viernes, 18 de mayo de 2018

Mirada al horizonte


(Foto: José R. Montero)


En el puerto de Vigo están más que acostumbrados a recibir a grandes novedades del sector de los cruceros. Las excelentes instalaciones olívicas cuentan con el beneplácito de las principales navieras, que suelen incluír a la urbe viguesa en los itinerarios inaugurales de sus nuevos buques. Este pasado lunes tuvo lugar un nuevo estreno de esos que podríamos catalogar como "estelares" con la visita del Carnival Horizon, el nuevo buque insignia de la naviera Carnival.


El Carnival Horizon protagonizó el pasado lunes el esterno más destacado del presente año en el puerto de Vigo.
(Foto: José R. Montero)


Procedente Lisboa el nuevo "Horizonte" de la naviera Carnival llegó  a primera hora de la mañana a la dársena olívica que suma de esta manera un nombre más a la impresionante lista de ilustres visitantes llegados por mar. A bordo de la nave de bandera panameña 4.100 pasajeros, estadounidenses y canadienses en su inmensa mayoría, que estos días realizan una ruta trasatlántica de dos semanas de duración iniciada el pasado 9 de mayo en Barcelona y que tras visitar Málaga, Gibraltar, Lisboa y tierras gallegas comenzaron una semana de exclusiva navegación trasatlántica hacia el puerto de Halifax (Canadá) antes de finalizar el viaje en la ciudad de Nueva York el próximo día 23. En "la ciudad que nunca duerme" tendrá lugar la ceremonia oficial de bautizo de la nave que contará como madrina con la actriz norteamericana Queen Latifah.


A primera hora de la mañana el inmenso Carnival Horizon efectuaba la maniobra de entrada en el puerto de Vigo.
(Foto: José R. Montero)


En esta ocasión la travesía que ha llevado al Carnival Horizon a visitar Vigo no ha sido sin embargo el viaje inaugural de la nave; éste se produjo a mediados de abril siendo su actual ruta la segunda travesía oficial del buque y la que supone su reposicionamiento hacia su futuro lugar de trabajo, el puerto de Nueva York, que será su base de cruceros durante el verano. A mediados de septiembre el Horizon podrá proa a aguas más cálidas posicionándose en Miami, su puerto de salida durante los próximos 2 años. De esta manera Vigo se ha convertido en la última ciudad europea en ser visitada por el Carnival Horizon por mucho tiempo.


Durante su estancia en tierras olívicas se efectuaron los habituales ejercicios con los botes salvavidas.
(Foto: José R. Montero)


Construcción nº 6243 de los astilleros Fincantieri, en su sede de Porto Marghera, el Carnival Horizon es un buque de 133.500 toneladas de registro bruto que tiene unas dimensiones principales de 323 metros de eslora, 37 metros de manga y un calado de 8´2 metros. En sus 15 cubiertas dedicadas al pasaje el recién estrenado megacrucero puede albergar a 3.960 pasajeros en acomodación doble a los que hay que sumarles las 1.450 personas que forman su tripulación. A nivel mecánico el Carnival Horizon lleva la  propulsión diesel-eléctrica habitual de este tipo de unidades, formada aquí por cinco motores diesel, dos MAN 14V48/60CR y tres MAN 8L48/60CR que alimentan a la planta eléctrica encargada de generar una potencia máxima de 62.400 KW. No hay hélices; su lugar lo ocupan dos pods azimutales Azipod XO de la firma ABB que impulsan el conjunto hasta los 23 nudos de velocidad máxima. El buque cuenta además con lo último en tecnología para cumplir con las estrictas normas medioambientales destacando su avanzado sistema de limpieza de gases de escape que reduce al mínimo las emisiones contaminantes.


(Foto: José R. Montero)
 

Por estos lares no suelen ser habituales los buques de la naviera Carnival al estar orientados hacia el mercado norteamericano pero por ello no debemos cometer el error de pensar que esta firma es una desconocida en el sector; todo lo contrario. Fundada en 1972 Carnival Cruise Line es la naviera de cruceros con la mayor flota del mundo, en la actualidad compuesta por 26 navíos, los conocidos como los "Fun Ships". Suponen uno más que su archirrival, la Royal Caribbean, para un total de 66.000 plazas disponibles que le hacen copar una cuota de mercado del 17%. El Carnival Horizon es la segunda unidad de la Vista Class tras el iniciador de la saga el Carnival Vista, botado de 2016. El nombre de esta clase de buques puede llevar a confusión puesto que se denomina incomprensiblemente igual que la serie a la que pertenecen el Oosterdam de Holland America, el Arcadia de P&O o los Queen Elizabeth y Queen Victoria de Cunard, que no guardan ninguna relación con esta nueva clase. Una tercera unidad de la "nueva" Vista Class, el Carnival Panorama, llegará en 2019 y se construirán a mayores dos unidades para Costa Cruceros (propiedad también del grupo Carnival) que verán la luz en 2019 y 2021 respectivamente, siendo la primera de ellas el Costa Venezia.


