NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 01 MARZO: Su Majestad la Reina Isabel II presidirá la ceremonia de bautizo del nuevo buque insignia de la naviera P&O, el Britannia, prevista para el próximo 10 de marzo.
  • 19 FEBRERO: El Koningsdam, futuro buque insignia de la flota Holland America Line, debutará en A Coruña el próximo año con tres escalas.
  • 15 FEBRERO: El Anthem of the Seas saldrá del dique cubierto de Meyer Werft el próximo 21 de febrero. Su entrega a Royal Caribbean tendrá lugar el próximo mes de abril.
  • 12 FEBRERO: Portuscale Cruises anula la operativa de cruceros de 2015 para su buque Funchal, que permanecerá amarrado en Lisboa a la espera de que se resuelva su futuro.
  • 09 FEBRERO: El tercer buque de la clase Oasis de Royal Caribbean se llamará Harmony of the Seas.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Despedida





Y hasta aquí hemos llegado. En unas horas nos dirá adiós el 2014, un año que ha venido cargado de buques de crucero a la ciudad herculina y que nos ha dejado innumerables jornadas para el recuerdo con las impresionantes maniobras de estos fascinantes navíos a los que he tratado de rendir mi tributo particular en las numerosas entradas (91 en total) publicadas en el blog a lo largo de este año que ahora acaba y que fueron escritas como un mero entretenimiento complementario a mi afición por la fotografía naval. Si he conseguido entretener a alguno de los que las habéis leído a lo largo de estos meses mi satisfacción es más que plena.
El cambio de cifra de año supondrá también un cambio importante en el blog. Por motivos personales ya no podré dedicarle una entrada a todos y cada uno de los buques que nos visiten pero eso no significa que esta aventura comenzada hace ya más de 4 años llegue hoy a su fin; la actividad en la página seguirá aunque lo hará de una manera más reducida. Lo que sí seguirá intacto en el año que ahora comienza será mi pasión  por todo aquello que rodea a estas colosales ciudades flotantes que cada vez con más asiduidad se acercan a este bello rincón de Galicia. A A Coruña, la ciudad de cristal.
Sólo me queda desearos de todo corazón a los que seguís el blog un feliz año nuevo y que el 2015 venga cargado de cosas buenas... 




...¡¡¡y de muchos barcos!!!.

martes, 30 de diciembre de 2014

Final victorioso



(Foto: Jose R. Montero)


¿Ya ha pasado un año?. No puede ser... Parece que fue ayer cuando escribía la entrada correspondiente a la última escala del 2013 en el puerto herculino y resulta que el relato de hoy es el que despide el 2014. Dicen que cuando te diviertes el tiempo pasa mucho más deprisa y debe de ser verdad porque este año que está a punto de tocar a su fin y que tan corto se me ha hecho ha estado cargado de buques con los que la diversión en los muelles no ha faltado para los shipspotters. Un año tan formidable como el vivido no podía despedirse de cualquier manera así que lo ha hecho a lo grande, con la visita del monumental Queen Victoria que ha puesto el broche de oro al ejercicio con su quinta y última escala de la temporada. Paradojas de la vida o más bien caprichos del calendario el año empezó con una reina, el Queen Elizabeth, y terminará con otra, la reina Victoria, a la que va dedicada el último post del 2014.


La presencia del Queen Victoria en la ciudad, todo un final de altura para un exitoso 2014.
(Foto: Jose R. Montero)


En la parte final de una travesía de 12 días con inicio y final en Southampton y con un especial acento puesto en las Islas Canarias de donde procedía (concretamente de Arrecife), el Queen Victoria llegó el pasado sábado a la urbe herculina para dar la oportunidad a su selecto pasaje formado por algo más de 2.000 turistas, en su mayoría británicos, de conocer un poco mejor nuestra ciudad y de paso de darle un formidable aspecto a la zona centro de la urbe, ya más que acostumbrada a la presencia de este ilustre navío que ha tenido un especial protagonismo en el último mes con tres recaladas en apenas tres semanas.


Los pasajeros que llegaron a bordo del buque de la Cunard el pasado sábado pasaron el día de Navidad en alta mar.
(Foto: Jose R. Montero)


La última escala del año de un buque de crucero en nuestro puerto es también la excusa perfecta para hacer balance de todo lo ocurrido en 2014 a nivel crucerístico en la ciudad herculina, unas líneas a modo de resumen de lo que fue el año en números puesto que si tuviera que hablar de lo más destacado nombre por nombre me harían falta cientos de líneas para poder narrar el extraordinario periplo vivido durante estos últimos 365 días en la dársena coruñesa. Las cifras, concretas y sobre todo, objetivas nos resultarán más útiles. 2014 ha sido en A Coruña en lo referente a captación de este tipo de tráficos un año sensacional: 87 escalas totales de 49 buques distintos entre los que destacan los 6 que hicieron su escala debut en la bahía herculina durante este ejercicio (Emerald Princess, Europa 2, L´Austral, Louis Aura, Mein Schiff 3 y Seabourn Quest) y que en suma trajeron a  nuestra ciudad a un total de 137.580 pasajeros, cifra que aumenta considerablemente si sumamos las tripulaciones en cada uno de los casos. Los números son excelentes sin lugar a dudas aunque puestos a poner un "pero" pierden algo de brillo si los comparamos con los del ejercicio anterior, un 2013 que fue el año de los récords en el puerto herculino en lo relativo a este tipo de tráficos. Respecto al pasado año, 2014 ha supuesto un descenso del 19% en el número de escalas y un 12´5% menos en lo relativo a número de pasajeros. ¿Motivos de este descenso?, bueno, lo cierto es que la causalidad de un hecho siempre es la suma de varios factores pero en este caso lo podríamos resumir en una sola palabra: Ferrol.


