NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 09 MAYO: Los astilleros Meyer Turku entregan el Mein Schiff 4 a su naviera, TUI Cruises.
  • 09 MAYO: La naviera Royal Caribbean ejecuta la orden para la construcción de la cuarta unidad de la Quantum Class y que verá la luz en 2019.
  • 26 ABRIL: La naviera británica Cruise & Maritime Voyages comenzará a operar en el mercado francés en 2016 con el buque Azores, que pasará a llamarse Astoria.
  • 21 ABRIL: MSC dio a conocer el nombre de su próximo navío: MSC Meraviglia.
  • 21 ABRIL: El grupo industrial Virgin planea revolucionar el sector de los cruceros en 2019 con la construcción de dos navíos de diseño futurista.

domingo, 24 de mayo de 2015

Lujo sin medida





¿Tiene medida el lujo?. Todos tenemos claro que el lujo o la exclusividad pueden cuantificarse de una u otra manera y en la industria crucerística sucede igual. Existen parámetros o ratios que sirven para expresar con números la exclusividad o la calidad de servicio a bordo de un buque tales como el ratio pasajero-tripulante o el ratio espacio-pasajero; expresado de otro modo, cuantos pasajeros "tocan" por cada tripulante o cuanto "pedazo" de barco le toca a cada turista. Los profanos en la materia suelen creer que los buques más grandes son los más lujosos cuando sucede exactamente lo contrario, aunque hay veces que esta regla no escrita tampoco se cumple a rajatabla: un buen ejemplo de que el lujo flotante no tiene medida lo pudimos ver el pasado miércoles en A Coruña con la doble escala de los buques Island Sky y Queen Victoria, dos genuínos representantes del lujo más exacerbado en alta mar.


Que no nos engañe la perspectiva; El Island Sky (en primer término) es muchísimo más pequeño que el Queen Victoria (al fondo).


Destacan por lujo pero no por madrugadores; pasadas las nueve de la mañana surgió la figura del primero de los protagonistas del día en la ría herculina. Era el Queen Victoria, inconfundible gracias a sus regios colores que inevitablemente evocan a la edad de oro de los grandes "liners" una imagen, la corporativa que sin embargo no nos hace olvidar el hecho de que estamos ante un buque de crucero más que sigue la tendencia actual de cuantos más balcones privados mejor, lo que le otorga en parte ese diseño al que muchos han dado en llamar despectivamente "cajón flotante". Con todo las líneas del Queen Victoria, al igual que las de sus muchos gemelos (es un Vista Class) guardan una cierta proporción estética, pero como no me canso de repetir, quizás el nombre le venga algo grande ya que los "Queens" siempre han sido verdaderos trasatlánticos y no buques de crucero, sensacionales no cabe duda, pero buques de crucero al fin y al cabo.


"La Reina" de nuevo en nuestra ciudad.


Aún así ver los colores de la mítica naviera Cunard por A Coruña nos entusiasma a los shipspotters  y siempre es un placer recibir a cualquier miembro de su monárquica familia. Esta vez la Reina Victoria llegó procedente de Funchal con  cerca de 2.000 pasajeros a bordo, británicos en su totalidad, que disfrutaron estos días de una singladura de 13 jornadas de duración con inicio y final en el puerto de Southampton; de hecho la de A Coruña fue la última escala del navío antes de desembarcar a su selecto pasaje en tierras inglesas.


(Foto: Manuel Candal)


El Island Sky, por su parte se lo tomó con bastante más calma y hasta mediodía no apareció por las inmediaciones de la Torre de Hércules. Procedente de Leixoes el pequeño navío se dirigió a su amarre en el muelle de trasatlánticos donde le esperaba el inmenso Queen Victoria que le había dejado el espacio suficiente para atracar a su lado. La presencia de "Su Majestad" no arredró ni lo más mínimo al Island Sky, que atracó desafiante proa con proa y sin ningún tipo de complejos pese a la más que evidente diferencia de tamaño entre ambas naves.


El Island Sky no llegó hasta bien entrada la mañana.
(Foto: Jose R. Montero)


Habla a las claras de la brutal diferencia de tamaño entre los dos navíos que compartieron atraque el pasado miércoles el que uno de ellos (el Queen Victoria) roce las 100.000 toneladas de registro bruto y que sumándole el segundo (Island Sky) tampoco las alcance. Unos cuantos números de los dos buques para conocerlos un poco mejor empezando por el más grande. Construído en los astilleros Fincantieri Marghera y botado en 2007 el Queen Victoria es una unidad de 90.049 toneladas de registro bruto, con una eslora de 294 metros, 32, 2 metros de manga que alcanzan los 36´6 metros en las alas del puente y un calado de 8 metros. Para aquellos que padezcan de vértigo les diré que la altura desde la línea de flotación hasta el "top" de la chimenea es de 62´5 metros. El Victoria cuenta con un total de 16 cubiertas, 12 de ellas de pasaje en las que puede albergar a un total de 2208 pasajeros en capacidad máxima además de a sus 900 tripulantes. Pese al sentimiento británico que rodea al nombre de este buque y a su naviera el Queen Victoria está abanderado en Bermudas, con Hamilton como su puerto de registro. Su distintivo de llamada es ZCEF3.