(Foto: José R. Montero)


A bordo el Carnival Horizon cuenta con todo lo necesario para distraer a la clientela durante una semana y que el itinerario sea sólo una simple excusa. Se trata de un gran megaresort flotante concebido para el ocio de todo aquel que suba a bordo. Cuenta con un teatro/cine IMAX, un formidable spa de dos plantas, un parque acuático con un tobogán de 136 metros de largo, un solarium sólo para adultos, varias salas de espectáculos y pubs, 12 restaurantes e infinidad de bares donde tomar algo. Entre las opciones de entretenimiento destaca, por estrambótica el SkyRide, una suerte de paseo en una bicicleta (le llamaremos así) suspendida sobre dos raíles situados en la cubierta más alta de la nave y no apta para los que sufran de vértigo. La atracción permite competir por obtener el tiempo más rápido cubriendo el circuito o simplemente disfrutar de unas impresionantes vistas de todo lo que rodea al barco.


Tirolina + bicicleta = Skyride.
(Fuente: seatrade-cruise.com)


A las siete de la tarde el Carnival Horizon se despidió de todos los vigueses poniendo proa a la bocana de la ría, custodiada por las paradisiacas Islas Cíes. Por delante muchas jornadas de navegación antes de que su pasaje vuelva a pisar tierra, ya en territorio canadiense. Y mientras el gigante norteamericano se perdía en el horizonte los vigueses comenzaban a descontar los días para la llegada de su próxima estrella, un nuevo y colosal navío de pasaje que inscriba su nombre en letras de oro junto al de la dársena olívica. Agradecimientos a mi buen amigo Jose Montero que cubrió la escala inaugural del Carnival Horizon en Vigo y que es el autor de las estupendas fotos que ilustran este post.


(Foto: José R. Montero)


jueves, 17 de mayo de 2018

Luxurissima





El pasado sábado los buques Serenissima y Silver Muse cerraron la primera quincena del mes cruceristico por excelencia en A Coruña con unos registros más que satisfactorios; un total de 10 recaladas en apenas 12 días. No está nada mal y aún nos queda la otra mitad del mes que promete un número muy similar de visitas, pero hoy toca analizar a los dos buques anteriormente mencionados, haciéndolo como siempre por estricto orden de llegada.


Dos navíos de gran lujo coincidieron en la dársena coruñesa el pasado sábado.
  

Sobre las siete de la mañana el Silver Muse maniobraba ya en aguas interiores del puerto herculino a la búsqueda de su punto de amarre en el muelle de trasatlánticos. A bordo de esta musa plateada llegaron algo más de 500 pasajeros en el transcurso de unas vacaciones de ensueño; una travesía de 7 noches de duración iniciada el pasado día 7 en Dublín y cuyo marcado acento irlandés incluía escalas en Waterford y Cork antes de recalar en nuestra ciudad, tras la cual tuvo lugar una última parada en Leixoes ante de finalizar la ruta en Lisboa este martes. Pasar una semana a bordo de este paraíso flotante obviamente no sale  barato: los precios para esta singladura partían desde los 5.200 euros en el alojamiento más sencillo que refiriéndose al Silver Muse supone hablar de una suite de 30 metros cuadrados además de un servicio (casi) todo incluído. Silversea ofrecía además la posibilidad de ampliar el itinerario en 6 jornadas continuando viaje desde Lisboa hasta Barcelona con escalas intermedias en Cádiz y Málaga aumentando eso sí las tarifas hasta los 10.000 euros de base.


Puestos a hacer una travesía por mar, el Silver Muse es una de las opciones más lujosas que podemos escoger dentro del vasto abanico de la oferta crucerística actual.


El Serenissima por su parte no quiso hacer madrugar tanto a los shipspotters que se acercaron a "afotarlo" (todo un detalle por su parte) y no apareció por las proximidades del Castillo de San Antón hasta poco antes de las ocho. Sus discretas dimensiones no levantaron gran expectación; a decir verdad pocos de los allí presentes podrían asociar su imagen a la de un buque de cruceros prototípico, pareciendo más un buque oceanográfico que otra cosa, pero como siempre existe una buena razón que explica este curioso aspecto como veremos después. A bordo del pequeño buque de pasaje operado por el touroperador Noble Caledonia llegaron a la ciudad 69 cruceristas, todos ellos británicos, que se encuentran en mitad de un crucero de 11 noches iniciado en Lisboa y que finalizará el próximo sábado en la ciudad inglesa de Portsmouth. El pequeño tamaño de la nave le permite hacer paradas en puertos inaccesibles para la mayoría de los megacruceros o lugares poco habituales en el circuito crucerístico lo que añade altas dosis de exclusividad a sus rutas. Así la singladura actual del Serenissima incluye escalas en Tresco, en el archipiélago británico de las Sorlingas, la villa francesa de Douarnenez o Vilagarcía de Arousa, dársena de la cual procedía el navío de bandera sanvicentina (de San Vicente y Granadinas) a su llegada a  A Coruña. Los precios de este crucero partían desde los 4.200 euros.


El Serenissima es un bellísimo y atípico buque de cruceros.