2014 ha sido un año de ensueño en A Coruña en lo relativo a escalas de cruceros con multitud de jornadas memorables siendo quizás la más recordada la del pasado 2 de mayo cuando por primera vez en la historia del puerto herculino atracaron al unísono 6 naves de pasaje en sus instalaciones.
(Foto: Manuel Candal)


A unas pocas millas de distancia de nuestra ciudad se ha gestado la gran machada de la temporada. Y es que Ferrol cierra un año mágico en el que se ha convertido en el puerto de toda la península con mayor crecimiento en este tipo de tráficos pasando de 9 escalas en el 2013 a 25 en el 2014 o dicho de otra forma un aumento del 177% en un año y los principales damnificados de esta explosión crucerística hemos sido los coruñeses por proximidad de la onda expansiva; un ejemplo: sólo en el "cambio de domicilio" de la naviera Aida Cruises, que desde principios de este año ha sustituido A Coruña por Ferrol como parada preferente en el noroeste peninsular, nuestra ciudad se ha quedado sin más de 20.000 pasajeros. Personalmente considero estos números como una excelente noticia; a nivel económico el boom crucerístico ferrolano supone todo un balón de oxígeno para una comarca castigadísima en su principal línea de flotación, el sector naval. Desde el punto de vista del mero aficionado a la fotografía naval, que los barcos de cruceros se diseminen entre Ferrol y A Coruña también supone una grata novedad ya que podemos contemplar el espectáculo de ver maniobrar estos barcos en dos escenarios distintos y muy próximos entre sí, con el aliciente añadido de la impresionante belleza de la ría vecina como telón de fondo. Si nunca han visto entrar o salir  a una de esta ciudades flotantes por la bocana de la ría ferrolana les aconsejo que vayan un día y entenderán de qué les hablo.


Ferrol ha experimentado un auténtico "boom" en el tráfico de cruceros a costa de ganarle escalas a A Coruña. En la imagen el AidaBella transitando a la altura del Castillo de San Felipe durante su salida del puerto departamental el pasado mes de abril.


¿Y que nos traerá 2015?. En esencia más de los mismo, lo que no está nada mal. Ferrol continuará llevándose su pedacito de la tarta (17 escalas confirmadas ya) a lo que habrá que sumar el hecho de que en A Coruña tendremos varias "deserciones", la más importante de ellas la de un ilustre "coruñés" como el Independence of the Seas cuya reiterada presencia en los últimos años había contribuído de manera muy sustancial a aumentar los números finales cada año (en algún ejercicio aportó el solito unos 50.000 pasajeros). No es la única pérdida; otra de las bajas importantes por el número de pasajeros aportados es la del Oceana (8 escalas en este 2014) y que a partir de abril del próximo año cambia de aires y se nos va al Mediterráneo. A casi 2.000 pasajeros por visita su ausencia también se notará. No hay que alarmarse por ello ya que si de algo vendrá cargado el 2015 es de novedades (hace unos días publiqué una entrada en el blog comentando las más destacadas) que suplirán más que de sobras las ausencias comentadas y que harán que los números finales a buen seguro vuelvan a rondar las 100 escalas. De momento el futuro pinta muy pero que muy bien.


El último ingenio flotante de la naviera Royal Caribbean, el Anthem of the Seas, hará su debut en la ciudad a principios de junio convirtiéndose en el buque de pasaje más grande de todos los tiempos en visitar A Coruña.
(Fuente: Royal Caribbean)


Pero para ello habrá que esperar hasta el próximo año (en realidad tan sólo unos días puesto que la temporada crucerística 2015 ya se inicia el próximo día 2 de enero). El presente de momento nos lleva a cerrar esta entrada despidiendo al Queen Victoria que tras pasar 8 horas atracado en puerto el pasado sábado inició la maniobra de salida a las cuatro y media de la tarde en mitad de una fina lluvia que deslució un tanto la salida del monárquico navío. Tras un giro de 180 grados a la altura del Castillo de San Antón "Su Majestad" comenzó a avanzar lentamente hasta que superado el dique de abrigo aumentó revoluciones poniendo proa al norte para dirigirse a las islas británicas. En el 2015 volveremos a disfrutar de la presencia de esta reina de los mares, pero eso será el año que viene; de momento aquí sólo nos queda despedirmos porque hemos llegado al final de esta historia. Un final victorioso.


El Queen Victoria partiendo el pasado sábado rumbo a las islas británicas.
(Foto: Jose R. Montero)


Siempre acostumbro a poner en los agradecimientos del final de cada entrada a todos aquellos que de una manera u otra han aportado su granito de arena para el post en cuestión pero hoy por ser el último del año el agradecimiento será global y para todos y cada uno de los que han colaborado en sacar adelante esta modesta página a lo largo de este 2014. Gracias a Jose, a Manuel, a Carlos, a Dani, a Josema, a Cere, a Jose Luis y a todos a los que mi mala memoria no me permite acordarme ahora. Este blog es tan vuestro como mío y vuestra colaboración siempre será bien recibida. El año que viene espero seguir contando con ella pero sobre todo con vuestra amistad y vuestra grata compañía en algún punto de la costa viendo llegar o partir alguna de estas maravillas flotantes. Nos vemos al otro lado de la hoja del calendario. ¡Nos vemos en el 2015!


