NOTICIAS DE CRUCEROS

  • 05 AGOSTO: Un nuevo retraso en la construcción del AidaPrima en Japón provoca la cancelación de sus tres primeras rutas. La escala prevista en Ferrol para el próximo 17 de abril queda suspendida.
  • 28 JULIO: Acuerdo entre Meyer Weft y Costa Cruceros para construír los buques de pasaje con mayor capacidad del mundo, 6.600 pasajeros. Serán dos y entrarán en servicio en 2019 y 2020 respectivamente.
  • 28 JULIO: Crystal Cruises se expande a lo grande. Anuncia la construcción de tres nuevos buques de 100.000 toneladas, un barco tipo yate, varios navíos para travesías fluviales e incluso la incorporación de un Boeing 787 para cruceros aéreos.
  • 07 JULIO: Los astilleros italianos Fincantieri construirán el nuevo buque de la naviera Silversea, el Silver Muse, en 2017.
  • 07 JULIO: El Majesty of the Seas finalmente no pasará a manos de Pullmantur y se mantendrá en la flota de la compañía norteamericana.

viernes, 28 de agosto de 2015

Poco tiempo...



(Foto: Manuel Candal)


...muchos barcos. Una mala combinación para mantener este blog actualizado. No queda otra que dejar que vengan "tiempos mejores" para dedicarles a los buques de pasaje que recalan en nuestra ciudad todo el espacio que se merecen relatando alguna anécdota sobre ellos. De todas maneras tampoco quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar, aunque sea brevemente la presencia de los últimos barcos que nos visitaron estos días, unas jornadas en las que se nota la progresiva aceleración en el ritmo de escalas habitual por estas fechas del año. Desde el pasado domingo hasta el miércoles han sido tres los navíos que se han dejado ver por nuestra ría: el germano AidaSol, el británico Azura y el francés Horizon, como ven todo muy multicultural. Empezaré hablando de ellos, como es habitual, por estricto orden de llegada.


AidaSol, protagonista estos días en los muelles herculinos.


Y el primero en visitarnos fue el AidaSol, protagonista de la pasada jornada dominical. El navío de Aida Cruises llegó poco después de las nueve de la mañana para quedar atracado en el habitual muelle de trasatlánticos media hora más tarde. Debido al fuerte viento reinante la maniobra de atraque del buque alemán estuvo asisitida por los remolcadores Sertosa 28 e Ibaizábal 9. Una vez amarrado a los norays del muelle y colocada la escala, los casi dos millares de turistas que trajo el AidaSol a la ciudad pudieron bajar a tierra para realizar las oportunas excursiones contratadas o callejear un poco por la zona centro, si bien el clima no acompañó durante gran parte de la jornada, con aviso naranja por fuerte viento desde las 12:00 a las 22:00 horas.


Para las maniobras de atraque y desatraque del AidaSol se hicieron necesarios los remolcadores.


La escala que trajo al AidaSol a A Coruña forma parte de una singladura de 12 días de duración con salida desde el puerto de Hamburgo y paradas en Dover, Le Havre, nuestra ciudad, Lisboa, Cádiz, Casablanca, Sta. Cruz de Tenerife y desembarco final en Gran Canaria.




Tras una larga estancia en la ciudad de casi 12 horas el AidaSol  puso punto y final a su escala para continuar viaje. Las condiciones climatológicas tan adversas en el momento de la salida obligaron de nuevo a la actuación de los remolcadores y tras rebasar el dique de abrigo el navío germano puso rumbo a tierras lusas enmedio de los chubascos que dificultaron bastante la labor de los compañeros "afotadores" que se acercaron a diversos puntos de la costa con la intención de fotografíar la maniobra.


Cuidado. Muerde.


 Tras la visita del AidaSol el pasado domingo al día siguiente fue el turno del buque Azura.  En su segunda visita del año a nuestra ciudad el navío inlgés, propiedad de la P&O, llegó procedente de Southampton, punto inicial de una ruta de 10 días con comienzo y final en tierras británicas tocando varios puertos de la península ibérica.  Se trata de una semana con un gran protagonismo por parte de esta histórica naviera inglesa ya que el gemelo del Azura, el Ventura ha estado también de visita en la ciudad hoy mismo.




Tras pasar toda la mañana en puerto poco después de las cuatro y media de la tarde el Azura se despidió de A Coruña poniendo proa al sur con destino a la bella ciudad de Cádiz, adonde recalaría tras dos jornadas de navegación ininterrumpida. Con esta escala la nave británica da por concluído su calendario de visitas programadas a nuestra urbe en el presente 2015.


Azura rumbo a la Tacita de plata
(Foto: Manuel Candal)


Y por último la jornada del miércoles tuvo un claro acento francés con la visita del buque Horizon, de la naviera Croisières de France. En un principio el buque galo tenía previsto recalar en la dársena herculina a primera hora de la mañana pero finalmente su entrada no se produjo hasta pasadas las dos de la tarde. Procedente del puerto de Calais el Horizon trajo a la ciudad a unos 700 pasajeros en su mayoría franceses, mercado para el que opera la naviera que explota comercialmente esta nave.


El Horizon llegó con bastante retraso sobre el horario previsto.


