NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 22 JUNIO: El Harmony of the Seas, futuro buque de la clase Oasis, toca el agua por primera vez.
  • 06 JUNIO: La naviera Plantours chartea el buque Deutschland para realizar cuatro rutas ante los graves problemas mecánicos del Hamburg.
  • 06 JUNIO: Carnival Corp. lanzará en 2016 una nueva marca de cruceros denominada Fathom y que ofrecerá viajes de "impacto social". El primer navío de la naviera será el actual Adonia de la P&O.
  • 28 MAYO: El buque Deutschland pasará a operar para la organización educativa Semester at Sea con el nombre de World Odyssey
  • 28 MAYO: El Star Legend (ex- Seabourn Legend) bautizado en Italia.

jueves, 2 de julio de 2015

Pre-Independencia (Parte II)





 En la primera parte de este post especial dedicado al Explorer of the Seas con motivo de su visita inaugural a la ciudad el pasado día 27 comentaba varias características generales así como la relevancia que tuvo en su día su construcción y puesta en servicio. Hoy voy a comenzar profundizando algo más sobre este último punto.




A mediados de los años 90 Royal Caribbean presumía de tener una excepcional flota de enormes buques pero entre sus filas no se encontraba el más grande; ese honor lo ostentaba su archirrival Carnival, que con el Carnival Destiny había roto la psicológica barrera de las 100.000 toneladas en 1996. Para colmo de males dos años más tarde Princess Cruises establecería un nuevo récord con su Grand Princess elevando la cifra hasta las 109.000 toneladas. Royal Caribbean no podía permanecer ajena a los movimientos de sus competidores.


Antes de la entrada en servicio de la Voyager Class, el Grand Princess (foto) era el navío que ostentaba el título de buque de cruceros más grande del mundo. Hoy en día el barco ya no luce el espectacular alerón posterior (que en realidad era una discoteca) y por el que era conocido despectivamente como "el carrito de supermecado".
(Fuente: shipfriends.gr)


De hecho no lo hacía; poco antes de la botadura del primero de estos barcos, la naviera con base en Miami tenía en mente la construcción de una nueva clase de buques que revolucionarían el sector hasta el punto de hacer tabla rasa con los más elementales principios de esta industria, como ese que dice que el objetivo de un crucero es visitar diferentes destinos. Royal Caribbean propuso una idea tan descabellada como genial: proponer al barco como destino en sí mismo dejando las escalas en un papel secundario. Con esta premisa en mente se ideó la nueva Eagle Class que posteriormente sería conocida como clase Voyager cuando el primer navío de la serie vio la luz. Y cuando eso ocurrió, en 1999, Royal Caribbean volvió a asombrar al mundo.


La nueva Voyager Class, a la que pertenece el Explorer of the Seas, revolucionó el sector de los cruceros a finales de los años 90.


Con la entrada en servicio del Voyager of the Seas, Royal Caribbean dio un paso de gigante no sólo distanciándose de sus competidores (los Voyager Class eran un 25 % más grandes que sus más inmediatos competidores) sino también en la evolución del propio concepto de crucero. La definición de ciudad flotante alcanzaba aquí todo su significado y es que estos barcos eran lo más parecido a dotar de propulsión propia a uno de esos grandes resorts situados a pie de playa en alguna afamada zona turística. De esta manera los puertos de escala son prescindibles o se convierten en una mera anécdota; el pasajero (y su dinero) se queda en el barco y para ello se hace necesario incorporar nuevas y asombrosas instalaciones. De las muchas primicias que ofrecieron esta serie de buques entre los que se contaba nuestro protagonista de hoy mencionaré las más destacadas por su innovación conceptual y espectacularidad.


Un barco cargado de sorpresas e innovaciones.


