miércoles, 20 de marzo de 2019

Balmoral: Haciendo las Américas



A medida que nos acercamos al mes de abril, que teóricamente marca el inicio de la temporada alta de cruceros en el puerto coruñés, se va incrementando el ritmo de visitas: sin ir más lejos esta semana están programadas tres recaladas dentro de un marzo que está teniendo una actividad mayor de la habitual y que cerrará si todo va bien con un total de ocho atraques. Hoy ha sido el turno del buque Balmoral.

El Balmoral, todo un clásico coruñés, protagonista de hoy en el blog.

En su tercera comparecencia del año en la dársena herculina el buque insignia de la naviera británica Fred. Olsen Cruise Lines llegó a las 07:00 horas procedente de Ponta Delgada y tras tres jornadas de exclusiva navegación. A buen seguro que los algo más de 1.000 cruceristas que llegaron a bordo del navío de bandera bahameña tenían ganas de pisar tierra y aprovechar la visita; a fín de cuentas la de A Coruña era la última escala de su crucero, una espectacular  singladura que ha llevado al pasaje del Balmoral a hacer las Américas.

El Balmoral efectuó en A Coruña la última parada de su actual singladura.
(Foto: J. Daniel Díaz)

Y es que el Balmoral se encuentra en los compases finales de un crucero de más de dos meses de duración iniciado a mediados de enero en Southampton, el mismo puerto donde este viernes finalizará la singladura. Tras zarpar de tierra inglesas el buque inició su travesía trasatlántica para alcanzar aguas caribeñas (previa parada en Funchal) el pasado día 31. Bridgetown, en la isla de Barbados, fue la primera escala de un periplo que ha llevado a los cruceristas que viajan en el Balmoral a visitar Kralendijk (Bonaire), Cartagena (Colombia), Colón (Panamá), Puntarenas (Costa Rica), Puerto Vallarta, Mazatlán y Cabo San Lucas (México).

El Balmoral atracado en el puerto mexicano de Mazatlán.
 (Foto: Richi Zataraín)

 La ruta prosiguió ya por tierras estadounidenses con escalas en San Francisco, Los Ángeles y San Diego para posteriormente visitar Acapulco, Acajutia (El Salvador), Oranjestad (Aruba) y Philipsburg (Sint Marteen). El puerto de la parte neerlandesa de la isla de San Martín fue la última parada en el continente americano antes de que el Balmoral iniciara el regreso a Europa.

(Foto: J. Daniel Díaz)

Fred. Olsen Cruise Lines es junto a la legendaria P&O la naviera que más escalas realiza historicamente en el puerto herculino; la prueba la tenemos en nuestro protagonista de hoy, que como ya mencioné anteriormente va por la tercera visita de la temporada y aún le quedan otras tres para completar las séis que tiene programadas en aguas de Marineda hasta finales de año. El resto de la flota Fred. Olsen, compuesta por los buques Black Watch, Braemar y Boudicca, visitarán también A Coruña a lo largo del 2019.

Fred. Olsen Cruise Lines y A Coruña, un binomio consolidado desde hace ya muchos años.

 Tras una breve escala de apenas 7 horas, a las dos de la tarde el Balmoral se hizo de nuevo a la mar poniendo rumbo a las Islas Británicas. La despedida de las costas coruñesas fue en esta ocasión para el Balmoral un hasta luego en vez de un adiós: el próximo domingo volverá a visitarnos, esta vez acompañado por el buque Oriana. Agradecimientos a mis amigos Richi Zatarain y J. Daniel Díaz que me han prestado algunas de sus estupendas fotos para la elaboración del post de hoy.

Estancia breve del Balmoral en la ciudad. A las dos de la tarde hizo "mutis".


Salvo las que indican lo contrario, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

martes, 19 de marzo de 2019

Black Watch: Aprovechando la jornada


(Foto: Manuel Candal)

El buque Black Watch repitió presencia en los muelles herculinos este pasado sábado en la que supuso su tercera escala del año en A Coruña. En esta ocasión el buque británico llegó a la ciudad pasadas las ocho de la mañana con algo más de 700 pasajeros y procedía de Southampton, punto inicial de su actual ruta que lo llevará a visitar durante las próximas tres semanas los archipiélagos de Canarias, Cabo Verde y Madeira. La singladura finalizará de nuevo en la ciudad inglesa el próximo 1 de abril.