En cuanto al pequeño del dúo sus cifras son diametralmente opuestas: El Island Sky es un buque de 4.280 toneladas de registro bruto construído en el año 1991 en los astilleros transalpinos Nuovi Cantieri Apuania con el nombre de Renaissance VII y que pese a tener casi un cuarto de siglo de vida marinera luce practicamente como nuevo gracias a una profunda reforma sufrida en Lisboa en el año 2013. En dimensiones el Island Sky tiene una eslora de 90´6 metros, una manga de 15´3 metros,  un calado de 2´9 metros y un total de 5 cubiertas de pasaje suficientes para dar acomodo a 114 pasajeros en capacidad máxima atendidos por 71 miembros de la tripulación. El barco navega bajo pabellón de Bahamas y su "callsign" es C6TQ2.




Si las cifras de ambas naves son los suficientemente reveladoras, poniéndolas en comparativa se vuelven contundentes: El Queen Victoria tiene una capacidad de pasajeros 20 veces mayor que la del Island Sky y es tres veces más largo. Si los comparamos a lo ancho el diminuto navío que aparece en la foto anterior es un 53 % más "estilizado" que su colega británico pero quizás la cifra más llamativa a la hora de ver la diferencia real de tamaño entre estas dos naves sea su registro bruto, una magnitud que a pesar de lo que pudiera parecer expresa una idea de volumen; en este sentido el Queen Victoria es 22 veces más grande que el Island Sky. Dicho de otro modo: en el interior del Victoria "caben" 22  Island Sky (siempre que lo pudiéramos cortar en cachitos y aprovechar todos los huecos a bordo del navío británico, claro..).



El Queen Victoria gana por goleada al Island Sky... pero sólo en dimensiones.
(Foto: Manuel Candal)


Puede que no podamos encontrar dos buques tan diferentes en tamaño atracados al unísono en nuestro muelle de trasatlánticos pero esas abismales diferencias desaparecen a la hora de hablar del lujo que se respira a bordo de ambas naves ya que los dos protagonistas de hoy son dignos representantes del segmento premium de la flota crucerística, aquel que destaca por sus altos estándares en calidad y servicio a bordo. Cierto es que estos dos buques no se hacen la competencia puesto que el "target" de cliente de ambas navieras es bien distinto, pero de lo que no cabe duda es que sus nombres se podrían citar como buenos ejemplos del lujo flotante. En resumen Island Sky y Queen Victoria son la prueba de que el tamaño no es algo definitivo para ofrecer lujo y exclusividad a raudales


Vista frontal de "La Reina" con un pequeño "añadido" en su cubierta superior fruto de un caprichoso efecto óptico.


Antes hacía referencia al cierto sabor agridulce que me provoca el Queen Victoria porque tanto su imagen como su nombre evocan algo que en realidad el barco no es, pero todo eso queda olvidado cuando subimos a bordo; ahí el espíritu Cunard permanece intacto como si el tiempo se hubiese detenido. Ese estilo retro evocador de los maravillosos tiempos en los que las travesías marítimas eran mucho más que un simple viaje de un punto a otro sigue presente. En este sentido Cunard ofrece un glamour y una distinción que ninguna otra naviera puede siquiera soñar, algo intangible que sólo se puede percibir al embarcar en una de las tres Reinas de esta naviera mítica.


 (Foto: Manuel Candal)
 

La operadora del Island Sky, Salén Ship Management es, a diferencia de la Cunard una perfecta desconocida en esto de los buques de pasaje. El negocio de esta naviera sueca está enfocado a ofrecer rutas a bordo de pequeños buques de expedición tocando puertos poco habituales dentro del circuito crucerístico y que resultan inaccesibles a los buques de gran tamaño, todo ello ofreciendo un servicio de altísimo nivel con unas instalaciones a bordo excelentes. Buen ejemplo de ello es que a bordo del Island Sky sólo encontramos suites, todas ellas exteriores y de un tamaño que varía entre los 21 y 30 metros cuadrados. Destacan por sus paredes paneladas en madera a modo de yate privado y por su elevado nivel de equipamiento.


El pasado 11 de mayo el buque gemelo del Island Sky, el Corinthian (en la foto) visitó también A Coruña.