Desgraciadamente los turistas llegados por vía marítima el pasado miércoles no pudieron disfrutar de una jormada muy apropiada para pasear con un día casi invernal que deslució su estancia en A Coruña, una escala que forma parte de una ruta de 8 días donde nuestra ciudad es la primera parada de la travesía. Tras ella vendrán Cádiz, Gibraltar, Almería y Tarragona antes del desembarco en el puerto de Marsella. Tras pasar poco más de 7 horas de estancia lluviosa en puerto, el Horizon cerró su segunda y última escala del año en A Coruña a las diez de la noche partiendo hacia aguas andaluzas. En 2015 el buque francés repetirá su habitual calendario de visitas a nuestra dársena con dos paradas en los meses de junio y agosto respectivamente.


Un día de perros acompañó al Horizon durante su estancia en A Coruña.
(Foto: Manuel Candal)


Mi agradecimiento a Manuel Candal por su extraordinaria aportación una vez más en forma de geniales fotos.


(Foto: Manuel Candal)



domingo, 23 de agosto de 2015

Pasó la marejada





Se nota que entramos ya en la recta final de este mes de agosto, no sólo en el clima sino en el progresivo aumento en el número de escalas de cruceros habitual en estas fechas antes de entrar en el siempre frenético mes de septiembre. En un fin de semana con bastante ajetreo en el muelle de trasatlánticos el protagonista de la jornada del sábado fue el buque Insignia, de la naviera Oceania Cruises.


El Insignia, visitando de nuevo A Coruña. 


Procedente del puerto de Gijón el Insignia alcanzó su objetivo coruñés poco antes de las siete de la mañana con algo más de 600 turistas a bordo que sin embargo no pudieron disfrutar de una climatología muy veraniega durante su estancia. El selecto pasaje del Insignia disfruta estas fechas de una singladura de 11 días con salida desde Southampton y escalas en varios puertos franceses y de la península ibérica antes de desembarcar en Barcelona. Existe la alternativa de continuar viaje a partir de este punto porque Oceania Cruises ofrece la posibilidad de unificar varias rutas en una pudiendo llegar a crear una travesía de 180 días de duración por medio mundo finalizando el viaje el 4 de enero de 2016 en el puerto de Miami. Un crucero de 6 meses de duración. ¿A que no está nada mal?.


Los buques de la naviera Oceania Cruises están abanderados en las Islas Marshall, un pabellón muy "conveniente".


 El Insignia es una nave más que conocida por estas aguas y por más de un motivo; por un lado sus visitas bastante frecuentes, hasta 2 y 3 por año, y por otro por pertenecer a una numerosa familia, la R Class, formada por 8 unidades similares todas ellas construídas para la difunta Renaissance Cruises y que en la actualidad están diseminadas por varias navieras. 3 de esas 8 unidades forman parte de la flota de Oceania Cruises; además del Insignia sus gemelos Regatta y Nautica y en breve se unirá una cuarta cuando el Ocean Princess, de la naviera Princess Cruises, sea transferido a Oceania donde será rebautizado con el nombre de Sirena.


De princesa del océano a sirena. Oceania tendrá un nuevo buque en su flota a partir de 2016.
(Fuente: cruisemates.com)


 2015 está siendo un año relativamente tranquilo para nuestro protagonista de hoy, nada que ver con el convulso 2014 en el que el Insignia fue noticia por más de un motivo, alguno de ellos nada agradable. En mayo del pasado año el buque finalizaba su chárter con la naviera Hapag-Lloyd para la cual había operado los 2 años anteriores bajo el nombre de Columbus 2 y volvió a recuperar su nombre actual poniéndose de nuevo al servicio de Oceania no sin antes sufrir una profunda reforma en Marsella por valor de 44 millones de euros. La prensa se hizo eco de los trabajos realizados pero nada comparable a lo que sucedió a finales de 2014 cuando el Insignia fue portada de muchos diarios por un desgraciado suceso.


El Insignia "vestido" con los colores de la Hapag-Lloyd y bautizado como Columbus 2 realizó varias escalas en nuestra ciudad entre 2012 y 2014.


El pasado 11 de diciembre y cuando el Insignia se encontraba atracado en Port Castries (Santa Lucía) se declaró un incendio en la sala de máquinas de la nave que provocó la evacuación de todos los pasajeros que se encontraban a bordo. El fuego pudo controlarse de manera rápida pero desgraciadamente el accidente tuvo fatales consecuencias: 3 miembros de la tripulación murieron y otros 2 resultaron heridos de diversa consideración teniendo que ser trasladados a los hospitales locales. Los graves daños mecánicos sufridos por el Insignia obligaron a cancelar el crucero, una ruta de 7 días con salida en San Juan (Puerto Rico) y final en Miami, y los 656 pasajeros fueron indemnizados con la devolución integra del coste del pasaje más un 50 % de descuento en futuros cruceros.




Tras una reparación de urgencia para conseguir reestablecer la energía el Insignia fue remolcado hasta San Juan para ser reparado. Habla a las claras de los grandes daños sufridos por el navío el hecho de que los trabajos duraron algo más de 3 meses, volviendo al servicio activo a mediados de marzo de este año. El accidente y las posteriores reparaciones obligaron a modificar el calendario de rutas del Insignia; así su vuelta al mundo de 180 días con salida desde Miami cuyo inicio estaba previsto para el pasado 10 de enero tuvo que acortarse iniciándose finalmente el 22 de marzo desde el puerto de Singapur. Afortunadamente desde ese día el Insignia no ha vuelto a ser noticia. Pasó la marejada.




