico de cualquier índole se cebe con uno pero es especialmente molesto (utilizando un eufemismo) que ocurra cuando estamos de vacaciones, algo que puede echar por tierra un viaje planeado con semanas o meses de antelación, ya sea nuestra estancia soñada en un lugar paradisiaco o el crucero de nuestra vida a bordo de un maravilloso navío...


(Foto: Carlos Rapela)


Pues precisamente este motivo, y por partida doble es el que me lleva a escribir la presente entrada, la coincidencia por espacio de unas horas de una emergencia de tipo sanitario en dos barcos y que obligó a los susodichos buques, el Oceana y el Aurora a poner inesperadamente rumbo a nuestra ciudad con el objetivo de evacuar a un pasajero. Una auténtica casualidad a la que hay que sumar el hecho de que ambos barcos son de la misma naviera. A veces el azar tiene estas cosas.


El Aurora sufrió el pasado sábado una emergencia a bordo.


La jornada transcurría sin incidentes hasta media tarde. El Oceana tras pasar gran parte del día atracado en los muelles herculinos navegaba rumbo a su siguiente destino, el puerto de Cádiz cuando se encendieron las alarmas: la enfermedad de un pasajero obligaba a evacuarlo de emergencia por lo que el capitán del navío decidió invertir el rumbo y regresar a A Coruña. Con las últimas luces del día el Oceana volvía a entrar en la ría herculina para desembarcar al pasajero indispuesto y a su acompañante, y como no había tiempo que perder el buque ni siquiera llegó a atracar en las instalaciones coruñesas; el enfermo fue transbordado a una embarcación auxiliar que lo llevó a tierra donde le esperaba una unidad medicalizada que lo llevaría al CHUAC. 10 minutos más tarde el Oceana retomaba viaje. Las aguas volvían a su cauce...


El Oceana fondeó en aguas interiores para evacuar al pasajero enfermo.
(Foto: Carlos Rapela)


...Por poco tiempo. Tan sólo unos minutos después el compañero de naviera del Oceana, el Aurora que se encontraba saliendo del dispositivo de separación de tráfico de Fisterra rumbo hacia Southampton avisaba de que efectuaría una parada no prevista en A Coruña para evacuar a una pasajera que había sufrido una caída y precisaba ser llevada a un hospital. El buque llegó al puerto pasada la medianoche y tras una breve parada en las mismas condiciones que el Oceana y repetir el procedimiento que apenas unas horas antes había realizado su compañero de naviera evacuó a la pasajero en cuestión y retomó viaje ya de madrugada rumbo hacia las islas británicas, punto final habitual a sus rutas por el Atlántico.


El Aurora también tuvo que poner rumbo a nuestra ciudad por una emergencia médica.


Cosas que pasan. Con el ferviente deseo de la pronta recuperación de ambas personas finalizo esta breve entrada en la que además de informar sobre los sucedido con estos dos navíos el pasado sábado se confirman dos cosas: que el ser humano es muy frágil y que el mundo está lleno de casualidades. Mi agradecimiento a mi amigo Carlos Rapela por las fotos del Oceana prestadas para la elaboración de esta entrada. Las del Aurora son de cosecha propia pero de una escala realizada en la ciudad hace algún tiempo.


 (Foto: Carlos Rapela)



martes, 12 de agosto de 2014

Superclases





Que dos buques de pasaje coincidan atracados durante la misma jornada en los muelles herculinos ya a muy pocos sorprende. Vamos así de sobrados. Lo que ya no suele ser tan habitual es que la dupla la formen dos barcos de porte imponente y que además figuran en el top ten de sus respectivas categorías; eso fue lo que ocurrió el pasado 8 de agosto con la presencia por unas horas en A Coruña de los navíos Crystal Serenity y Queen Victoria, dos extraordinarias joyas de la ingeniería naval de este siglo y dos excelentes ejemplos de lo que es el lujo flotante. En definitiva, dos auténticos superclases.


Dos superclases juntos en A Coruña
(Foto: Manuel Candal)


El orden de llegada establece también el orden de presentación y el primero en dejarse ver por la ría herculina el pasado viernes fue el Queen Victoria, que poco antes de las siete de la mañana y enmedio de frecuentes aguaceros que dificultaron la labor a los fotógrafos navales cogía práctico para dirigirse a su punto de atraque en el habitual muelle de trasatlánticos donde quedó amarrado minutos más tarde con su proa apuntando hacia los Cantones. "La Reina" procedía del puerto de Gibraltar y traía a bordo unos 2.000 pasajeros.