Tras pasar varias horas haciéndose mutua compañía, a primera hora de la tarde el binomio formado por Queen Victoria y Island Sky se rompió con la partida del primero. A las cinco de la tarde el navío de Cunard se puso de nuevo en movimiento y tras un giro de 180 grados pasado el Castillo de San Antón "La Reina" dirigió su proa rumbo a su siguiente destino, el puerto de Southampton. La próxima visita del Queen Victoria en nuestra dársena será el 5 de noviembre.


Rumbo a Southampton.


Por su parte el Island Sky decidió quedarse unas cuantas horas más haciéndonos compañía para convertirse asíe en el buque que hasta más tarde ha permanecido atracado en la ciudad en lo que va de año y no fue hasta pasadas las 11 de la noche cuando el buque bahameño reemprendió viaje rumbo a la ciudad inglesa de Portsmouth. Sin más visitas programadas para este 2015 en aguas herculinas esperaremos al próximo año para ver si nuestra ciudad vuelve a entrar en los planes de este pequeño navío, pequeño por fuera pero con toneladas de lujo en su interior.


A seagull in the (Island) Sky.
(Foto: Jose R. Montero)


No quisiera terminar sin agradecer a mis amigos Manuel Candal y Jose R. Montero las extraordinarias fotos prestadas para la elaboración de esta entrada.


(Foto: Manuel Candal)


jueves, 21 de mayo de 2015

"Hoy nos visitó..." Horizon



(Foto: Manuel Candal)


Hoy nos visitó el crucero Horizon de la naviera Croisières de France.


El logo de la naviera francesa corona la chimenea del Horizon.


Procedente del puerto de Leixoes el Horizon llegó a la rada herculina poco después de las ocho y media de la mañana con casi 1.600 pasajeros a bordo en su mayoría franceses, mercado al que está orientada esta naviera subsidiaria de la española Pullmantur Cruises, ambas marcas pertenecientes al gigante crucerístico Royal Caribbean. La escala en nuestra ciudad se engloba dentro de una travesía de 9 días de duración con inicio en Marsella y final en Calais en la que A Coruña es la última parada del viaje antes del desesembarco en tierras francesas.


(Foto: Manuel Candal)


 Construído en los astilleros Meyer Werft de la ciudad alemana de Papenburg para la naviera Celebrity Cruises y botado en 1990 el Horizon es un buque de tamaño medio de 46.811 toneladas de registro bruto y que tiene unas dimensiones de 208 metros de eslora, 29 metros de manga y un calado de 7´3 metros. En sus 10 cubiertas de pasaje el Horizon puede albergar a un máximo de 1.828 pasajeros atendidos por una tripulación formada por 642 personas. Su distintivo de llamada es 9HYZ9 y navega bajo pabellón de Bahamas.




La de hoy es la primera visita que el Horizon realiza a A Coruña en 2015, dársena en la que debutó con su actual denominación y operando para su actual naviera en junio de 2014. Este año le resta una presencia más en la ciudad; será, si las previsiones se cumplen el próximo 26 de agosto.



(Foto: Manuel Candal)


Tras una breve escala de apenas siete horas, a las tres y media de la tarde el Horizon reemprendó viaje rumbo a tierras francesas para concluír su actual ruta. Agradecimientos a Manuel Candal por las fotos prestadas para la elaboración de este post.


miércoles, 20 de mayo de 2015

Todo un gigante





Entramos en la segunda quincena del mes de mayo y eso quiere decir que la cosa se pone interesante. Agárrense que viene curvas; en las próximas dos semanas harán escala en A Coruña un total de 11 navíos de pasaje en el puerto de herculino, lo que por un lado es una gran noticia a efectos de la economía local y para los afotadores navales y por otro me supondrá un auténtico quebradero de cabeza a la hora de dedicarles el espacio que merecen en el blog. Prometo hacer lo que pueda. De momento vayamos con el primero de la lista, el buque Seabourn Quest que nos visitó este lunes.




La llegada del ultralujoso navío de Seabourn Cruise Line se produjo a las nueve de la mañana. A esa hora el Seaboun Quest asomó el hocico por detrás del Castillo de San Antón para dirigirse raudo y veloz a su amarre en el muelle de trasatlánticos con un selecto club formado por cuatro centenares de millonarios a bordo. El navío procedía de Leixoes y su escala en nuestra ciudad forma parte de una espectacular ruta de 25 días de duración con salida desde Barcelona y desembarco en Estocolmo el próximo 6 de junio. 2015 es el segundo año en el que el Seabourn Quest incluye A Coruña dentro de sus rutas comerciales tras su debut en nuestra ciudad el 5 de mayo de 2014.


El Seabourn Quest no fue muy madrugador.


Construído en los astilleros italianos T. Mariotti de la ciudad de Génova y botado en junio de 2011 el Seabourn Quest es un buque de 32.348 toneladas de registro bruto con unas dimensiones de 198´1 metros de eslora, 25,6 metros de manga y un calado de 6´5 metros. En sus 11 cubiertas de pasaje el Quest da cabida a un máximo de 450 psasajeros y a una dotación formada por 335 personas. Haciendo cálculos el ratio pasajero-tripulación de este navío es de 1´3 una auténtica burrada que sitúa al Seabourn Quest como uno de los buques más lujosos del sector.