 Volviendo a la jornada del sábado, tras pasar 11 horas atracado en la ciudad finalmente el Insignia se hizo de nuevo a la mar poco antes de las seis de la tarde diciendo adiós con tres graves bocinazos a A Coruña por este 2015. Además de las decenas de curiosos que se acercaron a despedir el lujoso buque la lluvia tampoco faltó a la cita lo que deslució un poco la maniobra de salida. Tras sobrepasar el dique de abrigo el navío de Oceania Cruises puso rumbo al sur con destino al puerto de Leixoes, escala obligada para aquellos que quieran visitar la ciudad de Oporto. En 2016 repetirá visita en nuestra ciudad.


¡Hasta el año que viene!.


miércoles, 19 de agosto de 2015

La revolución de cristal





Una visita de lujo la que tuvimos ayer en el puerto herculino con la escala del Crystal Serenity, el buque de la naviera Crystal Cruises que realizó su primera y única escala del año en A Coruña en el presente ejercicio. La "serenidad de cristal" llegó a la ciudad poco después de las ocho de la mañana procedente de Bilbao con un millar de pasajeros a bordo, en su mayoría asiáticos por ser éste el mercado para el que opera el barco. Habla a las claras de la exclusividad del buque el hecho de que un navío de semejante porte (69.000 TRB aprox.) no supere la cifra de 1.100 personas en capacidad máxima de pasajeros.


El Crystal Serenity pasó unas 9 horas en A Coruña.


Y es que su naviera, Crystal Cruises, es uno de los grandes nombres en el nicho más lujoso de los viajes de placer por mar. Si pensamos en los buques más elitistas del mercado, los denominados barcos-boutique por aquello de su pequeño tamaño, enseguida surgen los grandes dominadores del sector como Seabourn o Silversea, pero cuando aumentamos el tonelaje de las naves sin renunciar a toda esa exclusividad (algo realmente difícil) es cuando emerge la figura de Crystal Cruises como una de las grandes referencias del momento. Y el futuro se presenta aún más prometedor si cabe; desde hace unos meses la naviera asiática está inmersa en un período de grandes cambios desde que a principios de este año la hasta ahora propietaria de la compañía, Nippon Yusen Kaisha (NYK) anunciara la venta de la marca al grupo Genting Hong Kong.




Genting es un gran conglomerado de empresas malasio fundado en el año 1965 que extiende sus tentáculos hacia todo aquello susceptible de obtener beneficios, lo que le lleva a tocar "palos" tan dispares como poseer cientos de casinos por todo el mundo, un circuito de carreras en E.E.U.U. o ser el principal patrocinador del Aston Villa C.F. de la Premier inglesa. El sector de los cruceros no le es para nada desconocido; su filial de Hong Kong compró en 1993 la naviera Star Cruises y siete años más tarde se hizo con la Norwegian Cruise Line (NCL) conviertiéndola en el referente actual del crucero informal y una de las compañías con mayor expansión en los últimos años. Con la compra de Crystal, Genting ya tiene la pieza que le faltaba en su puzzle crucerístico y le tiene reservada grandes planes de futuro a corto plazo con unos cambios de tal magnitud que casi se podría hablar de una revolución total en el seno de Crystal Cruises.


Se avecina revolución en Crystal Cruises.


Esos ambiciosos planes se dieron a conocer hace unos días; para empezar se ha anunciado la construcción de 3 nuevos buques de 100.000 TRB cada uno y que entrarán en servicio en 2018, 2019 y 2020 respectivamente. Los navíos serán construídos por los astilleros alemanes Lloyd Werft y serán el no va más de la exclusividad y el lujo en alta mar: Tendrán una capacidad de 1.000 pasajeros, lo que para un barco del porte mencionado supone un ratio espacio-pasajero sin precedentes. Si con ésto no fuese suficiente la dotación estará formada por 1.000 tripulantes o lo que es lo mismo; el nuevo buque tendrá un ratio pasajero-tripulante de 1, algo nunca antes visto en la industria de los cruceros.




Pero aún hay más; los nuevos buques de Crystal crearán un nuevo concepto, Crystal Residences; una cubierta de la nave exclusiva con 48 villas (lo de suites se queda muy corto) con un tamaño entre los 55 y los 370 metros cuadrados convirtiéndose en los mayores alojamientos jamás encontrados antes en un barco de estas características. Los huéspedes de estas fastuosas estancias contarán en la misma cubierta con un restaurante privado o su propia recepción por nombrar algunos de los aspectos más destacados.


Los nuevos buques de Crystal Cruises tendrán categoría A1 para navegar entre hielos. El helicóptero que sale en esta imagen conceptual también estará incluído entre los equipamientos de los nuevos buques.
(Fuente: Crystal Cruises)


 Las novedades de la compañía no se ceñirán sólo a estos 3 nuevos navíos. A finales de este mismo año entrará en servicio un buque tipo yate procedente de la Star Cruises, el MegaStar Taurus, y que será rebautizado como Crystal Esprit. La nave, con capacidad unicamente para 62 pasajeros, incluirá zodiacs para algunas excursiones e incluso un minisubmarino con capacidad para dos personas. El Crystal Esprit también podrá operar bajo régimen de chárter para sus clientes ofreciendo la experiencia más similar a la de poseer tu propio navío. Ya para la primavera de 2017 Crystal seguirá creciendo con el nacimiento de la Crystal River Cruises, la división de cruceros fluviales de la marca, que ofrecerá travesías por las principales rutas fluviales del mundo con el mismo ambiente exclusivo que sus singladuras oceánicas. Como ven se trata de una expansión por todo lo alto.