El Queen Victoria realizó el pasado viernes su primera visita del año a la ciudad.


No por ser sobradamente conocido gracias a sus frecuentes visitas a la ciudad deja de levantar expectación la presencia del Queen Victoria en puerto. No es para menos; cualquier objeto portador de unos colores y un nombre tan míticos como los de su naviera, la Cunard, merece por derecho propio su cuota de protagonismo. Si a ello le añadimos que las dimensiones del Queen Victoria no son precisamente discretas gracias a sus 90.049 toneladas de registro bruto, 294 metros de eslora, 32,3 metros de manga, 8 metros de calado y nada menos que 12 cubiertas de pasaje con una capacidad total para 2.172 pasajeros y 1.001 tripulantes, tenemos todos los ingredientes para conseguir una nave de cruceros que no pasa desapercibida allá donde va.


(Foto: Manuel Candal)


Por ponerle algún pero, y éste es a título personal, la sempiterna cuestión de su nombre, que a mi modesto entender le viene grande. Por más que el Queen Victoria forme parte de una compañia que escribió con letras de oro la historia de la navegación trasatlántica durante dos siglos o por mucho que sus opulentos interiores sean de lo mejor que uno se puede encontrar en mitad del océano, lo cierto es que el Queen Victoria y su cuasigemelo Queen Elizabeth no son más que buques de crucero mientras que los genuínos "Queens" eran otra cosa (trasatlánticos, para ser más exactos).




Quizás para el público en general el más desconocido de los dos sea el Crystal Serenity a pesar de que no es un debutante por nuestras aguas; su visita inaugural a nuestra ciudad tuvo lugar en mayo de 2008 y desde entonces ha vuelto a visitarnos en alguna que otra ocasión. La del pasado día 8 es su primera (y única) recalada del año en aguas herculinas y sin embargo no fue la primera vez que pasó frente a la egregia Torre de Hércules en este 2014. La explicación es que hace poco más de dos semanas hizo su escala debut en Ferrol.


El Crystal Serenity entrando en la ría de Ferrol el pasado 27 de julio.
(Foto: Jose Luis Porta)


Procedente de Santander el buque de la naviera Crystal Cruises hizo su aparición pasadas las 07:30 horas cuando los amarradores todavía aseguraban los últimos cabos del Queen Victoria a los norays. Por ocupar su compañero de amarre buena parte de la longitud del muelle, el Crystal Serenity tuvo que dirigirse a un emplazamiento alternativo que en esta ocasión y como suele ser habitual cuando dos buques de pasaje de grandes dimensiones coinciden durante la misma jornada fue el muelle de Calvo Sotelo Sur. La maniobra resultó espectacular con el Serenity virando en aguas interiores a escasos metros del Queen Victoria y con una agilidad y precisión más propia de un pequeño utilitario aparcando en una estrecha plaza de garaje que la de un buque de más de 250 metros de eslora.




Botado en el año 2003 y construído en los astilleros Chantiers de l´Atlantique de St. Nazaire (Francia) el Crystal Serenity es propiedad de la naviera Crystal Cruises, una marca que la compañía japonesa NYK fundó en 1988 para operar en los mercados internacionales dirigida al segmento de lujo. El Serenity se convirtió en el momento de su botadura en el tercer miembro de su flota (actualmente sólo son dos) y en el más grande de todos ellos pese a que en los estándares actuales este buque tampoco tiene las medidas de un gigante; con 68.870 toneladas de registro bruto el Crystal Serenity tiene una eslora de 250 metros, 32´3 meros de manga, un calado de 7´6 metros y en sus 9 cubiertas de pasaje alberga una cifra realmente baja de pasajeros para el tamaño del buque en cuestión; son 1.100 los huéspedes que en capacidad máxima puede albergar la nave en alguno de sus 550 camarotes, todos ellos exteriores y en gran porcentaje (el 85 %) con balcón exterior.


El Crystal Serenity se engloba dentro del sector más lujoso de los cruceros.