Podría dar como dato referido a nuestros dos navíos protagonistas de hoy que entre ambos suman la friolera de 59 años y no estaría faltando a la verdad pero lo cierto es que la frase llevaría completamente a engaño; sus respectivos perfiles ya delatan que estamos ante dos buques de épocas completamente distintas siendo el Silver Muse un "recién nacido" y el Serenissima un "viejo rockero" que sigue dando guerra a pesar de llevar sobre sus cuadernas muchas millas navegadas. A continuación os daré unos cuantos detalles acerca de estos dos excepcionales barcos.




El Silver Muse celebraba hace unas semanas su primer año de exitosa carrera comercial. Fue botado en abril de 2017 en los astilleros Fincantieri, en su sede de Sestri Ponente, en Génova y presume de ser uno de los buques de pasaje más lujosos del mundo. Hablamos de un buque de 40.700 toneladas de registro bruto y que cuenta con unas medidas principales de 213 metros de eslora por 27 de manga. A la vista de estos datos puede parecernos un buque de dicretas proporciones pero para su naviera, la italomonegasca Silversea, es todo un coloso; de hecho es su buque insignia. Su diseño se basó en las líneas del Silver Spirit, su unidad predecesora, al que nuestro protagonista de hoy supera en un 10% en volumen y capacidad y al que mejora, si es que esto es posible, en lujo y calidad de servicio a bordo.




El Muse, uno de los navíos más lujosos que surcan los mares, tiene capacidad para 596 pasajeros alojados en alguna de las 298 suites (no hay camarotes) repartidas a lo largo y ancho de sus 8 cubiertas de pasaje (de la 4 a la 11). Da cuenta de la calidad de servicio a bordo su cifra de tripulantes: 411 que otorga al navío un ratio de pasajero por tripulante de 1´4 o su ratio espacio por pasajero (el equivalente a decir cuanto barco "le toca" a cada crucerista) y que alcanza el 68´2, una auténtica animalada si tenemos en cuenta que el umbral de lujo lo marca el dígito 40.


La naviera Silversea es una de los mayores exponentes del lujo en alta mar compitiendo en exclusividad con Hapag Lloyd, Seabourn o Regent Seven Seas.


Si el Silver Muse presume de novedad el caso del Serenissima es todo lo contrario; se botó hace la friolera de ¡¡¡58 años!!!! en los astilleros Trondheims Mekaniske Verksted de la ciudad noruega de Trondheim para la naviera Nordenfjeldkses Dampskipsselskap (NFDS) con el objetivo de sustituír al último de sus buques de vapor en la ruta entre las ciudades noruegas de Bergen y Kirkenes. El por entonces denominado Harald Jarl demostró su buen hacer en esta difícil ruta durante dos décadas gozando de una tremenda popularidad hasta que a finales de los 80 el navío fue vendido a intereses norteamericanos. En su nueva aventura comercial el navío fue rebautizado como Andrea y reconvertido en buque de cruceros de expedición para lo cual se le sometió a una profunda reforma en la que destacó la decoración de los espacios interiores, con un estilo retro muy apreciado por el público. En 2009 tras la quiebra de su naviera el veterano Andrea parecía abocado al desguace ante la inminente  entrada en vigor de la exigente normativa SOLAS 2010 que acabaría mandando al desguace a muchos navíos clásicos, pero pese a tener todas las papeletas de desaperecer el buque esquivó su fatal destino.


Nuestro Serenissima en sus comienzos allá por la década de los 60 y bautizado con su nombre original de Harald Jarl.
(Foto: Serenissima Cruises)


En 2012 el navío fue comprado por la Premier Cruises que llevó su nueva adquisición hasta los astilleros Solinbrodogradnja de Vranjic (Croacia) no sólo para adaptarlo a la nueva normativa sino  también para realizarle una puesta al día integral que incluyó la adición de cuatro nuevas suites con balcón privado en la cubierta 5, la instalación de varias zodiacs para poder utilizarse en aquellas escalas que así lo permitiesen y sobre todo un nuevo nombre en su amura, el que luce actualmente y que hace referencia al apodo con el que es conocida la ciudad de Venecia. En la actualidad el Serenissima es un buque de 2.632 toneladas de registro bruto que cuenta con unas dimensiones de 87´4 metros de eslora y 13´2 metros de manga con capacidad para 107 pasajeros atendidos por 53 tripulantes.



Arriba: El Serenissima es un buque de cruceros muy pequeño, tanto que en esta foto parece más una maqueta que un   barco real
Abajo: El emblema de la nave, su mástil/chimenea, sigue invariable desde 1960.



Tras compartir atraque por unas horas en el muelle de trasatlánticos el dúo protagonista de la jornada del sábado deshizo su fugaz asociación a las cinco de la tarde con la partida del Silver Muse rumbo a tierras portuguesas. Una hora más tarde fue el Serenissima el que soltó amarras para dirigirse en su caso al puerto de Gijón. Las escalas de cruceros se toman un pequeño descanso por unos días antes de afrontar una nueva semana grande, la que transcurrirá del 21 al 27 de este mes y en la que hay previstas hasta un total de 7 recaladas. Preparen las cámaras, shipspotters.