El pequeño Crystal Esprit comenzará a operar este mismo año.
(Fuente: Crystal Cruises)


Y cuando digo por todo lo alto hablo de manera literal: Los planes de expansión no se circunscriben unicamente al líquido elemento sino que contemplan la compra de un Boeing 787 Dreamliner y la creación de la firma Crystal Luxury Air para la realización de cruceros aéreos. La idea no es nueva; sin ir más lejos una de las rivales de Crystal Cruises, la alemana Hapag-Lloyd, lleva varios años realizando esta experiencia con un Boeing 737 bautizado con el nombre de uno de los fundadores de esta histórica marca: Albert Ballin.


El Albert Ballin de Hapag-Lloyd ya opera los llamados cruceros aéreos ofreciendo rutas 
en un ambiente de lujo y gran confort.
(Foto: autor desconocido)


El "Dreamliner" de Crystal Cruises será tan exclusivo como cualquiera de sus navíos; en lugar de los habituales 300 asientos de este modelo de avión llevará tan sólo 60 y serán completamente reclinables. La idea es ofrecer "cruceros" de un mes de duración visitando 10 o 12 ciudades y alojándose en los mejores hoteles del mundo.


Cruceros también por el aire. Crystal se expande por todo lo alto.
(Fuente: Crystal Cruises)


¿Y como afectan todos estos cambios a la actual flota?. Además de nuestro protagonista de hoy Crystal Cruises opera con el buque Crystal Symphony, una unidad con algunos años más pero que ofrece los mismos estándares de calidad que el buque que nos visitó ayer por unas horas. Es bastante probable que con las nuevas incorporaciones el futuro de estas dos espléndidas naves no siga ligado a la marca Crystal Cruises aunque de momento no ha trascendido nada sobre su futuro y los buques continúan con su previsión de cruceros como mínimo hasta finales de 2017.


La flota actual de Crystal Cruises está compuesta por dos buques: el Crystal Symphony, en la foto, y nuestro protagonista de hoy.


Lo que es seguro es que de momento seguiremos disfrutando de las visitas de los barcos de esta compañía a nuestra ciudad. La de ayer concluyó pasadas las cinco y media de la tarde cuando el Crystal Serenity se hizo de nuevo a la mar poniendo rumbo al sur con destino al puerto de Leixoes, el habitual atraque de este tipo de buques para que los pasajeros puedan acercarse a conocer la bella ciudad de Oporto. Sin más visitas a A Coruña "por la proa" nos contentaremos con ver a su colega de naviera Crystal Symphony en 2016.


El Crystal Serenity partía de la ría herculina a media tarde de ayer.


domingo, 16 de agosto de 2015

Brititánico (Parte II)





Proseguimos aquí con el post especial dedicado al buque Britannia con motivo de su última visita a la ciudad, la tercera del año, que tuvo lugar el pasado martes día 11. En esta segunda parte vamos a subir a bordo de este gigante para ver todo lo que ofrece a sus privilegiados moradores el nuevo orgullo naval británico.




En la primera parte de esta doble entrada mencionaba al Anthem of the Seas como principal "rival" del Britannia a la hora de hacerse con el oficioso título de gran estrella del 2015 en los muelles herculinos. El nombre del buque norteamericano también se podría escoger para hacer una comparativa de todo lo que ofrecen a bordo él y el Britannia pero lo cierto es que resultaría un ejercicio abocado al fracaso ya que salvo por su misma función y su parecido tamaño en poco o nada se parecen estos dos excepcionales navíos. El Anthem apuesta por los elementos más innovadores para conformar una de las ofertas de ocio más impresionantes que podemos encontrarnos en alta mar. En el caso del Britannia se busca un mayor refinamiento a la hora de entender el entretenimiento a bordo, siguiendo una línea más convencional y apoyada sobre un pilar fundamental, su selecta gastronomía. ¿Quiere ésto decir que el Anthem resulta un barco "vulgar" y el Britannia un navío "aburrido"?. Para nada. Es simplemente una cuestíón de donde se ha puesto el acento en cada una de las propuestas atendiendo a su target de clientes.



Dos propuestas antagónicas: La más vanguardista tecnología al servicio del ocio en el caso del Anthem (arriba). Ambiente más clásico y refinado en el caso del Britannia (abajo).

(Foto arriba: Royal Caribbean)
(Foto abajo: P&O Cruises)


Algo de lo que puede presumir el Britannia es de sobriedad y elegancia, características éstas que se pueden apreciar en cualquier punto donde fijemos la vista. Se podría caer en el error de entender tales conceptos como una falta de espectacularidad pero nada más lejos de la realidad. Un buen ejemplo lo encontramos en el que suele ser la carta de presentación en este tipo de buques, el atrio central. Inspirado en los que podemos ver en los buques Azura y Ventura, el amplio atrio del Britannia se abre majestuoso en la cubierta 5 para dar la bienvenida a todo aquel que accede al barco. Tiene 3 pisos de altura y cuenta con 4 ascensores panorámicos, una gran escalera en espiral además de ser el acceso a la gran galería de tiendas de la nave. El atrio está presidido por una espectacular escultura denominada "Starburst" que cuelga del techo a modo de una gran araña formada por miles de espejos.