La visita del Black Watch del pasado sábado es la quinta escala protagonizada por un buque de la naviera Fred. Olsen en lo que va de 2019.

En esta ocasión la presencia del veterano navío de la naviera británica Fred. Olsen Cruise Lines en la ciudad se prolongó hasta bien entrada la noche por lo que el pasaje pudo aprovechar la soleada jornada para conocer nuestra urbe a conciencia. A las 11 de la noche y tras 14 horas de estancia en la dársena coruñesa el Black Watch zarpó poniendo rumbo a Funchal, adonde llegó a primera hora de hoy. Al buque de bandera bahameña aún le resta una escala programada en A Coruña antes de finalizar el año; será el próximo 23 de noviembre.

El Black Watch abandonó el muelle de trasatlánticos a última hora del día
(Foto: Manuel Candal)

Agradecimientos a Manuel Candal, de quien son las fotos nocturnas que ilustran el post de hoy.

lunes, 4 de marzo de 2019

AidaCara: Al mal tiempo buena Cara


(Foto: Manuel Candal)

Tras la escala del sábado protagonizada por el veterano Black Watch, ayer fue el turno de otro viejo conocido de los muelles herculinos, el coqueto AidaCara en su primera visita del año a la ciudad. Una "cara" muy familiar para cerrar un fin de semana muy crucerístico.

El AidaCara fue el protagonista de la jornada dominical en los muelles coruñeses.
(Foto: José R. Montero)

Procedente de Leixoes, puerto utilizado por los buques de cruceros para visitar la bella ciudad de Oporto, el AidaCara llegó más temprano de lo que tenía anunciado y sobre las cinco y media de la madrugada ya maniobraba en aguas interiores del puerto, giro incluído, para atracar en el muelle de trasatlánticos. Las adversas condiciones climatológicas previstas para la jornada dominical motivaron este adelanto y trastocaron por completo la agenda del buque, que zarpó de la ciudad herculina 17 horas más tarde de lo previsto.

El Cara se convirtió en el primer crucero del año en pernoctar en la ciudad en previsión de las adversas condiciones meteorológicas del domingo por la tarde.
(Foto: Manuel Candal)

A bordo del AidaCara llegaron en esta ocasión unos 1.100 cruceristas, practicamente en su totalidad alemanes por ser éste el mercado en el que trabaja la naviera Aida Cruises. Los pasajeros del buque germano disfrutan estos días de un crucero de 13 noches de duración que partió el pasado 24 de febrero de Palma de Mallorca y que hasta la fecha ha efectuado paradas en Ibiza, Cádiz, Lisboa y la citada de Leixoes. Tras A Coruña será el turno de Honfleur (escala anulada finalmente), Dover y Rotterdam antes de finalizar la singladura en Hamburgo el próximo 9 de marzo. Entre este puerto y los de Kiel y Bremerhaven establecerá el Cara su base de operaciones durante la temporada estival.

(Foto: José R. Montero)

Presente en nuestra ciudad desde el año mismo de su debut comercial, como comenté al principio la de este navío es una "cara" muy conocida por estas aguas. Hago este juego de palabras a pesar de que su nombre no hace mención al simpático rostro que lleva pintado en su proa sino a la palabra italiana "cara" ("querida"). Y es que pese a ser una naviera orientada hacia el mercado germano todos los buques de Aida Cruises llevan en su nombre términos italianos; el de la naviera junto a su tan llamativa imagen corporativa están tomados de la ópera "Aida" del afamado compositor italiano Giuseppe Verdi. Por llevar hasta llevan bandera italiana aunque lo de lucir la tricolor transalpina se debe a que pese a funcionar como marca independiente Aida Cruises pertenece a Costa Cruceros dentro del esquema corporativo de Carnival Corp., el mayor gigante crucerístico del mundo.