Y es que para que el afortunado que viaje a bordo de este barco alcance la serenidad que lleva implícita en su nombre y que se le supone a una travesía de placer con las más altas cotas del lujo, el Crystal Serenity presenta una cifra colosal que expresa a las claras lo lejos que la competencia se queda de este navío; es el ratio espacio/pasajero o dicho de otro modo "cuanto" barco le "toca" a cada turista. Este guarismo sirve para expresar la exclusividad de un buque de crucero y se suele mover entre 1.5 y 3 considerándose 2 como "la puerta de entrada" de lo que se podría denominar el sector de lujo; a partir de aquí cada décima que se baja es una proeza al alcance de muy pocos buques, la mayoría de ellos los llamados barcos-boutiques, naves de tamaño y aspecto muy similar al de un yate privado. Por eso resulta tan impresionante dadas sus medidas que un navío como el Crystal Serenity alcance una cifra de 1.7, un dato que junto a sus elevados estándares de calidad a bordo y su cuidado servicio lo convierten en el mejor buque de pasaje del mundo por encima de las 50.000 toneladas de registro bruto.




Claro que disfrutar de todo ésto tiene un precio, y no precisamente barato; para el crucero que estos días realiza el Crystal Serenity, una travesía de 9 días con salida en Dover y final en Lisboa, sus afortunados huéspedes han tenido que desembolsar cifras que van desde los 3.000 euros que cuesta la suite más "sencillita" hasta los astronómicos 16.000 euros que cuesta alojarse en la suite del armador, la más exclusiva. Eso si, por ese precio tenemos todos los caprichos a bordo concedidos puesto que son tarifas todo incluído (faltaría mas...). En conjunto los precios del Crystal Serenity son bastante más caros que los que puede valer un pasaje a bordo del Queen Victoria.


El logo de Crystal Cruises preside la chimenea del Serenity.


Tras pasar buena parte de la jornada atracados juntos en amor y compañía, a media tarde y con el telón de fondo de la omnipresente lluvia que apenas dio un respiro durante toda el día, los dos protagonistas se pusieron en movimiento de nuevo. El primero en hacerlo fue el más monárquico del dúo y cuando el reloj marcaba las 17:00 horas el Queen Victoria soltó amarras para realizar un giro de 180 grados más allá del Castillo de San Antón y poner proa al norte para dirigirse hacia su siguiente destino, la ciudad de Southampton. Próxima actuación de "La Reina" por la ría coruñesa: el 21 de noviembre.


A media tarde el Queen Victoria puso rumbo a las islas británicas.
(Foto: Manuel Candal)


Con una hora de diferencia zarpó el Crystal Serenity con un rumbo muy distinto al que tomara minutos antes el Queen Victoria ya que el lujoso navío de bandera bahameña enfiló por la Canal Oeste en busca de tierras portuguesas; Leixoes era su objetivo. Sin más escalas programadas para este año por aquí nos quedaremos con el consuelo de ver a su compañero de flota, el Crystal Symphony, que nos visitará, salvo cambios de última hora, el próximo 3 de octubre. Despedimos aquí una memorable jornada crucerística, la del pasado viernes, protagonizada por dos formidables pesos pesados del sector no sólo en tamaño sino en términos de lujo y calidad a bordo; dos extraordinarios superclases de los mares.


El Crystal Serenity destino a Portugal.


Agradecimientos a mis amigos Manuel Candal y Jose Luis Porta por las fotos prestadas.



miércoles, 6 de agosto de 2014

Sol y ciencia





Porque no todo van a ser buques de crucero en esta vida y porque al puerto de A Coruña se acercan además de éstos muchos otros barcos interesantes, hoy quiero dedicarle unas líneas (y unas fotos) a uno de esos ejemplares dignos de mención que de vez en cuando atracan en nuestros muelles. El protagonista del post de hoy es el Sonne, un buque alemán que el pasado 31 de julio visitó A Coruña por primera vez.




El Sonne ("sol" en alemán) es un puntero y vanguardista buque de investigación alemán de 8.600 toneladas de registro bruto, 116 metros de eslora, 20´6 metros de manga y 6´4 metros de calado con una tripulación formada por 35 personas además de los 40 científicos que pueden ir a bordo durante sus  tareas de investigación y en sus cubiertas puede albergar hasta 25 contenedores de 6 metros de longitud repletos de material científico. El Sonne porta bandera alemana siendo su puerto de registro el de Wilhelmshaven.