¡Gracias a todos!: Parte de los habituales colaboradores del blog (no están todos) durante una jornada de afotamiento desde la cima de la torre de control marítimo de A Coruña.



sábado, 27 de diciembre de 2014

"British" Aurora





Hemos tenido que llegar a la penúltima semana del 2014 para ver una de las escalas más esperadas del año en los muelles coruñeses, al menos desde mi punto de vista. Les hablo de la protagonizada por el buque Aurora el pasado día 23, un navío el de la compañía P&O, de sobras conocido en nuestra ciudad por sus frecuentes visitas; sin ir más lejos este año ha realizado un total de cuatro recaladas en nuestra dársena. Pero algo convierte en distinta a las demás esta última visita; la del pasado martes fue la primera escala que realizaba el Aurora en A Coruña luciendo su nueva y polémica imagen corporativa tal y como habrán podido comprobar a la vista de las fotos aquellos que conocen sobradamente a este navío. Pero conviene empezar la historia por el principio.


Esta vez la visita del Aurora no fue igual a las demás.


Procedente del puerto de Southampton, punto inicial de una ruta de 14 días por el Atlántico y que tendrá su punto culminante el día 31 con la escala en Funchal para ver sus ya tradicionales fuegos artificiales de nochevieja, el Aurora arribó a la ría herculina pasadas las ocho de la mañana y media hora más tarde se encontraba realizando la maniobra de amarre en el muelle de trasatlánticos tras un grácil giro de 180 grados para atracar con su proa encarada hacia el Castillo de San Antón. A bordo del navío unos 2.000 pasajeros en su mayoría británicos dispuestos a disfrutar de una agradable jornada descubriendo los secretos que ocultaba la primera escala de esta espectacular singladura especial de fin de año.




Hace tan sólo unas semanas el Aurora atracaba en nuestra ciudad por espacio de unas horas, fue concretamente el pasado 20 de noviembre y la escala que el buque realizaba entonces era la penúltima antes de concluír su travesía en tierras británicas y poner rumbo a la ciudad de Hamburgo, hogar de los astilleros Blohm + Voss, donde el navío inglés fue sometido por espacio de 20 días a una profunda reforma valorada en unos 30 millones de euros con el objetivo de ponerlo a punto para su campaña de invierno. Viendo la lista de trabajos realizados en el Aurora resulta increíble tal capacidad de trabajo en un período tan corto de tiempo, lo que explica porqué estos astilleros del norte de Europa tienen ganado a pulso un más que merecido prestigio. Y digo increíble porque a bordo del Aurora se ha tocado casi todo en apenas tres semanas. Además de los habituales trabajos en el casco y en la maquinaria del barco se han modificado todas y cada una de las estancias públicas, con un nuevo restaurante de comida india, el Sindhu Restaurant, situado en el hueco que ocupaba anteriormente en la cubierta 8 la biblioteca, el nuevo restaurante-vinoteca Glass House, en la misma cubierta que sustituye al Café Bordeaux y que permitirá a los pasajeros hacer degustaciones de afamados vinos. Remodelaciones en el Lido Buffet Restaurant (cubierta 12), el Reef Children´s Club, el Sidewalk Café, la biblioteca (que ahora se sitúa en la cubierta 13) y mucho más...


El Aurora en el dique seco de Blohm + Voss hace unos días.
(Foto: P&O Cruises)
 

El casino del Aurora luce ahora un nuevo diseño más diáfano con un mobiliario completamente nuevo. En la tienda de fotos se han incluído dispositivos con pantalla táctil. La zona de tiendas ha recibido un completo lavado de cara al igual que el Oasis Spa. Los equipos de luz y sonido del teatro son ahora de última generación y todos y cada uno de los camarotes de la nave incorporan un nuevo mobiliario más moderno y TV de pantalla plana. Ahí es nada. Cuando el Aurora llegó el pasado día 18 a Southampton justo a tiempo de iniciar su nuevo crucero, lucía flamante y como recién salido de fábrica no sólo por su casco completamente repintado sino por sus más de 5 kilómetros de tuberías reemplazados, sus 28.000 metros cuadrados de moqueta sustituída y sus 3.000 colchones nuevos en sus camarotes.


El nuevo Sindhu Restaurant a bordo del Aurora.
(Foto: P&O Cruises)


Pero es evidente que de todos los cambios sufridos en la reforma el más llamativo (y el que da más que hablar) es el de su nuevo "look". A principios de este mismo año los dirigentes de la P&O daban a conocer los colores que luciría su nuevo navío, el Britannia, consistentes en  unas chimeneas (tiene 2) pintadas de color azul con el logo de la naviera en dorado y sobre todo, una gran bandera británica pintada en la proa del barco. No contentos con la gran sorpresa que acababan de anunciar en el mismo comunicado desvelaban la gran bomba; la nueva imagen se extendería al resto de la flota de forma progresiva  desde finales de este mismo año hasta finales de 2016 siendo nuestro protagonista de hoy, el Aurora, el primero en recibir la radical sesión de maquillaje. Desde ese mismo día los foros relacionados con el mundillo cruceril están en pie de guerra.


¿Es la P&O o la British Airways?


Creo que en el asunto del controvertido cambio de imagen de la P&O, al menos es la impresión que saco leyendo los numerosos comentarios en internet a lo largo de estos meses, lo que realmente levanta ampollas es la cuestión de la chimenea y no tanto lo de la bandera. Lo de la "Union Jack" de proporciones farónicas pintada en la proa puede resultar comprensible porque si de algo puede jactarse esta naviera a lo largo de sus más de 175 años de historia es de haber paseado su "britanicidad" (ni siquiera sé si existe tal término) por todo el mundo así que la inclusión de la enseña nacional en su imagen corporativa no resulta tan descabellada máxime en la actualidad cuando P&O se encuentra englobada en el gigante norteamericano Carnival Corp. desde hace varios años.  De esta manera el incorporar la bandera a los colores de la compañía quizás sea un intento de reforzar la idea de que si bien las decisiones de la naviera se toman ahora desde los E.E.U.U., el corazón de la misma sigue siendo tan británico como siempre.