El exclusivo Silver Muse se despide de los coruñeses hasta el próximo año.


Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

lunes, 14 de mayo de 2018

Princesa a reacción





El pasado jueves tuvo lugar una nueva escala en la ciudad dentro del mes con más visitas de cruceros de todo el año. Y no fue una más; se trataba de una escala inaugural a cargo del espectacular Sapphire Princess.




A primera hora de la mañana el Sapphire Princess inscribía su nombre en el libro de ilustres visitantes del puerto herculino. El buque operado por la naviera norteamericana Princess Cruises, la del buque de "Vacaciones en el Mar", trajo a bordo en su debut en A Coruña a algo más de 2.500 cruceristas que estos días se encontraban realizando un crucero de una semana de duración iniciado el pasado día 5 en el puerto de Southampton, su base de operaciones hasta finales de octubre, y que ha incluído escalas en S. Peter Port (isla de Guernsey), Le Verdon (Francia), y Bilbao. A Coruña era la última parada de la singladura antes de regresar al punto de inicio donde los pasajeros, británicos en su mayoría, desembarcaron el pasado sábado.


El Sapphire Princess llegó a la ciudad con la totalidad de sus billetes vendidos.


Como mencioné al principio la escala del Sapphire Princess tiene una mayor relevancia si cabe al tratarse de su estreno en la ría herculina, el segundo del año tras el protagonizado hace unos días por el veterano Ocean Adventurer, aunque bien podríamos considerarlo el primer debut "en serio" ya que la visita del pequeño buque de expedición el pasado día 2 fue una breve escala de poco más de una hora para recoger al pasaje previamente desembarcado, además de por el hecho de que este buque ya había visitado la urbe herculina con otros nombres. Sea el primero o el segundo un estreno es un motivo más que suficiente para que os cuente de manera pormenorizada algunos detalles de este impresionante ingenio flotante que es el Sapphire Princess, comenzando por algunas de sus cifras más destacadas.


Conozcamos mejor a la "Princesa Zafiro"


Construído en los astilleros Mitsubishi Heavy Industries de la ciudad nipona  de Nagasaki y puesto en servicio en mayo de 2004, el Sapphire Princess es un buque de 115.178 toneladas de registro bruto que tiene como dimensiones principales una eslora de 288´3 metros, una manga de 37´5 metros y un calado de 8´5 metros. En sus 13 cubiertas de pasaje esta gigantesca princesa ofrece capacidad para 2.674 pasajeros en doble ocupación gracias a sus 1.337 camarotes de los cuales 750 (el 56% del total) presentan terraza privada. La tripulación la componen 1.238 personas. A mediados de 2014 el Sapphire Princess fue reabanderado y ahora luce enseña británica, con Londres como puerto de registro. Su "callsign" es 2HFZ6.




El Sapphire Princess pertenece a la Grand Class, una prolífica y exitosa familia de navíos compuesta por un total de 11 unidades que surgió en 1998 con la irrupción del por aquel entonces revolucionario y mayor buque del mundo, el Grand Princess. De su original diseño fueron surgiendo el resto de sus hermanos a los que incorporaron diversas variaciones respecto al concepto original, cambios que sirven para clasificar a las 11 unidades en diferentes subclases. Nuestro protagonista de hoy se engloba junto a su gemelo Diamond Princess, construído el mismo año, en la Gem Class y respecto al modelo inicial del Grand Princess la principal variación es la localización de la discoteca SkyWalkers que en el iniciador de la saga aparecía en lo más alto de la popa suspendida a modo de alerón, mientras que en el Sapphire la vemos encastrada por detrás de la chimenea. Este cambio surgió al observarse problemas estructurales en esta cubierta por su disposición tan inusual, lo que acabó obligando en el caso del buque Grand Princess a su reubicación en una posición más convencional. Los buques de la subclase Gem Class son los únicos de toda la famila Grand Class que no fueron construídos en Europa.



La principal diferencia a nivel externo de los integrantes de la Grand Class estriba en la disposición de la discoteca SkyWalkers. En el diseño original como en el Golden Princess (arriba) dicha instalación se sitúa como una especie de alerón en lo alto de la popa. Problemas estructurales obligaron en las unidades siguientes, como en el caso del Sapphire Princess (abajo) a situar esta estructura en una posición más convencional, justo detrás de la chimenea.

(Foto Golden Princess: autor desconocido)


A los que se acercaron en algún momento del pasado jueves a contemplar la imponente estampa del Sapphire Princess no les pasaría desapercibido un detalle que posiblemente sea el rasgo más definitorio de la nave: dos enormes toberas sobresaliendo de los laterales de la chimenea. ¿Acaso el buque lleva propulsión a reacción como los aviones modernos?. ¿El capitán lleva en el puente un botón de ignición que activa esos dos cohetes cuando se le hace tarde?. No, no van por ahí los tiros...


¿Princesa a reacción?