 Y la principal novedad fue sin lugar a dudas la incorporación del Royal Promenade, que se podría definir como un gran centro comercial en alta mar. El Royal Promenade de la clase Voyager consiste en una gran calle comercial de tres cubiertas de alto y 110 metros de largo situada a lo largo del buque y que está  provista de bares, tiendas y restaurantes. Esta instalación vista por primera vez en un buque de crucero con la aparición de los Voyager Class sin embargo no es original ya que la idea fue copiada de los ferries de la compañía Silja Lines y que ya incorporaban algo bastante similar en sus naves a principios de los 90. El concepto fue adaptado por Royal Caribbean dotándolo de mayor espectacularidad, tamaño y nuevas innovaciones como la de que algunos de los camarotes de la cubierta 6 estuviesen orientados al Royal Promenade; así por primera vez en un buque de estas características algunos camarotes interiores tienen vistas (hacia esta calle comercial).


En 1999 Royal Caribbean dejó al mundo con la boca abierta con el espectacular Royal Promenade.


El Royal Promenade era sin lugar a dudas la novedad más importante a bordo de los nuevos clase Voyager pero ni mucho menos era la única; situada en la cubierta 2 estos barcos presentaban el Ice Rink o lo que es lo mismo la primera pista de patinaje sobre hielo a bordo de un buque de pasaje. En ella se puede patinar durante buena parte del día o ver los shows nocturnosa cargo de un grupo de patinadores profesionales. Y como no todo es deslizarse en esta estancia multifunción también se realizan otro tipo de actividades como por ejemplo clases de cocina. Más innovaciones a bordo de la clase Voyager: fueron los primeros barcos de pasaje en incorporar una pared de escalada, situada justo detrás de la chimenea.


El Voyager y el Explorer of the Seas fueron los primeros buques en incorporar una pista de hielo a bordo.
(Foto: autor desconocido)


Tras la estelar aparición del Voyager of the Seas en noviembre de1999 la serie continuó con nuestro protagonista, el Explorer of the Seas, cuyas modificaciones lo hicieron aumentar hasta las 137.308 toneladas convirtiéndolo así en el buque de pasaje más grande del mundo. Tras el Explorer llegaron el Adventure (2001), el Navigator (2002) y el Mariner of the Seas, que cerró esta exitosa familia en 2003.  Con el paso de los años casi todas las primicias aportadas por la clase Voyager fueron incorporándose en las nuevas construcciones de la compañía y también de la competencia hasta el punto de que hoy en día resultaría difícil imaginarse alguna de estas megaciudades flotantes sin alguna de ellas.




13 años después de la aparición del primero de los Voyager Class, en 2012 Royal Caribbean diseñó un completo "plan renove" denominado Royal Advantage con el objeto de revitalizar por completo a los cinco integrantes de esta serie. Al Explorer of the Seas le llegó el turno en marzo de este año sometiéndose durante 28 días a una extensa reforma en los astilleros Navantia de Cádiz donde además de los habituales trabajos de carena y revisión de motores, se le instaló el flowrider, el famoso simulador de surf presente en los últimos buques de la compañía. También se realizó la adición de tres nuevos restaurantes y la reforma completa de todos los camarotes incluyendo 80 de los nuevos camarotes con balcón virtual vistos por primera vez en los navíos de la Quantum Class.


El Explorer of the Seas en el dique de Navantia Cádiz hace unos meses.
(Foto: J.M. Reina)


Tras la finalización de los trabajos el Explorer of the Seas puso rumbo a Reino Unido donde ha establecido su base de cruceros para la que será este año su primera temporada en Europa, una de cuyas rutas fue la que lo trajo el pasado sábado a nuestra ciudad en su primera y última escala en la urbe por este 2015. Tras 8 horas atracado en el muelle de trasatlánticos asombrando a los coruñeses con su fenomenal porte el Explorer zarpó de nuevo rumbo a Southampton, puerto de desembarco de sus travesías. Si lo veremos de nuevo por aquí es otro cantar ya que su aventura europea tiene los días contados; a partir del próximo noviembre el navío quedará posicionado en Australia para realizar sus rutas hasta agosto de 2016.