La patriótica bandera pintada en la proa del Aurora (arriba) presenta el hándicap de que hace ilegible desde cierta distancia el nombre del navío. En el buque Britannia (foto de abajo) todavía en construcción, el problema se ha resuelto colocando el nombre en una posición algo más retrasada y baja.

(Foto abajo: worldmaritimenews.com)


Lo que resulta  más incomprensible e hiriente es lo del cambio de colores en la chimenea, quizás porque a diferencia de la enorme bandera británica que a partir de ahora lucirán los buques de la P&O, ésta no sustituye a nada, a diferencia del color azul en el tope del barco que borra de un plumazo casi un siglo de tradición marcada por las chimeneas de color beige (en los tiempos en el que los buques quemaban carbón, a principios del siglo XX, las chimeneas de la P&O eran de un conveniente color negro por aquello de las manchas). Quizás cualquier cambio en una imagen tan arraigada en el colectivo a fuerza de permanecer invariable durante mucho tiempo cuesta más de asimilar pero en este caso concreto se suma el hecho de que el nuevo diseño elegido dista bastante en mi opinión de ser acertado, quizás en parte porque el "azulón" es un color que me da bastante "dentera", pero sobre todo porque la nueva imagen de la chimenea azul con el logo de la P&O en la parte central es de todo menos original; la ya extinta naviera Golden Sun Cruises lucía como imagen corporativa una chimenea igualita a la propuesta ahora por la compañía británica.



La nueva imagen de la chimenea del Aurora (arriba) parece no convencer a muchos entre otras cosas por tratarse de un diseño nada original al ser utilizado hace varios años por la ya extinta naviera Golden Sun Cruises. En la foto de abajo podemos ver un buque de su flota, el Aegean I y el parecido (más que sospechoso) de ambos diseños.

(Foto abajo: Lawrence Dalli)


Pese a que a lo largo de estos meses he podido ir digeriendo el cambio a base de ver bocetos e imágenes virtuales en internet he querido esperar a verlo en directo para emitir un juicio más objetivo y mis peores temores se han confirmado; lo de la bandera tiene un pase, pero es echar la vista a lo alto y se me caen las lágrimas. Quizás el impacto visual sea tan acusado debido a que se trata de un navío con el que practicamente he crecido a lo largo de los últimos 14 años y seguramente los nuevos colores de la P&O no me resulten tan dramáticos en el nuevo buque insignia de la naviera, el portentoso Britannia, que debutará en A Coruña a mediados de mayo del próximo año. El tiempo me dará la respuesta pero he de reconocer que no llevo muy bien lo de que se pierdan las tradiciones.




Por suerte o por desgracia y pese a que algunas se quedan por el camino, hay "tradiciones" que se mantienen, como la que convierte al Aurora en el "pupas" de los buques de crucero con su interminable historial de incidencias. El pasado martes sumó una más a la lista; durante la maniobra de salida, prevista inicialmente para las cinco de la tarde uno de los mecanismos encargados de aflojar uno de los cabos se declaró "en huelga" impidiendo el desatraque de la nave. El problema mecánico hizo que la salida se demorase casi hora y media hasta que finalmente se pudo arriar el problemático cabo sin recurrir a la violencia (el plan B era cargárselo a machetazos y no es una broma).


Problemas mecánicos retrasaron (una vez más) la salida del Aurora de la ciudad herculina.


No es el primer contratiempo que sufre el Aurora durante sus salidas de nuestra ciudad; precisamente en su primera visita del 2014 el fallo de uno de sus estabilizadores lo tuvo durante más de dos horas girando como una peonza a la altura del Castillo de San Antón ante la mirada atónita de los presentes en la zona. Empiezo a pensar que lo que realmente le sucede a este bellísimo navío, uno de mis preferidos sin duda, es que le cuesta decir adiós a A Coruña de tan bien que lo tratamos y en el caso de esta última escala es más que comprensible su obcecación por no dejarnos puesto que las previsiones apuntan a que en 2015 no visitará nuestra ciudad.



Para el 2015 el Aurora no tiene previsto visitarnos.


Una pena. Al menos así tendremos más tiempo para asimilar los nuevos colores de la P&O.



lunes, 22 de diciembre de 2014

¡La que se nos viene encima!



El Britannia durante sus pruebas de mar.
(Fuente: P&O Cruises)


Pese a que aún nos quedan escalas que disfrutar en estos últimos coletazos del año, concretamente dos, a estas alturas resulta inevitable echar un vistazo a todo lo que nos traerá 2015, un año cargado de escalas (ya hay confirmadas a día de hoy un total de 86 recaladas) siguiendo la tónica de los últimos ejercicios pero que destacará especialmente por el gran número de novedades en forma de buques de nueva construcción o naves hasta ahora inéditas en la ciudad. Éstos son, de momento, los debuts confirmados para el próximo año:


AidaDiva

(Fuente: shipspotting.com) 


Es el único buque de los siete navíos que componen la Sphynx-Klasse de Aida Cruises que aún no nos ha visitado pero el iniciador de esta exitosa saga de barcos verá saldada su deuda con A Coruña el próximo año, concretamente el 15 de abril.
 


Anthem of the Seas

(Fuente: shipspotting.com)


Una de las grandes citas del año. El Anthem of the Seas ocupará el hueco dejado por el Independence of the Seas como representante de la flota Royal Caribbean en la ciudad y se convertirá de paso en el buque de pasaje más grande presente hasta la fecha en A Coruña. No se asusten por la foto; el próximo 11 de junio llegará perfectamente ensamblado.



Azores

(Fuente: shipspotting.com)


28 de marzo, 28 de abril y de 10 de septiembre. Tres son las fechas para ver el reestreno de este buque de crucero que presume de tener más vidas que un gato y que se embarca en una nueva aventura comercial dispuesto a dar guerra por mucho tiempo a sus... ¡67 años!.