Las estructuras en forma de tobera en lo alto de la chimenea del Sapphire Princess tienen una mera función ornamental, pero además de adornar sirven para identificar el especial sistema de propulsión de este navío. A diferencia de la habitual propulsión diésel-eléctrica comunmente empleada en este tipo de buques, el Sapphire Princess tiene un sistema de propulsión CODAG (iniciales de Combined Diesel and Gas) en el que a mayores de los habituales motores diesel se incorpora una turbina de gas que entra en acción cuando el buque requiere alcanzar altas velocidades. En este sistema los motores diesel van, como es habitual, en la base del barco mientras que la turbina de gas General Electric LM2500+ de 25 MW va situada en lo alto del navío, en la estructura de la chimenea pero, repito, nada tiene que ver con esas toberas que vemos y que son de pega. Este sistema de propulsión se popularizó hace ya muchos años en unidades de guerra, que requieren alcanzar grandes velocidades en momentos puntuales. En el sector crucerístico no está tan extendido apareciendo por primera vez en el año 2000 con la construcción del Celebrity Millenium (que no es un CODAG sino un COGES, o buque con propulsión combinada de gas y vapor). Desde entonces otros navíos han optado por las turbinas siendo el caso más conocido el del mediático Queen Mary 2, que no lleva una sino dos turbinas de gas debido a que por su condición de trasatlántico necesita desarrollar altas velocidades. Cuatro son los buques de la naviera Princess Cruises que tienen propulsión CODAG: son además de nuestro protagonista de hoy, su gemelo Diamond Princess y dos unidades ligeramente más pequeñas, los idénticos Coral y Island Princess. Los 4 lucen esas toberas decorativas que indican su especial tipo de propulsión.


Los buques de la Millenium Class de Celebrity Cruises, como el Celebrity Constellation que vemos en esta foto, fueron los primeros buques de cruceros en incorporar propulsión mediante turbinas si bien se trata de un sistema diferente al que incorpora el Sapphire Princess.


Volviendo al pasado jueves y tras pasar buena parte del día atracado en puerto, a las séis de la tarde el Sapphire Princess dio por concluída su primera visita a la ciudad  soltando amarras y poniendo rumbo a tierras británicas. El buque de Princess Cruises regresará a A Coruña el próximo año, concretamente el 27 mayo.





Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

sábado, 12 de mayo de 2018

Efemérides (IV): Escala inaugural del Ventura





Tal día como, un 11 de mayo pero de 2008 hacía su escala inaugural en A Coruña el buque Ventura de la naviera P&O un mes después de su botadura oficial en el Reino Unido.


Hoy se cumplen 10 años del debut del Ventura en el puerto coruñés.


Aquella histórica jornada de la que hoy se cumplen 10 años los coruñeses quedamos asombrados con el tamaño del Ventura, y no era para menos: 116.017 toneladas de registro bruto, 291´4 metros de eslora, 36 de manga y un calado de 8 metros convertían por aquel entonces a este recién estrenado titán de los mares en el buque más grande de todos los tiempos en operar para el mercado británico y el noveno  en el ránking de buques de pasaje más grandes del mundo. Actualmente el Ventura no aparece ni entre los 40 primeros puestos de este listado, lo que da muestras del imparable crecimientto (en todos los sentidos) experimentado por la industria crucerística. Pese a sus colosales dimensiones en su primera visita a A Coruña el barco tampoco batió ningún récord teniendo que contentarse con la medalla de bronce  tras el Navigator of the Seas y el mediático Queen Mary 2, que debutara en la dársena herculina en el año 2004.


Con su debut el Ventura se convirtió en el tercer buque de pasaje más grande de todos los tiempos en atracar en A Coruña.


Además de por sus faraónicas dimensiones el Ventura llamó la atención en su primera estancia en aguas herculinas por sus rotundas formas en las que llama la atención su imponente puente de mando que se alza en la cubierta 14 (el barco tiene 18 cubiertas numeradas de la 1 a la 19 y sin la 13) con sus alas apoyadas en dos gruesos pilares de acero que nacen tres pisos más abajo. Su proa también destaca por permitir a sus pasajeros un acceso techado hasta el extremo, posibilidad que no muchos buques ofrecen en la actualidad y que le otorga al Ventura ese look tan característico. Su diseño sin embargo, pese a ser inédito por aquel entonces en nuestra ciudad, no era ni mucho menos novedoso.


La proa del Ventura destaca sobre todo por su prominente puente de mando con sus alas apoyados sobre unas gruesas columnas. Otro detalle es su proa accesible al pasaje.


Y es que el Ventura pertenece a una de las familias más exitosas de cuantas han surgido en la industria crucerística moderna, la denominada Grand Class. Esta serie de navíos surgió en 1998 con la aparición del rompedor y entonces mayor buque de pasaje del mundo, el Grand Princess, y sobre este diseño original se han construído hasta un total de 11 unidades hasta la aparición del Azura que en el año 2010 cerró la serie. Las modificaciones surgidas respecto al proyecto original han hecho que los distintos buques de esta familia se agrupen en distintas subclases con el objeto de diferenciarlos entre si. Así al Ventura (junto a su cuasigemelo Azura) se les considera integrantes únicos de la Ventura Class pese a no presentar características propias sino por el hecho de ser las únicas unidades de la Grand Class desarrolladas para una naviera diferente a la Princess Cruises, a la que pertenecen los 9 buques restantes.