Elegancia superlativa en el atrio central del Britannia.
(Fuente: P&O Cruises)


Los principales salones del Britannia siguen la pauta marcada por este gran hall central combinando estilo moderno y elegante con una gran funcionalidad. Son múltiples las opciones de ocio que nos podemos encontrar en las 15 cubiertas de pasaje de la nave así que haremos un breve recorrido por las más destacadas. Empezando desde abajo lo primero que encontramos, en la cubierta 6,  es el Headliners Theatre, el teatro principal de la nave. Con sus dos cubiertas de altura y sus 936 butacas, esta instalación está equipada con las últimas tecnologías de iluminación y sonido destacando su enorme pantalla LED que sirve como fondo para generar efectos visuales en los grandes musicales que allí se realizan. En la cubierta 7 tenemos The Studio. Se trata de una sala multiuso dotada también de elementos tecnológicos de última generación y que sirve como sala de cine, de conferencias, demostraciones culinarias, representaciones teatrales o actuaciones musicales dependiendo de la hora del día.



Mil y una opciones para disfrutar a bordo del Britannia:
Arriba: El Limelight Club (cubierta 5) con su ambiente glamouroso para escuchar música en directo. 
Abajo: Brodie´s Bar,  el paraíso de los cerveceros en la cubierta 6 con sus más de 70 especialidades. 
 

(Fuente: P&O Cruises)


En cuanto a bares la oferta a bordo del Britannia es tan extensa que resultaría casi imposible repasarlos todos. Algunos de los más destacados son The Crystal Room, en la cubierta 7, que funciona como pub y bar dependiendo de la hora del día. En este salón además se realizan clases de danza por las mañanas y actuaciones musicales por la noche. En la misma cubierta encontramos The Glass House, un bar con una amplia carta de vinos donde también se puede picotear algo. Y por último casi en la cúspide del barco, en la cubierta 16, tenemos el Crow´s Nest Lounge Bar que cuenta con su propia pista de baile para funcionar como discoteca durante la noche. Durante el día este amplio salón ofrece además de unas privilegiadas vistas del mar gracias a su ubicación y sus ventanas panorámicas, diversas actividades como demostraciones de cocina, o clases de arte. Su bar destaca por ofrecer una amplia selección de ginebras internacionales, muchas de ellas artesanales, para realizar los más variados cócteles.



El Crow´s Nest Lounge Bar cambia completamente de apariencia según la hora del día.

(Fuente: P&O Cruises)


Como comenté anteriormente uno de los platos fuertes (nunca mejor dicho) a bordo del Britannia es su cocina. Los diseñadores de este palacio flotante han puesto énfasis en este aspecto para que el pasajero disfrute de una completa experiencia culinaria, no sólo a la hora de comer sino también en la elaboración misma de los platos. Una de las actividades más novedosas en la última adquisición de la naviera P&O es el Cookery Club, un club de cocina donde el afamado chef británico James Martin imparte a los pasajeros que lo deseen sus conocimientos en clases donde se explican técnicas de cocinado así como lecciones de emplatado y presentación.


Algunos pasajeros durante una de las clases impartidas en el Cookery Club.
(Fuente: P&O Cruises)


Para los que simplemente quieran sentarse a la mesa y disfrutar de un buen menú la oferta gastronómica a bordo del Britannia es practicamente ilimitada. En la cubierta 6 los habituales Peninsular y Oriental Restaurant y en la cubierta 5 el Meridian Restaurant son las opciones más convencionales. A partir de aquí encontramos un gran abanico de alternativas tales como el Sindhu Restaurant (cubierta 7), de comida india obra del famoso chef Atul Kochhar, o el Epicurean Restaurant, en el costado de babor de la cubierta 16, especializado sólo en cenas y que está al cargo de otra estrella de los fogones, el chef Marco Pierre White. Estas dos últimas opciones gastronómicas tienen cargo adicional (no se incluyen en el precio del pasaje).



Una amplia oferta gastronómica a lo largo y ancho de la nave: desde el Peninsular Restaurant (arriba) al Epicurean (abajo).

(Fuente: P&O Cruises)


Una vez tengamos el estómago lleno y tras el preceptivo tiempo para hacer la digestión podemos darnos un chapuzón. El Britannia cuenta con varias piscinas a bordo repartidas por las distintas cubiertas más altas  de la nave de proa a popa, algunas de ellas son de uso exclusivo según el área o el servico contratado pero otras son de uso público sin restricciones. Entre estas últimas destacan Terrace Pool, a popa de la cubierta 17, y Riviera Pool Area, en la cubierta 16 y que incluye dos piscinas, una bañera de hidromasaje, zona de tumbonas y zona para niños con diversos aspersores que lanzan chorros de agua. En esta área de piscinas es donde se encuentra también la enorme pantalla LED Movies Under the Stars para ver cine al aire libre.


Riviera Pool (izquierda) y Lido Pool (derecha) constituyen la principal zona de piscinas del Britannia.
(Fuente: P&O Cruises)


Para los que en lugar de tomar el sol prefieran relajarse de otra manera, el Britannia ofrece dos opciones de lo más interesante. Por un lado el Oasis Spa Complex, en la cubierta 5, una completa instalación dedicada al cuidado del pasajero. Cuenta con salón de belleza, salas de masaje, saunas y piscina de talasoterapia por lo que no echaremos en falta nada de lo que normalmente nos encontramos en un spa de tierra firme. Si se desea una atención más V.I.P. el Britannia presenta la opción de alquilar la denominada Oasis Villa, un espacio privado donde todo aquel que la contrate puede disfrutar de su propia bañera de hidromasaje y su terapeuta personal que le podrá aconsejar que tratamiento o masaje elegir entre una gran selección mientras se disfruta de unas fresas con champán. La otra opción de relax a bordo del Britannia es The Retreat. Situado a proa de la cubierta 17 se trata de una zona al aire libre sólo para adultos que cuenta con 2 bañeras de hidromasaje, zona de solárium y varias cabañas disponibles en alquiler, éstas últimas pueden reservarse con la opción premium que incluye servicio de masajes así como de bebidas y bocadillos. A continuación de The Retreat encontramos Serenity, una extensión del área anterior que cuenta con su propia piscina y su propio bar.