Britannia

(Fuente: shipspotting.com)


Una de las grandes estrellas del año será sin duda el nuevo buque insignia de la británica P&O que hará su debut en A Coruña a lo grande con un total de 4 escalas, la primera de ellas el 14 de mayo. Puro orgullo británico de 144.000 toneladas.



Costa Favolosa

(Fuente: shipspotting.com)


La novedad morbosa del año. A la expectación de ver a este buque de Costa Cruceros por primera vez en A Coruña se suma el hecho de tratarse del gemelo del malogrado Costa Concordia, protagonista hace dos años de uno de los naufragios más sonados de todos los tiempos. Esperemos que no corra la misma suerte el próximo 18 de mayo, día en el que atracará en nuestra dársena.



Costa Fortuna

(Fuente: shipspotting.com)


La naviera Costa Cruceros traerá todo un cargamento de novedades a A Coruña el próximo año. Además del Favolosa se estrenará también en la rada herculina el Costa Fortuna, de apariencia similar pero algo más pequeño. Y lo hará con dos escalas, los días 29 mayo y 5 de septiembre.



Explorer of the Seas

(Fuente: shipspotting.com)


Un poco eclipsado por la presencia dos semanas antes del más espectacular y moderno Anthem of the Seas, a finales de junio veremos debutar en la ría coruñesa a este explorador de los mares, representante de la afamada clase Voyager que en su día revolucionó la industria del crucero.



Le Soleal 

(Fuente: shipspotting.com)


Los pequeños también tendrán su cuota de protagonismo el próximo año. El más destacado será posiblemente el Le Soleal, el tercer integrante de la  nueva hornada de megayates de la naviera francesa Ponant. Estilo y exclusividad a partes iguales atracarán en el muelle de trasatlanticos el próximo 14 de mayo coincidiendo con el también debutante Britannia.



Mein Schiff 4

(Fuente: TUI Cruises)


Inmersa en una impresionante politica de expansión, TUI Cruises traerá a la ciudad a su nueva criatura, el Mein Schiff 4, todavía en el astillero y gemelo del Mein Schiff 3, debutante este año y que tan buenas sensaciones nos dejó. El 28 septiembre es el día elegido para la escala inaugural de este gran teutón.



MSC Splendida 

(Fuente: shipspotting.com)


Tras años de espera 2015 verá por fin el estreno de la espectacular clase Fantasia de MSC en A Coruña. El elegido es el MSC Splendida que llegará a la ciudad el 18 de septiembre para dejarnos boquiabiertos con su tamaño y su impresionante diseño.



Serenissima

(Fuente: shipspotting.com)


Debut no tiene por que ser sinónimo de nuevo. Para muestra el Serenissima, un navío que se reestrenará en la ciudad con 55 años en sus cuadernas. Puro aroma a clásico de los mares que tomará A Coruña el próximo 7 de mayo.



Viking Star

(Fuente: Viking Ocean Cruises)


Tras dominar los cruceros fluviales Viking Cruises se lanza en 2015 a la conquista de los océanos. Para hacerse con un hueco en el sector  la naviera construirá tres navíos gemelos, el primero de los cuales pasará por nuestra ciudad  hasta en dos ocasiones el próximo año, la primera de ellas el 9 mayo. Cuidado, llegan los vikingos...


... Y a buen seguro que con el paso de las semanas iremos conociendo más novedades para el 2015 pero de momento la cosa pinta muy bien. Los disparadores de las cámaras de fotos van a echar humo los próximos meses. ¡La que se nos viene encima!.


jueves, 18 de diciembre de 2014

Los Rolls-Royce del mar



(Foto: Manuel Candal)


Cobrando un especial protagonismo, el merecido para un buque portador de tan ilustre nombre, el Queen Victoria se ha convertido en el actor principal de la escena portuaria coruñesa en el último mes del presente año con un total de tres escalas en diciembre. Del trío de recaladas previstas las dos primeras tuvieron lugar los días 5 y 9 respectivamente, un buen motivo para dedicarle a este formidable navío unas cuantas líneas en  la presente entrada.


El Queen Victoria, absoluto protagonista del mes de diciembre en A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


En ambas visitas la Reina repitió "modus operandi" llegando a primera hora de la mañana todavía oculta de miradas indiscretas gracias a la oscuridad reinante en ese momento sobre la ciudad, y zarpando a primera hora de la tarde tras dejar que sus casi 2.000 afortunados huéspedes tuvieran toda la mañana para descubrir los encantos de la urbe y sus alrededores. Variaba eso sí, el ánimo del pasaje en ambas jornadas; mayoritariamente resignados los que nos visitaron el día 5 al ser su parada en A Coruña la última antes de desembarcar en tierras inglesas para poner fin al viaje de sus vidas. Animosos y felices en el caso de los llegados el día 9 procedentes del puerto de Southampton, punto inicial de una travesía de 10 días por varias ciudades costeras de la península ibérica. Unos finalizan su ruta y otros la comienzan. Ley de vida.


En ambas escalas el Queen Victoria arribó a la ciudad todavía de noche.
(Foto: Manuel Candal)


Ya sean 2, 3 ó 15 las veces que visite nuestro puerto siempre es un placer contemplar a este buque o a cualquiera de los que componen la elitista naviera Cunard, auténticos adalides del lujo marítimo, navegando por la bahía o maniobrando en las proximidades del muelle. Un buen amigo mío, aficionado al igual que yo al mundillo naval, siempre define a los "Queens" como los Rolls-Royce del mar, una comparación que siempre he considerado muy acertada por lo que ambas firmas representan en sus respectivos campos y lo cierto es que pensándolo con detenimiento me he dado cuenta de la multitud de paralelismos que existen entre estas dos ilustres marcas, otrora orgullo de la nación británica y que en el curso de la historia sus trayectorias cargadas de altibajos les han llevado a coincidir en ciertos aspectos que van más allá de su consideración como ejemplos del lujo por antonomasia. Una buena forma de verlo es indagar en la historia de ambas.