Seabourn Quest. Uno de los buques más lujosos del mundo atracado en la ciudad
(Foto: Manuel Candal)


Ahí donde lo ven el Seabourn Quest es todo un gigante. Quizás esta definición pueda resultar un poco descabellada teniendo en cuenta que en los últimos días hemos tenido en nuestro puerto entre otros muchos, al Britannia, que asombró por su colosal tamaño y que en nada se parecía a nuestro protagonista de hoy. Sin embargo lo grande o lo pequeño que es un objeto depende de con qué se le compare y para la naviera Seabourn la construcción de este buque (y de las dos unidades cuasigemelas que le precedieron) ha supuesto, a su manera pasarse alsector de los "pesos pesados". Les pongo en antecedentes...




Seabourn Cruise Lines nace en 1988 con capital noruego y con el objetivo de ofrecer cruceros de lujo a bordo de una pequeña flota de buques de aspecto similar a yates que en principio estuvo formada por dos naves, el Seabourn Pride y el Seabourn Spirit (más un tercer gemelo que fue charteado a otra compañía). En los años sucesivos la situación económica alteró un tanto los planes iniciales de la naviera que vio como al pasar de mano en mano, con diversas fusiones, ventas, etc, su flota iba agregando unidades que en un principio no casaban mucho con la filosofía con la que había nacido la marca. La estabilidad llegó en el año 2001 cuando de la mano del gigante corporativo Carnival se homogeneizó la flota vendiendo varias unidades y quedándose unicamente con sus tres pequeños y exclusivos buques-yates gemelos iniciales, el Pride, el Spirit y el retornado Legend, todos ellos bien conocidos en los muelles coruñeses (el Spirit algo menos).


Los tres buques originales de la naviera, los "mini-seabourns", eran unos asiduos visitantes en la ciudad. En la foto la última escala realizada por el Seabourn Legend, en septiembre del pasado año.


En 2006 los directivos de Seabourn se dieron cuenta de que con los tres pequeños buques de su flota, que se acercaban entonces a los 20 años de vida marinera, no podrían hacerle frente a la cada vez más pujante competencia de los Silversea, Regent Cruises, o la más reciente Azamara Cruises. Era hora de tomar medidas (y grandes). A finales de ese mismo año la compañía encargó la construcción de tres modernos buques de ultra-lujo para reemplazar a sus pequeños "seabourns" y que entrarían en servicio ya a partir de 2009. Las medidas de estos nuevos navíos no se acercaban, ni mucho menos, a las gigantescas dimensiones de los encargos habituales que el sector solía hacer a los astilleros, donde los pedidos rara vez bajaban ya de las 100.00 toneladas, pero para Seabourn se trataba de un radical cambio de tamaño, más que de concepto. En 2013 la compañía firmó un acuerdo con la sueca Windstar Cruises para la venta del Pride, el Spirit y el Legend, que han ido dejando la naviera que los vio nacer entre abril del año pasado y mayo de este año.


Un pequeño Seabourn "hormonado". Resulta innegable viendo su aspecto que los buques de la clase Odyssey, de la que forma parte el Seabourn Quest, toman como modelo los pequeños "mini-seabourns" llevando el concepto de yate-crucero a una dimensión mayor.


Y es que el salto experimentado por Seabourn con la adquisición de los tres buques de la clase Odyssey, al que pertenece nuestro protagonista de hoy, ha sido más cuantitativo que cualitativo, basicamente porque no hay nada mejor por encima de esta naviera; lo único que lo superaría sería la opción ofrecida por el buque The World, pero se trata de un concepto totalmente distinto. Ahora bien, a nivel de cantidad el cambio ha sido brutal: cuando se complete el relevo de los pequeños buque-yate que hasta hoy formaban la flota de esta naviera por los tres nuevos Odyssey-Class, Seabourn pasará de tener 636 a 1.386 plazas, o lo que es lo mismo un aumento del 117 % en su capacidad de pasaje.




Y la familia seguirá creciendo a medio plazo; en verano de 2016 verá la luz el nuevo buque estrella de la compañía, el Seabourn Encore, basado en el diseño de nuestro protagonista de hoy aunque algo mas grande. No se quedará ahí la cosa ya que en la primavera de 2018 el Encore tendrá un "hermanito" que se llamará Seabourn Ovation.




Volviendo a este lunes y tras una estancia de 9 horas en la ciudad, a las seis de la tarde el Seabourn Quest soltó amarras y tras un giro de 180 grados en aguas interiores puso rumbo a su siguiente destino, la Isla de Jersey, en la costa normanda francesa. Para ver de nuevo a este "gigante" por aguas de nuestra ría tendremos que esperar al año que viene y es que Seabourn no se prodiga mucho por tierras gallegas. Va a ser verdad aquello de que lo bueno siempre se hace esperar.