Relájese. Está usted de vacaciones:
Arriba: Piscina de talasoterapia dentro del complejo Oasis Spa.
Abajo: The Retreat ofrece la posibilidad de desconectar en alguna de sus hamacas o cabañas privadas.

(Fuente: P&O Cruises)


Para los que quieran ejercitar el cuerpo, el Britannia ofrece también múltiples posibilidades. La más clásica en este tipo de buques es el gimnasio que en el caso que nos ocupa hoy encontraremos en el lado de estribor de la cubierta 17. Su ubicación sigue la tendencia que se ha instaurado en las últimas construcciones salidas del astillero y que sitúan esta instalación en zonas alternativas en lugar de la más habitual a proa de las cubiertas más altas. El gimnasio del Britannia cuenta con lo último en equipamiento y unas excepcionales vistas gracias a su emplazamiento y sus ventanas del suelo al techo. También cuenta con zonas separadas para clases de fitness y unos amplios vestuarios. Para los que prefieran el deporte al aire libre tenemos que desplazarnos hasta la cubierta 18, la más alta del Britannia; allí encontraremos el anillo de jogging y el Arena Sports, un complejo que cuenta con una pista de baloncesto de tamaño reglamentario y en la que se pueden practicar otros deportes como el tenis o el muy británico cricket.


El gimnasio del Britannia.
(Fuente: P&O Cruises)


Para acabar es hora de dar unas pinceladas sobre los alojamientos que el nuevo buque de la P&O ofrece a sus huéspedes. En total el Britannia dispone de un total de 1.837 camarotes de los cuales 1.313 (el 70 %) presentan balcón privado. He aquí otra de las principales características a destacar de este fantástico navío y es que por primera vez en un barco de la compañía inglesa todos los camarotes exteriores tiene balcón, algo de lo que muy pocos megacruceros actuales puede presumir. La elección de alojamiento no será fácil para el pasajero ya que a bordo del Britannia encontramos un total de 35 categorías distintas de camarotes en las que se incluyen desde los más económicos interiores (460 en total), hasta las 64 magníficas suites a las que no les falta detalle. Como novedad el Britannia también incorpora 27 camarotes para "singles", situados todos ellos en la cubierta 16.


Los camarotes del Britannia se ubican en un espacio de 8 pisos, desde la cubierta 8 (flecha amarilla) hasta la cubierta 16 (flecha verde). Las matemáticas no me han fallado; a bordo del Britannia no existe la cubierta 13 por aquello de las supersticiones.


Además del ya de por sí completo equipamiento del resto de camarotes, las suites del Britannia cuentan a mayores con servicio de mayordomo personal, una sala de estar separada de la zona de dormitorio, dos pantallas de TV de 42 pulgadas (en los camarotes convencionales son de 37), soporte para iPod, servicio diario de canapés y periódicos y regalos de bienvenida (champán, cesta de frutas, flores, etc). El baño de las suites deja con la boca abierta: materiales nobles como el mármol en una amplia estancia que cuenta con bañera de hidromasaje y ducha en zonas separadas y una cuidada selección de productos de marcas de gran lujo. El tamaño de las suites varía según la categoría y va desde los 30 hasta los 45 metros cuadrados de la suite del armador a los que hay que sumarles la espectacular terraza de 20 metros cuadrados.


Una de las 64 elegantes suites con las que cuenta el Britannia.
(Fuente: P&O Cruises)


Sé que ha sido un recorrido muy rápido para todo lo que ofrece este espectacular navío pero el tiempo no me dá para más. A los que con este artículo les haya picado el gusanillo de hacer un viajecito en el Britannia ya saben, toca rascarse el bolsillo (y bien). A cambio podrán vivir la inigualable experiencia de atracar en A Coruña en alguna de las futuras visitas que nuestro protagonista de hoy tiene previsto realizar en los meses venideros, la siguiente de ellas el próximo 9 de septiembre, una nueva oportunidad de quedarnos cautivados por este gigantesco coloso británico. Brititánico.


En septiembre tendremos al Britannia de nuevo en la ciudad.


Mi agradecimiento una vez más a mi amigo Manuel Candal por su inestimable colaboración en forma de fotos para la elaboración de estas dos entradas.



miércoles, 12 de agosto de 2015

Brititánico (Parte I)





Un pueblo, una idiosincrasia. Una nación, un modo particular de ver las cosas. Más allá de los límites geográficos establecidos por las fronteras físicas, los ciudadanos de uno u otro país presentan una serie de rasgos comunes en su forma de ser, un nexo que les une y que viene marcado en gran medida por la cultura heredada. En un país con una vasta historia como es el Reino Unido uno de los rasgos más destacados de sus gentes es el respeto y orgullo por su pasado, un enorme y privilegiado legado del que los británicos hacen gala siempre que pueden. Es por esta razón por la que en un país con uno de los pasados marítimos más prolíficos y brillantes la llegada de un nuevo navío nunca pasa desapecibida; a eso súmenle el hecho de estar ante el mayor buque de pasaje de todos los tiempos y el de ser portador del nombre y los colores de la nación y se harán una idea de lo que ha supuesto la aparición este año del fastuoso Britannia, el nuevo buque de la P&O y que nos visitó de nuevo este pasado martes. En su tercera escala del año en A Coruña el Britannia ha vuelto a asombrar al igual que lo hiciera el primer día, provocando numerosas expresiones de admiración entre los coruñeses durante las 10 horas que ha permanecido atracado en el muelle de trasatlánticos.