Con la despedida del Explorer of the Seas iniciamos un pequeño parón hasta finales del mes de julio, cuando los buques de crucero volverán de nuevo a A Coruña. Pero la actividad en el blog continúa...


martes, 30 de junio de 2015

Pre-Independencia (Parte I)





A decir verdad este 2015 está siendo pródigo en debuts de buques de crucero en el puerto herculino y si nos centramos en concreto en el presente mes de junio tendremos que durante las últimas semanas hemos recibido la visita en escala inaugural del Azamara Quest y del espectacular Anthem of the Seas. El pasado sábado recibimos al tercero en discordia (y décimo del año), el formidable Explorer of the Seas.


Uno más para la colección.


Quizás injustamente ensombrecido por la presencia hace unos días de su portentoso compañero de naviera, el Explorer of the Seas abrió su propia página en la historia de los muelles coruñeses poco antes de las 11 de la mañana del 27 de junio cuando el enorme navío propiedad de Royal Caribbean llegaba a la altura de la Torre de Hércules, punto donde subió el práctico a bordo para llevarlo a su amarre en el habitual muelle de trasatlánticos. La expectación por la visita del Explorer distó mucho de lo vivido apenas dos semanas antes con el Anthem of the Seas a pesar de que en términos de tamaño ambos barcos quitan el hipo (de hecho el Explorer será el tercer buque más grande que nos visite en 2015). Quizás el hecho de que el Anthem sea un buque de reciente construcción le otorgue un rol más mediático que nuestro protagonista de hoy perdió ya hace algún tiempo. El Explorer of the Seas llegó a A Coruña procedente de Funchal con más de 3.000 pasajeros a bordo, casi todos británicos, y que sumándolos al grueso de su tripulación hizo del pasado sábado una lucrativa jornada para las arcas locales.




Además de convertirse en uno de los debuts más importantes del año, la visita del Explorer of the Seas el pasado sábado supuso también el cierre del primer semestre de 2015 en lo referente a escalas crucerísticas en el puerto coruñés, unos seis primeros meses del año que arrojan un saldo muy positivo como veremos en detalle a continuación.


Con el Explorer of the Seas se cerró el primer semestre crucerístico de 2015..


En total desde el primero de enero han sido 45 escalas las realizadas en la ciudad a cargo de 37 barcos distintos y que en conjunto sumaron unos 64.000 pasajeros en la dársena herculina, cifras muy similares a las del pasado año por estas fechas y que confirman la buena línea que desde hace ya varios años mantiene el puerto de A Coruña en lo que se refiere a este tipo de tráficos. Las previsiones para el segundo semestre son también buenas; tras el habitual parón del mes de julio (sólo 2 escalas previstas) llegará un prometedor agosto con 9 recaladas antes de alcanzar septiembre, tradicionalmente el mejor mes para este tipo de tráficos junto al de mayo. Con esta previsión se espera que 2015 arroje unos números finales que igualen o superen ligeramente la excelente cosecha del pasado año.


Prometedores cifras las de este 2015.


Tras este pequeño paréntesis para resumir en números lo que ha sido este primer semestre del año es hora de volver con nuestro flamante protagonista de hoy para comentar algunos de sus datos principales. Construído en los astilleros Kvaerner-Masa de Finlandia y puesto en servicio en octubre del año 2000, el Explorer of the Seas es uno de los mayores resorts flotantes que hoy en día surcan las aguas con unas medidas de impresión: 138.194 toneladas de registro bruto, 311´1 metros de eslora, 37´4 metros de manga y un calado de 8´8 metros. En sus 14 cubiertas de pasaje este navío de bandera bahameña puede albergar a un total de 3.840 pasajeros en capacidad máxima a los que hay que sumar su tripulación compuesta por 1.181 personas. En su día el Explorer of the Seas tuvo un coste aproximado de construcción de unos 475 millones de euros.


Megaciudad flotante lo define muy bien.