A media tarde el Seabourn Quest puso rumbo a tierras francesas.
(Foto: Manuel Candal)


Para terminar quisiera agradecer a mi amigo Manuel Candal las excepcionales fotos prestadas de la salida del Seabourn Quest para la elaboración de esta entrada.


lunes, 18 de mayo de 2015

Trespectáculo (Parte III)





Para acabar con este reportaje especial sobre el triplete de barcos que protagonizó la histórica jornada del pasado jueves en los muelles herculinos hoy toca hablar del último de los componentes de trío, el más pequeño de los tres integrantes de esta particular flotilla pero no por ello menos interesante; les hablo del Le Soleal, al que las circunstancias (su hora de llegada y la presencia del portentoso Britannia) le hicieron pasar más desapercibido de lo que debiera.




Y es que si bien llevamos varios días hablando de la triple escala del jueves lo cierto es que realmente no fue un triplete al uso ya que las tres naves no llegaron a coincidir en ningún momento atracadas al unísono en los muelles. La culpa de ello fue del Le Soleal, que se presentó en A Coruña a una hora intempestiva e impropia de lo que suele ser habitual para una nave de estas características, todo ello motivado por las especiales características que atesora este buque y que le hacen también realizar unos itinerarios que se salen bastante de lo que es habitual.




La llegada del buque francés Le Soleal, propiedad de la naviera Ponant, se produjo a las cuatro y media de la tarde y cuando el Mein Schiff 1 ya había abandonado las instalaciones coruñesas; de hecho sus derrotas se cruzaron a la altura de los faros de Mera, lo que permitió a los afotadores apostados desde distintos lugares de la costa obtener una instantánea bastante inusual con dos naves de crucero surcando la bahía coruñesa en direcciones opuestas. El motivo de que el Le Soleal, que se estrenaba en la rada herculina con la escala de esta semana, llegara a una hora tan atípica se debió a que a primera hora de la mañana realizó una breve escala en otro puerto gallego más atípico aún. El puerto de Brens.


Le Soleal y Mein Schiff 1 se cruzaron en la ría a la llegada del buque francés.


Cee puede ser conocido por muchas cosas pero en lo tocante a tráfico de cruceros no tenía mucho que decir... hasta el año pasado. En 2014 esta villa costera situada en la ría de Concurbión, recibió por primera vez en su historia a un buque de pasaje cuando el Le Boreal (gemelo del Le Soleal) atracó por unas horas para permitir el desembarco de su selecto pasaje. Este año la experiencia se ha repetido con el Le Soleal, que atracó a primera hora de la mañana del jueves en el puerto de Brens para que la mayoría de sus pasajeros, todos ellos súbditos franceses, cogieran 4 autobuses rumbo a Santiago. Fue un visto y no visto porque menos de dos horas después de su llegada el buque francés tomaba "las de villadiego" rumbo a nuestra ciudad donde por la tarde recogería a los turistas desembarcados. Ni recepción a bordo ni fastos de ningún tipo; al menos los aficionados a la fotografía naval pudieron apostarse en algún punto privilegiado de la ría para fotografíar a este raro visitante.


La presencia del Le Soleal en la localidad de Cee, aunque breve, dejó bonitas instantáneas.
(Foto: Aquiles Garea)


No es fácil abrirse un hueco en este competitivo sector turístico y menos cuando tienes dos dársenas tan consolidadas en este tipo de tráficos como Vigo y A Coruña tan cerca, pero aunque la brevísima presencia del Le Soleal en Cee pueda parecer una simple anécdota quizás sea el primer paso (o el segundo si tenemos en cuenta la escala del año pasado) de un camino que con el transcurso del tiempo dará sus frutos. Quien sabe. De momento los pasajeros quedaron contentos y el capitán de la nave, Regis Daumesnil, destacó entusiasmado la belleza paisajística a la entrada de la ría con los Castillos del Príncipe y del Cardenal, y del entorno de Cabo Fisterra. En unos días Cee escribirá su capítulo tres en esto de los cruceros con la visita prevista del bellísimo velero Sea Cloud II a finales de este mismo mes.


Le Soleal fue protagonista en dos puertos gallegos en la misma jornada.