El Sonne abandonando la ciudad el pasado 31 de julio.
(Foto: Carlos Rapela)


La construcción del Sonne duró aproximadamente 20 meses y tuvo lugar en los astilleros alemanes Meyer Werft, uno de los principales centros mundiales especializados en la producción de buques de pasaje pero de donde también salen otro tipo de joyas flotantes como este elegante y moderno sol. El coste del buque está valorado en unos 124´4 millones de euros siendo el 90% de la cifra facilitada por el gobierno federal alemán. El Sonne dejó el dique cubierto número 5 de los astilleros de la ciudad de Papenburg (Alemania) el pasado mes de mayo y antes de iniciar sus pruebas en el mar tse celebró la ceremonia de bautizo a la que asistió como madrina la Canciller alemana Angela Merkel en un evento que contó con más de 300 invitados y en el que estuvieron presentes buena parte de los trabajadores que participaron en la creación de este proyecto.


La Canciller alemana Angela Merkel y los operarios de los astilleros Meyer posan orgullosos delante del Sonne en el día de su bautizo.
(Fuente: Meyer Werft)


El Sonne ha sido construído para realizar estudios acerca del cambio climático por las áreas  del Pacífico y el Índico como principal campo de estudio y de como éste afecta sobre los ecosistemas y la vida marina. Estos dos océanos son los más influyentes en el clima mundial por lo que la investigación en estas zonas se hace crucial. Con sus investigaciones el Sonne buscará dar respuesta a cuestiones relacionadas con el suministro de materias primas de origen marino o como la acción del ser humano afecta a la vida terrestre. Cuenta para ello con un avanzadísmo equipamiento que lo convierten en uno de los buques científicos más tecnológicos del mundo; destaca su impresionante sistema de estabilidad en el mar que le permite mantener su posición exacta pese al azote del fuerte oleaje, o su sistema de regulación de temperatura capaz de mantener constante la temperatura interior del navío permitiendo trabajar a su tripulación incluso en las condiciones climáticas más extremas. El Sonne cuenta también con uno de los sistemas de propulsión más silenciosos del mundo, que reduce al máximo las vibraciones producidas por los motores con el objetivo de que los estudios sobre los ecosistemas marinos no se vean influenciados por la presencia del buque.


(Fuente: Meyer Werft)


El Sonne se encuentra en la actualidad realizando los tests ciéntificos en el mar para comprobar el correcto funcionamiento de todos sus sistemas. Cuando finalicen las pruebas, en enero del próximo año, el navío pasará a manos de la Reederei RF Forschungsschiffahrt, la que será la encargada de su explotación sustituyendo a su buque homónimo, un viejo arrastrero reconvertido a buque cientifico y que cuenta ya con 36 años


(Foto: Carlos Rapela)


Tras una escala de 12 horas en A Coruña finalmente el Sonne dejó la bahía para continuar su puesta a punto antes del comienzo de su actividad científica dentro de unos meses. Con esta nueva y sofisticada nave los alemanes cuentan con una excelente herramienta para indagar los interrogantes que al ser humano todavía le quedan por averiguar sobre su propia existencia y sobre el entorno que lo rodea. Quien sabe cuantas respuestas hallará en las profundidades de los océanos este sol dedicado al mar...




Agradecimientos a Carlos Rapela por las fotos prestadas.


sábado, 2 de agosto de 2014

Nos hacemos adultos





Nos hacemos mayores. Es un hecho inevitable. Y tarde o temprano, en algún período de la vida reflexionamos acerca de esta afirmación valorando si hemos aprovechado al máximo el tiempo vivido al cuestionándonos todo lo hecho en el pasado y todo lo que nos queda por hacer, un pensamiento que se nos viene a la mente cada vez con más frecuencia con el paso de los años. Reflexionar y reflexionar cuando antes simplemente actuábamos sin pensar. Será que nos hacemos adultos...




Volveremos a este debate más adelante; de momento les diré que el pasado domingo 27 el Oriana fue el encargado de cerrar  este atípico mes tan típico de julio; atípico porque, con lo acostumbrados que estamos a ver naves de cruceros atracadas en el muelle de trasatlánticos con gran frecuencia, se nos hace raro que en los últimos 31 días tan sólo hayan sido dos los buques de pasaje que desfilaran por aguas de nuestra ría. Por otra parte julio suele ser un mes de transición en nuestro puerto para este tipo de tráficos así que lo habitual en este mes tan veraniego es que las escalas de buques de crucero se tomen un respiro hasta finales de agosto. En su cuarta visita del año el Oriana, propiedad de la naviera inglesa P&O, llegó a a aguas de Marineda poco después de las 07:00 horas procedente de Southampton, punto inicial de esta singladura siendo nuestra ciudad la primera escala del viaje para los 1.900 pasajeros que iban a bordo.