Pese a que los barcos de Cunard puedan ser definidos como los Rolls-Royce del mar, el único que puede presumir de serlo en realidad es el Queen Mary 2. El buque insignia de la naviera va equipado con 4 pods "Mermaid" de origen Rolls-Royce  que producen 21´4 MW cada uno. A diferencia de éste los 2 pods que mueven al Queen Victoria están facturados por la competencia (ABB).


La historia de Rolls-Royce se inicia el 15 de marzo de 1906 cuando el aristócrata Charles Stewart Rolls y el ingeniero Frederick Henry Royce fundan oficialmente la Rolls-Royce Limited tras dos años de colaboración mutua en el campo del automóvil. Muy pronto estas dos ilustres figuras dieron muestras del gran potencial que podían alcanzar sus coches y tan sólo unos meses después de su fundación y tras lanzar exitosos modelos, a finales de 1906 ve la luz el Rolls-Royce 40/50, más conocido como "Silver Ghost" pese a que ese era el apodo de una unidad concreta, el chasis AX 201. El 40/50 o "Silver Ghost" se considera la obra maestra más grande jamás creada por esta firma británica y en su día fue catalogado como el mejor automóvil del mundo. Hoy en día aparece en cualquier clasificación que glose las joyas más valiosas de la historia de la automoción y además de considerarse uno de los mejores de todos los tiempos puede presumir también de tener el título de coche más valioso del mundo: el "Silver Ghost" AX 201 ha llegado afortunadamente hasta nuestros días y está valorado en 28 millones de euros (no incluye el plan PIVE).


Este chasis AX 201 del Rolls-Royce 40/50 "Silver Ghost" sigue siendo considerado por muchos como el mejor automóvil de todos los tiempos.
(Foto: autor desconocido)


Los orígenes de la Cunard, por su parte, son bastante anteriores en el tiempo a los de Rolls-Royce y cuando la firma de coches daba sus primeros pasos en la industria automovilística, allá por los inicios del siglo XX,  la naviera británica llevaba ya casi medio siglo reinando en el Atlántico Norte  haciendo que su nombre fuera sinónimo de lujo y prestigio (la compañía no llevó la denominación Cunard hasta 1879 ya que antes se conocía como British and North American Royal Mail Steam Packet Company). Y pese a que cuando en 1906 se fundó Rolls-Royce Samuel Cunard llevaba muerto 41 años, ese año, al igual que para la marca de coches de lujo, fue vital para la naviera británica; en el mes de septiembre el mundo veía con asombro como en los astilleros Swan Hunter & Wigham Richardson era botado el RMS Mauretania, el que sería rey de los "superliners" de principios de siglo XX, detentor del título de buque más rápido durante 20 años y el considerado por muchos como el mejor trasatlántico de todos los tiempos. Casualidades de la vida 1906 supuso el nacimiento de los que probablemente son hasta la fecha el mejor coche y el mejor trasatlantico de la historia.


El RMS Mauretania durante su "mili" en la I Guerra Mundial, donde operó como buque hospital.
(Fuente: wikipedia)


No es el único punto en común entre estas dos prestigiosas y míticas compañías. Los avatares económicos a lo largo de la historia han llevado por distintos derroteros a ambas marcas pero con la particularidad de que más tarde o más temprano sus líneas evolutivas se han acabado encontrando en más de una ocasión, una evolución casi de la mano y que les ha llevado incluso a perder al unísono su esencia vital y su característica más genuína: su "britanicidad". Así Rolls-Royce tras ciertos fracasos comerciales se vio abocada a la quiebra en 1971 y tuvo que ser rescatada por el gobierno británico, que separó las divisiones aeronáutica y automovilística de la compañía, para evitar la desaparición de la firma. Tras varios años bajo el paraguas estatal la refundada división de coches Rolls-Royce Motors volvió a manos privadas en 1980 y desde entonces fue pasando de mano en mano hasta que tras un lío jurídico monumental entre Volkswagen y BMW la primera acabó cediendo en favor de la segunda quien ostenta su titularidad a partir de 2002. Desde entonces los Rolls-Royce siguen siendo lujosos y elitistas pero ahora son alemanes.


Los actuales Rolls-Royce (en la foto el Wraith) siguen siendo coches formidables pero ahora destilan un claro tufillo germano en sus formas.
(fuente: autoblog.com)


Un camino muy similar al protagonizado por la naviera Cunard. La llegada del avión a reacción a finales de los años 50 y su consolidación en la década de los 60 supuso una muerte lenta y dolorosa para la navegación trasatlántica que, sin clientela con la que ocupar los enormes palacios flotantes que surcaban el océano, estaba condenada a desaparecer. Con el fin de los últimos "superliners" y con una industria del crucero todavía en pañales la Cunard comenzó a principios de los 70 (una coincidencia más con Rolls-Royce) un lento declive en el que la otrora prestigiosa naviera fue perdiendo su brillo de antaño gradualmente hasta que en 1999 la poderosa Carnival Corp., el gigante norteamericano líder del sector crucerístico mundial, vino al rescate comprando la naviera y devolviéndole a la Cunard gran parte del prestigio perdido gracias a acciones tan arriesgadas como ordenar la construcción del Queen Mary 2, el primer trasatlántico construído en más de 30 años y en la actualidad único en activo del mundo. La marca está ahora a salvo y hoy en día Cunard sigue siendo sinónimo de lujo y distinción pero técnicamente ahora ese lujo tiene factura "yankee".