Vamos con unos cuantos datos de este pequeño y coqueto navío. Construído en los astilleros Fincantieri en su sede de la ciudad italiana de Ancona y botado en diciembre de 2012, el Le Soleal es un elegante y vanguardista buque de crucero de 10.944 toneladas de registro bruto que tiene unas dimensiones de 142 metros de eslora, una manga de 18 metros y un calado de 4´8 metros con un total de 6 cubiertas de pasaje y capacidad máxima para 264 huéspedes y 139 tripulantes. Estas cifras le otorgan un ratio pasajero-tripulante de 1.9, una de las cifras más bajas de toda la flota mundial, lo que habla a las claras de la exclusividad y el lujo que rodean a este barco. Su "callsign" es ITP0178 y está abanderado en Francia, concretamente en el puerto de Mata-Utu de las islas Wallis y Futuna, que es el segundo registro del país galo.


El Le Soleal presenta a popa una espectacular marina. Otro rasgo distintivo, su exótico puerto de registro: Mata-Utu.


El Le Soleal es el tercero de una serie de cuatro buques gemelos construídos en Italia para la naviera Ponant tras el Le Boreal y el L´Austral, ambos ya presentes en alguna ocasión en nuestra dársena. A diferencia de ellos el Le Soleal incorpora ciertas diferencias internas que le hacen ser un poco más grande que sus dos hermanos y un casco pintado en un tono gris más claro que el de sus dos unidades predecesoras. Una cuarta unidad se suma este 2015 a la familia; se llamará Le Lyrial.




Tras una jornada épica en la que los coruñeses pudimos disfrutar de una magnífica estampa en las inmediaciones portuarias, a primera hora de la tarde comenzó de nuevo el baile de maniobras en los muelles. Con el Le Soleal aproximándose y llegando ya a la altura de la Torre de Hércules, el Mein Schiff 1 comenzó la particular operación salida dejando libre el atraque que en unos minutos ocuparía la nave gala. Tras maniobrar con una agilidad pasmosa impropia de un objeto de su tamaño y en un espacio tan reducido el buque germano comenzó a avanzar lentamente y una vez superado el dique de abrigo aumentó su velocidad poniendo proa al norte rumbo al puerto de Southampton y cruzando su derrota a la altura de Mera con el pequeño Le Soleal.


El Mein Schiff 1 zarpó rumbo a Southampton.


Quedaba el plato fuerte de la jornada, la salida del que había sido la estrella del día  y bien que se notó que muchos coruñeses aguardaban con impaciencia a ver esta maniobra. A medida que se aproximaban las seis de la tarde, la hora prevista para el desatraque del Britannia, los principales puntos de observación de la costa se iban llenando cada vez más de curiosos ávidos de ver las evoluciones de este gigante por aguas de la ría. Nadie quedó defraudado con el espectáculo.




Con un navío fuera de lo común como éste estaba claro que la maniobra no podía ser como las demás y la despedida al Britannia se convirtió en todo un acontecimiento que será recordado por mucho tiempo. Apostados en el Parrote, los miembros de la Asociación Royal Green Jackets le dedicaron varias salvas de honor al buque inglés en cuanto éste se puso en movimiento, gesto que el "Master" del Britannia agradeció haciendo sonar varias veces los typhoons de su megaciudad flotante. Sobrepasado el Castillo de San Antón fueron dos remolcadores los que tomaron el testigo de los soldados rindiendo honores al Britannia con sus mangueras creando dos cortinas de agua al paso del gigantesco navío. De las muchas salidas de buques de este tipo que he ido a ver en todos estos años (y he visto unas cuantas) no recuerdo ninguna en la que se le hayan rendido tantos fastos a un buque durante su despedida, una despedida que más bien se trató de un hasta luego porque  no han de pasar muchos días para que volvamos a difrutar del espectáculo que es ver en movimiento o atracado en nuestros muelles a este orgullo británico que presume de serlo; será el próximo día 26 de este mismo mes y será también una escala con compañía, en este caso la del pequeño buque alemán Bremen.


Tras la brillante despedida brindada por los coruñeses el Britannia puso rumbo a su puerto base de Southampton.


Con la despedida del Britannia el grueso de la jornada crucerística  había tocado a su fín aunque aún quedaba un navío en puerto. El Le Soleal, escondido en su discreto amarre del muelle de Calvo Sotelo Sur, permaneció atracado varias horas más como queriendo que su presencia en la ciudad pasase desapercibida y no fue hasta bien entrada la noche, pasadas las 23:00 horas, cuando se puso de nuevo en movimiento para proseguir con su travesía tan especial. Próximo destino el archipiélago inglés de las Islas Scilly. Con su marcha se cerró definitivamente la jornada del 14 de mayo, un día que quedará marcado para siempre en las efemérides locales por la presencia de tres excepcionales navíos en puerto, el debut de dos de ellos y, sobre todo, el inicio de un idilio entre un barco llamado a ser leyenda, el Britannia y una bella ciudad en la que nadie es forastero y que siempre se muestra abierta a recibir a estos colosales visitantes. Todo un orgullo para los coruñeses y para todos aquellos que amamos los barcos.