Los integrantes de la Grand Class difieren externamente por la posición de la cubierta superior situada a popa. En las primeras unidades, como en el Star Princess (arriba) ésta se situaba a modo de alerón, lo que hizo que los buques de esta subclase se ganaran el despectivo sobrenombre de "carritos de supermercado". En el Ventura (abajo) esta cubierta se dispone de manera más convencional, justo detrás de la estructura de la chimenea.

(Foto Star Princess: autor desconocido)


Tras dos años de servicio el Ventura vio en 2010 la llegada de un "hermanito", el Azura, que en esencia es idéntico a nuestro protagonista de hoy salvo por sutiles detalles. Ambos calcan sus cifras salvo la del registro bruto, que varía ligeramente en favor del Ventura debido a que éste presenta una piscina con techo retráctil que en el Azura no aparece. La principal diferencia a nivel externo está sin lugar a dudas en sus popas, donde el Azura presenta un "ducktail" en su base del que carece su hermano mayor. Los apéndices "ducktail" son estructuras que mejoran la estabilidad de un buque además de lograr una mayor eficiencia en el consumo de carburante, aspectos éstos muy a tener en cuenta en una nave de pasaje.



Una sutil diferencia: Externamente Azura y Ventura son casi indistinguibles salvo si echamos un vistazo a su trasera. El Azura (arriba) presenta una popa "ducktail" que el Ventura (abajo) no tiene.



A lo largo de esta década de vida comercial el Ventura ha gozado de un tremendo éxito de público y algún que otro susto. El más llamativo fue el sufrido en octubre de 2012 cuando en plena travesía por el Golfo de Vizcaya comenzaron a aparecer grietas de varios centímetros de grosor en las cubiertas superiores de la nave, que llegaban en algunos casos a dejar los cristales sin punto de apoyo. El alarmante estirón pegado por la nave ("creció" hasta 4 centímetros) no obligó a evacuar el buque ni a cancelar el crucero debido a que no se trataba de daños de carácter estructural, pero la situación vivida fue cuanto menos preocupante. Tras una exhaustiva investigación se llegó a la conclusión de que el incidente se había producido por el intenso oleaje, que  había provocado grandes momentos flexores en las cubiertas más altas del buque, que a diferencia de las inferiores están construídas en aluminio para disminuír el peso de la nave. El acero sometido a esta flexión vuelve a su posición cuando  las fuerzas que actúan sobre él cesan, siempre y cuando no se superen los límites propios de cada material. El aluminio de estas cubiertas simplemente superó ese punto de flexión y se rompió.


El Ventura (en primer término) coincidió el 16 de agosto de 2013 en la dársena herculina con su cuasigemelo Azura (atracado al fondo) en una jornada histórica que hasta la fecha no ha vuelto a repetirse.
(Foto: Carlos Rapela)


Otro de los momentos destacados en la vida de este navío tuvo lugar en febrero 2016 cuando adoptó su actual imagen, un look mucho más "british" con una enorme "Union Jack" pintada en la proa y la sustitución en la chimenea de los tonos beiges por los azulones, un cambio que no fue del todo bien visto por muchos dado el carácter tradicional de la naviera P&O. El Ventura fue el último buque de la flota de la compañía británica en adoptar los nuevos colores corporativos y hay que reconocer que, al menos en mi modesta opinión, es uno de los buques de la P&O al que mejor le queda su nuevo uniforme de trabajo.


Desde hace un par de años el Ventura luce nuevos colores corporativos.


Desde aquel histórico 11 de mayo de 2008 que hoy conmemoramos en el blog, el Ventura se ha convertido en uno de los buques habituales en nuestros muelles y raro es el año que falta a su cita con A Coruña. Este 2018 no iba a ser una excepción y hace unos días tuvimos la oportunidad de verlo de nuevo por nuestras aguas; fue el pasado día 2 y no será la última vez que recale en la dársena herculina este año con un total de 8 escalas antes de finalizar el curso. Qué mejor manera que celebrar su décimo aniversario que deleitando a los coruñeses con sus espectacular presencia. Desde el blog "Cruceros en la Ciudad de Cristal" le deseo al Ventura otros 10 años tan cargados de éxito como los que ahora deja por la popa.





Salvo las que indiquen lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


viernes, 11 de mayo de 2018

Nos visitó... MSC Magnifica



(Foto: Manuel Candal)


El pasado martes nos visitó el buque MSC Magnifica, de la naviera MSC Cruceros.


(Foto: Manuel Candal)


En su segunda visita del año a la ciudad, el Magnifica llegó sobre las 8 de la mañana procedente de Málaga tras dos jornadas de navegación desde la ciudad andaluza. El navío de bandera panameña se encuentra realizando estos días un crucero de 15 noches de duración con salida desde Souhampton y escalas en Le Havre, Leixoes, Lisboa, Cádiz, Málaga, A Coruña, Amsterdam, Hamburgo y regreso a Southampton. MSC ofrecía la posibilidad de realizar el embarque y el desembarque en Amsterdam, Hamburgo o Le Havre.