Carnival no lo dudó un instante y cuando la Cunard se puso "a tiro" se hizo con ella. Afortunadamente no la hundió más si no que acabó reflotándola.
(Foto: Manuel Candal)


Puede que para muchos el cambio de nacionalidad sea una cuestión que sólo tiene reflejo a nivel de despachos pero es obvio que este hecho ha provocado cambios significativos. El dinero es el dinero y todo lo que suponga ahorrar costes es bienvenido para cualquier compañía y ésto se aplica también en el caso de estas dos firmas. Dos ejemplos de ello son el que ahora varios componentes de los lujosos "Rolls" son de origen BMW o el que en aras de ahorrarse el coste de desarrollo de un nuevo proyecto, el Queen Victoria no deja de ser un navío más de la clase Vista y en lo esencial gemelo de buques como el Arcadia, el Noordam o el Costa Luminosa, unidades pertenecientes a navieras englobadas también en el grupo Carnival. Donde antes Cunard y Rolls-Royce eran sinónimo de pura exclusividad hoy en día son marcas de gran lujo pero "terrenales". Entonces ¿se ha perdido para siempre ese aura de gloria que rodeaba a estos dos ilustres nombres?...


El Arcadia, el hermano "blanco" del Queen Victoria.


...En parte sí porque las empresas no entienden de sentimentalismos ni de tradiciones; obviamente su idioma es el del dinero y eso está por encima de cualquier cosa, incluso de los pequeños detalles que en conjunto otorgaban gran parte de su identidad a estas dos icónicas compañías. Los Rolls-Royce ya no se fabrican como antaño en la ciudad de Crewe, la localidad del condado de Cheshire que durante más de 50 años vio nacer a estos míticos automóviles. Y al igual que les ocurriera hace tiempo a los Rolls-Royce, los barcos de la Cunard también se vieron abocados hace unos años a un "cambio de domicilio" y ya no lucen con orgullo los históricos nombres de Liverpool o Southampton como puertos de registro. Su lugar lo ocupa en la actualidad Hamilton, la capital de las Islas Bermudas, todo un pabellón de lo más "conveniente" que permite a los propietarios de la naviera beneficiarse de unas más que suculentas ventajas fiscales a costa eso sí, de perder parte de la magia del pasado.


Otro símbolo perdido. Desde 2011 los barcos de Cunard están registrados en Bermudas y por lo tanto ninguno ondea bandera británica, hecho insólito en la historia de la compañía.


Pero no todo se ha perdido. Por mucho que las megacorporaciones, los consorcios y en general la globalización hayan liquidado gran parte de esos detalles que hacen únicos a estos dos nombres de oro de la industria británica, lo fundamental permanece y ahí resisten unos cuantos símbolos para recordárnoslo. Símbolos como la estatuílla que corona cada uno de los capós de los lujosos Rolls, la conocida como "el espíritu del Éxtasis" diseñada en origen para diferenciar a los coches de esta marca de la competencia a modo de detalle de distinción y que ha permanecido tozudamente inamovible de su lugar durante más de un siglo.


El "Espíritu del Éxtasis" sigue coronando el capó de todos los Rolls-Royce.


También permanece inalterable al paso del tiempo y a los cambios corporativos los legendarios colores rojo y negro santo y seña de la Cunard, unos colores que convierten automáticamente a cualquier buque que los porta en un objeto totémico digno de figurar con un espacio propio en la historia de la navegación. Mientras ésta, su principal seña de identidad permanezca, los barcos de esta naviera seguirán levantando expectación cada vez que atraquen en un puerto, como ocurre en A Coruña cada vez que el Queen Victoria pasa unas horas atracado en el muelle de trasatlánticos. Expectación que se volvió a reflejar una vez más durante la salida de la ciudad de este imponente navío los días 5 y 9 creando en las inmediaciones de la dársena una estampa formidable que siempre se genera cuando zarpa uno de estos colosos flotantes y al que hay que sumar ese plus que siempre tienen los barcos de la Cunard. Por si estas dos últimas escalas le supieron a poco a la concurrencia el próximo día 27 el Queen Victoria volverá a visitarnos con el aliciente añadido de ser la nave que cierre el año crucerístico en la ciudad. ¿A alguien se le ocurre un final mejor que hacerlo con todo un Rolls-Royce del mar?.


Despedida del Queen Victoria el pasado día 9.
(Foto: Manuel Candal)


Para acabar la entrada de hoy quisiera darles la gracias a Manuel Candal por prestarme un buen puñado de estupendas fotos para la ilustración de este post y a Carlos Rapela, de cuya comparación entre los buques de Cunard y los "Rolls" surgió la idea para redactar esta entrada.



(Foto: Manuel Candal)



sábado, 29 de noviembre de 2014

Reina presente, princesa pretérita





Que a estas alturas del año tengamos un doblete de naves de crucero atracadas en nuestro puerto no deja de ser reseñable; ocurrió el pasado viernes cuando los buques Adonia y Queen Victoria compartieron atraque por unas horas en la urbe herculina dando a su pasaje la oportunidad de conocer algo más de nuestra bella ciudad en su penúltima parada de sus respectivas rutas oceánicas. Habría que aclarar eso sí, que lo de compartir atraque no fue literal ya que el tamaño de ambos navíos (sobre todo el del Queen Victoria) los obligó a amarrar en muelles distintos.


El Queen Victoria (a la derecha) y el Adonia (en el centro semioculto por una grúa) coincidieron en la ciudad por unas horas el pasado día 21.