El Oriana, un asiduo visitante al puerto herculino.


Está claro que nos hallamos ante todo un clásico coruñés, tanto que hasta podríamos considerar al Oriana como un ciudadano más por las múltiples visitas realizadas a nuestro puerto desde su debut allá por el año 1995 y es que ahí donde lo ven este bello crucero británico cumplirá en 2015 dos décadas pateándose los mares, lo que en términos de ingeniería naval significa para este tipo de barcos el haber llegado al ecuador de su vida útil. Desde que realizara su primera singladura, allá a mediados de los 90, mucho han cambiado las cosas en el Oriana (como en el conjunto de la industria crucerística) y el rol que este gran ejemplo de buen hacer en el diseño naval desempeña actualmente dentro de la naviera P&O difiere bastante del que tenía en origen.


El Oriana es ya todo un veterano de los mares.


Así en sus inicios el Oriana gozaba del status de ser el buque insignia de la naviera (mención aparte del legendario Canberra) al tratarse de la nave más grande y moderna de la compañía. En la actualidad y ampliamente superado por el resto de la flota tanto en instalaciones como en tamaño, al Oriana no le ha quedado otro remedio que reinventarse, explotando ese toque clásico que da el paso de los años y el sensacional ambiente marinero que se respira a bordo y que la tendencia hacia la gigantización presente desde hace años en el sector de los cruceros parece haber borrado en las naves de última generación.




Desde hace dos años y medio el Oriana es un buque sólo para adultos, esto es, tanto sus rutas como su entretenimiento a bordo están orientados hacia un público formado por parejas o solteros sin cabida para familias con niños. Es una idea con bastante lógica si tenemos en cuenta que para muchos la presencia de decenas de pequeños correteando y haciendo ruido por todas las cubiertas hacen inviable la experiencia de desconexion o de relax que se supone que debe ser un crucero. Son muchas las navieras que se especializan en este nicho de mercado y algunas de las grandes compañías han decidido llevarse su parte del pastel dedicando en exclusiva algunas de sus unidades a este cometido. De esta manera P&O divide su flota en dos partes con el Azura, el Ventura, el Oceana y el Aurora como barcos familiares y el Arcadia, el Adonia y nuestro protagonista de hoy como buques "child-free".




Para adecuarlo a su nueva tarea el Oriana fue reformado en noviembre de 2011 en los astilleros Blohm & Voss de la ciudad de Hamburgo (Alemania) donde además de añadirle un generoso "ducktail" a popa con el fin de ganar mayor estabilidad y reducir el consumo de carburante se eliminaron todas aquellas estancias que anteriormente estaban dedicadas a los niños. De esta manera los lugares que ocupaban estas instalaciones fueron reemplazados por 27 nuevos camarotes, 12 de los cuales tienen balcón privado y el resto son camarotes para un sólo pasajero. Además de los nuevos camarotes la reforma incluyó la adición de nuevas opciones de restauración a bordo.


Durante la reforma llevada a cabo en Alemania además de la eliminación de los espacios para los niños al Oriana se le instaló un "ducktail" a popa con el objetivo de mejorar sus prestaciones.
(Fuente: orianaof1995.blogspot.com)


Desde que realiza su nueva tarea la popularidad del Oriana no ha disminuido un ápice; más bien lo contrario, demostrando que estamos ante uno de los grandes nombres dentro del sector de los cruceros cuya leyenda crece con cada año que pasa. Así que nada de llamarlo "viejo" sino más bien "madurito interesante", o "madurita" si tenemos en cuenta que los buques en la lengua de Shakespeare se designan en femenino.


Las flechas señalan algunos de los camarotes con balcón añadidos en la última reforma al Oriana.


Volviendo al pasado domingo y tras una escala de aproximadamente 9 horas, a las cuatro y media de la tarde el Oriana reemprendió viaje poniendo rumbo al sur para dirigirse al puerto de Funchal, la capital del turísitico archipiélago de Madeira. Como buen coruñés de adopción que es, el Oriana volverá muy pronto a surcar aguas de la bahía; será de cumplirse las previsiones el próximo 13 de agosto, una nueva oportunidad para disfrutar de este barco sólo apto para adultos.