Una bruma matinal recibió al MSC Magnifica a su llegada a A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


Construído en los astilleros STX France de la ciudad de St. Nazaire y puesto en servicio en marzo de 2010, el MSC Magnifica es un buque de 93.330 toneladas de registro bruto que tiene unas dimensiones principales de 293´8 metros, una manga de 32´2 metros y 8 metros de calado. La altura desde la línea de flotación al "top" de la chimenea es de 59´6 metros. En sus 17 cubiertas, 13 de ellas dedicadas en exclusiva al pasaje, el buque puede albergar a 2.550 pasajeros en acomodación doble alojados en alguno de sus 1.275 camarotes, de los cuales el 65% tienen terraza privada. La tripulación está compuesta por 987 personas.


(Foto: Manuel Candal)


Se trata del cuarto y último integrante de la Clase Musica, presentando un diseño similar a sus tres buques cuasigemelos que componen esta serie: el MSC Musica (2006), MSC Orchestra (2007) y MSC Poesia (2008), si bien nuestro protagonista de hoy es ligeramente mayor en tamaño y capacidad y presenta rasgos pertenecientes a otra serie, La Clase Fantasia, pudiendo considerarse al Magnifica como un híbrido entre las dos clases.


El Magnifica tecnicamente pertenece a la serie Musica, a la que da nombre el MSC Musica (en la foto), si bien nuestro protagonista de hoy presenta características de ésta y de la Clase Fantasia.


Tras pasar toda la mañana amarrado a los norays del muelle de trasatlánticos, a las cuatro de la tarde el MSC Magnifica reemprendió viaje poniendo rumbo hacia su siguiente destino, la ciudad de Amsterdam. Al buque de la naviera MSC le restan todavía en A Coruña un total de 7 recaladas antes de finalizar el año, un 2018 en el que el Magnifica será el navío de pasaje que más veces nos visite. Su próxima visita está programada para el día 27 de este mismo mes.


Este año nos vamos a aburrir de ver al MSC Magnifica en aguas herculinas.
 (Foto: Manuel Candal)


Agradecimientos a Manuel Candal, autor de todas las fotos del MSC Magnifica que aparecen en este post.



miércoles, 9 de mayo de 2018

Lío de números





El Mein Schiff 4 cerró el pasado sábado una de las semanas con mayor actividad crucerísitica de todo el año, 7 días que han traído la visita de 7 navíos. Procedente de la dársena de Leixoes, el espectacular barco propiedad de la naviera germana TUI Cruises arribó a la terminal coruñesa sobre las siete de la mañana para quedar atracado en el muelle de trasatlánticos minutos más tarde. A bordo del buque de bandera maltesa llegaron a la ciudad en esta ocasión unos 2.500 pasajeros que estos días disfrutan de un crucero iniciado el pasado 30 de abril en Palma de Mallorca con escalas programadas en Cádiz, Lisboa, Leixoes, A Coruña, Le Havre, y Zeebrugge. La travesía finalizará a primera hora de mañana en el puerto alemán de Bremerhaven.


El Mein Schiff 4 cerró el pasado domingo una gran semana crucerística en el puerto coruñés con la visita de siete buques de pasaje.


Debutante en A Coruña en 2015, podría contaros del Mein Schiff 4 mil y un detalles acerca de sus magníficos interiores o de su prodigioso diseño, sin embargo hoy prefiero hablaros del absurdo lío de números en el que se encuentra metida la naviera TUI Cruises como consecuencia de la peculiar forma que tiene de bautizar a sus barcos. Como igual la cosa resulta un poco liosa trataré de explicarlo de la manera más clara (y amena) posible, empezando para ello por el principio de toda esta historia, que inevitablemente se remonta una década atrás. Los de letras que no se me pierdan.


Tanto "Mein Schiff" estaba claro que acabaría por convertirse en un lío...


TUI Cruises, la naviera dueña de nuestro protagonista de hoy, es una compañía de reciente creación dentro del panorama crucerístico. Vio la luz en el año 2007 mediante la fórmula de joint venture entre el touroperador alemán TUI AG y la naviera norteamericana Royal Caribbean, que buscaba con esta operación obtener un buen pedazo de la suculenta tarta que suponía el por aquel entonces emergente mercado alemán y que actualmente es el que más pasajeros mueve en toda Europa. La naviera norteamericana seguía así los pasos de su archirrival Carnival, que años antes se había implantado en el país centroeuropeo con una marca propia, Aida Cruises. A diferencia de Carnival con Aida, Royal Caribbean buscó ofrecer con TUI Cruises un producto más premium alejado del estilo informal y generalista de sus competidores de las caras sonrientes. Para no tener que esperar a la construcción de un navío que hubiera retrasado el inicio de las operaciones, Royal Caribbean transfirió en 2009 un buque desde Celebrity Cruises (una de sus marcas) a la nueva compañía y el Celebrity Galaxy pasó a lucir nuevos colores corporativos, muy llamativos por cierto, y un nombre cuanto menos peculiar que buscaba que sus cruceristas se sintieran los dueños del propio buque: Mein Schiff (literalmente "Mi barco"). Con una buena acogida Royal Caribean dobló la apuesta inicial al año siguiente transfiriendo una segunda unidad, el Celebrity Mercury (gemelo del Galaxy) que en un alarde de originalidad teutona fue designado como... Mein Schiff 2. Al original Mein Schiff se le añadió un "1" y el problema de identidades quedó resuelto.