El gigantesco Britannia durante su salida de la ciudad este martes.
(Foto: Manuel Candal)


El Britannia es sin lugar a dudas una de las estrellas de este 2015 en A Coruña; casi se podría decir sin faltar a la verdad que la más grande del firmamento crucerístico de este año si no fuera por el debut del colosal Anthem of the Seas el pasado mes de junio. Pero la importancia de la escala inaugural del Britannia este año no reside tanto en lo portentoso de su tamaño como en el hecho de tratarse de un barco de la compañía P&O, una de las navieras con mayor peso específico en nuestra ría en lo que a tráficos de este tipo se refiere. Y es que sin necesidad de hacer números estoy casi seguro de que la P&O es una de las compañías con más visitas realizadas en la ciudad en los últimos 25 años; no olvidemos que fue uno de sus buques quien inauguró oficialmente el muelle de trasatlánticos el ahora lejano 1991. Se trató del emblemático Canberra. Por eso cualquier novedad de esta naviera alcanza una relevancia tan acusada por nuestras costas, más si cabe cuando hablamos del mayor buque poseído por esta legendaria marca en sus casi dos siglos de historia comercial.


La relación entre la naviera P&O y A Coruña va más allá de lo meramente comercial, creándose entre ambas un profundo hermanamiento a lo largo de los últimos 25 años.


Si bien su debut se produjo este año, el Britannia realmente comenzó a nacer el 1 de junio de 2011. Ese día la P&O dio a los astilleros italianos Fincantieri la orden de construír el que se convertiría en el octavo miembro de flota británica que, sin un nombre oficial designado, se conocería desde ese momento como "proyecto 6231". Durante un período de dos años técnicos del astillero, arquitectos navales y personal de la compañía trabajaron codo con codo para proyectar el futuro buque insignia de la naviera. El equipo de diseño visitó a principios de 2012 el Azura, el buque que hasta esa fecha era la última incorporación de la flota, con el objetivo de evalúar qué aspectos de la nave se podrían incorporar en el futuro buque. Tras ultimar todos los detalles del nuevo navío finalmente el 15 de mayo de 2013 tuvo lugar la ceremonia de colocación de la quilla en tierras transalpinas, un mero acto simbólico que marca el inicio oficial de la construcción del buque.


¿Una cuestión de marketing?: Esta espectacular fotografía de la popa del Britannia nos revela 
el hecho de que en un principio el nuevo megacrucero de la P&O iba a ser abanderado en las Bermudas. Actualmente y a diferencia de sus compañeros de naviera el Britannia navega con Southampton como puerto de registro,  posiblemente con la idea de vender una imagen mas "british" a costa de perder unas más que suculentas ventajas fiscales.
(Fuente: telegraph.co.uk)


El 24 de septiembre de 2013 es una de las fechas más simbólicas dentro de la biografía de nuestro protagonista de hoy; ese día David Dingle, jefe de operaciones de la división Carnival UK, anunció a bombo y platillo el nuevo nombre de la nave: Britannia (la tercera vez en utilizar esta nomenclatura en un barco de la compañía). La decisión de bautizar con el nombre de la nación al futuro buque (una de las opciones barajadas fue la de Canberra) fue con la idea de "aunar la famosa herencia de la compañía con la nueva imagen moderna de la nación". Quizás aprovechando el tirón del sentimiento patriótico que trajo la publicación del nombre del futuro buque, los directivos de la naviera británica anunciaron pocas semanas después de mostrar al mundo los primeros bocetos de la criatura los nuevos colores que luciría, colores que se harían extensibles al resto de la flota y que supondrían un cambio radical dentro de una compañía tan poco dada a grandes revoluciones. A partir del año siguiente (2014) y de manera progresiva la flota iría incorporando la nueva imagen consistente en unas chimeneas que mudaban el tradicional beige por el color azulón y, por encima de todo la aparición de una enorme bandera británica pintada en la proa.



Arriba: En un principio en la primera imagen del Britannia mostrada al mundo el barco lucía aún los tradicionales colores corporativos de la naviera, con las chimeneas en beige y el casco pintado de color blanco inmaculado.
Abajo: A las pocas semanas apareció la versión definitiva de la nueva y revolucionaria imagen que luciría el Britannia.

(Fuente: P&O Cruises)


El cambio de colores corporativos fue acogido con división de opiniones. En un barco pensado y construído para el mercado británico el lucir una enorme "Union Jack" de 97 metros de tamaño (la más grande del mundo) en la proa del mismo fue recibido con gran efusividad entre los súbditos de las islas pero no tanto por el aficionado naval en general. Acostumbrados a ver sus inconfundibles chimeneas beige el pasarse a un color tan impersonal como el actual acabando con una tradición que se remontaba a medidados de los años 30 del siglo pasado hizo aflorar muchísimas críticas en foros especializados y redes sociales. Confieso que asimilar el cambio me está costando una barbaridad y más en el caso de las unidades más entradas en años como es el caso del Oriana o el Aurora.