La naviera del Explorer of the  Seas, Royal Caribbean, es de sobra conocida en nuestra ciudad por la continua presencia desde 1996 de los buques que conforman su vanguardista flota. Sin ir más lejos y como ya comenté antes, hace unos días los coruñeses nos quedábamos asombrados con el debut de su última creación, el prodigioso Anthem of the Seas, pero sin lugar a dudas el buque más conocido de la naviera americana por estas aguas es el sensacional Independence of the Seas que debutó en A Coruña a finales de 2010 y que desde entonces ha realizado en nuestra dársena más de 20 escalas convirtiéndose en uno de los iconos de la urbe. Tras cinco años de presencia ininterrumpida en la ciudad este 2015 será el primero en mucho tiempo en el que el Independence no se dejará ver por nuestra ría pero será un pequeño paréntesis ya que Royal Caribbean ha confirmado la vuelta de este coloso a A Coruña para el 2016.


El Independence of the Seas es el buque más representativo de la naviera Royal Caribbean en nuestra ciudad. ¿No observan un sospechoso parecido con nuestro protagonista de hoy?.


El espectacular Independence of the Seas se convirtió en el año de su debut, 2008, en el buque de pasaje más grande de todos los tiempos pero lo que muchos desconocen es que su diseño no es en absoluto original y que se basa en una serie anterior cuya aparición revolucionó el sector crucerístico hasta el punto de convertirlo en lo que es hoy en día. Esa serie fue la Clase Voyager y a ella pertenece nuestro protagonista de hoy, el Explorer of the Seas, en su día poseedor también del prestigioso título de navío más grande de su clase.




De la aparición de la clase Voyager y de su importancia en la industria crucerística actual hablaré en la siguiente entrada además de seguir comentando más cosas sobre nuestro último visitante llegado por mar, el Explorer of the Seas.





sábado, 27 de junio de 2015

Hi-Tech (Parte III)





Continuamos aquí el paseo por los interiores del Anthem of the Seas iniciado hace unos días con motivo de su reciente escala inaugural en A Coruña. Ya hemos recorrido algunas de sus instalaciones más espectaculares y vanguardistas pero aún quedan muchas otras por nombrar.




Una de ellas es el Royal Esplanade (cubiertas 4 y 5), una estancia que no puede definirse como original puesto que es una evolución de algo que ya vimos en su día como primicia en los buques de la clase Voyager, el Royal Promenade, esa enorme calle comercial de más de cien metros de largo con restaurantes, bares y tiendas que nada envidia a los centros comerciales que podemos ver en cualquier ciudad. La idea surgida en 1999 ha aparecido desde entonces en todos los navíos de Royal Caribbean hasta llegar a la Quantum Class donde por primera vez la estancia ha sufrido una involución; quizás a eso se deba su cambio de nomenclatura. El Royal Esplanade del Anthem of the Seas mantiene el mismo concepto pero sin el tamaño ni la espectacularidad alcanzados en los buques de la clase Oasis.


Era difícil superar el concepto de calle comercial de la clase Oasis.
(Fuente: jbmumofone.com)


 Podría hablar de alguna de sus tiendas o bares pero por destacar algo del Royal Esplanade nombraré una de las piezas de arte que lo presiden; se llama Pulse Spiral y es una especie de candelabro interactivo. Los pasajeros puede colocar sus manos en la estructura y un dispositivo detecta el ritmo cardíaco haciendo que las 200 luces que componen esta enorme lámpara se enciendan y apaguen siguiendo la cadencia de los latidos. Arte y tecnología unidos en una singular obra que simboliza muy bien lo que es el Anthem of the Seas.


Pulse Spiral. La lámpara que cobra vida.
(Foto: autor desconocido)


Uno de los puntos importantes en cualquier crucero es la restauración y en el Anthem of the Seas como no podía ser de otra manera también se ha tenido muy en cuenta. A diferencia de lo que hasta ahora era habitual en el sector, la Quantum Class no incorpora en sus buques ningún restaurante principal con su doble turno de comidas para dar cabida a todo el pasaje sino que Royal Caribbean se ha decantado por primera vez en su historia en lo que han llamado sistema dinámico de comidas donde los pasajeros no tienen una mesa asignada sino que pueden elegir una u otra opción de restauración en función de la ocupación de ésta.