Una instantánea que quedará grabada para siempre en la historia de nuestra urbe. 14 de mayo, el día en el que el Britannia visitó A Coruña por primera vez.
(Foto: Daniel Candal)


 Para finalizar este post especial de tres partes dedicado a este magnífico día que fue la jornada del pasado jueves quisiera agradecerles a mis amigos "afotadores"  Chencho, Daniel, Jose y Manuel la estupenda mañana que pasamos entre risas, encuadres y disparos fotografiando a los protagonistas del día y un especial agradecimiento a Daniel y Manuel Candal y a Aquiles Garea por las  sensacionales instantáneas aportadas para la elaboración de este reportaje.



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domingo, 17 de mayo de 2015

Trespectáculo (Parte II)





Continuamos aquí el repaso a lo que dio de sí la histórica jornada del pasado jueves en el muelle herculino con la presencia de tres buques de pasaje atracando en la ciudad el mismo día, uno de ellos el mismísimo Britannia, buque insignia de la P&O, que con su recalada rendía visita inaugural a A Coruña. Tras el repaso en la primera parte de la entrada a uno de los protagonistas, el Mein Schiff 1, hoy nos vamos a centrar precisamente en el navío británico.




Tras su espectacular debut en aguas gallegas en el puerto de Vigo hace unas semanas, los coruñeses aguardábamos con impaciencia la visita del Britannia y el 14 de mayo estaba marcado en el calendario crucerístico local como una de esas grandes fechas señaladas para no perderse. Y es que motivos no le faltan a nuestro protagonista de hoy para hacerse un hueco en los libros de historia de nuestra ciudad; en la actualidad el Britannia ocupa el 11º puesto en el ránking de cruceros más grandes del mundo y si lo circunscribimos a nuestro puerto se trata, como ya dije en la primera parte de este post, del tercer buque de pasaje más grande de todos los tiempos en atracar en A Coruña. Poco le va a durar a este titán sin embargo su medalla de bronce en nuestra ría; en tres semanas el Anthem of the Seas romperá todos los registros convirtiéndose en el navío de cruceros más grande que jamás haya visitado aguas de Marineda.


El Britannia se convirtió el pasado jueves en el tercer buque de pasaje más grande de todos los tiempos en hacer escala en nuestra ciudad sólo por detrás del Independence of the Seas y el Queen Mary 2.


Con un protagonista de tal relevancia estaba claro que el recibimiento tenía que estar a la altura y así fue. La ciudad se volcó como pocas veces antes se había visto para darle al Britannia la calurosa acogida que sin ninguna duda merecía. Ya a pie de muelle y una vez estuvieron asegurados los cabos del navío a los norays del muelle de trasatlánticos el sonido de las gaitas escocesas recibió a los  pasajeros del buque inglés para que éstos se sintieran como en casa. Un recibimiento "sonado". No fue el único toque "british" aportado por los coruñeses ya que a lo largo del día se sucedieron diversos actos tales como una recreación histórica en la explanada de la Marina a cargo de los miembros de la Asociación Royal Green Jackets o la visita teatralizada a la tumba de Sir John Moore en los jardines de San Carlos, uno de los puntos con más interés para los turistas británicos que llegan por mar al tratarse el general inglés de una de sus figuras históricas más populares.


Miembros de la asociación histórica Royal Green Jackets recibieron al Britannia a pie de muelle.


Por un día A Coruña se convirtió en un territorio más anexionado a la Corona Británica. Hordas de súbditos británicos recibidos por gaitas escocesas a pie de muelle y la enorme enseña del Reino Unido dominando el paisaje coruñés;  las huestes de la Pérfida Albion dominando Marineda por un día. Maria Pita, desde el pedestal sobre el que se erige en la plaza que lleva su nombre se tapaba los ojos para no ver al orgulloso pueblo gallego rindiendo pleitesía al "enemigo inglés". La historia dada la vuelta.




Los pasajeros del Britannia tuvieron además el honor de estrenar el renovado aspecto que lucirá las inmediaciones del muelle de trasatlanticos con la apertura de un nuevo tramo de 8.000 metros cuadrados de la urbanización de la Marina, una obra de gran importancia no sólo para el disfrute de los coruñeses sino también por ser la primera imagen que se llevan los pasajeros de los cruceros cuando llegan a nuestra ciudad. A buen seguro que cuando las obras se terminen la zona ganará muchos enteros y supondrá una buena carta de presentación a la hora de captar más escalas de este tipo de tráficos a pesar de que en términos estéticos el resultado final de la reforma es bastante discutible.




La visita que el Britannia realizó el pasado jueves a nuestra ciudad se enmarca dentro de la primera serie de cruceros comerciales que el navío realiza desde su base de operaciones en el sur de Inglaterra siendo su escala en A Coruña parte de una singladura de 15 días de duración con salida desde el puerto de Southampton y con paradas en Lisboa, Cádiz, Arrecife, Gran Canaria, Sta. Cruz de Tenerife y Funchal, en el archipiélago de Madeira. La escala en tierras herculinas es la última parada de un viaje que concluyó ayer en el mismo punto donde se inició.