El Queen Victoria fue el primero en hacer acto de presencia en la dársena coruñesa  con los primeros rayos de sol (más bien de las nubes) y poco antes de las ocho se hallaba ya comodamente instalado en el muelle de trasatlánticos  con su proa  señalando al Castillo de San Antón mientras los amarradores aseguraban sus últimos cabos  a los norays del cantil. El lujoso navío propiedad  de la compañía Cunard procedía de Funchal y a bordo viajaban unos 2.200 pasajeros, en su mayoría británicos, que aprovecharon esta visita a A Coruña al máximo, al tratarse de la última escala antes de poner fin a una travesía de ensueño dos días más tarde en tierras británicas. La del pasado viernes fue la segunda visita que este imponente navío realiza en tierras herculinas en 2014, un ejercicio en el que el megacrucero de bandera bermudeña cobrará especial protagonismo en la ciudad en este tercio final del año al tener tres recaladas más previstas antes del 31 de diciembre.


El Queen Victoria será sin lugar a dudas la estrella en este tramo final de 2014 en A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


El Adonia por su parte llegó a la rada herculina media hora más tarde procedente de Tánger y con 680 turistas a bordo, también británicos en su mayoría. Los casi 300 metros de eslora del Queen Victoria provocaron que el buque propiedad de la naviera P&O tuviera que buscarse la vida en otro muelle siendo el de Calvo Sotelo Sur el elegido para albergar a los 180 metros de longitud del ejemplar más pequeño de la flota británica. En conjunto ambas naves sumaron un total aproximado de 3.000 turistas llegados por vía marítima a la ciudad en un solo día, cifra más que importante sobre todo en estas fechas del año y que hizo del pasado 21 de noviembre una jornada muy provechosa para las arcas locales gracias a la presencia de estos dos barcos que guardan una estrecha relación con la realeza.


El Adonia y el Queen Victoria, dos barcos muy monáquicos


Esta última apreciación resulta muy obvia en el caso de uno de los protagonistas; y es que no hay buques de crucero más "monárquicos" que los que conforman la flota Cunard. Actualmente son tres las reinas que navegan por los mares de todo el mundo al servicio de esta distinguida compañía de origen británico hoy en día englobada en el gigante crucerístico americano Carnival: son además del mencionado Queen Victoria, su cuasigemelo Queen Elizabeth y el buque insignia de la naviera, el Queen Mary 2, actualmente el único trasatlántico del mundo que sigue en activo. Se da la circunstancia de que esta compañía nunca antes tuvo a tres reinas al mismo tiempo en servicio siendo el precedente más similar el de los liners RMS Queen Mary (1936) y RMS Queen Elizabeth (1940) que durante más de 25 años mantuvieron su hegemonía en la línea trasatlántica


El Queen Victoria (al fondo) junto al Queen Mary 2 (centro) y el Queen Elizabeth (frente), cuasigemelo del primero, forman el trío de Reinas de la Cunard.
(Foto: James D. Morgan)


Explicar el parentesco con la realeza en el caso del Adonia es un poco más complicado ya que si bien esta nave no luce un nombre tan aristocrático como el de su compañero de atraque del pasado viernes en la ciudad, sí puede presumir al menos de haber tenido a lo largo de su carrera una denominación casi con tanta distinción que la de "La Reina" de la Cunard; fue entre los años 2007 y 2011 cuando este buque navegaba con los colores de la Princess Cruises bajo el nombre de Royal Princess, toda una "Princesa Real"


El Adonia con su "vestido" de princesa (Real).
(Fuente: wikipedia)


Cuando a mediados de 2011 el Royal Princess fue transferido a la P&O, matriz de Princess Cruises, el barco perdió su estatus monárquico para pasar a ser conocido por una denominación más "plebeya" como es Adonia, que pese a que pueda sonar al nombre de alguna deidad sacada de la mitología griega  su origen es mucho más prosaico: Adonia es el acrónimo resultante de unir los términos "adult only" (más la terminación -ia), un nombre que expresa a las claras el concepto esencial del Adonia: un buque dedicado en exclusiva a los adultos.


Adonia. El barco de los adultos (literalmente).


Y esos centenares de adultos que viajaban en el Adonia al igual que los que lo hacían en el Queen Victoria tuvieron que volver a sus mansiones flotantes a primera hora de la tarde del pasado viernes justo antes de que ambos navíos se despidieran de la ciudad. En principio el primero en hacerlo iba a ser el buque de la P&O pero un pequeño contratiempo de índole mecánica postergó la salida del Adonia, prevista para las 17:00 horas. El Queen Victoria tomó así el testigo y cuando el reloj se aproximaba a las seis de la tarde soltó amarras ya con las últimas luces del día generando un espectáculo visual que no pasó desapercibido para las decenas de coruñeses que paseaban por los alrededores del puerto. Tras doblar el dique de abrigo la "Reina" aumentó revoluciones y puso proa a Southampton, punto final de su travesía. El próximo 5 de diciembre la tendremos de nuevo por aquí.


  "La Reina" abandonando A Coruña, siempre un espectáculo.


El Adonia por su parte, tras solventar los problemas que impidieron su salida a la hora prevista, zarpó finalmente a las ocho y media de la tarde rumbo también a Southampton. El retraso de más de tres horas no supuso ninguna alteración en los planes de la nave que llegó a la ciudad británica dos jornadas más tarde sin mayor novedad. El buque de la P&O repetirá visita a la ría coruñesa el próximo 9 de diciembre para cerrar su calendario de escalas por este año en aguas herculinas.


El Adonia zarpó con más de tres horas de retraso sobre el horario previsto.
(Foto: Manuel Candal)


Para acabar con esta entrada quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal las sensacionales fotos prestadas una vez más para compartir en este blog.


(Foto: Manuel Candal)