El primer buque de TUI Cruises el ex-Celebrity Galaxy fue bautizado simplemente como Mein Schiff, aunque posteriormente se le añadió un "1" para evitar confusiones con su hermano gemelo. La foto corresponde con el debut del buque y la naviera en el puerto coruñés el 30 de abril de 2010.


Tras asentarse en un sector tan competitivo como el crucerístico TUI Cruises inició en 2011 una segunda fase de desarrollo ordenando la construcción del que sería su primer buque diseñado ex profeso, un navío de casi 100.000 toneladas de registro bruto y capacidad para 2.600 pasajeros llamado a convertirse en uno de los referentes del mercado. El nuevo buque insignia inició sus operaciones en junio de 2014 y a esas alturas ya nadie se sorprendió al ver el nombre que lucía en su amura: Mein Schiff 3. Tras él llegó un gemelo idéntico en 2015, nuestro protagonista de hoy, y dos unidades con ligeras modificaciones sobre el proyecto original pero que en esencia eran más de lo mismo: los Mein Schiff 5 (2016) y Mein Schiff 6 (2017). En tan sólo 8 años TUI Cruises se había convertido en una naviera de corte premium y excelente reputación poseedora de una modernísima flota constituída por 6 flamantes naves.


El Mein Schiff 4 con el faro de Mera como telón de fondo.


A partir de aquí la historia se complica un poco; no contentos con esta vertiginosa expansión y animados por unas previsiones de crecimiento que parecen no tener techo, TUI Cruises lanzó su segundo plan de desarrollo anunciando la construcción de su segunda generación de navíos, basados en los anteriores pero casi un 15% mayores en tamaño. Dos fueron los buques encargados a los astilleros fineses Meyer Turku con unas fechas de entrega acordadas para 2018 y 2019 respectivamente. Los nombres os los imagináis, ¿verdad?: Mein Schiff 7 y Mein Schiff 8. Meses después de este anuncio la naviera comunicaba que en lugar de esta nomenclatura los buques pasarían a llamarse Mein Schiff 1 y 2 respectivamente ya que los buques que actualmente portan esos nombres serían transferidos en 2018 y 2019 a la compañía Marella Cruises, la antigua Thomson Cruises. ¿Todo correcto?. Pues agárrense que vienen curvas...




Todo iba acorde a los planes: hace unos días la naviera teutona tomaba posesión de su nuevo buque insignia, el "nuevo" Mein Schiff 1 justo al mismo tiempo que el "viejo" Mein Schiff 1 entraba en las instalaciones de Navantia Cádiz de donde emergerá dentro de una jornadas como el flamante Marella Explorer. Sin embargo con su unidad gemela el lío ya está montado; en un comunicado publicado a finales del pasado marzo la compañía anunciaba un pequeño cambio de planes: al final el Mein Schiff 2 (le llamaremos el "viejo", para no confundirnos) no saldrá de la compañía el próximo año por un baile entre buques de distintas compañías del grupo que no viene ahora al caso. El problema es que para 2019 está prevista la botadura del "nuevo" Mein Schiff 2 así que, ¿que hacemos con dos buques con el mismo nombre?. TUI ya ha dicho que la denominación "2" se la quedará el nuevo navío y que será el "viejo" el que cambiará de nombre pero ¿a cual?. La lógica (si es que queda algo de ella en este baile de barcos y de números) sería utilizar el siguiente número libre, el 7, pero éste ya está asignado para un buque de nueva generación que verá la luz en 2023. Si os soy sincero no sé por donde saldrán los alemanes así que por si les puede servir de ayuda yo aporto mi granito de arena a la solución del problema, inspirada en el malogrado cantante Prince y que podéis ver en el fotomontaje de abajo.


"El barco anteriormente conocido como Mein Schiff 2" (escrito en alemán, claro).  Mi propuesta para el futuro nombre del actual Mein Schiff 2.


Para que luego digan que las matemáticas son aburridas... Tras pasar buena parte del sábado como un coruñés más el Mein Schiff 4 zarpó a las seis de la tarde rumbo a su siguiente escala, esta vez en tierras francesas. Al "vier" de TUI lo veremos de nuevo por nuestras aguas el próximo 20 de septiembre, una de esas jornadas que serán inolvidables por coincidir la visita de este espectacular buque con la de sus "colegas" Independence of the Seas y Koningsdam. Yo no me lo pierdo.

 
 A las séis de la tarde el Mein Schiff 4 partió rumbo a Le Havre.



Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.