(Foto: Manuel Candal)


Es hora de cuantificar  lo que ya a simple vista se puede constatar; el brutal tamaño de este navío de ensueño. Construído en los astilleros Fincantieri situados en la localidad italiana de Monfalcone y bautizado por la mismisima Reina Isabel II hace apenas unas semanas, el Britannia es un monstruo de acero de 143.730 toneladas de registro bruto con una eslora de 330 metros, 44 metros de manga y 8´3 metros de calado, unas medidas de vértigo a la que hay que añadir otra más; la altura desde la línea de flotación hasta el "top" de la chimenea es de 70´7 metros. En sus 15 cubiertas de pasaje el Britannia puede albergar a un total de 4.324 pasajeros en capacidad máxima en alguno de sus 1.837 camarotes entre los que destacan sus formidables 64 suites, sus 27 camarotes para "singles" y el hecho de que por primera vez en la historia de la flota P&O todos los camarotes exteriores de una de sus naves tienen balcón privado. La tripulación está compuesta por 1.398 personas.


¿Es un edificio o un barco?...


El nuevo buque insignia de la P&O, oficioso título que ha arrebatado a mi querido Oriana, ofrece en su interior además de mil y una posibilidades para hospedarse, un sinfín de opciones de ocio que incluyen entre otras 13 restaurantes, 13 bares, 4 piscinas, un impresionante spa o un espectacular teatro con 936 butacas. lo cierto es que harían falta miles de líneas para describir todo lo que nos podemos encontrar a bordo del Britannia pero prefiero reservar toda esa información para la entrada especial dedicada en exclusiva a este barco y que publicaré en unos días, cuando el aluvión de escalas en el puerto herculino me dé un respiro. Ahí les contaré todo lo que nos podemos encontrar a bordo de esta obra de arte flotante. Puede resultar una definición exagerada esta última pero lo cierto es que no se aparta mucho de la realidad; el Britannia esconde en sus interiores una colección de arte valorada en 1´4 millones de euros.


La doble chimenea le da un toque "retro" al Britannia.


Está claro que el Britannia es único se mire por donde se mire si bien habría que matizar un poco eso de "único"; el navío pertenece a la Royal Class, una serie de buques basados en el mismo diseño y a la que pertencen también los navios Royal y Regal Princess de la Princess Cruises. A diferencia de ellos el Britannia luce ligeros cambios externos tales como la doble chimenea y tanto por dentro como por fuera presenta una imagen más conservadora y más acorde al gusto del mercado británico. El coste desembolsado por la naviera P&O para hacer realidad este nuevo orgullo británico fue de unos 725 millones de euros.


Aunque con importantes cambios estéticos que los diferencian (las dos chimeneas en lugar de la chimenea simple) el Britannia forma parte de la misma serie que los buques Regal y Royal Princess, éste último en la foto maniobrando durante su salida del puerto de Vigo en Junio de 2013.


Sin duda lo que más llama la atención en el aspecto exterior del nuevo Britannia, además de su colosal tamaño, es su imagen corporativa que incorpora los nuevos colores de la P&O. Cuando se mostraron los primeros bocetos del nuevo buque insignia de la naviera el Britannia lucía la antigua librea de la compañía con el casco pintado de blanco inmaculado y las chimeneas de color beige pero al poco tiempo de conocerse la imagen de su futuro navío llegó la decisión del radical cambio de imagen corporativa de la compañía que tiene como objetivo el remarcar el caracter británico de la naviera luciendo una gran "Union Jack" en la proa de todos los barcos de la flota además de la sustitución del tradicional beige por el azulón. De esta manera el Britannia se convierte en el primer buque de la compañía en los últimos 80 años en no haber portado nunca los tradicionales colores blanco y beige. Los polémicos nuevos colores no le quedan igual de bien a todos los miembros de la flota pero hay que reconocer que a nuestro protagonista le van como un guante, sobre todo la inmensa enseña británica de proporciones superlativas que con un tamaño de 94 metros ha batido todo los récords convirtiéndose en la más grande de todo el mundo en su género. Eso sí, existen otros detalles algo más "sutiles" que la enorme bandera pintada en la proa para reafirmar su orgullo británico y  el más importante lo encontramos a popa; el Britannia está abanderado en el Reino Unido y tiene como puerto de registro el de Southampton siendo el único buque de toda la flota P&O en estar abanderado en las islas británicas.




Se podría hablar durante horas de este prodigio naval pero aún nos queda por analizar al último de los tres protagonistas de la triple escala del jueves así que de momento lo dejamos aquí. En la tercera y última parte de este post cambiamos el acento inglés por el francés...