(Foto: José R. Montero)

Construido en los astilleros finlandeses Kvaerner-Masa y puesto en servicio en junio de 1996 bajo el nombre de Aida, el actual AidaCara fue el primer barco en formar parte de la naviera Aida Cruises cuya prolífica familia cuenta en la actualidad con 13 buques de los cuales nuestro protagonista de hoy es el más pequeño. Con un registro bruto de 38.557 toneladas y un peso muerto de 3.752 toneladas el Cara presenta unas dimensiones de 193´3 metros de eslora, 27´6 metros de manga y un calado de 6 metros. En sus 9 cubiertas de pasaje puede albergar a 1.180 pasajeros en régimen de doble ocupación a los que hay que sumarle suc tripulación formada por 370 personas. Su "callsign" es IBNR.

(Foto: José R. Montero)
 
A la vista del progresivo empeoramiento del estado de la mar, el "Master" del AidaCara optó por retrasar la salida del crucero, prevista inicialmente para las siete de la tarde del domingo y pasar la noche en la ciudad. A la mañana siguiente y ya con una visible mejoría del tiempo el navío alemán partió al mediodía rumbo a Dover tras 30 horas de permanencia en el muelle de trasatlánticos, lo que a buen seguro convertirá la estancia del "BabyAida" en una de las más largas de cuanto buques visiten nuestra ciudad en 2019. El próximo 18 de septiembre el AidaCara regresará a los muelles herculinos.

El AidaCara volverá a la ciudad en septiembre.
(Foto: Manuel Candal)

Agradecimientos tanto a Manuel Candal como a Jose Montero, que han sido los encargados de ilustrar el post de hoy con sus sensacionales fotos.

sábado, 2 de marzo de 2019

Black Watch: Sin descanso



Ya está por aquí otra vez. No hace ni cuatro días que el Black Watch abandonaba aguas herculinas tras permanecer por unas horas en nuestra dársena y este sábado ha vuelto a recalar en nuestra urbe por segunda vez este año. Y no será la última. A Coruña tira mucho.

En 2019 veremos unas cuantas veces este nombre por nuestra dársena.

Procedente de Southampton, punto de embarque de su actual ruta, el veterano navío propiedad de Fred. Olsen Cruises Lines llegó a las inmediaciones de la Torre de Hércules poco antes de las nueve de la mañana y media hora después maniobraba ya en aguas interiores para atracar en el muelle de trasatlánticos. A bordo unos 800 cruceristas dispuestos a bajar a tierra para disfrutar de la primera escala de su viaje, una travesía de dos semanas de duración que lleva por título "Carnival in the Canary Islands" y en el que el pasaje, formado casi en su totalidad por súbditos británicos, visitará tras la parada en tierras gallegas Santa Cruz de Tenerife, Santa Cruz de La Palma, Funchal y Lisboa. La fiesta tocará a su fin en Southampton el próximo 14 de marzo.


 En su anterior viaje y como ya os comenté en la entrada anterior, el Black Watch realizó una espectacular singladura de circunmavegación al globo en la que durante 107 días visitó 21 países en 4 continentes. La última escala de esa vuelta al mundo tuvo lugar el pasado martes en A Coruña y tras desembarcar al pasaje en Southampton el jueves, el buque inició una nueva singladura de la que nuestra urbe ha sido su primer capítulo. No hay descanso para este clásico de los océanos.

Tras finalizar su viaje de vuelta al mundo que lo trajo a nuestra ciudad a principios de esta semana, el Black Watch repitió escala en A Coruña este sábado.

Construcción nº 395 de los astilleros Wartsila de la ciudad finlandesa de Helsinki y puesto en servicio en junio de 1972, el actual Black Watch fue un encargo de la ya desaparecida Royal Viking Line que lo bautizó como Royal Viking Star. Se trataba de la primera de las tres unidades gemelas construídas para esta compañía; le siguieron el Royal Viking Sky (el actual Boudicca, compañero de naviera del Black Watch) y el Royal Viking Sea (el actual Albatros). Pese a que nació con un tamaño algo menor (fue alargado en 1981) el Black Watch es en la actualidad un buque de 28.613 toneladas de registro bruto y 5.656 toneladas de peso muerto que presenta unas dimensiones principales de 205´5 metros de eslora, 25´2 metros de manga y un calado de 7´55 metros.

Su esbeltas y preciosas líneas ya denotan que nos hayamos ante un navío de otro tiempo.