American Icon Grill, una de las opciones de restauración dentro de la vasta oferta que ofrece el Anthem of the Seas.
(Fuente: criuise.co.uk.)


Partiendo de este esquema el Anthem of the Seas ofrece cinco opciones de restauración principales incluídos en el precio del pasaje: American Icon Grill (comida americana), Chic (cocina contemporánea), Coastal Kitchen (cocina mediterránea), The Grande Restaurant (la opción más parecida a lo que sería un restaurante principal) y Silk (especializado en cocina asiática). Además de éstos  existen siete restaurantes más pero que se pagan aparte: Son el Chef´s Table, Chops Grille (un asador), Izumi (restaurante japonés), Jamie´s Italian (dirigido por el afamado Jamie Oliver), Johnny Rockets (americano años 50-60), Michael´s Genuine Pub y Wonderland (cocina creativa). Y todo ello sin contar el habitual buffet Windjammer o los diversos bares a lo largo y ancho de las 16 cubiertas de la nave donde también se puede picotear algo. Ya ven que pasar hambre a bordo del Anthem of the Seas resulta casi imposible.


En el interior del Izumi, el restaurante especializado en comida japonesa.
(Fuente: cruise.co.uk)


 Es hora de darse una vuelta por los alojamientos del  Anthem of the Seas, una vuelta muy pequeña eso sí porque resultaría casi imposible describir todas y cada una de las infinitas posibilidades que ofrece este buque entre sus 2.090 camarotes repartidos por 11 cubiertas (de la 3 a la 13).


 Hay muuuuuchos camarotes donde escoger...
(Foto: Manuel Candal)


Destacan en la popa de las cubiertas 9 y 10 las espectaculares Royal Loft Suites, camarotes de dos pisos con capacidad para un máximo de 6 personas y con un tamaño de 152 metros cuadrados. En el nivel inferior encontramos una sala de estar/comedor con un sofá convertible en cama, otra sala con pantalla de TV y sofá también convertible en cama y un baño completo con ducha, además de dos balcones que suman en total 48 metros cuadrados de los cuales uno de ellos está provisto de jacuzzi. En el nivel superior el dormitorio con cama de 1´80 metros de ancho y baño con bañera, vestidor independiente y un balcón con jacuzzi doble.



Arriba: Los espectaculares lofts del Anthem of the Seas, lo más parecido a una mansión en alta mar.
Abajo: Las flechas rojas indican la ubicación de los lofts, a popa del Anthem.

(Fuente foto de arriba: Royal Caribbean)


Como principal novedad el Anthem of the Seas incorpora los camarotes interiores con balcón virtual, una buena opción para aquellos que buscan un precio asequible pero que no quieren perder la oportunidad de tener unas buenas vistas desde la propia habitación. Estos camarotes van equipados con pantallas de alta definición del suelo al techo en las que se proyecta una imagen del exterior creando así la ilusión de un balcón. Para añadir más verosimilitud estos balcones virtuales llevan un sistema de altavoces donde se oye el sonido del mar. La imagen proyectada es la vista en tiempo real de manera que tanto los pasajeros de los camarotes exteriores como los de los interiores pueden ver lo mismo al mismo tiempo, con la salvedad de que unos lo hacen de manera real y para los otros es un simple efecto visual. En total el navío ofrece 375 camarotes con esta característica.