Una bandera de récord: La impresionante "Union Jack" que luce a proa el Britannia posee la marca de ser la más grande de su clase en todo el mundo. Para realizar sus 97 metros se emplearon 420 litros de pintura.


Los números que rodean a la gigantesca bandera pintada en la proa no son los únicos que impresionan en esta nave y es que casi cualquier cifra que guarde relación con el Britannia causa asombro por su magnitud: con sus 143.730 toneladas de registro bruto el nuevo buque insignia de la P&O es el 12º en el ránking de navíos de pasaje más grandes del mundo. Verlo acercarse a su línea de atraque es un espectáculo visual indescriptible gracias a sus descomunales 330 metros de eslora, y 38 metros de manga en la línea de flotación, cifra que alcanza los 47 metros en las alas del puente. Un barco superlativo se mire desde donde se mire, también a lo alto: hasta el "top" de la chimenea el Britannia luce unos vertiginosos 70´7 metros.




En sus 15 cubiertas de pasaje el Britannia puede acomodar a un total de 4.324 pasajeros en capacidad máxima en alguno de sus 1.837 camarotes de diversas categorías que incluyen desde 27 habitaciones para "singles" hasta las 64 suntuosas suites a las que no les falta detalle. En lo que respecta a los alojamientos el Britannia también se ha hecho con otra marca: es el primer buque de la P&O en el que todos sus camarotes exteriores poseen balcón privado. La tripulación está formada por 1.398 personas. Sus 4 motores diésel-eléctricos desarrollan una potencia total de 84.000 C.V. que permiten alcanzar a este espléndido ingenio mecánico una velocidad de 22 nudos, todo ello con un considerable ahorro de combustible de hasta el 20% si lo comparamos con cualquier crucero de similar tamaño gracias a un concienzudo estudio de las formas de su casco y a los vanguardistas sistemas de iluminación a bordo. El ahorro también se consigue a fuerza de aprovechar al máximo cada caloría de la energía producida. Un ejemplo: el Britannia produce al día 1.500 toneladas de agua potable en su planta desalinizadora utilizando el calor desprendido por sus generadores diesel. No falta detalle a bordo: 13 restaurantes, 13 bares, 4 piscinas, un impresionante spa o un espectacular teatro con 936 butacas son sólo algunos de los detalles que nos encontramos al cruzar la escala de acceso a este nuevo orgullo británico cuyo coste aproximado de construcción ha sido de unos 775 millones de euros.




 Con todas estas espectaculares características resulta difícil encontrar un "pero" en el nuevo monarca de los británicos, no obstante lo hay y es que el Britannia no es del todo original; su diseño es el mismo que el de la nueva Royal Class de la naviera Princess Cruises y que cuenta ya con dos unidades, el Royal y el Regal Princess. Evidentemente el diseño interior se ha adecuado completamente a los gustos del mercado británico e incluso muchos detalles de su diseño externo se han modificado para darle un aspecto más tradicional y más acorde a su target de clientes; por ese motivo y a diferencia de sus dos "primos-hermanos" el Britannia luce dos chimeneas en lugar de una y no incorpora el espectacular SeaWalk, el corredor de suelo acristalado situado a  50 metros del nivel del mar. Tampoco es que el hecho de ser una "réplica" sea una pega muy a tener en cuenta dentro de la compañía; en su descargo hay que decir que salvo el Oriana ningún buque de la flota P&O tiene un diseño original al 100%.



El Britannia parte del mismo diseño inicial que el Royal Princess salvo por dos grandes diferencias estéticas externas: la presencia de las dos chimeneas en lugar de una y la ausencia del SeaWalk (flechas amarilas), el espectacular corredor panorámico que podemos ver en detalle en la foto de abajo.



Tras 22 meses de trabajos llegó el gran día. El nuevo sueño británico era una realidad y tan sólo quedaba darle una bienvenida acorde a su colosal figura. La ceremonia de bautismo oficial tuvo lugar el pasado 10 de marzo en el puerto de Southampton y contó con una madrina a la altura del acontecimiento; nada más y nada menos que Su Majestad La Reina Isabel II quien tras pronunciar las clásicas palabras " I name this ship Britannia. May God bless her and all who sail in her" ("Bautizo a esta nave con el nombre de Britannia. Que Dios la bendiga y a cuantos naveguen en ella") accionó el mecanismo que estampó la botella de vino (no se usó el tradicional champán) contra el Britannia esparciendo el caldo por toda su amura, lo que en la cultura marinera se considera un augurio de la buena suerte que acompañará al navío durante toda su vida.


(Fuente: P&O cruises)


Tan sólo 4 días después de la exitosa ceremonia de bautismo el Britannia zarpó en su primera singladura comercial, una travesía de 15 días de duración con inicio y final en Southampton y escalas en los puertos de Gibraltar, Barcelona, Montecarlo, Civitavecchia (Roma), Ajaccio, Cartagena y Cádiz. Tras concluír este viaje el megacrucero inglés continuó con su calendario de travesías que acabarían por traerlo a aguas gallegas, primero por Vigo a principios de abril y semanas después, el 14 de mayo, por A Coruña. Por fín los gallegos pudimos disfrutar y asombrarnos con este nuevo prodigio naval.


La escala inaugural del Britannia en A Coruña el pasado mes de mayo fue todo un acontecimiento en la ciudad.

 
De momento lo dejamos aquí pero en la siguiente entrada nos daremos una vuelta por los interiores del Britannia para ver que ofrece a sus huéspedes el nuevo orgullo de la P&O.