En sus 8 cubiertas de pasaje el Black Watch, que recibe su nombre del Tercer Batallón de Infantería del Real Regimiento de Escocia, puede albergar a un total de 804 pasajeros alojados en sus 421 camarotes de los cuales tan sólo 70 (el 16 % del total) presentan terraza privada. La propulsión corre a cargo de 4 motores diesel MAN 7L32/40 acoplados a dos ejes y que producen un total de 14.000 KW. Dos hélices KameWa son las encargadas de impulsar el conjunto hasta los 22 nudos de velocidad máxima.


Después de pasar algo más de siete horas atracado en el muelle, a las cinco de la tarde el Black Watch soltó amarras para dirigirse a aguas canarias. La próxima visita de este precioso navío a A Coruña tendrá lugar dentro de dos semanas.

 El Black Watch regresará a aguas herculinas el próximo 16 de marzo.


Las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Black Watch: La vuelta al mundo en 107 días



Con su escala de ayer el veterano Black Watch ha sido el encargado de cerrar el febrero crucerístico en aguas de Marineda, un mes que tradicionalmente es de los que menos movimientos registra en todo el año pero que este 2019 se cerrará con 3 recaladas, una de ellas una escala inaugural (Mein Schiff 2), lo que en cómputos generales no está nada mal.

Un clásico de los mares como el Black Watch para cerrar el mes de febrero.

Procedente de Gibraltar el Black Watch llegó sobre las siete y media de la mañana con unos 800 pasajeros a bordo, practicamente en su totalidad británicos por ser éste el mercado para el que opera la naviera Fred. Olsen Cruise Lines, propietaria de la nave. La estancia en tierras herculinas tuvo un componente muy especial para los cruceristas que iban a bordo y es que se trataba de la última escala del viaje antes de regresar pasado mañana a Southampton, el mismo punto desde el cual este clásico de los océanos inició la singladura en 2018. sí, lo han leído bien; el actual crucero del Black Watch empezó el año pasado.

A Coruña ha sido la última escala de un larguiiiiiiiiiiiisimo viaje para el Black Watch.

Y es que la nave de bandera bahameña se encuentra en los últimos compases de un viaje de vuelta al mundo que comenzó a mediados del pasado mes de noviembre en el citado puerto del sur inglés, habitual base de operaciones de la compañía Fred. Olsen. Se trata de una espectacular circumnavegación al globo de 107 noches de duración realizando 35 escalas en 21 países distintos a lo largo y ancho de 4 continentes. Sólo África y la Antártida han quedado sin explorar en esta fantástica aventura protagonizada por el Black Watch.

(Foto: José R. Montero)

A Willy Fogg le bastaron 80 días para dar la vuelta al mundo pero es indudable que este viejo rockero de los mares (46 primaveras le contemplan ya) la ha llevado a cabo con mucho más estilo: Tras zarpar de la fría y húmeda Inglaterra el 12 de noviembre, el buque hizo una primera parada en Lisboa previa a su navegación transatlántica. Una vez al otro lado del charco comenzó su periplo por aguas del Caribe,con recaladas en St. Johns (Antigua), Bridgetown (Barbados) o Cartagena (Colombia). Después de transitar a través del Canal de Panamá y ya en aguas del Océano Pacífico el Black Watch visitó Costa Rica antes de poner rumbo a la Polinesia Francesa, con Papeete o Bora Bora como exóticos objetivos. Los cruceristas pasaron el día de Navidad navegando hacia Vanuatu y recibieron al nuevo año atracados en Sydney disfrutando del tradicional espectáculo pirotécnico que cada 31 de diciembre ilumina la bahía de la ciudad "aussie".

Durante el viaje el Black Watch cruzó el Canal de Panamá.
(Fuente: Fred. Olsen Cruise Lines)

Tras los fastos de bienvenida al 2019 el viaje prosiguió a lo largo de la costa australiana (Newcastle, Brisbane, Darwin...) para dar el salto a Indonesia y posteriormente a Singapur y Thailandia. A finales de enero fue el turno de India, con escalas en Cochin, Goa y Mumbai para luego explorar la península arábiga con varias recaladas en Emiratos Árabes y Omán. Tras hacer escala en las ciudades monumentales de Áqaba (Jordania) y Éfeso (Turquía) el Black Watch regresó a territorio europeo con su estancia en Nápoles. La colonia británica de Gibraltar y nuestra ciudad han sido las últimas paradas de la ruta.