Prohibido asomarse al balcón: es virtual.
(Fuente: cruise.co.uk)


Éstas son sólo unas pinceladas de lo que esconde en su interior el Anthem of the Seas pero se podría hablar horas y horas del resto de sus impresionantes instalaciones: Del Royal Theatre, que con sus tres cubiertas de altura (3, 4 y 5), sus 1.299 butacas y su puntero equipamiento tecnológico ofrece espectáculos en vivo y cine 3D. Del Casino Royale (cubierta 3) con sus múltiples opciones para el juego, desde la ruleta al póker. Del flowrider (cubierta 16), el ya famoso simulador de surf que es ya una de las señas de identidad de la naviera. De la pared de escalada de más de 9 metros de altura situada en la cubierta 14. Del H2O Zone, también en la 14, un completo parque acuático para los niños. De la enorme pantalla de 20 metros cuadrados localizada en la zona de piscinas para visionar películas al aire libre. De su equipadísimo gimnasio que ofrece una panorámica inigualable desde lo alto de la proa mientras se ejercita el cuerpo. De su sublime spa, de su relajante solarium o de sus innumerables piscinas, una de ellas con techo retráctil por si el astro rey no se deja ver. Al Anthem of the Seas no le falta de nada.


El Solarium se sitúa en la proa del Anthem of the Seas.
(Fuente: cruise.co.uk)


Por no faltar no le falta ni una jirafa gigante ataviada con un bañador retro y su correspondiente aro salvavidas. Se llama "Gigi", la podemos encontrar a estribor en la cubierta 14 al lado del rocódromo y su función es meramente estética. Bueno también vale como elemento diferenciador para distinguir al Anthem de su gemelo Quantum of the Seas, que lleva como "polizón" un gigantesco oso rosa. "Gigi" mide 10 metros de alto pesa 4 toneladas, está compuesta por 15 partes ensambladas y es la pieza de arte más grande a bordo del Anthem of the Seas formando parte de una colección repartida por las 16 cubiertas de la nave y que en conjunto ha costado unos 4 millones de euros.


¡Qué ven mis ojos!. Sí, las jirafas también tienen derecho a hacerse un crucerito...


Con "Gigi" cerramos el breve recorrido realizado en estas últimas entradas por este colosal barco que asombra por su tamaño, si, pero que deja de piedra por su tecnología y que lo convierten en el barco de cruceros más "hi-tech" de los mares. ¿Y por qué no rebautizarlo como Hi-Tech of the Seas? ahí queda la propuesta... Para acabar quisiera dar las gracias a todos los que de una u otra manera han colaboirado en la elaboración de estos posts: buena parte de la información está sacada del estupendo blog de Malcolm Oliver y las fotos para este reportaje, además de las realizadas por el que escribe, están sacadas en gran medida de diversas páginas de internet aunque también he contado con la inestimable colaboración de mi amigo Manuel Candal, parte vital para que este blog salga adelante.


(Foto: Manuel Candal)



martes, 23 de junio de 2015

"Hoy nos visitó..." Ventura





Hoy nos visitó el buque Ventura, de la naviera P&O.




El megacrucero de la compañía británica llegó a primera hora de la mañana procedente de Funchal. Su entrada se produjo bajo una intensa niebla que retrasó la maniobra más de lo habitual al tener que moderar el buque su velocidad por cuestiones de seguridad. A bordo casi 3.500 pasajeros, británicos en su totalidad, que aprovecharon la mañana para conocer un poco mejor la ciudad. A Coruña es la última parada del Ventura antes de concluír viaje el próximo jueves en Southampton, una singladura de 15 días de duración con salida y llegada en la ciudad inglesa y escalas en Lisboa, Arrecife, Gran Canaria, Sta. Cruz de Tenerife, Sta. Cruz de La Palma y Funchal.


 La niebla fue la protagonista durante la entrada del Ventura.


Construído en los astilleros italianos Fincantieri y puesto en servicio en abril de 2008, el Ventura fue en su momento el mayor buque de cruceros de todos los tiempos dedicado al mercado británico gracias a sus 116.000 toneladas de registro bruto y sus colosales dimensiones de 290 metros de eslora, 36 metros de manga y 8´5 metros de calado.




La de hoy es la segunda visita a nuestra ciudad de las seis que el Ventura tiene previsto hacer a lo largo de este 2015. Como curiosidad hay que decir que el buque será el último integrante de la flota en adquirir los nuevos colores corporativos de la P&O con la chimenea azul y la enorme bandera británica pintada en la proa.


Los tradicionales colores de la P&O se resisten a desaparecer del Ventura.


Tras unas nueve horas en la ciudad el Ventura zarpó pasadas las seis de la tarde rumbo a tierras británicas. Por aquí lo esperamos de nuevo el próximo 24 de julio.





Todas las fotos del esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad su autoría.


sábado, 20 de junio de 2015

Hi-Tech (Parte II)





Tras un breve repaso en el post anterior de la pequeñas peculiaridades de la naviera propietaria del Anthem of the Seas, Royal Caribbean, y el rol que ésta desempeña dentro de la industria crucerística, es hora de adentrarnos en las entrañas de este prodigio tecnológico que nos visitó la semana pasada. Como tratar de comentar todo lo que esta bestia de la ingeniería naval esconde en su interior de manera más o menos breve sería un acto abocado al fracaso voy a tratar de hacer un repaso por las principales instalaciones que los afortunados pasajeros pueden encontrar a bordo del Anthem of the Seas y para empezar que mejor manera que hacerlo por todo lo alto.




Y es que si algo llamó la atención del Anthem of the Seas a los coruñeses el pasado viernes aparte de su descomunal tamaño era esa especie de grúa telescópica coronando el buque. Se trata del NorthStar, una torre-mirador inspirada en el famoso London Eye y que se eleva sobre el nivel del mar hasta los 90 metros cuando se halla completamente extendida ofreciendo unas inigualables vistas de 360 grados. La experiencia en esta cápsula acristalada dura unos 10 minutos y no requiere de reserva previa si bien en momentos puntuales, como puede ser la entrada en un puerto por ejemplo, las colas pueden ser importantes. La capacidad del NorthStar es de 14 pasajeros por trayecto y su servicio se interrumpe con condiciones climatológicas adversas.



Arriba: El Anthem of the Seas llegando a A Coruña en pleno "clímax".
Abajo: La cápsula del NorthStar está claramente inspirada en el célebre London Eye.

(Foto abajo: Royal Caribbean)


Puede que para los pasajeros más aventureros la experiencia de estar suspendidos a casi un centenar de metros sobre el mar no sea suficiente por lo que el Anthem of the Seas ofrece una alternativa más excitante: volar. Junto a la cápsula NorthStar la otra gran novedad del navío es el Ripcord. Situado a popa de la cubierta 16, el Ripcord es un túnel de viento vertical de 8 metros de altura y 2 metros de diámetro que actúa como simulador de paracaidismo gracias a sus potentes ventiladores que generan una corriente de viento de 280 km/h. Tas una serie de instrucciones a cargo de los monitores, un vídeo explicativo y la colocación de los elementos de seguridad, que incluye el mono, las gafas, el casco y los tapones para los oídos, los intrépidos pasajeros que se atrevan con esta nueva atracción experimentarán lo más parecido a la sensación de volar durante un par de minutos. Si la opción del Ripcord nos parece demasiado arriesgada, para los más timoratos existe la alternativa de disfrutar de este simulador desde el bar situado al lado y contemplar las demostraciones que periodicamente realizan los monitores.



Arriba: El Ripcord, el simulador de paracaidismo a bordo del Anthem justo detrás de otro simulador, el Flowrider, en este caso para la práctica del surf.
Abajo: Una vez más Royal Caribbean ha dejado volar su imaginación.
 
(Fuente: Royal Caribbean)

  
Completando el trío de "gadgets" más novedosos y más tecnológicos a bordo del Anthem of the Seas encontramos el Bionic Bar, en la cubierta 5. Se trata de una buena opción tras soltar adrenalina a chorros en el simulador de paracaidismo; tomar una buena copa servida por un eficiente camarero. Sólo hay un "pero" y es que en el Bionic Bar no hay camareros. Como "barman" encontraremos dos brazos robóticos que se encargan de preparar el combinado que le pidamos de una extensa carta. En total estos brazos hidráulicos preparan dos bebidas por minuto, unas 1000 bebidas al día. 