(Foto: José R. Montero)

Tras una breve estancia en nuestro puerto de apenas ocho horas, a las tres de la tarde el Black Watch reemprendía viaje poniendo rumbo a tierras inglesas adonde el buque llegará si no hay novedad la próxima madrugada donde dará por concluída su vuelta al mundo. Podría pensarse que tras tan largo viaje este venerable navío disfrutará de un merecido descanso pero nada más lejos de la realidad; Desde allí partirá horas después en su siguiente viaje con nuevo pasaje a bordo y su destino será... A Coruña, donde la nave recalará de nuevo este sábado. Se conoce que aquí los tratamos muy bien. Agradecimientos a José R. Montero que ha colaborado en la ilustración de este post con alguna de sus estupendas fotos.

El Black Watch regresará a A Coruña este sábado.


Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.


lunes, 25 de febrero de 2019

Especial: La historia del Saga Pearl II (Parte II)



En la primera parte de este post especial dedicado al Saga Pearl II con motivo de su inminente adiós os contaba la historia de este buque dejando a nuestro protagonista en el año 2009 averiado y abandonado a su suerte en el puerto de Barcelona. En este punto continúo el relato. 

 Con el Astoria averiado retomamos la historia.
(Foto: Sinisa Aljinovic)

Tras varios meses atracado en Barcelona en junio de 2009 el entonces Astoria fue remolcado a Gibraltar, donde dos meses después el navío fue subastado por orden judicial. A su rescate vino la naviera británica Saga Cruises que ya un año antes había intentado comprar el buque y que en esta ocasión no tuvo problemas para hacerse con él. Saga se encontraba por aquel entonces buscando en el mercado de segunda mano un buque de pequeño porte que sustituyera al legendario Saga Rose, su primer navío y al que la estricta normativa SOLAS 2010 obligaba a dar de baja en breve. El Astoria encajaba como un guante en los planes de la naviera de Folkestone pese a los riesgos que suponía su compra por su escasa fiabilidad mecánica. Así tras formalizar la operación el buque fue remolcado nuevamente, esta vez a los astilleros de Swansea (Gales) donde tras una reforma valorada en 22 millones de euros la nave renació como el coqueto Saga Pearl II que conocemos hoy en día, realizando su primer crucero para sus nuevos dueños el 15 de marzo de 2010.

El 30 de octubre de 2010 tuvo lugar en A Coruña la escala inaugural del buque con su nuevo nombre de Saga Pearl II. Por aquel entonces Saga aún lucía sus antiguos colores, consistentes en la chimenea pintada de amarillo, y que retomó hace poco más de un año.
(Foto: José R. Montero)

El motivo de que Saga Cruises bautizara a su "nuevo" buque añadiéndole el sufijo "II" obedecía a que la compañía británica ya había contado en nómina con un Saga Pearl años atrás durante un breve chárter. El hecho de que dicho barco continuara navegando (aunque con otra denominación) en el momento en el que nuestro protagonista se incorporó a la naviera hizo que sus dirigentes optaran por añadirle ese "II" para evitar posibles confusiones.

La primera perla de Saga: Durante un breve período de tiempo la naviera Saga Cruises fletó el buque Minerva, al que rebautizó como Saga Pearl. Ese es el motivo por el que a nuestro prota le encasquetaron el sufijo "II" en su nombre pese a que ambos buques nunca llegaron a coincidir en la flota de la compañía británica.
(Foto: Edson da Lima Lucas)

 En mayo de 2012 el  Saga Pearl II fue el elegido por la naviera británica para ser la estrella del proyecto Adventure Cruises, una marca del grupo Saga orientada hacia un público más joven y en el que prevalecían los itinerarios más exclusivos, con escalas en puertos poco frecuentados en el circuito crucerístico convencional y con un mayor protagonismo de las opciones lúdicas más activas. Para su nuevo cometido la nave fue rebautizada como Quest for Adventure (literalmente "en busca de la aventura") y sustituyó al buque Spirit of Adventure, que acababa de causar baja en la compañía. Pese a su nuevo rol dentro de la naviera, el Quest for Adventure no sufrió cambios significativos; ni siquiera fue pintado con colores distintivos, lo que provocó que pocos lo asociaran con su nuevo cometido. Este hecho quizás fue uno de los factores que contribuyeron a que la experiencia no fuera del todo positiva por lo que tan sólo año y medio después la nave recuperó su nombre anterior de Saga Pearl II.