Los "barman" del Bionic Bar.
(Fuente: shipmonk.co.uk)


¿Y cual es la utilidad de ésto?. Basicamente ninguna. Pura atracción visual. Royal Caribbean es experta en incluír en sus buques ciertas zonas o instalaciones con gran derroche de técnica (y dinero) pero dudosa practicidad. Un ejemplo lo encontramos en los navíos de la clase Oasis; en mitad del Royal Promenade, la enorme calle comercial que atraviesa cada nave, se encuentra el Rising Tide Bar, un bar ascensor que sube y baja una altura de dos cubiertas mientras los clientes degustan sus bebidas ¿Con que objeto?. Ninguno. Es simplemente una demostración de fuerza que ellos mismos definen como "because we can" ("porque podemos") y que prueba que, a poderío tecnológico, no hay quien supere a Royal Caribbean.


A bordo del Oasis of the Seas (y de su gemelo Allure) podemos encontrar el Rising Tide Bar, un bar ascensor de dudosa utilidad.
(Foto: autor desconocido)


Volviendo a las cubiertas altas, concretamente a la 15, aparece uno de los mayores espacios públicos del Anthem of the Seas, el Seaplex, el mayor complejo dedicado a los deportes que podemos encontrarnos en alta mar y que cuenta con espacios para la práctica de diversas actividades, tales como el baloncesto o el patinaje sobre ruedas. También presenta una zona para realizar diversos ejercicios circenses tales como clases de trapecio, una instalación que apareció por primera vez en el año 2008 a bordo del buque Ventura. Pero la auténtica novedad en el SeaPlex es la presencia de una pista de coches de choque con un total de 30 vehículos que funcionan con baterías eléctricas. En los alrededores de esta pista encontramos un área para practicar otros "deportes" tales como el tenis de mesa, el futbolín e incluso echar una partida en las consolas. Por la noche el SeaPlex cambia por completo para transformarse en un complejo de ocio nocturno con su propia cabina de Dj.


 
¿Coches de choque en alta mar?. Otro punto para Royal Caribbean.
(Fuente: telegraph.co.uk)


Y ya que hablamos de grandes espacios es imprescindible citar el Two70 degree Loung, una de las más espectaculares estancias públicas a bordo del Anthem of the Seas, no sólo por su tamaño ya que ocupa tres cubiertas en la popa del Anthem (cubiertas 4, 5 y 6) con ventanas del suelo al techo que otorga una impresionante panorámica de la estela que va dejando el barco en su avance, sino también por el ingente acopio de tecnología que presenta; para hacerse una idea de esta última característica un dato: el coste de este especatular espacio es por sí solo mayor de lo que costó en su día consruír el primer buque de la naviera Royal Caribbean. En esencia el Two70 Degree Lounge funciona como espacio de entretenimiento, con bares y música en vivo y por la noche se transforma en una especie de teatro, que exhibe shows en directo con grandes efectos de luz y sonido.



Arriba: El Two70 Lounge es la estancia de mayor tamaño a bordo del Anthem of the Seas y cambia su función del día a la noche
Abajo: Detalle de la popa acristalada justo donde se ubica este salón.

(Foto arriba: cruise.co.uk)


 El nivel de tecnología derrochado por este buque es impresionante pero no se circunscribe sólo a las instalaciones de a bordo para el disfrute del pasaje; en otras muchas áreas el Anthem of the Seas presume también de ser el navío más "hi-tech" de la industria crucerística; un ejemplo lo encontramos en las wow bands, un nuevo sistema de identificación para los pasajeros consistente en unas pulseras multifunción que permiten desde abrir la puerta del camarote a pagar bebidas en los diferentes bares del buque.


Tecnología al alcance de la mano.
(Fuente: Royal Caribbean)


Todavía nos quedan muchas cosas que descubrir del Anthem of the Seas y de sus asombrosos y tecnológicos interiores pero eso será en la siguiente entrada...


El Anthem esconde muchas más cosas... que veremos en el próximo post.