Este baile de nombres dio lugar a una circunstancia curiosa en A Coruña en 2013 cuando la nave visitó la ciudad durante la misma temporada bajo dos denominaciones distintas aún perteneciendo a la misma naviera, un hecho bastante inusual de ver.

Dos nombres. Un mismo buque: A finales de 2013 el Saga Pearl II visitó las instalaciones herculinas. Meses antes también lo había hecho pero bajo el nombre de Quest for Adventure.

 A partir de entonces la carrera del Saga Pearl II ha transcurrido de forma tranquila, cumpliendo diligentemente con sus rutas y sin apenas dar que hablar en los medios, algo que suele considerarse un buen síntoma en este mundillo. De su último período caben destacar varios hechos; el primero por la relevancia que tuvo a nivel local nos lleva al 19 de diciembre de 2017, cuando el Saga Pearl II coincidía atracado en el puerto de A Coruña con su compañero de flota, el Saga Sapphire, una circunstancia nunca antes vista en nuestro puerto.  El momento culmen de esta jornada festiva tuvo lugar durante la salida del Sapphire en la que ambos navíos protagonizaron una estruendosa batalla de bocinazos como no se recuerda en aguas de la bahía.

La flota Saga al completo: Los dos buques de la naviera británica coincidieron en el puerto herculino el 19 de diciembre de 2017. En la foto vemos a nuestro protagonista atracado mientras el Saga Sapphire realiza la maniobra de desatraque.

Otro hecho destacado, éste desagradable, tuvo lugar el 29 de agosto del pasado año cuando durante una escala en Dartmouth (Reino Unido) el Saga Pearl II colisionó con cuatro embarcaciones de recreo durante la maniobra de entrada al puerto inglés. El incidente tuvo lugar con el práctico ya a bordo y se debió a un error durante la maniobra en la que el Saga Pearl II se abrió más de la cuenta, lo que llevó al crucero a golpear con las embarcaciones que se hallaban fondeadas en el extremo del canal ocasionándoles pequeños daños en el casco. En este vídeo podéis ver la secuencia del accidente que afortunadamente se saldó sin heridos:

 (Fuente: youtube)

Pero si hay una fecha que ha marcado la historia de este barco esa ha sido sin lugar a dudas el 1 de junio de 2017 cuando Saga Cruises anunció la retirada de nuestro protagonista en la primavera de este año dejando su sitio al futuro buque insignia de la firma y primer buque de nueva construcción de la compañía, el Spirit of Discovery, que debutará oficialmente este verano. La salida del Saga Pearl II no será la única que se produzca en las filas de la naviera inglesa; el Saga Sapphire tiene también fecha jubilación: será en junio de 2020.

El relevo: En el dique cubierto de Meyer Werft se encuentra en su fase final de construcción el Spirit of Discovery, el buque que tomará el relevo del Saga Pearl II este año. Debutará en A Coruña el próximo 15 de octubre.
(Foto: Meyer Werft)

Hace unos días el pequeño navío de bandera maltesa zarpaba en su último crucero bajo los colores de Saga Cruises, una espectacular singladura de 54 noches de duración que llevará a sus afortunados huéspedes a visitar 10 países bordeando la costa ibérica y la africana más allá del Cabo de Buena Esperanza. La última parada de este viaje de ensueño antes del desembarco final en Portsmouth tendrá lugar en Ferrol, lo que convertirá a la dársena departamental en el último puerto donde este clásico de los mares recalará en escala oficial. Será el próximo 9 de abril y si nada me lo impide allí estaré para despedirlo (y para contároslo luego en el blog); es lo menos que puedo hacer por un barco que nos ha dado tantas buenas tardes "afotadoras" a los shipspotters y aficionados al mundo naval en general. ¡¡Hasta siempre Saga Pearl II!!.
 


Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.

viernes, 22 de febrero de 2019

Especial: La historia del Saga Pearl II (Parte I)



El pasado 13 de febrero el buque Saga Pearl II efectuaba una nueva visita al puerto coruñés pero que en esta ocasión tenía un matiz que la hacía distinta a todas las anteriores; y es que el pequeño buque de Saga Cruises se despedía de A Coruña de manera definitiva tras muchos años de frecuentes visitas. Sus casi cuatro décadas de vida marinera han estado llenos de éxitos y fracasos comerciales casi a partes iguales, un buen puñado de nombres inscritos en sus costados y mil y una anécdotas que dan para un libro. Yo por mi parte he decidido dedicarle un post (bueno, dos) contando su historia y que es mi pequeño homenaje a este buque que tantas buenas jornadas "afotadoras" nos ha brindado a los shipspotters coruñeses en sus muchas escalas en la ciudad.

Buceando por internet te encuentras documentas gráficos tan interesantes como éste: se trata del Saga Pearl II con su denominación original atracado en el puerto de Hamburgo. A la vista de lo engalanado que luce posiblemente se trata de las horas previas al inicio de su singladura inaugural.
(Foto: autor desconocido)

La historia de este excepcional navío se remonta a principios de la década de los 80 del pasado siglo, concretamente a finales de 1981, cuando en los astilleros Howaldtswerke-Deutsche de la ciudad de Hamburgo veía la luz nuestro protagonista de hoy. Se trataba de un encargo para la Hadag Cruise Line, una compañía con sede en la misma ciudad a la que la factoría ubicada a orillas del río Elba entregaría un moderno navío de tamaño medio de 18.835 toneladas de registro bruto y 2.500 toneladas de peso muerto, 164´3 metros de eslora, 22´8 metros de manga, un calado de 6´1 metros y que en su interior podía albergar a un total de 638 pasajeros con una tripulación de 220 personas. De la propulsión se encargaban 4 motores MAN 6L40/45 que generaban una potencia total de 13.200 caballos acoplados sobre 2 ejes y 2 hélices de paso variable que le permitían alcanzar  unas velocidades de 18 nudos. En sus amuras el flamante nuevo buque lucía un nombre bien distinto al actual, Astor, si bien al principio iba a llamarse Hammonia.
  
 El Astor tocando el agua por primera vez.
(Foto: DDGhansa)

A nivel estético si algo destacaba sobremanera en el nuevo navío eso era sin duda su llamativa chimenea, de unas dimensiones desproporcionadas en comparación al resto de buque. Su diseño resulta incluso hoy, casi cuatro décadas después de su botadura, muy original. Además de inusual, la chimenea del Astor, hoy Saga Pearl II, hace que  al verlo en la lejanía la silueta de este buque resulte inconfundible.. o casi, y es que hay otro barco surcando los mares que tiene una exactamente igual y no por casualidad como veréis más adelante.  

La chimenea del Saga Pearl II resulta inconfundible y le otorga al buque una incuestionable personalidad.

La intención de la Hadag Cruise Line era que el Astor, dedicado en exclusiva al mercado alemán, consiguiera acabar con la hegemonía de la por entonces imbatible Hapag-Lloyd pero con lo que no contaban era con la brutal respuesta de su histórica rival: la introducción del buque Europa, que en su día se convirtió en uno de los navíos de pasaje más grande jamás construido. Los caprichos del destino querrían que tres décadas después los dos buques otrora rivales se convirtiesen en compañeros al acabar ambos defendiendo los colores de Saga Cruises (el Europa es el actual Saga Sapphire). Tras un tiempo sin el resultado comercial esperado, lo que se tradujo en unas pérdidas de un millón de marcos alemanes de la época, a finales de 1983 la Hadag tomó la decisión de deshacerse del Astor tan sólo 22 meses después de su estreno.

Arriba: El Astor atracado luciendo los colores originales de la Hadag Cruise Line.
Abajo: El portentoso Europa, botado en la misma época, fue en parte el culpable del fracaso comercial del Astor. El buque de HAPAG-Lloyd practicamente doblaba en volumen a nuestro protagonista.
(Foto arriba: John Jones)
(Foto abajo: Mr. DOT)

Al tratarse de un buque de nueva factura al Astor no le faltaron novias y en febrero de 1984 se formalizó la venta a la compañia sudafricana South African Marine Corporation de Ciudad El Cabo, más conocida como Saframarine. La intención de Saframarine era la de utilizar su nueva adquisición para recuperar la ruta tradicional entre Reino Unido y Sudáfrica sustituyendo así a los antiguos "liners" de la Union Castle. Sin embargo pronto se comprobó que la compra había sido un completo error; el Astor demostró nos ser el buque adecuado para realizar esa travesía debido a la escasa potencia de sus motores y para colmo éstos empezaron a dar problemas, lo que ocasionaba importantes retrasos y cuantiosas pérdidas económicas. Ante el desastre financiero que se avecinaba la Saframarine decidió vender el barco y encargar otro basado en él pero con mejores cualidades mecánicas y ligeramente más grande al que en el colmo de la originalidad también llamaron Astor.

La aventura africana del Astor fue un estrepitoso fracaso. En esta foto podemos ver a nuestro protagonista con la librea de Saframarine zarpando de Ciudad El Cabo en mayo de 1984.
(Foto: Brian Fisher)

Tras su desastre africano nuestro protagonista pasó a manos de la Deutfracht Seereederei germana, en una operación muy compleja al tratarse de una compañía ubicada en la entonces Alemania Oriental y por tanto situada en el bloque comunista. Durante su etapa al otro lado del telón de acero el buque fue bautizado como Arkona en homenaje al mítico transatlántico alemán Cap Arcona de la década de los 30 y realizó cruceros por la Europa Occidental en verano y por Cuba en invierno. Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y la consiguiente reunificación alemana el Arkona pasó a manos de la sociedad Deutsche Seereederei de la ciudad de Rostock y más tarde, en 1998, cambió nuevamente de manos siendo adquirido por Arkona Touristik. Fue una época muy compleja con varios dueños y numerosos operadores que lo fletaban bajo régimen de chárter.

Arriba: El Arkona es despedido con música a pie de muelle el 15 de octubre de 1985, día en que partió en su travesía inaugural durante su nueva etapa abanderado en Alemania Oriental.
Abajo: Durante su etapa como Arkona nuestro protagonista visitó A Coruña varias veces. La foto corresponde a una escala realizada en junio de 2001.
(Foto arriba: wikipedia)

En febrero de 2001 el Arkona fue vendido a la compañía rusa Sovcomflot y pasó a ser operado por Transocean Tours, una naviera especializada en el mercado alemán y británico que lo rebautizó poco después como Astoria. El motivo de este cambio de nombre fue que en aquel momento Transocean tenía fletado un buque denominado Astor, que no era otro que el barco que sustituyó a nuestro protagonista tras su fracaso africano en la compañía Saframarine y que aunque de aspecto muy parecido presentaba unas dimensiones algo mayores.

No confundir: Aunque pueda parecer el mismo barco, el de la foto no es nuestro protagonista sino el navío que Saframarine mandó construír para sustituirle. En esta foto lo vemos entrando en la ría herculina en mayo de 2012.

La operativa del Astoria con Transocean Tours gozó de cierto éxito durante los primeros años del nuevo milenio sin embargo la llegada de la crisis asestó un duro golpe a este pequeño touroperador. Para complicar todavía más las cosas, en noviembre de 2008 al Astoria le fueron detectados severos problemas mecánicos durante unos trabajos de mantenimiento realizados en Barcelona previos al inicio de un viaje de vuelta al mundo que tuvo que ser cancelado, con las consiguientes pérdidas económicas para la compañía. Durante los 6 meses siguientes el buque permaneció amarrado en el puerto de la ciudad condal  debido a la difícil situación económica tanto de sus legítimos propietarios como de Transocean Tours, incapaces ambos de afrontar la costosa reparación. El futuro del Astoria, con casi 30 años sobre sus cuadernas, se presentaba lleno de negros nubarrones.

La crisis y los problemas mecánicos parecían haber sellado el destino del Astoria en 2008.
(Foto: Vladimir Knyaz)

De momento lo dejo aquí. En la segunda parte os seguiré contando la historia del Saga Pearl II, un clásico de los mares que está a punto de decirnos adiós.



Salvo las que así lo indiquen, las fotos de esta entrada han sido realizadas por Diego Veiga. Por favor, respetad la autoría de todas ellas.